Qué tal señores, los vine a sorprender con lo que más les gusta, es decir, el tan esperado episodio de Vegeta en equestria, lo mejor de lo mejor jejejej, esta vez no me tardé tanto en traerles entretenimiento jejeje, espero que lo disfruten.
Les hago el aviso de que si quieren tener una mejor experiencia de ese capítulo, pueden ir al canal de fanfictionmlp en youtube, en el podrán ver este episodio, pero con varios dibujos que hice para brindarles una mejor experiencia y diversión.
Solo les diré que la siguiente parada es insegura, puede ser en mi padre es un que!, o en un saiyajin equino, ustedes decidan y háganmelo saber con un review, sin más que decir, comiencen a leer.
El panorama en Canterlot era hermoso por la noche, la princesa Luna se lucía en su tarea de adornar el cielo con sus constelaciones, este día era especial, porque era el día en el que se realizaba la gran gala del galope anual, el evento más prestigioso y elegante que pudiese haber en la capital de Equestria, donde ponis de todos los rincones del reino venían a pasar la noche con sus acompañantes a divertirse, bebiendo, charlando y demás. Las chicas, y ahora la nueva allegada al grupo, Starlight Glimmer, estaban muy emocionadas por esta fecha, aunque la última poni no tenía idea de por qué tanto alboroto, después de todo sería su primera vez. Las hermanas alicornios se esmeraron bastante en hacer que esta noche fuera especial y memorable para todos, más que las anteriores, pero, había un problema, y es que ellas, junto con la princesa de la amistad y del amor estaban esperanzadas de que su salvador asistiría a dicho evento, lo cual era algo imposible, pues se trataba nada más que del príncipe de los saiyajin, durante todo este tiempo ya habían aprendido mucho acerca del guerrero, superficialmente, sabían cómo podía llegar a reaccionar ante ciertas situaciones, sabían que podían hacer y qué no en su presencia para no hacerlo enojar. Ellas lo admitían, veían al guerrero de cabellera erizada como un miembro más de la familia real, Twilight y Luna eran las que más pasaban tiempo con él, sin mencionar a Fluttershy, algunas de las yeguas aún no entendían cómo es que ella podía convencer al guerrero de ciertas cosas, Twilight apenas y podía sacar una pequeña charla con él, y eso era decir mucho. Sólo la princesa de la noche y la pegaso color canario tenían el placer de poder charlar abiertamente con él.
Fue por eso que ellas trataron de convencerlo para que asistiera al evento tan esperado del año, pero lamentablemente para ellas, no pudieron lograrlo, ellas le contaron a las otras princesas y elementos de la armonía que él solo negó con la cabeza, gruñó con la boca cerrada y se retiró a su habitación.
La noche del evento había llegado, la música y las diversas voces de los equinos dentro del castillo se escuchaban suavemente en los oídos del guerrero, quien se encontraba parado en el balcón de la torre de Luna, mirando a un punto fijo en la lejanía, pensando, pensando y volviendo a pensar, es lo único que podía hacer en estos días, ya había pasado demasiado tiempo y aún no había señal alguna del estúpido de Kakarotto, no quería aceptarlo, que al principio su ira y desesperación se convirtió en miedo, del hecho de que quizás no podía volver a la tierra ya su vida como ya estaba impuesto, pero su orgullo borró ese miedo rápidamente, y con el tiempo, comenzó aceptar el planeta de los equinos como su hogar temporal claramente, ya que sabía que el guerrero de cabellera alborotada encontraría la manera de llegar hasta él para poder devolverlo a casa, lo único que había cambiado era el que ya no se sentía desesperado, sólo estaba en tranquilidad, claro, de vez en cuando iba a buscarse peleas con otros seres míticos de otras tierras alejadas de Equestria, que solo le servían como un ligero entretenimiento, pues era claro que nadie en ese lugar estaba a su altura, ni en sueños.
Claro, también le pateaba los flancos a ese equino estúpido y engreído llamado Blueblood, y nadie decía nada al respecto, no sabía si por miedo a él, o porque realmente se lo merecía.
-Maldita sea Kakarotto ¿hasta cuando dejarás de jugar y pondrás tu cabeza dura a trabajar?. -Se preguntó en sus adentros el saiyajin de traje azul, cruzado de brazos y sin perder la vista al frente. -No puedo esperar todo el tiempo, si no vienes pronto me haré explotar de nuevo, quizás en el infierno de este lugar haya seres poderosos a los que pueda destrozar… -Suspiró negando ligeramente con la cabeza, mientras una sonrisa delgada se formaba en su rostro. -No lo creo.-
Se alejó de sus pensamientos pues escuchó pasos, pasos de esos equino que venían detrás de él por el pasillo de la torre, no hacía falta voltear a ver atrás para saber que se trataba de esa equina princesa de la noche, lo que faltaba, estaba disfrutando la tranquilidad que traía el silencio consigo, pero bien, nada dura para siempre, pensó, devolvió nuevamente la mirada al frente, esperando a que la yegua de color azul oscuro llegara hasta él, la cual no tardó en hacerlo.
