Hola a todos, bueno pues ya casi voy a entrara a la escuela y tratare de acabar este fic antes que eso pase, aunque lo veo difícil…

Este capitulo me gusto mucho porque tiene de todo. Aviso que si hay alguien que sabe de un tema que se tratara mas adelante y leen errores o me dicen que eso no existe… pues lo siento pero nunca he estado en esa situación o época para decirles como eran las cosas en verdad, así es que todo me lo invente… esto a lo mejor no tiene sentido, pero cuando lean el capitulo lo tendrá.

Por cierto he subido algunas ilustraciones que ha hecho Nuria y otras mías a mi espacio de msn, la dirección de la pagina se encuentra en mi profile de Fanfiction, donde dice Homepage, y también esta cierto video donde saque cierta parte de este fic… espero que se vea porque andaba dando problemas.

CAPITULO 9

"Accidental Encuentro"

Todos comenzaron a caminar en dirección a la casa del gobernador, mucha gente los observaba pues llamaban bastante la atención, sus vestimentas eran realmente ostentosas y se preguntaban quienes serian aquellas celebridades que caminaban por las bellas calles de Dorobia.

La casa del gobernador se encontraba en una alta colina lo que ocasionaba que los invitados bajaran de sus elegantes carruajes y subieran caminando, muy oportuno para los piratas que querían pasar sin causar sospechas.

-chicos… tenemos un problema… - dijo Marin apartándolos del camino antes de empezar a subir en dirección de la casa.

-¿Qué sucede? ¡El oro esta por allá! – Jack señalo en dirección de la casa.

-cállate Jack y mas vale que cuando estemos en la casa dejes de hablar como pirata… el problema es que necesitamos ir en parejas… mira todo el mundo va a acompañado y nosotros somos siete.

-bueno… - comenzó diciendo Jack – Elizabeth y Will… Gibbs con Ginebra… y Sei y tu conmigo… listo, problema resuelto.

-no, no, no entiendes el punto… ¡nos hace falta un hombre! – dijo Marin.

-bueno… bueno… tu y Gibbs, Sei conmigo y Ginebra… ¡maldición todo iba tan perfectamente!

-¿nos disculpan un momento? – dijo Sei apartándose junto con Marin y Ginebra del resto del grupo.

-bueno que haremos… - dijo Marin.

-¿quien quiere a Gibbs? – pregunto Ginebra.

-yo quiero a Jack… - dijo con una sonrisa Sei.

-no puedo imaginarme porque… - dijo sarcásticamente Marin – yo iré con Gibbs no me molesta.

-¿en serio? – pregunto Ginebra..

-si, me cae bastante bien… entonces yo con Gibbs, Sei con Jack y ¿Ginebra?

-bueno no se preocupen yo los esperare en el bote con todo listo en caso de una emergencia.

-no, no… no nos echaremos para atrás a estas alturas… ¿que tal si vamos por alguien al perla? – propuso Marin

-¿Quién… Cotton? – dijo Ginebra

-podría ser…

-¿el del perico? – intervino Sei rápidamente – ¡pero ese ni lengua tiene!

-¿y para que quieres que hable? – dijo Marin – no… mala idea no tenemos ni un traje extra ni tiempo para disfrazarlo.

-Marin… ¿Qué tantos poderes tienes? – pregunto Ginebra

-pues muchos… ustedes no los conocen todos.

-¿que tal si los usaras para vestir a Cotton rápidamente? – dijo la joven de vestido guinda.

-imposible tendría que tenerlo enfrente de mi para hacerlo…

-bueno entonces agarra a cualquiera de los caminan por el pueblo y listo – dijo rápidamente Sei mientras era observada por Jack.

-quien se prestaría para que no ayude a cometer un crimen… lo que podría hacer es convertir a alguien de nuestra confianza en un noble.

-¿a alguien de nuestra confianza? La verdad no tengo idea quien nos pueda ayudar… - dijo Ginebra.

-tu pájaro ese, nos ha ayudado muchas veces – dijo Sei

-¡si! eso es llama a Aeris y lo convertiré en tu pareja

-¡pero Aeris es un pájaro! ¡y ni siquiera se que clase de pájaro!

-vamos llámalo ya antes que perdamos mas tiempo – dijo insistentemente Sei.

-ok, ok

Ginebra soplo en el silbato que colgaba de su cuello, miraron al cielo esperando verlo, pero no lo veían por ninguna parte, hasta que escucharon un sonido en un pequeño callejón a unos cuantos metros. Las tres fueron hasta el y encontraron a Aeris que las miraba atento parado en unas cajas de madera.

-bien… déjenme a solas con el… - dijo Marin cerrando los ojos – pídeme el deseo Ginebra y lo transformare para ti.

