¡Hola! Aquí está el 9º capítulo de "Malfoy vs Weasley". Gracias por vuestros comentarios, alertas y favoritos. Espero que os guste. Por cierto, cuando en un capítulo (como éste) no pongo el tiempo en el que se da la acción es porque todo ocurrirá en el mismo día. Si ya lo sabíais lo siento, pero no quiero que nadie se líe. Un beso a todos. Ah, se me olvidaba, en este capi está relatado el primer lemmon de la historia. Si me decís que os gusta como lo he escrito, puede que continúe haciéndolos para otras parejas...
LA RECAÍDA
CAMPO DE QUIDDITCH
-¡Buenos días Hogwarts! -Anunció enfáticamente Lucy desde la tribuna como comentalista- ¡Después de la aplastante vistoria de Slytherin a Hufflepuff y de la reñida batalla de Slytherin a Ravenclaw donde las serpientes se proclamaron vistoriosas por pocos puntos, llega la hora de que se enfrenten Ravenclaw y Slytherin!
Todas las gradas estaban a rebosar de alumnos animando a los equipos. Las apuestan estaban muy igualadas y se palpaba la expectación en el aire.
-¡Empezemos por el quipo de Griffindor! Aquí llegan los golpeadores Tody Finnigan y Fred Weasley, los cazadores Lily Potter, Colin Creewey Jr y Theodore Greengrass, el guardián Michael Hood y el buscador Hugo Weasley!
Toda la tribuna roja y dorada aplaudió a rabiar mientras los jugadores salían haciendo acrobacias, giros, volteretas y espectáculos de todo tipo.
-¡Muy bien leones! ¡Ahora llegan las águilas! ¡Aquí vienen los golpeadores Louis Weasley y Lyssander Scamander, las cazadoras Lia Chang y Roxanne y Victoire Weasley, el guardián Cormac McLaggen Jr y... ¡La recién soltera Rose Weasley!
Toda la grada de Ravenclaw empezó a gritar dando ánimos a su equipo mientras éstos se exhibían como siempre. Rose lanzó una mirada asesina a Lucy que hizo reír a todo Hogwarts.
-¡Muy bien! La señora Hood llega, cita las normas, libera la quaffle y... ¡Comienza el partido!
Louis se hizo rápidamente con la snitch y se dirigió como un rayo a los aros de Griffindor.
-¡Louis Weasley lanza y... se la cuela a Michael Hood! ¡Ravenclaw 10, Griffindor 0!
Rose y Louis chocaron las manos celebrando el tiro pero, en un descuido, Lily cogió la quaffle y marcó.
-¡La imparable Lily Potter marca en el aro central! ¡Ravenclaw 10, Griffindor 10!
Lily les lanzó a todos una mirada de satisfacción.
-¡No te atrevas a mirarme por encima del hombro enana pelirroja! -Gritó Chang.
Todo el mundo miró asombrado a la asiática.
Lo cierto es que después de que la chica saliera de la enfermería por causas casi desconocidas, la morena se gastaba un humor de perros. Era una suerte que no te mordiera cuando pasabas por su lado. Pero una cosa era tener mal humor y otra enfrentarse a Lily Potter. Para eso había que echarle valor (o según Rose, un par de ovarios).
Aunque a la asiática no le faltaba razón. Lily era demasiado petulante y, a veces, era bueno bajarle los humos. Además, era innegable que era la más bajita de las Weasley. Pero una cosa es que se lo dijera su familia y otra que te lo dijera la ex de tu hermano delante de todo el mundo.
Lily apretó los puños mientras la cara se le ponía colorada de ira.
-¡Cállate asiática robanovios! ¡Eres patética y todo el mundo te tiene lástima por haber sido el juguete usado de mi hermano! -Chilló la pelirroja muy ofendida.
¡Pelea, pelea! -Empezaron a gritar todos los alumnos mientras daban palmadas y lanzaban silbidos.
