Hello everybody! He vuelto desde mi mundo abrumado para traerles un nuevo capítulo de Misión Romance :P
Espero les guste! :*
Capítulo IX: Confesiones.
—¿Sasuke-kun…? —Sonaron somnolientas las palabras de la blanca chica de cabellos rosados al despertar.
—Él no está aquí —recibió por respuesta de parte de un hombre que se le hacía de apariencia familiar. Estaba segura de haberlo visto en algún lugar.
—¿Quién eres? —Pregunto nerviosa. La garganta le escocía. Le dolía la cabeza y se sentía un poco mareada.
—Mi nombre es Riohaku, soy el hermano mayor de August —respondió tomando la mano izquierda de Sakura—.
—¿Por qué…? —fue interrumpida.
—Tu nombre es Haruno Sakura —retiró de su dedo el anillo de matrimonio y luego el guante que le cubría hasta el codo—. Eres una kunoishi de Konohagakure no Sato —arrancó el sello que tenía en el brazo y lo quemo sosteniéndolo en su mano.
—¿Como lo sabe? —su voz mantenía un tono suave pero firme, no estaba segura, había sido descubierta pero aún así no podía mostrarse débil.
—Eres compañera de equipo de Uchiha Sasuke, el Sharingan Hatake Kakashi, Tenzo Yamato, el Jinchuriki del Kiuuby Uzumaki Naruto y un anbu raíz que se hace llamar Sai. Formaste parte de "los 12 de Konoha" junto a los ninjas que aprobaron contigo el examen chunin antes de la invasión de Orochimaru.
—Veo que está muy bien informado —sus ojos verdes observaban anonadada a aquel hombre que miraba el techo con brillantes ojos rojos y le colocaba de vuelta el anillo, ahora en su mano desnuda—.
—Es mi deber como Kusakage —devolvió la vista a su ahora cuñada—. Eres ninja médico, entrenada por la mejor en su clase, la mismísima Godaime Hokage; Tsunade-hime, una de los 3 legendarios Sannin, nombrados así por la Salamandra Hanzo y la única que aún vive de los tres.
—¿Dónde está Sasuke? —preguntó de manera directa, manteniendo el semblante frío y las cejas arqueadas.
—Está vivo —su corazón se llenó de esperanza—, pero no está aquí —se mordió los labios y el ojirojo sonrió vencedor—. Es un hombre muy fuerte pero, fue tomado por sorpresa cuando bajó la guardia. Incluso Sasuke Uchiha puede bajar la guardia —posó su mano sobre la cabeza rosada de la chica y alboroto un poco sus cabellos—. Toma esto —le entrego papel, tinta y una pluma— Le escribiremos una carta a Sasuke-san, ¿está bien?
—¿Qué pasa si me niego? —el hombre suspiró.
—Si te niegas, Sasuke vendrá a buscarte, me hará enojar y tendré que matarle.
—He, eres muy confiado —aseguró sonriendo orgullosa—. Sasuke no es alguien que pueda ser derrotado con facilidad.
—Ya he conseguido que mis hombres lo venzan una vez, y también tengo la opción de iniciar una guerra contra Konoha, —ella miró con enojo el papel y la pluma—. ¿Quieres ser la causante de que acabe la paz entre nuestras dos aldeas?
—Estás loco —susurró y bufó molesta—. ¿Qué quieres que le escriba?
—No lo sé, dile que estas bien, que no te busque y que deseas casarte con August. Que salude a tus padres y tu maestra de tu parte a amigos y conocidos —Sakura solo escribía según las indicaciones del hombre, luchando por retener las lágrimas que querían salir de sus ojos—. No vayas a llorar —sugirió con frialdad—, solo estas evitando un conflicto mayor —se acercó con suavidad a la frente de Sakura, marcando un cálido beso sobre ella.
—¿Por qué hizo eso? —preguntó apretando la pluma en sus manos.
