Diyola te entiendo mejor de lo que crees porque lo mismo sentí cuando leí la historia en sus comienzos y te digo que viene peores cosas ¬¬, cosas que te hacen rabiar con este personaje. Una vez le hice el mismo cuestionamiento a Dyrtssa y esto fue lo que me contesto: "Querida Sereny…En esta vida no todo es perfecto, ¿Cómo así? Pues que para mi, estos personajes son reales, no idealizados. Todos tenemos defectos y graves actitudes que tenemos que aprender a cambiar o a manejar. En definitiva Bella no se valora como mujer. Podrá ser muy buena amiga, hija, alegre y lo demás…¿Pero cómo en verdad se considera ella? Al parecer muy poca cosa, pues aunque tu ames con locura, primero debes amarte, valorarte, como mujer y como ser humano. Algo que a leguas se ve que Bella no tiene ni por las curvas. Será algo, que como todo ser humano tendrá que aprender. Y este aprendizaje será como ella lo decida, si a las buenas o a las malas. Hay muchas situaciones de nuestras vidas que tocan nuestros defectos a cambiar pero los ignoramos y dejamos pasar y es ahí entonces cuando entonces nos toca las difíciles enseñanzas.
Y bueno, con respecto a Edward…No me gusta ver el Ed "perfecto" el príncipe azul con el cual todas soñamos. Que lastima pero eso no existe u.u…Simplemente somos humanos con grandes defectos y virtudes. Y este Edward tiene muchos defectos, orgulloso, petulante, odioso, egocéntrico, y aunque no lo creas COBARDE…ya verás el por que te lo digo. Pero al igual que Bella tiene aprender y lo mismo, de él depende como será su aprendizaje…. Te cuento que la historia toma unos giros…O.O ..mejor dicho…Se que muchas de mis niñas lindas me tiraran huevos hahahaha! Solo espero que no sean podridos…u.u…Huelen muy feos mis pequeñas ¬¬ JAJAJAJA! Espero haber aclarado un poco el punto de vista de la historia y de los sucesos a venir en esta. Si no es que te deje trillando mas de la rabia o confusión O.O…hahahaha! Te mando un beso enorme linda Sereny! Que Dios te bendiga y gracias bebe por tu apoyo y por pelearle a la historia hahahaahaha! BESOS HERMOSA^^"
Espero que la respuesta de la propia Dyrt haya dicho mas que yo ^^. Solo si te digo nena que esta historia tiene muchos giros, que nos ponen de cabeza y demás pero es una historia muy bonita, y en lo particular aunque parezca bobo jejeje…aprendí algunas cosas. Por eso amo la historia y a su preciosa autora.
Hola tatachirs, si hablo con Dyrt cada vez que se conecta. (Una en mil años ¬¬) y esta muy triste por la pagina. Mas me ha dicho que seguirá con DT y que espera que arreglen pronto la pagina. Sino entonces me dijo que yo siguiera con la publicación por acá. Cosa que me da mucho miedo pues tu sabes, si has tenido la oportunidad de conocerla o tratar que no hay nada como ella y su manera de hablarnos y responder nuestras inquietudes ^^ Por cierto puedes encontrarla en el FB por su nombre real^^ ¿Te acuerdas? "As…"jijijij…
ESTA HISTORIA PERTENECE A DYRTSSA Y LOS PERSONAJES SON DE STEPHENIE MEYER
Conservaba todavía la misma mirada asesina de hace un rato, sus facciones volvieron a deformarse por la furia cuando me vio.
No moví un solo músculo, me quedé atónita ante su presencia.
¿Qué estaba haciendo en mi habitación? Una pregunta mejor surcó mi mente ¿Cómo sabía cual era mi recamara? Él nunca había entrado en ella, pareciera ser que este año los nunca ya no lo serian mas.
Cerró la puerta con fuerza.
- ¡Mi abuelo! – le dije asustada en medio de un suspiro. Me miró asombrado
-¿Acaso me esperabas? – preguntó con la duda impresa en sus palabras.
- No! – le enuncié con fuerza.
- ¿Entonces por que me adviertes acerca de tu abuelo? – sin percatarme del hecho mientras hablábamos, él se venia acercando a mi, estaba acechando a su presa.
- Por que si mi abuelo te escucha y viene al cuarto, me meteré en un lío por tu culpa. – le dije molesta. Y eso era verdad, el problema sería mayúsculo en todo el sentido de la palabra.
- ¿Ah si? – dijo mientras su rostro enmarcaba aquella media sonrisa que me quitaba el aliento. – ¿Y cuáles serían las complicaciones que tendrías?
Cielos, no podía creer que me lo estuviera poniendo tan fácil, tan demasiado fácil.
- Pues por tu culpa – le dije tratando de evitar cualquier atisbo de felicidad ante aquella situación. – dejaría de ensayar con Austin.
¡Woow! para que fue eso, su rostro que se había relajado volvió a tornarse sombrío y sus ojos se tornaron nuevamente en dos espadas asesinas.
Se acercó rápidamente a mi y tomándome por los hombros bramó con furia loca.
- ¡Aléjate de él! ¡Te lo advierto! – rugió entre dientes.
Elevé mi rostro a un mas, en una clara señal de desafío.
-¡Así! –le escupí las palabras - ¿Quién eres tu para darme ordenes a mi?
- No me tientes niñita.
Su mirada seguía con la misma intensidad, pero no te preocupes Edward Cullen que yo hoy te iba a dar guerra.
- ¡Ja! ¡Tentarte! ¿A que?- traté de zafarme de sus brazos, pero eran dos tenazas cerradas con fuerza sobre mis hombros
- ¿Acaso quieres que tu noviecito sufra las consecuencias? – me apretó aun mas a su cuerpo.
No se si fueron por sus palabras o por la cercanía de su cuerpo, pero como pude me zafé de sus brazos de un tirón. Creo que tuve un subidón de adrenalina.
Caminé retrocediendo para alejarme de él, entre mas lejos mejor, su cercanía me impedía pensar coherentemente.
- ¡En serio, de verdad! ¿Qué demonios te pasa a ti? Yo no me meto en tus cosas, respeta las mías. ¡Maldita sea! ¿Yo te digo algo por qué te revuelcas con la zorra que tienes por novia?
