Pansy Parkinson
-¿Qué diablos estabas haciendo?- gruñí mientras me levantaba con rapidez de su regazo y me sentaba lo más lejos posible de él.
-Estaba leyendo- me respondió con simpleza mientras me mostraba mi libro -Es bastante interesante, estoy seguro que mi tía Hermione lo leyó.
-No hablo de eso- manifesté mirándolo directamente a sus ojos -¿Qué hacías con mi cabello?
-Oh, pues…
-No vuelvas a tocarme el cabello nunca más en tú vida si no quieres que te hechice- le corté muy molesta.
-Lo lamento, a Lilu le encanta que lo haga, pensé que te gustaría también, ya que mi hermana dice que relaja.
-Pues no, no me gusta y nunca más te atrevas a hacerlo.
Joder, no puedo creer que Potter se hubiese atrevido a tocar mi cabello, había profanado aquel íntimo acto que tenía con mi madre y para el colmo de todo era que lo había disfrutado; no creo poder expresar cuanto extrañé el que me acariciaran el cabello con tanta tranquilidad, extrañaba las manos de mi madre sobre mis rizos. Cerré mis ojos por última vez sintiendo y disfrutando de las últimas cosquillas que habían quedado grabadas, no podía aceptar en voz alta que el indeseado tenía manos de seda.
-¿Ya llegamos?- pregunté con un suspiro mientras abría mis ojos nuevamente.
-Sí- respondió, disponiéndose a bajar las maletas.
-Puedo hacerlo sola- dije levantándome como un resorte para coger mi maleta.
-Sé que puedes hacerlo sola, pero quiero ayudarte- sonrió, dejando mi maleta en el asiento.
Bufé.
-Deja de bufar linda, me debes un beso más- me guiñó el ojo antes de salir por el compartimiento.
Resoplé fastidiada antes disponerme a coger mis cosas y seguir los pasos de Potter.
-¿Lista?- me preguntó una vez en la estación.
-Sí.
-¿Sabes dónde ir?
Asentí mientras sacaba del bolsillo de mi chaqueta el sobre con la dirección de la casa donde muy seguramente encontraría a mi padre.
-Perfecto, ahora podemos buscar un hotel donde dejar nuestras cosas y donde pasar la noche- declaró, comenzando a caminar con decisión hasta la salida de la estación.
-¿Qué haces? ¿Por qué no sigues caminando?- pregunté con curiosidad al ver que no cruzaba la calle.
-Estoy esperando el taxi.
-¿El qué?- fruncí el ceño.
-Un taxi- me miró divertido al ver que seguía sin entender -Es un pequeño carro donde llevan a las personas a su destino por un valor… ¿Nunca te has montado en un carro?
-Por supuesto que sí, mi padre tiene uno, pero nunca me he montado en esa cosa que dices.
-No es tan diferente- explicó, llevándose un suspiro de alivio de mi parte.
De verdad esperaba que no fuese tan diferente al carro de papá y la verdad es que no lo era, pues pude observar como un pequeño carro color negro se paraba frente nosotros esperando a que subiéramos, y en cuanto Potter le dio el nombre del hotel al chofer comenzó el recorrido por las calles de Liverpool.
Observé el hotel desde la ventanilla, no era tan grande pero tampoco tan pequeño, era adecuado para el par de días que tenía pensado quedarme en esta ciudad. Pagué la mitad del costó de la carrera del taxi, aunque Potter dijera que no fuera necesario, pero la verdad es que lo era, puesto que el hombre nos vio con cara de millonarios y nos cobró un platanal, no me quejaba ya que en cierta parte tenía razón, vivía con los lujos de mi familia pero no había traído tanto dinero conmigo.
-Las carreras de taxi siempre son costosas- explicó.
-Y si lo sabías porque no simplemente cogimos un bus.
-Porque no me apetecía montarme en un bus- me sonrió ladinamente antes de entrar al hotel.
-Joven Potter, que bueno es verlo nuevamente por aquí- sonrió un hombre ya entrado en edad mientras me observaba con atención, ya se me estaba haciendo bastante tedioso.
-Muchas gracias señor Bennett, a mí también me alegra verlo de nuevo- correspondió el saludo con educación.
-Veo que no ha venido esta vez con su familia- volvió a observarme, a lo que yo respondí rodeando los ojos -Le daré la misma habitación de siempre.
¿Habitación? Oh no, no pretenderá que nos quedemos los dos en una habitación, está muy loco si de verdad lo cree.