-¿deseo… una pareja para el ultraje de esta noche?

-bien… vayan con los demás en unos minutos estaremos con ustedes – el cabello de Marin estaba totalmente rojo y había entre cruzado sus manos al frente.

Sei y Ginebra regresaron con los demás que los miraban confusos.

-¿Dónde esta Marin? – pregunto Jack.

-en un momento viene… esta hacien… digo consiguiéndome mi pareja… - dijo Ginebra.

-espero que no tarde - dijo Jack

-si llegamos después de las presentaciones estaremos fritos… - dijo Elizabeth ante la mirada confusa de todos - … si, sino llegamos a esa hora después comprobaran que no somos los que decimos ser.

-tranquila… ya estamos aquí – dijo Marin a espaldas de ella acompañada por un alto hombre.

Todos se quedaron asombrados ante el nuevo miembro del grupo, su piel blanca sobresaltaba con la oscuridad de la noche, tenia un sombrero negro con una pluma guinda, una peluca que lo convertía en distinguido miembro de la nobleza, un elegante saco rojo quemado adornado con costuras en hilo dorado, una camisa verde oscuro, sus manos estaban cubiertas por guantes al mismo tono que la camisa, pantalón y zapatos negros como el del resto del grupo, así como una fina espada con detalles dorados que sobresaltaba sujeta al cinto del hombre.

-¿de donde sacaste al estirado? – dijo Jack mirándolo de arriba abajo – oye amigo… no se quien seas pero mas vale que no nos estorbes… - espero una respuesta pero el solo miraba al frente sin decir una palabra.

-les presento a Aarón… la versión humana de Aeris… bien Ginebra ¿Qué tal, es de tu agrado? – dijo Marin guiñándole un ojo, pero Ginebra no podía decir nada, continuaba impactada ante la magia de Marin.

-bueno pues ahora que tenemos un hombre-pájaro… vayamos a la acción… - dijo Jack con una cuidada voz

Gibbs se acerco a Marin y le ofreció su brazo.

-gracias – le dijo Marin tomando lo del brazo, la diferencia de estaturas era evidente pero eso no importaba en ese momento.

Will y Elizabeth iban al frente, seguidos por Gibbs y Marin, Jack hizo una reverencia y ofreció el brazo a Sei quien acepto con una sonrisa comenzando a caminar detrás de los demás. Por ultimo Ginebra volteo hacia su pareja que seguía inmóvil,

-amm… ¿Aarón? – dijo ella llamando su atención, el la volteo a ver sonrió un poco y ofreció su brazo – cielos… esto es tan extraño…

El camino hasta la casa aunque era hermoso era largo, todos iban mirando a su alrededor y tratando de grabarse las posibles rutas de escape. Después de caminar alrededor de 15 minutos pudieron ver una enorme puerta de madera abierta que daba la bienvenida a los invitados.

-sus nombres por favor – dijo un sirviente dirigiéndose a Will y Elizabeth que fueron los primeros en entrar al vestíbulo, este estaba adornado con hermosas flores de temporada, del techo colgaba el escudo de la corona británica así como una suave y lenta música se escuchaba al fondo.

-Soy Elizabeth Swann hija del gobernador de Port Royal y ellos son mis invitados, estaban de visita en nuestra ciudad cuando nos enteramos del nombramiento del gobernador y decidimos venir personalmente a felicitarlo.

-sus nombres por favor – dijo una vez mas el sirviente esta vez dirigiéndose a los acompañantes de Elizabeth.

-Gilberto y Nuria Barones de Cumbres de Sabina – dijo Gibbs muy seguro de si mismo ante la atónita mirada de todos al escuchar su nombre. El sirviente los anoto en la lista y miro a la siguiente pareja.

-John y Arminda Condes de Guadalupe – dijo Jack seriamente y con aire de superioridad.

-caballero sus nombre por favor… - dijo el sirviente mirado en dirección a Aarón, Ginebra iba a contestar pero "el tomo la palabra.

-Aarón y Ginebra Duques de Aragón – dijo con una voz suave y elegante.

-pasen por favor… - les dijo el sirviente indicándoles el camino – la cena se servirá en breve y el baile comenzara después, que disfruten la fiesta.

El sirviente los dejo a la entrada del Hall de banquetes, un enorme lugar con mesas rectangulares bastante amplias a los lados y una pista de baile al centro, El suelo era de mármol casi blanco, de las paredes colgaban enormes pinturas que mostraban la evolución de la ciudad de Dorobia, así como los gobernadores que habían dado servicio a la corona.

Los invitados reían y tomaban champagne mientras platicaban entre ellos, la suave música daba un toque de intimidad y elegancia.

