¡Hola!
Siguiente:
Disclaimer: Danny Phantom y sus personajes (a excepción de Arthur, el fantasma inventor) son propiedad del brillante y talentoso Butch Hartman.
Dedicado a: -KAGOME-MANSON-, una amiga virtual que me apoyó mucho la primera vez que publiqué este fic.
Juego de personalidad
Por: LP Luna Phantom
Capítulo 10: "¿Hechizados?"
Después de varias laaargas horas en los videojuegos, Danny y Sam pasaron a Nasty Burger y se dieron un festín, sobretodo el halfa, quien deseaba saciarse de comida verde para no tener que comer en su casa... comida con carne (que era lo que usualmente comían)... y con sus padres.
Pasaron un largo rato ahí, hasta que decidieron que ya era hora de volver a casa. Sam no tuvo problemas con sus padres por llegar tarde sin avisar; había sido una hija modelo estos últimos días (había dejado de vestir de negro, había ido de compras con su madre, incluso había pasado un agradable rato con sus padres redecorando su habitación el día anterior) que Jeremy y Pamela estaban dispuestos a perdonarle el llegar a casa a las 9 de la noche sin previo aviso. Pero a Danny... a él le ocurrió algo diferente.
-Danny Fenton – exclamó su madre en un tono duro cuando él abrió la puerta de su casa y entró. – Llegas tarde – le informó.
-Ya me di cuenta. – exclamó el chico a secas.
-¿No tienes nada qué decir?
-Amm... déjame pensar… ¡Oh, sí! No tengo nada que decir.
-El Danny que yo conozco se disculparía – comentó enojada, pero con rastros de tristeza.
-¿En serio? – preguntó enfadado; ¿acaso no era él el Danny que ella conocía?
-Tú ya no eres Danny – le dijo Maddie haciendo eco a los pensamientos del chico.
-Yo, madre, soy Danny Fenton, tu hijo – le anunció subiendo el volumen de su voz.
-Cambiaste hijo; yo no sé qué pasó, pareciera que te hubieran hechizado. Ya no eres el mismo.
-¿Qué? Un momento... hechizado – se detuvo a examinar esas palabras, pero en cuanto lo hizo se dio cuenta que era una perdida de tiempo ya que no encontraría nada, y prosiguió discutiendo con su mamá – Eso es una estupidez. ¡YO NO CAMBIÉ! – le gritó duramente – Y si tanto te aferras a la idea de que yo ya no soy tu hijo, pues bien, tú ya no eres mi madre. – terminó y salió volando hacía su habitación con gran rapidez y sin voltear hacía atrás, dejando a Maddie muy confundida y herida en la sala.
La madre de Danny no trató de hacer nada por seguir hablando con su hijo, sabía que sería inútil. De haberse podido, Jazz hubiera sido quien, a pesar de saber que podría enfrentarse a la irritabilidad de su hermano si se acercaba, hubiera tocado a su puerta y hubiera platicado con él. Sin embargo, Jazz se encontraba a kilómetros de ahí, estudiando neurocirugía en la Universidad de Yale, así que nadie intentó hablar con Danny después de eso.
Por la mañana despertó de mal humor y con dolor de cabeza, tenía una expresión de disgusto e indiferencia en su cara... una expresión de disgusto que sería envidiada por el chico más gótico del planeta... una expresión de disgusto que encajaba a la perfección con el ambiente lúgubre y oscuro que reinaba en su habitación... en su nueva y redecorada habitación.
Danny sabía que había hecho un buen trabajo con ella, pero aún faltaba un último detalle para completar su estilo gótico: delineador de ojos y un par de piercings falsos.
En la escuela, la mirada persistente de la mayoría de sus compañeros le hizo saber que esos pequeños detalles no habían pasado desapercibidos... ni a sus compañeros, ni a Sam (quien le comentó que lucía bien), ni a Tucker (quien adoptó aún más firmemente la resolución de investigar).
Los tres amigos iban caminando de la cafetería hacía el salón de Español, donde tendrían su próxima clase. En ese momento notaron que Estrella venía en dirección contraria, platicando con un chico; Tucker lo identificó como su nuevo novio.
-¿Adivina qué? Reprobé en todas mis materias – se escuchó su voz aguda y chillona cuando pasó junto a ellos. Sam y Danny le regalaron a su amigo (ex-novio de la rubia) una mirada interrogativa.
-Tuviste algo que ver en esto, ¿verdad? – preguntó Sam.