—Desde hoy serás mi cuñada, pero eres solo una niña —suspiró con pesadez—. Puedes confiar en mí, de ahora en adelante estarás al cuidado de mi familia —tomó la carta al verla concluida. Las lágrimas comenzaban a escapar de los ojos verdes frente a él— ¡Karin! —la nombrada cruzó la puerta.
—¿S-sí, papá? —dijo en respuesta la pelirroja, nerviosa.
—¿Qué? —Los ojos de Sakura se abrieron de par en par—. ¿Él es tu padre, Karin?
—Sí —Sakura estaba furiosa. Se levantó de su lugar dispuesta a atacar a la pelirroja, pero el hombre llamado Riohaku se interpuso.
—Cálmate Sakura —pidió el hombre sujetándola de los hombros, sentándola en la cama—. Karin y yo te explicaremos todo.
—Sí, solo escucha con atención y no intentes golpearme, por favor —pidió con sarcasmo—. Bien —agachó la cara un poco apenada y se sentó—. Hemos comenzado a planear esto hace tres meses, cuando oji-chan volvió de América.
~Recuerdo~
Fue un domingo, el clima era excelente y el viento movía con fuerza las olas al ras de la arena. El muelle estaba activo, como siempre, estaba cerca de Kusagakure y los barcos llegaban permitiendo que nuevos navíos partieran a sus destinos. Un gran navío, anclado en el muelle estaba listo para desembarcar. Entre las personas que bajaron del barco se encontraba un hombre, alto y rubio, con brillantes ojos azules y 1.90 de lúcida y bien formada estatura.
—¡Onii-sama! —exclamó con fuerza al bajar del barco, caminando a paso apurado en dirección a su hermano mayor—. ¿Cómo esta mi querido Onii-sama? – Preguntaba con gran alegría.
—Yo muy bien, gracias, ¿qué hay de ti? —respondió el hombre de pie junto a su hija de largos y rojos cabellos.
—Bien, ¿eres tu Karin-chan? —preguntó algo asombrado. Ya no era una niña, era una mujer hermosa.
—Bienvenido a casa Oji-chan —Contestó ella, siendo abrazada y alzada por el rubio que acababa de llegar.
—Estas muy grande, y muy hermosa —la chica sonrió—. Eres idéntica a tu abuela Karin —bajó la mirada y despeinó sus cabellos.
—¡No hagas eso! —se quejó—, ¡ya no soy una niña! Y sí, creo que me parezco a la abuela —sonreía con alegría ante aquel comentario—. Oye Oji-chan, ¿Aun no te has casado? —le miraba burlona mientras el hombre arrugaba la cara por no agradarle el comentario.
—¡No hables sobre ese tema Karin! ¡Eres igual a mi madre! ¡Me sigue torturando después de morir! —gritaba al cielo mientras Karin reía.
—No hables así de mi madre, August —esta vez su hermano le reprendió enojado.
—L-lo siento —agachó la mirada el rubio.
—Oji-chan, ¿Te ayudo a conseguir una esposa? —sonrió mientras abrazaba a su tío. No importa cuánto tiempo pasara, él la hacía sentir como una niña.
—Claro, podríamos escoger una entre todas las chicas de esta aldea —reían con complicidad.
—Ustedes dos, no se metan en problemas —advirtió—. Ven Alphonse, hace mucho no te pasas por aquí. Me gustaría confesarme y mostrarte a los nuevos genins de la aldea, aunque no crean en nuestra religión, confió en que los bendiga.
—Como gustes Riohaku —respondió el sacerdote siguiéndole.
El rubio y su sobrina caminaron poco a poco por el muelle, con calma, entre risas, anécdotas y planes descabellados, que funcionaran para intentar hacer que alguna chica se sintiera atraído por él. No era una mala persona pero, por alguna razón casi inexplicable no había logrado aún convivir con una mujer por más de 15 días. Al menos eso era lo que ella sabía.
—¿Qué es lo que quieres exactamente, tío? —preguntó Karin sonriente, saboreando un helado.