-¿Ah, si? ¡Pues al menos a mí no me han vomitado encima! -Replicó Lia.
Ambas dieron un grito de guerra y se lanzaron a por la otra. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, ambas se agarraron del pelo y empezaron a darle fuertes tirones a la otra mientras se insultaban a gritos.
-¡Ya basta! -Gritó la señora Hood mientras intentaba separarlas.
Rose miraba la escena boquiabierta cuando un destello dorado pasó ante sus ojos. La snith se quedó volando cerca de Hugo, pero como el chico estaba tan enfrascado en la pelea mientras animaba a gritos a su prima, no se percató de nada.
-Cógela -Le susurró Louis a su lado que también había visto la snitch- Hood no ha parado el partido.
Rose asintió y se acercó a su hermano lentamente. Con toda la parsimonia del mundo, y sin hacer ningún movimiento brusco, la pelirroja cerró su mano alrededor de la snitch mientras contenía un grito de euforia.
Hood consiguió separar a las alumnas.
-Ambas estáis castigadas y no podréis volver a entrenar hasta nuevo aviso! ¡Rezad para que os deje jugar en el próximo partido!
-No soy creyente -Replicó Lily con insolencia.
La señora Hood la fulminó con la mirada.
-¡Bajad del campo ahora mismo! -Ordenó.
Amobas rodaron los ojos pero le hicieron caso.
La señora Hood se dirigió al resto.
-Como no se puede jugar sin todo el equipo, no me queda más remedio que suspender el...
-No es necesario -Dijo Rose inmediatamente- Hemos ganado.
Rose enseñó la snitch y todo el mundo contuvo el aliento.
-¡No es justo! ¡Había una pelea en el campo! -Gritó Hugo indignado.
-Usted no paró el partido -Continuó Rose implacable mientras ignoraba a su hermano- Por lo que técnicamente se debería haber seguido jugando.
-Es cierto -Concedió la señora Hood.
Todas las gradas gritaron tanto en protesta como en apoyo. La voz de Lucy se hizo oir ante le gentío.
-¡Rose Weasley ha atrapado la snitch! ¡Ravenclaw gana con 160 puntos!
Rose sonrió mientras su equipo la alzaba por los aires. A lo lejos, vió como unos fríos ojos grises la miraban con diversión desde la grada de Slytherin.
No pudo evitar que un escalofrío la recorriera entera.
BAÑO DE LOS PREFECTOS
Rose sabía que se había excedido con el alcohol cuando empezó a entrarle la risa tonta. No caminaba del todo derecha y tenía que achicar un poco los ojos para enfocar lo que tenía delante.
-Esto me pasa por beber -Se regañó- Quien me manda a mi beberme todos los chupitos que me traían en la fiesta.
Aunque se lo había ganado. Vale, había sido una victoria fácil, pero una victoria al fin y al cabo.
Rose llegó al baño y se dirigió al lavabo para refrescarse la cara. Cuando lo hizo y se miró al espejo para comprobar si tenía aspecto de estar borracha, dió un brinco: Detrás de ella estaba Scorpius Malfoy.
Rose se giró a enfrentarlo con el ceño fruncido.
-¿Por qué estás aquí? ¿Y cómo es que no te he oído entrar?
Scorpius se encogió de hombros.
-Vengo a darme un baño -Dijo señalando un par de toallas y un pantalón negro de pijama colgados a unos metros en un perchero- Y no me has oído entrar porque estabas ocupada reprochándote cosas a ti misma.
Rose se sonrojó.
-Bueno, pues ya no me vas a oír más porque me voy ahora mismo. No tengo ningún interés en verte desnudo.
Scorpius sonrió ladinamente.
-No es eso lo que parecía cuando casi me violas en la Sala de los Menesteres hace unos días.
Rose se sonrojó aún más.