-A mí me da una aparte, por favor.
Fruncí el ceño al ver como el hombre sonreía con picardía.
-Pensé que quería compartir habitación con su novio.
¡¿MI QUE?!
-¡No es mi novio!- exclamé horrorizada.
¡Nunca y por ningún motivo sería la novia de un idiota engreído!
-Es una amiga, señor Bennett- explicó Potter con una risilla, mientras el hombre le entregaba dos llaves.
-Tengan una linda estancia- expresó antes de que nos retiráramos de la recepción y subiéramos hasta nuestras habitaciones.
-Tampoco soy tu amiga- le reproché cruzándome de brazos, disponiéndome a subir por las escaleras.
-Aquí hay un ascensor- habló tratando de sonar serio, no sabía de qué demonios se estaba burlando.
-¿Un qué?- interrumpí mis refunfuños viendo aquel aparato extraño que el indeseado me señalaba.
-Repite conmigo a-scen-sor.
-¡No soy estúpida, idiota!- exclamé furiosa al ver como se carcajeaba -¿Te estás burlando de mí?- entrecerré los ojos.
-No, por supuesto que no- su tono de sarcasmo hacía que quisiera lanzarlo al lago de la cueva de una patada en su trasero para que se lo tragaran los inferis.
-Usaré las escaleras, el ejercicio es bueno- comencé a caminar con altivez.
-Nunca haces ejercicio, Zabini- me dijo con burla.
-¿Y tú como diablos vas a saberlo?
-Porque te conozco lo suficiente como para saberlo.
-¡Claro que no me conoces!
-Pruébame.
-No perderé mi tiempo contigo, tengo cosas mucho más importantes que hacer- finalicé la conversación antes de subir las escaleras.
Debo admitir que me causó algo de curiosidad el tono tan confiado que usó, ¿me estaría espiando? ¿Cómo demonios va a saber algo de mí si ni siquiera me tomo la molestia de cruzar palabras con él en el colegio? Es realmente imposible que conozca algunos de mis gustos.
Una vez que habíamos dejado las cosas en nuestras habitaciones, nos dispusimos a buscar la casa de aquella zorra en completo silencio, lo cual agradecí a Salazar por eso, pues no quería escuchar su odiosa voz aunque sea unos minutos.
-Si quieres podemos pasar al pequeño café bar que está al frente, podríamos comer algo antes de buscar la dirección.
Acepté su propuesta, tenía hambre y lo que más quería ahora era recuperar las energías que perdí en el viaje, además porque las necesitaría para matar a la bruja.
-¡Albus!- gritó una chica el nombre del indeseado antes de lanzarse a sus brazos.
-¡Cali!- la estrechó correspondiendo su abrazo con una amplia sonrisa.
La chica era de baja estatura, su cabello era rubio y lleno de bucles, sus ojos eran color verde pero no era el mismo verde que tenía Potter, el de Potter era mucho más oscuro, más parecido al color de las esmeraldas.
-Zabini, que extraño es verte por aquí- me saludó una vez soltado al indeseado.
¿Quién es esta y por qué me conoce?
-¿Cómo me conoces?- pregunté confundida.
-Estudio en Hogwarts- respondió con simpleza -Mi nombre es Calynda Hammilton.
¿Ah sí?
-Nunca te había visto.
-Nunca ves a alguien que no sea de tú familia o agrado.
La fusilé con la mirada, ¿Pero quién se cree para hablarme así?
-Está bien- suspiró Potter interrumpiendo nuestras miradas -¿Cali me podrías traer lo de siempre?
-En seguida, Al- se retiró con la misma sonrisa.
-¿Quieres dejar de ser tan amargada?
-¿Quién se cree para hablarme de esa forma?
-Te ha dicho la verdad.
Bufé.
Bueno sí, está bien, tenía algo de razón pero es obvio que nunca lo aceptaría en voz alta.
-Y bueno, ¿Qué los trae por aquí?- preguntó la rubia dejando los bocadillos en la mesa antes de sentarse frente de mí.
-Estamos buscando a alguien- corté de inmediato, no la conocía y no tenía por qué saberlo.
-Su nombre es Pansy Parkinson, ¿la conoces?- le preguntó Potter llevándose un crucio con mi mirada.
-¡Por supuesto que sí!- chilló con una sonrisa -Es la mejor diseñadora de Liverpool. ¿Te harás un vestido con ella?
