Capítulo 8
- - Diálogos
" " Pensamientos
/-/-/ Cambio de escena
La noche empezaba a caer sobre Odaiba, pero la tarde de compras con Mimi no tenía pinta de terminar, a pesar de que iniciaron después de comer. Su pelirosa amiga aseguró que necesitaba urgentemente irse de compras para adquirir complementos necesarios para sus vacaciones, a las cuales se irían dentro de dos días, y aunque Sora reconocía la necesidad de las mismas, le hubiera gustado negarse a la idea de Mimi. No es que no le gustara ir de compras ¿A qué mujer no le encantaba recorrer tiendas y comprarse cosas muchas veces innecesarias? Simplemente no le gustaba ir con Mimi. Principalmente porque la pelirosa muchas veces la hacía entrar a todas las tiendas, sin importar la cantidad de bolsas que cargaran o que ya tuviera hambre
-Esto es el colmo Mimi. Se suponía que esta visita al centro comercial era para comprar cosas para la playa ¡y la tienda de trajes de baños es la última a la que entramos! Estoy tan cansada que ya no siento ganas de ponerme a escoger uno. Tengo una buena cantidad en casa, que me los puedo llevar sin problemas
-Sí y apuesto a que son completamente sosos y simples. De seguro apenas tienes un bikini y en cambio muchos trajes de baño. Mira chica, para un fin de semana de sexo, playa y desenfreno necesitas un vestuario adecuado. ¿No prefieres que Tai te vea con un diminuto bikini que lo deje babeando?
Sora no dijo nada porque en parte su amiga tenía razón. En la parte de que deseaba dejar a su castaño amante babeando, porque en la parte en que juzgaba su guardarropa estaba muy equivocada. Tenía solo un traje de baño completo, lo demás eran bikinis…aunque tenía que reconocer que ninguno de ellos era tan diminuto como el que colgaba de entre sus dedos. Una parte de ella juraba que nunca se pondría una cosa similar en una playa donde todo mundo podría verla, pero la otra parte de ella, aquella parte salvaje que parecía haber crecido desde que la pasión de Tai entró en su vida, no dejaba de alentarla, de tentarla. A final de cuentas podía ponérselo única y exclusivamente para el disfrute de Tai.
Antes de tener tiempo suficiente como para arrepentirse se apresuró al probador para ponerse el dichoso bikini. El espejo le confirmo que era demasiado pequeño y revelador, pero no le importó tanto como para desanimarla de comprarlo.
Mimi no se guardó su felicitación por comprarlo, pero tampoco su regaño por comprar solamente ese. Una vez que pagó la cuenta decidieron continuar con recorriendo otras tiendas, empezando por una tienda de lencería, a la cual la jaló hasta casi arrancarle el brazo.
-¿También tengo que comprar lencería, Mimi?
-Claro que sí. ¿No me escuchaste hace rato? Tu fin de semana de sexo, playa y desenfreno necesita un vestuario adecuado. La lencería es el complemento adecuado para lo que te propones.
Regularmente Sora prefería la comodidad a la sensualidad en cuanto a la ropa interior, pero definitivamente desde que se acostaba con Tai había conocido los beneficios de una sexy lencería de satén, seda y encaje.
Escogió un par de conjuntos porque no lograba decidirse solo por uno. De hecho quizá sería mejor agregar otro a su compra. Mimi sonrió con suficiencia mientras la veía ir de una ménsula a otra, analizando diferentes modelos
-Por lo visto seguirás mi consejo y comprarás un guardarropa adecuado
-Es una buena idea. A Tai le…gusta que me ponga ropa así y a mi me hace sentir sexy.
Regularmente era ella demasiado tímida y reservada con su vida sexual como para hacer un comentario al respecto, pero a veces se le escapaban comentarios con Mimi, sobre todo desde que estaba con Tai y de alguna manera sentía deseos de… ¿presumirlo? Era un pensamiento extraño porque él no era ningún tipo de trofeo
En ese momento sonó el teléfono celular de Sora, por el tono Mimi identificó inmediatamente a Matt como la persona que llamaba; pero su amiga se limitó a sacar el teléfono de la funda y presionar la tecla para rechazar la llamada. Como si no tuviera la menor importancia la joven regresó su atención a las prendas
-Por lo visto sigues furiosa con él-comentó Mimi
-No te imaginas cuanto
-Entonces no te entiendo, frentona. Si tan enojada estás con él ¿por qué no lo mandas por fin al diablo? ¿Acaso no te parece poco lo que hizo en la fiesta?
