Hoolaa a todas!!
Si, se que está vez me he pasado haciendoos esperar tanto, sé que no es una buena excusa pero es que casi no he podido escribir entre trabajos, exámenes, viajes... me hubiera gustado muchísimo haber terminado este capítulo antes pero me fue casi imposible. Pero tras varios meses de espera, ¡por fin he actualizado! Esta vez es más largo que los anteriores en recompensa por haber tardado tanto. Y quiero que sepáis que por mucho que tarde en actualizar no voy a abandonarlo.
Graciias de verdad a todas la personas que me dejáis un review, soys absolutamente geniales!!!! ^^
Así os dejo con este 8º capítulo.
Los pensamientos y flash-back están en cursiva.
Los personajes y los lugares de Naruto no me pertenecen son obra de Masashi Kishimoto xD.
Realmente nunca voy a conseguir adaptarme a vivir en esta época. Me siento como un pájaro sin alas, como un animal enjaulado, como un pez fuera del agua. Resulta extraño que todo lo que he aprendido no me sirva para nada en estos momentos. El año pasado estaba estresada por culpa de las matemáticas, bien, ¿para qué me sirve saber que la tangente de alfa entre dos era igual a la raíz cuadrada de uno menos coseno de alfa entre unos más coseno de alfa? Para nada, ni mis notas, ni mis conocimientos me sirven de nada, ¿por qué? Porque soy una mujer, y claro, aquí las mujeres no tienen derechos. Es tan irreal estar para mi en esta situación que muchas veces pienso que esto es un sueño y que me voy a despertar enseguida. Pero nunca despierto en mi habitación llena de póster de cantantes y jugadores de fútbol famosos, sino en una habitación palaciega, una habitación a la que no consigo acostumbrarme. Hay veces que el estar aquí es insoportable, insufrible; sin embargo, cuando él está conmigo es todo tan diferente… en ocasiones me dan ganas de pegarle y decirle lo estúpido, egoísta, machista, engreído e imbécil que es. Y en otras, solo pienso en abrazarle y besarle, decirle que para mi él es una de las personas más importantes de mi vida y que, aunque vaya en contra de todos mis principios, le quiero mucho. Pero no se si lo nuestro podría llegar a funcionar, él pertenece a la realeza, por mucho que a veces estemos bien, algún día se casará con una bella aristócrata y yo me quedaré sola. Espero poder regresar ya antes de que esto me empiece a afectar.
Sakura leyó otra vez la hoja que tenía entre sus manos. Esto no podía estar escrito por una persona de esta época. Sin duda alguna, esto estaba escrito por Ella. Lo que significaba que si había una página así, tendría que haber otras más, porque parecía una página de un diario.
Todo lo que había escrito era lo que ella sentía, cuánta razón tenía. Bueno, a ella no le había dado tantos problemas la trigonometría, pero tampoco le hacía falta en estos momentos. A pesar de todo, parecía estar leyendo el diario de una adolescente normal: con una habitación llena de póster de chicos guapos o de sus ídolos.
Había algo que le decía que podía conocer a la persona que había escrito aquello; sin embargo, ningún nombre se le venía a la cabeza.
Dejó el papel a un lado y miró con cierto rencor todos los vendajes que tenía. Poco más y parezco una momia, pensó con irritación. Hacía una semana, bueno no, ¡una semana y media! Que estaba inmovilizada totalmente. Estaba segurísima que Sasuke lo había hecho posta para que ella no le molestara, pero lo podría haber hecho un poco más ameno, porque por mucho que le gustara leer, sentada en una cama no se divertía en absoluto.
Había una cosa que había advertido que no era normal. Sasuke no se había acercado a ella desde que la salvó. Aunque ella se decía que era porque debía de estar ocupado y que no tenía tiempo para ella, sabía que algo estaba mal. Aunque solo fuera para hablar, para decirle algo o para regañarle por lo imprudente que había podido ser, pero el muchacho no había asomado un pelo por donde ella estaba, y eso la empezaba a desesperar. Porque siendo sincera con ella misma, con el moreno era con el único que le gustaba estar, se divertía discutiendo y peleando con él, además, después del casi secuestro, se había dado cuenta que el chico estaba empezando a ser una persona especial para ella y no sabía si eso era algo bueno o malo, pero pensaba continuar hacia adelante.
Karin entró de improvisto con una bandeja con comida. Se le veía que no estaba contenta, tenía el ceño fruncido y estaba algo acelerada. A Sakura no le caía muy bien, pero si podía ser algo curiosa, así que le preguntó.
—¿Te encuentras bien, Karin?
La pelirroja al principio la miró mal, pero luego su expresión se relajó un poco y suspiró. Se acercó un poco a la pequeña muchacha para dejar lo que llevaba.
—Si, es que la compañía que frecuenta a su Excelencia últimamente es algo… desagradable—dijo con irritación poniendo especial énfasis en compañía.
—¿Compañía?— preguntó la pelirosa curiosa mientras se servía agua en el vaso.
—Si—asintió molesta— la nueva amante del Señor.
Sakura no supo qué era lo que se reflejó en ese momento en su cara para que Karin la mirara entre preocupada y con lástima. Pero sabía que nada bueno, no después de haberse calentado la cabeza pensando qué era el muchacho para ella.
Una amante, pensó mientras se crispaban sus puños, estaba enfadada pero no sabía exactamente con quién, si con él por tener una amante, con Karin por decírselo, con la amante por tener ese "privilegio" o con ella misma por haberse creado falsas ilusiones.
—Y, ¿quién es esa mujer?— le pregunté intentando que mi voz sonara tan alegre y simpática sin rastro de tristeza o enfado.
—La señorita Tayuya, la marquesa de Kyoto—contestó enseguida volviendo a fruncir el ceño.
Sakura advirtió como otra vez volvía a su antigua postura.
—¿No te cae bien la tía esa?— le preguntó despreocupadamente y cogió el bol de arroz.
La expresión de Karin en el momento fue tan graciosa que Sakura casi se atraganta al intentar no reírse de ella. Sabía que le había hablado de una forma informalmente moderna para ella.
—Yo… pues… no es muy de mi… agrado— le contestó un poco nerviosa e incómoda.
Sakura la miró a los ojos y sonrió.
—En otras palabras, que es una insoportable, ¿no?— le preguntó divertida.
—¡Pero señorita! No diga esas cosas de Lady Tayuya, ¿no ve que es una noble?— la regañó poniéndose un poco colorada.
—Bah, seguro que es la típica tía sin cerebro que se cree guay—dijo Sakura riéndose de las expresiones de la mujer.
—Señorita, debería tener más respeto por sus superiores—le espetó Karin.
—Ella no me llega a mí a la punta de los talones— le respondió con simpleza la pelirosa un tanto molesta— apuesto a que ni sumar sabe, solo será una niña de papá como todas las demás nobles de Japón.
—Pero ella tiene dinero, señorita— contraatacó la pelirroja.