Como que el que la ofendiera lo sacaba de sus cabales porque otra vez me tomó fuertemente por los hombros.
- ¡Cállate estúpida! ¡No vuelvas a recordarme eso! – dijo muy furíco tanto que sus palabras eran casi inaudibles pero la intensidad de mirada asesina era mas que elocuente.
- ¿A recordarte qué? ¡Estas loco! No me necesitas para recordar que le haces el amor a tu novia. Y siendo así yo no me meto, por lo tanto no tienes por que meterte en mis asuntos. – le dije alzando un poco la voz, en verdad ya me estaba desquiciando, era un estúpido, engreído. ¡IDIOTA!
- ¡Ya! – gritó con fuerza. – Mira niña no quiero salirme de mis casillas, solo te advierto que te alejes de ese patético noviecito que tienes. ¿Entendido?
- ¡Ok! ¡Listo! Deja a la superficial novia que tienes y entonces me das órdenes.
No dijo nada. Solo un mortífero silencio salía de su boca y el ambiente en mi habitación se hacia mas tensa.
- Eso no esta en discusión. –bramó quedamente, alejándome de él con fuerza.
¡TE ODIO, EDWARD CULLEN! Oh cielos, la ama, la ama…
Mi corazón se destrozó en miles de pedazos los cuales deliraban de dolor y rabia.
Comencé a hiperventilar, mis pulmones se negaban a darme aire.
La amaba, la amaba….
Como los odiaba a los dos. Me llené de furia, mi cuerpo empezó a temblar de pura y física rabia.
- Pues entonces lo mió con Austin tampoco esta en discusión. El es tan importante para mi como Tanya lo es para ti.
- ja ja ja – se carcajeó con ganas.- No sabes de lo que estas hablando.
-¿Qué? ¿Crees que por qué tengo solo quince años no conozco el amor? Pues déjame decirte que estas muy equivocado. Lo conozco y muy bien es un sentimiento que no me deja dormir, ni respirar. Solo vivo para evocar su recuerdo, sus besos, sus caricias. ¡No me digas que no se que es el amor! ¡Yo lo llevo clavado en mi, como estaca a mi corazón! Hiriéndome cada día, pero sin poder extraerlo porque con ello moriría!
Le describí todo lo que sentía por él, cuanto lo amaba y cuanto sufría por hacerlo.
Mis ojos se inundaron de lágrimas de rabia, se lo había dicho, por fin abría mi corazón a mi amor secreto.
En medio de la nebulosidad de mi vista, pude apreciar su expresión, pareciera como si estuviera en shock.
- ¿Lo amas? – preguntó como si hacer aquella pregunta le pesara en el alma. Que gran mentiroso es.
- Si.- respondí.
¡TE AMO! ¡TE AMO! Solo que jamás escucharas esas palabras de mi. Hoy había desnudado mi corazón ante ti y me estaba arrepintiendo en lo mas profundo de mi ser.
Unos fuertes zarandeos me sacaron con violencia de mis cavilaciones
-¡Maldita sea! ¿Por qué? ¿Por qué? No me importa lo que sientas por él. Lo dejaras o no respondo de mi mocosa insufrible.
Después de terminar de zarandearme me apretó contra su cuerpo, su musculoso y bien tallado cuerpo.
Mi mirada de posó en su pecho. Deseaba tocarlo. Aquel día en la cochera cuando iba a satisfacer mi deseo que tocarle él… No era demasiado doloroso para recordarlo.
Pero aquello me regresó a la realidad e intenté liberarme de su agarre.
- Dime que lo dejaras – expresó con tono de suplica en su voz. – Dime que no le amaras mas. ¡Dímelo! – terminó bramando con furia
- No. No lo dejare. –le dije sin pensar.
Su mirada sobre mi se tornó dura y me tiró sobre mi cama y acto seguido se puso sobre mi, aplastándome con su cuerpo. Tomó mis muñecas con sus manos y las colocó a cada lado de mi cabeza apretándolas con tanta fuerza que me dolían.
-¿Dime que quieres?... ¡¿Dime que quieres?- exigió como enloquecido.
Ya me estaba dando miedo su actitud, mucho miedo.
- ¿Para qué? – mi voz sonó trémula.
- Para que lo dejes – dijo acercando su rostro al mió, estaba a unos cuantos centímetros de mi, tanto que si inclinaba un poco mi cabeza hacia él, tocaría sus labios con los míos.
- ¿Tanto le odias? – era claro que no tenía preguntar a quien.
- ¡Si! ¡Lo odio! – dijo fuera de si.
El odio que le sentía a Austin lo cegaba de tal manera que no sabía lo que hacia, de eso estaba completamente segura, Edward no era así, él siempre se a caracterizado por ser muy analítico y metódico en su actuar. Y ahora parecía un loco descarriado.
Iba a responder, pero sorpresivamente su boca cubrió la mía con extrema violencia, me estaba lastimando.
Sus labios se movían contra los míos haciéndome daño, ahora su lengua comenzaba abrirse camino hasta el interior de mi boca sin consideración alguna.
Traté de poner resistencia, pero entre mas lo hacia, mas brusco era él. Hasta que me rendí a su beso. No resistí mas, mi boca como autómata de sus actos comenzó a igualar el ritmo de aquel devastador beso.
Aflojó un poco la presión de sus manos sobre mis muñecas y comenzó a subir mis brazos sobre mi cabeza.
Su beso también había cambiado, se torno de agresivo a desesperado, igualmente le imité y nos besamos como si en ellos se nos fuera la vida. Su lengua rozaba cada parte de mi boca por dentro y por fuera, con su punta delineaba el contorno de mis labios haciéndome delirar de deseo nuevamente, mi cuerpo también comenzó a responder ante su dueño.
Sus manos bajaron acariciando mis brazos que seguían sobre mas allá de mi cabeza, su toque era tan suave. Bajó a los costados de mi cuerpo para detenerse en mis caderas.
Como pude libere una de mis piernas de su peso, o mas bien él le concedió espacio y la levanté como una V inversa, apoyando mi pie sobre la cama, con este movimiento el cuerpo de mi amor se acomodó mejor contra el mío.
Mis manos ya no estaban quietas ahora jugaban con su cabello desordenándolo. Una de sus manos se metió entre nuestros cuerpos y ésta encontró lo que estaba buscando, el nudo de mi bata de baño.
