Capítulo 8
El Grupo
Sarah entró en su propia habitación dispuesta a cambiarse y hacer la llamada de la que había hablado con David. Para ella era bastante sospechosa la forma en que le había tratado el profesor de Diana y estaba dispuesta a desenterrar todos los trapos sucios que ese hombre tuviera escondidos y, si además, estaba relacionado con los negocios de los Sacheverell iba a enviarlo a la cárcel una larga temporada, pues, a pesar de que trabajaba para David, tampoco podía olvidar la misión por la que estaba en esa casa.
Después de cambiarse se sentó en la cama y cogió su móvil, marcó el número y esperó a que lo cogieran.
-Hugh Laurie, investigador. ¿En que puedo ayudarle?
-¿Cómo estás, Hoggle? –le preguntó Sarah, sonriendo.
-¿Todavía sigues con esa broma, Sheena? –le contestó él.
-Me alegro de que te acuerdes de mí. Espero que no estés muy ocupado pero necesito pedirte que me investigues a una persona.
-Sabes que para ti nunca estoy ocupado, Sarah. ¿Quieres que nos veamos y hablemos del tema?
-Lo cierto es que he quedado a las 18:00 con Ludo y Dyd, ¿por qué no vienes a la mansión de David Robert Jones tú también y hablamos sobre el tema? Estoy segura de que te interesara volver a encontrarte con tus viejos amigos.
-Cuenta conmigo. Te veo allí. Espero que nos divirtamos otra vez juntos, Sarah.
-Cuenta con ello. –contestó ella sonriendo-. Te veo en un par de horas, viejo amigo. –después de eso colgó.
Cuando entró en la cocina vio que todos la estaban esperando. Con los platos servidos enfriándose.
-Creí haber dicho que fuerais comiendo que después comería yo.
-Preferimos esperarte –contestó David-. Y como la comida ya estaba fría nos daba igual empezar antes o después.
-¿Has hablado con tu amigo? –le preguntó Diana, preocupada.
Parecía que ahora que ya se había sentado a pensar se daba cuenta de lo grave que era su situación. No solo la habían expulsado de la escuela, sino que había puesto en una posición comprometida a toda la familia.
-Sí y no te preocupes, Diana. Lo solucionaremos.
-Pero, ¿y si ponen la denuncia? Estoy segura de que eso repercutirá en todos nosotros. Primero está la empresa de papá, pensad en el daño que provocará el hecho de se diga que la hija de uno de los empresarios más importantes en telecomunicaciones se droga, piensa en la cantidad de accionistas que dejarían de trabajar con él por no saber controlar a su hija. Todos lo dirán "Si no sabe controlar a su hija, ¿cómo va a poder controlar una empresa?". Segundo, todos los niños del colegio no pararán de meterse con Toby y de hacerle la vida imposible. Le humillarán, le sancionarán será mal visto por todos. Y, para finalizar, ¿qué será de ti, Sarah? Todos relacionarán que has sido tú la causante de esta desgracia. Sería aún peor para ti.
-Diana, no tienes que preocuparte, nadie os va a hacer daño. Mis amigos son los mejores en su campo y te aseguro que de ser necesario, podemos sacar a Toby del colegio. Yo misma puedo daros clase a los dos, puesto que, tengo la titulación y no me costaría que el Ministerio de Educación me concediera el permiso para convertirme en vuestra profesora particular. En cuanto a la situación, está claro que si ponen la denuncia las cosas irán muy mal por aquí, pero recuerda que eres inocente y estoy segura de que cuando todo esto termine las cosas habrán cambiado radicalmente. Mi equipo y yo somos los mejores en nuestro terreno y te puedo asegurar que, a partir del momento en el que pongan la denuncia, influencias mucho mayores ahogaran a nuestros enemigos.
-Por la empresa no te preocupes. Hemos tenido unas cuantas crisis y puedes estar segura de que cuando desenmascaremos al "señor" Roberts, él y el instituto recibirán una demanda por injurio, chantaje y tráfico de drogas. Si quieren escandalo lo tendrán y no saben con quienes se han metido, ¿verdad, Sarah?
