Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen sino a la escritora J.K Rowling

Nota del Autor:

Hola a todos, bienvenido o bienvenida a un capítulo más de este fic, esto lo tenía que haber subido anoche de no ser por un detalle, se me fue la maldita luz a causa de la lluvia y truenos, mal día porque andaba entusiasmado y ya había escrito esta parte que ahora están leyendo, el capítulo está completo que es lo bueno xD

En este capítulo se explica la maldición que tienen las veelas en el bosque silencioso en el que están Astoria y Ginny, no voy a revelar más sin embargo tengo que decir que todavía siento que le estoy dando vueltas al asunto en fin, también quiero mencionar el desarrollo de esta historia todavía se centra en los acontecimientos del séptimo libro, a estas alturas Harry viaja con Hermione sin Ron, lo que significa que todavía no llegarán al Pub de Aberforth pero es un hecho que aparecerán en el fic como es de esperar.

Sobre las parejas, realmente me gusta la química que voy creando con Luna y Daphne al igual que con Ginny y Astoria, ¿como va acabar con lo demás?, no lo sé, algo se me ocurrirá al final.

También me gustaría decirles una cosa muy importante, últimamente y no soy solo yo, he recibido reviews extraños que nada que ver con el fic, entiendo que por flojera, pena o porque no les guste, no pongan un review, creanme que lo entiendo, pero por favor evitenme la pena de eliminar reviews innecesarios sino es algo relacionado al Fic, recuerden que para un mejor trabajo siempre es bueno leer la opinión.

En fin, espero que les agrade mucho este capítulo x3

Respuestas a Review's:

KattytoNebel: Que gusto verte por acá de nuevo, una disculpa por tardarme demasiado en subir el capítulo, pero espero que este sea de tu agrado, esperando que tengas un bonito día y feliz lectura x3

Ya me dejo de tonterías y pasamos al capítulo :'v

Capítulo 9: La maldición de las Veelas

Capítulo 9: La explicación de la maldición de las veelas…

Aberforth como era costumbre bajó de mal humor, su amiga Minerva todavía dormía, era temprano pero él tenía que abrir su pub y tener todo listo para recibir a los clientes, había pensado en lo que dijo su hermano, ir por el documento que dejó en la casa de los gritos, buscar a que se refería la maldición de las veelas, eso no le dejó dormir del todo bien al cantinero pero hablaría con Minerva de eso y buscarían la manera de encontrar los papeles que dejó su hermano para luego mandarlos a la pelirroja.

.- Al menos así podré ayudar más – Pensó el cantinero al ver las pocas opciones que tenía – Como si no fuera suficiente la situación que está ocurriendo en el mundo de la magia y muggle, hasta ellos lo están pasando fatal con cosas que no pueden explicar.

El cantinero abrió su pub pese a que todavía no venían los primeros clientes del día ya era una costumbre para el abrir un tanto temprano, el recuerda que en sus primeros días cuando abrió su pub, tenía clientes extraños, alguno que otro inventaba cuentos inverosímiles u otros simplemente callaban y bebía una bebida fuerte, Aberforth no le importaba en absoluto la vida de sus clientes, al fin y al cabo era solo despachador pero de vez en cuando ofrecía favores como prestar dinero y debido a eso se ganó su fama de tener memoria de elefante pues siempre recordaba quien le debía dinero y como cobrarles, varios le tenían miedo pero muy pocos sabían que Aberforth en realidad era un ex Auror y hermano de Albus Dumbledore.

.- Esos días quedaron atrás – Pensó con nostalgia el cantinero – Incluso cuando fungí de director de Hogwarts pude notar que las cosas ya iban mal, lo podía ver en los ojos de mi hermano, el sabrá ocultar bien las cosas pero a mí no me puede engañar u ocultar las cosas.

Aberforth fue a la habitación de su amiga Minerva, no se sorprende nada cuando ya la veía afuera con su túnica típica y esta le responde:

.- Buen día Aberforth – Le dice alegremente la profesora de Transformaciones – Siempre amaneces con una cara de pocos amigos, deberías de cambiar un poco en eso.

.- Quizá – Dijo seco el cantinero – Pero no es momento de estas charlas Minerva, los clientes no tardarán en llegar y como cosa de todos los días tengo que aguantar sus historias que me aburren como no tienes idea aunque realmente dudo que lleguen clientes hoy tal como están las cosas allá afuera.

.- Es de esperarse Aberforth – Dijo Minerva con calma – Las cosas no pueden salir mal ahora, tengo que pensar en cómo salir para ir al bosque y rescatar a las muchachas.

.- De momento pienso que eso ahora está fuera de nuestro alcance Minerva – Dijo el cantinero sorprendiendo a su amiga que lo miraba incrédula - No te confundas, estoy de acuerdo en ir a rescatarlas pero por ahora no podemos dejar a su suerte a los alumnos que están en el castillo, Minerva, sé de un lugar donde dejó mi hermano la información de las veelas y quizá podamos enviar eso al bosque por medio de lechuzas para que la señorita Ginny esté al tanto de la situación.

