Disclaimer: Los personajes son propiedad de S. Meyer y la historia pertenece a She Isn't Here, yo sólo traduzco.

Aviso: La siguiente historia es rated M, tiene contenido sexual, violencia y mal lenguaje.

Muchas gracias por sus comentarios, en verdad aprecio todos y cada uno de ellos, me encanta saber que la historia les está gustando. Gracias tambien por agregar la historia a sus alertas y favoritos. A los que no tienen cuenta aquí en FF me gustaría que dejaran su correo para poder responderles ;)

*Gabby: en mi perfil están mis datos de contacto. *Gabo: muchas gracias por tu comentario, le haré llegar a la autora tus agradecimcientos ^^

Espero que disfruten del capítulo...


Ménage

Capítulo 9 – Rabia por nuestra chica

James Mercury

¿Alguna vez han querido matar a alguien? No solamente querer matar a esa persona, realmente hacerlo si tuvieras la oportunidad.

No había duda en la mente de los Cullen que iban a matar a James Mercury. Lo supieron en el instante que vieron las heridas de Bella. Ahora, sin embargo, su rabia era diez veces peor. No había manera de que él pudiera vivir.

Se imaginaban todos los diferentes métodos que podrían utilizar para matarlo, torturarlo. Jasper planificaba estrategias en su cabeza. Usaría la táctica. Emmett usaría la fuerza, y Edward haría lo que fuera que sintiera en ese momento. En su mayor parte, la rabia se haría cargo.

¿Por cuánto tiempo podían torturarlo sin matarlo?

Bella estaba dormida en los brazos de Jasper. Revivir todo la había cansado emocionalmente. Se encontraba hecha un lío lloriqueando, un desastre incoherente para el final de su historia y sólo necesitaba ser consolada. Jasper era tan protector, y ella sabía que no le haría daño. Ella les había contado cómo había sido violada, todo, incluso acerca de su madre, y sin embargo, se sentía segura con estos desconocidos. Bella nunca había confiado nada a nadie antes. Había recorrido un largo camino en un corto período de tiempo, hasta el punto en que ella misma se sorprendía. Pero ella había visto suficientes chicos malos para ser capaz de decir la diferencia entre un James y un Cullen, ella nunca sería capaz de expresar lo agradecida que estaba de estar con ellos en lugar de él.

¿Qué pensaban de ella? No podía dejar de preguntarse si estaban disgustados con ella, pero hizo a un lado ese pensamiento. Era algo que ella había tenido que recordarse a sí misma desde hace años, una y otra vez. La violación no te hace mala. No eres repugnante, no eres mercancía dañada. La violación no te define, no eres una violada. No eres mala, él lo es. Todo era cierto, pero ella lo recitaba mucho en su cabeza porque a veces no lo creía. A veces se veía a sí misma y tenía que mirar hacia otro lado… por lo que él le hacía. Ella no lo había hecho, no era su pecado, no era su crimen, pero al final era lo mismo. Ella era el pecado, la víctima, Dios, como odiaba esa palabra. No es tu culpa.

No hace mucho tiempo, había considerado la opción de la terapia, suponiendo que alguna vez estuviera libre. Bella odiaba la idea de ser una de esas personas que iban a terapia durante veinte años a causa de problemas sin resolver con sus padres. Ella no iba a vivir en el pasado. Ya había vivido toda esa mierda y no tenía ningún deseo de volver a vivirlo. Ella quería seguir adelante, vamos, ser feliz. Era algo que le pasó a ella, no algo que era. Ella podría superarlo, tal vez no hoy ni el próximo año, pero lo haría. Estaba decidida.

Huyendo, no tenía ninguna idea sobre lo que el futuro traería. ¿Dónde iría? Donde quiera que sus pies la llevaran. ¿Quién estaría con ella? Cualquiera que la conociera. Bella sabía que estaría más o menos dependiendo de los extraños. Sin dinero, un coche, amigos o familiares en Washington, estaba perdida y necesitada.

Edward, Emmett y Jasper eran sus milagros, aunque su situación con ellos parecía irreal. La amaban, supuestamente, y tal vez eso era cierto. Bella no iba a pretender entender nada de eso, pero tampoco iba a seguir intentando que ellos entraran en razón. Con tal de que no la obligaran a nada, la vida podría ser buena. Quizá con el tiempo terminaba por convertirse en su hermana y se deshacían del concepto de amor. Hey, eso podría suceder. Eran buenos, por lo que ella sabía, y no unos locos terribles.

Por el momento, ella se conformó con estar en manos de alguien en quien era capaz de confiar, y dormiría más tranquila de lo que había hecho en años.