—El dinero no hace que las personas sean buenas, es más, muchas veces el dinero hace que tengamos tanta avaricia que al final acabemos solos, puesto que para entonces no sabremos lo que es que nos importen los demás, puesto que toda tu vida has sido una persona egoísta que solo pensaba en acumular dinero, fama y poder a costa de otros— le soltó en un brote de inspiración filosófica Sakura, haciendo que la pelirroja pensara seriamente en sus palabras. La había dejado sin palabras.— yo prefiero ser pobre y ser una buena persona a ser asquerosamente rica y ser una mala persona, ¿tú qué dices?
Karin se quedo parada y pensativa durante unos instantes, realmente suponía un dilema muy grande para ella. Eran ciertas las palabras de la pequeña chica, pero ella sabía lo que era estar a punto de morir por no tener dinero para comer y sabía lo terriblemente mal que se pasaba. Sin dinero no eras nada. Así era el mundo.
—Sus palabras podrían ser correctas—empezó poniendo especial cuidado en sus palabras— sin embargo, desgraciadamente los pobres que no tienen dinero mueren por no poder comer, yo pude sobrevivir a esto, pero no fue así con mi familia, así que espero que entienda lo muy importante que es el dinero.
Sakura nunca se imaginó que la pelirrojaza hubiese estado obligada a vivir una vida así, pero claro, qué sabía ella de todo esto, ni siquiera sabía cómo actuar como una adolescente medieval y tampoco había sufrido el pasar hambre o pobreza. En ese aspecto, se sintió un poco egoísta al hablar de esas cosas que ella nunca había tenido la desgracia de sufrir.
—Tal vez… aunque el dinero no de la felicidad, y en muchos casos la destruya…—empezó midiendo cuidadosamente sus palabras para no hacer enfadar a la mujer— de manera modesta se puede vivir bien y si no se abusa de él ni nos dejamos llevar en exceso, puede dar felicidad si se comparte con otras cosas. Por eso, el ser rico, no significa que seas feliz, porque hay muchas otras cosas aparte del dinero que nos dan la felicidad sin su ayuda.
—¿Y qué cosas son esas? Porque yo he visto muchos nobles, y ninguno de ellos parece estar infeliz —dijo casi gritando enfadada y alterada Karin, puesto que ella siempre había creído lo contrario de lo que la pelirosa estaba diciéndole— ¡Dígame qué cosas son esas, señorita!
Sakura, sin hacer caso del tono de voz de la pelirroja, le sonrió casi con melancolía.
—La familia, los amigos, el saber que haces bien las cosas, cuando ganas algo, cuando has conseguido algo que te parecía casi imposible o imposible, cuando alguien te abraza cuando hace frío, el tener un hombro sobre el que llorar en los malos momentos, cuando el chico que te gusta sabe que existes, cuando te sonríe de una forma que no hace con nadie, cuando le pillas mirándote a escondidas, el primer beso, el amor…—dijo con una voz nostálgica y con la mirada perdida y soñadora— pequeños detalles que hacen que la vida sea tan feliz, que hasta el más pobre de todos se sentiría dichoso si los viviese. La base de la felicidad se encuentra en los momentos, acciones, palabras… que te hacen sonreír cada vez que los recuerdas, porque no hay más muestra de felicidad que una sonrisa sincera.
Karin soltó un suspiro de derrota, parecía que no había nadie capaz de ganarle una batalla verbal a la pelirosa, las palabras de ella habían sido, a su parecer, hermosas; sin embargo, ella era casi incapaz de creer en ellas, aún sabiendo la razón que llevaban. Ahora entendía porque al Príncipe le podía a llegar a poner de los nervios, y, por primera vez creyó que Sakura podría ser la mujer indicada para él. Los dos con esos caracteres eran perfectamente compatibles, las dos caras de la misma moneda, el yin y el yan, la misteriosa y atractiva oscuridad en contraste con la brillante y energética luz.
Qué pena que ella no sea noble, pensó al ver la expresión fantasiosa de la muchacha.
—Con su permiso, señorita— anunció Karin para marcharse, pero antes de que irse, recordó otra de las razones por las que había ido a ver a la pelirosa. Sacó una cajita de metas con cosas dibujadas encima, como si fueran graffitis, y se volvió con una muestras de disgusto— entiendo que se sienta como si estuviese en su hogar por como la trata el Señor y nosotros, pero no debería dejar cosas de este tipo en lugares donde no debería entrar.
Y con esto le dio el objeto a Sakura que la miraba con confusión, puesto que había sido muy cuidadosa con sus pertenencias y procuraba no dejarles al alcance de nadie. Pero lo más extraño, era que eso no le pertenecía, no era suyo. Aún así lo aceptó actuando como si hubiese sido una descuidad e incluso pidió disculpas.
En cuanto la voluptuosa sirvienta se hubo marchado, la bombillita de las ideas se encendió en su cabeza rosada como si le hubiese dado la pista exacta de a quién pertenecía la caja.
Se fijó en los graffitis que se veían que habían sido pintados a mano, seguramente con spray, y de muy buena marca, porque no había ninguna muestra de deterioro. Las palabras coloridas y de distintas formas rezaban:
CITY OF THE DEAD, NOBODY'S PERFECT, I WON'T APOLOGISE, TALES FROM ANOTHER BROKEN HOME, IT DONT BELIEVE IN ME, DEARLY BELOVED, I DON'T CARE.
(ciudad de la muerte, nadie es perfecto, no me disculparé, cuentos de otro lugar roto, no cree en mi, querido amado, no me importa).
Parecían frases sueltas, sin sentido ninguno que no tenían nada que ver ninguna con la otra. Se preguntó por qué escribiría oraciones de ese tipo, como si pasara un poco de todo, como si se hubiera peleado con el mundo… Peleado con el mundo, se repitió en sus pensamientos. ¿Cómo pelearte con el mundo para que te escuche? ¡Con una canción! exclamó para sí, ¿podrían ser frases de alguna canción?
—Piensa, piensa, piensa,— repitió para que los pensamientos llegaran más rápido a su cabeza, ¿qué grupo de música podría haber hecho una canción así?
Cogió el iPod de su mesilla y empezó a pasar los grupos, por si alguno era el correcto; no tuvo que esperar mucho tiempo hasta que apareció uno que hizo que sonriera. En la "G" estaba su grupo favorito, Green Day. Esos estuvieron peleados contra EEUU en sus canciones del disco American Idiot, se puso el álbum y apareció ante sus ojos la canción y una sonrisa se extendió por su rostro. Por supuesto, no podría ser otra, pensó con gracia mientras dejaba que la voz de Billie Joe le cantara la extensa Jesus of Suburbia, y en los 9 minutos de canción sonaron todas las frases escritas en la caja.
Eso era una gran pista sobre ella, el hecho de que le gustara el grupo de música aquel podría significar que tenía carácter y que era rebelde, y desde luego, aquella era la muestra definitiva de que también había viajado en el tiempo, y si ahora había desaparecido, significaba que había podido regresar, por lo tanto había descubierto una manera de volver a su época. Tal vez ella hubiese dejado alguna pista de cómo hacerlo.