-Muy cierto, Jareth, pero ahora debemos comer, en una hora y media estarán aquí mis amigos y debemos estar comidos y preparados. Suelen causar más de un susto cuando se les ve juntos.
-¿Qué clase de gente son tus amigos? –preguntó David, desconfiado.
-No temas, son personas serias, no harán ningún daño. Solo que no suelen ser como la gente se los imagina.
Después de la charla todos se sentaron a comer y una vez terminaron dejaron los platos en el fregadero para que la cocinera los fregara. Sarah decidió que era un buen momento para tomarse un descanso, pero antes de poder salir de la habitación David la interceptó.
-Sarah, me gustaría que habláramos en el despacho un momento. Chicos id a vuestras habitaciones hasta que os llamemos.
Sarah decidió no negarse y se dejó guiar hacia el despacho donde se sentó en el sillón que había ocupado la vez anterior y esperó a que él hablara.
-Tengo entendido que esta mañana has acudido a la oficina, ¿querías decirme algo?
-No, solamente quería hablar con mi padre pero como me ha llamado el profesor de Diana he tenido que salir de la empresa. –dijo Sarah a la defensiva.
-Eso no es lo que me ha comentado Rachel. Dice que has acudido a buscarme pero que preferiste que no te anunciara. Dime la verdad, Sarah. ¿Qué hacías en la oficina?
Sarah se levantó indignada y decidió salir de la habitación, pero antes se lo dijo:
-Tu madre ha estado hoy aquí, trato de convencerme para que me fuera de la casa pero solo consiguió que la hiciera un desplante.
Justo cuando salía de la habitación escucharon el sonido del timbre. Había llegado la visita. Cuando Sarah entró al recibidor se encontró con los tres hombres que habían sido sus compañeros los últimos años y sonrió. Dimas se había cambiado de ropa para tratar con David y venía bastante serio. Ludo no había cambiado mucho desde la última vez que lo había visto, medía dos metros y tenía unos ojos que podrían taladrar a cualquiera a quien quisiera intimidar, pero para los que lo conocían su cara cambiaba completamente y podías verle hasta una aire de amabilidad que muy pocos habían logrado ver alguna vez. Hugh seguía igual de bajito que siempre y esta vez llevaba el pelo en media melena hacia atrás y los ojos azules que observaban todo lo que había alrededor de donde se encontraban los tres.
-Me alegro mucho de veros a todos, chicos. Pasad al salón para que podamos hablar tranquilamente con toda la familia –dijo ella viendo como ya se acercaban David y sus hijos.
Los tres hombres siguieron a Sarah y se sentaron en el salón.
-Permitid que haga las presentaciones. David los tres hombres aquí presentes son antiguos amigos míos con los que trato algunas veces y que son de mi completa confianza. El primero, como Diana ya te habrá dicho, es Dimas Enrich, es el jefe de la unidad de Narcotráfico de la Oficina Federal de Investigación. El segundo es mi amigo ruso, Ludovic Boznesenski, es miembro de una empresa de guardaespaldas y fue un antiguo subordinado de mi abuelo en el ejército. El tercero es Hugh Laurie también le llamamos Hoggle, es nuestro investigador privado particular. Chicos, ellos son David Robert Jones presidente de la compañía de telecomunicaciones más prospera del país y sus hijos Diana Jones y Toby Jones.
-Bien, ahora que ya están hechas las presentaciones ¿por qué no vamos a lo que nos compete? –dijo Hugh-. Me gustaría saber en que voy a trabajar esta vez.
-En tu caso quiero que busques cualquier relación entre Richard Roberts y la familia Sacheverell. También quiero saber todos los tratos ilícitos que haya hecho en los últimos cinco años y lo quiero para dentro de dos días.
-Me pondré a trabajar en ello como primera instancia. –contestó Hugh.
-Me parece bien, ¿Dyd que has averiguado tú?