-¿Que yo casi te violo? ¿Yo? ¿Tu deliras, verdad? Eres tú el que casi me toma allí mismo. ¿O ésto me lo he hecho yo sola?
Rose se levantó la falda hasta las caderas para dejar visibles unas pequeñas pero profundas marcas de dedos en sus muslos. Eran rojizas, lo que las hacía poco discretas.
A Scorpius se le fué todo el aliento. Si, veía las marcas, pero también estaba viendo la ropa interior de Rose. Y era una ropa interior muy excitante.
La pelirroja llevaba unas braguitas de color azul oscuro en cuyo borde había florecitas. Las braguitas de anudaban con lazos a la altura de las caderas y parecían estar hechas específicamente para la pelirroja. Eran atrevidas pero cómodas, virginales pero excitantes.
Rose, al ver un brillo lujurioso que ella bien conocía en los ojos de Scorpius, se dió cuenta de lo que había hecho y maldijo para sus adentros. ¿Cómo podía el alcohol desinhibirla de esa manera? ¡A ella que era la primera en escandalizarse cuando pillaba a las parejitas en actitud cariñosa en sus rondas de prefecta!
Rose se bajó la falda con rapidez pero ya era tarde. Scorpius se pasó la lengua por los labios en un gesto inconsciente mientras devoraba a la pelirroja con la mirada. Ahora fué el turno de Rose de quedarse sin aliento.
Scorpius empezó a avanzar lentamente y Rose a retroceder con la misma lentitud. Cuando Rose chocó con una pared, el slytherin la aprisionó entre sus brazos.
Scorpius se lanzó a besarla pero Rose, en un gesto rápido para su embriaguez, giró la cabeza, de modo que Scorpius le besó la mejilla. El slytherin no se rindió e intentó volver a besarla.
Esta vez no falló.
Ambos gimieron al unísono y colapsaron totalmente contra la pared. Rose sintió como la cabeza se le embotaba y todos lo argumentos que habría tenido para rechazarlo, habiendo estado sobria, desaparecieron. Scorpius sintió (aparte del sabor a alcohol que le daba el beso) como ese agujero, ese que tenía en el pecho desde que no estaba con ella, se llenaba hasta dejar de dolerle. Ambos se sentían completos.
Rose sintió como el rubio le desabrochaba la blusa y perdió el norte. Sus dedos cobraron vida propia y empezaron a recorrer la espalda del slytherin. Cuando la pelirroja le mordió el lóbulo de la oreja, el rubio gimió.
-Para -Consiguió susurrar Rose- Tienes que parar.
-¿Por qué? -Preguntó Scorpius mientras tiraba al suelo la camisa de la chica.
-Por mi dignidad.
Scorpius suspiró, dispuesto a parar. Todo se fastidió en cuanto vió que el sujetador de Rose iba a juego con sus braguitas. El rubio sintió como se le hacía la boca agua y, sin poder ni querer evitarlo, se abalanzó sobre la pelirroja. Ésta desistió de alejarlo en cuanto percibió la erección del rubio presionando contra su vientre.
Al diablo con las consecuencias. Mañana le echaría la culpa al alcohol de su descontrol y asunto resuelto. Oh claro, ni borracha se creía eso. Como odiaba el sarcasmo del destino.
Rose enlazó sus piernas alrededor de la cintura del rubio y éste abrió el grifo del agua con aroma a cereza sin dejar de besarla. Justo cuando iban a tirarse a la piscina (con ropa y todo) la puerta se abrió intempestivamente cortándoles el momento y devolviéndoles algo de su perdido raciocinio.
Megara y Louis dejaron de besarse cuando vieron a Rose y Scorpius y los cuatro se quedaron boquiabiertos.
Un incómodo silencio se formó entre ellos.
-¿Vosotros no habíais terminado? -Preguntó Louis decidido a saciar su curiosidad y a romper el silencio.