Yo estaba sin ropa interior, si jalaba el nudo quedaría completamente desnuda ante él.
Pero aun ante la vergüenza de ese hecho no pude dejar de emitir un gemido de placer. Edward minoró su beso y entre mis labios me volvió a suplicar.
- Déjalo por favor – ronroneó tan quedamente, tan sensualmente que por un momento casi olvidaba la connotación de sus palabras.
Mi dulce amor sabía la obsesión que yo sentía por él, estaba muy al tanto que deseaba sus besos mas que nada.
¡Oh Dios! Tanto era el odio que le tenía a Austin que me estaba comprando con lo único que me podía ofrecer, con lo único que yo anhelaba tener. A él mismo.
Ese pensamiento me asqueó de pies a cabeza y lo alejé con fuerza de mi.
Lo miré con odio y desprecio.
Edward estaba sorprendido ante mi actitud. ¡Ja! ¿Qué creías, qué me iba a vender tan fácil? Pues estas muy equivocado.
Me levanté con el impulso y los bríos que brinda la rabia y haciendo un ademán con mi brazo derecho indicándole el camino a la puerta le dije con impetuosidad.
- ¡No! y ¡No! ¡Lárgate!, ¡Lárgate! Edward Cullen. Y para tu información ¡JAMÁS! Dejare a Austin. oíste ¡NUNCA!
Ahora su mirada igualaba a la mía, pareciera como si estuviéramos en alguna competencia de odio.
Se irguió como pudo y con las mas despreciable voz me sentenció.
- Escúchame bien Isabella Marie Swan. Te advierto no permitiré que sigas con Austin, déjalo o él pagara las consecuencias.
Sin decir mas abrió la puerta con la misma fuerza con que la había hecho anteriormente la cerró.
Me quedé en una pieza, pero no precisamente por la advertencia. Me había llamado por mi nombre, Bueno, no me dijo Bella, pero es algo ¡YA! Deja pensar en bobadas.
Ahora tenia que pensar que hacer con Austin, no le iba a dar el placer de alejarme de él, además con ello estaría aceptando que había perdido no la batalla, sino la guerra.
Pero tampoco era justo exponerlo ante la locura de Edward. ¡Cielos si que estaba loco!.
Era demasiado, él sólo quería que no estuviera con Austin por que si lo hacía este sufriría, bueno en el caso de que fuera mi novio, cosa que era la creencia de Edward,
Lo que si no tenia vuelta atrás era el estar con Austin, si mi adorado tormento no soportaba su presencia y sobre todo la felicidad de este, entonces seguirá disfrutando de ese sentimiento.
Instintivamente acaricié mis labios con mi mano derecha. Ese beso estaba lleno de tanta desesperación y violencia, mucho mas que los de aquella noche.
¡Que desgraciado! Primero me besa por el recuerdo de su novia y ahora me ofrece sus labios y su cuerpo para alejarme de su enemigo, por así decirlo.
Nunca lo hacia por mi, nunca porque lo quisiera hacer, porque lo deseara, siempre llevaba intenciones ocultas.
Pero aun así, era tan idiota que aunque sabiendo la realidad de las cosas, yo quería mas, mi cuerpo exigía mas, mi corazón anhelaba mas. ¡Como lo amaba! mi alma, mi espíritu, todo en mi deliraba de amor por él.
Me obligué dormir esa noche. Aunque era una tarea casi que imposible. Creo que mi cuerpo y mente cedieron casi al amanecer.
Al día siguiente en clases estaba mas dormida que despierta.
-¡Aja niña! ¿Dónde la trasnocharon? – comentó muy jocosamente Ángela
- Casi no pude dormir. Estoy muy cansada.- contesté sin aliento
-De eso me puedo dar perfectamente cuenta. Pero hablando de otra cosa Tu y Austin. ¿Qué?
- ¿Qué? ¿De qué?.
- Hay Bella, no te hagas. Se muy bien que te ha estado ayudando con la coreografía. ¿No te ha dicho nada?
Austin era un gran chico, muy tierno y caballeroso, pues no había intentado propasarme y lo de anoche no entraba precisamente en esa categoría.
Pero aun así no sentía nada por él, mi vida entera le pertenecía a mi adorado tormento, a nadie mas que a él podía y quería amar.
Los días pasaron y la situación con Edward no cambio, seguía igual de tensa, lo único era, que ahora si lo veía y hasta sería capaz de asegurar que estaba muy al pendiente de mi, de cada uno de mis actos, lógicamente para constatar que estuviera haciendo lo que él quería pero yo nunca le di ese gusto.
Austin seguía yendo a la casa día de por medio y ensayábamos toda la tarde.
Uno de esos días Esme y Carlise llegaron emocionados al estudio.
- Bella, ¿Nos puedes regalar un momento?- me pidió Carlise con una hermosa sonrisa en sus labios.
Mi adorada Esme no se quedaba atrás su exquisito rostro estaba iluminado por una encantadora sonrisa.
Volví mi mirada a Austin y con la misma le pedí que me acompañara.
-¿Pasó algo? – le pregunté mientras caminábamos juntos los cuatros hacia las afuera de la casa, pasando por el garaje.
Cuando llegamos al porche de la casa me quedé en una pieza, no podía creer lo que mis ojos estaban viendo.
Mi vista se alternaba entre Esme y Carlise, mis ojos parecían platos por la sorpresa y mi boca se tornó en una gran "O".
Cielos, ante mis ojos estaba el auto mas hermoso que había visto en mi vida. No tenía palabras para explicar.
Austin quedo igual que yo, mas este si reconoció al ver el vehiculo y mas que emocionado enunció las características del mismo.
- ¡Oh por Dios! Un Mitsubishi descapotable Eclipse Spyder, ¡Es hermoso!. Bella – ahora su mirada de alternaba entre el auto y yo. – Nena este auto tiene un motor de V6 de 2.4 litros, con una salida de doble escape, alterna un Manual de 6 velocidades o la opción Sportronic automática.
- Wow! Austin se ve que sabes mucho autos - le dijo Carlise muy complacido.
- Es mi segunda pasión, señor –dijo dedicándome una mirada muy comprometedora ¿Estaría indicando que yo era su primera?
