Capítulo 9.
Preludio de Hallazgos.
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Hotel de Nagoya.
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La suavidad de la cama era algo que su cuerpo ya extrañaba, disfrutaba el confort recostado boca abajo, y con una leve queja mostraba el dolor en su espalda. El día había resultado agotador y no ansiaba otra cosa que dormir, pero su mente se negaba a hacerlo y ahora era consciente, que sin pensarlo mucho, abandono su amado departamento y a pesar de encontrarse un poco triste por renunciar al trabajo que realizo por los pasados cinco años.
En aquel tiempo había comenzado como un simple auxiliar de oficinas al servicio de su aun compañero de estudios Tetsuhiro, pues ambos aun asistían a la universidad, sin embargo, ahora sentía cierto alivio de hallarse lejos de Hamamatsu ¿La razón?
Siempre duro exiguo tiempo en sus relaciones amorosas y eso a pesar de ser una persona atenta y muy detallista. Sus pasados amores los veía como el reflejo de un adiós, la imagen de un, se fue, la lágrima derramada por una vida que quiso ser. La soledad la percibió como una sombra, un mediocre sueño lúcido, rezago de una felicidad ya bebida, el nombre de un amor pútrido. Demasiado romántico se definía, no solo él, sus amistades que bien lo conocían, sabían que podían contar con él para escuchar sus penas, ya que era alguien muy sensible y empático.
Pero, para su desdicha la mayoría de las personas que se interesaban por él no lo eran. Solo constituían simples recuerdos de un nunca más, las ganas que quedaron contenidas en cada poro de su piel. Simplemente sería feliz y se mantendría satisfecho con poseer una relación estable y duradera, con algún beta o alfa dispuesto a hacerlo sentir especial, pero ahora nuevamente se encontraba solo, añorando esas sombras de su pasado. También había comprendido que el amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso a participar en la construcción de esas mismas. Y permanecer con personas que no tenían su misma visión, le resultaba doloroso.
Reflexionaba un poco celoso en lo afortunado que era Tetsuhiro, le parecía que finalmente su amigo encontró el amor que siempre pensó que no existía para él, no pudo evitar sentir cierta envidia y preguntarse cómo es que ese alfa comportándose siempre egoísta y narcisista tenía la fortuna de encontrar a alguien tan especial y más porque en definitiva Souichi le parecía alguien sumamente descomunal no solo físicamente, si no también por su carácter decidido, capaz de controlar a su indomable amigo. Y como si sus pensamientos invocaran a aquella persona, precisamente mientras pensaba sonriente en esta distintiva pareja, escucho el familiar tono de llamada de su celular.
Con cierta pereza tomo su celular, y al ver el nombre del contacto se extrañó un poco, a penas la noche anterior habían intercambiado números Souichi y él, acordando que Hiroto lo visitaría para charlar, estar al tanto de su salud, en representación de Tetsuhiro y porque se habían sentido a gusto conversando mutuamente. Sin embargo sintió un mal presentimiento ante esta llamada a esas horas de la noche, su intuición le decía que algo malo pasaba, pensó en ir a la habitación de Tetsuhiro y avisarle, pero razono que de desearlo así, el omega le habría llamado directamente al alfa, por lo que mejor se apresuró y contesto:
- ¿Souichi san? ¿Sucede algo? ¿Te encuentras bien? -
- Hiroto kun, siento llamarte a estas horas y molestarte, pero no podía llamar a alguien más -
- No importa, dime lo que necesitas -
- Necesito ir a un Relief y no me animo a salir solo de aquí, con este olor y los alfas siempre acechando. Creo que sería difícil llegar -
- Pero ¿No está contigo Isogai? ¿Qué sucedió? -
- Solo ven pronto, yo aquí te explico... que no se entere de esto Tetsuhiro, no lo quiero aquí provocando más problemas -
Hiroto se protegió del frio y tomo su cartera, previniendo que siempre en ese tipo de situaciones desgraciadamente es muy necesario el dinero. Salió sigiloso de su habitación, enfocando su vista abajo de la puerta del cuarto que ocupaba Tetsuhiro, notando que estaba con las luces apagadas, con más confianza llego a la recepción del hotel solicitando llamaran un taxi para salir. La atención fue inmediata y durante el trayecto se preguntaba que podría haber ocurrido si se suponía que Souichi permanecería con Isogai durante su embarazo, pero no le fue difícil encontrar la respuesta por todo lo que había presenciado los días anteriores, era claro a su parecer que aquel alfa castaño con el que había conversado en la clínica, había traspasado ciertos límites.
