Les traere otro fic el lunes, he decidido subir a principios y finales de semana pero como no estoy segura de que mañana pueda subirlo pues lo subo ahora :3

Disfruten

I de Inmortal (Caleo)

Calypso había vivido unos años maravillosos. Derrotaron a Gea. Leo cumplió su promesa. Hicieron realidad su sueño.

Pero pasaban los años. A Leo le habían empezado a salir canas, aunque seguía con su misma personalidad de siempre. Ella podía cambiar su forma, como inmortal que era pero…

Un año, durante el solsticio de invierno, Calypso le dijo a Leo que iría a hacer la compra. En vez de eso, se dirigió al Empire State y pidió a al portero que le diera la llave del piso 600. Como siempre, tuvo que insistir un par de veces, pero cedió.

El Olimpo estaba de fiesta, como cada solsticio de invierno. Pero a ella no le interesaba eso. Se dirigió directamente a la cumbre del Olimpo.

En el Partenón se reunían los dioses Olímpicos, Hestia y Hades.

Cuando entro sigilosamente, ellos estaban hablando tranquilamente, lo cual era bastante milagroso.

Calypso llamo fuertemente a la puerta, aunque ya estaba dentro.

¿Si…? –Zeus paro todas las conversaciones.

Señor Zeus, soy Calypso y… me gustaría que me concedieran un favor.

Calypso expuso su problema. Los dioses callaron, reflexionando sobre su problema.

Bueno, normalmente no concederíamos deseos así por las buenas –comenzó diciendo Zeus.

Pero creemos que este es un caso especial –dijo Poseidón.

Después de todo, no pudimos dejarte salir de tu isla cuando lo prometimos –continuo Hefesto.

Te convertiré en mortal –sentencio Hades- si las Moiras lo permiten. Pero antes, debes pensarlo muy bien. ¿Estas dispuesta a dejar atrás la vida? No podrás recuperarla una vez cruzado el río.

Estoy segura.

Como desees.

En ese momento no sintió nada extraño. Se despidió formalmente a los dioses, agradeciéndoles, y bajo en el ascensor. Mientras bajaba por el ascensor, sintió que el tiempo comenzaba a ir más deprisa. Sería el efecto de la mortalidad.

Leo no se dio cuenta del cambio. O si se dio cuenta nunca lo menciono.

Aunque a veces le asombraba lo deprisa que iba el tiempo, nunca se arrepintió de su decisión.

Y, al final, ambos se reunieron en el Eliseo.