-que te parece esa mesa… ¿Gilberto? – le dijo Jack sonriendo.

-esta perfecta John… - respondió con el mismo sarcasmo con el que Jack le había preguntado.

Todos se sentaron en la mesa mientras observaban lo que podrían robar.

-somos unos idiotas Jack…

-¡John! – le corrigió

-lo siento… John ¿como se supone que nos llevaremos las cosas sin que nos vean? – pregunto Gibbs

-las mas grandes las podremos meter en los vestidos de las chicas…

-¡¿Qué! – dijeron todas al mismo tiempo.

-aah… ¿creo que no verdad?... bueno Gilberto… me temo que tendrás que robar pequeñas cosas… relojes, joyas, cubiertos…

Jack se vio interrumpido cuando los meseros comenzaron a servir la cena en la mesa que se encontraban.

-y vaya que tenemos variedad… - dijo Jack observando toda la cantidad de cubiertos al lado del plato.

La cena transcurrió sin mayores cambios, salvo que el resto de los invitados se preguntaba quienes eran aquellos distinguidos invitados, pues jamás los habían conocido aun cuando eran de su mismo circulo social.

-Jack… mas despacio con el champagne… - le dijo Elizabeth entre dientes.

-querida, esto es como agua para mi… bueno damas… caballeros es hora de hacer lo que hemos venido a hacer…

Jack se puso de pie con la miradas de sus compañeros siguiéndolo pues esperaban verlo tambalear como era su acostumbrado caminar, pero en esta ocasión no había rastro del capitán Jack Sparrow.

Jack se acerco a una joven que estaba parada sola junto a la puerta, le hizo una reverencia y saludándola tomo su mano donde deposito un pequeño beso haciendo ruborizar a la muchacha, Jack regreso a la mesa donde estaban todos con la asesina mirada de Sei sobre el.

-eres un… - le dijo irritada

-si… soy un pirata… - Jack enseño a Sei el anillo de oro que había quitado a la joven – ¿te gusta?

Sei lo miro entrecerrando los ojos en desaprobación respecto al método por el cual había conseguido el anillo.

-vamos, vamos a trabajar – dijo Jack poniéndose de pie una vez mas solo que en esta ocasión ofreció su mano a Sei.

Los únicos que se quedaron en la mesa fueron Will y Elizabeth quienes decidieron hacerlo de la manera fácil tan solo tomando los cubiertos de la mesa.

Las tres parejas se presentaban antes los invitados y con ayuda de pequeños accidentes y roces lograban quitarles lo que luciera valioso de encima.

Marin y Gibbs estaban platicando con unos hombres que estaban embobados por su belleza, ella se sentía algo incomoda y molesta pues esas miradas le hacían solo le traían malos y amargos recuerdos, trataba de concentrarse en el objetivo que era quitarles sus objetos de valor, cuando de pronto por encima del hombro de uno de los hombres logro ver a una mujer de no mas de treinta años que se veía en un espejo mientras se acomodaba un cabello rebelde.

Marin reconoció ese espejo enseguida, pequeño al tamaño justo de una palma femenina abierta, incrustado de piedras hermosas y finos detalles de oro, su corazón dio un vuelco, ese era su espejo que había estado buscando por años y ahora estaba en manos de una desconocida.

-baronesa… ¿se encuentra usted bien? – pregunto uno de los hombres al ver la reacción de Marin.

-si lo siento… debo retirarme un momento… - se alejo de ellos y camino entre los invitados en busca de Sei y Ginebra. Cuando al fin las encontró se paro al lado de ellas diciéndoles que quería hablar con ellas.

-¡estas segura! – le dijo Sei con lo ojos completamente abiertos después de escuchar las palabras de Marin.

-¡claro que estoy segura! ¡Ese espejo es único! No hay otro igual.

-ok, les diré a los demás… ustedes no pierdan de vista a esa mujer – Ginebra se separo de ellas en busca de los demás para decirles lo que estaba ocurriendo.

La mujer que tenia el espejo de Marin no perdía oportunidad de presumirlo antes las demás mujeres, era un objeto tan bello que causaba envidia.

-maldita vieja… te podría matar en este instante… pero llamaríamos demasiada la atención… - decía Marin con voz de odio.

Minutos después todos se acercaron a donde estaban Marin y Sei.

-no te preocupes Ma… Nuria – dijo Jack confundido por los cambios de nombres – lo recuperaremos esta misma noche, permíteme que haga uso de mis encantos… ¿es ella? – Marin asintió con la cabeza en silencio.

Jack comenzó a caminar en dirección a la mujer cuando la voz de un presentador se escucho fuertemente en al Hall, la música se detuvo así como Jack.