Aquella pregunta atrajo la atención la pelirroja, que se volteó para contestar
-Claro que no, aquello fue la gota que colmó el vaso. Sé que piensas que soy una tonta por no terminar con él, pero si no lo he hecho ha sido única y exclusivamente porque no creo que sea el momento oportuno. Sí, no me veas con esa cara y piénsalo un momento. Cuando lo mande al diablo pienso revelarle lo de mi venganza, por eso no puedo hacerlo en éste momento
-No entiendo ese supuesto motivo-dijo durativa Mimi, por lo que Sora la miró como si fuera una niña pequeña a la que hay que explicarle todo
-Quiero irme de vacaciones con Tai, pero si antes del viaje le revelo todo a Matt, intentaría averiguar con quien le he estado viendo la cara y si, por alguna razón, se entera de que Tai y yo nos iremos de la ciudad casi al mismo tiempo…podría relacionarlo y descubrir su participación en mi desquite, algo que no puedo permitir. Por eso lo mejor es hacerlo cuando regresemos del viaje. Ambos tendremos cuidado de no vernos muy seguido y…actuar como si nada hubiera pasado
-Entonces vas a dar por concluida su aventura luego de las vacaciones ¿no?
-…No he pensado mucho en ello-reconoció en un susurro.
La verdad era que hasta que Mimi lo mencionó, ella no había pensado que la 'ruptura' se acercaba. Por la mirada que su amiga le lanzó, era obvio que se había dado cuenta
-Mira Sora, si en verdad quieres proteger la identidad de Tai entonces deberían terminar pronto con su juego. Entre más tiempo pase, entre más veces se escapen para estar juntos, las posibilidades de ser descubiertos aumentan
-Lo sé. Pero hemos sido cuidadosos
-¿Y eso qué? Ya los descubrió Catherine
-Es sólo una persona. ¿O qué me sugieres?
-No creo que hagas caso de mi sugerencia, pero de todas formas te la diré. Deberías mirar dentro de ti, dejar de refugiarte bajo ideas tontas, aceptar tus verdaderos motivos y actuar en consecuencia. Reconócete a ti misma que no le has dicho nada a Matt, además de que ni siquiera habías contemplado la posibilidad de que el final se acercaba, porque entonces ya no tendrías excusa para seguir viéndote con Tai
-¿De…de qué rayos hablas?-preguntó con incredulidad-¿Verdaderos motivos? No existen 'verdaderos' motivos. Sólo existe uno, el cual te he repetido hasta el cansancio pero tú no pareces escucharlo. Me gusta…no. Me encanta el sexo con Tai. ¿Qué tiene de malo en querer seguir disfrutándolo? Esa es la única razón por la cual he continuado con esto
-No tendría nada de malo si sólo fuera eso, pero hay mucho más detrás de tu decisión. Por mucho que te niegues a considerarlo
-¿Otra vez con lo mismo? Deja de aferrarte a la idea de que estoy enamorada de Tai. Tenemos una relación completamente superficial
-Si tú misma te crees tus propias mentiras es tu problema, pero no esperes que yo lo haga. Lo de ustedes hace mucho tiempo que dejó la superficialidad. Si es que alguna vez la tuvo
-Dime una sola cosa que te haga creer eso
Mimi la miro con superioridad y levantó su dedo índice para empezar a numerar
-No importa lo largos que sean los turnos de ambos y necesiten descansar, cuando tienen tiempo libre se ven.-levantó un segundo dedo y continuó con su listado-Duermen juntos. ¡Por Dios! Soy amiga de Daisuke desde que éramos niños y cuando nos hemos enredado nunca pasamos toda la noche juntos. Hacemos lo que deseamos y luego el otro regresa a su casa ¿Cómo puedes mantener las distancias si pasas toda la noche durmiendo en los brazos del otro? Incluso me apuesto a que ustedes duermen abrazados-la mueca de Sora fue suficiente respuesta-Fidelidad. No importa que tú no puedas dársela, él te ha prometido estar sólo contigo. ¿Eso no es un compromiso?-no obtuvo respuesta de Sora, aunque tampoco la esperaba- ¿Lo ves? Ya te he dado tres razones y sin pensarlas mucho. ¿Te he convencido?
