Albus permanecía en silencio de pie al lado de su madre, parecía que dormía… pero sabía que la habían dormido, su cuerpo no podía verse rastros directos de confrontación, pero había sido víctima de una terrible maldición, por la que cada vez que despertaba parecía ausente, como si su mente no estuviera en el cuerpo y por propia petición de su padre los sanadores la dejaban dormir, porque la expresión que Albus le había visto le horrorizaba aun, su expresión era de pánico, y abría sus ojos más de lo que jamás le había visto antes...
Albus aparto un momento la mirada de su madre y miro a su padre, cada vez se veía más envejecido y se mostraba poco hablador, para contestar lo hacía con monosílabos o en un tono duro de enfado, Albus sabía que debía de sentirse culpable, Thor la ataco mientras su madre entrenaba o jugaba al quidditch, después de haberse retirado, todas las semanas entrenaba de forma rutinaria para permanecer en forma, según su padre era un objetivo fácil, cualquier que la conociera sabría de esa rutina y sabrían que se encontraba sola, era fácil, pero Albus sabía que Thor lo había pagado caro, su madre era una bruja muy poderosa, en el lugar donde la encontraron vieron restos de la lucha y los indicios apuntan que le había defendido hiriendo al atacante, lo único que dejo Thor fue una nota en la pared, en la que amenazaba a su padre…
"Si no os entregáis tu, Potter y tus dos amigos prófugas… esto sucederá con cada ser que amas…"
O eso es lo que había escuchado a su padre, pero él pensaba que su padre omitía parte del mensaje, pero tampoco no se había atrevido a preguntárselo directamente, también Albus notaba un gran peso en el cuerpo… no podía evitar pensar que ese ataque había sido en parte responsabilidad suya… Thor había escapado porque Matt dejo que escapara y Albus no había dicho nada, no había delatado esa traición y no se sentía con fuerzas para hacerlo en ese momento, pensó que si su padre lo descubra le odiaría en lo que le restase de vida, pero más se odiaba a él si a su madre no le encontraban una cura temprano.
-Vete-le dijo simplemente su padre con esa voz áspera.
-Volveremos en vacaciones…-le dijo Albus con un hilo de voz- cuida de mama…-dijo simplemente Albus y miro una vez más a su madre y se marcho por la puerta.
Albus caminaba hacia las chimeneas para volver a Hogwarts, la Directora les había dado permiso para permanecer en el hospital durante una semana, pero no podía ausentarse más de clases aunque él prefería ayudar a su padre, por lo menos el sentimiento de culpabilidad mitigaba cada vez que hacia algo por su madre, sus hermanos ya habían vuelto al colegio, en todo esa semana James solo entro a ver a su madre una vez, Albus sabía que no era capaz de seguir mucho tiempo allí, no se sentía con voluntad y su padre no dejo estar a Lily siempre porque cada vez que entraba lloraba y su padre no quería perturbarla más, pero Albus no sabía si se refería a Lily o a su madre, en cambio a él si le dejo, ahora pudo entender las palabras que le había dicho hacia cerca de tres meses…
"Porque de tus hermanos eres el más maduro, además… eres el único en que puedo confiar para que cuides de tu madre, James no piensa las cosas y Lily es muy inmadura y sensible, ninguno es tan fuerte como tú"
Albus al recodar sus palabras tuvo el presentimiento que no se esperaba eso, esperaba que le atacasen a él no a su madre, por eso estaba tan afectado en ese momento, no considero que su madre también sería un objetivo… y ahora todos estaban en peligro… pero Thor aun no se había hecho con sus tíos Ron y Hermione, Albus dudaba que supieran siquiera del ataque que había recibido su madre, estaba más que seguro que si lo supieran volverían sin perder tiempo.
Llego a las chimeneas, cogió un poco de polvos flu y miro por ultimo al hospital al que esperaba volver sabiendo que su madre se había recuperado, los arrojo al fuego y grito Hogwarts… Al momento se encontró tirado en el sucio (mas de lo normal) suelo de la cabaña de Hagrid, Albus miro en todas direcciones y no encontró a Hagrid por ninguna parte, tampoco a sus amigos y tampoco a su novia, les había mentido, ellos le esperarían una hora mas tarde, quería aprovechar ese tiempo, quería aclarar algo con una persona al que culpaba de lo que había pasado.
Saco el mapa del merodeador y encontró a Eleine, Rose y Scorpius en Pociones, así que busco a Matt en el mapa, estaba en el despacho, aunque no había visto a la Señora Prince por ninguna parte, pero eso ahora no le preocupaba y empezó a andar camino del despacho de Matt.