Jasper puso a Bella en la cama y los tres salieron de la habitación en silencio, cerrando la puerta.

Entraron en la cocina, Jasper agarró una bebida de la nevera. Cuando se dio la vuelta Emmett estaba sentado en la mesa, con la cabeza entre las manos, haciendo algo que Jasper y Edward estaban seguros nunca lo habían visto hacer antes. Él estaba llorando. Edward estaba a su lado, incapaz de contener sus propias lágrimas. No les importaba si parecía impropio de un hombre, ellos lloraban por ella. Su pobre chica…

No había sido fácil procesar todo lo que Bella les había dicho. Estaban horrorizados. No, horrorizado ni siquiera era una palabra lo suficientemente fuerte. No había una palabra para describir su ira, la tristeza, el horror, y la incredulidad. ¿Cómo podía alguien hacerle eso a su propia hija? Él era un monstruo, un monstruo psicótico rico con una afición por su hija. No era de extrañar que ella les tuviera miedo al principio. Era increíble que ahora no estuviera asustada.

Por supuesto que ellos eran conscientes de que había sido abusada, pero la verdad era demasiada para digerirla. Ver a su madre asesinada justo en frente de ella, ser violada casi todas las noches desde que tenía trece años. No se podía sólo superar eso.

Edward quería golpear algo…o alguien, y Jasper no se sentía mucho mejor. Estaban inquietos. Todo eso le había sucedido a ella, a la mujer que amaban, y no hubo nadie allí para salvarla. Había estado sola y asustada. Bueno, ¡no más! Ella nunca estaría sola otra vez, nunca sin los que verdaderamente la amaban (y matarían a la persona que se atreviera a decir lo contrario) y se preocupaban por su bienestar. Y si tenían que esperar años para que ella los amara de vuelta, lo harían.

James Maldito Mercury

-Tenemos que hacer algo.- dijo Jasper, tomando un sorbo de su cerveza. –Necesitamos un plan.-

Edward asintió distraídamente, frotando sus ojos para desaparecer la humedad. –Tenemos que averiguar donde vive ese hijo de puta e ir allí. Papá no regresará hasta el final de la semana, pero tal vez Bella nos diga más sobre él. Llamaré a papá en estos días para ver lo que sabe de él. A ver si sabe algo sobre el negocio de extracción de órganos.-

-No podemos esperar mucho tiempo,- Jasper tomó otro trago de su cerveza, -él la está buscando. No sabe dónde está, pero no podemos darle la oportunidad de que se entere. Creo que es poco probable que él la busque por aquí, pero nunca se sabe.-

-A qué estamos, ¿a cinco kilómetros de donde nos encontramos con Bella?- Edward frunció el ceño en concentración. –Eso fue en la calle Thackeray, ¿no? Bella no podía haber estado muy lejos de donde vivía. Estaba justo al lado de un bosque, y su casa está rodeada de bosques. Dijo que James posee hectáreas de terreno en cada casa que tiene. Apuesto a que es por allí. Deberíamos manejar por allí mañana.-

Jasper sonrió. –Bien pensado, hermano. Después de la escuela nos iremos. Aunque no quiero tardar mucho. Ya odio que tengamos que dejar a Bella sola todo el día.-

Emmett gruñó. –Mierda, no quiero dejarla. ¡Y será cinco días a la semana!- suspiró frustrado. –Voy a volver en mi hora de almuerzo. Estoy bastante seguro de que me volveré loco si no la veo o al menos comprobar que esté bien.-

-Estoy de acuerdo- dijo Jasper. –Vendremos todos juntos. La escuela no está tan lejos.-

Edward frunció el ceño. –Vamos a llegar tarde sin importar lo rápido que conduzcas Jazz, tendríamos que regresar tan pronto como lleguemos aquí. No va a funcionar.-

-Pero no podemos dejarla aquí durante horas y horas. Nos vamos de aquí a las siete y media y regresamos a las tres y media, incluso mas tarde. Me niego a abandonarla durante tanto tiempo.-

-¿Hay alguna manera de que podamos llevarla con nosotros?- Edward sugirió, aunque sabía que era imposible. ¿Dónde la tendrían? ¿En un armario del salón de clases?