Se disgustó ante su propia conclusión, preguntándose ¿Que no pueden darle un respiro? Ante su indignación se propuso darle todo su apoyo y cuidado posible, resolución que se intensifico al recordar la conversación anterior con el omega y enterarse que por el momento no podría contar con el apoyo de su familia al decidir mantener oculta la verdad de su embarazo, pues primero deseaba arreglar su situación con Tetsuhiro y si esto se lograba, presentarlo como el padre de su hijo. Además que Souichi le había solicitado a Hiroto guardar esa conversación entre ellos y no alentar a su amigo, ya que le explico que deseaba que escarmentara por timador y mantener un ventajoso comportamiento.
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Mientras Hiroto se dirigía al departamento, Isogai continuaba suplicando a su amigo afuera del baño, que este saliera, le repetía constantemente lo arrepentido que estaba ante su arrebato, prometiendo que eso no se repetiría. Sin embargo decidido Souichi le decía que se alejara y saliera de la habitación, que lo dejara solo unos minutos. Y una vez que Taichirou cumplió su demanda, el omega salió para guardar las pocas pertenencias que había llevado consigo y cambiarse el pijama cubriéndose lo más posible, ya que el invierno se hacía presente con un frio atroz, se apresuró, se preparó para irse con Hiroto en cuanto este llegara.
En el sillón de la sala se podía ver sentado e inmerso en su preocupación a Isogai, no se imaginaba la dolorosa situación que enfrentaría a continuación.
- Isogai, debo agradecerte toda la ayuda y apoyo que siempre me has brindado..., pero, no puedo permanecer un solo momento más aquí contigo, creo que es demasiado complicado para ti y yo en mi estado me vulnero y confundo fácilmente -
- ¿Queeee? ¿Piensas irte? No puedes hacer eso, ya te pedí que me perdonaras, además que te prometo que esto no se repetirá, pero por favor, no te vayas -
- Yo también necesito que me disculpes, desde un principio, es lo que debí hacer, ir a un Relief, he sido muy egoísta contigo pues sé que mi presencia y cercanía te sacan de control y no sería justo que estés padeciendo esto..., además, yo...
Tocaron el timbre de manera continua e inmediatamente Isogai se mortifico, se sintió insultado, concluyendo que Souichi había llamado a Tetsuhiro.
- ¿De verdad? ¿Prefieres a ese mal nacido? ¿Lo llamaste? -
- No, no lo llame, debe ser Hiroto kun, fue a quien le pedí venir por mí..., sin embargo debo aclarar esto contigo de una vez por todas, no es que lo prefiera a él, me temo que me he enamorado de su sombra, detesto sentir su mirada invisible todo el tiempo detrás de mi hombro, yo...
- ¡Souichi! ¿Estás ahí? -
Los gritos de Hiroto kun terminaron con el suplicio de ambos científicos, Isogai sintió un amargo dolor, una agonía y tortura ante la verdad develada por su amigo. Sospechaba desde hacía tiempo que el omega sentía algo por Tetsuhiro, pero escucharlo directamente de él, derrumbaba las pocas esperanzas que aun guardaba. Hizo un esfuerzo sobrehumano para mantener la compostura y decoro ese momento. Como en cámara lenta veía a Souichi ir en dirección a la puerta y dejar pasar al beta castaño, quien amablemente lo saludo, reaccionando confuso al ver a Taichirou atenazado y fuera de sí.
Souichi se despidió de él agradeciendo nuevamente y salió junto a Hiroto, el omega se sintió preocupado de dejarlo en ese evidente estado aturdido. Con sentimientos de culpa y dudoso pretendía regresar, pero el beta que supo leer lo que había ocurrido, lo tomo con firmeza del brazo deteniéndolo y seriamente lo amonesto:
- Si tu continuas siendo amable y condescendiente con él cada que pase algo, solo conseguirás herirlo y dañarlo más, ¡No lo alientes si no vas a corresponder a sus sentimientos! -
- Pero, me duele mucho verlo sufrir así ¡Maldición! Yo lo aprecio tanto, como a un hermano -
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En el departamento Taichirou se había dejado caer al sillón, recargando su cabeza en el respaldo, suspiro y cerro sus ojos para con dolor pensar:
Souichi, te veo, te siento, te beso aunque ahora no estés aquí, la fría soledad se burla de mí. Ese frenesí de deseo por tu cuerpo me lleva a crear una imagen de ti, esta habitación está llena de soledad, de olvido, eres como un fantasma que se regocija con mi locura, eres mi dolor, mi agonía, mi tortura. ¿Debería dejarte ir?