-Y hemos terminado -Dijo Rose con voz firme- Esto ha sido... una recaída.
-¿Recaída? Ni que lo vuestro fuese un vicio -Dijo Megara ceñuda.
-No, no es un vicio. Es una catástrofe que no volverá a repetirse -Dijo Rose con decisión.
Scorpius la miró detenidamente mientras intentaba ocultar su irritación. ¿Una catástrofe? ¿Ella creía que lo que tenían estaba mal? ¡Al menos ella no estaba prometida con una víbora! ¿Ella creía de verdad tener problemas? ¡Ja!
-¿Estás borracha Rose? -Preguntó Louis asombrado.
-¿Cómo lo sabes? -Preguntó la pelirroja impresionada.
-Porque estás en sujetador y no has intentado cubrirte.
Rose se sonrojó intensamente.
-Toma -Dijo Scorpius pasándole la camisa.
-Gracias -Rose se vistió en un santiamén sin mirar a nadie.
-¿Y vosotros desde cuando estáis juntos? -Preguntó Scorpius para aligerar el ambiente.
-No estamos juntos -Replicó Megara.
-Por ahora -Enfatizó Louis.
Ambos se miraron fijamente.
-¿No dijiste que era un juego? -Le preguntó Megara a Louis con resentimiento.
-Está empezando a dejar de serlo. Al menos para mí.
Megara se quedó boquiabierta y Rose se acercó a ella con una sonrisa enorme en la cara.
-¡Bienvenida a la familia de nuevo! -Acto seguido abrazó a una sorprendida Megara con total naturalidad.
-Espero que no la fastidies como hizo Albus o me veré obligado a romperte la cara -Dijo Scorpius con seriedad.
-Descuida, yo no soy tan capullo como mi primo.
Todos rieron.
-Bueno, yo me voy a dormir la mona -Dijo Rose- Si alguien pregunta por mí le decís que hasta mañana no volveré a ser persona.
Rose se giró para mirar a Scorpius.
-Ya hablaremos tú y yo.
Acto seguido, la pelirroja salió del baño tambaleándose mientras pensaba en que, cuando despertase iba a tener un pésimo despertar cargado de reproches y auto desprecio. Malditas hormonas.
-La acompañaré para asegurarme de que no la pilla Filch -Dijo Louis.
El chico le dió un beso a Megara y se fué corriendo tras Rose.
-Me gustaría tener una larga e incómoda charla contigo, pero como tú también me has pillado en una situación comprometida, lo dejaré correr -Dijo el rubio con tono condescendiente.
-No podría estar más de acuerdo, rubito -Replicó Megara.
Megara se fué a su Sala Común y Scorpius se desnudó y se metió en la bañera lentamente.
En su mente reinaba un mar de confusión e inseguridades.
SALA DE LOS MENESTERES
Ágatha no paraba de pasearse frenéticamente por la habitación. Estaba aterrada.
-Ven, ven. Tienes que venir -Susurró asustada- No me dejes. Por Merlín, no me dejes.
Para alivio de la chica, la puerta se abrió y dejó entrar a un chico que portaba el escudo de Ravenclaw en su túnica.
-Has venido -Dijo la chica incrédula.
-Me pediste que viniera, así que aquí estoy -Dijo el chico incómodo.
Ágatha se abalanzó sobre él y lo besó con pasión.
Él se separó de ella rápidamente.
-No podemos volver a hacer ésto. Estás prometida.
Ágatha bufó.
-Sabes de sobra que no lo amo.
-¿Y a mi si? -Preguntó el chico, implacable.
Ágatha se mordió el labio inferior para evitarse hablar. ¿Que si lo amaba? Daría su vida por él. ¿Quería casarse con él? Absolutamente. ¿Quería formar una familia con él? Por supuesto. ¿Huiría con él? Hasta el fin del mundo. ¿Es que acaso no se lo había demostrado? Claro que lo había hecho, pero el muy idiota no se había percatado. O no quería tomarlo en cuenta. Como lo odiaba. Como lo amaba.
