Disclaimer: los personajes le pertenecen a SM

Quiero agradecer a todas las personas que me leen :) y me siento muy apenada por haber puesto todas esas cosas anteriormente donde decía que quizá no continuaría con la historia y demás ya que fui muy dramática y mal agradecida con las personas que se toman la molestia de leerme, no volverá a suceder y les prometo que terminare lo que he empezado :) Y MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS A ISA28, SERESLINDA, WHITHMUSICSONG Y POR SUPUESTO A MI QUERIDISIMA AMIGA LUPITA A LA CUAL NO PUEDO ENVIARLE PM PARA AGRADECERLE PERSONALMENTE :(

Pasado, la pieza faltante II

Edward POV

Chicago, Illinois 1919

Los días pasaban tranquilamente, últimamente mi padre y yo íbamos a hacer algunos tramites para mi partida a la universidad, así que me ausentaba de mi hogar, a mi pesar, toda la mañana y gran parte de la tarde dejando a mi hermosa esposa, afortunadamente no estaba sola del todo, en las ultimas semanas a mi egreso, encontraba a nuestro padrino de bodas con ella, Carlisle Cullen, un hombre de alrededor tres años mayor que yo, veintitrés años tenia, de cabello dorado deslumbrante como el astro rey, de piel tan pálida como la nieve del invierno y peculiares ojos cafés dorados, estaba tranquilo que mi hermosa Isabella tuviera con quien conversar ya que no era dada a muchas amigas ya que todas las mujeres del lugar solían ser envidiosas y entrometidas, así que mi Isabella solía mantenerse lejos de ese tipo de personas, lo cual agradecía, ya teníamos demasiados problemas con mi dificultad, por algunos lapsos, de separar mi presente con mi dura experiencia en el frente en la guerra, por mas que luchaba tratando de suprimir ese impulso de emanar los recuerdos, las sensaciones y los ruidos, no podía, era muy difícil evitar ocultarlos a lo que mi esposa solo podía reconfortarme con su calidez cual niño.

Una calida tarde del mes de Agosto llegue a casa, escuche sollozos en la sala y una conversación mientras yo me acercaba lentamente.

-¿Qué es lo que hare Carlisle?- dijo mi esposa

-Tranquila, todo estará bien mon bel ange sabes que te ayudare- entre a la habitación y encontré a mi esposa en brazos de ese Cullen, de repente dejo de agradarme y solo quería arrancar de sus abrazos a mi esposa

-Buenas tardes- les salude fríamente, ella levanto la vista mientras se limpiaba aquellas gotas saladas que recorrían sus mejilla

-Llegaste antes cielo- me dijo levantándose y acercándose a mi y sonriéndome, mi expresión no cambio ¿Qué es lo que sucedía aquí? ¿Desde cuando mi esposa y mi padrino de bodas eran tan cercanos? Ella vio mi expresión dura y miro a Carlisle.

-Gracias por tu ayuda Carlisle, por favor dile a mis padres que iré en cuanto pueda con ellos- le dijo Isabella a lo que Carlisle asintió

-Con su permiso, que tengan una buena tarde- dijo Carlisle antes de salir de allí, nos quedamos en silencio hasta que escuchamos la puerta cerrarse ante la partida del invitado

-Preparare la cena ¿Quieres algo en especial?- me dijo sin mirarme caminando a la cocina

-¿Qué es lo que sucedía aquí?- le pregunte sin miramientos

-Nada, no fue nada, solo conversábamos un tema un tanto delicado- me dijo aún sin mirarme dándome la espalda estando recargada en el marco de la puerta, lo cual me enojaba mas

-¿Qué clase de tema?- le pregunte acercándome a ella

-No es importante, solo olvídalo- me dijo volviendo a caminar a la cocina, yo la tome del brazo e hice que volteara a mirarme, ya no estaba con el humor para que ella me siguiera evadiendo

-¿Qué lo olvide? Encuentro a mi esposa en brazos de otro hombre llorando desconsoladamente y ¿Me dices que lo olvide? ¿Desde cuando lo llamas por su nombre?¿Desde cuando te dedica palabras cariñosas en Frances?- le reclame furioso, ella no se encogió ante el tono de mi voz y mis demandas por saber que sucedía, alzo la barbadilla y me miro desafiante

-¿Crees que te engaño?- me dijo, resople molesto ¡Claro que lo había pensado! Y era lógico ante las circunstancias

-El se quedo mientras yo estuve fuera diecisiete meses, no te ha dejado sola ni un solo segundo desde mi regreso, cada que estoy ausente él viene ¿Qué quieres que piense ante eso?- le pregunte furioso, ella se soltó de mi agarre y me miro como nunca antes me había mirado, de manera fría y distante.

