Death Note y sus personajes no me pertenece sino a Tsugumi Ōba y Takeshi Obata

Gracias por los rewins!

Capitulo 8: Compañera

Caí hacía atrás, despertando de un horrible sueño. No. De una pesadilla. Sin querer, un fuerte gritó salió de garganta, rompiendo el silencio de la noche. Sentí un profundo dolor en la espalda al chocar contra la mesita de noche. La lámpara cayó también, haciendo más ruidoso el asunto.

De pronto, escuché pasos que venían hacía mi y la puerta de la habitación fue abierta, dejando entrar un hilo de luz. Contra esta, la fina figura de una mujer se fue acercando, sin dejarme saber quien era. Pero el rápido pensamiento de una noche anterior afiló mis sentidos. Ahsley. Recordaba que se había quedado leyendo en la tablet hasta tarde. Era posible que esa noche también.

-¿Estas bien, Matt?-resonó su voz en un susurro calmado. De nuevo empecé a respirar agitado y nervioso. Ella, al notarlo, agarró mi mano, como cuando estábamos en las transitadas calles de Nueva York buscando a Mello. Al sentir su suave tacto, los vellos de mi piel se erizaron y me estremecí. Aquella vez, me encontré con sus hermosos ojos pardos y me perdí en ellos. Quería que volviera a pasar.

No habíamos hablado desde que salimos desde que paso eso. Me di una cachetada mental. ¿Porque me pasan esas cosas? Ahora todo era muy incómodo.

-S-Si.-expresé quedamente. Su figura se puso de pie y estiró de mi para que me pusiera de pie.

De nuevo todo se quedo en silencio. Me senté en cama esperando. Pero solo sentí otro peso en la cama, Ashely se había sentado a mi lado.

-Oye...-quise empezar a decir, pero me quede en blanco. No sabía exactamente lo que quería decirle, mis labios se habían abierto solos. Ella se aferró a mi mano, animándome a continuar.-Sobre lo de ayer, bueno...

-¿Lo que paso anoche?-preguntó encarando una ceja- No te preocupes por eso. Se que fue un accidente. Además, yo fui la que caí sobre ti.-añadió, mirándome entre la oscuridad.-Eh...-me llamó.- ¿Que piensas de Misa?

-¿De Misa?-pregunté confundido.-No se que decirte. Solo la conozco del caso Kira.

-Yo también. No se porque la querrá aquí Ryuzaki. No creo que nos sea útil.

-Pienso lo mismo. Pero me preocupa más Near.

-¿Por?-preguntó con aire de curiosa. Yo lo pensé durante unos instantes, en los que estuvimos en silencio.

-Porque Mello no soporta a Near. El echo de que él esta aquí significa batalla de miradas, rivalidades y cegarse ante la respuesta. Además, voy a ser yo quien soporte los berrinches de Mello.-exclamé, imaginando y recordando las miles de situaciones que podían ocurrir y ocurrieron. Ella asintió, comprendiendo.

-Ya veo. El carácter de ambos no ha cambiado.-alegó a la nada, formándose un silencio de sorpresa. ¿Desde cuando conocía a Mello y Near? Dado lo dicho los conocía de antes y había estado con ellos. Pero, entonces ¿Podía ser que yo también la conociese?-¿Matt?

-¿Eh? Lo siento.

-Bueno. Oye, Matt, esto quería decírtelo mañana, pero ya que estoy aquí.-declaró encogiéndose de hombros.-Erald nos ha dado una pequeña misión. Quiere que mañana temprano, vayamos a la ciudad a visitar a Johannes Davis. Él no quiso hablar con nadie y no testificó. Ha estado desde que apareció en un estado deplorable y quiere que nosotros lo interroguemos. Iremos al hospital. Luego nos reuniremos con Near, Erald y Mello, que se quedarán aquí investigando.

-De acuerdo. ¿A que hora me quieres de pie?

-A las nueve.

-Vale. No creo que me cueste, después de todo no puedo dormir.-suspire con cansancio, recostándome en la gran cama. Ahsley se quedo quieta, como si me analizara. No sabía lo que pensaba. Quizás estaba preocupada por mi.-Jugaré un rato con mi consola.

-Quiero que duermas.-dijo ella en un susurro. Sentí la suave caricia de su aliento en mi rostro. Ella olía dulce. Como a mora. Me gusta esa fruta.