El chico suspiró derrotado.
-Supongo que nunca te lo oiré decir.
Ella se encogió de hombros.
-A las palabras se las lleva el viento. Yo prefiero demostrar mis sentimientos o emociones con acciones.
Antes de que él pudiese decir una sola palabra más, ella lo empujó hasta que cayó en la cama. La chica se colocó encima de él rapidamente y, con un movimiento de varita los dejó desnudos a ambos.
-Dime ahora si quieres que me pare, porque de lo contrario llegaré hasta el final. Sabes por experiencia que no bromeo -Dijo ella seriamente.
El chico la miró a los ojos y ella pudo ver en ellos la más incandescente lujuria que un hombre pueda llegar a sentir.
-Si paras tendré que violarte.
Ella rió y, con un rápido movimiento, bajó sus caderas hasta las de él. Ambos gimieron al sentirse por completo. Ella se recolocó y se puso a horcajadas encima de él. Se separaron un momento para volver a unir sus cuerpo. Poco a poco, el ritmo de las embestidas aumentó y las sensaciones empezaron a hacerse más intensas. La cama crujía ante la fuerza de los embites y el chico tuvo que agarrar con fuerza las sábanas para no dar la vuelta a la situación, colocarse él encima y terminar de una vez.
Ágatha se sentía poderosa y femenina al verlo retorcerse, gemir, suplicar más. Sabía como mantenerlo en el límite. Sabía cómo mantenerse ella. Era la tortura más placentera que ambos habían experimentado.
-Ágatha, por favor -Susurró el chico- Hazme llegar ya. No puedo aguantar más.
Ella, con una sibilina sonrisa, aumentó el ritmo de las embestidas hasta volverlas frenéticas y salvajes. Ambos llegaron al orgasmo con un grito desgarrador escapándoseles de la garganta.
Ágatha se desplomó encima de él y solo cuando el chico dejó de bombear su simiente dentro de ella, se separaron.
-Ha sido increíble -Susurró él.
-Como siempre -Corroboró ella.
El chico la miró con seriedad.
-Me prometí a mi mismo que dejaría de verte.
Ella decidió dejar de lado el orgullo.
-Ya lo hemos intentado antes y no ha funcionado. No podemos estar separados. Lo que tenemos es demasiado fuerte.
El chico abrió los brazos y Ágatha se acomodó en ellos conteniendo un suspiro de placer. Esos momentos hacían que su vida mereciese la pena.
-Esto que tenemos no es sano Ágatha.
La chica suspiró.
-Lo sé Eddie, lo sé.
Ambos se sumieron en el silencio mientras su corazones volvían a latir a su ritmo normal.
Alguien, en el marco de la puerta, sonreía satisfecho ante la escena.
PASILLO DE LAS MAZMORRAS
Albus iba sumido en sus pensamientos. Quería volver a ser el de antes. La "tregua" con Megara era un avance pero no era suficiente. Quería que volviesen a ser amigos como lo eran antes y, aunque sabía que lo iba a tener difícil lo mejor era intentarlo. Empezaría disculpándose y ya iría improvisando sobre la marcha.
Al doblar una espuina vió a la chica de sus pensamientos caminando con aire distraído.
-Hola -Dijo Albus.
Megara contuvo un grito y se dió la vuelta con rapidez. Al ver que era Albus se relajó, pero se llevó una mano al pecho.
-¡Por Merlín, Potter me has asustado!
Albus se extrañó.
-Pues te he hablado en un tono normal, es decir, ni te he gritado, ni sorprendido, ni...
-Tienes razón -Le cortó Megara- Es que estaba pensando.
Albus asintió pero no dijo nada.
-Esto, Potter... ¿Tu te alegrarías de que Scorpius y Rose volviesen a estar juntos? -Preguntó Megara tras dudar un instante.