-Su atención por favor, hemos notado que esta noche en nuestra lista de invitados hay ocho personas que no estaban programadas para asistir al nombramiento del gobernador de Port Dorobia…

-cielos… - dijo Sei

-es el fin… terminaremos en la horca… - decía Gibbs preocupado.

-Es por eso que el gobernador al no estar preparado para dar la bienvenida como se debe a los representantes de Port Royal así como los distinguidísimos miembros de la nobleza, Los Duques de Aragón, Los Condes de Guadalupe y los Barones de Cumbres de Sabina, serán honrados permitiéndoles abrir el baile de esta noche.

-¿baile? – pregunto Sei

-oh… no esto no puede ser bueno… - dijo Ginebra.

-calmados… no pasa nada tan solo bailaremos un poco… de esta música… que tiene pasos exclusivos… los cuales no sabemos, ni hemos visto, que requieren coordinación y sincronía de todas las parejas en la pista de baile y que todos los de esta sociedad conocen a la perfección – dijo Marin con una forzada sonrisa, pues todos los demás invitados los observaban.

-estamos muertos… - dijo Ginebra.

-El gobernador y su esposa los acompañaran en este vals – termino diciendo el anunciador.

Jack regreso rápidamente sobre sus pasos al lado de Sei en medio de un espectral silencio, los músicos estaban dando los últimos toque de afinación a sus instrumentos, cuando el gobernador se acerco a ellos con su esposa del brazo. Todos se asombraron al ver que la mujer que tenia el espejo de Marin era la misma mujer que llevaba del brazo.

-no sabia que vendrían a mi fiesta, lamento no haberles dado el reconocimiento que se merecen, pero espero que este pequeño baile lo compense – dijo el gobernador con una calida sonrisa.

-oh no es necesario que haga esto – dijo Jack inmediatamente – de hecho nosotros estábamos por…

-¿de irse? O no de ninguna manera lamento que la velada les haya resultado aburrida, pero con esto estoy seguro que compensara al menos minimamente mi descuido por no saber que vendrían.

Jack iba a volver a abrir la boca cuando la música comenzó se comenzó a escuchar, los invitados que aun ocupaban el área destinada a la pista se fueron alejando poco a poco dejándola libre para las diez personas que bailarían en ella.

-¿vamos? – les dijo el gobernador llevando a su esposa del brazo.

Todos a excepción de Will y Elizabeth tenían cara de pánico al nunca haber bailado de esa forma en su vida.

-no se vayan a pisar los pies por favor… - dijo riendo Elizabeth al pasar al lado de ellos caminando justo detrás del gobernador.

-cállate – le dijo en un susurro Sei cuando paso a su lado.

-Marin ¿quieres recuperar tu espejo no es así? – pregunto Jack mientras comenzaban a caminar a la pista y comenzar a acomodarse en circulo.

-por supuesto…

-¡entonces mas vale que nos concedas el deseo a todos de saber bailar! – dijo Jack un poco alterado.

-Jack eso lleva tiempo y concentración y en este momento no tengo nada de eso, me temo que tendremos que improvisar – contesto Marin con una forzada sonrisa.

-yo no se improvisar… - dijo preocupado Gibbs.

-yo te llevare, solo tienes que fingir que sabes lo que es estas haciendo – dijo Marin avanzando.

-¿Aarón? ¿Sabes bailar? – le pregunto Ginebra obteniendo como respuesta una media sonrisa mientras la miraba a los ojos – ¿podrías dejar de hacer eso? Me confundes…

-pido por adelanto perdón por posibles pisadas… - le dijo Jack a Sei mientras se ponían en posición.

-eso no me preocupa… - Sei le enseño levemente el pie por debajo de el amplio vestido.

-¿botas? – dijo confundido.

-claro… ¿a poco pensabas que podríamos caminar o correr si una emergencia pasara?

La música comenzó a sonar pero ninguno comenzó a bailar salvo el gobernador que paro inmediatamente cuando observo lo que sucedía.

-¿Por qué…? – pregunto

-no pensamos bailar algo que no sea de nuestro agrado y eso señor… es de muy mal gusto, así es que por favor dígales a sus músicos que nosotros solo bailamos vals de cuatro pasos combinado con vueltas de alejamiento y acercamiento… casual – dijo Jack.

-esta…. Esta bien… esperen un momento – el gobernador fue con el director de la orquesta.

-¿Qué rayos le dijiste Jack? – pregunto Sei con un rostro de profunda confunción al igual que los demás, salvo por Elizabeth ahora parecía asustada.

-no tengo idea… espero que no sepan de que estoy hablando y digan que no saben tocar algo que no se si exista.