Entro en el castillo como un rayo y subió con cuidado los pisos con la esperanza de que nadie le viera, para no poner sobre aviso antes de lo planeado a sus amigos y a Eleine, puso especial cuidado en esquivar también a sus primos, a los profesores y al fin se encontró enfrente del despacho de Matt.
Sintiendo una rabia y culpabilidad por todo el cuerpo abrió la puerta de un golpe y sin llamar entro.
Matt se encontraba sentado en su despacho, pero con la súbita presencia de Albus se levanto perturbado con su comportamiento y sin mediar ninguna palabra más de ningún tipo…
-¡TODO HA SIDO POR TU CULPA!-le espeto Albus furioso-¡NO SE SI VOLVERE A VER A MI MADRE! ¡Y TODO POR TU CULPA!
Después de gritarle Albus se espero el ataque eminente de Matt, sabía que era poderoso y que no iba a dejar pasar esa, pero no le importaba, ni siquiera le importaba que estuviera gritándole al padre de su novia.
Con un movimiento de su varita, que de la rapidez Albus no le dio tiempo ni de siquiera pensar en coger la suya, cerró la puerta y hizo un encantamiento silenciador, Albus miro con odio a Matt.
-Me esperaba esto, pero te esperaba acompañado…-le dijo Matt con toda tranquilidad mientras le miraba, no sabía si le miraba con culpabilidad o con pena-siéntate, por favor-le pidió Matt con amabilidad, pero Albus no le hizo caso y siguió mirándole con odio- ya veo…-dijo simplemente Matt-Albus siento muchísimo lo que le ha pasado a tu madre, era mi ídolo, es una jugadora formidable, lo lamento…
-¡Si no le hubieras dejado escapar…!-le grito Albus, intentando mitigar el sentimiento de culpabilidad.
-Albus, sé que es complicado, solo miro por mi hija, sin reparar en las consecuencias que acarrearía mi decisión…-le contesto Matt mientras caminaba de un lado a otro de la estancia-¿A qué esperas?-le pregunto directamente, Albus se quedo mirándole sin entender a que se refería-¿Por qué no se lo has contado aun a tu padre?-quiso ser mas explicito Matt.
-Me odiaría…-le contesto simplemente Albus.
-No, no lo haría, te entendería, seguro que tu padre ya guardo muchos secretos pesados a lo largo de su vida…-le dijo sin mas.
Albus se sentó, odiaba lo que había hecho Matt, pero el mismo le contó que en su lugar habría hecho lo mismo para proteger a Eleine, no sabía qué hacer aunque sentía que estaba traicionando a su padre, estaba en una encrucijada de la que no sabía salir...
-No se lo diré…-dijo al fin Albus y Matt le miro totalmente sorprendido-no nos sirves en la cárcel, tienes que encontrarle y arrestarle tu mismo… nadie mas sería capaz-le dijo al fin.
-Albus, te doy las gracias, pero aceptare que cambies de opinión, no ha sido por tu culpa…-le contesto Matt mientras se acercaba a él.
-Pues me siento así-le contesto simplemente Albus mirando hacia otra parte.
-Tus padres sabían a lo que se enfrentaban, por lo poco que me han contado, tu madre si supo luchar y no fue una cobarde… Albus no quiero asustarte… pero tu madre es una de las pocas que se ha enfrentado a Don y sigue con vida… no la subestimaría, confió en Aldara, ella está ayudando a los sanadores de San Mungo en estos momentos-le informo Matt, Albus no sabía esa información y ahora entendía porque no veía a la Señora Prince en el mapa- seguro que Aldara puede identificar esa maldición y ayudar a tu madre, se lo debemos a tu familia por el apoyo que nos han dado-le contesto Matt simplemente.
-Vale…-dijo Albus un poco mas convencido, la Señora Prince si podía ayudarles, aun recordaba cómo había ayudado a Rose y a Teddy hacia dos años, seguro que ella podía saber lo que Thor le había hecho a su madre.
-Te veo mañana en clase… y te aconsejo no faltar más, porque si lo quieres saber… hablo sireno…-le dijo Matt con una sonrisa de medio lado.
-Vale-le contesto Albus de inmediato sonrojado.
Salió del castillo y camino de vuelta a la cabaña de Hagrid sabía que sus amigos irían a verle allí, además estaba seguro que Hagrid ya le esperaba y al tocar la puerta de la cabaña no se equivoco, Hagrid estaba allí troceando… algo que Albus no sabía.