.- ¿Dónde está esa información? – Preguntó la profesora mirando curiosa a su compañero - ¿Cómo lo sabes Aberforth?

.- Se encuentra en la casa de los gritos – Dijo seco el cantinero – Como lo sé, no interesa eso ahora Minerva, en mi tiempo de receso iré a por la información y tu irás al castillo a trazar un plan de emergencia, te recuerdo Minerva, sacaremos a las muchachas de ese bosque pero por ahora no nos es posible ayudarlas pero por lo menos podemos enviar información.

La profesora de transformaciones se debatía en irse sola al bosque o hacer lo que le pedía su amigo, era obvio que lo segundo era lo mejor, cierto que conocía el bosque pero solo en parte y aun si tuviera suerte de encontrar a las chicas, el problema era salir del bosque maldito sobre todo evitando a las veelas, Minerva se estaba tomando su tiempo, el cantinero le tenía paciencia para esperar su respuesta hasta que finalmente habló:

.- Esta bien Aberforth – Dijo al fin McGonagall – No me convence del todo pero en parte tienes razón, no nos es posible siquiera mandar ayuda, si desaparezco yo, los alumnos temerán y lo que menos deseo es causar temor o pánico, en tu receso ve por la información y nos veremos más tarde Aberforth, aun quiero saber cómo conseguiste esa información pero hablaremos de ello más tarde, que tengas un buen día Aberforth.

.- Igual Minerva – Le respondió el cantinero dándose la vuelta – Espero que todo salga bien al final.

Su amiga tan solo asintió pero el cantinero sabía que las cosas solo iban a empeorar, regresó a su habitación a buscar la moneda en su mesa de noche y notó que seguía vibrando aunque de forma débil, no iba a escuchar nada pero momentos atrás sintió que la moneda vibraba muy fuerte hasta el punto de que el ruido ya era molesto, Aberforth llegó a la conclusión de que la pelirroja tendría que haber invocado un hechizo fuerte por lo que sonrió, eso significaba que la muchacha le había hecho caso, que estaba utilizando los libros que le había dado para su peligroso viaje, que las cosas no había sido en vano y aún conservaba la esperanza de que volviese viva, con ese pensamiento volvió a su pub para atender a los primeros clientes del día.

Mientras tanto en Hogwarts (Sala de los menesteres)

Neville se sentía demasiado cansado e incluso no durmió nada en la noche por estar preocupado por Luna, él había discutido un poco con la rubia por su repentina salida hacia los pasillos en toque de queda pero llegó a la conclusión de que la rubia tenía algo que hacer anoche, la vio a los ojos y tuvo que ceder ante ello, como consecuencia se ganó un par de regaños de sus compañeros quienes estaban incrédulos ante esa acción de parte de la rubia pero ni el mismo sabía el porqué de las acciones de su compañera, escuchaba a sus amigos:

.- No lo sé – Dijo Michael que seguía todavía incrédulo y hablaba con Finnigan – Por lo general es una chica algo rara, no suele congeniar con casi nadie de nuestra casa, a veces la he visto hablar con Chang pero muy pocas veces, como suele leer esa estúpida revista.

.- Lovegood se trae algo – Dijo Dean Thomas que se unía a la conversación – Será rara y todo lo que tú quieras, pero pertenece a Ravenclaw, por algo está en esa casa, no es tonta, probablemente bajo esa apariencia de querer creer en animales que no existen, tiene una personalidad que oculta a todo mundo.

.- Eso es cierto – Dijo Seamus al levantar la cabeza como recordando cosas – Luna de por sí solo se llevaba con muy pocas, entre ellas con Ginny pero su personalidad para mi es realmente un misterio, Lovegood es segunda de nuestra clase, seguramente está buscando la forma de ayudarnos a salir de esta situación, digo, ella fue al Ministerio con Harry y peleó junto a él ¿no?, es buena duelista.

.- ¿Quieren callarse? – Dijo Neville después de tanto soportar cosas sin sentido aunque por dentro debía de reconocer un punto, la inteligencia de la rubia le sorprendía hasta el punto de compararse con Hermione pero el chico sabía que Lovegood se equivocaba a propósito en algunos exámenes porque no deseaba ser siempre el centro de atención o estar en el cuadro de honor, esas cosas para ella eran idioteces – Entiendo el escepticismo que tienen por nuestra amiga y compañera pero no nos queda de otra que confiar.

.- Pero que dices – Dijo Dean al mirarlo incrédulo – Si tú mismo no pegaste un ojo en toda la noche, estabas parado frente a la puerta por si ella regresaba pese a que ella misma te dijo que era probable que no regresara pronto, no sé qué trama Luna pero hasta tú tienes que saber que ella se trae algo.