Encarecidamente, Hiroto continuaba exponiendo a Souichi que se comportara firme si ya había decidido no tener una relación seria con Isogai, en el taxi el omega dolido no prestaba mucha atención a las palabras del beta, solo podía pensar en lo mal que había dejado a Isogai, pero estaba de acuerdo con su nuevo amigo, ya no pretendía seguir lastimando a Taichirou, estaba seguro que ese alfa, fue y seria siempre la mejor compañía de su amarga y dulce soledad, habían convivido tanto tiempo. Como un collage, pasaban por su mente distintos momentos que compartieron y antes de derrumbarse y comenzar a llorar, se esforzó por escuchar lo que el castaño le decía, pero era inútil y ahora solo deseaba llegar al Relief.
Finalmente llegaron a un edificio decorado en tonos llamativos y alegres, diseñado con la intención de hacer más llevadera la situación de los que llegaban al lugar. Este contaba con un amplio jardín y en medio una bella fuente con dos delfines azules con blanco, que desbordaban el agua por sus hocicos. La recepcionista del Relief los atendió amablemente y realizando todo el papeleo correspondiente le asignó un numero de cuarto, el doce del primer piso, además de que le entregaron unas hojas que contenían el reglamento y horarios del lugar, tanto de la atención en el comedor, como el de las visitas permitidas. Souichi miraba por todos lados el enorme sitio, empezaba a arrepentirse de haber decidido ir allí, sabía que estaría muy incómodo en un lugar extraño y sin algún conocido cerca de él, también cavilaba que se sentiría triste encerrado y más con las hormonas del embarazo haciéndolo sentir tan susceptible a todo.
Después de encaminarlo a su nueva habitación y ayudarle a acomodar sus pocas pertenencias, Hiroto antes de despedirse, amablemente le pidió que, si había cualquier problema o algún trato que no le gustara del sitio, lo llamara inmediatamente para sacarlo de allí y también le prometió buscar alguna otra alternativa para que estuviera rodeado de los suyos y no tuviera que vivir tanto suplicio en su estado. Souichi le agradeció su prontitud en ayudarlo y le suplico que esto que pasaba se mantuviera como algo entre ellos, que omitiera contarlo a Tetsuhiro, pero el beta le recordó que él y su amigo habían acordado anteriormente de forma madura no ocultar cosas y menos omitir como se encontraba, ni negarse a recibir apoyo de Morinaga como padre de su hijo, que si bien era su derecho, también era su obligación hacerlo.
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La noche había pasado con rapidez, cuando Hiroto regreso al hotel, ya eran más de las dos de la madrugada. Y al llegar finalmente a su cama, cayo rendido, ya no quiso pensar cómo comunicarle lo acontecido a su amigo, simplemente deseaba descansar. Vaya que estar cerca de Tetsuhiro le hacía vivir una extraña aventura cada día.
Por la mañana con extrema pesadez abrió los ojos, y como no hacerlo si tocaban la puerta como si pensaran que estaba detrás de esta preparado para abrir de inmediato, con toda la pereza del mundo se levantó a abrirle al impetuoso Tetsuhiro que con demasiada energía, lo apresuraba a prepararse, se le podía ver al atractivo alfa con los ánimos hasta arriba, Hiroto con las enormes ojeras bajo sus ojos color avellana y todo el cabello enredado y revuelto, lo miraba como quien mira a alguien que ha perdido un tornillo, la escena destacaría lo totalmente opuestos que lucían, el beta sin una chispa de energía y su amigo rebosante de esta.