Miró la caja con los ojos brillantes y la destapó rápidamente ansiosa por ver su contenido. Dentro de la caja había un pequeño cuaderno, que Sakura supuso que era un diario; una pelota de béisbol, con unas iniciales escritas; un estuche de en el que ponía She's a rebel con un graffiti; y otra cajita más pequeña en la que estaban escritas las palabras Wake me up when september ends, pero esa no la quiso abrir, todavía no.
Con cuidado, cogió el diario y lo abrió por la primera página.
Querido diario:
Esta, puede ser, que sea la primera y última vez que escriba en una diario, pero la ocasión lo merece. Ahora mismo, estoy escribiendo con un bolígrafo, un objeto del que nadie de los que he hablado hasta el momento sabe lo que es. Tal vez yo me esté volviendo loca, pero me parece que he viajado a través del tiempo. Sé que es algo extraño y parece imposible, pero yo pertenezco al siglo XXI y esto parece ser la edad media. Aunque esta es el primer día que escribo aquí, llevo varios días. Todo ha sido muy extraño, porque yo iba a un entrenamiento justo después de comer cuando una luz se apareció delante de mí y me dejo inconsciente, para cuando me desperté, estaba tumbada a la orilla de un río. La primera persona a la que vi era un muchacho mayor que yo, era muy atractivo, pero vestía extrañas ropas, como las que llevaban los caballeros del medievo. Me levanté y le pedí ayuda, pero él me miró como si fuera una especie de extraterrestre. Lo primero que me dijo, con acento antiguo, fue que si yo era una prostituta y le di una bofetada que al parecer no entendió por qué y yo se lo expliqué con mis propias palabras (y ninguna bonita xD). Después me dijo que mis prendas no correspondían con lo que decía y le dije más o menos la verdad. Se puso más pálido de lo que ya era y me dijo que estaba loca. Creo que me pasé un poco, porque estuve a punto de dejarle sin descendencia, pero después de varias horas discutiendo, entendió mi posición y me dijo que podría intentar ayudarme. Me advirtió que tenía que hacer todo lo que él me dijera y me llevó a su gran palacio. Al principio creí que era un sirviente de esos, pero resultó ser, ni más ni menos, que el príncipe heredero de todo Japón, algo realmente increíble e inesperado. Así que, ahora mismo estoy sentada en mis aposentos llenos de lujo escribiendo el principio de esta nueva y excitante aventura.
Sakura leyó la primera página con avidez. Parecía que ella había vivido una historia similar a la suya, hasta había conocido a un príncipe también. Un momento, ¿príncipe? ¿Cuántos príncipes había para que ella también hubiese conocido a uno? ¿Podrías ser que Sasuke se hubiese encontrado a ella también? Tal vez por eso no parecía querer hablar del tema y no se sorprendió al ver su vestimenta en exceso, por lo que… ¡oh Dios! ¿Podría ser la primera mujer en la vida de Sasuke? Su corazón latió furioso y una sensación de tristeza la invadió. Tal vez por eso no quería nada con ella, pues ya estaba enamorado de la otra chica. Y si fuera así, tendría que dejarse de estúpidos pensamientos hacia él, porque solo serían un calentamiento de cabeza y una herida en el corazón, y como no tenía ganas de líos pensaba olvidarse de que existía alguien endemoniadamente guapo llamado …
—Veo que estás mejor— dijo una suave pero fría voz que entraba su habitación parando de golpe todos los lioso pensamientos de la muchacha, quien se sobresaltó al sentir la presencia del moreno en su alcoba y se apresuró a esconder la caja y todo su contenido para que no la pillara.
—¡Sasuke!— casi grito asustada, pues la había pillado totalmente desprevenida. El muchacho enarcó las cejas un poco confuso al no entender la reacción tan extrema de la pelirosa— esto… ¡sí! Estoy mucho, muchísimo mejor,—se destapó sin darse cuenta del fino camisón que únicamente, junto con las venda, llevaba puesto; y se dispuso a salir de la cama— de hecho, estoy tan bien que hasta puedo… ¡wow!—exclamó, ya que al intentar ponerse de pie su cuerpo no había reaccionado como ella esperaba, pues aún estaba débil, por lo que en una rapidísimo movimiento, Sasuke había podido cogerla antes de que cayera al suelo, una sensación calurosa recorrió el cuerpo de ambos. Sakura miró fijamente a Sasuke, su rostros se encontraba a pocos centímetros del de él. Su corazón se alteró y empezó a latir con fuerza, los nervios se apoderaron de ella, y solo por estar tan sumamente carca del muchacho. Sasuke la miró y ella comprendió que también había recibido esa corriente de calor, pero derepente, su rostro se transformó en una máscara de hielo, actuando como si no hubiese pasado nada.
—Agradecería que por unos días dejaras de hacer ese tipo de cosas, te recuerdo que aún estás en reposo, Sakura— le reprendió con cierta crueldad mientras la volvía a tender en la cama.
—Es muy fácil decirlo, pero si estuvieras en mi lugar, seguro que lo mismo no decías—contestó como una niña pequeña y al final le sacó la lengua, ganándose un golpecito en la frente por parte del muchacho. A Sakura le pareció ver un brillo de calidez en sus ojos, pero luego al volver a mirarlos estaban más fríos de lo normal.
—No necesito molestias en mi castillo mientras recibo visitas importantes—dijo con tal frialdad, dureza y sobre todo, indiferencia que a la muchacha le hizo darse cuenta de que algo malo había pasado, no era normal que le hablara así. Cierto era que a sus sirvientas, a los criados, les trataba de esa manera, como si fuesen meros instrumentos; sin embargo, jamás había sido así con ella, siempre había tenido un trato especial, si es que se le podía llamar así, pero le hacía caso, aunque solamente fuera para meterse con ella o para responder a sus provocaciones. Pero nunca le había hablado como si tan solo fuera un objeto inútil que siempre estorba. No como una molestia, hablando de mala manera. Pese a todo, decidió actuar natural, pasando aquello por alto.
—¿Y quién es esa visita tan importante? No será una mujer, ¿o sí?— Le pregunté fingiendo curiosidad y picardía, como si no lo supiese ya.
De nuevo, aquella mirada carente de emociones. Hice lo que pude para no reflejar mi irritación ante esto.
—Hmp, no te importa—me respondió y se levantó de la cama con rapidez, lo miré desesperanzada, era evidente que algo había cambiado, pero no llegaba a adivinar el porqué.
Se dio la vuelta antes de traspasar el umbral de la puerta, la imagen que se formo ante mis ojos era casi de cuento de hadas, solo que en este caso parecía que Sasuke, en vez de ser el príncipe bueno, parecía el completo antagonista. Sus ojos y cabellos tan negros como una noche sin luna, haciendo juego con el pasillo tan oscuro pese a ser de día, su porte elegante pero a la vez peligroso, su piel pálida claramente contrastada y su expresión, no es que fuera maligna, simplemente no expresaba nada, como mirar una pared de hielo, fría y absolutamente dura. Aquel no era el Sasuke que había estado conociendo a lo largo de estos meses.
