¡DÍA CUATRO!

Disclaimer: -Quejidos- ¡el gran hombre de traje es el que me está haciendo hacer esto! Dijo que pondrían una demanda contra mí… así que… así que para salvar mi pellejo y el poco dinero que tengo (un cerdito hucha con 3 centavos), Inuyasha no me pertenece… pertenece a Rumiko-san. –Miradas a los abogados- ¿CONTENTOS? ¡PERO LA HISTORIA ME PERTENECE! MUAJAJAJAJA –risas en las caras de los abogados-

Título: Te Desafío

Resumen: Kagome y sus amigos (incluyendo a su peor enemigo Inuyasha) están jugando a "Te desafío". Si Kagome rechaza el desafío de Inuyasha, tendrá que dormir con él. Pero cuando Inuyasha desafía a Kagome a casarse con él... el infierno entra en erupción. InuKag.

Clasificación: R (M)

Género: Romance/Humour

Edades: Kagome: 23, Inuyasha: 25

Dedicatoria: Esta historia está dedicada a mi hermanita Kiari-chan. Lo siento hermana, éste es un regalo de cumpleaños atrasado, ¡pero es que no lo pude poner antes! ¡Disfrútalo hermana! ¡Es bastante sorprendente, una de mis mejores historias está dedicada a mi hermanita! –abrazos Kiari-chan-

NOTA: Los personajes NO tienen sus yos demoníacos y miko en este fic. Todos son estrictamente humanos. Sin embargo, tienen sus apariencias habituales. Inuyasha tiene el pelo plateado y los ojos dorados, etc…

Nota de la traductora: los personajes y la historia no son míos. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de Wolf Blossom.

Capítulo 9: Día Cuatro: Diversión en el Parque de Atracciones


Esto es exactamente lo mismo que comimos en nuestra primera cita aquí.

Al día siguiente, Kagome se levantó al oír la alarma del despertador. Murmuró algo sobre los despertadores malvados y se levantó, asegurándose de no despertar a Muteki. Kagome se cambió rápidamente para ir al trabajo, vaqueros, zapatillas y un jersey negro. Se recogió el pelo en una coleta y metió las cosas de Muteki en una bolsa de viaje. Lo cogió en brazos y él se acomodó contra ella. Kagome dejó la habitación rápidamente y se encontró con Inuyasha.

-Oye –dijo.

-Buenos días –murmuró Kagome a la vez que empezaba a bajar las escaleras.

-¿Adónde vas?

-Al trabajo.

-¿Con Muteki?

-Sabes a lo que me refiero, Inuyasha –dijo Kagome. Pasó rozándolo con su hijo en brazos. Se dirigió rápidamente hacia el coche, pero su "querido" Inuyasha continuaba siguiéndola.

-¿Por qué no dejas a Teki aquí?

-Porque no hay nadie en casa y no confío en los mayordomos –le espetó Kagome.

-No le harán nada. Además, Muteki puede jugar con Riku todo el día –dijo Inuyasha.

-Podría, pero no lo hará –dijo Kagome mientras le abrochaba el cinturón a su hijo.

-¿Qué demonios te pasa? ¡Os trato perfectamente bien a ti y a nuestro hijo y sigues tratándome así! –rugió Inuyasha.

-¿Tratarme bien? ¡Me cuesta creer que hace cuatro años fuese BIEN! –gritó Kagome.

-¿Ma'i? –dijo Muteki en voz baja.

-Tranquilo cariño, vamos a ir a casa de Nana. Tío Souta tiene un juego nuevo.

-¿De verdad?

-Sí –dijo Kagome. Le lanzó una mirada a Inuyasha, y después se metió dentro del coche y condujo para salir de allí.

¡No me merezco el maldito tratamiento que me está dando! –pensó Inuyasha para sí.

Oh, sí te lo mereces, Inuyasha –le dijo su conciencia-, te mereces cada parte del frío hombro que te da Kagome.

Inuyasha suspiró, subió a su habitación y se tumbó en la cama.

Lo merezco, ¿verdad?


HACE 4 AÑOS—Flashback

La Higurashi Kagome de 19 años sonrió mientras se sentaba en la cafetería de su Universidad. Sus mejores amigos, Miroku y Sango se sentaron con ella, su novio Inuyasha aparecería en breves.

Takahashi Inuyasha había empezado el colegio tarde, así que aunque tenía 21 años, estaba en el mismo curso de la universidad que Kagome. Kagome le guiñó un ojo a Miroku, que dijo:

-Tío, Kagome, ¿tú e Inuyasha vais a salir esta noche?

-Vamos a celebrar nuestro primer aniversario, sí –Kagome sonrió.