-A él lo conozco desde muchísimo antes que tú, si hubiera querido estar con él cuando llegue aquí hubiera estado casada ya, me hubieras conocido como Isabella Marie Cullen ¡Pero no fue así! ¡Yo te escogí a ti! ¡Te esperé! ¡Me he mantenido a tu lado apoyándote y entregando todo de mí ¿Y tienes el descaro de decirme que te engaño? ¡Vous êtes un imbécile!- me dijo mientras salía como alma que llevaba el diablo de la casa, yo no la seguí, con el temperamento de ella eso era como una sentencia de muerte, pase mis dedos por mi cabello desordenado y me senté en uno de los sillones, conforme fueron pasando los minutos me fui tranquilizando, dándome cuenta de todas las incoherencias que había dicho, me había dejado llevar por los celos e inseguridades que tanto había luchado por resguardar bajo llave pero que en esta ocasión lograron salir a tropel dejando a relucir todas las dudas que habían en mi interior pues era tan ilógica la suerte que había tenido al haber sido merecedor del amor de un ángel como ella, sabía que algún día despertaría y ella se esfumaría cual aire al soplar, siempre me había preguntado ¿Que había visto en mí?¿Por qué permanecía a mi lado?¿Porque me había esperado? Ella era tan deslumbrante y llena de vida, como una llama que nunca se apagaría, llamaba la atención de cualquiera, era con ver una deslumbrante luz en una inmensa oscuridad, estaba seguro que muchos hombre tuvieron propuestas para ella en mi ausencia, hombre mejores que yo entonces ¿Por qué había decidido esperarme?

No se cuanto tiempo llevaba allí, me levante cuando escuche que alguien llamaba a la puerta, me levante rápidamente para comenzar a decir mi discurso de disculpas a mi esposa pero quien estaba parado allí frente a la puerta era mi padre, lo deje pasar y nos dirigimos a la sala en donde volví a desplomarme sobre un sillón, mi padre me observo por unos segundos, después negó y pellizco el puente de su nariz con el dedo índice y pulgar, otro además que había heredado yo, cuando estaba tratando de guardar la compostura.

-Ahora Edward Anthony Masen ¿Qué fue lo que hiciste? Tu madre y yo estábamos en la casa de los Vulturi cuando llego su hija hecha una furia gritando insultos al viento en francés y me parece que en italiano y alemán, con el semblante de querer golpear a alguien- me dijo yo sonreí después de tantas horas, no podía imaginar a aquella frágil figura golpeando a alguien sin el riesgo de que se rompiera algunos dedos-¿Y que fue lo que hiciste?

-La acuse de engañarme con el doctor Carlisle Cullen- le dije, mi padre me miro estrupefacto como si le hubiera dicho que regresaría al frente a pelear

-¿Es una broma Anthony?- me dijo yo negué, su expresión fue cambiando de sorpresa a ira poco a poco, eso no significaba nada bueno - ¡¿Como es posible que hallas hecho algo así? ¡Isabella te espero diecisiete meses! ¡Ella no quiso que comentáramos nada pero en tu ausencia le llovieron propuesta de matrimonio de todo tipo de hombres! ¡Tu madre y yo entramos en pánico! ¡Juro que pensábamos raptarla y esconderla de los ojos de todos esos hombres! ¡Pero ella les sonreía amablemente y les decía que ya tenía un prometido! Se caso contigo ¡Por el amor de Dios Anthony! Declino el tener a servidumbre para hacerse cago de ti totalmente ¡¿Cómo pudiste?

-Yo… estos últimos meses ella y Carlisle Cullen han estado conviviendo a diario, creí que era lo mejor para ella el distraerse un poco de mis dificultados para olvidar lo que pase en la guerra… ¡No sé! Ella podría cansarse de mí y simplemente irse con ese doctor que no tiene dificultades ni complejos al no haber ido a la guerra

-Eres un tonto hijo- me dijo sentándose a lado mío y poniendo una de sus manos en mi hombro como apoyo, yo cubrí mi rostro con mis manos

-¡Lo sé!- le dije frustrado

-Tendrás que pedir perdón

-Lo hare de rodillas si es necesario- le dije, estuvimos así un par de minutos hasta que escuchamos la puerta abrirse, mi padre se levanto y yo alce la mirada, allí parada estaba Isabella

-Buenas noches señor Masen ¿Le ofrezco algo de beber?- le pregunto mi esposa sonriéndole a mi padre

-No gracias Isabella, estaba por irme- le dijo sonriendo mi padre, ella asintió

-Espero que la señora Masen este mas tranquila - le dijo mi esposa a lo que mi padre le sonrío y la abrazo

-Se preocupo al verte en ese estado, pero ha de estar mejor… bueno yo me marcho, que tengan buena noches, con permiso- dijo y se marcho, estuvimos por un momento en silencio, ella tenia la vista perdida y parecía abatida, quería acercarme y reconfortarla pero no podía por las estupideces que había dicho antes

-Lo lamento- le dije, a lo que ella alzo la vista y me miro por unos momentos y después negó

-No tienes porque, puede que realmente te diera razones para dudar de mi yo… no importa ya porque me marcho, mis padre y yo nos marchamos- me dijo, mi mente quedo en blanco ante eso ¿Cómo que se marchaba?