-felicidades Jack… - dijo Elizabeth en voz baja – le acabas de pedir al gobernador que toquen un vals que requiere de pasos específicos por parte de todos.

-disculpe Conde… pero mis músicos me informan que no estaban preparados para una pieza como la que pide…

-oh es una pena en ese caso nosotros… - dijo Jack poniendo una mano en la cintura de Sei comenzando a salir de la pista de baile.

-pero… por favor no se vaya… me dicen que pueden tocar un vals de seis pasos mixtos con vueltas de alejamiento y acercamiento directo… se que no es lo mismo pero también es un vals en el que pueden lucir sus habilidades…

-si… claro… - respondió Jack con una forzada sonrisa.

-Tal vez si salimos corriendo en este instante no podrían hacer nada para atraparnos… - dijo Elizabeth.

-escuchen… - dijo Jack murmurando solo para que sus compañeros escucharan – damos vueltas de lo que sea o como se llamen, y si alguien quita el espejo a la mujer esa nos avisa y salimos en cuanto podamos.

La música comenzó a sonar una vez mas, si la anterior era calmada esta tenia variaciones en el ritmo y velocidad, una pieza sumamente compleja de baile. El primero en hacer movimientos fue Aarón que llevo a Ginebra al centro de la pista dando dos vueltas y comenzando a bailar con el ritmo y aparentemente los pasos correctos.

-vamos todos sigamos al pájaro, parece que sabe lo que hace… - dijo Jack mirando a Aarón y copiando lo movimientos de el comenzó a bailar.

Asombrosamente todos bailaban al mismo tiempo, parecía como si lo hubieran ensayado y sabido desde siempre. El problema fue cuando la música hizo un cambio mucho mas melódico, Aarón hizo que ginebra diera una vuelta regresándola hacia el dando una vuelta mas quedando ella de espaldas a el, con una mano tocando el centro de la espalda.

Cuando fue el turno de los demás lo hicieron lo mejor que pudieron, sin embargo Jack jalo de regreso a Sei un poco mas fuerte provocando que se estrellara contra el haciéndolo perder el aliento.

-¿estas bien? – le pregunto sin dejar de bailar ambos, ella contra su pecho y el con su mano en la espalda.

-si… - dijo con dificultad.

Una vez la música dio un cambio un poco mas rápido, la vista de todos estaba sobre Aarón y Ginebra, el tomo la mano derecha de ella y se separo lo mas que pudo comenzando a bailar alternadamente derecha e izquierda en direcciones opuestas cada uno, soltándose al final ambos se deslizaron dándose la espalda alternadamente y rotando como si estuvieran formando un cuadrado.

La música volvió a sonar como en el principio y todos volvieron a repetir los pasos básicos de baile una vez mas, tan solo variaban cuando la música así lo requería. Al final de la pieza musical todos hicieron dar una vuelta a sus parejas haciéndolos quedar frente a frente. La música acabo y Aarón hizo una reverencia a Ginebra por lo que todos hicieron lo mismo.

-¡Bravo! Maravilloso ha sido el mejor y mas interesante vals que he bailado con en grupo, el seguir los pasos de ustedes me ha hecho comprender que el vals no solo son movimientos aburridos y repetidos… - dijo el gobernador regresando a su mesa.

-eso estuvo cerca… - dijo Gibbs.

-¿y el espejo? – pregunto Sei.

-oh, lo siento señorita pero si no te diste cuenta estábamos concentrados en no perder los pasos de Aarón – dijo Jack.

-ya basta yo iré por el – dijo con determinación Sei.

La esposa del gobernador estaba parada junto a otras mujeres que sonreían y platicaban amenamente, Sei se acerco al lado de la mujer que tenia y el espejo y comenzó a platicar con ella.

Los demás estaban atentos a los movimientos de Sei, cuando Jack con su experta mirada vio como Sei le sacaba el espejo de una pequeña bolsa cruzada que tenia la mujer. Sei se despidió amablemente de ella y regreso junto a su grupo con una sonrisa victoriosa.

-listo… vámonos antes que se de cuenta que le falta esto… Marin el espejo no esta nada ligero…

Todos comenzaron a caminar hacia la puerta que esta del lado opuesto al que se encontraban, ahora personas bailaban libremente en la pista. Guiados por Jack comenzaron a pasar entre la gente cuando notaron que un grupo de soldados entraba al hall con las armas en mano.

-alto, alto, regresen… vamos para el otro lado… - les dijo haciéndolos que regresaran y se confundieran con los demás invitados.

-¡que pasa Jack! – le dijo Gibbs

-soldados… no me dan buena espina…

Los soldados comenzaron a dispersarse cubriendo una área mayor del hall.