-¡Felicidades cariño! –Sango abrazó a Kagome. Kagome se rió mientras le devolvía el abrazo a Sango. Las cosas estaban lejos de ir bien para el grupo. Miroku seguía ligando con Sango, ella le golpeaba, Inuyasha amaba a Kagome… Kagome amaba a Inuyasha, pero las cosas habían empezado a ir cuesta abajo cuando la prima de Kagome, Kikyo, había venido de visita.

Kikyo había venido de visita hacía dos meses, y ella e Inuyasha parecían llevarse bien. Eran amables el uno con el otro, parecían disfrutar de la compañía del otro… demonios, parecían pasar escandalosos montones de tiempo juntos.

Inuyasha corrió a través de la cafetería y se las arregló para sentarse en tiempo récord. Su camisa estaba descolocada, su pelo estaba desordenado y estaba jadeando y… sudando…

-Ey, ¿qué pasa? –preguntó Kagome mientras le ponía una mano en la mejilla. Inuyasha cogió su mano y la besó suavemente.

-Nada, simplemente tuve que correr para evitar… para evitar hacerte esperar –dijo Inuyasha rápidamente…

Aunque todo lo que dijo era una mentira… había estado en el armario del conserje teniendo un buen revolcón con Kikyo, una ronda de ponerse mis pantalones.

-Y, ¿adónde vamos a ir esta noche? –preguntó Kagome.

-Al bar Esencia –Inuyasha sonrió.

-Oh mierda, ese es el mejor sitio de los alrededores –silbó Miroku.

-Lo mejor para mi bebé –dijo Inuyasha a la vez que colocaba a Kagome en su regazo y la besaba dulcemente. Kagome frunció el ceño al notar un poco de brillo de labios de fresa en su boca. Kagome ni siquiera se había puesto brillo de labios ese día, así que no podía ser de antes.

Más tarde, Kagome se puso un vestido negro ajustado que mostraba sus curvas y algo más. Inuyasha empezó a babear cuando vio a Kagome al ir a recogerla. Estaba asombrado al ver cuánto podía cambiar Kagome en dos horas. Korari sacó algunas fotos de Kagome e Inuyasha antes de que se marcharan.

-¿Y qué vamos a hacer allí? –preguntó Kagome.

-Un montón de cosas –Inuyasha sonrió cuando llegaron al bar. Le abrió la puerta a Kagome y la acompañó adentro. Entraron y se envolvieron con los sonidos, la música y el olor.

-Vaya, guau –dijo Kagome mientras se agarraba a su novio.

-Bailemos –dijo y bailaron con fuerza, bailaron pegados, rápido, lento, muchas cosas. Al final, los dos fueron a tomarse un descanso y pidieron unas bebidas. Inuyasha y Kagome prácticamente se emborracharon después de eso y se dirigieron tropezando hasta el cuarto de atrás.

-Kagome (hipo), quiero hacer (hipo) el amor (hipo) contigo –dijo Inuyasha mientras se tambaleaba.

Kagome se sentó en el suelo y miró fijamente a Inuyasha.

-Yo también –dijo mientras hipaba unas cuantas veces. Inuyasha sonrió y caminó hacia Kagome, la levantó y la presionó contra la pared. Él tomó sus labios instantáneamente con los suyos mientras que empezaba la diversión…

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Después de que el acto de amor terminase, Inuyasha y Kagome se acostaron en la cama, ambos estaban un poco mareados desde hacía rato, pero no pasaba nada.

-¿Kagome? –dijo Inuyasha.

-Hmm.

-Que… tú… eso fue horrible.

Kagome frunció el ceño mientras se sentaba y lo miraba fijamente.

-¿Qué?

-Apestas completamente haciendo el amor.

Kagome tenía lágrimas en los ojos.

-¿Cómo… qué…

-Kikyo es mejor.

Kagome no podía creérselo.

-¿Kikyo?

-Sí, está más experimentada en el sexo.

Kagome no podía soportarlo. Se levantó y se puso su ropa rápidamente. Inuyasha la agarró de la muñeca.

-Pero sigo amándote.

Kagome se dio la vuelta y le dio una bofetada.

-¡Cómo diablos pudiste! ¿Me engañas con mi prima y luego me dices que no soy lo suficientemente buena? ¡Oh, sí, pero sólo con decirme que me sigues amando va a hacer todo jodidamente mejor!

-¿Qué demonios?, dijiste que siempre querrías la verdad por mi parte.

-¡ME ENGAÑASTE! –gritó Kagome. Inuyasha dio un paso adelante, pero Kagome dio un paso atrás.

-Hemos terminado.

Inuyasha puso los ojos como platos.

-¿Qué?

-¡Hemos terminado, se acabó, Inuyasha! –gritó Kagome mientras salía de la habitación. Inuyasha cayó sobre la cama mientras se pasaba los dedos por su pelo.

¿Qué he hecho?