- ¿A qué viene tanto alboroto? Son tan solo las siete de la mañana, no pensaras que saldremos ahora mismo, Playboy kun -
- ¡Noooo! ¡Si deseas podemos hacerlo hasta que a ti te dé la gana! ¿Que no entiendes que entre más rápido resuelva esto, pronto estaré con Souichi? -
- Pero, yo apenas dormí unas cuantas horas, mientras tú estabas desparramado en tu cama, muy tranquilo descansando -
- ¿Ah? Pero si ambos nos encerramos en nuestras habitaciones a la misma hora, te desvelaste de seguro hablando por celular con el sujeto que sales, por lo tanto ¡No me culpes de tus calenturas! -
- ¡Ya no estoy saliendo con nadie!..., etto, además, no quiero hablar de eso. Lo que ignoras es que ayer cuando ya estaba listo para dormir, recibí una llamada de Souichi, quien necesitaba que lo llevara a un sitio, por lo que salí y regrese ya en la madrugada -
- ¿Souichi? A caso ¿paso algo? ¿Se sintió mal nuevamente? Y ¿porque no me llamo a mí? -
- Ya sabes que él no te llamaría hasta que tu cumplieras lo acordado, y, no, no se sintió mal, me pidió llevarlo a uno de esos sitio para los omegas..., un Relief, parece que al final no podía permanecer con el otro impertinente por más tiempo -
- ¿Le hizo algo ese imbécil? ¿Porque la prisa? -
- No, no pasó nada. Pero decidió irse, antes de que, si pasara algo -
- No esperaba menos de Souichi. Para mí, mil veces mejor que este lejos de ese individuo, que siempre está esperando listo ante cualquier oportunidad -
- Bueno, en eso son iguales los dos. Yo, ya cumplí con enterarte, pero de que puedas visitarlo, eso tendrás que hablarlo con él por el celular..., y ¿a dónde quieres que vayamos a estas horas, Playboy kun? -
- ¡Maldición! Esto que me dices de Souichi, cambia por completo mis planes para este día, primero debo sacarlo de allá ¿Cómo piensa que va a estar bien solo y con desconocidos? -
- Mira, hoy hagamos lo que tenías planeado, Playboy kun, Souichi necesita un respiro y dos o tres días en ese lugar, pienso le caerían bien..., Para que me entiendas, necesita descansar de ti y del otro alfa -
- ¿Cómo crees? ¿No más bien, pensara que no me importa lo que le suceda? -
- No, no lo creo, pero si tú crees eso, llamale y sales de dudas..., Pero te advierto que esta de muy mal humor, no sé si es por su estado o por lo estresado que tú y su amigo lo han puesto -
Tomo su barbilla y cerró los ojos, lo primero que apareció fue la mirada furiosa de Souichi clavada en él, se estremeció un poco ante la imagen, no había duda que el omega podía dominar hasta en la lejanía a Tetsuhiro, por lo que mejor decidió esperar a que descasara el rubio, razono que relajado y más tranquilo respondería mejor su llamada. Opto por escuchar el consejo de Hiroto de cumplir lo agendado para ese día y comenzó a darle algunos detalles de lo que harían.
Hiroto tenía un rostro sorprendido ante lo que escuchaba de labios de su amigo, éste último había citado a su científico investigador de confianza que había solicitado la patente desde hacía ya casi tres semanas y Tetsuhiro esperaba la respuesta a esa solicitud, así como que le entregara en sus manos la información que le había ordenado obtener, tras varias investigaciones enfocadas al gobierno y algunas otras instancias involucradas. El beta con la boca abierta, cubriéndola con una mano, además de sus ojos abiertos de forma exagerada, no daba crédito a las sospechas de su amigo, de hecho le comento que ni él, ni nadie más podría pensar algo así, que eso le recordaba lo sucedido décadas atrás con mentes enfermas en la historia.
Tuvo que esperar a que Hiroto se prepara para salir, mientras tanto Tetsuhiro acostumbrado a que el tiempo es dinero, llamaba a conocidas empresas dedicadas a los productos farmacéuticos, con la intención de conseguir entrevistas de trabajo, su determinación de no regresar a Hamamatsu o al menos no para ver, trabajar o tener trato con su padre; era firme. Tres empresas lo citaron con mucho interés al escuchar quien era y donde había laborado antes. Si de algo podía jactarse el alfa, sería que siempre fue alguien sumamente responsable y cumplidor en el trabajo, a un más lo seria con la vida que vislumbraba frente a él y lejos de sentirse presionado u obligado, la ansiedad ante la espera de aquello lo impacientaba. De hecho estaba anhelante por vivir esa nueva faceta en su vida y una pequeña prueba de eso fue, su ánimo desmedido para comenzar a realizar lo prometido a su omega.
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Relief de Nagoya.
Souichi se hallaba con una sensación intranquila, si acaso, logro dormir cuatro horas, pero estas no le resultaron suficientes. Sentía una pesadez no solo físicamente, su mente estaba agotada de darle tantas vueltas a los mismos razonamientos y sus posibles vertientes. Pero lo que le pareció insoportable, fue concluir que no lograría terminar los restantes meses de embarazo en ese sitio, se vio ante el espejo y se llamó cobarde, extrañaba mucho a sus hermanos y tía, también a su padre, sin embargo estaba más acostumbrado a su ausencia.
Además que estar en pleno invierno lo mantuvo preso de la nostalgia, recordaba que durante toda esa época del año, su familia conservaba la costumbre de colocar el *kotatsu.
Evocaba los cálidos momentos y a todos reunidos en el kotatsu, con un ambiente familiar. A Kanako sonriendo y Tomoe narrando sus historias despistadas y él escuchando atento, disfrutando del calor hogareño, mientras afuera la temperatura era congelante. Y aunque la mayoría de las casas japonesas tradicionales tienen poco o ningún aislamiento térmico. El kotatsu es una manera barata de mantenerse caliente durante el invierno, porque los futones atrapan el aire caliente. Pero pensar en todo aquello era como martirizarse solo y para colmo de males daban inicio los peores síntomas del embarazo, comenzó a sentir fuertes ganas de vomitar, apresuradamente llego al baño, expulsando gran parte de lo que había logrado desayunar.