-¿A que te refieres con que se van?- le pregunte, ella no podía irse, ella no podía dejarme

-No debimos quedarnos, lo nuestro nuca debió de suceder, fui egoísta y lo lamento

-¡No puedes marcharte! ¡Eres mi esposa!- le grite levantándome de nuevo enfurecido, ella no se inmuto- ¡No permitiré que vayas a ningún lado! ¡No me dejaras!

-Lo lamento Edward pero no hay otra alternativa, nosotros… no puedo decírtelo- me dijo mirándome con pesar

-¿Qué es lo que me ocultas?- ella aparto la mirada y cruzo los brazos- ¡¿Qué es lo que ocultas Isabella?

-Por favor Edward no hagas preguntas solo, déjame marchar

-No puedo hacer eso, ¡Ere mi todo Isabella! ¡Mi todo! Si ibas a dejarme no debiste aceptar casarte conmigo

-¡Lo sé! Y lo lamento, pero puedes iniciar de nuevo, para la memoria de los humanos es tan fácil olvidar, se que podrás comenzar de nuevo en algún momento, yo recordare por los dos en la existencia que me quede- me dijo mirándome con esos hermosos ojos, yo estaba confundido ¿Se refirió a mi como humano? ¿Existencia?

-¿De que hablas Isabella?

-No puedo decírtelo pero no importa de cualquier manera Carlisle te ayudara

-¡No quiero la ayuda de Carlisle! ¡Solo quiero saber que sucede!

-No creo que sea buena idea que lo sepas, será más fácil para ti avanzar si ignoras los detalles

-¡No quiero ignorar los detalles!- le dije comenzando a desesperarme, ella me miro con indecisión y se mordió su labio, señal de nerviosismo, suspiro y recorrió la habitación hasta quedar a lado de la ventana

-A mis padre y a mi nos persiguen, llevamos muchísimo tiempo huyendo, se suponía que no nos quedaríamos pero no quise marcharme, después de discutir con mis padres aceptaron quedarse pensando que quien nos persigue se había dado por vencido al no saber nada de ellos por un par de años, pero nos equivocamos, ellos seguían nuestro rastro y ahora debemos huir antes de que nos alcancen

-¿Quién los persigue?- le pregunte, ella guardo silencio y después suspiro mirando a través de la ventana la oscura y fría noche

-La guardia de mis tíos

-¿Guardia, tíos de que hablas? Tus padres son hijos únicos, nunca hablan de familia

-No, mi padre tiene dos hermanos Aro y Cayo, son personas malas que me buscan

-¿Por qué no le dices a las autoridades, la policía?- le dije a lo que ella sonrío amargamente

-No podrían hacer nada… Edward nosotros no somos normales, mis padres, Carlisle y yo, somos ante los ojos de los humanos monstruos- me dijo mirándome seria

-No te comprendo

-Edward, mis padres y Carlisle son vampiros y yo soy mitad vampiro mitad humano

-¿Bromeas cierto?- le dije sonriendo tratando de encontrar la gracia pero ella se mantuvo seria

-No, es la verdad, mis tíos me buscan para reclutarme en su guardia y para matar a mis padres, hemos huido de ellos mas de un siglo- ella me dijo tranquilamente como si nuestra conversación tratara del clima, yo me sentía confundido y mareado, así que me senté aun procesando toda esa información

-¿Cuántos años tienes?- le pregunte

-119 nací en Francia el 13 de Septiembre de 1800- me dijo, no podía creerlo, tenia una esposa de apariencia de diecisiete años pero que había vivido mas de un siglo

-Te lo advertí, era mejor que no lo supieras, pero ya no tiene importancia, Carlisle no ha de tardar en llegar, yo debo marcharme, fue un gusto conocerte Edward- me dijo mientras salía de la sala a paso rápido alzando su vestido para no tropezar con el, yo logre reaccionar y fui tras ella y la retuve.