Neville calló, no deseaba responder a lo que había dicho su amigo, tan solo se volteó a ver la puerta de salida, no entendía el comportamiento de su amiga y trató de juntar pistas en su cabeza, desde que inició el curso, la guerra, el comportamiento de la rubia había cambiado hasta el punto de que daba un poco de miedo, ya no era la misma Luna de siempre aunque ella lo intentaba para aparentar, entonces recordó la primera vez que ella salió sola a los pasillos:

Flashback:

.- Luna – Dijo Neville al ver que su amiga iba a la puerta - ¿A dónde vas?, ahora todos están en clases y los Carrows podrían estar vigilando los pasillos.

.- No te preocupes Neville – Le respondió con dulzura la rubia – Tengo un compromiso, no puedo llegar tarde.

.- ¿Compromiso? – Dijo Neville sorprendido - ¿Con quién o con qué? ¿Te vas a reunir con alguien?

.- Podría decirse – Le respondió la rubia – No te puedo decir mucho en estos momentos, regreso por la tarde ¿está bien?

.- De acuerdo Luna – Dijo Neville suspirando – Pero no te demores demasiado.

Fin de Flashback

Esa conversación casi nadie la escuchó, solo él y la rubia habían platicado, todas las veces que le preguntó le soltaba la misma respuesta pero para Neville algo era claro, ella se reunía con alguien pero no tenía forma de demostrarlo y no quería dudar de su amiga por lo que solo le quedaba confiar en ella, pero cuando regresaría a la sala hablaría solo con ella, sin rodeos, ya que deseaba respuestas.

Mientras en otra parte del Castillo:

Daphne Greengrass no pensó que un día despertaría a lado de quien menos lo esperaría, abrió los ojos y con sorpresa vio que su compañera estaba profundamente dormida con la pijama de encaje que le había traído, ella misma se sorprendía porque era de su guardarropa pero había modificado el color porque originalmente era negro pero lo había cambiado mediante magia a un color azul, el color de la casa Ravenclaw, se levantó de la cama procurando no despertar a su compañera, dejando en su lugar su almohada, se dirigió a una mesita donde había una jarra de agua, se miró al espejo, ella también tenía su pijama de encaje, se sonrojó porque había hecho algo atrevido aunque no hayan ido a más esa noche, decirle sus sentimientos le costó una enormidad, se sirvió un poco de agua para calmarse ya que era demasiado para la rubia.

.- Es extraño para mí el sentir esto – Pensó Greengrass – Digo, he salido con chicos pero ninguno me hace sentir lo que ella.

De repente calló porque sintió un abrazo detrás, volteó un poco la cabeza y veía a su compañera recién levantada, sonriéndole, Greengrass se sonrojó ante esa acción tan inesperada y las palabras no le salían de su boca:

.- Buen día Laurel – La rubia la miró confusa a lo que Luna soltaba unas risitas y le daba un casto beso en la mejilla de la rubia cosa que sorprendió todavía más a Greengrass – Tu nombre Daphne en griego quiere decir Laurel, a decir verdad me gusta más ese nombre porque puedo llamarte de diferentes maneras.

.- Ah – Dijo torpemente la otra rubia sin saber que decir – No sabía que también estudiabas la historia de Grecia y los nombres…

.- Realmente no – Le respondió Lovegood abrazándola más – Es solo para impresionar, lo leí en algún libro de la biblioteca durante mis escapadas, hoy dormí en paz y fue junto a ti Daphne, sentir tu calidez, tu cuerpo, sería una mentira que no pensé en acariciarte y besarte pero me supe controlar y tan solo te abracé Daphne.

Greengrass estaba anonadada y a la vez sonrojada ante la confesión de su amiga aunque por dentro se moría de alegría al saber que le daba la paz a su ahora ¿novia?, curioso porque todavía no habían dicho nada de salir pese a que estaban en una situación de peligro latente, para Greengrass el peligro de perder a su ahora compañera le daba nauseas, se volteó a ver a Luna sin romper el abrazo y la rubia la rodeó con sus brazos en la cintura observando a los ojos de su compañera, la muchacha se sentía muy inquieta, el fuerte deseo de besarla la invadió y así lo hizo, su compañera le respondió el beso con la misma intensidad, pasaron unos largos minutos antes de que se volvieran a separar para tomar aire:

.- Lovegood – Dijo Daphne con las mejillas encendidas y tomando aire - ¿Entonces?

.- Daphne – Dijo Luna que empezaba acariciar la mejilla derecha de su compañera y mirándola a los ojos – Dije que veríamos la situación, nuestra relación inicia en el peor momento de la historia de la magia, en medio de una guerra pero no por eso este momento deja de ser bonito para mi Daphne, pero el hecho es que quiero y deseo ser tu pareja mientras tú me lo permitas.

.- Luna – Le responde Greengrass de forma torpe al escuchar "pareja", cosa que le sorprende – He salido con chicos pero nunca con una chica, tengo que decir que esta experiencia es nueva, no tengo nada de idea de que se hace con una chica y es estúpido porque ambas somos chicas, ambas sabemos lo que queremos, sin embargo no sé...

