Disclaimer: Los personajes de card captor Sakura no me pertenecen. Esta historia la hago sin fines de lucro, solo como diversión.
Capitulo 9: "Noche de sorpresas"
-bueno, yo…- decía la chica completamente roja mirando al suelo –estoy enamorada de… de… usted- confesó provocando que el chico de la impresión cayera pesadamente en su asiento mientras sus mejillas se teñían de un suave color carmín.
-yo, esto, yo- decía este asombrado –no entiendo por qué, cómo- murmuró.
-quizá usted no lo recuerde- dijo la muchacha acomodándose en su asiento sin alzar a vista –o quizá no me reconozca, pero en la fiesta de disfraces que su padre ofreció cuando usted cumplió los dieciocho, ahí nos conocimos, estuvimos bailando y esa noche usted- se llevo la mano a la boca y se acarició los labios suavemente ante los recuerdos- usted me besó y me dijo que me quería, yo quedé muy ilusionada ante su confesión, pero al día siguiente de improviso tuve que viajar a Inglaterra y cuando volví dos años más tarde, corrían rumores de que usted era un mujeriego y que no tomaba a ni una mujer enserio, entonces no quise volver a presentarme ante usted por…-
-entonces eres tú- dijo interrumpiéndola el hombre a la cabeza de Japón levantándose de su asiento y rápidamente rodeando el escritorio se hincó frente a la muchacha, le tomo con una mano el mentón acercando su rostro al de ella, pero solo lo suficiente para verla detenidamente a los ojos –si, eres tú… no lo puedo creer, pensé que nunca más te volvería a ver- susurraba emocionado mientras algunas lágrimas se agolpaban en sus ojos.
-no, no te entiendo-
-después de la fiesta, yo te busque, pero no sabía tu nombre, no sabía nada de ti, solo que tenías los ojos más hermosos que había visto, yo no fui mujeriego, solo te buscaba entre todas las mujeres del reino, pero ni una tenía tu sonrisa, ni me besaban como tu besaste esa noche…- de pronto se puso a reír suavemente haciendo que la chica lo mirara extrañado –y pensar que fue por ti que dejé de creer en el amor, por que cuando te fuiste pensé que me habías mentido cuando dijiste que me amabas, quede destrozado… porque, porque me había enamorado de ti con solo ver el brillo de tus ojos-
-¡Oh Toya!- exclamó la doncella emocionada, que sin más, acercó su rostro al de él dándole un tierno beso en la boca y el chico, luego de salir de la sorpresa, le respondió profundizando más aquella caricia.
-te amo Nakuru- susurró el rey antes de ponerse de pie –esto tenemos que celebrarlo- le sonrió ofreciéndole una mano para levantarla de su asiento –supongo que te quedas a cenar-
-no lo sé- dijo la chica feliz, haciendo que el chico la mirara aturdido -¿cancelaras el matrimonio de nuestros hermanos?- preguntó.
-¿eso es un chantaje?- la chica solo lo miró con cara de inocente, a la que Toya no se pudo resistir. La tomó de la cadera y acercándola a si comenzó a besarla mientras la chica apoyaba sus manos en el fornido pecho del joven –lo pensaré- dijo finalmente este cuando se separaron.
-pero tienes que pensarlo rápido, ya que en una semana se anunciara el compromiso- le recordó.
-no te preocupes por eso, si ese día no se anuncia su compromiso, entonces se anunciara el nuestro- lady Hiragisawa solo miraba atónita al muchacho –y no me vallas a decir que no- advirtió este –mira que ya te esperé durante siete años y no pienso dejarte ir de nuevo-
-y te aseguro que no lo haré- sonrió la chica mientras algunas lágrimas de felicidad comenzaban a correr por sus mejillas.
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Un día antes de la fiesta
Toya Kinomoto, rey de Japón y su prometía lady Nakuru Hiragisawa se encontraban en la sala de estar privada del rey, estaban sentados mientras se abrazaban y conversaban.
-¿ya decidiste algo sobre el compromiso?- preguntó la chica.