-¡Claro que no! Porque sé que lo que dices no es cierto
Mimi bufó y alzó los ojos con incredulidad
-Me rindo.
-Me alegra que te rindas, así que ¿podríamos dejar de lado el tema? De lo contrario dejaré de disfrutar estar de compras y me iré, con lo que también te arruinaré el placer de comprar
Era una amenaza muy simple, pero resultó efectiva en Mimi porque suspiró con rendición y envió su atención a los estantes de ropa interior masculina. Algo atrajo su atención e inmediatamente lo tomó y se giró hacia Sora con una sonrisa pícara y una mirada emocionada mientras le mostraba una prenda
-Esto tienes que comprárselo a Tai
Al principio le costó encontrarle forma a la dichosa prenda, pero cuando lo hizo estalló en una carcajada y se lo quitó para examinarlo detenidamente
-Sí. Debo comprárselo
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-
El día de Tai apenas iniciaba y a pesar de que todo indicaba sería que sería duro y pesado, se sentía tan feliz que silbaba una canción. Cierto que él siempre estaba de buen humor, o al menos lo parecía, pero lo que lo tenía tan contento era que dentro de solo dos días partiría a unas largas y deliciosas vacaciones. Aunque más que las vacaciones en si mismas, que vaya que las necesitaba después de tantos días de tanto trabajo, lo que en verdad anhelaba era estar completamente a solas con Sora en un lugar paradisíaco.
Durante los meses anteriores, cuando tomaba horas extras sin parar y renunciaba a sus descansos, su cuerpo protestaba enérgicamente, sintiéndose muchas veces al límite; pero afortunadamente esa temporada terminó jugando a su favor cuando solicitó una semana de vacaciones. Sus jefes consideraban que se las merecía y se las dieron sin rechistar.
¡Una semana entera!
Sólo estarían en la playa cinco días, pero habían pensado que si él pedía una semana podría fingir que continuaba de viaje y permanecer encerrado en el departamento de Sora por dos días más. Estar encerrado en su departamento no iba muy de acuerdo con su personalidad, pero era un pequeño sacrificio si a cambio podía continuar retozando en la cama de su amante sin que despertaran sospechas.
Terminó de guardar sus cosas en su escritorio y cuando cerró el cajón superior del mismo reveló el rostro de su compañero, a tan sólo un par de centímetros de él. No pudo disimular un sobresalto, pero rápidamente se recuperó
-¿Qué hay Izzi? Me tomaste por sorpresa
-Estamos solos
-¿Ah?-aquel comentario lo desconcertó ¿qué tenía de importante que estuvieran solos en el vestuario? Izzi era tan extraño que si no lo conociera a él y su relación con Mimi, probablemente se hubiera sentido amenazado-¿Por qué es eso importante?
-Porque quiero hablar contigo y así no tendré que preocuparme de que alguien nos escuche
-¿De qué quieres hablar conmigo?
-Me decepciona darme cuenta de que aún no me consideras un amigo tuyo
-¿Ah?-ahí estaba otro comentario confuso -¿De qué hablas? Claro que te veo como a un amigo -Un amigo molesto, pero amigo al fin y al cabo
-Mis padres me enseñaron que la amistad va de la mano con la confianza, que fomenta la confidencia; pero tú no confías en mí lo suficiente como para hablarme de tu nueva relación
-Eso es ridículo. Se las presenté a todos ustedes en la fiesta de Sora ¿lo recuerdas? Cualquiera de los muchachos te lo puede confirmar si es que esa noche se ha borrado de tu memoria
Aquella confusa conversación no había logrado ponerlo nervioso…hasta que notó la mirada que Izzi le dirigía. Era una mirada que no prometía nada bueno.