.- Tranquila Daphne – Le dijo Lovegood con dulzura mientras la seguía abrazando y acariciando el cabello de su compañera – Admito que yo también estoy nerviosa pero no creo que sea tan diferente, lo único que cambia es el exterior, que somos chicas, ya veremos que hacemos, estamos bajo una situación de peligro y me he demorado mucho tiempo aquí que preocuparé a mis amigos.

.- Lovegood – Dijo seria Greengrass sin romper el abrazo – Tengo que ser sincera, la situación en la que estamos está del asco pero me temo que no tendremos demasiado tiempo para armar una escapada, me ha llegado rumores de que los Carrows intentarán atrapar a varios chicos y chicas, tienen una lista y probablemente los usen como moneda de cambio o chantajes, afortunadamente gracias a los zoquetes de mis compañeros de Slytherin me confían sus cosas porque me temen, Lovegood, tú estás en la lista y yo no puedo estar sin hacer nada…

Greengrass iba a decir más pero su compañera la calló con un beso, ese beso que la sorprendió, que la tomó por sorpresa mientras la estaba abrazando, no entendía a que se debía eso pero esperó y disfrutó del beso que le estaba dando su compañera hasta que finalmente se separó y le respondió:

.- Laurie – Dijo con dulzura pero también en su voz denotaba la seriedad cosa que sorprendió a Greengrass no solo por el hecho de llamarla por otro nombre – Sé bien que los Carrows intentan atrapar a hijos de muggles, de sangre mestiza incluso a los sangre limpias pero no quiero dejar atrás a nadie, de momento están seguros donde están pero es un hecho que no van a estar ahí para toda la vida, créeme que ya pensé en cómo sacar a varios para que tomen un rumbo distinto hasta que de alguna manera vuelvan a Hogwarts.

.- Luna – Dijo Daphne sorprendida – Aparte del descarado nombre que me das aunque no me molesta, ¿Cómo piensas ejecutar tu plan?

.- Existen caminos que los Carrows no conocen – Le respondió divertida su compañera – No sé cómo será posible pero es claro que de momento no podemos hacer gran cosa ni sé cuándo terminará esta guerra, sugiero que busques a miembros de tu casa, entre ellos debe de haber alguien que no esté de acuerdo con los estandartes de un mago loco, si los hay avísame, ya te mandaré una carta explicando un plan detallado.

.- Eres increíble Lovegood – Dijo Greengrass abrazando fuertemente a su compañera, sentía su corazón latir muy rápido, para la rubia ese sentimiento le provocaban cosas e incluso pensamientos sucios que quería hacer con su compañera pero se calmó y tan solo la abrazó – Ya veremos que será de nosotras dos, ya nos hemos demorado demasiado aquí y debemos de volver.

.- Lo sé Daphne pero en cuanto a nosotras – Le respondió acariciando el pecho de su compañera cosa que sorprendió a Greengrass – Ya tendremos tiempo de intimidad, mucho me gustaría pero este no es el momento pero estoy contenta Daphne, soy tu pareja, tu novia y dama, ahora vamos, no debemos de demorarnos más.

.- Si – Dijo Greengrass agachando la cabeza sonrojándose a más no poder sin saber que más decir.

Ambas se separaron del abrazo e iban por sus respectivas ropas para cambiarse, Daphne trató de no echar ojo a su compañera pero fue inevitable aunque la vio de espaldas, ella veía en su pareja que tenía un bonito cuerpo y miró a otro lado, ya pensarían en la forma de seguir adelante ante la situación de peligro, una vez que terminaron de cambiarse, Daphne se puso su capucha al igual que Luna, ambas salieron de la habitación y se fijaron que no hubiese nadie, todavía era temprano, las dos se fueron por su camino no antes sin darse un beso rápido y despedirse con una sonrisa, las cosas en el castillo iban empeorar y Luna lo sabía pero ella tenía que seguir ocultando su personalidad y ser la misma de siempre ante los ojos de sus compañeros, sabía que no la iba a tener fácil con Neville que seguramente querría explicaciones pero ya se las ingeniería para calmar la ansiedad del muchacho.

.- Ya se me ocurrirá algo – Pensó para sí la rubia pero se va contenta del lugar al ver que avanzó en algo positivo, su relación con Daphne.

Mientras en el cantinero de Aberforth.

Habían pasado horas de la mañana y el cantinero no se quería andar de rodeos, no quería perder más tiempo atendiendo a los clientes de siempre que generalmente no eran muchos dada la situación en la que vivían, estaba claro que se impacientaba por encontrar la información que su hermano ocultó en la casa de los gritos, pensó en la posibilidad de cerrar de forma temporal su pub pero eso despertaría sospechas y lo que menos quería era llamar la atención, así que echó una mirada rápida al lugar tratando de buscar quien era confiable para que cuidara su pub pero la verdad es que no confiaba en nadie, casi todos los que estaban ahí le debían dinero y a veces se ocultaban bajo una capucha, Aberforth no se sentía con ganas de cobrar mucho menos bajo una situación crítica.