-¡Alto la música! – grito uno de ellos – nos han informado que dos prófugos condenados a muerte se han colado a este evento… haremos una revisión, mientras tanto pueden seguir con su fiesta.

Los murmullos de la gente al escuchar el anuncio inundaron la sala, los soldados comenzaron a avanzar, Jack y su grupo debían hacer algo antes que los reconocieran pues no tendrían salida.

-ok… saldremos en parejas, y nos veremos afuera de la casa ¿ok? – Dijo Jack comenzando a caminar tranquilamente al lado de Sei.

Escabulléndose de los solados lograron salir sin problema de la casa, escondiéndose de la vista de los guardias que aun vigilaban afuera de la casa se colocaron junto a una pared de piedra de la casa que estaba en las sombras.

-¿no crees que así causaremos mas sospechas? – pregunto Sei.

-solo será en lo que salen todos querida… - decía Jack en voz baja. Sin embargo los minutos pasaban y no había señal de los demás.

-¡porque tardan demasiado! ¡es acaso mucho pedir que salieran y ya! – dijo Jack algo alterado.

-¡ehy! Ustedes dos… que hacen ahí escondidos – dijo un soldado que los escucho hablar.

-¡rayos! – maldijo Sei

-bésame…

-¿Qué… ? – Sei trato de formular una pregunta pero los labios de Jack estaban ya sobre los suyos en un apasionado beso.

El soldado se acerco aun mas y separo a Jack de Sei bruscamente.

-¡que te sucede! – le dijo Jack molesto

-oh… lo siento señor… - se disculpo el hombre.

-Conde para ti, igualado soldado de pacotilla – dijo Jack haciendo que el soldado se retirara tan rápido como llego.

-muy hábil de tu parte Jack – le dijo Sei con una seductora mirada.

-hábil y oportuno – Jack volvió a besar a Sei esta vez sin pretexto tan solo por el gusto de hacerlo.

De pronto se vieron interrumpidos por el ruido de armas de fuego, una ola de gritos le siguieron y observaron como los invitados comenzaron a salir corriendo. Jack y Sei caminaban en dirección opuesta a las personas en busca de sus amigos, hasta que vieron como eran seguidos por cinco guardias, Will y Gibbs habían sacado las espadas y peleaban por salir de la casa.

Ginebra, Elizabeth, Marin y Aarón llegaron hasta Jack algo jadeantes.

-¿Qué demonios paso? ¿Era muy difícil salir sin hacer escándalo? – dijo Jack mirando a los alrededores en busca de soldados.

-lo siento fue mi culpa… - dijo Marin.

-si gracias a ella nos comenzaron a perseguir – dijo Elizabeth

-¿Marin? – dijo extrañada Sei.

-si… lo siento tenia que averiguar porque esa mujer tenia mi espejo…

-¿y lo averiguaste? – pregunto Sei

-ese fue el problema – contesto Ginebra – Marin se entero que esa mujer había estado casada con Luka… al mismo tiempo que con ella…

-oh no… - dijo Sei imaginándose el final de la historia.

-oh si… Marin enfureció e hizo trizas a la mujer… los guardias vieron a Marin reconocieron el cabello cuando estuvimos en la prisión y el resto es historia.

Gibbs y Will llegaron hasta ellos agitados guardando la espada.

-¡vámonos ya, que esperan una invitación! – les grito Gibbs

-chicas fuera vestidos – dijo Marin, inmediatamente Ginebra saco su daga y corto lo largo del vestido quedándose solo con la parte superior, dejando ver su acostumbrado pantalón y botas de pirata. Después de quitarse el suyo en menos de cinco segundo ayudo a las demás.

-debería clavarte esto en y retorcértelo en tus entrañas – dijo Ginebra a Elizabeth mientras cortaba su vestido – si no hubieras corrido el chisme con los soldados nada hubiera pasado…

Una vez que estuvieron listas comenzaron a correr colina a bajo en medio de los árboles sin respetar los caminos que existían para bajar de forma segura.

.-debemos pasar rápidamente a la posada por nuestras cosas! – dijo Jack cuando un grupo de soldados comenzó a abrir fuego contra ellos.

-¡vámonos así Jack! – dijo Will.

-jamás sin mis afectos… ¡ah! – grito cuando una bala impacto muy cerca de el.

-Marin ¿puedes regresar a Aarón a su forma natural ya? Nos seria mas útil como pájaro en este momento – dijo Ginebra mientras corría junto a los demás.

-¡claro! – respondió. Aarón que iba corriendo delante de ellas regreso a la normalidad en pleno vuelo y se elevo hacia el cielo, dando vuelta en redondo para atacar a los soldados que venían detrás dándoles así un poco mas de tiempo.

