Eddard
Ned Stark estaba agotado, el viaje a Desembarco del Rey había sido deprimente. Sansa enfadada con Arya por su comportamiento con el principe heredero y Arya lloraba por Mycah a quien jamás volvieron a ver. El incidente en el Tridente había dejado una mancha no solo en la relación de Ned con Robert, sino también con sus hijas. Sansa se había negado a hablar con él durante una semana por solapar el comportamiento de Arya. Hasta que Nathan vino y le habló. Él no supo lo que dijo, pero luego, Sansa visitó a su padre y los dos hicieron las paces rápidamente.
Desde el incidente, Lord Stark y su familia habían permanecido en la parte de la proscripción que estaba lo más lejos posible de la familia real.
El príncipe Nathan a menudo visitaba a Sansa, pero jamás se dirigía a Arya y en contadas ocasiones a él.
Para ser honesto, Ned no sabía como reaccionar, era cierto que Arya se había comportado tontamente, pero el comportamiento de Nathan con Mycah era reprochable, humillar a un campesino por diversión era deshonrado.
Tambien para su mala fortuna, casi tan pronto como entró en la Fortaleza Roja, Ned fue perseguido por las arañas y serpientes que formaban el pequeño consejo de su amigo. El Primero en saludarlo fue Lord Varys, la araña, Maestro de los susurros. De todos los miembros del consejo, Varys era el que menos gustaba a Ned, le parecía un hombre misterioso y traicionero. Junto con lord Stannis le había aconsejado a Robert que se deshiciera de él debido a su relación con los Targaryen. Pero Robert se había negado debido a su efectividad difícil de reemplazar. Luego estaba Lord Renly, el hermano menor de Robert y Maestro de Leyes. Él es un hombre lo suficientemente agradable, pero Ned siempre lo encontró demasiado tonto. El Gran Maestre Pycelle saludó a Ned respetuosamente y siempre parecía cansado y amable. Finalmente estaba ÉL. Un hombre esbelto y pequeño, Petyr 'meñique' Baelish. Para Ned no era ningún secreto que el hombre estaba enamorado de su esposa Catelyn. Lo suficiente como para desafiar un duelo con el hermano mayor de Ned, Brandon, cosa que no termino muy bien para él.
Mientras miraba a su alrededor, Ned notó que faltaba cierto concejal.
—¿Dónde está Lord Stannis? —Preguntó.
Renly se rió —Me temo que mi hermano mayor se fue a Dragonstone poco después de que el rey se fuera a Invernalia—.
"Maldición" pensó Ned. La única persona en el consejo que él respetó y en la que podía confiar no está aquí. Es cierto que Ser Barristan Selmy, el Lord Comandante de la Kingsgaurd era un hombre confiable. Pero desafortunadamente Robert dejó en claro que no quería a Ser Barristan en su consejo.
Tan pronto como se sentó, el consejo se puso manos a la obra con la tareas del Reino.
—Robert quiere que organicemos un torneo en honor a la nueva Mano del Rey —Renly anunció de inmediato.
—¿Cuánto sería el coste? —Meñique preguntó rápidamente.
Ned miró la carta él mismo y leyó la respuesta.
—Cuarenta mil dragones dorados al Campeón de la justa, treinta mil al subcampeón. Veinte mil al vencedor del combate cuerpo a cuerpo y diez mil al vencedor del concurso de tiro con arco —repetía con los ojos abiertos de incredulidad.
—Cien mil piezas de oro —, Meñique resumió. —Sin incluir otros factores en la cantidad total.
Ned miró a Renly mientras soltaba un profundo suspiro, claramente le preocupaba el coste desorbitado del torneo caprichoso.
—¿Puede la corona soportar un gasto tan pesado? —Preguntó Pycell con una mirada de gran preocupación.
Meñique se río fuertemente, todos en la sala los escucharon y después negó con la cabeza.
—Gran Maestre, tu edad ya hace daño a tu memoria El tesoro está vacío, voy a negociar con Lord Tywin Lannister otra vez—.
Luego se volvió hacia Ned.
—Ya le debemos tres millones en dragones de oro —El hombre dijo y Ned no podía creer en sus palabras.
Los ojos de Ned se ensancharon en estado de shock. —¿Estás diciendo quela deuda de la corona es de tres millones de dragones? —.
Meñique dijo: —ojalá lo fuera, la deuda de la corona es de seis millones de dragones. Tres millones para los Lannister, dos millones para el Banco de Hierro de Braavos. Robert incluso ha tomado prestado el resto de Mace Tyrell e incluso la Fe —.
Ned se sorprendió al saber que Robert había pasado su reinado sumergiendo el reino en una deuda tan pesada, no creía que Robert fuese tan incompetente y descuidado.
—Seis millones de dragones dorados —dijo con incredulidad. "La mitad de eso para Tywin Lannister"
—Cómo pudo Robert permitir que esto suceda. Aerys Targaryen había dejado las arcas rebosantes de oro —.
Aerys Targaryen era un loco, pero ciertamente no era un gastador compulsivo, su reinado había llenado las arcas del reino.
Pycell negó con la cabeza.
—A pesar de nuestros mejores esfuerzos, su gracia apenas escucha los consejos sabios. Hace lo que le da la gana. Incluso Jon Arryn no podía hacer tanto —.
Ned se pasó los dedos por el pelo. Estaba exhausto y ahora estas nuevas revalaciones se habían sumado a la pesada carga que ya le había sido otorgada. Hizo una nota mental para hablar con Robert sobre el torneo. Simplemente no podría suceder, no podían aumentar las deudas del Reino solamente por los deseos de Robert.
Después de terminar con otros asuntos menores del consejo. Ned se dio vuelta para irse a la Torre de la Mano cuando fue interceptado por Meñique.
