Disclamer: Los personajes le pertenecen ha Masashi Kishimotoyo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonia de sus ficc le pertenece ha Naobi-chan quien muy amablemente me permitio la adaptacion de este maravilloso ficc.
N/A:
Hola! Bueno seguire en si este no es el capitulo esperado pero espero y disfurten este break ya el siguiente es el que qieren bueno las dejo sayonara:D
OutTake - One more chance.
Naruto caminaba con nerviosismo a través del centro comercial, Sakura caminaba tras él con la lengua de fuera y jadeando de cansancio.
- Naru... ¿Crees que podríamos ir más despacio? -preguntó su amiga con un deje de ironía.
Él solo se giró para mirarla con una súplica reflejada en sus ojos, a lo que su amiga resopló y solo aumentó la velocidad de su paso para ir a la par con él.
- ¿Un perfume? -preguntó Sakura.
- Demasiado personal -contestó Naruto con una mueca.
- ¿Flores?
- Con el tiempo se mueren.
- ¿Una planta?
- Hinata se olvidaría de regarla.
- Cierto -susurró la pelirrosa- ¿Una joya?
- Demasiado frívolo.
- ¿Una mascota? -preguntó Sakura exasperada mientras continuaban avanzando a lo largo del pasillo de aquel enorme centro.
- Hinata se olvidaría de darle de comer... ya sabes cómo es -Naruto rodó los ojos.
Sakura suspiró y se detuvo en seco haciendo que Naruto también se detuviese y se girase para encararla.
- ¿Un vestido, un viaje, un libro, un muñeco de peluche? ¡Ya no sé que más decirte! -gritó al borde de la histeria.
- Si le regalo ropa me la tirará a la cara, un viaje no sé cuándo serán sus días libres en el trabajo, ¿Un libro? ¿En serio estamos hablando de Hinata Uchiha? y un muñeco de peluche... puf -bufó.
Sakura entrecerró los ojos y miró a Naruto con ganas de poder enviarle un daga que lo atravesase de lado a lado. Enfurruñada y con los brazos cruzados se sentó bruscamente en un banco.
- Llevamos cuatro horas dando vueltas sin sentido... ¡ya no sé que más mirar! -dijo con fastidio- Si le regalas un vale por quinientos dólares en zapatos ella será más feliz que una perdiz.
- No quiero regalarle dinero.. eso es demasiado frío -Naruto arrugó la nariz.
- Pero a ella le gustará... eso no puedes negarlo -refutó Sakura con arrogancia.
Naruto se mantuvo en silencio y mirando un punto fijo del suelo por varios minutos, pensando intensamente en lo que podría regalarle a su mejor amiga para que lo perdonase.
- ¡Ya sé! -gritó Skura haciendo que todos los que pasaban junto a ellos la mirasen sorprendidos, ella enrojeció y se acercó un poco a Naruto para hablar en susurros- una sesión en un spa -dijo con una deslumbrante sonrisa, que se borró ante la negativa de su amigo.
- Eso lo hace ella cada semana... no es algo novedoso -protestó el chico.
- Me rindo Naru... -Sakura se puso en pie y se acercó a uno de los negocios cercanos y se apoyó en el cristal del escaparate mirando a su amigo a los ojos mientras avanzaba hacia ella- Hinata es muy sencilla de contentar, pero tú... arg... eres imposible de satisfacer.
Naruto suspiró y se rascó la nuca con nerviosismo... quedaban poco más de treinta minutos para que el centro cerrase y estaba igual que al principio... o quizás peor porque solo tenía una lista interminable de posibilidades tachadas.
Miró a Sakura a los ojos y después bajó la mirada avergonzado.
- Lo siento... siento haberte arrastrado a una tarde de locura -susurró apesadumbrado-, te debo una muy grande, eres una buena a... -su discurso se quedó interrumpido cuando sus ojos se posaron en uno de los artículos que había en vitrina detrás de Sakura.
Era una especie de libro, parecía un álbum fotos, parecía antiguo porque el color sepia dominaba en él. En la portada de este, que parecía de nácar, había un grabado de una hada sentada en una orquídea. La imagen era perfecta, incluso las facciones de aquella hadita se parecían a Hinata, hasta su pelo corto y alborotado. Pero lo que más llamó su atención eran unas letras doradas que sobresalían escribiendo claramente en nombre de Hinata.
Una sonrisa se extendió por sus labios mientras Sakura lo miraba con el ceño fruncido. Después siguió el rumbo de su mirada y sus labios formaron una O a la vez que el entendimiento la azotaba.
- Ahora vuelvo -susurró Naruto dando dos zancadas y entrando en aquella pequeña tienda.
...
Naruto caminaba a un paso poco habitual en él.
Él, que siempre se había caracterizado por ser el tranquilo y pausado del grupo, ahora estaba deseoso de llamar a la puerta de Hinata y darle su regalo. Sí, ese que llevaba perfectamente envuelto y dentro de la bolsa que aferraba a su pecho con pánico de perderla.