-¿Han vuelto? -Preguntó Albus alarmado.
-No, no han vuelto -Lo tranquilizó Megara- Te lo pregunto solo por curiosidad.
Albus frunció el ceño.
-Me estás mintiendo. Te conozco desde los once años y sé cuando me mientes. ¿Qué ha pasado?
Megara suspiró.
-Mira Potter, yo no soy la más indicada para responderte.
Albus alzó una ceja.
-Es mi prima y tengo derecho a saberlo. ¿Quieres saber que pienso? Que no deberían volver en absoluto. Scorpius ha sido un bastardo con ella y tuve que ser yo quien la consolara cuando ese patán la dejó hecha una piltrafa. No, no deberían volver, así que te pido por favor que me digas que pasa para poder ayudar a Rose -La mirada de Albus se ensombreció- No quiero volver a verla así.
Megara se quedó boquiabierta. Ese sí era el Albus que ella conocía y había amado. Ese sí había sido su amigo.
-No tenía ni idea, Albus -Dijo la chica sintiéndose muy culpable por no percatarse del sufrimiento de su amiga- De verdad que no sabía que Rose lo había pasado tan mal.
Albus sonrió cuando oyó que la chica lo tuteaba.
-Escucha, Meg -Dijo llamándola por el apodo cariñoso que le puso a los 12 años- Sé que si lo hubieras sabido habrías hecho todo lo posible para ayudarla. No lo hiciste antes, pero puedes ayudarme a ayudarla. No me pidas que deje que mi prima favorita se hunda en un abismo y que yo me quede sentado tranquilamente mirando porque no lo haré.
Megara sonrió con dulzura.
-Tu complejo de héroe se hace más grande a medida que creces. Todavía recuerdo cuando en tercero le diste un puñetazo al gigante de Croutch cuando insultó a tu hermana. ¡Por Merlín, te sacaba una cabeza! -Megara meneó la cabeza en señal de negación- Albus, quiero ayudarte, pero no lo haré si tengo que traicionar a mis amigos. Lo siento.
Albus se encogió de hombros.
-Lo entiendo. Tenía que intentarlo.
Megara siguió caminando, pero antes de girar a otro pasillo, ladeó la cabeza hacia Albus y le dijo:
-Me gusta el cambio que estás dando. Estás volviendo a ser tú -Megara suspiró- Estoy orgullosa de que por fin levantes cabeza.
Justo cuando la chica iba a irse, Albus preguntó:
-¿Crees que podremos volver a ser amigos?
Megara se detuvo pero no se giró para mirarlo.
-Ten claro que nunca volveremos a tener la amistad que tuvimos pero... no sé si podríamos recuperar parte de ella. Todo depende de tí.
Dicho esto, ambos se alejaron tomando caminos diferentes y opuestos.
Ella no tenía ni idea de cuanto se equivocaba.
JARDINES
Lily estaba cómodamente sentada en el césped mientras recostaba la espalda contra un frondoso árbol. Adoraba la sensación de tranquilidad que se percibía en el ambiente. Cogió el libro que se había traído y lo abrió por donde señalaba el marca-páginas.
Puede parecer extraño que a una chica tan alocada, extrovertida, popular, inconstante, deportiva y activa como ella le guste leer tranquilamente sin compañía pero, a veces, no estaba mal relajarse un poco.
Por desgracia, su relax duró poco.
La pelirroja levantó la vista con molestia cuando notó que alguien se sentaba junto a ella. Se quedó helada.
"Oh, no. Merlín apiádate de mi" Pensó la pelirroja.
Frente a ella estaba Lorcan Scamander.
-Hola Lily -Dijo el chico incómodo.
Lily entornó los ojos y bufó con molestia.
-Lárgate -Espetó de malas maneras.
-Lily, solo quiero... -Comenzó el rubio.