—Solo deseo llevarte con tu esposa —dijo simplemente.
Ned sospechó:
—¿Qué estaría haciendo ella aquí? —Se preguntó. Quizás esto es un truco sucio. Él tenía poco estómago para estos juegos sin sentido de la capital. No los toleraría, y menos aún de Baelish.
Cuando Ned se dio cuenta de que Baelish lo había llevado a uno de sus burdeles, se calló. Ned lo agarró por el cuello y comenzó a estrangularlo, era una falta total de respeto.
—Eres un hombre divertido. Un hombre muy divertido —Ned se rió. Sin embargo, no fue nada gracioso para él.
Sus largos dedos continuaron apretando hasta que Ser Rodrick se acercó y confirmó las palabras de Baelish.
Durante su reunión con su esposa, Ned se enteró del intento de asesinato de Bran. Según Baelish, la daga que utilizó el asesino le pertenecía a Tyrion Lannister que supuestamente la perdió.
Ned no sabía porque, pero algo se sentía mal con esa afirmación, sea como sea los Lannister no quedarían impunes.
Nathan
Desembarco del rey ciertamente no era un ciudad hermosa de cuentos de de fantasía, estaba demasiado poblada, había guetos de miserables hombres que apenas contaban con las ropas que llevaban puestas, la pobreza se hacia patente fuera de los muros de la Fortaleza Roja, aún así Nathan la preferiría antes que el desolado y frío norte.
Ya habían pasado los días desde el incidente con el hijo del carnicero, a quien jamás volvieron a ver. El séquito real ya había llegado a la capital y Ned Stark había iniciado su trabajo como mano del rey, Nathan se encontraba en una habitación lujosa con otro chico Lannister, un poco mas bajo y menos atractivo que el Rubio, pero un Lannister bien parecido.
—¿como te fue en el Norte? —preguntó el chico a Nathan.
—aburrido y estéril Tyrek —contestó el Rubio con desdén.
Nathan había conocido a su primo Tyrek en los años que había pasado en Roca Casterly con su abuelo, era uno de los pocos jóvenes en ls fortaleza y además era su primo, solo fue cuestión de tiempo en que los dos chicos se hicieran cercanos. Tyrek a pesar de ser un año menor que él, ya estaba casado a sus quince años y nada más y nada menos que con una recién nacida, por lo cual lo llamaban "niñera".
—Entonces... ¿Te casaras con Sansa Stark? —preguntó Tyrek con voz pícara.
Nathan ya lo había asumido, su padre lo había ordenado e incluso su abuelo le había escritó diciendo que eso era lo mejor para la casa Lannister, Sansa no era fea, de hecho era una belleza, pero Nathan quería un matrimonio de verdad y no las maquinaciones de su abuelo y los caprichos de su padre.
—Supongo —.
—Se como te sientes, ¿crees que quería casarme con una recién nacida? —.
Tyrek tenía razón, como príncipe heredero, no había lugar para fantasías del amor, Nathan se casaría por conveniencia al igual que todos los nobles.
—¿participaras en el torneo? —preguntó Tyrek con curiosidad.
Robert había organizado un torneo costoso y inútil por la llegada de Eddard Stark y su nombramiento como mano del rey y se celebraría pronto.
—ha, ¿estas loco?, mi madre me mataría —respondió el Rubio.
Cersei era demasiado sobreprotectora con Nathan, le prohibía asistir a torneos e incluso le molestaba que practicará con su tío Jaime, por supuesto él no hacía caso la mayoría de las veces.
—escuche que el caballero de las flores participará —Tyrek había dicho mientras miraba a su primo, conocía el desdén que Nathan sentía hacia el caballero del dominio.
A Nathan no le agradaba el Tyrell, era demasiado presumido y arrogante incluso para su gusto, además de que era un secreto a voces su verdadera preferencia sexual.
—hm, al tío Renly le gustará sin duda —respondió Nathan burlonamente.
Las preferencias de Renly no eran conocidas, pero Nathan sabía gracias a Varys de la "amistad" entre su tío y Loras Tyrell.
—Ese torneo es una farsa, si mi tío Jaime compitierá, todos caerían como plumas —Nathan dijo mientras se servía una copa de vino de uva procedente de las tierras de los ríos.
En los siete reinos había pocos caballeros capaces de decir que mantendrían un combate con el Lannister y menos aún ganarlo, Nathan pensaba que no existía esa persona. Todos conocían la trayectoria de Jaime, se había unido a la guardia real por orden del Rey loco a muy temprana edad y el mismo se había encargado de asestar el golpe final al delirante Targaryen, Nathan idolatraba a Jaime tanto o incluso más que a Robert.
—Lo que nunca imaginé ver, Starks en el Sur —, Tyrek dijo con voz burlona, —La última vez no terminó bien.
Nathan entendía las palabras de su primo, todos conocían del secuestro de Lyanna Stark por parte del demente Rahaegar Targayen y de las ejecuciones de el hermano y padre del actual señor del Norte.
Cuando Tyrek estaba a punto de seguir la conversación, un soldado Lannister entró a la habitación notablemente exhausto, probablemente corrió hasta el lugar por la prisa.
—Mi Príncipe, uno de mis soldados vislumbró algo extraño —.
Nathan se quedó pensativo:
—¿es así? —preguntó.
—La mano del del rey salió de uno de los burdeles de lord Baelish —.
"imposible" pensó el chico.
—Bien, puedes retirarte —,ordenó el chico, —Por cierto no informes a mi madre sobre eso.
Nathan sabría por qué el honorable Lord Stark había salido de un burdel. El soldado se fue y el Rubio miró a su primo.
—Tyrek, vamos —dijo para que le siguiera mientras abandonaba la habitación.