Pasaron algunos momentos de silencio, en el que sólo la ligera brisa del aire hacía sonido, además de la música y los gritos de la equino rosada que venían dentro del castillo, claro, sólo era cuestión de esperar, Vegeta ya estaba impuesto a como eran estas pequeñas yeguas, no tardaría mucho en empezar a hablar sin parar, y como él no se dignaba hablar en ocasiones, la charla de las equinas podía ser casi interminable, ya no le molestaba, sólo se quedaba ahí en silencio, escuchando lo que tuviesen que decir, que para él, no era para nada importante, por no decir que era absolutamente irrelevante. Y lo peor de todo, ahora se había sumado esa princesa del amor y su hija a la lista, quienes también, se atrevían abrazarlo y agradecerle millones de veces que aún estaban muy agradecidas por lo que había sucedido un mes atrás, con el ataque del rey Blade y la reina Chrysalis.
-Saludos, príncipe Vegeta. -Se hizo notar después de un tiempo la princesa de la noche, con su voz melodiosa, el saiyajin únicamente giró su mirada en respuesta para verla, mas no respondió nada.
-Veo que le gusta mucho mi noche. -Prosiguió, hablando con él, aunque pareciera que hablaba ella sola. -Siempre que vengo lo encuentro aquí admirando las estrellas, me alegra saber que alguien aprecia mi regalo para todos los ponis de Equestria. -Mencionó, ensanchando aun más su sonrisa. El saiyajin solo resopló con la boca cerrada, devolviendo la vista al frente por un rato, para después cerrar los ojos. Era verdad, aunque él no quisiera admitirlo, la noche de Luna era algo digno de admirarse, incluso para un ser frío y solitario como él pero no era por eso que se encontraba aquí en este momento, solamente quería estar a apartado de todo ese ruido que posiblemente estaba haciendo eco en su cuarto en este momento, no quería ni tenía ganas de saberlo.
-Sabes príncipe. -La voz femenil y dulce de la princesa de la noche atrajo la atención del saiyajin, sin embargo no volteó a verla, su mirada seguía en el horizonte perlado en estrellas. -A veces me pregunto cual es la razón por la que sigues aquí. -Los ojos del saiyajin se movieron lentamente hasta encontrarse en los suyos, pero rápidamente volvieron a su lugar. - ¿Realmente somos tan indefensos ante sus ojos? Digo, si es por eso que sigue aquí, como un protector que solo está vigilando que nada malo nos pare, pero… -Los ojos de la princesa de la noche adquirieron un ligero brillo, mientras que su gesto se trasformó en uno de mitad curiosidad mitad mortificación.
La yegua color azul oscuro no obtuvo respuesta alguna del saiyajin, este seguía tranquilamente viendo al frente, como si de una estatua se tratara, cosa que la estaba poniendo algo triste, ya que, ella había hecho un lugar especial en su corazón para él, habían compartido tanto juntos, y sin embargo, no habían compartido nada realmente, ella esperaba lo contrario, era ese sentimiento dentro de ella el que la motivaba todos los días a conseguir una mejor relación con el príncipe con poderes de dios, el de querer llevar los límites mas allá que el de una simple indefensa y un protector, un amigo y una amigo, un amor… esto no era un secreto entre los lazos más cercanos de la yegua alicornio, era tan pesado mantener este secreto para sí sola que tuvo que compartirlo con su hermana, y con la princesa de la amistad, además de la princesa del amor, quienes la miraron con ojos totalmente abiertos y levemente horrorizados por esta confesión, preguntándole que si se sentía bien del todo, o que quizás no tenía falta de sueño, una buena alimentación y entre otras cosas más para descartar posibles delirios y pensamientos erróneos accidentales, pero después de un tiempo de ser cuestionada por las 3 de sus semejantes, esta usó su voz de real de Canterlot molesta, diciendo que estaba al 100 % en su sano juicio, dejándolas a todas calladas de inmediato. Luego de dialogarlo más detenidamente, las otras 3 princesas no pudieron mas que darle ánimos a la vez que aprobaban este deseo y sentimiento de la princesa de la noche, claro, la hermana mayor, siempre protectora, no pasó de largo algunos consejos e indicaciones, y , tratándose de nadie más que el príncipe Vegeta, un ser 100 veces más peligroso que Discord, no podía evitar estar vigilando a su hermana menor, observando que no cometiera algún error, es decir, era evidente que el saiyajin no les haría daño, ya lo había dejado en claro hace mucho tiempo, pero igual, no quería ponerlo contra las cuerdas con decir algo indebido.