Me sentí nervioso. La cercanía, me hacía pensar en la distancia que faltaba para tenerla entre mis brazos. Solo por decir, que quería que durmiera, que se preocupara mínimamente, un cosquilleo me recorría de arriba a abajo. Y al día siguiente estaría con ella. Trabajaría con ella. No podí esperar. Sabía que la tenía en frente, inclinada sobre mi, pero no podía esperar. Me maldecí a mi mismo. ¿Porque? Era la primera vez que deseaba algo tan tanta fuerza. ¿Es porque soy hombre? Es normal que me fijara en mujeres y más si eran como ella. ¡Pero casi ni la conocía!

¿Y que importa?, me dije. Mirar no es malo y fantasear tampoco.

-Buenas noches, Matt.

-Buenas noches.-dije. Y lo serían. Ahsley se volvió a inclinar sobre mi y poso un beso en mi mejilla. Sentí una corriente eléctrica por todo mi cuerpo y mi boca se abrió por la sorpresa. No tuve tiempo de decir más cuando ya se había ido. Quise pensar en ello, pero de un momento a otro mi mente de quedo en blanco. Tampoco jugué a la consola ni pensé en el día siguiente.

Me quedé dormido.

Puedo jurar que fue la mejor noche de mi vida. Finalmente, pude descansar sin problemas. Ahsley me había dejado ido. Fue como tomar ocho botellas de whisky. Me dejó atontado. Lo bueno es que no tuve resaca.

Mi cuerpo se movió solo. Me quedé sentado en la cama y miré el viejo reloj. Eran las nueve menos cuarto. Decidí levantarme y vestirme rápidamente y luego bajar a desayunar. Como siempre, me puse uno de mis más preciados jerseys a rallas, este era azul oscuro y azul claro. Luego unos vaqueros negros y mis botas del mismo color. Finalmente me peiné un poco y me puse los gogles en la cabeza. Ya estaba listo.

Bajé al comedor. Allí ya se encontraban Ryuzaki, Near y Mello, los dos últimos mirándose fijamente. A diferencia de la última vez, ellos se veían desde la misma altura. La llegada de Near, no había sido bienvenida por mi ni por Mello. Esto significaba peleas estúpidas, por querer ser el primero. Mello sabía de sobra que ya no podría ser L. Había decepcionado mucho al detective por actuar de manera tan poco lógica e impulsiva. Sin embargo, le había llamado para este caso y no podía perder la oportunidad.

Coloqué los gogles frente a mis ojos y luego me aproximé a ellos y me senté junto a Mello. De nuevo, llegó Misa con el desayuno, esta vez anunciando que lo había echo ella misma. Puso un trozo de pastel de chocolate y café frente a cada uno de nosotros. Mello, apartó la mirada de Near y la fijó en su desayuno, relamiéndose.

-Este café para Ryuzaki.-exclamó con voz cantarina.-Con mucho azúcar. Quince terrones.-acabó guiñando un ojo. El detective sonrió complacido a la rubia y dio un sorbito al dulce café. Ella observó cada uno de los movimientos de Erald, como de si de una niña curiosa se tratase. Ante la afirmativa del chico despeinado, ella dio un salto de alegría y Ryuzaki rió.-Misa esta feliz de que te guste. Espero que a vosotros también. Hice el pastel de chocolate especialmente para ti, Mello.-alegó sonriéndole también. Mello, al ser nombrado, hizo una graciosa mueca de desconcierto. Estaba sorprendido de que la chica hiciera algo para complacerlo. Según lo que le había contado, se burló de él, dijo que parecía una mujer y que no se le ocurriera acercarse a Ryuzaki, porque era suyo.-Ah, y tu café esta tan amargo con te gusta, Matty.

-Eh, gracias.-sonreí graciosamente. Erald nos había dicho que Misa no recordaba nada absolutamente de Kira ni de que ella había sido la segunda Kira, todos sus recuerdos habían sido borrados. Pero aun recordaba a Light e intentó suicidarse. A partir de entonces se ocupó de ella. Y, en aquel momento Misa era su compañera. Y también una especie de alumna. Al menos eso parecía preguntando por todo y queriendo aprender. Además, complacía al detective en todos sus caprichos. Para mi y para Mello, la idea de Ryuzaki era errónea. Pero es obvio que los sentimientos no se le dan bien.-Misa, ¿Ahsley ya esta despierta?