-No esperas que me crea que se trata de ella. Akiho-san es igual a tus anteriores novias, superficiales y con más pecho que cerebro. Cuando empezaste a cambiar todos nos imaginamos que era una chica especial, si provocaba tal cambio en ti tenía que ser completamente diferente a todas las anteriores. Incluso esa opinión se reforzó cuando nos dijiste que nos las presentarías, porque lo hiciste sonar formal e importante. Pero cuando llegaste con ella a la fiesta…me di cuenta que no podía ser la responsable de tu cambio.
Ahora sí que Tai se sentía nervioso. ¿Cómo iba a esperar que Izzi tuviera la suficiente perspicacia como para dudar que Akiho fuera su novia? Era cierto que Akiho entraba en el patrón de todas sus anteriores conquistas, pero nunca se le ocurrió que sus amigos ya hubieran hecho un perfil de la susodicha en su mente y su elección no encajaría en ese dichoso perfil. Su única opción era convencer a Izzi de la ridiculez de sus sospechas.
-Todas esas son imaginaciones tuyas…
-¿Lo son? En realidad sé quién es la chica con la que estás…saliendo, pero esperaba que confiaras en mí lo suficiente como para contarme lo que estaba pasando-se quedó helado por la afirmación de Izzi. Lo dijo con tal seguridad que a Tai no le quedó otra opción más que aceptar que su amigo decía la verdad.
-Mira Izzi…
-No te preocupes, no pienso decir nada al respecto. Probablemente no me he explicado bien, porque lo único que quería hacer era dejarte claro que soy tu amigo y que si un día de éstos necesitas hablar con alguien al respecto…aquí estoy yo.
Izzi asintió, como queriendo reforzar sus palabras con ese gesto, y se dio la vuelta para salir de los vestuarios.
No es que Tai no confiara en Izzi o pensara que podría traicionar, pero simplemente pensaba que entre menos personas supieran lo que él y Sora estaban haciendo menos riesgos corrían de que alguien se enterara. Entonces tuvo el pensamiento fugaz de que quizá Izzi sólo le estuviera lanzando un farol y en verdad no tuviera idea de con quién estaba teniendo una aventura, lo cual dejaría las cosas en el mismo punto.
-Por cierto-dijo Izzi, tomándolo por sorpresa nuevamente porque no se percató de que hubiera regresado-dile a la So.. que se asegure de que te pongas suficiente bloqueador. La última vez que todo el grupo viajó a la playa te quemaste tanto que parecías una langosta.
Pues no era un farol.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-
Había algunas personas con las que a Sora le gustaría encontrarse al llegar a su departamento luego de un extenuante maratón de compras. Definitivamente Tai desnudo y en su cama encabezaba la lista, mientras que Matt ocupaba el último puesto. Por desgracia para ella era la última opción con la que se había encontrado cuando abrió la puerta
-Bu…buenas noches. No esperaba encontrarte
-Pensé en darte una sorpresa
-Pues me la has dado-dijo de mala manera. Su tono de voz no le pasó desapercibido a Matt, que alzó la ceja con extrañeza
-¿Estás molesta de que venga a verte? Por alguna razón no has querido tomar mis llamadas en los últimos días así que pensé que lo mejor que podría hacer era venir a verte
-He estado muy ocupada-se justificó.
Aunque ambos sabían que antes, no importaba lo ocupaba lo ocupada que estuviera, siempre tomaba sus llamadas. Lo cual ocurría muy pocas veces porque él rara vez le hablaba, siempre era ella la que trataba de comunicarse con él. ¿Por qué nunca se había dado cuenta de que hasta con eso era egoísta? Siempre era ella la que tenía que llamar o de lo contrario no tenían comunicación en días. Nunca era él quien estuviera ansioso de escuchar su voz
-¿Vas a salir de vacaciones?-preguntó al cabo de un incómodo silencio
-¿Por qué lo preguntas?
