Capítulo 8: Noche de bodas 2: Fred y Severus

Severus cerró la puerta de la habitación con llave. Al virarse hacia Fred lo vio mirándolo tranquilo y sereno.

- Fred, ven acá.

Fred obedeció, y cuando Snape lo envolvió en sus brazos y lo besó, él correspondió, abriendo su boca con sumisión y abrazándolo tímidamente.

- Eres hermoso, Fred.

Le susurró Snape contra sus labios. Fred sonrió dulcemente acariciando la mejilla del mayor con su mano, mientras Snape lo hacía tenderse en la cama.

- No te preocupes, amor, seré cuidadoso contigo.

Le prometió Snape mientras le desabrochaba la túnica blanca. Las manos de Fred fueron con timidez hacia la túnica de su ex-profesor, pidiéndole permiso con los ojos.

- Adelante, Frederick, quítamela si quieres.

Snape se vio recompensado por una sonrisa angelical del hechizado gemelo, el cual con timidez virginal le desabrochó la túnica. Snape sonrió mientras le besaba el cuello a su consorte, a la vez que le desabrochaba con delicadeza la camisa de algodón blanco.

- Desabróchame la camisa, Fred.

Le ordenó Snape suavemente. El gemelo se sonrojó, pero aún así, con esa sonrisita de adoración, obedeció a su marido con torpeza e inexperiencia. Snape miró fascinado el terso y blanco pecho de su consorte. Con deleite se inclinó sobre este y lo llenó de besos. Se concentró en los pezones de este, los cuales estaban duros. Cuando los mordió suavemente, Fred gimió con placer. Con una sonrisa, Snape hizo lo mismo con el otro pezón consiguiendo el mismo resultado.

- ¿Te gusta, Fred?

Le preguntó acariciándole los costados con las manos.

- Sí.

Susurró el gemelo mirándolo a los ojos. Ojalá y todo no fuera el resultado de un hechizo, se dijo Snape con un suspiro, mientras empezaba a desabrochar el pantalón de su consorte. Una vez con su sonrojado consorte desnudo por completo, Severus se levantó para desnudarse a sí mismo. Y vio con una sonrisa divertida, la fascinación con la que Fred lo observaba mientras se quitaba la ropa. Cuando la última de las prendas cayó al suelo, su consorte le extendió las manos para que se uniera a él. Severus lo complació metiéndose nuevamente a la cama con el pelirrojo. Y mientras lo besaba, con su mano acariciaba el erguido miembro de su amante.

- ¿Te gusta?

Le preguntó el ex-profesor de pociones al pelirrojo, que asintió jadeante. Snape apartó la mano de la virilidad del gemelo pelirrojo, que a punto estuvo de echarse a llorar en protesta. Pero en vez de eso, miró extrañado el frasquito que su marido había sacado de una coqueta, en la mesilla de noche.

- Esto facilitará la penetración.

Le explicó, y el gemelo asintió.

- Date la vuelta, Fred. Bien, ahora separa las rodillas y ponte en cuatro, eso hará mucho más sencillas las cosas.

El gemelo pelirrojo hizo con calma todo lo que su pareja le pidió. Una vez lo tuvo posicionado, Snape abrió el frasquito y metió los dedos en él.

- Te dolerá un poco amor, pero no quiero que te muevas.

Cuando el primer dígito entró en él, Fred dejó escapar un ruidito de protesta, pero tal y como le había ordenado Snape, no se movió. Sintió un segundo dedo unirse al primero, estirándolo incómodamente. El gemelo soltó un gemidito incómodo con el entrecejo fruncido, justo en ese momento los dos dedos tocaron esa bolita esponjosa en su interior y gimió encantado.

- ¿Te gustó, querido?

- Sí.

- ¿Quieres más?

Fred asintió con fervor y Snape volvió a tocar la próstata del chico añadiendo esta vez un tercer dedo en su interior. Jugó un rato con sus dedos en el interior de su gimiente y excitado consorte, hasta que consideró que el chico al fin estaba lo suficientemente excitado y listo para recibirlo. Se echó una buena cantidad de lubricante en su pene, se posicionó en la entrada del pelirrojo y con las manos en la caderas de este, para poder estabilizarlo con más facilidad, lo empezó a penetrar lentamente y con calma. Apenas tenía introducida la cabeza de su pene, cuando el pelirrojo gimió de dolor y trató de expulsarlo de su interior, movimiento que aprovechó Snape para penetrarlo un poco más, ganando un sollozo del dolido pelirrojo.

- Shh, calma, amor, relájate; relájate y te sentirás mejor.

Le aseguró Snape acariciándole la espalda con ternura. Fred trató de relajarse y cuando lo logró, Snape le ordenó:

- Separa un poco más las rodillas, cariño.

A pesar del dolor, y víctima del hechizo, el pelirrojo consorte lo hizo dándole mejor acceso a Snape, quien con calma se terminó de empalar en su consorte. Le dio algunos momentos para que se acostumbrara a la intromisión, para luego empezar a moverse con calma y firmeza, tratando de rozar en todo momento la próstata de Fred. Pronto el dolor se convirtió en placer para el pelirrojo, quien dejaba salir libremente sus jadeos y gemidos.

- ¡Más!

Pidió el pelirrojo. Snape lo complació acelerando el ritmo de las embestidas y, pasando una mano por debajo de este, empezó a acariciar el pene del pelirrojo, quien resultaba tener mucho aguante a pesar de ser esa su primera vez. Pero Snape era un experto y pronto los gemidos del pelirrojo fueron aumentado de intensidad hasta casi convertirse en gritos, para al final el pelirrojo terminar corriéndose en la mano de su marido y, segundos después, Snape en su interior. Severus se dejó caer en la cama arrastrando al pelirrojo consigo y haciéndolo recostarse en su pecho.

- ¿Te gustó?

Le preguntó. El pelirrojo asintió somnoliento, dando un bostezo y con una mano en la almohada y la otra semicerrada sobre el pecho de su marido, donde también descansaba su pelirroja cabeza, y se dejó arrastrar, cansado y satisfecho, en los brazos de Morfeo. Snape miró con ternura a su consorte, el cual parecía un angelical niño durmiendo. Pero el hechizo sólo duraba doce horas, y Severus sabía que cuando su pelirrojo consorte saliera del hechizo y recordara todo lo que había sucedido esa noche, furioso no sería suficiente para describir cómo iba a estar. Pero aún le quedaban algunas horas de paz, se dijo Severus, así que, tomando su varita, lanzó un hechizo de limpieza sobre él y su consorte, y dejando nuevamente la varita en la mesita de noche abrazó a Fred y dejó que Morfeo también lo arrastrara a él a sus brazos.

Continuará...