.- A donde iremos a parar con estos mequetrefes – Pensó el cantinero con cierta molestia – No confío en ninguno de ellos pero no tengo tiempo para esperar al receso y me urge la información.

Otro cliente entra a su pub y como es habitual el cantinero se fija en su cara, sonrió al ver que era una cara conocida y que seguramente cuidaría muy bien el lugar, su gran tamaño ayuda bastante como para que pensaran dos veces antes de asaltar al lugar aunque vio que su aspecto no daba nada bueno tenía un par de moretones y parecía que le dolían algunas partes de su cuerpo pero fuera de eso se encontraba muy bien, estaba esperando a que su cliente se sentara en la barra, sabía exactamente lo que iba a pedir pero esperó a que lo pidiese, una vez que se sentó en la barra dijo:

.- Un Whiskey de fuego Aberforth – Dijo el desconocido que parecía estar un poco cansado.

.- No pareces tener un buen día Hagrid – Dijo el ex auror que le servía el trago – Me cuentan que pasas algo de tiempo en el bosque prohibido, bueno eso me llega a mis oídos.

.- Si bueno – Dijo Hagrid aceptando el trago y tomándoselo de una sola vez – Es un pequeño proyecto que estoy trabajando Aberforth aunque últimamente me está dando algo de problemas.

.- Hagrid – Dijo serio el cantinero – Sé muy bien que hay en ese bosque, no me creas que soy tonto, me conoces, ese "pequeño" proyecto va a terminar matándote, sabes bien que es imposible tratar de enseñarle algo o por lo menos que trate de llevar las cosas con calma, mírate Hagrid, estas un poco malherido.

.- No lo tomes a mal Aberforth – Le respondió con cansancio el gigante guardabosques – Sé que las cosas no me han salido como quisiera que salieran pero desde que los Carrows han tomado el castillo no me puedo acercar demasiado aunque estoy tentado a hacerlo para proteger a los estudiantes.

.- Hagrid – Dijo Aberforth que empezaba a perder un poco la paciencia pero supo controlarse – Entiendo que te estés tomando un descanso pero los Carrows no van a parar y yo necesito hacer algo importante, estaré un rato fuera y necesito que alguien maneje mi pub, siendo sinceros debí de contratar un segundo al mando pero ninguno supo convencerme ¿quieres cuidar un poco el lugar?, al menos estarías más tranquilo aquí que estar en ese endemoniado bosque con ese ser al que cuidas.

El guardabosques dudó un poco pero al final decidió aceptarlo dado que le venía bien un descanso, el cantinero le agradeció y le dijo que no tardaría en volver, que regresaría lo más pronto posible, Aberforth no tenía dudas de que ningún cliente haría algo estúpido, es más ni siquiera iban a llegar más, las calles estaban desiertas y algunas tiendas cerradas de forma temporal, la crisis de la guerra mágica estaba estallando en todas partes pero el objetivo del cantinero era la casa de los gritos y no le quedaba muy lejos, habría llegado rápido con la aparición pero dado que están vigilando los medios de transporte mágicos no le convenía y parte de su tarea era no llamar la atención, así que tuvo que caminar con enojo, deseando llegar más rápido a la casa de los gritos.

Una vez que llegó a la casa, observó con detalle, para él no era más que una simple casucha para albergar a un hombre lobo, en efecto, el cantinero sabía el secreto de Lupin, el propio profesor le contó de su secreto pero para Aberforth era obvio aquello, su hermano siempre tuvo un as bajo la manga para poder defender o proteger a los que conocía e incluso hacerles frente por si las cosas se salían de control.

.- Bueno ya estoy aquí – Pensó el cantinero – No hay moros en la costa.

Entró a la casa e observó a su alrededor con cierta nostalgia, le recordaba los días en que cuidaba a su hermana Ariana o al menos le daba esa sensación, siguió explorando la casa, pensando en donde habría ocultado su hermano la información que buscaba sobre la maldición de las veelas, eso le llenó de dudas en parte de la noche y ya no deseaba ir con rodeos, para el cantinero la pelirroja le tenía un cierto cariño y no deseaba que ella estuviese en peligro pero las cosas pasaban por algo como bien decía su hermano.

No había encontrado nada en el primer piso, subió al segundo piso, el cantinero harto de tener que buscar intentó revelar la ubicación de los archivos con un encantamiento convocador pero nada apareció, nada llegó a sus manos:

.- Claro – Dijo molesto – No ibas a ocultarlo así como así, lo tenías que proteger con un encantamiento anti magia ¿no Albus?