-Ya se los he dejado claro, creo que no es necesario que lo repita. -La voz masculina y dura del saiyajin. -Mi único deber en este mugroso planeta es el de protegerlos a todos ustedes, es lo que Kakarotto me pidió que hiciera, a cambio de una buena pelea, si no es que lo mato antes. -Sonrió de manera altanera, apuñando sus manos con fuerza dentro de sus guantes.
La princesa de la noche lo observaba detenidamente, inconscientemente una sonrisa alegre se dibujó en su rostro, después del "me quedé aquí a protegerlos" del príncipe, la yegua se perdió en su mirada y en sus ojos, sin haber escuchado del todo lo que vino después de eso, eran de nuevo sus sentimientos actuando. El saiyajin se percató de la mirada extraña que la princesa alicornio le estaba dedicando y detuvo su hablar para dedicarle una ceja arqueada.
-¿Qué te sucede?. -Preguntó con el mismo tono de voz duro el saiyajin, trayéndola de nuevo a la realidad, mientras se cruzaba de brazos, sin dejar de mirarla.
-No… no es nada, sólo estaba pensando en usted. -Los ojos del saiyajin se abrieron ligeramente ante esto. -Eh no! No! No! Jaja!... me quedé pensando en lo que dijo de Kakarotto, me pregunto si estará tardando tanto, sí!. -Se apresuró a decir nerviosa la yegua, forzando una sonrisa nerviosa, su melena onduleante se había agitado ligeramente por alguna razón, el saiyajin ignoró ese detalle, también el hecho de que las alas de la yegua se habían alzado de sus costados y permanecían erectas. El guerrero giró de nuevo su vista al frente, volviendo a ese silencio profundo nuevamente, sólo escuchándose el ruido que había dentro del castillo por la música que tenían en la fiesta.
-¿Entrará a la gala del galope en algún momento?¿Pude ver que hay comida muy exquisita preparada por los mejores chefs del reino. -Comentó Luna, rompiendo el silencio de nuevo para borrar el trago amargo que sintió momentos atrás, a la vez que trataba con esmero de borrarse el sonrojo en sus mejillas, su color de pelaje no ayudaba en nada.
-Hmpf. -El saiyajin resopló con la boca cerrada, cerrando los ojos y alzando ligeramente la mirada, dando a entender que su respuesta era no, él sabía que ella sabía que el hecho de haber mencionado la comida pudo haberle provocado las ganas de entrar, pero su orgullo era simplemente superior y no aceptaría, le indignaba que quisiera usar la comida para atraerlo, y es que era bien sabido por todos en el castillo que el único interés del saiyajin en ese lugar era la hora de comer, donde preparaban porciones para 15 ponis sólo para él para satisfacerlo, era impresionante la cantidad de comida que podía ingerir con un cuerpo tan pequeño en relación.
-Además, puedo apostar a que se va a divertir. -Prosiguió Luna, mirándolo con una sonrisa. -Quizás podamos bailar y… -De nuevo el saiyajin abrió los ojos sorprendido, mientras aparecía un tic en su ojo izquierdo, la yegua alicornio no tuvo tiempo de retractarse y solo pudo esconder su rostro sonrojado detrás de una de sus alas. -Ejem… sabe príncipe, lo entiendo, a mi tampoco me gusta estar entre la multitud, disfruto más la soledad, ya estoy impuesto a vivir en ella, por mucho tiempo… -Susurró, cambiando de modo rápidamente, agachó la mirada dibujando una mirada triste, al recordar cómo en el pasado sólo se limitaba a ser la sombra de su hermana.
-Aún no me puedo perdonar por lo que hice en el pasado, por más que lo intento, simplemente… -Cerró los ojos, negando suavemente con la cabeza, volviéndolos abrir para encontrarse con la mirada ya no tan dura del saiyajin de traje azul. -Puedo entenderlo muy bien, lo veo en sus ojos, en algún momento su búsqueda de poder, de sentirse en la cima de todo, le trajo consigo graves consecuencias, la maldad se apoderó de su corazón. -La princesa sonrió de forma melancólina. -Al igual que usted, yo también cometí graves errores al querer encontrar eso que tanto deseaba con desesperación, acciones que simplemente no tienen remedio a mi punto de vista.- Soltó una pequeña risita entre dientes, dando a entender que a pesar de su lucha interna, había llegado aceptar parte de lo que era.
-Eres muy astuta para ser una yegua. -La princesa lo tomó como cumplido y no como insulto. -Veo que eres capaz de entender cosas que no cualquiera puede ver. -Prosiguió el saiyajin. -Si tan solo tuvieras más poder, también veo que tú tienes superioridad por las demás equinas alicornios en el combate, podría enseñarte algunas cosas que te ayudarían a mantener a salvo tu reino. -Le dijo, volviendo de nuevo a su mirada seria.