La verdad yo no entendí nada de que él dijo, pues de auto se lo mismo que de la maternidad de las gallinas, pero lo que si puedo dar fe es que era hermoso, sencillamente esplendido.
- ¿Y..? – traté de hacer una pregunta la cual fue interpretada inmediatamente por mi madre sin concluirla yo de mi boca.
- ¡Es tu regalo de cumpleaños! – anunció mi Esme sumamente feliz, se notaba que no cabía en ella.
- Pero esto es demasiado, yo no puedo. – esta vez fue Carlise quien me interrumpió.
- No vengas con remilgos mi niña, esto es todo tuyo, ya mañana te dan tu licencia y te lo mereces por ser tan buena hija.
- No lo puedo creer.- mis ojos se inundaron de lágrimas de felicidad mezcladas con vergüenza.
En verdad los amaba, adoraba a los padres que Dios me había regalado y no por hecho de regalarme cosas, era porque me querían, me habían aceptado en su núcleo familiar cuando mas lo necesité, siempre me cuidaron y amaron como una hija mas.
Todavía me encontraba en shock cuando Carlise me llevó lentamente hacia el auto, el cual por cierto estaba adornado con un gran lazo de mi color favorito, azul.
Cuando estuvimos a las puertas del carro me entregó un cofrecito, sin mas lo abrí y vi las llaves.
Contemplé el feliz rostro de mi amado padre y no pude menos de reír y llorar, sus hermosos ojos me miraron con tal dulzura y afecto que sentí mi corazón expandirse de tanto amor por ellos, este no me cabía en el pecho.
Las lágrimas nuevamente inundaron mi cara y mi padre con su acostumbrada ternura limpiaba mi rostro, pero estas eran tantas que no podía y entonces me abrazó con fuerza contra su pecho.
-¡Gracias! Gracias! Gracias! – no sabía que mas decir.
- Por que no das una vuelta en el. – sugirió Esme.
- ¿Ahora?
- Si ahora Bella. – respondió Carlise.
Miré a Austin y le pregunté con la mirada si me acompañaría. En respuesta esbozó una gran sonrisa y camino hacia mi.
- ¿Vienen? – les pregunté a mis padres demasiado feliz.
- No vayan ustedes, pero no se demoren. ¡Ah! Austin si quieres te quedas a cenar. – le invitó Esme.
- Sería un placer señora Cullen – contestó sin poder ocultar su felicidad ante aquella invitación.
La verdad yo tampoco la oculte, de solo imaginarme la expresión de Edward al ver a su enemigo compartiendo los alimentos, en la misma mesa y sin poder hacer nada ya que nuestros padres se encontraban ahí. Sentí un enfermizo placer el cual me llenaba de ansiedad.
Pero debía ser paciente y sobre todo rogar a que mi adorado tormento llegara a comer pues como podía hacerlo o no.
Dimos una vuelta, el carro era fantástico, mas de lo que yo hubiera esperado.
Austin también lo condujo por varios kilómetros y se enamoró del mismo.
Llegamos al parque, nos sentamos un rato en una de sus bancas mientras hablábamos de cualquier cosa.
La verdad la pasaba muy bien con él, tanto que creo que si no estuviera ya obsesionada con Edward me hubiera enamorada fácilmente de Austin y hubiese sido mil veces mejor que este sentimiento de frustración que me causa el amar a un hombre que no solo me desprecia sino me usa como sustituta de su novia y cobrar venganza a su enemigo.
Llegamos exactamente a la hora de la cena, ¡Dios! Estaba muy nerviosa y no era para menos, cada día me metía mas en la boca del lobo y no era precisamente un lobo cualquiera, era uno bien peligroso.
Entramos por la cocina, en la cual se encontraba mi abuelo, él cual le fue tomando cierto afecto a Austin, claro sin dejar sus reservas a un lado, por naturaleza era sumamente desconfiado.
- ¿Hola abuelo cómo estas?
- Muy preocupado.- dijo con voz sombría.
- ¿Sucede algo? – no pude evitar preocuparme.
- Si, el carro que te regalaron los patrones. Eso es lo que me preocupa.
- Abuelo, lo entiendo pero sabes que soy muy responsable. – le recordé con una sonrisa en mis labios.
- Si, responsable como aquel día que llegaste tomada.
Austin se tensó al escuchar la respuesta de mi abuelo y tuvo intensiones de intervenir, lo cual impedí a tiempo tomando de manera disimulada su brazo y apretándolo con fuerza.
- Abuelo, creo que ya te pedí perdón por eso y además te prometí que nunca volvería a pasar. – dije rápidamente
- ¡Hum! – no dijo nada mas, pero su mirada era mas elocuente que sus palabras. como dije mi abuelo era uno de los hombre mas desconfiados que había conocido.
- Los señores te están esperando para cenar.- me recordó Clara.
El alejarme de ellos, de Clara y de mi abuelo para irme a cenar con la familia no era algo que me gustara hacer, me sentía mal por dejar a mi abue cenar en la cocina mientras yo lo hacia en el salón, durante mucho tiempo aquello me hizo sentir una mala persona, mas mi hermoso viejito me quitó ese pensamiento, no obstante no dejaba de molestarme.
Sin decir más me despedí de mi abuelo con un beso en la mejilla.
Cuando llegamos al comedor toda la familia nos estaba esperando y cuando digo toda es toda.
Claro que Carlise y Esme sabían de la compañía de Austin para cenar pero quien lógicamente al parecer no tenía conocimiento de nada era mi lindo y ahora muy sorprendido bebe. Tuve que morderme la lengua para no reír de satisfacción, al ver su hermoso rostro vestido de aquel estupor que le ocasionaba la imagen que estaban captando sus verdes y adoradas pupilas.
- Que bueno que ya llegaron. Los estábamos esperando.- dijo mi madre con su dulzura habitual.
Austin no estaba precisamente en un mar de tranquilidad, la mirada aborrecimiento que nos regaló Edward al entrar era mas que indicio suficiente de esto tendría sus consecuencias.
Pero yo las evitaría, por mi deseo de venganza no podía permitir que nadie mas saliera lastimado salvo Edward, así que algo se me tenía que ocurrir para evitar las consecuencia de mis arrebatos de revancha.
La cena transcurrió muy silenciosa, Edward estaba totalmente alterado, tanto que su actitud no paso desapercibida para nuestros padres que después de un tiempo posaban sus miradas entre Edward, Austin y mi persona y después entre ellos.