-¡Que te largues! -Gritó frustrada al ver que él no le hacía caso.
-No voy a irme -Dijo el ravenclaw con decisión.
-Muy bien -Dijo la pelirroja levantándose de un salto y cerrando el libro- Pues entonces me voy yo.
La chica empezó a caminar a grandes zancadas rumbo al castillo.
-¡Hey Lily! -La llamó Lorcan mientras la agarraba del brazo.
Ella se giró para enfrentarlo con los ojos chispeando de rabia.
-¡Suéltame!
-¡No te soltaré hasta que me escuches! -Gritó el chico ya frustrado.
-¡No me da la gana de escucharte! ¿Me oyes? No pienso...
Lily se quedó en shock cuando Lorcan la besó. Fué un beso muy pausado, casi imperceptible.
Pero ella lo notó por todo su cuerpo.
-¿¡Que demonios crees que haces!? -Chilló ella cuando él separó sus labos de los de la chica.
-Besarte -Soltó el con frescura- Scorpius dijo que cuando besaba a Rose ella dejaba de chillarle y se callaba.
-Pues ya ves que conmigo no funciona -Dijo la chica cruzándose de brazos.
-No, pero al menos he conseguido que hables conmigo sin gritarme -Dijo el rubio sonriendo.
Lily parpadeó tres veces rápidamente.
-Eres un sabihondo horripilante.
Lorcan asintió dándole la razón.
-Puede que lo sea. Lo que si admito ser es un imbécil. Siento todo lo que hice.
Lily se tensó.
-No quiero hablar de eso. Bastante han hablado todos del tema.
-Si, pero nosotros lo protagonizamos. Somos nosotros quienes deberíamos hablarlo.
Lily frunció el ceño.
-¿De qué quieres hablar? ¿De la pelea? ¿De tu borrachera? ¿De tu escena de celos? No, mejor hablemos de mi favorita: Cuando devolviste todo el alcohol ingerido sobre mi vestido. Tú elige, hay una variedad increíble de temas sobre los que podemos debatir -Dijo la pelirroja con sarcasmo no fingido.
Lorcan bajó la mirada.
-No quiero hablar de eso. Solo quiero hablar de nosotros.
-No hay un nosotros -Atajó ella rápidamente.
-No en un sentido romántico -Admitió él- Pero sí en uno amistoso. Hemos sido amigos desde que nacimos. ¿Podrás perdonarme?
Lily se mordió el labio deseando ser más dura. ¡Por Merlín, la disculpa que le había dado er simple hasta el extremo! Pero... era su disculpa.
-Eres un imbecil Lorcan -Suspiró ella- Y yo idiota por perdonarte.
El chico rió con alegría y, antes de poder darse cuenta, la chica se vió alzada por los aires mientras Lorcan canturreaba una cancioncilla extraña sobre Polillas invisibles, Torposoplos, y un sin fin se rarezas más.
-¡Bájame, bájame! -Gritó ella empezando a patalear.
Él rió aún más alegremente.
-¡Pareces una cría en plena pataleta! -Dijo muerto de risa.
-¡Me da igual! -Gritó ella sin dejar de patalear ni un instante -¡Bájame de una vez!
Lorcan la bajó rodando los ojos y cuando los pies de ella tocaron tierra firma, la chica le diño una patada en la espinilla.
-¡Auch! -Se quejó él mientras se frotaba la zona enrojecida- ¿Y eso a que viene?
-Eso es una advertencia para que no vuelvas a vomitarme encima, besarme y/o levantarme en volandas como si fuera una niña.
La pelirroja recogió el libro ya que se le había caido al césped con la pataleta , y se fué rumbo al castillo con aire digno.
Lorcan sonrió.
-Eres de lo que no hay, Lily Potter.
El chico se dirigió también al castillo con un humor inmejorable.
Y es que, si Lily había podido perdonarle algo así, ¿Cómo no iba a poder enamorarla?