—Está absolutamente prohibido que salgas de esta habitación— ordenó poniendo especial énfasis en "prohibido" y "habitación".
—No hace falta decirlo con ese tono— espeté molesta ya por su duro comportamiento— te recuerdo que …
—Hmp, sobre eso, hablaré contigo cuando tenga tiempo— la interrumpió sin dejarla terminar, y con las mismas, se fue, dejando a una pelirosa atónita, triste y enfadada.
Frunció los labios y se arrojó sobre la almohada cerrando con fuerza los ojos y apretando los puños, no le iba permitir que hiciera eso de nuevo.
—¿Qué mosca le ha picado hoy?—se interrogó a sí misma mientras analizaba lo que acababa de pasar.
Después de un rato se durmió por el cansancio, no estaba recuperada por completo.
Sasuke bajó las escaleras con la elegancia natural de los Uchiha, su visita había llegado y debía recibirla como tal.
La mujer que había estado esperándolo alzó su mirada marrón. Sasuke sabía apreciar la belleza de una noble como ella, una mujer que destilaba distinción y elegancia por los cuatro costados. Sus costosas prendas, su tocado exaltando su rojizo color de pelo, sus joyas brillantes. La ostentosidad era algo por lo cual se podía reconocer fácilmente a Lady Tayuya, impresionante, pero su belleza era más material que natural a pesar de ser guapa y con un cuerpo bonito lleno de curvas ocultas bajo las capas de ropa. Sin embargo, Sasuke sabía muy bien que muchos nobles, incluido él, sabían lo que había debajo, ya que era, con diferencia, la noble más lasciva de todas. Y por eso, la menos estimada y deseada, y la más criticada. Pero Sasuke no la quería para nada más que para que se abriera de piernas para cuando el tuviese necesidad, por lo cual, no sabía exactamente cuál era el motivo de su visita.
Sus ojos negros apreciaron que no venía sola. Su padre, Lord Orochimaru, la acompañaba. Aquel hombre era capaz de producirle escalofríos a cualquiera, hasta a él mismo. Era incluso más pálido que él, casi blanco; sus ojos amarillentos se asimilaban a los de una serpiente; su pelo negro grisáceo cayéndole lacio por la espalda; su aspecto débil, enfermizo no lo hacía menos peligroso. Su rostro chupado mostraba una sonrisa amistosa falsa.
A Sasuke no le hizo gracia la visita, no tenía un buen presentimiento con respecto a esta, conocía la reputación del poderoso noble, estaba allí por algo, y que su hija estuviese allí también incrementaba su inquietud. Algo mala estaban tramando esos dos. Había hecho bien en ordenarle a Sakura no salir de su habitación, no se fiaba de lo que podía pasar.
—Príncipe Sasuke Uchiha—saludó e hizo una reverencia Orochimaru con malicia natural.
El muchacho se acercó hasta donde ellos estaban y devolvió el saludo con una ligera inclinación de cabeza.
—Lord Orochimaru, Lady Tayuya—saludo mostrando sus respetos pese a que no le hacía gracia su repentina presentación en su castillo.— me sorprende vuestra repentina visita, ¿ha pasado algo?
—Su Excelencia, me gustaría hablaros acerca de un tema que seguramente os interesará, si no le importa preferiría que fuera en privado— expuso el hombre sonriendo falsamente, Sasuke asintió y se encaminó hacia la biblioteca. La mujer parecía dispuesta a seguirlo pero su padre la detuvo— hay cosas más importantes que hacer—le susurró y ella asintió, no habían viajado hasta allí para nada.
Orochimaru siguió al Uchiha hasta la gran sala donde ambos tomaron asiento. El más joven miraba al otro tratando de averiguar el motivo de su visita, del que estaba seguro, no traería nada bueno. A ningún noble de su círculo le gustaba la presencia del siniestro
Lord, pero parecía ser algo inevitable.
—Su Excelencia, como sabréis mi hija, Lady Tayuya está en edad de casarse, y me gustaría ofreceros su mano—empezó Orochimaru siendo calo y directo, Sasuke no se sorprendió, pero no le agradaba ese matrimonio, además, las tierras que poseía el Lord, no poseían mucho valor para él, podía prescindir de ellas y de la compañía de la mujer que le ofrecía.
—Lamento comunicaros que en estos momentos la idea de matrimonio no se encuentra en mis planes— contestó con indiferencia y frialdad, en un tono de voz que no admitía el intento de convencimiento, no había nada que le hiciera cambiar de opinión.
Orochimaru frunció el cejo, eso no era lo que había planeado, aquello era algo que él necesitaba para poder llevar todo a cabo, pero no desesperaría, el Uchiha debía casarse con su hija.
—Pero mi Señor, usted necesita contraer matrimonio para poder ser el Emperador de Japón, ¿no creéis que esta unión podría proporcionaros un rápido ascenso al poder y más tierras?— intentó convencerlo sutilmente, pero el Uchiha permanecía igual que una roca, imposible de tratar.
—Si esto ha sido el motive de vuestra visita, habéis malgastado vuestro tiempo, como he dicho antes, no tengo intención de casarme por ahora— dijo cruelmente mientras lo miraba fijamente con una mirada que no admitía réplicas.
Orochimaru se enfadó, ¿quién se creía aquel mocoso? Esto podría suponerle un ligero cambio de planes pero no era eso sino le poca consideración del príncipe con él, se lo iba a hacer pagar caro.
—Por supuesto no era ese el único motivo, mi Señor, venía a proponeos el hacer unas cruzadas, pequeños torneos entre nobles, para estrechar el vínculo entre todos, sería algo relajante, ¿no creéis?— le propuso el hombre con una sonrisa falsa, aquella propuesta encerraba más de una oscura intención, pero el Uchiha no lo notó.
—Hmp, podría llevarse a cabo, no es mala idea—asintió Sasuke, hacía tiempo que no veía al resto de la nobleza, ya era hora de que se reunieran… pero después de la suya con los otros Cuatro.
—Para que no sea una carga para vos podría hacerlo en mi feudo, estoy seguro que os encantará, ya que se conoce a mis tierras como las del sonido, los mejores músicos vendrán a tocar, ¿no os parece una idea maravillosa?— siguió el hombre algo más contento de que esta vez no fuera rechazado.
—Hmp, el acto se realizará en un mes— sentenció Sasuke, le había surgido una ligera sospecha pero eso lo arreglaría con su preparado ejército, si había alguna razón detrás de esto, sus espías se lo dirán, no se le iba a escapar nada.
—Así se hará su Excelencia— y una sonrisa maliciosa se extendió por su rostro sin que el Uchiha lo notara, parecía que su plan se iba a llevar a cabo, pese al pequeño contratiempo del matrimonio.