Llegaron a la posada siguiéndoles relativamente cerca el grupo de soldados, debían darse prisa antes que se quedaran atrapados. Patearon las puertas de sus habitaciones tomando sus ropas, Jack se quito el sombrero y la peluca poniéndose solo su acostumbrado sombrero.

-¡ahí vienen! – grito Will

-¡listo vámonos! – Todos volverion a salir corriendo de la posada en dirección al mar, deberían nadar hasta el perla, pues si iban en bote seria más fácil que los atraparan – se han preguntado ¿Por qué últimamente siempre terminamos huyendo?

Las siete personas se adentraron al mar nadando en la oscuridad, podían ver en la orilla como los soldados buscaban en la playa tratando de encontrarlos, pero la noche era tan oscura que apenas y se distingia a un metro de distancia.

-nadaremos lo mas silencioso que podamos, si nos llegan a ver o a escuchar seremos historia – dijo Jack nadando con dirección al perla, había sacado su brújula y se guiaba solamente en ella.

El trayecto al perla fue tardado y agotador, cuando lograron subir por la escalera de soga hasta la cubierta sorprendieron al resto de los piratas pues no los esperaban de esa forma, sin excepción se dejaron caer sobre la cubierta, estaban exhaustos habían estado nadando por cerca de dos horas.

-por favor la próxima vez que les diga una orden cúmplanla como les digo y no nos compliquen la vida – dijo Jack siendo el primero en ponerse de pie – me cambiare no soporto estar vestido de esta forma…

Jack camino hasta su camarote esta vez con su acostumbrado andar. El resto permaneció un poco mas hasta que uno a uno se fueron poniendo de pie uno a uno.

-bien, por fin tenemos las dos partes de tu espejo Marin – le dijo Sei sacando la parte recién recuperada – es una suerte que la hayamos encontrado en ese lugar.

Marin tomo el objeto entre sus manos comenzando a examinarlo, con cuidado quito la parte del espejo que era claro habían puesto de reemplazo, retiro la parte reflejante falsa y la arrojo por la borda, ahora el espejo tenia un agujero donde encajaría la otra mitad que habían encontrado en Lumpae.

-¿me permites? – le pidió Sei una vez el mango del espejo – es muy hermoso.

-¿que harás ahora que lo juntes? – pregunto Ginebra.

-antes que nada – interrumpió Jack saliendo de su camarote con sus acostumbradas ropas, sus trenzas de la barba las había vuelto a hacer y su pelo estaba recogido por la bandana roja, aunque ahora su cabello estaba lacio y sin rastas.

-¡se ve extraño capitán!... ¡si con cabello de señorita! – dijeron los piratas del barco.

-¡a callar perros sarnosos o yo mismo haré que sean ustedes los que griten como señoritas del tormento que les causare malditas cucarachas de mierda! – les grito Jack, así era el lenguaje del pirata si querías mantener el respeto debías hacerte respetar – debo darte gracias Marin tardare meses en recuperar mi identidad… pero bueno, yo se lo que hará Marin en cuanto tenga su espejo… concederme mi deseo… ¿aye?

Jack les mostró la parte previamente recuperada extendiéndola en su palma, Sei la tomo rápidamente y la puso en su lugar,.

-¡no Sei espera! – grito Marin pero fue demasiado tarde, al fin el espejo estaba completo, sin embargo algo extraño comenzó a suceder.

El espejo que tenia en las manos Sei comenzó a brillar, la luz se propago por sus brazos hasta abarcar todo su cuerpo, el resplandor que rodeaba a Sei y al espejo llamo la atención de toda la tripulación que comenzaron a murmurar mientras miraban atentos.

-¿Qué esta pasando Marin? – pregunto Ginebra al ver la escena,

-¡Sei suelta el espejo ahora mismo! – grito Marin – ¡ahora tiralo ya!

-¡No! ¡Si lo tiro se romperá y no podrás regresar al mar! – grito Sei, a pesar que Marin trataba de acercarse y quitárselo de las manos no podía, la magia del espejo estaba evitando que fuera tocado por alguien mas.

-¡eso no importa Sei! ¡tiralo ahora! – gritaba desespera Marin - ¡Sei por favor!

-¡no! ¡Hemos llegado muy lejos para que se rompa!

Jack se había mantenido en silencio observando la escena pero sin entender que sucedía, pero cuando el resplandor se comenzó a hacer aun mas intenso tuvo un muy mal presentimiento.

-¿Qué pasa Marin? ¿Qué sucede si no suelta el espejo? – pregunto Jack

-El espejo esta recuperando la magia que perdió mientras estuvo separado, si Sei no lo suelta cuando el espejo termine tratara de comprobar que esta en las manos de su dueña… sino esta en mis manos… - dijo Marin bajando la cabeza - ¡maldición Sei suelta ya ese espejo!