En esos momentos, maldecía internamente a Tetsuhiro, ¡Oh! Como deseaba tenerlo enfrente y darle un buen golpe en la entre pierna, para que no funcionara más reproductivamente, al menos ese pensamiento logro formar una leve sonrisa de medio lado en su agotado y sudoroso rostro después del esfuerzo. Mientras refrescaba su cara con agua en el lavabo y enjuagaba su boca, escucho levemente su celular que sonaba notificando un mensaje. No podía acertar su procedencia, pero quienes llegaron primero a su mente, fueron Isogai y Tetsuhiro, el solo pensarlo, le hicieron sentir nuevamente el malestar en su estómago.
Con calma, respirando profundo para reponerse, llego hasta la cómoda donde había dejado su móvil, leyó que en efecto tenia, no un mensaje, sino dos, el primero de Morinaga que preguntaba sobre su bienestar físico y si podría visitarlo por la tarde, además que insistía en que se fuera a un departamento, que ese mismo día arrendaría. El segundo texto de Taichirou, que le suplicaba regresara con él al departamento. Souichi solo negaba con la cabeza y fruncía el ceño en señal de disgusto, le parecía que aquellos dos alfas eran unos necios y parecían no rendirse.
Cerro su celular sin contestar a ninguno, decidiendo mejor salir un rato a la fuente y leer de sus experimentos bajo el cálido sol, mientras recuperaba algo de calor en su cuerpo, pues con el estómago casi vacío, sintió la baja de azúcar en su sistema y lo evidenciaba en sus manos prácticamente congeladas.
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Hiroto vegetaba en un estado próximo al nirvana después de la cotidiana dosis reglamentaria de pan de melón, más té verde y crema deslactosada. El teléfono le hizo descender bruscamente a la realidad, pero no era el suyo el que sonaba, Morinaga con una amplia sonrisa contestaba, al beta en ocasiones le inquietaba esa máscara de perfección de su amigo, pero no era solo eso. Finalmente todos usan una máscara la cual es utilizada para intentar encajar y acomodarse un poco a las expectativas de los demás para ser aceptados. Y el también la había usado muchas veces.
Sin embargo, mientras lo miraba hablar, hacia memoria..., nunca lo había visto solo. Siempre estaba rodeado de gente. Y no solo en medio de los demás, sino en estrecha relación con los demás. Siempre estaba hablando o escuchando a alguien. Era egocéntrico, es verdad, presumido y muy seguro de sí mismo, pero cuando se lo proponía escuchaba a la gente. Eso lo hacía tan buen conversador, siempre era un ser pensante, sabía encajar con la opinión de la mayoría y, de alguna forma, sabía encajar con la opinión de sus interlocutores. Cuando le convenía nunca llevaba la contraria y si necesitaba fingir, siempre iba con la corriente, Hiroto concluyo que admiraba a su amigo. Pero casi se cae de la silla al asustarte, se recargo demasiado hacia atrás cuando Tetsuhiro lo apresuro a terminar el desayuno.
- ¿Qué esperas? Tenemos poco tiempo para encontrarnos con Kiriyama san -
- Ya casi termino, pero ¿Que te dijo? ¿Consiguió todo? -
- Si, pero vámonos, en el camino te cuento lo que quieras -
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Restaurant en Nagoya.
La persona que esperaban los saludaba con voz nasal, un hombre muy delgado y canoso, a pesar de que no parecía mayor a los cuarenta y cinco años. Su nombre Kiriyama Min, se acomodó en la mesa y Tetsuhiro lo presento a su amigo Hiroto, después de las cordialidades, comenzaron a tratar el asunto importante por el que se reunían y para estar más seguros ante lo delicado del tema que trataría, el alfa había reservado un lugar privado en la terraza de aquel restaurant.
El hombre miraba de forma suspicaz a Hiroto, ya lo conocía de la empresa, pero de las veces que lo vio, casi siempre estaba asistiendo a Morinaga Takumi y no sabía si debía hablar de ese asunto tan delicado delante de él y a pesar de avergonzarse primero pregunto a Tetsuhiro.
– Morinaga, ¿podemos hablar de esto? -
- Claro Kiriyama san, Hiroto es de toda mi confianza y puede hablar libremente -
- Bueno, entonces..., te confirmo que tus sospechas las he investigado, y todo concuerda, esto lo obtuve de una fuente confiable -
Hiroto asustado, no se contuvo de hablar:
-¡Imposible! -
Morinaga que también estaba sorprendido, como deseando tranquilizar a su amigo, menciono:
- Tal vez, pero no podemos pasarlo por alto, además no es necesariamente imposible Hiroto..., Kiriyama ¿estas completamente seguro?