Los avistamientos de odio que Edward nos profería eran tenebrosas y sencillamente de mucho cuidado, mas no me iba permitir amedrentarme por estas. El pagaría muy caro las humillaciones que había cometido contra mi desde hace muchos años, pero sobre todo las de hace menos de dos meses, aquellas que me dolían mas que nada en el mundo.
La cena terminó sin mas y mis nervios fueron en aumento esperando la represaría de mi ángel demonio.
Me fui a dormir esperando que llegara en mi habitación como en la ocasión anterior.
Pero me desvelé tras de nada, Edward no hizo su tan temida aparición. Lo cual era algo que no me generaba mucha tranquilidad que digamos.
¿Qué estaba pasando por su cabeza? ¿Será que desistió y prefirió dejar las cosas? Ese pensamiento me decepcionó un poco. O peor aun ¿En verdad iba a tomar represarias contra Austin como muy bien me lo había remarcado?
Pasaron tres días desde aquella cena. Manejar mi auto era fantástico, estaba muy contenta por el. Sin embargo existía algo que no me llenaba paz y era que Edward no hizo nada, ni siquiera escuché una sátira, ni un comentario de desaprobación por el coche ni nada.
La verdad tenía miedo. No sabia que esperar de mi adorado tormento ¿Rendición por su parte o el peor de las reprimendas?.
Hoy teníamos por fin la presentación de baile y lógicamente mis padres siempre asistían pero esta vez Austin los acompañaría.
Esme veía con muy bueno ojos a éste, tanto que de un tiempo para acá y en varias ocasiones esbozaba comentarios de halago hacia él.
Estábamos muy nerviosos, como generalmente ocurría antes de la primera presentación del grupo. Con la cual habríamos la tanda.
- ¿Austin vendrá? – me preguntó Jessica tras bambalina, ella también formaba parte del grupo.
- Si. Ya debe estar entre el publico. – le respondí sin darle mucha atención a su pregunta
- Que suerte tienes Bella tienes a tres de los chicos mas lindos loquitos por ti. – dijo con sus ojos iluminados como si estuviera dando la noticia del descubrimiento de la vacuna contra el sida o el cáncer.
- ¿De qué hablas? – le pregunté muy seria, descansando mi vista en aquella mirada.
- Hay Bella – dijo con algo de fastidio- Niké, Max y Austin, al cual parece que es a quien le has prestado atención.
- Austin es solo un amigo, nada mas.
- Si –se rió con sorna – ahora te pareces a esos artistas que siempre son solamente amigos.
No respondí pero le miré con fastidio, Jessica no es que fuera la mejor amiga del mundo en ocasiones era demasiado ególatra y egoísta para mi gusto.
Me alejé de ella no quería escuchar sus estupideces, no entendía el porque pero me encontraba inquieta, sumamente inquieta.
No entendía mi actitud pero cinco minutos antes de la presentación abrí disimulada el telón para mirar al publico, estaba buscando a alguien con mi mirada, pero no, no era Edward, este nunca iría a una presentación mía, estaba buscando a Austin y para mi sorpresa no lo vi, la silla que debería estar ocupando a la diestra de mi madre se hallaba vacía. ¿Vacía? Si solo faltaban cinco minutos para la presentación no creo se le hubiera olvidado la hora ¿O me dejaría plantada? Esto ultimo me dolió y mucho. No entendía el porque de esas reflexiones, acaso el tiempo compartido había servido para sentir por mi amigo algo mas. O era otra cosa que no alcanza todavía a definir.
Salimos y tuvimos una increíble presentación sin embargo me tropecé dos veces, aunque casi pasaba desapercibido ante aquellos que no prestaran la atención debida, pero ese no era el caso de mi Jull, nuestro coreógrafo y profesor que con cada una, casi salía él mismo al escenario y tomaba mi lugar sin importarle de a mucho el cambio de genero tan brusco. Ante ese pensamiento sonreí como una tonta.
Mas creo que el estar pensando en esas idioteces era para que mi mente no meditara en aquello que verdaderamente me preocupaba: La ausencia de Austin
Terminamos la presentación e iba salir rápidamente de los vestidores cuando Jull me cortó el paso.
- ¿Puedes explicarme que fue esa atrocidad en el escenario?- me preguntó muy furioso.
Pero su rabia en estos momentos me importaba tres rábanos, lo único que quería saber era dónde estaba Austin.
- Jull perdona la verdad estaba algo distraída- le dije mientras me movía para quitarme de su camino y poder irme.
- ¿Crees que eso es suficiente? – volvió a decir cortando de tajo mi intención de marcharme.
Levanté mi rostro y lo miré con desagrado. Ya me estaba cansando.
-Jull, enserio paso algo y eso me tiene un poco desconcentrada. Pero te prometo que no vuelve a pasar.
- Es que no va a volver a pasar, porque si te vuelvo a ver otra vez como hoy te quito la figura principal y se la doy a Jessica.
Ante esa amenaza Jessica se creció aun mas detrás de mi con una pésima representación de estupor.
- Si quieres que sea Jessica yo no tengo problemas. Ahora – le empecé a gritar quedamente – ¡quítate!
- Bella ¿Ocurre algo?
Ahora fue Max quien se acercó a mi alternando su mirada en la de Jull y la mía, a mi coreógrafo le decía que se calmara y a mi que por favor le dijera que pasaba.
- Mi abuelito iba a venir a la presentación y no vino. ¿y quiero saber que paso? – mentí.
- Ahí están tus padres por que no le preguntas a ellos- habló Jessica
- Si me dejaran salir de aquí ya lo hubiera hecho- mire duramente a Jull, quien sin decir mas se apartó y me dejó el paso libre
Camine rápidamente, mas no llegué hasta donde estaban mis padres, se que era una gran descortesía pero en estos momentos solo Austin estaba ocupando mis pensamientos, estaba muy preocupada por él, tenía la sensación de que algo andaba mal y eso me generaba un amargo sabor de boca.
Mis pasos se dirigieron al estacionamiento encendí mi carro y me marché rápidamente del teatro a la casa de Austin.
Iba a mitad de camino cuando el celular comenzó a repicar, al comienzo lo ignoré pero la persona era demasiado insistente, así que de muy malas ganas sin siquiera ver de quien se trataba contesté.