-Porque vi unas maletas a los pies de tu cama, listas para ser llenadas-al cabo de unos instantes de silencio, continuó con su interrogatorio-¿Pensabas decírmelo?
-Claro. Solamente…
¿Qué podía decirle? Si le decía que iría con Mimi y luego se encontraba con ella cuando se suponía que estaba en la playa, inmediatamente dudaría; y si le decía que iba sola… ¿no sospecharía también de la ausencia de Tai? Porque él tendría que haber pedido ya su permiso e incluso comentarle a sus amigos que saldría de la ciudad, pero no sabía si también les contó su destino.
Estaba completamente confundida, pero pensó que lo mejor para evitar ser descubiertos era apegarse lo más posible a la verdad.
-No te lo había podido contar, pero mis padres me regalaron un viaje a la playa por mi cumpleaños. Es ahí a donde me dirijo
-¿Por qué no me lo dijiste? Pude haberte acompañado "No gracias", pensó la joven con rotundidad
-Supongo. Pero son mis padres Matt, no esperabas que me dieran boletos para que fueras conmigo. Ellos nunca estarían de acuerdo con que nos fuéramos juntos de viaje
-Nunca te ha importado demasiada lo que piensen de cómo vivimos la relación. Y en cuanto a lo otro, pude haberme pagado el boleto
-Tienes razón, pero la verdad es que también me agradaba la idea de viajar sola. Últimamente he tenido demasiado trabajo y pensé que nada disfrutaría tanto como estar unos días de descanso sin nadie conocido a mí alrededor.
Matt la miró fijamente, evaluándola, lo que inmediatamente la puso nerviosa. Ella no era como él, no era descarada, sabía que no estaba haciendo lo correcto y tenía miedo de ser descubierta. ¿Podría darse cuenta con sólo mirarla fijamente? hasta el momento no lo había hecho, pero la verdad era que se había visto escasamente
-¿Qué pasa contigo Sora? De un tiempo a la fecha me ignoras, no me buscas, te alejas de mí como si tuviera la peste…
-Estás alucinando
-¿Cuándo fue la última vez que nos acostamos? Tú nunca has sido muy apasionada, pero nunca antes habíamos pasado tanto tiempo sin hacerlo
"¿Nos acostamos? ¿No soy muy apasionada? ¡¿Hacerlo? Puedo usar esa palabra con Tai porque es una aventura, ¿pero debería usar las palabras 'hacer el amor' siendo que somos novios?"
Todas esas palabras la molestaban, pero no tanto como la acusación de que no era muy apasionada. Evidentemente Tai tenía una opinión muy diferente.
-Si no te conociera hasta pareciera que tienes un amante
Fue su tono de voz lo que terminó por sacarla de sus casillas y le impidiera tragarse sus palabras
-¿Sabes qué? Tienes razón, tengo un amante. Uno que es mejor en la cama de lo que tú nunca podrás ser. ¿Qué no soy muy apasionada? Pues él no tiene queja. A decir verdad hemos hecho el amor en cada rincón de mi departamento, incluso en todas esas posturas en las que me negaba a hacerlo contigo. Aún no lo hemos hecho por detrás, pero cielos, dame unos días y ten por seguro que incluso eso habré probado
Por unos momentos le pareció que todo el aire de la habitación se había evaporado mientras sentía todo su cuerpo en tensión, esperando la reacción a sus palabras. Al principio Matt se limitó a mirarla fijamente, hasta que su boca se curvó levemente en una sonrisa y dijo:
-Está bien, está bien. Ya entendí
"No, no has entendido nada. Te estoy diciendo toda la verdad"
Por un momento Sora se sintió tentada de confirmárselo para acabar de una vez por todas con todo eso, pero la conciencia de que sólo complicaría las cosas por sus vacaciones, guardó silencio.
-Vine a invitarte a cenar ¿te parece? Hace mucho tiempo que no salimos, así que me pareció una buena idea
-Me gustaría pero me siento un poco cansada después de todo un día de compras con Mimi
-¿Vaciaron muchas tiendas?
-Ella principalmente
-¿Hay algo para mi?