- Nos hemos asegurado, Yo mismo ubique personal de tu confianza para obtener información y vigilar todo -
Un silencio incómodo se instaló en la terraza, se oían unos dedos nerviosos golpeando la mesa. Por supuesto, se trataba de Hiroto, que más sensible en comparación de sus acompañantes, trataba de controlar sus nervios de esa manera. Pero solo lograba poner aún más nerviosos a sus interlocutores.
- También, siento decirte Tetsuhiro que tu padre ya sospechaba de esto y años atrás comenzó a investigarlo, pero se desvió cuando comenzó a ganar demasiado dinero con la venta de los inhibidores para los alfas y finalmente dejo de lado esto -
- Eso no importa ahora, ¿hay alguien que puede decir qué tan seria es la amenaza del sistema? ¿Existirá una mente que alcanzaría a tanto? -
Kiriyama cerró los ojos, parecía que se esforzaba por hacer memoria, mientras Morinaga e Hiroto bebían de sus copas, solo vino tinto y algunos entremeses habían ordenado. Y después de unos segundos el científico contesto:
- No lo sé. Es posible, como ya lo dije. Lo que sí es indiscutible es que, si es posible que alguien lo haga, ese alguien es el científico del Centro de Investigaciones y su asistente, aunque pienso que los dos están a la par de conocimientos, pero como siempre el sistema solo admite a un solo jefe -
Hiroto más ignorante del tema preguntaba:
- ¿Por qué no solo los exponemos? Y que las autoridades hagan su parte -
Otro momento de silencio incómodo, ahora Tetsuhiro intercambiaba miradas con Kiriyama san, ante la ingenuidad de su amigo.
- No andamos por ahí exponiendo, no sin pruebas que procedan de ellos mismos, Hiroto. No si podemos saber quiénes en el sistema son de fiar y saben de esto, además que deben ser personas dispuestas a tomar el riesgo –
- Como te dije tu padre lo sabía. Además, existe un interés particular en que él se una a nosotros, pues Morinaga Takumi es de los pocos que saben desde que se inició décadas atrás este proyecto -
Emocionado ante la información, Hiroto comentaba:
- En términos inmediatos, la posibilidad de contar con su apoyo y que él nos diga quienes estuvieron en ese proyecto desde el inicio, ya es un motivo suficiente para despertar mi interés. Yo quiero investigarlo -
- No tan rápido, a mí también me interesa el asunto, pero estamos hablando de tres personas a las que no me gustaría involucrar, mucho menos a una en particular, es muy importante para mí y no puedo arriesgarle. Menos conociendo, que el difícilmente se pondría encontrá del sistema, piensa que el gobierno y sus instituciones están velando por el bienestar de los ciudadanos y más el de los omegas -
- Te entiendo Tetsuhiro y a todos nos interesa el asunto, pero considero que es mejor convencer a estas personas, serían las indicadas para encargarse del problema, que reciban la información de primera mano y verán que se trata de algo de vida o muerte..., al final no podrán negarse y de su protección, otra vez insisto en que tu padre juega un papel importante. Necesitaríamos de sus matones si es imprescindible...
Kiriyama se distrajo momentáneamente por la vibración de su celular, al verlo les dijo:
- Acaba de llegar un nuevo mensaje, permítanme -
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Hamamatsu.
La semana estaba próxima a finalizar, Masaky y su padre habían mantenido su distancia de los Morinaga y su empresa. Cumplido el plazo, ya estaban decididos a denunciarlos ante las autoridades correspondientes, como lo principales distribuidores de los medicamentos que habían estado consumiendo los alfas. El Junya menor no había dejado pasar un solo día sin marcar varias veces y enviar mensajes a Tetsuhiro, de hecho en sus arrebatos de ira, había roto tres celulares al azotarlos contra la pared al no recibir ni siquiera un hola de parte del alfa.
Morinaga Takumi, como en pasadas ocasiones, comenzaba a planear como deshacerse de ellos. Esta vez analizaba mucho más las cosas, no podría obrar tan descuidadamente como cuando se trataba de personas poco conocidas, no, estas contaban con poder y posición influyente, pero no pretendía permitirles volcar todo su imperio por un capricho del Junya menor.
Sin embargo, ignoraba que su tranquilidad podría estar asegurada, gracias a las medidas tomadas por Tetsuhiro, quien después de reunirse con Kiriyama san, había confirmado a su hermano Kunihiro que la patente del medicamento ya había sido autorizada. Que no debía preocuparse en demasiá si las autoridades merodeaban por la compañía y que si presentaban cargos contra ellos por promover los raptos de los omegas, llamara a sus abogados y estos se encargaran de presentar su defensa en caso de promoverse un litigio.