Jasper sacudió la cabeza. –No. Creo que sólo tendremos que cerrar la casa, cerrar las persianas y por si acaso decirle que no salga a la calle. Odio hacer esto, pero no hay otra manera.-

De repente, Emmett golpeó las manos sobre la mesa, haciendo que sus hermanos se sobresaltaran. -¡Odio esta mierda! Ese cabrón no debería tener ningún control sobre lo que ella hace. Ella debería ser capaz de salir a la calle si quiere sin preocuparse de que su padre violador la esté buscando. Te lo juro, en el segundo en que pose los ojos en ese hijo de puta, estará muerto. No está bien, no es justo. Incluso con nosotros, ella todavía no es libre.- Y entonces él se derrumbó, tan diferente a Emmett, quien sólo derramó una lágrima cuando perdió su equipo de fútbol favorito y la vez en que su gato desapareció (y él lloró todavía más fuerte cuando "Botones" regresó dos días después, pero eran lágrimas de felicidad). Ahora estaba berreando, y ellos no tenían idea de qué hacer. Todos querían llorar, desahogarse como él lo estaba haciendo.

Dos delgados brazos envolvieron el cuello y los hombros de Emmett. –Está bien, Emmett. No tienes que preocuparte por mí. Voy a estar bien aquí. No llores por mí, tampoco. He llorado suficiente para toda una vida.- Bella besó la parte superior de su rizada cabeza. Emmett se estremeció ante el contacto, alzando su mano para agarrar la de Bella. Se estaban calmando entre sí, Jasper y Edward estaban observándolos con asombro.

Bella había escuchado todo, y allí estaba consolando a Emmett cuando debería haber sido al revés. Realmente era una pequeña mujer fantástica. Su mujer. Estaban tan orgullosos, y esperaban que pronto ella les permitiera ser de ellos, que verdaderamente pudieran llamarla suya. Ellos ya eran suyos.

Bella dejó escapar un suspiro, de pie con la espalda recta y pasó a sentarse en el regazo de Emmett. Él la miró con curiosidad, sorprendido pero feliz. Todos ellos lo estaban. Ella le ofreció una pequeña sonrisa tímida. –Confío en ustedes- explicó, -y no quiero ir por el mundo pensando que todos son como mi padre. He tenido miedo de los hombres durante años, pero estoy tratando de trabajar en eso. Quiero empezar con ustedes, si les parece bien.-

Emmett asintió con la cabeza, tratando de no ponerse demasiado contento con ese acuerdo, pero ya podía sentir reaccionar a su cuerpo traidor. Deseaba seriamente que su pene se tomara un descanso y aceptara que iba a pasar un largo, largo tiempo, para conseguir lo que quería. Joder, ahora se refería a su pene como si fuera una persona. Un grave caso mental, idiota.

-¿Te sientes bien, Bella?- preguntó Jasper.

-Sí, me siento mejor. Realmente se sintió bien sacar todo eso de mi pecho.- Contestó. Bella se aclaró la garganta, sus ojos marrones tomando un brillo serio. –Así que, ¿qué estaban hablando?- Pero ella ya estaba perfectamente consciente.

La cara de Edward se ensombreció. –Estábamos hablando de James y de qué hacer con él…y también contigo.-

-Si, supongo que ustedes siendo maestros tienen que estar en el trabajo todo el día. No se preocupen, voy a permanecer dentro, tal vez asalte su colección de películas y discos. Ah, y todavía tengo que pedir ropa nueva. Blah. Pero voy a estar bien.- Los ojos se Bella se entrecerraron. –Ahora, sobre James. ¿Qué están pensando exactamente?-

Jasper cuadró los hombros, listo para salir a cazar al hijo de puta. –Vamos a matarlo.-

-¿Matarlo?- Bella exclamó. -¡No pueden matarlo! Si alguien lo va a matar, seré yo.-

¿Qué dijo?

-Bella, ¿de qué estás hablando?- Jasper no podía creerlo. ¿Estaba pensando realmente en deshacerse de su padre?

-Jasper, si alguien lo va a matar, voy a ser yo. Él me hizo daño. Él es mi problema, y he vivido con él toda mi vida. Es mi venganza, mi justicia. Quiero decir, pueden ayudar si quieren, pero no puedo dejar que en verdad lo maten. Además, ¿qué pasa si los atrapan? ¡Yo no quiero que vayan a la cárcel!-

Se miraron boquiabiertos. Ella hablaba en serio. Maldición, ella era una pequeña fiera.

-Bella, eso es ridículo.- Edward dijo. –No deberías ser responsable de la muerte de alguien. Va a pasar sobre tu cabeza por el resto de tu vida, y te estás olvidando de que te podrían atrapar e ir a la cárcel, no es que hubiéramos dejado que eso sucediera, pero no vale la pena sufrir por él. Ya has sufrido bastante amor, ¿de acuerdo? Así que nosotros vamos a hacerlo.-

Bella resopló, moviéndose en el regazo de Emmett y mirando a Edward completamente. –Esa no es su decisión. Puedo hacer lo que quiera con mi propio padre. Creo que merezco eso, y ser responsable de su muerte apenas me perseguirá por el resto de mi vida, así que no seas tan dramático. Me he ganado el derecho de hacerle algo terrible después de lo que él me ha hecho pasar. Tienen que darme eso.- Lo dijo con tanta convicción, con tanta honestidad, que Edward se detuvo, Jasper se detuvo y Emmett se habría detenido, pero tenía toda su concentración en ocultar su erección, lo cuál no era fácil cuando Bella se estaba moviendo tanto.

