Izzy estaba boquiabierto. Eso tenía que ser un GIF animado, o un video. No, no podía haber logrado contactar con...

- Ten... tento...

- ¡Izzy, Izzy!

No podía ser, pero ahí estaba. Tentomon. Su compañero Digimon. Al otro lado de la pantalla.

- Tentomon... ¿eres tú?

- ¡Claro que soy yo! ¿Esperabas al vecino?

Izzy lloró. Por fin lo había logrado, había contactado con ellos... tanto esfuerzo, había dado sus frutos al final.

- ¿Cómo...?

- Todo es cosa de Gennai. Para existir, el Digimundo debe estar en la red, de forma que hizo unos retoques para acceder sólo mediante puertos que parecen imposibles, o algo así, me explicó.

En ese momento, sin que Izzy, o cualquier otro lo supiera, dos coches chocaron y estallaron en llamas. Edu miró son una sonrisa maligna el accidente.

- Adiós, Matt... nadie te olvidará, espero por tu bien.

Sin embargo, su sonrisa desapareció de su cara en un momento. Una silueta apareció tras las llamas. Era Matt.

- ¡¿Cómo es posible?!

- Como tú: saltando. Se que no es la primera vez que haces algo así. ¿No murió así el último novio de tu madre?

Edu estalló en rabia.

- ¿Cómo lo sabes?

- Desde el principio no nos gustaste, como bien sabes. De forma que, sólo sabiéndolo dos personas, estuve observando un poco de tu vida. Entre lo que vi, fue ese "accidente".

- Ya veo... pero te vas a llevar el secreto a la tumba.

Metió la mano en su bolsillo, donde llevaba la pistola, pero a Matt le dio tiempo a ponerse tras los coches, que ya sólo humeaban los motores. Sabía que iba a ser difícil, por no decir imposible, huir sin ser herido, y eso con suerte. Edu se fue acercando. Escuchó sus pasos. Pero...

- ¡Eh, ¿qué pasa aquí?!

Escuchó que los pasos de Edu se alejaban corriendo. Miró a su izquierda y vió que se acercaba un policía.

- ¿Estás bien?

- Sí.

- ¿Quien era ese?

- Ni idea. Un loco, seguro.

- Bueno, por lo menos estás bien. ¿Y esto...?

Miró a los coches quemados.

- Dando un paseo, no me fijé y me choqué con este que ya estaba así estropeado.

El policía, no muy convencido, dijo.

- De acuerdo. Yo voy a seguir patrullando. Adiós.

- Adiós.

En cuanto el policía se fue, salió corriendo a casa de Izzy. Corrió como no recordaba haberlo hecho antes. Sin embargo, aún le quedaba camino.

Izzy seguía hablando con Tentomon, y le contó lo que había ocurrido tras tanto tiempo sin contacto. Luego, preguntó.

- ¿Y el Digimundo?

- Como sin vosotros no podíamos digievolucionar en condiciones, Gennai cogió parte de los datos de estos para que pudiéramos llegar por lo menos al nivel Mega Campeón (Ultra), y seguir defendiéndolo de algunos Digimon rebeldes.

- Es bueno saberlo.

- Y lo de Yolei...

- Hablaré con Hawkmon. Yo no puedo decir nada sobre esto.

- De acuerdo. Ahora tengo cosas que hacer, pero mañana intentaré entrar otra vez.

- Vale, Izzy, adiós.

- Adiós.

Apagó el ordenador, se levantó y se estiró. Estaba muy contento por sus progresos. Escuchó a Ken llegar, y corrió a darle la bienvenida.

Al otro extremo de la ciudad, Yolei seguía las instrucciones que Edu le había "programado".

- "Tómate uno de estos por la noches".

Por supuesto, se trataba de anuladores de voluntad. Yolei fue a tomárselo, pero una vez más, volvía a ser consciente de lo que hacía. En su interior se libraba una batalla psíquica.

- "¡Bebe!"

- No... no quiero...

- "¡Hazlo! ¡Debes hacerlo!"

- ¡NO!

- "¡Bebe!"

Intentó resistirse, pero el suero era demasiado potente como para resistirlo, y bebió. Nuevamente, sólo pensaba en matar a Izzy. En ese momento, llamaron a la puerta de su cuarto. Era Kari.

- Hola, Yolei.

- ...la.

- ¿Estás... estás bien?

- Sísí, claro, como no iba a estarlo.

Su tono no convencía a Kari.

- ¿Necesitas algo?

- Pues... no... Espera, tengo que ir al baño.

Yolei fue al baño, no para mear, sino para ensayar. Tenía órdenes de actuar de la forma más convincente. Mientras, Kari aprovechó para registrar su cuarto. Y se topó con la botellita que antes tenía Yolei en la mano. "RODALORTNOC"... ¿Qué cojones era eso?

Pero en ese momento se abrió la puerta.

- ¿Qué haces con eso?

- Nada, nada.

- ¡Dámelo!

Yolei se lanzó sobre ella, pero Kari la esquivó. Sin embargo, Yolei consiguió volver a la puerta y cerrarla con su llave.

- Si te quieres ir, dame eso.

- ¡Nunca!

Yolei intentó fue a coger la navaja que guardaba en su cajón. Sin embargo, bajar la guardia le permitió a Kari darle un golpe que la dejó inconsciente. Cogió la llave y se fue corriendo. Debía descubrir que era ese Rodalortnoc. Sería mejor dejárselo a Ken, y que lo analizara en el ordenador de la universidad.