Cuando vio el portón principal del edificio de apartamentos donde vivía Hinata un nudo se apretó en su garganta. Esperaba que todo lo que se había esforzado diese resultado. Necesitaba a Hinata en su vida, necesitaba sus bromas, su alegría, sus sonrojos cuando le decía lo bonita que estaba e incluso sus extrañas miradas cuando le hablaba de Azusa.
Por suerte ya no tendría que volver a hablar de de ella, o al menos no del mismo modo en que lo hacía antes... ahora Azusa era su ex, y como tal ya no formaba parte de su vida y por lo tanto tampoco de sus conversaciones.
Como un tonto sonrió ante el hecho de no tener que compartir más su tiempo entre su mejor amiga y su novia porque no se llevaban bien. Ahora su tiempo al cien por cien era para Hinata, y eso lo entusiasmaba más de lo que le gustaría reconocer.
Mientras subía las escaleras que lo llevaban al segundo piso donde Hinata vivía, recordó algunas de conversaciones que tenía con Hinata sobre Azusa. A Hinata nunca le había gustado, pero siempre respetó lo que él sentía, aunque nunca parecía muy feliz con ello.
Se detuvo en seco cuando una conversación en concreto se abrió paso entre sus recuerdos.
"- ¿Por qué nunca me has dicho nada? -inquirió Naruto.
- Porque parecías feliz... pero al oírte decir eso... Naru, Azusa no es para ti... -susurró Hinata con voz contenida.
- ¿Y quién es para mí según tú? -preguntó él exasperado- ¿Alguien como Ino? ¿Cómo Sakura? ¿O como tú?"
La reacción de Hinata ante aquellas palabras lo dejó descolocado, por eso tuvo que huir, por eso puso tierra de por medio. Había descubierto que no estaba muy lejos de la verdad, imaginarse una vida junto a Hinata le pareció de lo más perfecta.
Todavía estaba sorprendido de lo buen mentiroso que era, cuando le había dicho a Sakura que no podría imaginarse teniendo sexo con Hinata era una burda falacia. Llevaba desde aquel día soñando con ello cada noche y despertando entre sudores fríos y con un leve problema entre sus piernas.
Pero aún viendo el embrollo en el que estaba Sasuke y Sakura por no decir la verdad, Naruto se había prometido a sí mismo no decir nada de lo que sentía. Hinata era su amiga y lo último que pretendía era perderla, por eso estaba haciendo eso, por eso estaba esforzándose al máximo para que lo perdonase y que al menos pudiese compartir su vida como un mero espectador.
Con esa resolución en su cabeza y haciendo trizas su corazón alzó la mano con dificultad y golpeó la puerta lentamente. Pocos segundos después se oyeron los pasos acompasados de Hinata con sus inconfundibles tacones y la puerta comenzó a abrirse lentamente.
Hinata frunció el ceño al ver a Naruto frente a ella, pero Naruto fue más rápido y se coló en su apartamento antes de que ella pudiese impedirlo.
- Lo siento -dijo sin más- siento haber sido tan estúpido, siento no haberte escuchado y haberte dicho todas esas cosas... lo siento mucho Hina -con sus manos temblorosas extendió el paquete que llevaba a su manos y Hinata lo cogió con el mismo temblor en las suyas.
- No tenías que comprarme nada para que te perdonase -susurró la chica mientras se sonrojaba levemente, solo Naruto tenía ese poder sobre ella.
- Cuando lo vi pensé en ti... espero que te guste -su voz tembló un poco y se pasó las palmas de sus manos por su pantalón para secar el sudor.
- No tenías que molestarte -murmuraba Hinata mientras hacía pedazos el papel de regalo totalmente ansiosa por ver lo que contenía. Su respiración quedó entrecortada y deslizó las manos suavemente por la portada.
- Es un álbum de fotos -susurró Naruto- tiene unos cincuenta años, era de una chica que se llamaban Hinata y vivía en Biloxi hace muchos años. La señora que atendía la tienda de antigüedades me dijo que ella nunca tuvo fotografías que poner porque murió poco después de que se lo regalasen.
- Naru.. es... -Hinata no tenía palabras.
- Si no te gusta puedo devolverlo, o cambiarlo por cualquier otra cosa -dijo avergonzado.
- Es perfecto -dijo Hinata con una sonrisa- gracias.
Naruto también sonrió y soltó todo el aire que estaba conteniendo.
- Quería contarte algo Hina -dijo con un poco más de tranquilidad.
Hinata volvió a sonreír y dejando su regalo con extremo cuidado sobre la mesa se sentó en el sofá y palmeó su lado con alegría para Naruto la acompañase.
- Te escucho -dijo todavía con aquella alegría que la caracterizaba.
Naruto tomó aire de nuevo y la miró a los ojos mientras hablaba.
- He dejado a Azusa -dijo atropelladamente- lo he pensado mucho desde que... esto... discutimos y es lo mejor que he podido hacer en todos estos años.
- ¿Tú estás feliz con esa decisión? -los ojos de Hinata brillaron inexplicablemente mientras hacía esa pregunta.
- Más que feliz... me siento mucho mejor y liberado.
- Eso es lo importante -sonrió Hinata abrazándolo para que se sintiese bien.
Ambos cerraron los ojos y suspiraron al unísono mientras dejaban envolver por el calor del otro.