-Si.-asintió meneando sus coletas.-Se esta acabando de duchar, bajará enseguida.

-Vale.

Minutos después bajó. Iba con una blusa ancha de color purpura, con el cuello adornado por un bonito collar en forma de corazón. También unos vaqueros oscuros y finalmente unas botas negras con detalles de plata. Ahsley me dirigió una mirada de curiosidad, aun en el marco de la puerta, y se sentó a mi lado. Misa le sirvió lo mismo que a nosotros. La morena empezó a degustar el postre, que estaba muy bueno. No pude evitar mirarla todo el rato de soslayo. Las noches que me habían acercado a ella, rondaban por mi cabeza incansablemente. Algo unía a la noche con ella.

Se parecía a la noche.

Quizás por su mirada gatuna, que me recordaba a los seres de la noche. Era un abismo de brillante pardo, vacío y sin vida. O su piel blanca y tersa. No. Había algo más.

Ahsley se giró hacia mi repentinamente. Con un gesto apresurado, se levantó y llevo consigo, yéndose hacia la puerta.-Tenemos que irnos.

Me arrastró hacia la entrada, cogiendo fuertemente mi mano y sin dejar que me despidiese de los demás. Llegamos a la reja y ella la abrió, haciendo un estrepitoso ruido. Pero al ver lo que había tras ella, ignoré el sonido.

Un hermoso coche rojo estaba ante mi. Ahsley me soltó y caminó hacia con una sonrisa.-Yo conduzco.-anunció. Y sin esperar más entró en el vehículo. Yo fui tras ella, alucinado.

-¿Es tuyo?-pregunté, adorando el interior del coche. Ella ladeó la cabeza de un lado a otro. Encaré una ceja esperando una respuesta y ella arrancó el coche.

-Es de Erald, pero no lo usa. Yo soy la que lo conduce. Además, el lo compró para que lo usara. Es raro, lo sé.

-No del todo.-suspire yo.- Conociendo a Ryuzaki, no.-ella rió suavemente, con la mirada enfrente.

El coche se empezó a mover. Nosotros nos encontrábamos en las afueras, cerca de Windsor. Aproximadamente a cincuenta quilómetros de Londres. Tardaríamos cuarenta minutos en llegar. El viaje se hizo en silencio y solo se escuchaba el sonido de las ruedas al pasar por el asfalto o cuando el coche trastilleaba con las rocas del camino. Yo me encontraba cansado y medio dormido en el asiento del copiloto. Estaba muy aburrido, así que miré por la ventana para recordar el paisaje. Desde Winchester, los niños de Wammy's House, fuimos de excursión a ver el castillo de Windsor. Recuerdo bien la carretera. Mello y yo nos pasamos todo el rato jugando en el autobús, un rato con mi consola y el otro buscando coches rojos o azules. Recuerdo las quejas de Mello al verme ganar. Se sentó en su asiento y se cruzó de brazos mientras comía de su barra de chocolate y refunfuñaba.

Ese Johannes Davis, me da curiosidad, al igual que las otras víctimas del caso. Debe ser horrible no recordar nada. No saber quien eres y donde estas. Lo comprendo bien, me sentía así después de perder a mis padres. Luego me dieron un nombre, o alias, y un hogar. También amigos y personas de confianza. Ese hombre, seguramente estaba tan perdido como yo lo estaba. O más, ya que no se acordaba de nada. Teníamos que ir al hospital y entrevistarle. ¿Que le hacía pensar a Erald que a nosotros nos diría algo? No lo sé. Pero tenía a Ahsley a mi lado para cumplir la misión.

Era mi compañera. Es mi compañera. Y eso me da confianza para todo.

Fin capitulo 8. He tenido que hacer este capitulo también por la tablet. Y ahora no le apetece que publique. Así que tendré que hacer un esfuerzo con el portátil, que también va mal y tarda media hora en cargar la página. Dentro de unas semanas tendré ordenador nuevo y podre publicar sin problemas. Aun así cumplo con los plazos. Cada semana un capítulo. Y las veces que no lo haga seran dos! xD

Espero que os haya gustado. Hasta la semana que viene :3

¡Rewins, por una verdadera crisis mundial! ¡La extinción de los pelirrojos!

Rewiiiiiins :3