—Solo necesito una persona joven, que me dé un hijo a quien dejarle todo lo que tengo y podre morir en paz cuando me llegue la hora —decía sonriendo—. Ya tengo 34 años, y cada día me hago más anciano —Karin suspiró—. Mi sueño cuando naciste fue dejarte todo a ti pero, tú misma me dijiste que ese estilo de vida "empresarial" no era lo tuyo —ella asintió—. ¿Qué tiene de malo quererle dejar a alguien lo que con tanto esfuerzo forjo mi abuelo, hizo creer mi padre y yo he magnificado?
—Oji-chan —interrumpió haciéndolo callar—. Tampoco estará bien que le dejes todo eso a cualquiera. Sé que todo eso te importa mucho —suspiró y acomodó los anteojos en su lugar—. ¿Y por qué quieres que sea de aquí? ¿Tan lejos de América tienes que ir para conseguir una esposa? —sus ojos rojos miraban con preocupación a su aparentemente cansado tío.
—Karin, Las personas en mi hogar son ambiciosas, rastreras y no tienen ideales. ¿Crees que eso es lo que deseo para mi descendencia? —el rostro del hombre se torno serio y frio—. Sé que la ambición existe en todos lados, pero, no confío en las personas de donde vengo.
—Te entiendo.
—Soy el hombre más rico y poderoso de mi hogar. Cualquiera mataría por ser el heredero de tal dineral. Por eso deseo a alguien humilde, de corazón puro, amable y que sea capaz de arriesgar cualquier cosa por las personas que ama —ella sonrió.
—Tienes razón —su mirada se perdía en el pasado—. Las personas pueden ser muy egoístas.
—Sí, es por eso que quiero conocer a alguien fuerte, amable y especial. No me importa si no me ama, pero un día moriré y quiero dejarle todo a alguien a quien yo pueda llamar "mi hijo".
—Sabes, Oji-chan, yo conozco a una chica —su mente se había iluminado—. Y no solo es una persona bondadosa y de buen corazón —bajó la mirada y antes de que la tristeza la abrumara, subió el rostro con fuerza para encarar a su tío—. No puedo decir que sea una gran amiga, pero le debo mi vida —dio un paso firme, se retiró los anteojos y con el rostro de una ganadora espetó; —Le dije que algún día se lo pagaría, y creo que esta es la oportunidad de hacerlo —llevó los lentes a su lugar nuevamente y tomó la mano de su tío—. ¡Vamos! —lo arrastraba escaleras arriba en la mansión del Kusakage, a donde habían llegado brevemente—. Tengo una fotografía de ella en mi habitación, tiene los ojos verdes, y un extraño cabello rosado.
~Fin del Recuerdo~
—Ese día comenzamos a idear la manera en que pudieras venir hasta aquí —Karin estaba avergonzada. Se notaba en sus ojos—. La verdad, no imaginé que Tsunade-sama enviaría a Sasuke-kun contigo.
—Karin —suspiró, intentando calmarse—. Esta no es precisamente la forma adecuada de agradecer a alguien —estaba enojada, y sentía que alguien le había apuñalado por la espalda.
—Sakura, lo siento, ¿ok? Mi familia desde mi bisabuelo, está dividida en dos partes —movía sus dedos como si contara—. Una gran parte ha vivido siempre lejos de aquí y han preferido estar en ese lugar, pero, otra parte han tomado gran cariño a la vida en este lugar —su mirada chocaba directamente contra los aturdidos ojos de Sakura—. Si debíamos entregar la fortuna de más de tres generaciones a alguien. Entonces yo preferí que fuese a ti, o al hijo que tengas con mi tío.
—¿Y crees que estoy interesada en esa "fortuna" de la que hablas?
—No, y es esa la razón de que te escogiéramos a ti. Mira, se qué ahora estas enojada, pero… —fue abruptamente interrumpida.
—¿Pero qué, te lo voy a agradecer algún día? —el sarcasmo era notorio en sus palabras.