Los ojos de la princesa Luna se iluminaron con interés y calidez, no pudo evitar dibujar una sonrisa de rostro a rostro en su cara.
-De verdad lo haría príncipe? Me ayudaría?. -Preguntó muy emocionada, no pudo evitar dar un mini salto de alegría. -Me encantaría ser su alumna.
-No te confundas, no hago esto porque te aprecio ni nada por el estilo. -Le regañó el saiyajin, tratando de poner un gesto duro. -Solo me interesa que aprendas a pelear para que cuando me vaya ya no necesite la ayuda de nadie y aniquiles a las escorias que vengan buscando problemas. – Mas allá de obtener el efecto deseado, la yegua de la noche sonrió de forma alegre y dio u aleteo rápido con sus alas, asintiendo frenéticamente como una potrilla viendo a su héroe. -No tienes remedio. -Murmuró el saiyajin, dejando escapar un suspiro de su boca.
-Pero… ¿Por qué esta repentina decisión?. -Preguntó la semi diosa de la noche con una nueva curiosidad invadiendo sus adentros. – Será que... –
El saiyajin afiló ligeramente su mirada, asintiendo levemente, a la vez que sus labios comenzaban a moverse.
-Hace un tiempo que puedo sentir una energía maligna acumulándose rápidamente al norte de este lugar. -Confesó el saiyajin, alarmando lentamente a la princesa, quien comenzaba abrir los ojos gradualmente. -Al principio no parecía nada interesante, pero el hecho de que la acumulación de poder maligno está creciendo exponencialmente me está llamando la atención. -Prosiguió, mirándola de reojo. -En este momento esa cantidad de energía comprimida fácilmente puede acabar con todas ustedes sin un mayor esfuerzo, y raramente, toda la energía que es diferente alrededor de esta concentración está desapareciendo, a niveles que para ustedes pueden ser alarmantes. -Terminó, mientras devolvía la mirada al frente sin perder su pose típica de brazos cruzados.
El corazón de Luna comenzó a bombear con mucha fuerza, los nervios se estaban apoderando rápidamente de ella, estaba conectando los cables, al norte de Equestria… justamente donde se encontraba el imperio de cristal, una energía negativa que estaba creciendo rápidamente, era posible, pero a la vez no tan creíble… todo lo proporcionado por el príncipe de los saiyajin concordaba muy bien, pero… se supone que ya había sido derrotado… no quería creerlo, todo apuntaba a una sola cosa.
Sombra.
-Es él… no puedo creer que siga vivo. -Murmuró la princesa de la noche, con las gotas de sudor posándose en su frente y resbalando por su trompa. – Es imposible, no puede pasar. -Murmuraba la yegua, moviendo su mirada de un lado a otro de forma frenética.
El saiyajin solo la observaba con sus ojos, sin moverse un centímetro de su pose.
-Por qué tanto alboroto, yegua. -Preguntó el guerrero, impacientándose ante la actitud de la poni color azul oscuro a su lado.
-Es Sombra, el mayor enemigo de mi hermana y mio. -Contestó Luna, mirándolo con impaciencia. -Es alguien sumamente peligroso, es toda la maldad en carne y hueso, su poder está por encima del reino de la oscuridad, me atrevo a decir que ni en el mismo tártaro lo quieren por el temor que le sienten.
-Hmpf, tonterías, para ni no será mas que un simple pasatiempo. -Comentó el saiyajin con un tono casual. Observando como la equina con alas y cuerno negaba rápidamente con la cabeza, mientras más nerviosa se ponía.
-Tú no lo entiendes, príncipe. -Advirtió la gobernante de la noche. -Él está más allá de nuestro alcance, toda la magia negra le pertenece, la magia más poderosa que pueda existir, él le pertenece a la magia negra, y la magia negra le pertenece a él, donde sea que haya maldad, ahí estará su presencia alimentándose de ello, entre más actos malignos se cometan, más fuerte se volverá. -Sus ojos se movieron hasta los del saiyajin, en forma de súplica. -Nosotros no somos los indicados para enfrentarlo, por las razones de las que estaba hablando hace unos momentos, ambos escondemos una parte maligna en lo más profundo de nuestro ser por el bien de los demás, y eso es algo que él puede aprovechar para su beneficio, más que vencerlo sólo seremos una fuente de poder para él. -Explicó, mientras seguía moviendo la mirada de un lado a otro en señal de pensamiento.
-Qué te hace estar tan segura de que sucederá algo como eso?. -Preguntó con interés el saiyajin, aunque no del todo, era más que claro que fuese quien fuese el que se le interpusiera en este planeta, no sería rival suficiente para enfrentársele, de lo contrario ya lo hubiesen hecho.