-No me importa lo que eres, podrías ser el mismo diablo y no tendría miedo de ti, te daría mi alma si fuera necesario pero por favor no te marches- le dije, ella me miro y en su mirar se reflejo sufrimiento

-Por favor no, no me pidas eso, estarás mejor sin mí

-¿Cómo podría estar mejor sin ti si te llevas mi corazón contigo?- le dije, ella comenzó a llorar y se acerco a mi dándome un tierno beso con sabor salado

-Que lindo, le dará mucho gusto saber a los amos Aro y Cayo que su sobrina esta casada- dijo una voz tras nosotros

-Lastima que nadie les dirá nada ya que no saldrán de esta habitación- dijo Carlisle entrando a la sala, voltee y pude ver a seis personas allí, pálidas, de ojos rojos carmesí y facciones perfectas

-¿Ustedes creen que pueden con nosotros?- dijo uno de ellos

-Ya los tenemos arrinconados- dijo otro

-Además que tenemos un bocadillo- dijo otro de ellos, se escucho un gruñido atravesar la habitación, no supe de donde vino hasta que mi esposa se paro frente a mi

- Ni lo pienses, antes de que te acerques lo suficiente a él ya habré terminado contigo- le dijo Isabella

-¿En verdad? Solo eres una niña mimada que no sabe nada de combates

-¿Eso crees? Podría terminar contigo en un parpadeo, Carlisle por favor llévalo lejos de aquí- le dijo Isabella a Carlisle el se acerco a mi pero yo retrocedí

-No me marchare sin ella- le dije

-Que bueno porque de todas maneras no dejare que se vayan- dijo otro de los integrantes del grupo que acababa de llegar comenzando a acercarse, le faltaba un par de pasos para llegar a nosotros cuando Isabella le derribo y le gruño, fue como un rugido de un felino, y comenzaron a pelear, no podía percibir los movimientos con claridad ya que se movían rápidamente solo escuche el sonido de desgarre, un alarido de dolor y segundos después Isabella estaba al otro lado de la habitación con el cuerpo de su contrincante despedazado

-Así que quieres pelear- le dijo otro y se lanzo a Isabella, yo como acto reflejo avance un paso pero Carlisle me detuvo

-Por favor no te muevas de aquí- me dijo, yo asentí y el se integro a la lucha, no había pasado mucho tiempo cuando Isabella y Carlisle había terminado con esos seis vampiros haciéndolos pedazos y sacándolos al jardín para prenderle fuego a los restos, yo estaba en shock por todo lo que había visto,mi Isabella, mi frágil esposa había matado a cuatro de los vampiros, su semblante se había vuelo amenazador y felino cual depredador

-¿Te encuentras bien Edward?- me pregunto Isabella parada a unos pasos de mi, yo asentí- Todo estará bien, tranquilo, no te lastimare

-¿Cómo te encuentras Edward?- me pregunto Carlisle, yo seguía en shock, Cullen iba a acercarse a mi pero Isabella lo detuvo y negó, el doctor salio de allí, Isabella se alejo un paso, yo seguía sin moverme

-No debí involúcrate en esto, lo lamento tanto- me dijo sentándose en el sillón y tapando su cara con sus manos, yo me acerque y la abrace, ella me miro sorprendida

-¿Te encuentras bien?- le pregunte

-Mate a cuatro vampiros frente a ti y tu me ¿Preguntas si estoy bien?- me pregunto con asombro

-Si ¿Por qué? ¿Cómo se supone que debía reaccionar?

-Por lo menos estar asustado

-Lo estaba, por ti, no quería que nada te sucediera- ella me sonrío amargamente

-Eres un tanto peculiar, pero eso no cambia nada, lo lamento, en verdad lo siento- me dijo con arrepentimiento reflejado en sus ojos y después se lanzo a mi cuello y lo que paso después… realmente no estoy seguro, desperté, según Carlisle, una mes después de haber quedado inconciente en la sala de mi casa, estaba en Alaska y al parecer no recordaba nada de mis últimos tres años, cuando trataba de recordar me topaba con pared, solo escuchaba una tierna voz llamándome de día y de noche diciéndome que no la olvidara ¿Pero como iba a olvidar algo que ni siquiera recordaba?

Pase un año en aquel desolado lugar rodeado de nieve sin vivir realmente, solo me levantaba, apenas comía y me dedicaba a mirar por la ventana los copos de nieve caer, hasta una tarde de Agosto a mi mente vino el nombre de una ciudad: Chicago, logre convencer a mi doctor de ir allá, esperaba encontrar respuestas allí pero al llegar todo sucedió tan rápido, cuando me di cuenta estaba muriendo de gripe española y al otro momento estaba siendo convertido en un vampiro y teniendo una pista de lo que buscaba: a mi esposa ¿Su nombre? ¿Su edad? ¿Su apariencia? Eran desconocidos para mí, solo sabia que debía encontrarla. Dos años y tres meses después de mi transformación, encontré una tumba que decía I. M. V. 1899- 1919.


Un beso y una abrazo y espero les haya gustado :)

Atte: Isa