Tayuya no perdió mucho el tiempo, la misión que su padre le había mandado no era muy difícil, pero debía hacerla con discreción. Tanto su padre como ella sabían de la existencia de otra mujer especial, el rumor se había esparcido hasta llegar a las Tierras del Sonido y después habían mandando al inútil de Zabuza que había muerto durante su misión, pero ella no fallaría. Sabía de sobra que esa muchacha haría que tanto su padre como ella adquieran tal poder de poder reclamar el ser la familia Real, y para alguien tan ambicioso como ella, suponía lo mejor.
Recorrió con sigilo todos los pasillos del gran castillo esperando encontrar a la mujer, pero no aparecía por ningún lado, ¿realmente se encontraba allí? Arrugó el entrecejo al no estar satisfecha con su búsqueda, si no cumplía su padre la castigaría cruelmente, y ella no quería eso.
En ese momento vio a una sirvienta, a la que reconoció como Karin, salir de una habitación con sábanas y mantas. Tal vez podría ayudarla.
—Karin, —la llamó en un tono imperativo y cruel, la pelirroja la miró con una falsa mueca servil y amable, de todas las nobles que había conocido, esta era, sin duda, la que peor le caía. El trato hacia los criados era como si ella fuera la señora del castillo, pero no lo era y eso lo sabía la mujer muy bien.
—Dígame señorita, ¿en qué puedo ayudaos?— preguntó con cortesía mientras hacía estragos para que no se le cayera todo lo que llevaba entre los brazos.
—¿Sabéis donde se encuentra la nombrada Hechicera?— preguntó, o mejor dicho, ordenó a responder a la criada.
Karin se quedo parada unos instantes, no sabía que hacer. Sabía que al señor no le gustaba exponer a la pelirrosa, pero por otro lado, desobedecer a una noble podría traerle serios problemas.
—La señorita no puede ver a nadie en estos momentos, pero si os sirve de consuelo, no tiene mucho de hechicera— le dijo introduciendo una pequeña mentira, a lo mejor de esa manera no se interesaba tanto en la muchacha.
—Eso no me interesa, dónde está— le ordenó fríamente responder y a Karin, aunque se sentía un poco atemorizada por la forma de hablar de la marquesa, no se rindió.
—El Señor ha ordenado que no se le puede ver sin su especial consentimiento— aseguró como una autómata la pelirroja.
—Escúchame estúpida sirvienta, cuando alguien de la aristocracia te pregunta, al ser una ser superior a la escoria como tú, respondes sin preguntar ni cuestionar nada, ¿has entendido rata piojosa pelirroja?— escupió con enfado, desprecio y repugnancia Tayuya, Karin sintió como algunas lágrimas se acumulaban en sus ojos al verse insultada, ridiculizada y despreciada de tan cruel forma, así que no le quedó otra que contestar, muy a su pesar, a la otra pelirroja.
—Se encuentra en su alcoba, en el 2º piso, 6º pasillo, 4º puerta, pero Milady, al señor no le agradará saber que la Hechicera ha recibido visitas sin estar él presente—le advirtió con seriedad, intenta mantener la compostura, y Tayuya se limitó a asentir sin darle mucha importancia, pero se acordó de algo.
—Y una última cosa, si se os ocurre mencionar una sola palabra de esta conversación, yo misma os mandaré ahorcar, ¿os queda lo suficientemente claro?— le amenazó poniendo el máximo veneno posible en sus palabras, haciendo que la pelirroja sintiera un leve temor. — El mundo no se acabará si una de tu andrajosa y penosa especie de siervos y esclavos muere, más bien, todos nos alegraremos de que el Imperio no esté tan contaminado de basura como tú.
Aquello no le gustaba nada, además de que las malévolas e hirientes palabras que Lady Tayuya le había dirigido, consiguiendo que se sintiese pésima, nadie podía ver a la pequeña Hechicera que ahora mismo se encontraba recuperándose de su enfermedad y de los daños recibidos por el casi secuestro de uno de los bandidos más peligrosos que había habido por los alrededores, estaba estrictamente controlado por su señor, lo que significaba que si la marquesa no quería que nadie se enterara tendría que ser que no había recibido el consentimiento del príncipe. No podía permitir eso, no sabía que se traía entre manos la bella noble, pero sin duda, debía hacer decírselo a su señor cuanto antes.
Las dos mujeres partieron en sentidos distintos, las dos apresuradas. Una para hacer daño una niña, la otra para impedirlo.
Karin bajó las escaleras apresurada y estrepitosamente, casi tropezándose con el bajo del vestido, que en esos momentos no servía de mucho.
En ese momento, el joven Sasuke y Lord Orochimaru salieron de la grandiosa sala, la pelirroja se dirigió inmediatamente a él, pero sabía que debía aguardar, no era correcto interrumpir a dos nobles mientras conversaban. Por otro lado, Lady Tayuya era la hija del señor Orochimaru. Y dado la mala fama de este, prefería acusar a su hija, desde luego, no delante de él.
—Los preparativos estarán preparados para la semana que viene, su Excelencia— decía el hombre mientras sonreía de forma enigmática,— mi mensajero personal se los hará llegar para que vuestra merced pueda comprobar que todo está a su gusto.
—Hmp, los esperaré puntual, soy un hombre ocupado y no puedo permitirme el lujo de retrasos innecesarios— dijo con indiferencia Sasuke, que estaba deseando perder de vista al siniestro Lord.
—Y así se hará mi Señor,— afirmó con una sonrisa una tanto cínica que provocó que la sospecha de Sasuke aumentara, no se fiaba ni un pelo de Orochimaru.
El muchacho lo miró esperando que dijera sus palabras de despedidas, cuando cayó en la cuenta de que su hija no estaba allí, y se preguntó dónde y qué estaría haciendo, un mal presentimiento le inundó el pecho. Miró a su alrededor, viendo si aparecía la marquesa por algún lado, pero no lo hizo. Sin embargó, descubrió a Karin mirándolo con intención de decirle algo, y por su cara, perecía ser importante. Generalmente, no hacía mucho caso de sus caras, puesto que al final, la mayoría de cosas "importantes", para él eran apenas irrelevantes. Pero la misteriosa desaparición de la mujer, teniendo a su padre en él castillo, le hizo sospechar de algo malo.
Se acercó a la pelirroja que lo esperaba impaciente y nerviosa. Sasuke olió el miedo en sus movimientos y en sus ojos, que estaba rojos y aguados.
—¿Ocurre algo, Karin?— le preguntó con seriedad. y procurando no subir mucho el tono de su voz para impedir que Lord Orochimaru los escuchase.
—Mi señor— antes de decir nada hizo una leve referencia habitual y luego entre susurros rápidos empezó a explicarle lo que había pasado con la noble.
—No deberías haberle dicho nada a la marquesa—siseó enfadado, claramente había ordenado que, sin su consentimiento, estaba absolutamente prohibido que nadie entrara en la habitación de Sakura. Sabía que iban tras ella, no sabía quienes todavía, pero, con las dudas, era mejor recluirla y dejar que las cosas volvieran a su estado anterior. Además, en esos momentos, la pelirrosa no podía defenderse en su estado, por lo que era una presa fácil.