-Bella, esto no es un trabajo para ti.- Edward quería convencerla, desesperadamente quería convencerla. Ese era su trabajo, y no sólo eso, sino que era su instinto, su necesidad. –Él podría hacerte daño, y dudo que seas el tipo de persona que es capaz de matar a sangre fría, y siendo honesto, yo estaría preocupado si fuera tú.-

Bella rió entre dientes, saltando ligeramente en el regazo de Emmett.

-Vamos a pensar en esto por un tiempo, no hagamos nada precipitado.- Jasper dijo. La tenacidad de Bella le divertía, le preocupaba, también, por supuesto. La había subestimado. Si él pensaba que ella sólo iba a jugar a la víctima sin luchar, estaba totalmente equivocado. Era una luchadora. Ella fue la víctima en esto, pero estaba decidida a ser su propio héroe, también. No importaba lo mucho que la había dañado hasta el momento, él no iba a hacerle daño nunca más. Nunca. El corazón de Jasper se hinchó con amor y orgullo. Oh, lo que haría para ganar el amor de esta mujer.

-Está bien, voy a tratar de ser…razonable.- Bella se comprometió. –Pero eso no significa que no lo voy a hacer cuando llegue el momento. No sé si podría vivir conmigo misma si sigue con todos sus crímenes, pero tampoco creo que se fácil llevarlo a la cárcel. Él cuenta con el dinero y las conexiones. Es un solitario, pero él es poderoso y muy respetado en los círculos tanto buenos como malos. Apuesto a que corrompe a la gente todo el tiempo.- Ella pensó. Era cierto. No confiaría en nadie que conociera a su padre, porque había una buena posibilidad de que estuviera en alianza con él.

-Bueno.- Jasper y Edward se relajaron. – ¿Crees que podrías… decirnos más de él alguna vez? Entiendo si no quieres.- Jasper la miraba con ansiedad. Estaba claro que no quería hablar de él nunca más, no después de haber pasado una buena parte de la mañana recordando todas las cosas horribles que había hecho.

-Tal vez en otra ocasión.-

Ellos asintieron.

Cualquier cosa por ti.

-Uh, voy a salir.- Emmett anunció, levantando rápidamente a Bella de su regazo y corriendo fuera de la cocina antes de que alguien tuviera la oportunidad de darse cuenta de la carpa en sus pantalones. Cogió las llaves y salió por la puerta.

-¿A dónde va?- preguntó Bella, sorprendida por su repentina partida.

-No lo sé.- Jasper estaba confundido, pero algo hizo clic en él. Ah, Bella + regazo de Emmett = erección. Una ecuación sencilla. Él probablemente se sentía culpable. Jasper y Edward lo hacían, también. Bella había sido violada. Lo último que necesitaba eran tres chicos calientes deseándola, sin embargo, ellos la deseaban, y sus cuerpos todavía la deseaban, a pesar de que era el momento equivocado. Eso era algo que nunca iba a cambiar, a pesar de lo inapropiadas que fueran las circunstancias.

Emmett conducía dando vueltas tratando de hacer que su erección bajara. Se dio cuenta que Bella era una chica. No es que no lo supiera antes, pero ella era una mujer, ellos eran hombres, y las mujeres necesitan diferentes cosas, ¿verdad? Como cepillos para el cabello y rastrillos de afeitar y…tampones y todas esas cosas bonitas. Bella no tenía nada de eso. Afortunadamente Jasper le había comprado un poco de champú y gel de baño femenino, pero ¿qué pasaba con el resto? Decidió que conseguiría algunos "productos de dama". Ojalá con eso consiguiera despejar su mente.

Ah, estaba jodido.

Bella examinaba el corte que James le había regalado. Era seguro que le quedaría una cicatriz, y eso no le gustaba. Estaba pensando en tomar un cuchillo y hacer otro corte para que la "J" de James se convirtiera en algo insignificante. Cualquier cosa sería mejor que su marca. Pero no estaba segura de ser tan valiente como para hacerlo. De todos modos la letra no se distinguía muy bien. Comenzaba en el pecho izquierdo, por encima de su pezón, sólo la curva de la "J", luego subía a su clavícula, deteniéndose en la base de su garganta. No era un corte profundo, más bien fino y superficial. Después de todo sólo había usado una navaja, no un cuchillo de carnicero.