-¡Albus!-le grito Hagrid con un cuchillo en la mano, del tamaño de una espada-¿Cuándo has llegado?-le pregunto Hagrid mientras lo dejaba sobre la repisa-no te esperábamos tan pronto… ¿Cómo estás?-le pregunto con dulzura.
-Bien… más o menos-le contesto Albus ahora que lo pensaba prefería no haber ido, porque Hagrid le miraba con cara de pena, y eso no le ayudaba nada.
-Ya verás que todo sale bien, seguro…-dijo Hagrid con confianza, Albus simplemente forzó una sonrisa, lo cierto es que ni él sabía lo que tenía que salir bien.
-¿Donde están lo demás?-pregunto Albus a Hagrid, tenía ganas de ver a Eleine, hacia una semana que no la veía, pero le había escrito todos los días.
-No tardaran, pero si quieres puedes irte, no hay problema además yo estoy por ahora ocupado con los cangrejos de fuego…-señalando lo que estaba cortando, Albus no le quedo claro si eso era la comida de los cangrejos de fuego o eran los cangrejos de fuego.
Albus miro una última vez a Hagrid, forzó una sonrisa y salió de la cabaña de vuelta al colegio, estaba deseando ver a Eleine y a sus amigos, ya que no les había visto en toda la semana, se acerco al haya donde solían quedar en los terrenos y espero, estaba seguro que lo verían de camino a la cabaña de Hagrid y no quería aguantar las mismas miradas de los profesores ni las preguntas de sus primos y se preguntaban donde estarían en eses momentos sus hermanos.
Se recostó sobre el tronco con los ojos cerrados pero no tuvo que esperar mucho tiempo porque noto un olor salino mezclado con jazmines, era el aroma que asociaba a Eleine en cada momento y abrió los ojos.
-Hola-le dijo ella con ternura mientras se acercaba a él y le beso como siempre, la había echado muchísimo de menos, no llevaban mucho tiempo juntos pero su constante presencia le hacía sentirse mejor a cada momento-¿Cómo estás?-le pregunto Eleine sin miradas de pena ni lastima, algo que agradecía, le hacía sentir seguro, su mirada era comprensiva.
-Me siento mal… no puedo hacer nada…-le dijo Albus y se acerco a ella, mientras Eleine le abrazaba.
-Te entiendo, yo me sentiría igual-le dijo sin mas, el hecho que ella aceptase la situación le ayudaba mas que las palabras de consuelo de los demás, podía decir lo que sentía a cada momento sin tener que fingir para no preocupar a nadie mas.
-¿Donde están Rose y Scorpius?-le pregunto Albus sin soltarse de Eleine, quería ver a sus amigos pero le gustaría permanecer mas en intimidad con ella.
-Les pedí que nos dejaran unos minutos solos, espero que no te importe-le dijo con un sonrisa nerviosa.
-Para nada-se sincero Albus mas tranquilo mientras seguía abrazado a Eleine, notaba a sus lagrimas salir de sus ojos, no se había desahogado con nadie y ella seguía allí y en silencio lo que el necesitaba, esperaría unos minutos y se encontraría con Rose y Scorpius.
Rose se despertó sin necesidad de que su nuevo despertador sonase, era la última semana en Hogwarts antes de las vacaciones de Navidades, no había vuelto a ver a sus padres ni había sabido nada mas, su tío Harry había dejado de mandar mensajes tranquilizadores y Rose le entendía, había sido terrible lo que le había pasado a su tía Ginevra, noto a James, Albus y sobre todo a Lily distintos, incluso Lily hacia cosas sin sentido y entrenaba a solas como una autentica posesa, algo que empezaba a preocupar a Lysander, ya que ni siquiera quería estar con ella y era muy raro ese comportamiento, James estaba mas borde últimamente, Rose agradecía no ser Ángela Cuddy, James algunas veces se comportaba como un autentico cretino con ella, Rose pensaba que si seguía así acabarían por romper, en cambio Albus se notaba triste, pero cada vez que hablaba con Eleine parecía mas afable y tranquilo, Eleine parecía ver lo que Albus necesitaba a cada momento, estaba cuando él lo necesitaba estaba con él o le dejaba varias horas solo, para dejarle pensar, Eleine le había dicho que era lo que Albus necesitaba a cada momento, Rose admiraba esa habilidad de Eleine para verlo por su parte y Scorpius parecían tener un talento para equivocarse de momento.
Encendió el Apagador, se había convertido en un costumbre en ella, empezaba a divisar cierta utilidad de ese objeto aunque a veces pensaba que se estaba volviendo loca, porque mas de una vez le había parecido escuchar la voz de su madre salir de esa cosa, pero dedujo que era su imaginación, seria por las ganas que tenia de verles.