FIN DEL FLASHBACK


Sí, te lo mereciste, bastardo. Tienes suerte de que te hable o de que te deje ver a tu hijo –le dijo su mente antes de callarse.

No puedo… ahora que pienso en ello… que… yo… -Inuyasha no pudo terminar sus pensamientos, era demasiado… demasiado…

-Horrible –murmuró mientras salía de la cama y se vestía rápidamente para ir a trabajar.

-Jaken, ten mi coche encendido –le ordenó Inuyasha al mayordomo. Se tomó un desayuno rápido antes de salir. Sacó su móvil y marcó un número.

-Sí, hoy voy a salir temprano de la oficina. ¿Podrías ocuparte, Sesshomaru? –preguntó Inuyasha.

-¿Por qué?

-Día cuatro de la Semana de Caza de Papás para Kagome y Teki.

-Ah, ya veo, está bien entonces –dijo Sesshomaru antes de colgar.

Es hora de… Inuyasha marcó el número del Parque de atracciones a donde los iba a llevar hoy.

-Sí, quiero tres entradas VIP para el parque, acceso entre bastidores para el grupo y diversión durante todo el día –dijo Inuyasha.

-Señor, no podemos hacer eso.

-Está hablando con Takahashi Inuyasha –ladró Inuyasha.

-Oh… ¡OH Takahashi, señor! Sí, sí, ¿ha dicho tres? Lo haremos. Podrá recogerlos en la caseta de atención al cliente –dijo el hombre del otro lado de la línea.

Inuyasha murmuró un "gracias" y colgó.

Kagome, espero que puedas perdonarme.


-De acuerdo clase, ahora quedaos con los dedos de los pies contra el suelo, sí, ahora, moved vuestro cuerpo para encarar al objetivo –dijo Kagome mientras instruía a la clase de gimnasia para su lección de arquería-, bien, ahora sujetad el arco a la distancia del brazo, correcto, colocad la flecha, echad vuestra mano fuertemente hacia atrás, no curvéis el brazo que sujeta el arco o no conseguiréis fuerza suficiente, Shippo más recto, sí, ahora soltad.

Se oyeron 25 disparos y Kagome vio algunos de ellos perderse. Sin embargo, Souten se las arregló para dar en el anillo amarillo.

-Buen trabajo, Souten, ahora podéis ir todos a cambiaros, la clase de gimnasia se ha terminado.

Kagome se bebió rápidamente una botella de agua y después se dirigió a su clase de historia. Tenía historia con los de gimnasia y tenía que tener planeada la lección. Kagome entró en el aula y se encontró con todos ya en sus sitios.

-Bien, hoy hablaremos sobre Kaguya Hime.

-La Princesa Kaguya, ¿la doncella celestial? –preguntó Souten.

Kagome asintió.

-Sí, referente al Cuento del Cortador de bambú.

-¿No era ella quien ponía a sus pretendientes tareas imposibles? –preguntó Shippo.

-¿Y luego los echaba? –gritó otro chico.

-Correcto. La Princesa Kaguya vino de la luna a… -llamaron a la puerta. Kagome se dio la vuelta y se encontró a Yukio-sensei, un sustituto, a su hijo y a su padre de pie enfrente de la puerta.

-¿Sí? –preguntó Kagome a la vez que Yukio-sensei entraba.

-¡Vamos mami! –gritó Muteki mientras se lanzaba a los brazos de Kagome.

-¡WAII! ¿Ese es su hijo Higurashi-sensei? –preguntó Souten.

-Sí, ¿ir adónde Teki? –dijo Kagome.

-Papi dijo que íbamos a ir al parque de atracciones –dijo Muteki de una forma muy linda.

-Y fuiste a por Yukio para que me sustituyese –Kagome arqueó un ceja en dirección a Inuyasha.

-Sí, lo hice, ahora vamos.

Kagome se volvió y suspiró.

-El Cuento del Cortador de bambú, Kaguya Hime –dijo simplemente antes de irse.

-Ahora clase… -empezó Yukio-sensei.


-¿Me sacaste de clase por esto?

-Compré pases VIP, Kago-chan –bromeó Inuyasha.

-No me llames así –le dijo mientras se daba la vuelta-. Bueno, Teki, vamos al parque de atracciones, ¿qué quieres hacer primero?

-Conseguir globos de amamales –dijo Muteki.

-¿Te refieres a globos de animales? –preguntó Inuyasha.

-¡Eso es lo que dije! –gritó Muteki.

-Claro, vamos a encontrar a algún payaso feo, le conseguimos a Teki un globo con forma de animal ¡y luego vamos a las atracciones grandes!

-Quiero subir a la noria –gritó Muteki.

-O vamos a la noria –murmuró Inuyasha.

-Oh, mis dos niños se van a divertir mucho –bromeó Kagome.