Regularmente ella le compraba algún detalle, salvo en aquella ocasión. Mentalmente oró para que Matt no demostrara una inusual curiosidad y revisara sus bolsas. No tenía forma de justificar las prendas que compró pensando en Tai y definitivamente no deseaba vérselas puestas a su todavía novio
-Nada. Vi algunas cosas pero no tenían tu talla
Matt se encogió de hombros, pero ella pudo intuir que nuevamente estaba molesta por la actitud que estaba tomando con él. Si aún tuviera dudas de que el momento de revelarle la verdad estaba cerca, esa conversación la habría terminado de convencer. El rubio estaba dudando de su nuevo comportamiento y eso no podría conducir a nada bueno
-Estaba pensando… ¿qué te parece si vamos a desayunar mañana? Estaré descansada y podremos ir a ese lugar que tanto te gusta
-Mañana temprano tengo una reunion
-Oh…pues
-¿Cuándo te vas a la playa?
-Dentro de dos días
-No creo que pueda verte antes de que te vayas
-No hay problema, lo entiendo
Matt entrecerró los ojos. Probablemente esperaba el reclamo propio de una novia en lugar de la indiferencia.
-En vista de que estás cansada, será mejor que me retire
-Seguro
La despedida fue fría, apenas la cortesía mínima, lo cual no la tranquilizó precisamente
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-
Al mismo tiempo en otro departamento, a varias calles de distancia, una joven pelirosa se dejaba caer en el cómodo sillón de su sala mientras levantaba sus piernas hasta colocarlas en el brazo del sillón.
Estaba muerta.
O al menos se sentía como una.
Amaba ir de compras. No le importaba si se gastaba todo su sueldo en una sola visita al centro comercial porque no le gustaba tener reparos a la hora de encontrar una prenda que la hechizara. Si algo le gustaba se lo llevaba, ese era su lema. Aunque el punto negativo era que siempre terminaba como un peso muerto.
Con pereza abrió sus ojos cuando escuchó el sonido de unos pasos y se encontró mirando de frente a Daisuke, que la observaba apoyado en la pared de la sala
-Hola Daisu. No escuché cuando abriste la puerta
-Lo cual significa que estuviste de compras
-Genio-dijo con un tono burlón-¿Lo dedujiste por mi cansancio o por la gran cantidad de bolsas que dejé en la entrada?
-Por las bolsas
De mala gana se incorporó en el salón. Se conocían desde que eran niños, además de su intermitente relación, así que sentía suficiente confianza como para continuar acostada; pero era su instinto de anfitriona lo que se lo impedía
-¿Tienes hambre? Creo recordar que tengo algo guardado en el refrigerador para que podamos cenar. A menos que quieras pasar de lleno a la acción-sugirió con coquetería
Daisuke nunca reaccionaba tremendamente entusiasta ante alguna insinuación parecida, en realidad nunca parecía muy entusiasmado con nada, pero definitivamente nunca había lucido incómodo
-En realidad quiero hablar contigo sobre eso-dijo mientras se sentaba a su lado en el sillón y la miraba seriamente-¿Recuerdas cómo funciona nuestro trato?
Era una pregunta tremendamente extraña, pero Mimi, curiosa por naturaleza, se apresuró a contestar para obtener una explicación de lo que estuviera pasando
-Claro. Un poco de sexo cuando lo deseáramos, pero sin involucrarnos profundamente y siempre poniendo nuestra amistad como prioridad ¿me equivoco?
-En lo absoluto
-Entonces ¿vas a decirme qué te pasa? ¿Algo va mal?
-No exactamente. Más bien…ha habido un cambio
-¿Cambio? ¿A qué cambio te refieres?
-No sé cómo explicarlo. Bien. En mi último viaje me topé con Temari. Estaba en un viaje de negocios de su empresa, pero nos encontramos…y hablamos
-Y solucionaron sus problemas-dijo Mimi, terminando la frase por él
-Sí
-Pues…me alegro mucho por ti pero ¿en verdad lo arreglaron todo?
-Aún nos faltan algunas cosas por hablar pero las cosas que motivaron nuestra ruptura están solucionadas completamente. De hecho voy a pedirle matrimonio
Mimi lo miró boquiabierta
-¿Matrimonio? Puff. Sí que va en serio la cosa. Aunque…
-¿Sí?