Siguió explorando el lugar, el cantinero no quería perder más tiempo pero no le quedaba de otra que seguir buscando hasta dar con la preciada información, revisó cada lugar, cada habitación pero no encontraba nada sospechoso o fuera de lugar, se estaba cansando y se debatía en regresar a su pub e intentarlo más tarde con Minerva pero desechó la idea porque podrían sospechar de las idas a la casa y llegaría el rumor a los oídos de los Carrows, Aberforth se sentó en una silla cercana y enfrente un escritorio polvoriento, estaba en una recamara que parecía un estudio o aparentaba serlo, Lupin le contó que usaba ese cuarto para estudiar luego de que pasara su pesadilla de transformarse en un hombre lobo completo, el cantinero imaginó las veces en que el profesor habría pasado por estos cuartos o pasillos, arañando o gruñendo a todo pulmón espantando a los aldeanos en esa época y lo recuerda muy bien:

.- Esos tiempos ya pasaron – Pensó con nostalgia – Lo que me molesta es no encontrar lo que busco, un momento, podría ser que…

De repente como si una luz le dijera el camino, se maldijo por no saberlo al instante, era bastante obvio donde se ocultaría la información, una pequeña biblioteca y estaba en ese cuarto, Aberforth pasó unas cuantas veces por ahí ignorando los polvorientos libros que en realidad la mayoría de ellos estaban tirados en el suelo, los recogió pero no notó nada fuera de lo común, observó el mueble, era un tanto sospechoso que ese mueble estuviese lejos de la mesa de trabajo y recordó que él también tiene un mueble que revela una habitación, no lo pensó dos veces y movió el mueble de manera manual, sonrió al ver que había un hueco y dentro de ella los papeles que estaba buscando en un principio:

.- Por fin – Dijo el cantinero suspirando – Después de tanto rato, supongo que Hagrid me esperará un rato más, un descanso no le viene mal.

Los papeles o pergaminos que encontró no eran mucho, de hecho eran solo cosas detalladas, en algunos decían sobre la asombrosa magia que el bosque tenía, que varias secciones de dicho bosque estaban conectadas entre sí y estas las veelas la dominaban con su magia, no era un bosque normal y era lo que temía el cantinero en otras revelaba que las veelas podían controlar bestias que el ministerio de magia no podría controlar como hipogrifos, grifos, salamandras e incluso dragones:

.- Tal como me lo temía – Pensó el cantinero con rabia – Las cosas no podrían ser peores, pero ¿Dónde está lo referente a la maldición de las veelas?

No tardó en hallarla, era de hecho un pergamino escrito por su hermano, podía reconocer la elegante caligrafía de Albus y dudó un momento en leerlo pero desechó todo temor debido a que se preocupaba por la pelirroja y su compañera de viaje, dicho pergamino decía lo siguiente:

"Las Veelas del bosque silencioso"

"Hace tiempo, mucho antes del levantamiento de Voldemort, unas mujeres que eran de las mejores brujas de su generación decidieron crear magia avanzada más de lo normal, hechizos que podrían cambiar el curso de la historia de la magia, eran unas muchachas inteligentes, me apena saber que una de ellas pertenecía a Hogwarts, de hecho eran tres, una de Durmstrang, la otra de Beauxbatons y finalmente la última de Hogwarts"

"Deseaban la belleza y el poder más alto de la magia, llegaron a congeniarse un día para poder hacerlo, eran brujas inteligentes, astutas, brillante en todos los sentidos pero con una mente algo retorcida, el poder la magia que estaban creando les llevó a hacer atrocidades desde necesitar sangre muggle hasta sangre mágica, experimentar con ellos y en parte les resultó pero habían acabado con muchas vidas"

"En ese tiempo me di a la tarea de investigar dicha magia que ellas mismas crearon, no era una magia ordinaria, eso lo puedo asegurar, mucho más avanzada de lo que aprendí de los libros prohibidos, magia blanca o negra, sea cual sea de los dos, esas tres lograron combinarlas e usarlas para su propio beneficio"

"Cuando estaba Hogwarts me llegó el rumor de que las tres intentaban controlar la magia de las veelas, hacerlas suyas, esto me alarmó demasiado porque la magia de las veelas no es para nada ordinaria y ellas se estaban metiendo en un grave peligro, traté de llegar a tiempo en las afueras de Norwich, en el extenso bosque de las veelas que era un lugar sagrado pero fue demasiado tarde, las tres habían secuestrado a una veela pura, el clan de las veelas reclamaban furiosas porque habían tomado a uno de los suyos y no puedo culparlas, me di a la tarea de capturar a las tres brujas tenebrosas, ya no se le podía considerar de menor rango"

"Lo primero que tenía que hacer era buscar a la muchacha de Durmstrang quien hizo el secuestro de la veela, no me costó mucho encontrarla aunque dio problemas, traté de no complicar las cosas, de hablar con ella, pero no llegué a nada, me tuve debatir a un duelo contra ella, el nombre de la muchacha era Irina, una brillante muchacha, de la mejor de su clase, una bruja poderosa que se había ganado su reputación como la más fría reina de hielo en Durmstrang, me dio pelea pero al final salí vencedor pero ella huyó mediante el hechizo aparición, supe que no iba a ser nada fácil capturarlas"