-Para empezar tu amigo no ha esperado a tu contestación la denuncia ya ha sido puesta en la comisaría y los reporteros ya han metido las narices, así que, no sería de extrañar que mañana a primera hora ya ocupe todos los periódicos. Yo que ustedes no saldría en unos días hasta que solucionemos toda esta situación. Para cuando todo haya sido solucionado yo mismo presentaré una demanda contra Richard Roberts y encabezaré la búsqueda personalmente. No tienen que temer, ese hombre tiene los días contados no saldrá de la cárcel en una muy larga temporada teniendo en cuenta que se ha metido con una protegida de Sarah Elisabeth Williams.
-¿Y que tiene que ver ese hombre con Sarah?
-Digamos que Sarah es muy popular en este país y todos los que saben quién es y la han conocido la temen o la respetan y a una orden de ella podrían acabar bajo tierra en menos de dos horas. Por eso el hecho de que se toque a un protegido de Sarah Williams es uno de los peores errores que puede cometer cualquier persona y ese hombre no va a poder con ella. Hablando en plata, usted sabe la influencia que tenía el abuelo de Sarah en la Casa Blanca, ¿verdad? –David asintió-. Pues ella tiene aún más.
-Nos estamos desviando del tema, Dyd. ¿Por qué no nos cuentas lo que has estado haciendo en estas cuatro horas?
-He concertado una cita con el tutor de Diana y con el director de la escuela, como si fuera el encargado del caso que he cogido del archivo de la comisaria, todo hay que decirlo, alegando que de eso se encarga mi departamento y ellos no han puesto ninguna pega. Mañana por la mañana me entrevistaré con los dos y podre enfrentarme con ese desgraciado.
-Muchas gracias, Dyd. En cuanto a ti, Ludo, necesitaremos que te encargues de proteger a Toby para que no intenten hacerle nada en el colegio.
Toby observó por primera vez al hombre, era muy grande y con una mirada intimidaba a cualquiera. Seguramente con un hombre así junto a él, nadie se atrevería a hacerle nada.
-Me parece bien, a fin de cuentas la muchacha se va a quedar contigo. ¿Le parece a usted bien que me encargue de la seguridad de su hijo, señor Jones? –dijo Ludo mirando a David.
-No veo ningún inconveniente dado en la situación en la que nos encontramos en este momento y puesto que yo voy a estar muy ocupado en los próximos días. Sarah espero que me cuentes todo lo relacionado con el caso puesto que voy a tener que tratar con mis socios sobre el problema que nos va a acarrear esto. Señor Enrich, también me gustaría que a ser posible grabara la conversación con el director y el tutor de Diana y me hiciera una copia.
-No se preocupe, señor Jones. Mañana por la tarde me gustaría que pudiéramos vernos Sarah y yo para contarnos las últimas novedades y así entregarle personalmente la grabación.
-También yo te llamaré, Sarah. Seguramente para mañana ya tenga bastante para contarte sobre todo la relación que me has pedido.
-Ok. Pues creo que eso es todo, caballeros, o hay alguna otra cosa que agregar.
Todos permanecieron en silencio. Nadie tenía nada más que decir.
-Siendo así, será mejor que volvamos a nuestros quehaceres. –dijo Dyd-. Ustedes también estarán bastante ocupados. Muchas gracias por invitarnos, señor Jones. Mañana recibirá noticias mías.
-Hasta mañana, entonces. Señor Boznesenski me gustaría que viniera mañana a por Toby para llevarlo al colegio, a las 8:30 estaría bien.
-Aquí estaré, señor. –dijo levantándose junto con los otros dos.
Sarah los acompañó hasta la puerta y una vez que salieron cerró. Estaba por abandonar el recibidor cuando volvieron a llamar a la puerta, se imaginaba que sería alguno de ellos, pero cuando abrió era otra persona la que se encontraba allí. De la boca de Sarah solo salió una palabra.
-¡Mama!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-Continuara.
Notas de la Autora: Hasta aquí el capítulo 8 espero que os este gustando. Y, por favor, dejadme review.
Un saludo,
Shaery.