-¡que! ¡que pasa si el espejo no comprueba que esta en tus manos! – dijo histérico Jack sabiendo que no podía ser nada bueno.

-¡no lo se! ¡puede autodestruirse, o destruir a la impostora… no se!

Todos miraban atentos a Sei, de pronto el resplandor desapareció y un rayo de luz azul salio del espejo hacia el cielo, cada vez se hacia mas grande y luminoso, prontamente la luz envolvió a Sei, los que la rodeaban tuvieron que entrecerrar los ojos pues la luz impedía que abrieran los ojos.

De repente la luz desapareció y todos miraron a donde estaba Sei tratando de ver tallándose los ojos.

¿Sei? – dijo Jack -¡Sei! ¿Estas bien? – dijo en tono preocupante al ver que Sei yacía tirada sobre la cubierta con el espejo en una mano, el alejo el espejo de su lado y la levanto apoyándola en su regazo, mientras trataba de reanimarla - ¡Sei por favor abre los ojos!

-oh, no… oh no… - dijo Marin llevándose las manos al rostro.

-Marin… Marin… ¿que pasó? – le pregunto Ginebra rápidamente, mientras los piratas seguían murmurando asustados.

-el espejo… ella no era la dueña… no puede ser esto…. – las lagrimas de Marin amenazaban con salir de sus verdes ojos.

-¿esta muerta? – pregunto Jack - ¿la mato?

-no… no lo se… - Marin se arrodillo también para revisarla – no… no esta muerta… pero el lado oscuro de mi espejo descargo toda su energía sobre ella… al no ser sirena no pudo soportarla y la absorbió, su corazón esta lleno de una maldad que no puede controlar, por eso esta en este estado.

-¡sálvala tu eres sirena sálvala! – decía Jack – tu me debes un deseo… es este ¡quiero que salves a Sei! Lo deseo…

-¡no puedo Jack… por mas que trate no puedo!

-¡¿Por qué! – dijo Ginebra

-no puedo absorber tanta maldad… es imposible para una sirena, por eso todas usamos este espejo para ayudarnos a almacenarla.

-¿quieres decir que no hay forma de salvarla? ¿se quedara así para siempre? – pregunto Jack.

-no… peor aun… si no sacamos la maldad del corazón de Sei, la llevara directamente hacia la muerte.

-¡no! ¡No Sei… tienes que vivir! Te tenia una sorpresa para cuando todo esto terminara… tu padre dejo dicho que su única hija seria la dueña de sus barcos en el oriente… yo debía llevarte hasta allá para que fueras lo que siempre habías soñado… No puedes morir antes de que cumplas tu sueño… se que llegarías a ser una gran pirata…. - Jack parecía terriblemente conmocionado mientras era observado por su tripulación que jamás lo había visto en esa situación.

-¿no hay alguna forma de salvarla? – pregunto Ginebra.

-solo hay unos seres poseedores de maldad que podrían contrarrestar el efecto…

-quienes… dime quienes e iré al mismo fin del mundo para salvar a Sei – dijo rápidamente Jack.

-ya las conoces… todos las conocemos… las náyades…

Todos sostuvieron el aliento por unos segundos, sabían que regresar a Lumpae era muy peligroso, estaban seguros que en cuanto las náyades supieran que estaban en su territorio los matarían.

-entonces regresaremos a Lumpae… - Jack se puso de pie cargando a Sei entre sus brazos.

-¡pero Jack! – protesto Gibbs.

-¡ya me escuchaste si no pones este maldito barco con dirección a Lumpae y si ustedes bola de cobardes – grito dirigiéndose al resto de la tripulación – no ayudan a que este barco llegue antes del amanecer los matare a cada uno de ustedes, haciendo que sufran por desobedecer su capitán!

Todos se pusieron a trabajar pues sabían que Jack podría llegar a ser el pirara mas desalmado si se le hacia enojar.

-esto no va a terminar nada bien… - dijo Gibbs entre dientes y negando con la cabeza mientras observaba como Jack llevaba a Sei hasta su camarote.

Una vez mas el perla se dirigía a la peligrosa y mágica isla de Lumpae con el único propósito de salvar a Sei, sin embargo llegar con vida hasta el manantial de las náyades no seria sencillo, mucho menos hacer un trato con ellas para que salvaran a Sei, pero Jack estaba empeñado a lograrlo y no había nada que Jack Sparrow no hubiera conseguido al menos hasta ese momento.

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La melodía que ellos bailan es la que bailan Squall y Rinoa de Final Fantasy VIII llamada Waltz for the Moon, y es el video que se supone debe de ver en mi espacio… solo espero que si se vea