"La segunda muchacha era una graduada de Beauxbatons de nombre Ellie, en realidad no era alguien con muchas ganas de querer congeniar, era fría, calculadora y una mente brillante por encima de sus compañeras, se graduó con todos los honores, no me fu tan difícil encontrarla, fue una noche en que ella regresó a su escuela a buscar unos libros, esa vez evité el duelo porque de alguna manera pude hablar con la muchacha, lo que me dijo no fue nada agradable, una actitud altanera y vanidosa, Ellie quería la belleza eterna y que todos la alabaran, la magia de las veelas era la clave para ello, no llegamos a nada y cuando intenté acercarme, ella desapareció de inmediato, los libros que ella buscaba eran libros sobre hechizos curativos, magia curativa avanzada, un libro prohibido que mandé a ocultar en la biblioteca de Beauxbatons, llegué a un acuerdo con la directora para que nadie conociese hechizos peligrosos o que no tuvieran todavía el nivel para manejarlas, Ellie no encontró el libro porque yo mismo lo había sacado y lo oculté en Hogwarts"

"La última del trío, Agatha, de la casa de Ravenclaw como es de esperarse, la cabeza del grupo quien planeó detalle a detalle, ella deseaba los grandes conocimientos y por supuesto la belleza, me sorprendió el hecho de que una alumna de nuestra escuela haya podido hacer algo tan cruel solo para llegar a poseer algo que no puede entender, la recuerdo muy bien, le di clase de transformaciones y era muy brillante, a Agatha la encontré con las dos restantes en las afueras de un pueblo, me fue difícil tratar de ubicarlas por lo que tuve que pedir ayuda a Minerva en capturarlas, una vez que las localizamos, las tres estaban alrededor de la veela como tratando de sacar su sangre mediante magia, con calma les pedimos que dejaran de hacerlo o que nos debatiríamos a duelo para detenerlas, como era de esperarse, no quisieron bajar la guardia y tuvimos que pelear"

"El duelo se ponía intenso y las tres muchachas eran de verdad brujas muy buenas a la hora de combatir en un duelo mágico, no recuerdo haberme debatido con oponentes semejantes quizá con Grindewald pero eso es otra cosa, la cosa iba a ir para largo, habría acabado peor sino fuera porque la veela se levantó librándose de la magia con la que lo tenían prisionera, de verdad estaba furiosa y como es una veela pura, dijo algo que no supe apreciar en ese momento pero les estaba dando una maldición a las tres, ellas cayeron al suelo retorciéndose de dolor, Minerva pidió a la veela que se detuviese pero no hizo caso"

"Tuvieron que pasar varios minutos hasta que finalmente las tres brujas estaban completamente transformadas en veelas puras, ¿Cómo?, simple, la veela nos explicó que la maldición de transformar a alguien en una veela pura significaba una muerte lenta y tenían que alimentarse de la magia o de una vida así sea insignificante pero a cambio ganarían lo que ellas buscaban en un principio, la veela me explicó que para revertir tal maldición necesitaban la sangre de un mago o bruja pura, de hecho necesitaban a dos, pero tenían que ser jóvenes e iniciar un ritual que llevaría tiempo completarse, pero al transformarlas, la veela me también me dijo que existía un bosque en las afueras del castillo, un bosque apagado como ella especificó, las tres brujas ahora transformadas podían quedarse ahí por toda la eternidad esperando el momento de tomar dos vidas jóvenes sino se tragarían a las victimas quienes se atrevieran a entrar a dicho bosque, que servirían como un elixir de vida pero que les alargaba su vida de forma temporal, que año con año la vida de las veelas se iban extinguir o en el peor de los casos si no se morían quedarían en esa apariencia de por vida si no seguían consumiendo sangre humana o mágica"

"La veela me dijo que para dicho ritual, se tiene que hacer en un manantial especial, tienen que dejar inconsciente a las dos jóvenes, si, tienen que ser mujeres a quienes tuvieran que hacer el sacrificio, las tres muchachas volverían a ser lo que eran, le pregunté a la veela si no existía otra manera pero no me respondió, lo último que me dijo fue las tres muchachas estaban bajo una maldición poderosa que no se podía revertir fácilmente pero que a cambio ganaron mucho poder y que podrían descontrolarse, el bosque silencioso disminuye su poder, los mantiene a raya por decirlo de alguna manera, así que no me quedó de otra que desterrarlas en dicho bosque"

"Cuando fuimos a dejarlas, ellas juraron venganza, que buscarían la manera de controlar su poder pero la veela les había dado otra maldición, si salían de ese bosque, su vida se acababa en el acto, ellas con rabia nos odiaron, podíamos sentir su poderosa magia y nos fuimos del bosque, conforme íbamos saliendo, más veelas aparecían pero estas eran diferentes, la veela pura nos dijo que esas veelas sienten la presencia de una veela pura y que deben de seguirlas, surgen con un llamado que solo ellas pueden escuchar, la veela líder es Agatha, las dos restantes se podría decir que están como segundo al mando"