-si, y creo que tienes razón, lo mejor es que ellos escojan con quien quieren casarse- respondió el pelinegro- por ultimo seré yo quien vea que la persona que escoja Sakura sea el adecuado, no tengo porque arruinarle la vida a tú hermano y a su chica-
-¡Oh Toya eres tan tierno!- exclamó la chica dándole un corto beso e los labios -¿y cuando piensas decirles?-
-nunca- sonrió el chico dejando desconcertada a su novia –mañana, en ves de anunciar su compromiso, anunciaré el nuestro-
-¡Que mañana que!- exclamó la doncella mirándolo sorprendido –Toya, no me puedes hacer esto, yo no puedo enfrentarme a los de la corte tan pronto, piénsalo bien, se supone que nos conocemos hace una semana, tus consejeros jamás aprobarán este enlace-
-y a mí que- dijo indiferente el hombre –yo soy el rey y me puedo casar cuando y con quien quiera-
-entonces será mejor que me valla- anunció lady Hiragisawa levantándose –que tengo que escoger mí mejor vestido para mañana-
-¿y es necesario que sea ahora?- preguntó Kinomoto poniendo cara de puchero mientras se levantaba y tomaba por la cintura a la castaña.
-si, además no sería bien visto que una dama como yo se quede hasta altas horas a solas con el rey-
-¿y tú crees que a mi me importa eso?-
-no, pero a mi si, así que adiós- le dio un beso en la mejilla y soltándose de su agarre salió de allí.
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Era una noche de tormenta, las gotas golpeaban fuertemente la pequeña ventana del cuarto. En la cama se encontraba un chico de cabellos castaños descansando, llevaba puesto un sencillo pantalón café y una camiseta blanca para protegerse del frío nocturno que se lograba filtrar por entre la sabana.
En ese momento la puerta se abrió silenciosamente sin que el muchacho se diera cuanta, dejando entrar a una persona que ligeramente se deslizó hasta la cama, donde se acostó. Suavemente comenzó a masajear los hombros del hombre que estaba dándole la espalda –Sakura- susurró este dándose vuelta sintiendo el delicado cuerpo que tenía junto a él y luego como unos labios se posaban en su boca, lentamente y sin abrir los ojos comenzó a responderle aquel roce –te amo Sakura- suspiraba ente besos que cada ves se hacían más apasionados. Mientras, tomando de la cadera a la chica la acercó más a él, bajó su mano por esa suave pierna hasta donde terminaba el camisón, que era solo un poco más arriba de la rodilla, aquella extremidad comenzó a subir por la suya, dejándole más fácil la tarea de acariciarle el muslo.
El chico comenzó a bajar sus besos por el cuello de la chica, hasta que sintió unas manos acariciándole por debajo de su camiseta buscando llegar al pantalón, esto lo hizo reaccionar, su Sakura no era así de atrevida. Abrió los ojos rápidamente al tiempo que se separaba de la mujer, encontrándose con el rostro de Meiko.
-¿qué ocurre Shaoran?- preguntó esta notablemente agitada.
-¿se puede saber que haces aquí?- dijo el castaño levantándose de la cama.
-¿y que crees?- dijo tranquila la chica como si fuera lo más normal entrar a media noche a la habitación de un chico y comenzar a besarlo -¿o que esperabas¿qué fuera tu princesita?-
-no digas tontera Nonaka y vete de aquí-
-no, no me iré- dijo la pelirroja para luego agregar con voz seductora abriendo las sabanas dejando ver su provocativo camisón –ahora ven- lo invitó –para que terminemos lo que estábamos haciendo-
-estas loca Nonaka- dijo el hombre tomando un chaleco negro y saliendo de la habitación dando un portazo. Quedando la chica sola y bastante enojada dentro del lugar.
Shaoran comenzó a caminar por el castillo y sin darse cuenta llegó al pasillo que daba a la habitación de la princesa. Se detuvo un momento para observar la fuerte tormenta que había en el exterior por un gran ventanal, en ese instante sintió como alguien chocó contra él en medio de la oscuridad, haciéndolo caer y luego esa persona también cayó sobre él. El chico se asustó al principio, pero luego un rayo que iluminó el lugar le permitió reconocer la delicada silueta de la princesa –Sakura- llamó el chico, pero no obtuvo respuesta más que el sonido de un trueno, que provocó que la castaña se sujetara fuerte del pecho del muchacho mientras hundía allí también su cabeza -¿Sakura estas bien?- preguntó él levantándole la cabeza, encontrándose con la cara de la princesa llena de lágrimas -¿qué ocurre?-
-me… me dan miedo las tormentas- confesó temblando.