—Yo iré a ver, distrae mientras a Lord Orochimaru— ordenó con una frialdad que heló a Karin, había notado el cambió de humor esos días en su señor, pero enfadado, era todavía peor. Apresuradamente, mientras que Sasuke salía con una velocidad asombrante, se dirigió a realizar su cometido, no es que le importa siquiera un poco Sakura, pero si ella recibía algún daño, sería la responsable, y eso era algo que no se podía permitir en su posición.
Sakura se había despertado y al principio, estaba que no sabía que hacer. En ese momento, todo le parecía aburrido y pensó, que si pensaba en algo que le hiciese pensar, tal vez se volvería a dormir y seguir en sus sueños, llenos de cosas bonitas que estaba segura de que no se cumplirían. Aunque esa vez soñó con algo diferente, recordó el primer día de clase y su conversación con Ino y todo lo que pasó justo antes de irse a su casa, a la cual nunca llegó a llegar.
—Bah, esto no ha cambiado nada desde que empezamos a estudiar, realmente, escuchar las mismas normas, los mismos objetivos, las mismas charlas, todo igual, Frentona, realmente me aburre mucho— me dijo bostezando la rubia que había a mi lado con la cabeza apoyada en sus brazos que reposaban encima del pupitre, podía apostar que s dormiría en cualquier momento.
—Seguro que se lo aprenden una vez en su vida y Lugo cada año lo repiten como loros—afirme apoyándola riéndome bajito, pero aún así mi risa llegó hasta algunas mesas. Naruto y su misterioso compañero me miraron. Mi amigo me sonreía, sabía como nos sentíamos Ino y yo en estos momentos. Sin embargo, eso no fue lo que llamó mi atención una fracción ed segundo más tarde, podía sentir la intensa mirada de unos ojos que parecían negros, pero la luz reflejada en ellos les daba un toque azulado. Me habían cautivado, sus ojos me podían decir todo y a la vez nada, su intensa mirada era fascinante y a la vez aterradora. Corte el contacto visual de inmediato, no quería parecer tan obvia como otras chicas de mi curso que no paraban de mirarlo como gatas en celo.
Ino me miró con suspicacia en sus ojos y se incorporó desemperezándose disimuladamente y una sonrisa intuitiva brotó en sus labios.
—Así que después de todo, sí que te interesa alguien— y miró de reojo al guapo acompañante de Naruto. Yo me sonrojé y miré al frente fingiendo que no pasaba nada.— A mí no puedes mentirme, ese chico te ha entrado por los ojos.
Me volví con un mal disimulado aburrimiento y desinterés, pero mis ojos volaron, sin querer, al objeto de nuestra conversación. Pero intenté remediarlo, adoptando una postura casi indiferente al tema.
—A nadie le puede gustar una persona con la que no ha hablado en la vida—contesté.
Ino se rió y me miró como si yo fuera una niña ingenua e inocente a quien no le han enseñado nada referente al tema, y eso me molestó un poco.
—Mi querida frentona, ¿no has oído hablar del famoso "amor a primera vista"?—me preguntó, sorprendiéndome, puesto que yo no creía en esas cosas.
—Eso, mi querida cerda, son mitos y cuentos de hadas, no la realidad— le respondí realista y ella hizo un mohín, que provocó algún suspiros masculino, de lo que ella se enorgulleció.
—Pues deberías empezar a creer, dicen que la única magia verdadera es el amor— contraatacó con voz fantasiosa y ojos soñadores, me podía imaginar a la típica princesa barbie con la cara de Ino diciendo lo mismo, y eso provocó que soltara una risita.
—Bueno, pues creo que tú has tenido muchos amores a primera vista, ¿ya te puedes considerar maga, no?—le pregunté bromeando y ella sonrió, ahora más dulce.
—Sabes, ¿te acuerdas del chico irresistible que he conocido este verano?— me preguntó con lucecitas en los ojos.
—Pues seguimos juntos, creo que tiene algo que ver con Miko, pero no estoy segura—me dijo con una sonrisa.
—¿Con Miko?— pregunté extrañada, sabía que solo vivía con sus padres y sus hermanos eran mayores y no vivían en su casa.
—Se parecen, no sé tienen algo que me resulta parecido—me comentó pensativa.
—Si tu lo dices— dije encogiéndome de hombros, puesto que no había conocido al afortunado que había conseguido atar a Ino, bueno, solo llevaban, como mucho dos meses. No era una cifra preocupante teniendo en cuenta que Ino parecía que cambiaba de amado como de ropa, algo inevitable, según lo que decía. Sin embargo, parecía diferente, tal vez había logrado asentar cabeza en uno solo.
—Dejando este tema aparte, ya tenemos un objetivo, aunque más bien dirigido a ti—dijo entusiasmada tomándome de las manos.
—¿Y cuál es ese objetivo?—le pregunté enarcando las cejas medio divertida.
—Conquistar el corazón del nuevo—afirmó con seriedad, y luego ambas estallamos a carcajadas, que fueron disimuladas por el timbre de clase.
Parecía que ese objetivo no lo podría cumplir, al menos en esta época. Llegar al corazón de Sasuke era una misión imposible, apostaba a que ni Tom Cruise podría hacerlo, bueno, una versión femenina del personaje. Estaba 100% segura de que Sasuke era el nuevo de su clase, pero no entendía cómo podía pasar aquello. Aún así, si lograba volver, ¿tendría que comportarse con él como si no lo hubiese visto en su vida? Sería algo tan extraño…
Sakura sacudió la cabeza, no le apetecía enredar su mente en esos temas y empezó a pensar en física, era una tema que podría entretener a su mente para que dejara de calentarse la cabeza con estupideces.
Abrió su estuche y, para su sorpresa, encontró algunas tizas dentro, debían de haber sido del año anterior cuando ella era la encargada de su clase, la delegada o presidenta, daba igual, tenía que hacer las misma cosas. Miró el tentador trozo oscuro de pared y no lo resistió, apartó las mantas y, sintiendo que más o menor podía permanecer de pie, se puso unos shorts hecho por ella, gracias a la ropa que le habían traído y la cual estaba toda, modificada por ella; una camiseta suya donde se podía leer ALL YOU NEED IS ROCK y las Converse negras, se recogió el pelo en dos coletas altas y entonces, se sintió completamente ella, como si por lo menos, tuviese la misma libertad de vestirse como le apeteciera. Apto seguido cogió el libro que guardaba de física en su mochila y escogió un problema al azar y se dispuso a resolverlo.
Después de unos minutos, miró a la pared convertida en pizarra y sonrió, recreando un ejercicio hecho en la pizarra de clase, como si ahora el profesor le dijera lo perfecto que lo había hecho y que así tendrían que hacerlo los demás. Aunque sabía que, de momento, eso no iba a poder ser posible, aún así, no se le quitó la alegría.
En ese momento la puerta se abrió dejando pasar a una mujer hermosa, pero que a Sakura no le agradó, por la forma de vestir, tan costosa, elegante y ostentosa, supo de inmediato que se trataba de la mujer de la que le había hablado Karin aquella misma mañana, la supuesta amante de Sasuke, la marquesa de Kyoto, Tayuya.