Kunihiro hablo unos minutos más con su hermano, preguntando en otro plano, de asuntos personales, sobre su bienestar, estadía y relación con Souichi, estaba demasiado concentrado escuchando lo que le platicaba emocionado su hermano que, no sintió desde en que momento su padre había entrado a su oficina y estaba detrás de él escuchando la conversación. Sin permitirle reaccionar, en un movimiento rápido el señor Morinaga sin pedir su permiso, arrebato el teléfono a su hijo mayor, estaba seguro que detrás de la línea escucharía a Tetsuhiro.
- ¡Tetsuhiro! ¿Eres tu hijo? -
Morinaga rápidamente reconoció la voz de su padre y las palabras que escuchaba, le confirmaban que se trataba de él. Irritado pretendía colgar el teléfono pero, recordando la conversación con Kiriyama san y enterado que Morinaga Takumi podría facilitar la búsqueda de los responsables del proyecto "Entropía" y proveer de protección principalmente a su amado, decidió contestarle:
- Sí, soy yo padre. Pero hablaba con mi hermano, no deberías entrometerte en las conversaciones ajenas, además que aún tengo muy fresco en la memoria, todo lo que pretendiste hacer o es que a ti ¿te resulto tan de poca importancia que ya lo olvidaste? -
- No, por supuesto que no lo he olvidado y por eso he tratado de hablar contigo e intente localizarte inútilmente para aclarar las cosas..., eres mi hijo y no puedes romper tan fácilmente el vínculo familiar -
- Pues, ya vez que sí, ¡claro que puedo! A ti, no te importo mucho evitar que esto sucediera -
- Mira hijo, yo sé que estas muy molesto, pero este asunto no se puede tratar por teléfono, necesito verte y que hablemos. Estoy dispuesto a remediar todo -
La molestia de Tetsuhiro persistía sin disminuir, sin embargo el deseo de resolver su situación con Souichi y conseguir frutos en su investigación, lo llevaron a tragarse su orgullo y actuar perspicazmente.
- Bien, mañana mismo hare espacio para ir a Hamamatsu, pero no me mal intérpretes, no es que desee hacer las paces contigo o me urja, solo pasare porque necesito algunas cosas de mi departamento y aprovechare el viaje. Pero te advierto que espero algo que me convenza -
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Nagoya.
Hiroto durante el trayecto al hotel, no paraba de querellas y más querellas: Que estaba demasiado sudoroso y acalorado de tanto caminar por los suburbios de Nagoya, buscando y preguntando costos de arrendamiento de los departamentos mejor equipados, conocía al exigente de su amigo. Para su gusto los dos primeros que inspecciono, le parecieron adecuados. Sin embargo, el detalle estaba en eso "El Pero", sabía que aquellas palabras siempre aparecían en el vocabulario del alfa cuando algo no le parecía.
Exagerando en todo, le restregaba en la cara a su amigo, que mejor estaría ahora si hubiese permanecido en Hamamatsu trabajando con Morinaga Takumi, repetía que Tetsuhiro era un dictador y negrero. Le narro toda su odisea y lo muy tarde que comió, una comida que ni su perro aceptaría. Después de dejarlo despotricar toda su frustración, Tetsuhiro con las venas saltonas en su frente, pasaba saliva, le costaba controlar su lado colérico e impaciente, finalmente hablo:
- ¡Ya callate! Si los dos andamos juntos en el auto todo el tiempo, haciendo las cosas ¿qué ventaja tendría yo de mantenerte como mi trabajador? En lo que yo adelanto unos asuntos, tú debes encargarte de otros -
- Si, pero tú te mueves en el auto y yo, debo andar en el metro y soportando el solazo, ¡no es justo! ¡Mira mi piel! ¿De qué me sirven tantos tratamientos y dinero gastado en el spa? Si con solo trabajar una semana para ti, he envejecido diez años -
- ¡Para eso eres mi trabajador! Bien..., al punto ¿Encontraste un buen departamento? -
- No sé qué les pasa a esos constructores de edificios, siempre los mejores y más amplios están en los pisos de arriba, y no creo que Souichi sea capaz de aguantar el uso del elevador, pues me imagino que debe estar por comenzar con las molestias de las náuseas y el vértigo -
- Si, eso es cierto, pero me inquieta más su terquedad. Es muy capaz de no aceptar salir de ese horrible sitio, que más que un refugio, parece una cárcel -
- No te creas, el sitio es tranquilo y agradable. Y del departamento que pienso te gustara, tome varias fotos y un video. Te los muestro al llegar al hotel -
Conforme llegaron al hotel y cada quien se dirigió a su cuarto, Morinaga dudoso revisaba su celular y nada, cero, Souichi no había contestado sus mensajes y en cambio Masaky no dejaba de atosigarlo con sus llamadas de voz, mensajes, llamadas no recibidas. Comenzó por borrar toda esa lista molesta del Junya. Y recordando las recomendaciones de Hiroto decidió no llamarle por ese día a su omega.