-Sí, algo así- respondí, observándola con un poco más de interés, pues conocía a la arpía y tal vez podría decir alguna información que me fuera útil.
-Sus diseños son realmente geniales.
-Pero…- continuó Potter al ver como su amiga se apagaba.
-Son demasiado costosos, no todas las personas pueden comprar sus vestidos.
-Pero no es mi caso- sonreí con arrogancia -Estoy buscando su casa, ¿sabes si queda demasiado lejos de aquí?
-De hecho no está muy lejos de aquí, sólo son unas cuantas cuadras.
-Genial.
-Muchas gracias, Cali, prometo volver a pasar antes de irme- le sonrió Potter mientras se levantaba.
-Espero que sí, Albus- manifestó divertida, acompañándonos hasta la salida -Hasta pronto, Zabini.
Asentí y salí del local sin decir algo más, podía sentir como mi corazón se aceleraba a medida que comenzaba a caminar por las calles hacia nuestro destino, creía estar preparada para arrancarle los pelos, pero algo dentro de mí pedía que mi padre no estuviese ahí dentro.
Me sentía cansada y aún no dábamos con la dirección del famoso edificio donde vivía, no sabía por cuanto tiempo habíamos caminado pero podía ver como el cielo comenzaba a oscurecer, además que el dolor de mis pies hacía que lo imaginara. Estaba completamente segura de que nos habíamos perdido aunque Potter me alegara una y otra vez que sabía dónde estaba.
-Acéptalo de una buena vez, Potter, nos perdimos- resoplé por quinta vez -Se suponía que solo quedaba a unas cuantas cuadras del café.
-Cierra la boca, Zabini, ya casi llegamos- respondió, mirando la dirección de la casa que teníamos al lado.
Bufé pero continué mi marcha, había llegado bastante lejos ya y no iba a darme por vencida tan fácil, después de todo esto era por lo que dejé a mis tíos y primos.
-Es ahí- manifestó, señalando un enorme edificio -Te dije que no estábamos perdidos.
Suspiré aliviada y comencé a caminar a la entrada, podía observar lo sofisticado que era ese lugar, debía aceptar que no estaba nada mal.
-Buenas tardes, ¿Qué se les ofrece?- preguntó el vigilante de aquel lugar.
-Estamos buscando a la diseñadora Pansy Parkinson- respondí con la mayor arrogancia que me fue posible, debía demostrar mi clase para que no nos sacaran a patadas como unos mocosos.
-¿Para qué la buscan?- inquirió con desconfianza.
-Hemos venido a ver un vestido- contestó Potter rodeando mi cintura con su brazo, haciéndome respingar.
¡¿Qué demonios hace?!
-Es el apartamento 612- indicó, volviendo a su revista.
-Gracias- dijo Potter, antes de arrastrarme hacia una puerta de metal antes de que pudiera replicar e insultarlo.
-¡¿Qué mierda es esto?!- grité aterrorizada al sentir como se movía.
-Es un ascensor, Zabini- se carcajeó -Sabía que en algún momento ibas a montarte en uno.
-¡HAZ QUE PARE AHORA MISMO!
-No, el parará solito cuando lleguemos al sexto piso- explicó con la mayor tranquilidad del mundo -Sólo tranquilízate.
Respiré profundo mientras le rezaba a Salazar para que no me dejara morir encerrada con ese imbécil, además de que no podía morir, no ahora que estaba tan cerquita de descubrir a mi padre.
-Ves, ya hemos llegado- anunció, haciendo que abriera mis ojos y saliera corriendo hacia el pasillo, tratando de alejarme de ese aparato creado por el mismísimo diablo.
Suspiré y comencé a buscar el apartamento donde se suponía que vivía aquella arpía. Si antes sentía mi corazón latir con rapidez, ahora podría decir que en cualquier momento se saldría por mi boca. Paré en seco al ver la pequeña placa dorada donde citaba el número 612.
-Potter- lo llamé con una voz que ni siquiera yo misma podía reconocer.
Sentí como la mano de Potter sostenía la mía mientras me observaba directamente a los ojos y tocaba el timbre, haciendo que rápidamente una mujer alta de cabellos azabaches y ojos verdes abriera la puerta.
-Pansy, ¿Quién es?- preguntó una voz masculina, dejándome completamente helada.
patsmasen: Hahahaha no la odies, ella es buenita ;) Albus Potter es lo más hermoso y perfecto que puede existir *se muere* 3