-No, no fui yo. Estrella es perfectamente capaz de reprobar sin ayuda mía – informó, y entonces se adelantó a los otros dos y entró al salón de Español; Danny y Sam se encogieron de hombros y los siguieron.
Después de que todas las clases hubieran acabado, Danny, Sam y Tucker salieron juntos de Casper High.
-Amigos, nos vemos después. Tengo algo que hacer – dijo el ojiverde a sus amigos y se apartó, caminando rápidamente. Ahora tenía que actuar: no habían asuntos de alcalde que resolver, no había una Valerie con quien pasear, estaba libre y aprovecharía ese tiempo para hacer una pequeña visita a la Zona Fantasma e investigar un poco ahí sobre eso que había pasado con sus amigos.
-Y bien... ¿qué haremos nosotros? – preguntó Danny.
-No lo sé. Tal vez podríamos ir a tu casa – sugirió Sam.
-Mmm... Nah. Tuve una discusión con mamá.
-¡Uy! Lo siento. En ese caso, ¿qué te parece si vamos a la mía?
-Estupendo. Vamos – Danny tomó de la mano a su novia y ambos caminaron hacía la mansión Manson. – Pero recuerda que hoy en la tarde iremos a Skulk and Lurk – exclamó.
-No lo he olvidado.
Los dos chicos llegaron y saludaron a los padres de la ojivioleta, entonces subieron a la recamara de ésta. El ojiazul se llevó una enorme sorpresa al notar que la habitación estaba llena de detalles rosas e imágenes de ocasos y cosas parecidas, todas ellas eran cosas impropias de la Sam que conocía.
-Pero... ¿qué... ¡¿qué le has hecho a este lugar? ¿Dónde quedaron los detalles oscuros y todas esas cosas geniales que tenías aquí?
-Las donamos a los pobres.
-¡¿Y a los pobres de qué les van a servir? Tenías que habértelas quedado. – insistió el chico, lamentándose el hecho de haber perdido un gótico más en el mundo - ¿No irás a decirme ahora que también te vas a deshacer de tu invernadero?
-¿Mi invernadero?... ¡Oh, ya lo recuerdo! Hace mucho que no entro ahí.
-No, no, no – Danny meneó la cabeza varias veces en señal de desaprobación – Me temo que tendré que meter manos en el asunto. En vista de que tú no cuidarás de él, yo lo haré... claro, si me das permiso.
-Adelante, me da lo mismo – concedió con indiferencia.
Sam se dirigió a su cama y se sentó; hizo señas a su novio de que se reuniera con ella, éste así lo hizo, pero aún con una mueca de disgusto por lo del invernadero y la habitación. Sam roló los ojos y se acercó para darle un beso en la mejilla; la mueca de disgusto fue remplazada por una brillante sonrisa. El ojiazul volteó, dispuesto a darle un beso de verdad, pero un pequeño destello brillante apareció frente a sus ojos atrayendo su atención.
-¿Ehh? – murmuró sorprendida la pelinegra.
Ambos chicos miraron extrañados al ser que había aparecido ante ellos.
-¿Quién e… eres? Eres... ¿un fantasma? Pero... pero mi sentido fantasma... es decir, nuestro...
-Permítanme presentarme, mi nombre es Arthur y soy el padre del fantasmín que los hechizó.
-¿Hechizó? – citaron a coro en tono de pregunta.
-Así es, ustedes están hechizados.
-¿Hechizados? – volvieron a preguntar al unísono.
Arthur suspiró con resignación. Había un par de cosas por explicar antes de hacer lo que vino a hacer.
(CONTINUARÁ…)
Al principio de mi fic La esfera del poder Tucker y Estrella son novios, pero cuando él ve que ella está con un ricachón en una mesa de Nasty Burger se enoja y va a reclamarle, Estrella se enoja también y le tira una malteada de chocolate en la cabeza; Tucker dice que se vengará, que hará que sus maestros la reprueben en todas sus materias. Por eso aquí, cuando Estrella dice que reprobó en todas sus materias, Danny y Sam le preguntan a Tucker si él tuvo algo qué ver en eso. (Y, a pesar de lo que él dijo, yo creo que sí tuvo la culpa… je je)
¡Muchas gracias si llegaron hasta acá y por haber leido mis dos capítulos! Quería actualizarme en después de pasar unas vacaciones traumada con muchos libros que me regalaron el Día del libro, con Harry Potter (leí las 7 entregas y vi la última película) y con Metal Slug y the King of fighters (Athena rules!). El próximo martes entro nuevamente a clases, espero ese día actualizar este fic. Mientras tanto, ha sido todo por hoy.
¡Saludos!