—¿Necesitas, mona?—le preguntó volviendo a su libro y a sus problemas, por el respingo que dio, supo que la había sobresaltado y no pudo evitar sonreír de una forma que no había creído posible, por extraño que fuera, no le deseaba ningún bien.
—¿Sois vos la que llaman por Hechicera?— le preguntó con voz cautelosa mientras se acercaba sin entender lo que significaban los símbolos pintados en la pared, pensó para sí que debían ser parte de algún tipo de conjuro o hechizo.
—Creo que si, pero no soy bruja—le respondió vagamente y se volvió clavando sus orbes verdosos sobre los miel de la aristócrata.
—Soy Lady Tayuya, marquesa de Kyoto— se presentó presumidamente, a Sakura le recordó de inmediato a las zorritas de su instituto.
—Pues mira que bien, yo soy Sakura—dijo desinteresadamente y volvió a mirar a su libro y empezó a escribir otro problema.
—¿Decís que no sois hechicera mas escribís extraños conjuros sobre la pared, no os estáis contradiciendo, niña?—preguntó con sarcasmo, creyendo saber todo.
—Se llama física, mona, a ver si aprendemos un poco— Zas en toda la boca, pensó riéndose interiormente.
—¿Cómo osáis hablarme de ese modo tan impertinente y encima tenéis el poco respeto de llamarme "mona", os creéis acaso que soy un animal? Os recuerdo que en la sociedad estoy muy por encima de vos— preguntó enfadada y luego engreídamente.
—Tías como tú me aburren— le dijo mirándola realmente aburrida— si midiésemos mi inteligencia con la tuya mi inteligencia sobrepasaría a la tuya 10 veces más de lo que tu posición está por encima de la mía en la sociedad en la que dices que vives — contestó mordaz la pelirrosa.
Lady Tayuya se enfado muchísimo por la forma en que le había hablado, como si ella fuera inferior, y eso era algo que no pensaba consentir. Su rostro se volvió rojo de la rabia y se encaminó hacia ella. En un movimiento inesperado, le cogió un mechón de pelo y le tiró de él, pero no consiguió hacerla caer.
—¡Hija de la gran p….!— soltó sorprendida cuando sintió el dolor que le había provocado la noble en ella, y agarró una de las manos de la pelirroja para que la soltara, en ese momento recordó que todavía no había terminado de recuperarse, pero aún así se tenía que soltar de la bestia esa— ¡animal, salvaje, suéltame! Mira que si no me sueltas te meto la ostia de tu vida—le amenazó pero le tiró todavía más fuerte.
Realmente, no le gustaba pegar, a la única persona que le había pegado había sido a Naruto, pero eran coscorrones en la cabeza cuando hacía tonterías. Bueno y durante los entrenamientos de Kárate y Tae Kwon Do. Levantó la mano con decisión y abofeteó la cara de la mujer con el fin de conseguir que la soltara. Y lo consiguió.
—¡Habéis herido mi hermoso rostro! ¡Juro que pagaréis por ello, pequeña rata!—le gritó Tayuya realmente furiosa y Sakura cogió el libro para defenderse con él.
La mujer se abalanzó sobre ella y la pelirrosa interpuso el libro, la física siempre la ayudaba, incluso en esas ocasiones. La marquesa trataba de alcanzarle para pegarle, pero Sakura era lista, aunque le quedaba muy poca energía. Había gastado mucha levantándose para entretenerse un poco, claro que no esperaba que una loca aristócrata fuera a entrar convertida en un luchador del Smack Down.
La puerta se abrió en ese preciso instante dejando entrar a un furioso Sasuke que se quedo sorprendido al ver la casi cómica escena que se presentaba ante sus ojos.
—¿Qué significa esto?— preguntó congelando el ambiente, Tayuya se dio cuenta de cómo estaba a intento arreglarse, pero estaba hecha un desastre mientras que Sakura se costó inmediatamente fingiendo ser una niña buena, inocente que tan solo guardaba reposo en la cama.
—Su Excelencia yo…— empezó Tayuya intentando excusarse con algo, pero fue interrumpida de inmediato por el Uchiha, que no estaba de humor para escuchar ridículos argumentos.
—Bajad de inmediato al vestíbulo, vuestro padre os está esperando para marcharse con vos en estos momentos—le ordenó con un tono que hizo que ambas mujeres sintieran miedo de él, la noble se apresuró a seguir lo que él le había dicho, antes de que se fuera, Sasuke le dijo— que sea la última vez que desobedecéis las reglas que están impuestas en mi castillo.
La mujer soltó un "por supuesto" y salió corriendo, nunca había visto al Príncipe comportarse de esa manera y estaba asustada. Abandonó el castillo junto con su padre nada más bajar.
La mirada fría y enfadada se poso en la pelirrosa que se hacía la disimulada, como si estuviera diciéndole "esto va por ti también".
—Técnicamente, he seguido tus órdenes, en ningún momento abandone la habitación— se apresuró a decir la muchacha antes de que el moreno dijera nada.
El príncipe avanzó hasta sentarse en la cama de ella, sus ojos eran como puñales de hielo. Al tener que responder a su mirada, recordó que no sabía con exactitud el color de sus ojos. Miró con atención su iris, parecían todo pupila, pero entonces vio como se iba degradando hasta convertirse en un azul parecido al que se podía ver en el fondo del mar. Había resuelto un misterio.
—Has golpeado a una noble— le acusó con frialdad como si ella no tuviera derecho a hacer una cosa así., consiguiendo romper el hechizo y devolviendo a Sakura a la realidad, frunciendo el ceño.
—Ella me tiró del pelo y no me soltaba— replicó Sakura mientras le enseñaba el pequeño estropicio,—además, solo le di en la mejilla, ni que le hubiera hecho un destrozo, y después me insultó, yo le respondí y se puso como una furia a perseguirme, tuve que defenderme con mi pobre libro— le contó seriamente.
Sasuke suspiró, se sentía tranquilo, realmente, cuando había comprobado que no había llegado a pasar nada grave se había sentido aliviado, podría haber sido mucho peor.
—Eres una estúpida—le dijo con frialdad y Sakura abrió la boca para protestar, pero no le dio tiempo— por pegar a una noble puedes acabar en la horca.
—Fue ella—repitió cruzándose de brazos y haciendo un gracioso mohín. Sasuke estuvo apunto de golpearle cariñosamente en la frente como había acostumbrado a hacer, pero no lo hizo, se recordó a sí mismo que no podía, tenía que tratarla como a una más.
—Hmp, eso da igual—dijo indiferente y a Sakura se le encogió el corazón, otra vez esa mirada sin sentimientos.— desde ahora serás una más que hará trabajos como las demás para vivir aquí.
—¿Y cuándo me vas a entrenar como ninja?— le preguntó molesta.
—Nunca, las mujeres no sirven para pelear—le dijo con crueldad mirándola despectivamente. Sakura, lo sabía, algo estaba mal, muy mal.
