Este capítulo no me convence nada nada nada, pero es lo que ha salido de mi desordenada cabeza xD Va dedicado a Pato (ella sabe quién es) jejeje

Castle no me pertenece.

Capítulo 09:

Beckett miró al escritor entrecerrando los ojos, sopesando la idea de meterlo en el cuarto de la limpieza el resto del día.

- ¿Es que no te cansas? - le dijo molesta.

- ¿De qué? - contestó sin despegar los ojos de la pantalla.

- Llevas hora y media jugando a Angry Birds. ¿No tienes otro juego?

- Este es el mejor.

- Pues quítale la música al menos.

- Sin música no tiene gracia.

- Castle, quítala – ordenó seria. El sonido la estaba poniendo de los nervios.

Él la miró por fin. La recorrió desde el escote a los ojos, deteniéndose un poco más de lo necesario en los labios.

- ¿Qué me das a cambio? - ronroneó.

Beckett se quedó en blanco. No puede poner esa voz y pretender que halle una contestación adecuada. En ese momento sonó el teléfono, de cuya pantalla desaparecieron los pájaros rojos para dar lugar a la foto de cierta editora rubia.

- Castle – respondió -. Sí, ya sé que... ¿Ahora? ¿No puede ser a la tarde? Pero... Bueno, vale. Estaré allí en 20 minutos.

- ¿Pasa algo? - quiso saber Kate al verlo levantarse con el ceño fruncido.

- Gina quiere que vaya a una reunión urgente con los mandamáses de la editorial. Algo sobre un problema con los derechos de autor.

- ¿Pero?

- Alexis sale de clase dentro de una hora, y mi madre aún no ha vuelto de su presentación en Chicago. No tengo quién vaya a buscarla ni quién se quede con ella después, y ya es muy tarde para llamar a la niñera.

- Oh, no te preocupes por eso, yo me encargo – se ofreció ella sin pensárselo.

- ¿En serio?

- Sí, le diré a Karpowski que la recoja y que la traiga aquí, no te preocupes.

- Muchísimas gracias, me salvas la vida – se inclinó y dejó un casto beso en la mejilla de la detective, que no pudo hacer más que abrir los ojos como platos mientras él corría hacia el ascensor.

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Alexis divisó a la detective en una de las mesas del centro. Se despidió con la mano de la mujer morena y amable que la había acompañado desde la escuela y fue hacia la compañera de su padre.

- Hola – le dijo.

- Hola – le respondió ella con una bonita sonrisa -. ¿Tienes deberes?

Alexis asintió y Kate la llevó a la sala de reuniones, que ahora estaba vacía.

- Te dejo aquí un momento, ¿vale? Voy a coger unos papeles y ya vengo – aunque sabía que no pasaría nada, no quería dejarla sola. Seguramente era la primera vez que pisaba una comisaría y podía sentirse abrumada.

- Vale.

Cuando volvió, con un café y un refresco en cada mano y las carpetas bajo el brazo, la pelirroja ya tenía varios libros desplegados sobre la mesa. Kate no sabía qué le sorprendía más, si la actitud responsable de la niña para su corta edad, o el hecho de que Castle pudiera comportarse como un padre serio de verdad en lo concerniente a su hija.

Pasaron un par de horas, cada una en lo suyo, hasta que Alexis levantó la vista de sus cosas y preguntó algo que la dejó completamente descolocada.

- ¿Kate?

- ¿Mmm? - cogió su taza para dar un sorbo.

- ¿A ti te gusta mi padre?

Beckett escupió el café. Rápidamente cogió un pañuelo para limpiarse la boca e intentar salvar el informe que tenía delante.

- ¿Qué? ¿Porqué piensas eso?

- No lo pienso. Sólo he preguntado.

- Claro... yo... esto... - carraspeó intentando recobrar la compostura -. Tu padre me cae bien – dijo finalmente.

- Él también dijo eso. Y luego le pregunté si tú le gustabas – comentó Alexis como si nada.

- ¿Y que contestó? - ¿me lo estoy imaginando o he sonado demasiado interesada?

- Pues me devolvió la pregunta. Y yo le dije que sí porque eres diferente de las demás.

Beckett ladeó la cabeza, sopesando si debía o no seguir preguntando. Dicen que la curiosidad mató al gato... pero también dicen que tienen 7 vidas.

- ¿Cómo son las demás?

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Castle volvió a comisaría más tarde de lo que quería. Gina lo había retenido durante horas por un problema que al final se había resuelto en los últimos 5 minutos, y estaba molesto. Se suponía que para eso tenía una editora. Para que le resolviera ese tipo de situaciones.

Notó que Beckett no estaba en su mesa y debió de enviar una pregunta mental sin darse cuenta, porque Ryan le señaló la sala de reuniones sin dejar de hablar por teléfono con Jenny, su no tan reciente novia de la que nadie sabía nada hasta hacía poco.

Castle siguió la dirección del dedo del irlandés y se encontró con una escena que lo dejó sin aliento. Kate y Alexis reían a carcajadas por algo que debía haber dicho la pequeña. No es que fuera tan extraño, al fin y al cabo tenía una hija muy risueña, pero ver a la detective tan desenfadada era digno de ser grabado. Y lo más asombroso fue que su musa no dejó de reír cuando él traspasó la puerta, sino todo lo contrario.

- Dios mío, Castle – dijo nada más mirarlo sujetándose el estómago -. ¿Una canoa en medio de Chinatown? ¿En serio?

- Llovía mucho – se excusó él tras recordar aquel momento de locura. Alexis se acercó a él a darle un beso en la mejilla -. ¿Ya has hecho los deberes?

- Sí.

- ¿Quieres ir a casa?

- No.

- ¿No?

- Quiero ir a comer una hamburguesa al sitio del otro día. ¿Podemos?

- ¿A Remy's?

- ¿La has llevado a Remy's? - Beckett se había quedado a parte mientras padre e hija hablaban, pero no pudo contenerse a preguntar eso. Allí era a donde iban de vez en cuando con los chicos a tomar algo después de resolver un caso, y que lo compartiera con Alexis era tan inesperado como... tierno.

- Un par de veces – respondió Castle.

- ¿Eso es un sí? - probó la pelirroja -. Kate puede venir también.

- Yo...

- ¿Qué me dice, detective? - se adelantó él antes de que pusiera alguna excusa -. ¿Viene con nosotros?

Ella pareció pensárselo, pero finalmente aceptó. Mientras Alexis recogía sus libros, ellos salieron al pasillo.

- Gracias otra vez por estar con ella – Kate le quitó importancia con un gesto -. ¿Gates no te ha dicho nada sobre no traer niños a la comisaría?

- Gates lleva todo el día en la fiscalía, así que seguramente no salga de allí hasta mañana – se puso la chaqueta y los tres se dirigieron al ascensor.

Ninguno se dio cuenta de que Espósito y Ryan, al verlos marchar, chocaron cómplices los puños.

Por lo general intento alternar las escenas de Kate y Nikki, y al mismo tiempo relacionarlas, pero si consideráis que me pongo pesada con alguna parte... sólo decidlo. Las críticas nunca sobran.

Gracias por leer x)