Le ardió cuando lo rozó con los dedos. Edward tendría que verlo más tarde y asegurarse de que no se infecte.

Se puso de nuevo la camisa de Edward y se unió a él y a Jasper en la sala, donde estaban jugando Monopoly.

Emmett volvió después de dos horas y media. En sus manos había tres bolsas de compra. Jasper le dio una mirada inquisitiva.

-¿Fuiste de compras? Acabo de comprar comestibles ayer.-

-Estas son para Bella.- dijo Emmett, alzando las bolsas. Bella lo miró con curiosidad.

-¿Qué…? Yo no pedí nada.-

-No, pero me di cuenta de que necesitabas…ya sabes, cosas de mujeres. Así que me fui a la tienda y ¡voilá!- Él le pasó una bolsa, lo que ella aceptó, aunque con vacilación. ¿Qué le habrá comprado? ¿Cosas de mujeres?

En la primera bolsa…tampones. Odiaba los tampones, pero no importaba. Un rastrillo de afeitar. Hmm…no se había afeitado en un tiempo vergonzosamente largo. Un cepillo. Sí, ella necesitaba eso, también. Protector solar. Aww, él era un gorila atento, ¿no?

En la segunda bolsa había un paquete de ropa interior sencilla de algodón. Ella se sonrojó y Emmett se dio cuenta. –Me imaginé que te gustaría tener algo más que calzoncillos de hombre. Puedes comprar de los que realmente te gustan más tarde.-

-Emmett, eso es tan dulce.- Se puso de puntillas y lo abrazó, haciendo que se sonrojara.

-Umm, si. Ahora, mira en la otra bolsa.-

Bella lo hizo, metiendo la mano y sacando un… ¿teléfono celular?

-Nuestra línea fija no es muy buena. Estática y todo eso. Así que pensé que podrías usar este. Voy a programarle nuestros números más tarde, de esa forma nos podrás llamar siempre, incluso cuando estemos en la escuela.-

Bella se mordió el labio. –Gracias. Tú realmente pensaste mucho en esto, ¿no es así?-

Las mejillas de Emmett se pusieron aún más rojas. Jasper y Edward estaban tratando de contener la risa al ver su estado nervioso. –Nah, no es nada. Pero, ya sabes, de nada.-

-¡Mierda!- ellos miraron a Jasper. Sus ropas estaban cubiertas de la salsa que había puesto para la botana. Edward estaba sonriendo burlonamente.

-Maldito cabrón.- Jasper murmuró, dando a Edward una mala mirada.

-¿Qué? Tú hiciste trampa.- Edward indicó.

Jasper lo miró fijamente, de pie. –Voy a cambiarme. Y yo gané limpiamente, idiota.-

-Claro que sí.-

Bella se rió de como Jasper iba pisando fuerte, y se volvió hacia Emmett. –Gracias de nuevo, Emmett. Voy a guardarlas.- hizo un gesto hacia las bolsas. La ardiente mirada de Emmett la siguió mientras caminaba por el pasillo. Se pasó una mano por el pelo.

-Estamos jodidos.- Edward dijo.

Emmett rió por lo bajo. –Tienes razón, bro.-

Bella se dio cuenta que no tenía una habitación aquí. Tal vez podría seguir usando la de Edward. De todos modos ahí es donde puso el cepillo, la ropa interior y los tampones. El rastrillo pertenecía al baño. Tendría que preguntarle a Edward si estaba bien usar su habitación o si ella debería quedarse en el sofá de ahora en adelante.

La puerta del baño estaba entreabierta, así que ella la empujó.

¡Santa Madre del dulce niño Jesús rencarnado!

Jasper. Sin camisa. En sus boxers. Mirándola fijamente.

Ella no podía moverse. Los abdominales de Jasper estaban allí, pidiendo ser mirados lascivamente. Un six pack. Maldición. –Uh…lo siento.-

La cordura volvió a ella justo a tiempo para darse cuenta de que Jasper se movía hacia ella en toda su gloria sin camisa.

Tal vez debería haber tocado la puerta primero.

Oops.


Hola! Aww estos hermanos son tan tiernos! Creo que la reacción que tuvieron a lo que les contó Bella era de esperarse, ¿o ustedes que creen? En este capítulo vemos como Bella ya confía más en ellos, y el final...¿qué creen que haga Jasper? Nos leemos el martes con el próximo capítulo, espero que tengan un excelente fin de semana.

¡Saludos!

Kelxi Ylönen