Se vistió todo lo rápido que pudo y cambio con magia su gorro de lana blanco por el color azul, ese día se disputaría el último partido de quidditch del año, seria Raveclaw contra Slytherin, y parecía un partido interesante, sin Dana ni Sam y sin Lía Borgia, los equipos se habían quedado sin sus estrellas, pero los Raveclaw aun podían contar con el genio de Lorcan Scamander. Bajo los escalones y no encontró a nadie por allí, así que se sentó en su sillón favorito y se puso a rebuscar por toda la Sala Común algo interesante, pero la entrada de la Sala Común se abrió dejando pasar a una llorosa Lily.
-¡Lily!-grito Rose preocupada mientras salía corriendo hacia ella, pensó que había pasado algo con la tía Ginevra-¿Que te pasa?-pregunto un poco indecisa.
-No… me pasa nada Rose…-le contesto de inmediato Lily esquivando su mirada y su cercanía.
-¿Tiene algo que ver… con tu madre?-le pregunto preocupada Rose al momento.
-No-dijo al momento mirándole Lily asustada-claro que no… pero Rose, por favor-le decía Lily a correr ya que por las escaleras del dormitorio de los chicos se escuchaban pasos aproximándose- no le digas nada a mis hermanos ni a Lys…-le dijo al momento y se fue como un rayo su dormitorio y a los pocos segundos Scorpius apareció en la Sala Común.
-¿Eres Rose Weasley?-le pregunto con una sonrisa burlona.
-¿Nunca te han dicho que no tienes ni la mas mínima gracia?-le pregunto sarcásticamente Rose.
-¿Ha pasado algo?-pregunto Scorpius totalmente serio-pareces preocupada…
-No no ha pasado nada-dijo Rose al momento aunque esquivo sus ojos grises, Scorpius tenía talento para captar sus mentiras.
-Como quieras, no me lo digas…-dijo simplemente, le resultaba casi imposible engañarle-¿nos vamos?-le pregunto simplemente y Rose acepto
Al poco tiempo descendían camino del campo de quidditch, Rose aun notaba los ojos incisivos de Scorpius en su nuca, pero le ignoraba porque estaba preocupada de la ausencia de Lily, no había bajado y no sabía que debía hacer con la pequeña de la familia, así que siguió sus palabras y no le dijo nada a nadie, aunque noto que Lysander no paraba de preguntar por su amiga.
El partido de quidditch había resultado bastante aburrido, Ravenclaw había ganado pero no había emoción en el partido, por lo visto no era el día de Lorcan Scamander ya que no había jugado nada bien pero se habían salvado porque los Slytherin había jugado terriblemente mal.
-Espero que para el próximo partido hermanito estés mas fino, parece que estas en la luna…-se quejo Lysander a Lorcan a la hora de la cena.
-¿Mas de lo normal?-pregunto riéndose Hugo.
-¿Donde está mi hermana?-pregunto James que acababa de llegar-no la he visto en todo el día…-añadió mirando a Lysander, Lorcan y Hugo.
-No lo sé-contesto preocupada también Lysander-la he buscado pero nada…
-Está en su dormitorio-dijo Rose de inmediato, no sabía lo que le pasaba a su prima, pero por lo visto necesitaba cierta intimidad-no se encontraba bien hoy…-dijo simplemente Rose.
-¿Es grave?-pregunto Albus preocupado.
-No me lo parece-dijo Rose al momento, por lo menos físicamente Lily parecía bien.
-De todas maneras quiero verla-dijo Lysander-James, ¿Cuál es la contraseña?-pregunto Lysander.
-Voy contigo-le dijo James y los dos se fueron.
Rose se quedo pensativa, no se imaginaba lo que le pasaba a su prima y se empezaba a preocupar también, pero no sabía lo que debía hacer en ese momento…
Las vacaciones de Navidad habían llegado, pero no para Albus y su familia, los primeros días y el día de Navidad todos se habían reunido como siempre en La Madriguera, pero el ambiente de esos días estaba muy alejado de ser festivo, la abuela Molly era completamente un alma en pena, Albus escucho con mucho dolor escucharle a su tío Percy que la última vez que había visto a la abuela así era cuando su hermano Fred murió, aun no habían podido hacer nada por su madre, pero Albus sospechaba que la Señora Prince ya barajaba algunas posibilidades, además para mas desesperación, no sabía nada de sus tíos, pero por lo visto eso era una buena noticia, aunque Rose y Hugo parecían muy tristes por eso, y ese día paso.