-Hace más de 1000 años yo fui a enfrentarlo a escondidas de mi hermana para evitar que ella saliera dañada por algún motivo, pero fue inútil. -Murmuró Luna, mirando al cielo pensativa y con un rostro de angustia. -Él pudo ver que en ese momento mi corazón albergaba maldad y confusión, por lo que a medida que la pelea transcurría, más fuerte él se volvía, al punto en que ya no pude hacerle frente y apenas pude escapar con vida. -Una lágrima resbaló por sus mejillas, cerró sus ojos con frustración. – Sólo logré empeorar las cosas, fue hasta tiempo después que logré comprender lo que te digo. El saiyajin asintió minúsculamente con la cabeza, casi de forma inotoria.
-Quieres decir que, ese gusano se alimenta con la maldad que encuentre en los demás, interesante. -Sus labios se curvaron en una sonrisa. -Eso lo hace más entretenido. -Confesó, haciendo que la princesa de la noche abriera los ojos ligeramente impresionada, al parecer al guerrero no le daba miedo saber que su enemigo podía ser poderoso, al contrario, le emocionaba.
-Príncipe Vegeta, acaso no le preocupa el hecho de que Sombra pueda ser una verdadera amenaza?. -Preguntó algo incrédula la yegua de la noche, observándolo detenidamente.
-Hmpf, ya te lo dije, incluso si se alimenta de mi maldad, no será sufieciente poder para poder enfrentarme, no hay manera de que una sabandija como él pueda hacerme frente. -Giró su mirada levemente hasta encontrarse con los ojos de Luna. -Acabaré con él en un santiamén si llega a dar problemas, tenlo por seguro, no será necesario que se alarmen, todo estará bien. -Le aseguró, mientras seguía mirándola con esa pequeña sonrisa.
No podía negarlo, algo en el rostro del saiyajin hacía sentir segura a la princesa de la noche, y le decía que confiara en él, que realmente sería capaz de detener a Sombra, de una vez por todas, no pudo evitar contagiarse del gesto del saiyajin, asintiendo lentamente. Su corazón se agitaba nuevamente, pero ahora por diferentes razones, mientras un calor se posaba en sus mejillas.
-Sabes, no creo que seas tan malo después de todo. -Le mencionó Luna a Vegeta, cerrando los ojos contenta. -Después de todo aceptaste el perdón que le concedimos a la reina Chrysalis cuando había fracasado su plan para conquistar Equestria. -Comentó, abriendo de nuevo sus ojos.
-Por favor, no tenía sentido matar a ese insecto. -Dijo el saiyajin, rondando los ojos. -Era un mayor castigo dejarla vivir con ese miedo, de saber que hay alguien que puede acabar con su existencia en cualquier momento que lo desee. –
Un mes atrás
La batalla había concluido, los changelings habían sido apresados, los que aún quedaban con vida, los demás griffins que sobrevivieron lograron huir de nuevo a su reino, dentro del castillo se encontraba Vegeta cruzado de brazos observando todo el desorden causado por la batalla, una vez que se logró quitar de encima a esa princesa estúpida del amor y a su hija, su mirada depredadora se encontraba sobre el cuerpo de Chrysalis, quien parecía estar perdida sin saber qué hacer, Luna se percató de este detalle, por lo que se acercó, junto a ese hermana, con la princesa de la amistad que estaba próxima al príncipe de los saiyajin.
-¿Qué haremos con ella ahora, princesa?. -Preguntó Twilight a la alicornio de pelaje blanco, quien seguía observando a la reina Changeling con una mirada meditativa y serena.
-Hmm, como no quieren que acabe con ella, será mejor que se vaya de aquí. -Habló el saiyajin por todos, ganándose la atención de los mismos.
-Quiere decir, que la dejemos que escape así como así príncipe?. -Preguntó la pony campirana, arqueando una ceja.
-Después de que trataron de esclavizarnos y todo eso?. -Preguntó con un tono incrédulo y molesto Rainbow Dash, al igual que Aj, arqueando una ceja en señal de protesta y confusión. Luna seguía observando a Celestia, quien parecía haberse quedado meditando las palabras del guerrero de cabellera erizada, hasta que momentos después, asintió una vez con los ojos cerrados pero con su mismo gesto serio, pero sereno.
.Ya veo.. -Murmuró Luna, girando su rostro a donde Chrysalis en señal de pensamiento.
-No tiene caso que la dejen aquí. -Repitió de nuevo el saiyajin. -No será necesario, además. -Miró el panorama a su alrededor viendo los cuerpos de los changelings que habían muerto con su ataque. -Creo que ya sabe lo que puede llegar a pasar si vuelve a tratar molestarme. -Su rostro se oscureció ligeramente, mientras su sonrisa se prolongaba y su mirada se hacía más filosa. -Lárgate, nadie aquí se interpondrá, pero… -El rostro de Luna, Celestia y Twilight estaba totalmente enfocado en el guerrero de cabellera erizada, esperando a ver cuál sería su siguiente movimiento, Cadance sólo observaba totalmente agradecida al saiyajin, como si le debiera más que la vida. Shining Armor compartía casi el mismo gesto.