Cuando finalmente cumplió con todo su rito de limpieza personal, se vistió cómodo en una yukata oscura, volvió a repasar toda la información que le había conseguido Kiriyama san, leía y releía lo complejo de aquel proyecto, formulas químicas que estaban fuera de su esfera de conocimientos, experimentos fallidos, y vacunas con demasiados efectos adversos. ¡Como deseaba que Souichi estuviera junto a él! A parte de desear sentir su cercanía y mimarlo en todo, estaba seguro que toda aquella información que él no comprendía, para el omega era pan comido. Entendía que todos aquellos resultados fallidos, habían logrado frenar las intenciones de los participantes en el "Proyecto Entropía".
Como persona culta y educada sabía que una Entropía se define, como la degradación, el desgaste inexorable de todo lo que existe, el olvido, la muerte. Relacionaba esto a lo que Kiriyama san le explico horas atrás:
En realidad el desierto es la última victoria de la entropía, el inevitable fin que nos espera. La energía sigue allí, la materia también, siempre se conservan, pero se han degradado hasta un punto en el cual ya no pueden crear nada. Nosotros también somos estructuras, o mejor aún, sistemas que intercambian materia y energía. En cada intercambio nos va desgastando un poco más la entropía, como el eje que en cada vuelta se come un poco más de la rueda que gira.
Pero lo que más llamaba la atención de Tetsuhiro, era el nombre del proyecto ¿porque llamar Entropía al proyecto, si lo que pretendían los involucrados era todo lo contrario? ¿No se suponía que su propósito residía en conservar el planeta y la existencia de la humanidad?
Había aceptado verse con su padre para averiguar más detalles, pero lo que se negaba a permitir es que Souichi se involucrara en el asunto, de Isogai podría existir un "tal vez". Ambos científicos podrían ser capaces de descubrir lo que pretendía el sistema gubernamental, pues tanto su amor como el alfa rival, estaban a la vanguardia con todas las últimas investigaciones. Además que trabajaban en el Centro de Investigaciones, lo que facilitaba obtener información clasificada, no solo del presente, si no de décadas atrás.
Anómalo le pareció, el solo considerar la idea de tener que hacer una especie de tregua ante Isogai, y más aberrante formar equipo con su contrincante, no dudaba que al explicarle todo aquello sobre el proyecto Entropía, despertara su naturaleza de investigador y deseara averiguar hasta el último detalle. Pero de eso a que se lo expusiera a Souichi era sencillamente inasible, de antemano sabía que el omega, cuyas características lo hacían notar como alguien con un fuerte sentido de la justicia, equidad y equilibrio; no se negaría a participar en desenmascarar a los que juraban y aseguraban velar por el bienestar de la humanidad: El sistema y orden mundial.
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Como si sus pensamientos y deseos estuvieran conectados. Souichi actuando algo bipolar, observaba y volvió a revisar su celular, su mente acariciaba la idea de que Tetsuhiro le marcara y atrevidamente le repitiera, cuanto lo amaba, deseaba y añoraba estuvieran entrelazados no solo físicamente, también sus corazones. Un amplio contraste a su reacción en la mañana.
Por su parte el alfa, comprendía que el amor es el anhelo de querer y preservar el objeto querido. ¡Cuanto lo anhelaba! y desesperado ansiaba resguardarlo. Ahora miraba atentamente las fotos y el video que Hiroto le había enviado a su celular, se rio al descubrir que su amigo lo conocía bastante bien. El departamento cubría todas sus exigencias y con un mensaje de "Te Amo y que pases buenas noches. Mi vida", le envió las mismas fotos y el video a Souichi, solicitándole le respondiera si le gustaba el lugar, para negociarlo lo antes posible.
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* Kotatsu. Consiste en una mesa con una estufa eléctrica adjunta a la parte inferior de la mesa y usualmente se pone sobre un futón delgado, como una alfombra. Después se acomoda un segundo futón, más grueso, sobre la mesa kotatsu, así la estufa eléctrica calienta el espacio debajo del futón, y a quien esté debajo de éste.
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Solo deseo, no estarlo complicando demasiado. Espero sus opiniones. Saludos.
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