-No, no es nada malo. Sólo me hace gracia imaginarte casado con Temari porque ella es todo lo que no querías en una esposa. Ella es…idéntica a tu madre
-Lo sé-dijo con un suspiro de resignación-Me enamoré de una mujer de carácter fuerte pero no puedo hacer nada al respecto. Lo cual me recuerda que aparte de darte la noticia tengo que pedirte un favor
-Seguro
-Nunca le digas a Temari lo que hemos estado haciendo estos meses. Si ella llegara a enterarse me mataría. A pesar de que ella y yo habíamos roto cuando empezó lo nuestro, ella no lo vería así. Para ella sería una traición.
-¿Crees que soy tonta? No voy contándole lo nuestro a todo mundo y definitivamente no se lo contaría a Temari. No eres al único al que mataría ¿lo sabes? Además, como tu mejor amiga quiero ser dama de honor de la novia, algo que no pasaría si ella se enterara de nuestra pequeña…aventurilla
-Bastante suerte tendrías con que te dejara acercarte a la boda
-Exactamente. Así que como lo vez, no hay posibilidad alguna de que se lo diga
Lo que fuera que Daisuke dijo quedó ahogado por el sonido del timbre. En un primer momento Mimi pensó en ignorarla, demasiado emocionada por conocer todos los detalles del próximo matrimonio de su mejor amigo, pero cuando el timbre volvió a sonar con insistencia se resignó a ir a abrir. De mala gana se levantó para ir a abrir, pero no antes de decirle a Daisuke
-Mientras atiendo a la puerta tú encárgate de preparar la cena para que podamos continuar con la conversación y me cuentes si ya tienes el anillo de compromiso, porque sino iré contigo a comprarlo ¿eh?
El castaño protestó por haberlo mandado a cocinar, pero ella no le prestó atención.
La sonrisa que Mimi pensaba dirigirle a su visita se esfumó en cuanto vio de quien se trataba
-Izzi
El aludido permaneció completamente impasible observándola y no pareció intimidado en lo absoluto por la mirada fulminante que la pelirosa le dirigió
-Mimi-chan…
-¿Qué quieres aquí, Izzi? Pensé haberte dicho claramente que no deseaba volver a verte nunca ¿lo has olvidado?
-En lo absoluto. Pero pensé que podríamos hablar de…
-¿Hablar? No tenemos nada que decirnos, tú ya lo dijiste todo cuando terminaste conmigo.
-Es sobre eso que quiero que hablemos. Verás…
-Mimi. No hay nada en tu refrigerador-la inconfundible voz de Daisuke llegó con claridad desde el interior de la puerta y ante los ojos de Mimi ocurrió un cambio muy curioso. Izzi siempre era tan frío, tan controlado, tan poco dado a abrirse, que fue completamente sorprendente como su habitual frialdad temblaba un poco, permitiendo vislumbrar un poco de rabia…y celos
-Él… ¿está aquí?
-Sí. ¿Hay algún problema con eso? No lo creo, porque creo recordar que fuiste tú quien me sugirió buscar a alguien me diera lo que tú no podías ¿me equivoco? Creo que tus palabras fueron 'Eres demasiado para mi. Demasiado bonita, demasiado vida, demasiado enérgica. No puedo tenerte en mi vida'
A pesar del tiempo que transcurrido entre aquella dolorosa conversación y el encuentro no conseguido disminuir el dolor que aquellas palabras le producían. Ella había sido tan feliz con Izzi, que siempre pensó que él lo era. Lo había pensado hasta que una noche se presentó en su departamento y la echó de su vida.
-Nunca quise hacerte daño
-Que vacías y típicas suenan esas palabras. Me encantaría seguir hablando contigo pero, como puedes ver, Daisuke me está esperando.
Sin darle tiempo a protestar, cerró la puerta con fuerza y se apoyó contra ella. No era tanto como para impedir una posible entrada por la fuerza como para apoyarse pues sentía que aquel breve encuentro la había dejado sin fuerzas.