- ¡¿Qué? – dije muy toscamente
- ¿Qué te pasa? ¿Dónde estas? – era mi madre y se escuchaba muy preocupada.
- ¡Oh! Mamá – bien lo hiciste ahora si la preocupaste de verdad, solo decía mamá cuando estaba alterada o muy angustiada.
- ¿Qué sucede Bella? – dicho y hecho ahora su tono de voz igualaba la mía.
- Nada, es solo que estoy preocupada por Austin, no llegó a la presentación y creo que algo le ha sucedido.
- Pero por lo menos nos hubieras esperado – dijo Carlise sin ocultar su contrariedad. No me percaté que habían puesto el altavoz.
- Lo siento Carlise en verdad, soy una desconsiderada. Pero en verdad estoy muy preocupada, estoy segura que algo le paso.
- ¿Quieres que vayamos contigo a buscarle? – preguntó mi madre.
- No. no se preocupen ya voy de camino a su casa. Yo les avisaré cualquier cosa.
- Hija si necesitas que este contigo, con gusto lo haré.
- Mamá – otra vez – en serio no te preocupes. Además recuerda que después de la presentación ustedes tienen que arreglarse para el almuerzo con el alcalde.
- Sabes que poco o nada interesa si tu nos necesitas. - Dijo mi amado Carlise enfatizando cada una de las palabras.
- Papá, lo se pero no quiero que cambien su itinerario por la desquicia de una tonta adolescente.- le dije medio sonriente para aminorar la tensión que sentía aun a través del celular.
Carlise intentó hablar de nuevo mas antes de que lo hiciera lo interrumpí.
- Si sucede algo, les llamaré. – les prometí.
- Nos llamas pase lo que pase. Sea una tontería como dices o algo realmente serio. ¿Entendido?
- Si mi querida Esme te lo prometo.
Y con esto colgué el celular, como que mientras hablaba con mis padres manejé como loca porque cuando me di cuenta ya estaba a una cuadra de la casa de Austin.
Salí corriendo del coche y toqué el timbre repetidas veces.
Nadie salía, no escuchaba ruido en el interior. Me asomé en una de las ventanas para ver mejor, pero nada, al parecer la casa estaba sola.
Y mi desesperación iba en aumento. Vi la hora eran las 12 del medio día, de pronto estaban haciendo alguna diligencia, contimas era sábado, la gente salía hacer comprar ese día ¿No? A lo mejor Austin les acompañó y por eso no fue.
Deja de pensar idioteces y buscar excusas tan tontas, si vas a pensar en alguna pon un poco mas de materia gris en el intento, me regañó fieramente mi cerebro.
Ya estaba cansada de marcar al celular de mi amigo y siempre se iba a correo de voz estaba apagado de eso no cabía duda.
¿Dónde mas buscarlo? ¿Qué mas hacer? Recordé a una persona, que me dieron ganas de darme una golpiza mental por se tan tarada. ¡Mike! Claro, lo mas probable era que él supiera donde estaba su primo.
Sin mas demora marqué su numero y lo que me dijo me dejó en una pieza ¡No podía creerlo! En verdad eso era absurdo.
No podía ver los árboles, ni las casas ni nada a mi alrededor. Iba a tal velocidad que con gusto me hubiera ganado una multa, mas rogaba que no pasara, no tenía tiempo que perder explicándole a un policía el porque de mi carrera.
No sabía que pensar, me había imaginado muchas cosas, menos esta.
Flash back
-Hola Mike, ¿Cómo estas? Oye disculpa ¿Sabes algo de Austin? es que quedó de ir a la presentación y no fue y estoy algo intranquila por ello. – no tenía tiempo de remilgos así que fui directo al grano.
- ¿No lo sabes?
- ¿Saber qué? – la entonación de sus palabras no es que me hayan dado mucha tranquilidad que digamos. - ¿Dónde estas?
- Estoy en la jefatura – dijo sin mas.
-¿En la jefatura? Y ¿Qué haces ahí? ¡Dios! ¿Dime qué paso?
- Austin esta aquí.
- ¿Por qué? ¿Qué paso? ¡Dime! – las ultimas palabras las grité.
- Esta detenido por posesión ilegal de drogas. – dijo nervioso de tan solo pronunciar aquella frase.
¿Qué? ¿Posesión de drogas? Pero Austin no era un chico drogadicto, yo me hubiera dado cuenta. Bueno es cierto que en muchos casos los padres e inclusive los amigos son los últimos en enterarse, pero nunca vi ningún indicio, jamás lo vi.
-¡No entiendo! ¿Austin es drogadicto? No eso no es posible. – dije exasperada.
- ¡No! Pero..
-Voy para allá y me cuentas todo – le interrumpí de una. No quería seguir hablando quería estar con Austin, una necesidad imperiosa de estar con él se apoderó de todo mi cuerpo.
End Flash back
Nuevamente bajé corriendo del auto y como un bólido entré a la jefatura, me tropecé con dos personas en mi carrera, sin siquiera pedirles disculpa y esquivé por ultimo a un policía, lo que menos necesitaba ahora era tener problemas con la justicia.
Me acerqué prácticamente sin aire hasta donde estaba Mike y con verdadera sorpresa vi a la madre de Austin en el mostrador de la recepción llenando unos papeles.
- ¿Qué paso? – exigí saber de inmediato.
La madre de Austin ya me conocía y me había tomado afecto y yo a esta.
Su mirada estaba vidriosa, su rostro hinchado y sus ojos colorados, se notaba claramente que llevaba mucho tiempo llorando. Mas no me dijo nada, dejó los papeles y me abrazó con fuerza mientras lloraba sobre mi hombro.
- Mi hijo no es drogadicto, ni expendedor de drogas. – fue lo único que dijo entre un llanto desesperado.
Me solté como pude de su abrazo y me di cuenta que con ella no iba a obtener las respuestas que necesitaba, miré muy angustiada a Mike y éste me la devolvió con igual intensidad.
- ¿Qué paso? – le dije calmadamente, mas esta se apreciaba como un volcán cuando esta a punto de hacer erupción.
- Unos policías, esta mañana muy temprano, cuando Austin estaba comprando algunos víveres en el supermercado, llegaron y le hicieron una requisa al auto y encontraron aproximadamente quince gramos de droga en la guantera.