—No. De hecho confío plenamente en que me detestarás aún más. Pero sé que algún día me perdonaras, porque eres una persona increíble —sonrió rascándose la cabeza nerviosa. Se acercó a su padre—. ¿Recuerdas lo que te pregunté cuando estábamos a solas, antes de que Sasuke-kun llegara?
—Sí —bajó la mirada—. Ahora entiendo por qué lo preguntaste —el flashback llegó a su mente.
~Recuerdo~
—Sakura —ambas estaban en el pasillo, en espera de que Sasuke apareciera y la pelirroja le llamaba—. ¿Puedo preguntarte algo? —sus manos con gracia preparaban el velo que luchaba por enroscarse en el rostro de la "novia".
—Sí. Pregunta lo que desees —su mirada era amable y una suave sonrisa le adornaba. Sujetaba con fuerza el bouquet.
—Sakura, ¿tú aún estas enamorada de Sasuke? —su rostro mostraba duda y las palabras salieron con un ligero tono de irritación.
—No —respondió Sakura tajante—. Él me ha hecho más daño del que puedo soportar —suspiró y el orgullo invadió su rostro—. No soy tan masoquista para seguir teniendo esa clase de sentimientos por la persona que más me ha hecho sufrir en mi vida.
—¿Estás segura? —insistía.
—¡Sí! —gritó—. A estas alturas solo le aprecio. Fue mi compañero de academia, crecimos juntos y al igual que Naruto continua siendo mi compañero de equipo. Pero ya no le amo, no como antes.
—Está bien —la sonrisa en la pelirroja se amplió—. Si tu lo dices, yo te creo.
~Fin de Recuerdo~
—¿Por eso me preguntaste si amaba a Sasuke en aquella ocasión? —su sonrisa era pura y cargada de arrepentimiento.
—Sí, te juro que si me hubieses dicho que aún le amabas, yo, yo habría hecho que la boda se cancelara en el acto. Por eso necesitaba saberlo —agachó la mirada sin alejarse del lado de su padre.
—A ver —el hombre interrumpió al percatarse de que ambos rostros entristecían—. Sakura, Jemine es una de nuestras sirvientas. Vendrá en unos minutos a traerte algo de ropa para que te cambies —se puso en pie y entrego la carta a Karin—. Tú, llévale esto al Uchiha y asegúrate de que llegue sano y salvo a su aldea —tomó la mano de Sakura—. Dentro de una hora vendrán por ti. Te espera un largo viaje a través del mar.
—¿Qué? —lo del viaje jamás lo habría imaginado.
—Es justo como acabas de escuchar. Lo mejor ahora es que te vayas con August a América por un largo rato, además de que él debe volver —sonrió mientras tomaba la mano de su hija indicándole que se retirara.
—¿Pero, por qué tengo que ir? —preguntó Sakura. Estaba alterada, pero luchaba por mantener la calma.
—Mi hermano no puede tener hijos. Es infértil —la tristeza salió en las últimas palabras. Alguien que realmente añoraba un hijo, no podía tener uno—. Te realizaran allá unos estudios para hacerte una inseminación artificial con esperma conseguida de algún banco de semen.
—Pero, ¿por qué? —una mujer cruzó la puerta, parecía tener unos 40 años, era baja de estatura, tenía los ojos cafes y el cabello negro, amoldándose en ondas sobre su traje de mucama y dejando ver en su rostro su piel mulata.
—No hay otra opción, Sakura —Riohaku besó su frente y dejó la habitación junto a Karin.
—Lo siento, Sakura-chan —la pelirroja agachó la mirada y Sakura quedó inmóvil.
La mujer llamada Jemine comenzó a quitarle el vestido de novia y algunas lágrimas cayeron de sus verdes ojos.
—Adiós, Sasuke-kun…
o
O
o
Continuará…
Bueno, este capítulo ha estado lleno de revelaciones, en este momento muchos pensaran: ¿Pero, Sakura no quiere a Sasuke?! ¿En serio se irá?! Y no les diré nada uwu... Esperen al próximo capítulo! Besos :*
Gracias por leer!
Besos~~ FanFicMatica :*