-Ja, ja, Kagome –murmuró Inuyasha, sentía que su corazón latía rápido y que sus manos empezaban a temblar un poco… se sentía extraño… se sentía…

Feliz.

-¿Qué grupo toca? –le preguntó Kagome a Inuyasha.

-Mala Suerte –replicó Inuyasha.

-Qué nombre más feo –murmuró Kagome. Muteki se rió al oír hablar a su madre como si fuera una niña pequeña.

-Mami, suenas como una niña pequeña.

-¿Qué? No soy vieja, ¿o sí? –dijo Kagome con una expresión herida.

-¡Claro que lo eres! ¡Eres mi mami!

-Eso no quiere decir que sea vieja, Muteki –Inuyasha se rió.

-¡Sí que quiere decir eso!

-Muteki… -Kagome se rió. Muteki se rió mientras su padre se detenía en el parking del parque de atracciones.

Los tres se dirigieron a la caseta de Atención al Cliente y cogieron sus pases. Inuyasha pagó y entraron.

-Oh, genial, ahora somos VIP –murmuró Kagome.

-No has sido VIP en nada en cuatro años –Inuyasha le guiñó un ojo.

-Ah, cállate –murmuró Kagome.

-¡MAMI! –gritó Muteki cuando vio a un payaso. Corrió hacia el payaso y tiró de la gran pernera de su pantalón.

-¡Quiero un perrito, señor! –gritó Muteki. El payaso se rió mientras hacía un perro con un globo azul para Muteki. Muteki chilló y corrió hacia sus padres.

-¡Guau!

-¡PERRO! –gritó Kagome a la vez que se escondía detrás de Inuyasha.

-No te preocupes mami, es falso –dijo Muteki al mismo tiempo que ponía al perro enfrente de Kagome.

-¡NO! –Kagome hizo como que se desmayaba. Inuyasha la cogió y miró juguetonamente a su hijo.

-Sería mejor que calmases al perro Muteki, a mami le asustan –dijo Inuyasha a modo de advertencia.

-De acuerdo, siéntate –dijo Muteki.

(Wolf Blossom: -mira a los lectores- Lectores: ¿Siéntate? Wolf Blossom: ¡Quería hacer que Inuyasha se SENTASE! Lectores: –riendo porque Muteki está sentando a Inuyasha- Wolf Blossom: Lo siento, tenía que hacerlo… je)

Muteki puso el perrito en el suelo mientras le apuntaba con el dedo. Kagome se asomó por detrás del hombro de Inuyasha.

-¿Está muerto? –preguntó Kagome.

-Está totalmente entrenado –dijo Muteki.

-Bien –dijo Kagome mientras la familia se acercaba a unos puestos.

-Papi, ¡quiero el dinosaurio! –dijo Muteki señalando a un dinosaurio verde de juguete.

-Oh, uh… -dijo Inuyasha.

-¿El pequeño Inu-caca no puede conseguir un dinosaurio de juguete en el lanzamiento de aros? –preguntó Kagome usando el tan odiado mote. Inuyasha odiaba el nombre de Inu-caca… le hacía sentir como… caca de perro…

-¡Oh, claro que puedo! –dijo Inuyasha. Inuyasha consiguió un dinosaurio para su hijo en una partida rápida de cinco aros.

-Llévalo, papi –ordenó Muteki mientras sujetaba la mano de su madre.

-¡JA! –Kagome se rió mientras corrían hacia la noria.

Después de esperar durante tres minutos, Kagome se sentó con Muteki en la cabina, con Inuyasha enfrente de ellos. Muteki corrió entre su madre y su padre y terminó sentándose cuando se empezaron a mover. El dinosaurio de juguete estaba en el suelo de la cabina y el globo con forma de perro de Muteki estaba en el regazo de Kagome.

-Kirei, mami –dijo Muteki con admiración.

-Sí que lo es, cariño –dijo Kagome mientras abrazaba a su hijo. Inuyasha no podía apartar la vista de ella…

¿Es posible que siga enamorado de ella?


Nota de la autora: Hecho… hecho… ¡HECHO!

Tun… dun… ¿dun? ¡JA! Estoy histérica…

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Con amor…

Con amor…

CON AMOR MIERDA…

Sakura –sonríe dulcemente-

N.T.: Me enorgullezco de mí misma por el poco tiempo que me ha llevado traducir este capítulo. Jeje. Bueno, me ha encantado que me hayáis escrito tantos reviews. Gracias a todos.

Aprovecho para felicitar a Earand que está hoy de cumpleaños. ¡FELICIDADES!

Esperad al siguiente capítulo, como dice la autora: Seguid conectados ^_^

Besos

(Ante cualquier duda, ruego o pregunta, sólo tenéis que mandarme un privado).