Mientras Mike me contaba lo sucedido yo me sentía desfallecer ante la sorpresa pero necesitaba saber algo mas.
-¿Qué droga? – pregunté como zombi
Mike carraspeó muy quedo, cosa que no me gusto.
- Marihuana.
Cerré mis parpados lentamente y sin mas me dejé caer sobre una de las sillas que estaban en una de las paredes de aquella fría oficina. El saber que no había sido otro tipo de droga como cocaína o heroína me daba cierto alivio pero eso no disminuía lo complicada de la situación.
Necesitaba hablar con Austin, como fuera lo tenía que hacer.
Me acerqué al policía de la recepción diciéndole que necesitaba hablar con Austin se negó de manera seca y grosera. Le pedí de mil maneras que me dejara verlo y de mil maneras se negó. Hasta que le dije que era la hija del Dr, Carlise Cullen y que Austin era mi novio y exigía verlo. Grité esto último a pulmón, mi padre era muy querido y respetado en todo el pueblo y al parecer aquel policía desconocía quien era yo, así que tenía que recordárselo.
Cuando hice la declaración de nuestro supuesto noviazgo pude sentir a mis espaldas las miradas de Mike y su tía. Pero no me importaba, ya después les aclararía ahora lo único que interesaba era hablar con él.
Llegué a la celda y estaba muy maltrecho, se le veía muy acongojado.
Al instante en que se dio cuenta de mi presencia sus hermosos ojos se vistieron de una felicidad indescriptible y su sonrisa no tuvo límites en su bello rostro.
Me embriagó un sentimiento que no pude precisar, ¿Acaso me estaba enamorando de Austin? Debo admitir que ese sentimiento no me pareció tan descabellado como lo hubiese sido dos meses atrás ni tampoco tan indeseado, tal vez eso seria lo mejor para mi, olvidarme de mi estúpida obsesión por Edward Cullen.
Y ahora que lo pensaba, mi mente no había evocado su recuerdo desde hacia mas de dos horas. ¿Sería acaso cierto que me estaba enamorando de Austin y esto estaba mermando mis emociones para con mi hermoso ángel demonio?
- Bella - dijo en un tono que no dejaba mas claro su desesperación.
Miré con desquicio al guardia y le indiqué con la misma que me abriera.
Mas tardo este en hacerlo que yo entrar, que Austin correr a abrazarme y que en…. Besarme….
Fue un beso lleno de desesperación, la misma que me supongo sentía su alma pero no por ello dejaba de ser tierno. Y yo…. Bueno, yo respondí a su beso.
- ¿Austin que paso? – le pregunté cuando nos separamos.
- Nena te juro que no es mió. ¡TE LO JURO! – gritó tratando de convencerme. Mas no hacia falta yo confiaba en él.
- Te creo Austin, pero ahora dime ¿Qué paso?
- Bueno yo estaba en el supermercado…
-Si ya eso me lo contó Mike. – le dije sin dejar que terminara – lo que quiero saber es ¿Qué crees que paso? ¿Cómo crees que esa droga pudo haber llegado a tu coche?
Al hacer aquella pregunta mi corazón comenzó a latir con fuerza, mi garganta se estaba empezando a cerrar y pude sentir como mis ojos se abrían de par en par.
¡No podía ser! ¡No podía ser!
- Creo que tu hermano tiene algo que ver con esto.
Dijo mientras bajaba su rostro muy avergonzado por tal vez hacerme dudar de Edward. Pero lo que él no sabía era que ya yo lo acaba de pensar también y sus palabras me hicieron sin duda alguna confirmar mis sospechas.
Mi cuerpo tembló de rabia asesina ¿Cómo se atrevió hacer eso? ¡Esto era el colmo! En verdad Edward no estaba bien de la cabeza.
- ¿Por qué dices eso? – traté de sonar lo mas calmada posible, no quería empeorar las cosas.
- Bueno, él no gusta de mi. Hace días discutimos y me advirtió que te dejara en paz.
- Cuando hablaron por teléfono – le recordé
- No. Esta vez fue personalmente. Llegó hasta mi casa a exigirme que dejara de verte, que yo no era quien para estar a tu lado y una cantidad de cosas mas. Lógicamente le hice frente. Me importas mucho para amedrentarme con tan poco – dijo tomando mi barbilla, mientras su mirada recorría mi rostro impregnando mi vista de todo aquel amor que Austin sentía por mi. – Como no le gusto mi respuesta me amenazó, ¡ah! pero eso si, me dejo bien en claro que no quería que te enteraras de nuestra pequeña conversación como dijo él.
En verdad ese chico estaba bien mal de la cabeza, odiar tanto a una persona y hacerle daño sin medir las consecuencias. Me sentía muy pero muy decepcionada de Edward.
Pero esto lo iba arreglar ahora mismo.
Me levanté enérgicamente y Austin me detuvo tomándome del brazo.
- ¿A dónde vas? ¿No lo a enfrentar? O ¿si?.
- No. No te preocupes voy a ver como puedo hacer para ayudarte. – le dije con una sonrisa.
¡Claro que lo iba a enfrentar! ¡Le iba a patear su hermoso y bien tonificado trasero! Pero Austin no tenía porque enterarse de esto ya suficiente con lo que estaba pasando.
Sin decir mas salí de la jefatura y me fui directo a casa. No sabía si estaba ahí, pero era mejor ir hasta allá que ponerme a buscarlo como loca. Si creía que había manejado rápido del teatro a la casa de Austin y de ahí a la jefatura, estaba muy equivocada, ahora sentía que volaba, una carrera de la formula uno me quedaba chiquita, tanto que creo que si hubiese estado en una ya hubiera ganado y por mucho de ventaja.
Cuando llegué a casa pasaban de la 1:30 de la tarde entré por la cocina. Antes de enfrentarme a Edward necesitaba saber si el estaba ahí y quienes estaban en casa y quien mejor que Clara para responderme
- Hola Clara. ¿Puedes decirme si Edward se encuentra? – le pregunté sin mas
Como me lo supuse mi pregunta la dejó en una pieza pero mi cara de desespero la saco rápidamente de su estupor.
- Si, esta arriba con Tanya.