La mano del guerrero se alzó hasta quedar recta apuntando al cuerpo de Chrysalis, mientras que una esfera de poder color amarillo se formó rápidamente en ella, abriéndole enormemente los ojos a todos al instante.
-Príncipe esp… -La princesa de la noche fue interrumpida al seguir escuchando hablar al guerrero.
-Si vuelves a pararte en este lugar, no dudaré un segundo. -Miró de reojo a Luna y a Twilight. -No importa cuanto traten de convencerme ellas, te mataré sin siquiera pensarlo, entendido?. -Su voz era dura y autoritaria, al igual que su mirada permanecía algo fría. La reina abrió los ojos enormemente, mientras asentía rápidamente con la cabeza, sin siquiera parpadear. -Bien, lárgate de mi vista, y llévate a tus asquerosos subordinados contigo, insecto. -No necesitó decir alguna otra cosa, ya que la equina con agujeros emprendió vuelo, dio un silbido y al instante la comenzaron a seguir todos sus soldados, saliendo rápidamente de Canterlot.
Vegeta desapareció la esfera de poder que seguía atrapada en su mano, se cruzó de brazos y comenzó a caminar en dirección a su habitación, siendo seguido por todas las miradas de las princesas, portadoras de los elementos, y demás.
Tiempo actual
La yegua de pelaje azul oscuro sonrió cálidamente, mientras que su emoción y sus sentimientos eran casi incontenibles, él era lo que todo siempre había querido en una pareja, y ayudaba mucho el hecho de que ambos eran casi unos renegados sociales, sumamente temperamentales, quizás podrían cambiar eso juntos, todo eso y más, era lo que pasaba por la yegua alicornio con 0 experiencia en el amor. El saiyajin de sangre pura no tenía idea de lo que pasaba la princesa en ese momento
-Me parece un poco extraño, una relación de especies diferentes Lulu. -Escuchó de pronto Luna la voz de Celestia resonar en su cabeza, lo cual sólo la sacudió para borrar esos pensamientos., suspirando con molestia. Sin darle más vuelta al asunto, aprovechó el pequeño momento que tenía para estar cerca del saiyajin, aunque probablemente moriría por atreverse hacer algo tan descabellado.
Dio un salto y atrapó la cabeza del guerrero entre sus cascos acercándolo a ella rostro con rostro, cosa que tomó totalmente desprevenido al guerrero de cabellera erizada, quien solo pudo abrir los ojos como plato en sorpresa, mientras la pena vergüenza y timidez en este terreno le pintó un ligero sonrojo en las mejillas, al mismo tiempo que una vena se remarcaba en su frente, qué demonios sucedía con esta yegua loca, tan irrespetuosa y atrevida! Pensó el guerrero con molestia.
-Estoy muy agradecida de que estés aquí con nostros, príncipe Vegeta!. -Exclamó con suma felicidad la yegua alicornio, mientras mantenía al guerrero cerca de ella.
El ser bípedo de traje azul iba a protestar al respecto, pero una corriente eléctrica de energía vibró en su cuerpo, lo que alertó sus sentidos rápidamente, tomó a la princesa de la noche entre sus brazos, lo cual ella pensó como que había correspondido el afecto, pero realmente o fue así, sintió una enorme presión que la aplastaba contra los brazos del saiyajin, y un momento después, escuchó una fuerte explosión detrás de ella que le hizo abrir los ojos totalmente sorprendida. El saiyajin había detectado un ataque de energía aproximándose velozmente a él, por lo que con Luna en sus brazos, dio un salto del balcón dejando que el disparo de magia chocara con el concreto destruyéndolo por completo, y rajando parte de la estructura que se encontraba cerca. El saiyajin se encontraba flotando en el aire con Luna aún aferrada a su brazo derecho, que después liberó para que ella pudiese volar libremente.
-Qué… qué fue todo eso!?. -Preguntó alarmada la yegua alicornio, mientras su cerebro registraba todo lo que acababa de acontecer.
-Te dije, hay alguien que posee esa energía negativa y nos estaba observando. -Comentó el saiyajin, con tranquilidad, pero con la mirada afilada, sus ojos se movieron rápidamente a la derecha. -Ahí estás… estaba esperando a que dieras la cara, insecto. -Dijo con voz enfadada.
Luna siguió la mirada del saiyajin hasta encontrarse con una figura en la lejanía, un poni de su tamaño con una capucha negra y rasgada, que tapaba su cuerpo y cara, a excepción de sus patas y aparentemente, su cuerno, con el cual se había hecho un hechizo que lo mantenía levitando en el aire sin problemas, debajo de la tela podían verse un par de ojos rojos dentro de la oscuridad de su rostro.
El príncipe de los saiyajin sonrió afilando aún más la mirada.