—Pero, pasé la prueba, ¿no? Me dijiste que sí— le acusó entre triste y enfadada.
—Hmp, eso da lo mismo, eres mujer, las mujeres solo sirven para tres cosas; cocina, limpieza y familia—le dijo con indiferencia y frialdad.
Sakura apretó los labios, ¿desde cuándo? ¿Desde cuándo le había hablado así? No lo iba a permitir, él era la única persona en la que ella podía apoyarse, no podía dejarla así.
—Pero yo… yo no…¡eres un mentiroso!— le grito desesperada, ¿de verdad la mandaría a fregar, la casaría con algún sirviente, permitiría a los demás nobles aprovecharse de ella? Ahora mismo casi tenía una especie de inmunidad, pero si para Sasuke no significaba nada, todo el mundo podría hacer con ella lo que quisiese.
—Hmp, lo que sea, mañana empiezas— le dijo con una voz sin emociones y se dispuesto a levantarse, pero una mano le agarró de las mangas y cuando levantó la vista para ordenarle que le soltara descubrió los ojos enfadados y llenos de lágrimas de la muchacha. Iba a decirle que lo soltara pero ella se adelantó.
—Cuando te conocí pensé que nunca ibas a agradarme, sin embargo ahora mismo, eres la única persona con la que puedo hablar, la única persona con la que me siento bien. Sé que solo soy una pobre chica que está en el lugar equivocado, pero he podido sobrellevar todo gracias a que tú, aunque fueras un cubito de hielo, te abrías un poco para ayudarme. Hay un lazo que nos une Sasuke, no sé de qué es, pero lo hay. Si lo cortas ahora, no podré seguir, porque perderte ahora mismo sería como si me arrancaran la mitad del corazón y del alma, no sé qué hacer, he aprendido a más o menos comportarme como lo hacéis aquí, pero yo no soy así, ¿cómo podré sobrevivir en un lugar oscuro si la única luz que tengo para iluminar mi vida se apaga? Sé que no he sido especialmente dócil ni he sido una niña buna, pero… yo… no quiero que termines con todo… no quiero… no…—lloraba como una niña, la Sakura débil había salido a flote, la antigua Sakura llorona había salido a la superficie, la que no puede defenderse por sí sola, la que necesitaba a alguien, y ese alguien estaba cortando con ella.
Sasuke la miró con pena, todas las palabras que había dicho habían estado llenas de sentimiento. Sabía que era así, la muchacha hablaba con él y apenas con los demás puesto que era él mismo quien le imponía su presencia. Podía distinguir muchos sentimientos en los ojos llorosos de la muchacha, muchos que a él mismo le daba miedo descubrir. Pero no podía ver la imagen de la pelirrosa desconsolada, simplemente no podía, tenía que hacer algo. ¿Realmente era tan malo tratarla de manera especial? Sabía que, al verla en ese estado, no merecía la pena el intentar ser malo, frío. Con cualquier otra persona le hubiera dado igual, pero no podía hacer lo mismo con ella.
—Los ninjas no lloran— le dijo intentando decirle indirectamente que al final se había retractado de lo que había dicho, pero él no iba a ponerse como muchos otros, a decir cursilerías, claro que no, el orgullo por delante, para eso era un Uchiha.
Sakura lo miró extrañada, pero luego sonrió al entender el significado de la frase, era una chica lista. Sin limpiarse las lágrimas, que sabía que iban a funcionar (siempre lo hacían), se abalanzó sobre el muchacho envolviéndolo entre sus brazos y provocando que Sasuke quedara acostado en la cama con ella a su lado.
—Sasuke… gracias—susurró la muchacha mientras se cobijaba en los brazos del chico que la habían rodeado.
—Hmp,—sonrió levemente y con una mano limpió las lágrimas de la cara de la pelirrosa que le correspondió su sonrisa— al final has ganado.
—¿Qué he ganado? —le preguntó curiosa sin entender.
—Hmp, no te lo voy a decir—le contestó con una media sonrisa y le dio un golpecito en la frente, Sakura infló las mejillas.
—Eso no es justo—le acusó ella—y además siempre me das en el mismo sitio.
—La culpa es tuya, tu frente me lo pide— le contestó mientras observaba su amplia y hermosa frente. Sakura se sintió un poco apenada por ese hecho.
—Todo el mundo se mete con mi frente—musitó molesta.
—Tu frente es amplia, hermosa, no deberías avergonzarte de ella—le dijo mientras le acariciaba con suavidad.
—Un persona me dijo lo mismo hace mucho tiempo— susurró, en ese momento se acordó de algo y miró al Uchiha con los ojos entrecerrados.
—¿Me vas a poner a trabajar de verdad?—le preguntó.
Sasuke adoptó una postura de frialdad y la miró como solo él sabía hacer.
—A partir de ahora serás mi sirvienta personal—le ordenó con voz fría pero también… ¿sensual?
—No sé como funcionan las cosas aquí, pero así no vas a conseguir ligar conmigo— replicó Sakura con burla.
Sasuke le sonrió arrogante y bajó un poco más la cabeza.
—No sé qué es "ligar" exactamente, pero creo que puedo adivinarlo, ¿está segura de que no quieres ser mi sirvienta personal? Nos íbamos a… divertir mucho— le dijo con sensualidad y a Sakura se le erizaron todos los pelos del cuerpo.
—Serás pervertido—le acuso de broma Sakura— me gusta estar así contigo.
—A mí también,— le dijo en un tono cariñoso que solo había empleado con una persona en su vida.
Sakura sintió sus párpados pesados, había sido un día duro. Se acomodó en el pecho de Sasuke y se quedó profundamente dormida.
Sasuke la miró como nunca antes había visto a una mujer y, antes de caer en los brazos de Morfeo, recordó algo que le dijo ella hace mucho tiempo:
"Recuerda, puedes ser un Uchiha como tu padre y tu hermano, ser frío con todos los que te rodean, pero un día aparecerá una persona especial, que será la indicada para ti. Y lo sabrás porque sólo con ella podrás sentirte como un hombre de verdad y no como un príncipe. Ella será la luz que ilumine tu alma… para siempre".
Hasta aquí el 8º capítulo de Welcome to the middle ages! Espero que os haya gustado, habéis podido comprobar que ni Orochimaru ni Tayuya traerán nada bueno a la historia y así también sabeís lo que ocurrirá en próxmos capítulos. Por otra parte tenemos a nuestro querida personaje misteriosa de la que se han revelado muuchas cosas, a ver si alguna cae en la cuenta de quien puede ser... juju Y bueno, la frialdad de Sasuke... es que no podía dejar que la pobre Sakura sufriera tanto, ya sufrirá más tarde (que noo xD)
Y con esto me despido hasta que actualice de nuevo, que será antes que esta vez, lo prometo :)
Besoos a todas! :D
Todo esto y mucho más en los próximos capítulos.
Agradecimientos a :
kriss16
setsuna17
midoriko99
kyo nakamura
a1dee
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Sakufan
LadySc -Maaya-
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