Sus palabras me tensaron de una. Mi corazón se arrugó ante tal pensamiento, ¡Oh no, otra vez! ¿Acaso no estaba enamorándome de Austin y mis emociones se estaban mermando? No entendía que demonios me pasaba. Mas ahora no era el momento de meditar sobre eso.
- ¿Mi abuelo dónde esta? – era lógica mi pregunta.
- Se fue a Port Angeles a comprar algunas cosas para el jardín. – me respondió sin ocultar que la incertidumbre del saber el porque de mis preguntas estaba matándola pero no me importo.
Salí corriendo hacia la sala y subí como con suma rapidez las escaleras.
¡Demonios! Clara que había dicho que estaba arriba, pero no donde, aunque dudo mucho que lo supiera.
Entré a su habitación, era tan masculina y estaba tan llena de su aroma que mi sentido del olfato se deleitó ante tan dulce olor y mis piernas reaccionaron ante este, sintiéndose débil.
Cálmate Bella, recuerdas que vas a matarlo y uno no se encariña con la presa de caza Me dije para salir de mi ensoñación.
Pero no estaba ahí. ¿Dónde estaba? ¿Será qué estaba en el cuarto de Esme? No, no lo creía, pero como era él, dudo mucho que hubiera algo que me sorprendiera.
Sin embargo mi búsqueda fue infructuosa, ya estaba empezando a desesperarme aun mas y mi cuerpo ya no toleraba la furia que iba en crecimiento dentro de este.
Llegó a mi una idea de donde podía estar, ¿Será que si? Sin dudarlo mis pasos se dirigieron al tercer piso de la casa, mas exactamente al ala derecha, la cual estaba provista de una piscina, un sauna y un jacuzzi pero era este ultimo lo que tenía en mente y no me equivoque.
Entré con fuerza a la estancia pero mi presencia no fue notada ni mucho menos, pero mis retinas se llenaron con la escena mas dolorosa que alguna vez pudiese imaginar.
Mi corazón que ya se encontraba arrugado por la noticia de la compañía de Edward, ahora ya no lo sentía, simplemente había dejado de latir, mis pulmones lo imitaron y comencé a hiperventilar obligándome a no flaquear ante la falta de aire, mis piernas eran títeres con hilos desgastados.
Ante mi, Edward estaba con su novia, los dos en metidos en el jacuzzi. Tanya tenía su torso fuera del mismo con su espalda arqueada hacia atrás, con un rostro que no dejaba duda que se encontraba en el cielo, en el mismo que yo me encontré aquel día en la cochera, deseché inmediatamente ese pensamiento, no era momento para martirizarme mas.
Sus hermosos y bien formados senos estaban al aire, tensionados por el deseo que circundaba en su dueña, sus manos se aferraban con fuerza a cabeza de Edward desordenando su cabello, mientras este se encontraba besando desesperado todo el vientre de Tanya, sus manos estaban sosteniéndola de la cintura mientras se deleitaba con su lengua con el dulce sabor de aquella piel que estaba literalmente devorando, lograba ver su espalda en aquella posición, su musculosa y bien tallada espalda. Los gemidos proferidos por su novia destornillaron mi cerebro e hirieron mis tímpanos.
Había tanta pasión, tanto fuego reflejada en esa imagen, que me sentí morir.
No moví un solo músculo, solo pude observar algunos segundos, minutos u horas, no sabía precisar con exactitud, aquella imagen que se grababa como brasa ardiente en mi mente y en mi corazón.
No se cómo ni con qué fuerzas caminé hacia ellos, desconozco la voz que salió de mi garganta. O mas bien si creo, Edward era un condenado egoísta, un imbécil egocéntrico, él estaba muy a gusto aquí haciéndole el amor a la zorra que tenía por novia, mas no dejaba que Austin fuera feliz conmigo y aparte de todo lo había inculpado de algo que no este no tenía nada que ver.
- ¡MALDITA SEAS EDWARD CULLEN! – le grité con todas mis fuerzas mientras le tiraba algo que tenía en mis manos, lo cual le golpeó en la espalda.
Su cabeza giró inmediatamente, Quien no, mas su rostro se mostró muy sorprendido y por un momento observé en este atisbo de vergüenza. Pero lógicamente estaba errada, ese desgraciado no conocía el significado de esa palabra.
- ¿Qué haces aquí? – su fisonomía estaba como en estado de shock por la sorpresa de verme.
- ¡Lárgate de aquí niña estúpida! – me gritó Tanya mientras cubría sus pechos con su brazo.
Edward se volvió hacia ella despedazándola con la mirada.
- Mira zorra desgraciada sino quieres que te parta la cara y le diga a Esme lo que haces aprovechando su ausencia ¡CALLATE! Que el asunto no es contigo.
Al escuchar mis palabras, las cuales expresaban a la perfección mi estado de ánimo, estaba fuera de si, con la rabia y la frustración a flor de piel; Tanya guardó silencio como niño asustado y Edward no hizo mas que mirarme, ahora si mas que sorprendido.
Sin decir mas fue saliendo del jacuzzi. Cielos parecía un modelo de revista con ese cuerpo tan esbelto, tan bien formado, era alto y desgarbado pero aun así sus abdominales estaban bien marcados, la línea de sus brazos reflejaban la dureza de sus músculos. ¡Cielos iba a salir y….. ¿DESNUDO?
Gracias a Dios no lo estaba, pero si llevaba un muy ajustado bóxer que no dejaba nada a la imaginación. Que hombre tan maravillosamente hermoso, sus piernas eran tan atléticas, tan bien demarcadas, todo él era sublime, era un regalo para las pupilas de cualquier mujer. En varias ocasiones lo había comparado con el dios Adonis, pero viéndolo casi en toda su plenitud, creo que este estaría envidioso de mi Edward.
Esta dos ultimas palabras fueron el detonante que me hicieron salir de mi ensoñación y lógicamente del estado de aturdimiento en el que me encontraba por verlo casi desnudo ante mis ojos y sobre todo caminando hacia mi.
GRACIAS POR SUS ALERTAS Y COMENTARIOS! MUCHAS GRACIAS A TODAS! Perdón por la demora pero estaba súper atareada con la universidad y después pase unas cortas vacaciones con unos amigos pero no había señal donde estábamos u.u…Pero aquí estoy de regreso con esta hermosa historia. Un beso y FELIZ NAVIDAD A TODAS!