-Si eso deseas, adelante, insecto, no seré piadoso con tu muerte. – Advirtió, con voz asesina.
****DBZ&MLP****
En el planeta de los supremos Kaioshines, el saiyajin de gi rojo se encontraba entrenando para pasar el tiempo, ya faltaba poco para poder viajar a donde se encontraba Vegeta, el anciano supremo le había dicho que era cuestión de un dia más para que las herramientas necesarias para viajar al pasado estuvieran preparadas, pero, ya era demasiado tiempo, y el guerrero de cabellera alborotada no era para nada paciente cuando se trataba de algo como esto, por lo que dejaba salir su frustración a través del entrenamiento.
-GRRRRAAAAAGGH!. -Gritó con furia el saiyajin de sangre pura, mientras la tierra debajo de él, pequeños pedazos de tierra comprimidos comenzaban a levitar a su alrededor lentamente. -AAAAAARRRGH!. -Su cabello negro se alzó de golpe, tornándose dorado en una explosión de Ki del mismo color, sus ojos se habían vuelto color azul acqua.
Los supremos kaioshines y el kayosama del norte sintieron la enorme vibración sacudirles el esqueleto, seguido de una potente onda de choque que casi los manda a volar a lo lejos, el anciano supremo miró furioso al saiyajin con una vena marcada en su frente.
-Muchacho estúpido que no vez que necesito concentrarme!. -Gritó furioso, refunfuñando. -Si algo sale mal tendré que comenzar de nuevo!.- Siendo calmado por Kibitokai, el dios volvió a seguir con el ritual.
-Oh, lo siento mucho supremo. -Se disculpó el saiyajin, con una sonrisa y una gota de sudor en su frente. -Me alejaré más para no molestarlo. –
-Ve muchacho, pero muy lejos. -Exclamó con molestia Kayosama del norte, al igual quel anciano, trabajando sus conocimientos en lo que ayudaría a ir a la realidad alterna al saiyajin por Vegeta. Goku asintió lentamente, para después ser envuelto en una aura de Ki dorado y salir volando del lugar a la lejanía. -Rayos, que muchacho tan problemático. -Murmuró bajo su aliento el ser de piel azul. Kibitokai asintió con una pequeña sonrisa en su rostro.
En la lejanía, el saiyajin de gi rojo se detuvo al ya estar a una gran distancia de las deidades, para concentrar de nuevo su ki, y ascender al siguiente nivel, las venas de sus brazos, frente y cuello se habían remarcado nuevamente.
-GRRRRRRGGAAAAAAAAH!. -Gritó con fuerza, al mismo tiempo que su cabello se erizaba más y se volvía mas puntiagudo, su mirada se había vuelto más asesina, y pequeños chispazos de electricidad y descargas eléctricas comenzaron a bailar a su alrededor. -Necesito volverme más fuerte, quién sabe qué haya del otro lado donde está Vegeta. -Pensó, mientras cerraba sus ojos y acumulada una cantidad bestial de ki dentro de su cuerpo. -Será mejor que siga entrenando antes de ir. -Dicho esto, comenzó a lanzar golpes y patadas, al igual que poderes y técnicas que el mismo recibía, para seguir improvisando
-Necesito más PODEEEERR!. -Gritó con furia, al mismo tiempo que encima de él las nubes formabas lanzaban descargas eléctricas a su alrededor, mientras el suelo seguía temblando subordinado a la enorme presión que ejercía la presencia del saiyajin. -GRAAAAAAAAAAAAAAH!N .- Lanzó una esfera de poder azul gigantesca, para después ponerse del otro lado para tratar de desviarla con sus manos.
Un día después.
-Goookuuuuuuu!. -Gritó con fuerza el supremo kaioshin Kibito, para llamar la atención del saiyajin, quien no tardó en responder al llamado, apareciendo enseguida de él al instante, dejo de entrenar ya que no había parado desde ayer.
-Qué sucede, supremo. -Preguntó con seriedad el guerrero, mirándolo de forma expectante, aún se encontraba en el estado de súper saiyajin 2, por lo que su mirada podía llegar a ser algo intimidante.
-Ya he terminado jovencito, toma estos. -El anciano supremo llevaba algo apuñado en su mano derecha, el Kayo del norte suspiró con una sonrisa alegre, por fín volvería a su planeta en el otro mundo. El puño del supremo se abrió revelando 3 objetos interesantes.
2 arcillos potara y un aniño extraño con un gravado gris en forma de cruz matemática. El saiyajin los observó detenidamente, para después elevar una ceja en confusión, cosa que ya se veían venir los ahí presentes.
-Para qué son los arcillos y ese anillo?. -Preguntó, con curiosidad e interés.