"Desde entonces ese bosque permanece cerrado al público, aunque uno que otro aventurero ha entrado porque quieren encontrar la joya perdida de Ramsés, los ojos de la verdad, dicha joya no se encuentra en ese bosque, es tan solo un rumor, el bosque es raro no lo voy a negar, tiene muchos escondrijos, demasiadas conexiones y una extraña forma de manejar la magia de la aparición, sigues un camino recto y te pone en otro lugar que no conoces, cada sección tiene animales mágicos que uno no creería, no es mentira, todo ahí es de verdad, no es ninguna ilusión y ahora con las veelas controlando dicho bosque, es peligroso, lo sería todavía más si las tres veelas salieran a su antojo fuera del bosque pero debido a su maldición están encerradas en ese bosque"

Aberforth estaba atónito a lo que leía, cada línea que leía se ponía más furioso, ahora recuerda porque su hermano le había dicho que desmintiera el rumor de dicha joya, cuantos no oyó hablar a intrépidos aventureros que buscaban la joya, cuantas veces les ha dicho que no existe y que no debían de entrar en ese bosque pero no le hacían caso e iban solo para enterarse después de que iban a ser alimentos para tres veelas que deseaban por todos los medios volver a ser normal, el resto del pergamino no había nada más escrito pero una cosa era seguro, hablaría con su hermano sin rodeos y que le explicara en que más consiste el ritual, si existe una manera de romperla.

.- Así que esa es la maldición de la veela – Pensó el cantinero con cierta rabia – Un ritual, lo que me faltaba, Ginevra ahora corre un grave peligro, ella viene de una familia de sangre limpia, de sangre mágica y la otra, la chica de nombre Astoria Greengrass que también viene de una familia de sangre limpia, si no mal recuerdo una vez conocí a la patriarca de los Greengrass en mis días de auror, no me caía nada bien pero era temida por todos incluso de ese loco señor pero a estas alturas ese apellido ya no importará demasiado con el levantamiento de ese loco, a Minerva no le gustará nada aunque me dijo que solo sabe en parte y que conoce ciertas áreas de ese bosque, de todas formas le tengo que decir lo que encontré.

El cantinero agarró los papeles y los guardó, hablaría con su amiga más tarde para idear un plan de contingencia, mandaría al pájaro que tenía a su cuidado para mandar el pergamino escrito por Dumbledore, salió de la casa de los gritos y no tardó nada en llegar a su pub que como era de esperarse, todo iba normal, muy pocos cliente y el imponente guardabosques estaba tras la barra observando el lugar tranquilamente, se acercó y le preguntó:

.- ¿Todo bien?

.- Todo normal hasta ahora Aberforth – Le respondió el guardabosque – Hasta ahora nada sospechoso, con la crisis que se está viviendo es normal que no hayan muchos clientes pero me intriga saber a dónde fuiste Aberforth, te has demorado un poco.

.- Tenía un asunto pendiente Hagrid – Le respondió el cantinero – Hay cosas que se necesitan averiguar.

.- Que extraño Aberforth – Dijo sorprendiéndose el guardabosque ante la reacción del cantinero – pensaba que solo estarías al margen de las cosas y no estarías tan involucrado en ese tipo de asuntos.

.- No por gusto Hagrid – Dijo el cantinero un tanto molesto – De momento no te puedo decir mucho, ya lo sabrás a su debido tiempo, en todo caso, gracias por cuidar el establecimiento.

Hagrid lo miró dudoso pero al final simplemente le agradeció la oportunidad de cuidar el establecimiento, ya se enteraría de las cosas que hacía el cantinero, una vez que se fue el guardabosque, Aberforth le echó una mirada a su local, el panorama era de verdad triste, casi ya no había clientes salvo los viernes por la noche que a veces llegaban bocones a hablar de idioteces sin sentido pero eso no quitaba el hecho de que tenía que estar al tanto de esas discusiones, en su mayoría esa gente no cuidaba bien de lo que hablaba y el cantinero se enteraba de cosas relacionadas a la guerra mágica, cosas muy útiles para la orden, pero ahora en su mente se enfocaba en enviar la lechuza que tenía bajo su cuidado a la pelirroja junto a su compañera para que anduvieran con cuidado, no dudaba que llegaría a su destino pese a que el bosque era un laberinto mágico, también hablaría con su hermano de ese asunto de una vez por todas y buscar un plan de contingencia para sacar a los alumnos del castillo y que quedaran fuera de peligro, más adelante se reuniría con Minerva y le explicaría los detalles del pergamino que escribió su hermano, por fin las cosas se ponían un tanto claras e iban a empezar a mejorar pero Aberforth no se podía confiar demasiado, tenía que hacer las cosas cuidadosamente, cualquier fallo significaría un desastre, cosa que no convenía.

.- Bueno, no queda de otra – Pensó el cantinero que pasaba a su cuarto e invocaba un patronus para enviarlo a Minerva – Aquí vamos.

Nota del Autor:

Hasta aquí la parte 9, esperando que haya sido de su agrado, como siempre, un review no viene nada mal, en fin, nos vemos hasta la próxima actualización x3