Albus se encontraba en su habitación de Grimmauld Place, ese día de Navidad era el mas triste de todos los que había vivido y no era capaz de conciliar el sueño, así que se levanto ya que notaba la garganta seca, miro encima de su mesa y vio los regalos que le habían mandado sus amigos, Scorpius y Rose le había comprado una mini enciclopedia de hechizos de Defensa (Albus sabía que Scorpius lo había pagado todo, Rose molesta lo dejo claro en la nota) y Eleine le regalo un diario, con el que escribía cualquier cosa y Eleine podía verlo en otro que ella tenía (tanto Fher como Enaire, sus lechuzas se habían enfadado mucho porque no paraban de enviarse cartas), abrió el diario y leyó la última fila…
"… todo irá bien, buenas noches, te quiero Albus"
Aun algunas veces se sorprendía de lo bien que estaba con ella y cada vez se arrepentía de lo que había esperado, aunque era Eleine la que mas había esperado de los dos.
Dejo el diario con cuidado sobre la cama y bajo a la cocina, pero vio que había luz en esta y se sorprendió, tal vez se tratara de Kreacher o sus hermanos habían dejado las velas encendidas, así que con mucho sigilo paso delante de la Señora Black con cuidado para no despertarla, era muy inquisitiva si se lo proponía y Albus se acerco a la puerta para escuchar.
-Harry, estas exagerando…-dijo una voz preocupada pero de todas maneras soñadora, se trataba de la Señora Luna Scamander la mejor amiga de sus padres.
-Tenéis que iros vosotros también-le pidió su padre parecía desesperado y muy nervioso.
-No nos vamos a ocultar…-esa era la voz de su profesor de Herbología, Neville Longbottom.
-Neville la inscripción de la pared os mencionaba, no ataco a Gin por ser mi mujer, sino por ser una de las líderes de la resistencia, a vosotros os pusieron el nombre del segundo trío de oro, Thor ahora va ir a por vosotros…-les confesó su padre al borde de los nervios-mis hijos no lo saben, pero debéis esconderos, Thor sabe que después de Ron y Hermione sois las personas de mi confianza, conocéis el paradero de ellos por si a mí me pasa algo, necesito que sigáis bien para seguir con esto…
-Harry-dijo la Señora Scamander-estas asustado, todos lo vemos, pero no dejes que el miedo se haga presa de ti… no temas por nosotros…
-Harry, trabajo en el lugar más seguro del mundo, no debes preocuparte por mí, tengo de compañera a la bruja mas sublime de las últimas décadas…-dijo el profesor Longbottom con confianza.
-Nadie te va a sustituir, Ron y Hermione te necesitan a ti, no a nosotros-le dijo con tono apaciguador la Señora Scamander.
-Luna, Neville, han atacado a Ron y a Hermione, también a los Prince… han destruido sus hogares… no soportaría que lo hicieran también con el Caldero Chorreante ni con la Imprenta de Lovegood… nadie puede plantarles cara… ni Gin…-añadió en un tono jadeante, a Albus empezó a oprimírsele el pecho.
-Sabremos cuidarnos, hemos protegido nuestros hogares contra todo lo posible, nuestros hijos volverán a Hogwarts, no les vamos a temer-dijo la Señora Scamander con seguridad.
-Harry, entiendo que ahora no seas capaz de ver la esperanza, pero yo la tengo… conozco un mínimo a Aldara McKinnon, vive exclusivamente para enfrentarse y ganar a lo que se acerca… puede que sea una guerra mas dura que la que tuvimos, pero tengo mas confianza de ganar esta, creo que con eso te lo digo todo-añadió con confianza el Señor Longbottom.
-Espero que tengas razón Neville…-dijo su padre con un suspiro.
-Descansa Harry-le aconsejo con cuidado la Señora Scamander-Ginny no se alegrara de verte con este aspecto-añadió con palabras de ánimo.
-No sé si me volverá a ver…-añadió su padre con la voz seca.
-Si lo harás, su voz no está detrás del velo, Harry…-añadió la Señora Scamander con voz esperanzadora.
-Gracias-dijo su padre con voz tomada.
-Ve a dormir Harry, en Nochevieja te espero en casa, como siempre-añadió el profesor Longbottom y al poco escucho las llamas de la cocina, los amigos de su padre se habían ido.
Albus subió los escalones para que su padre no le pillase por estar espiando, pero no le volvió a ver entrar en su dormitorio, sino que entro en su despacho, sabía que no pararía hasta encontrar algo con lo que ayudar a su madre.