-Los arcillos potara te permitirán ser un kaioshin completamente. -Comenzó el anciano supremo, mirándolo con seriedad. -En la pasada batalla con Majin Buu te regalé mi vida lo recuerdas?, aunque mueras y revivas de nuevo mi vida, es decir, mi esencia como Kaioshin estará dentro de tu cuerpo, pero no del todo, para eso son los arcillos. -El saiyajin tomó los 3 artefactos mágicos sagrados. – Con ellos podrás ser un kaioshin completamente, aunque de forma artificial, cuando no los tengas puestos perderás el cargo por completo, hasta que vuelvas a ponértelos de nuevo. -El saiyajin escuchaba atento a cada palabra. -Si alguien más decide usarlos solo serán simples mortales con los potara, dicho esto, tienes el anillo sagrado del tiempo, con el cual puedes viajar al presente o al pasado, a ti te interesa ir a esa realidad alterna en el pasado, por lo que lo configuré especialmente para que hiciera ese viaje a donde se encuentra actualmente el otro saiyajin. -El anciano tomó un poco de aire. -El anillo solo funciona con los supremos kaioshines, así que, mientras no tengas puestos los arcillos no podrás utilizarlo, por eso debes cuidar mucho las 3 cosas, sin una no podrás acceder a la otra.-
-Quiere decir, que con este anillo.. -Goku se quedó observando la pieza circular negra en su mano. -Podré ir a donde esté Vegeta, pero solo podré utilizarlo yo, con los arcillos puestos y nadie mas?. -Preguntó, tratando de entenderlo todo perfectamente, el anciano supremo suspiro con molestia, era como explicarle las cosas a un pequeño.
-Así es jovencito, si alguien más intenta usar el anillo no funcionará, a menos que sea un Kaioshin. -Respondió, Kibitokai y el kayo del norte escuchaban atentos al anciano.- Y, ahí viene lo otro, solo podrás tomar el viaje de ida, mas no el de vuelta, porque una vez estando allá, el anillo perderá la configuración que le otorgué, porque mi magia se perderá una vez que cruces a esa dimensión, entiendes?, por lo cual si decides usar el anillo, hay una probabilidad menor de 1% de que vuelvas a este lugar de nuevo, ya que tú al no ser realmente un Kaioshin, no podrás controlarlo correctamente. –
-Ya veo… -Comentó Goku, mirando con ojos ligeramente afilados las tres cosas que descansaban en su mano. -Quiere decir, que tendremos que buscar la manera de volver hasta acá por nuestra cuenta. -El anciano y Kibitokai asintieron lentamente, el último con un gesto de preocupación en su rostro. -Muy bien, entonces… encontraremos la manera de volver por nuestra cuenta… rayos, Vegeta va a matarme cuando se entere. -Sonrió ligeramente, rascándose la cabeza, alzó su mirada y sonrió. -Bueno, gracias por todo supremos, estoy en deuda con ustedes. –
-No te preocupes jovencito, has salvado en muchas ocasiones el universo, no hay nada que puedas debermos. -Le aseguró el supremo anciano con una sonrisa. -Suerte.
-Sí, muy bien. -El saiyajin giró su rostro para ver al kayo del norte, quien asintió lentamente. -Es hora de irnos, Kayosama. – El ser recargó su mano en el hombro del guerrero. -Hasta luego, nos veremos después!. -Se despidió de los supremos con un ademán de mano, estos solo asintieron con una sonrisa en su rostro, en señal de despidida.
Usando la transmisión instantánea, el saiyajin desapareció por completo, sin dejar rastro alguno de él o del Kayo atrás, reapareciendo en el planeta del Kayo del norte.
-Muy bien Kayosama, nos veremos después. -Se despidió el saiyajin, dedicándole una sonrisa.
-Ten cuidado, muchacho. -Se despidió el Kayo, con un ademán de mano. El saiyajin asintió y desapareció, sin dejar rastro detrás de él. -Suerte muchacho, la necesitarás. -Murmuró, para después suspirar y entrar en su casa, donde lo esperaban Bubbles y Gregory.
El saiyajin se dirigía a su nuevo destino, a prepararse para ir por Vegeta, una sonrisa se dibujó en su rostro, pronto Vegeta, ya falta poco.
Preguntas y respuestas.
Guest1 : El cristal rojo.. hmm, ese cristal estaba cargado con magia potente y negativa, algo que explicaré en el próximo episodio cuando lleguen los seres de magia oscura.
Pirata: La primera pregunta, no tengo idea de por qué jaja, le segunda, Goku irá en carne y hueso por Vegeta, lo que pasó en aquél episodio era solo una manifestación mágica de los recuerdos de Vegeta, lo explicaré mas adelante. La última pregunta, pues... creo que Vegeta ha tomado interés por entrenar a Luna
Esas eran todas las preguntas, creo... si tienen más dejenmelas en sus respectivas historias y trataré de responderlas, Saludos y que estén bien amigos y amigas.