-pero Sakura- dijo tiernamente el cocinero mientras se sentaba al igual que ella y después la abrazaba –no debes temerles, tú estas dentro del castillo y la tormenta se quedara afuera-
-si, lo sé… pero, pero es que dicen que en noches como estas es cuando salen los fantasmas- un escalofrío recorrió la espalda de la chica.
-así que ese era el problema- sonrió el castaño –haremos algo, iremos a tu habitación, te acostaras nuevamente y yo me quedaré al lado tuyo hasta que te tranquilices- propuso.
-¿y no permitirás que no se me acerque ni un fantasma?-
-ni uno- prometió el chico levantándose y ayudándola a ella a hacer lo mismo.
De la mano, fueron a la habitación de Sakura, donde esta se volvió a acostar bajo las suaves sabanas de su cama.
-gracias Shaoran- le dijo al muchacho cuando ya estaba más calmada.
-no tienes nada que agradecer- dijo este mientras se sentaba junto a ella y le acariciaba la mano –sabes que yo hago lo que sea por ti-
-acuéstate junto a mi- pidió la princesa.
-no, yo no debería- se negó el chico.
-vamos Shaoran, tampoco deberías estar aquí, ni besarme, ni llamarme por mi nombre ¿qué diferencia habría si te acuestas a mi lado hasta que me duerma?- alegó la chica.
Shaoran sonrió -¿te he dicho lo mucho que te amo?- preguntó recostándose de lado al igual que ella para verse de frente.
-más de un millón de veces- aseguró la pequeña Kinomoto, mientras se acercaban para besarse.
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La chica golpeaba insistentemente la puerta de la habitación del rey, hasta que el hombre apareció detrás de esta.
-¿qué demonios sucede para que me despiertes a esta hora?- preguntó Toya visiblemente enojado.
-disculpe majestad- dijo Meiko haciendo una reverencia –pero creí que sería necesario avisarle que vi a un chico entrar en la habitación de la princesa-
-¡Qué?- se sorprendió el pelinegro –debiste haber estado alucinando, mi hermana jamás dejaría entrar a alguien a su habitación a estas horas-
-si quiere lo puede comprobar usted mismo, deben de seguir allí- aseguró la de ojos celestes.
-esta bien, iré, pero conste que si no hay nadie tú saldrás muy mal parada de esto- advirtió el rey que salió de su cuarto para dirigirse al de su hermana, siendo seguido por Nonaka. Una vez allí iba a tocar la puerta pero la pelirroja lo detuvo.
-no se lo recomiendo majestad- le dijo –si es que están allí y usted golpea, los alertará y el chico se podrá esconder-
el rey no contestó, pero hizo caso y tan solo abrió la puerta, encontrándose con la imagen de su hermana acostada, siendo besada por un chico. Por la impresión, no se dio cuenta cuando la chica que lo había guiado hasta allí se escabullía.- ¡Sakura!- exclamó, haciendo que los enamorados se separaran bruscamente.
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Oh no!! Los han descubierto, maldición todo por culpa de esa Meiko ¬¬
emm.. bueno gracias por sus reviews a: maguie, danioska y Juchiz (a todos ellos: me alegro que les alla gustado el fic :). ah y tambien a los del capitulo pasado que se me olvido guardarlo antes de subirlo Un.n nolee SyS (bueno ya viste cual era el plena de eriol, y espero que se te alla aclarado tu duda, y con respecto a que Shaoran es insensible, lo que pasa es que cree que eso es lo mejor ya que lo suyo con sakura es algo imposible), Suki-san the ice war (jejeje ojala te recuperes pronto de las heridas que te dejo sakura :P), hibari usui (pues fijate que coincidencia yo tambien creo que el fic ta bonito XD... -¬¬ creo que esta nena no conoce lo que es la humildad.. :D), coty (jejeje, pues mira no te puedo decir si estas lejos o cerca respecto a tus supociciones sobre el pasado de shaoran por que la historia perdería la gracia, pero yo creo que en algunos capitulos más se tratará ese tema) y por ultimo agos(pues bien, aqui ya hay muchas complicaciones U.U)
bueno, eso sería.
xaus!!!! besitos!
