Esme POV

Desperté de el más profundo de mis sueños, cuando me volteé hacia la derecha ví que Carlisle estaba junto a mi.

-Buenos días.-Dijo dejando ver su más bella sonrisa.

-Buenos días-Le respondí al saludo mientras me sentaba.-¿Hace cuanto que estas aquí?-Pregunté arreglando mis cabellos.

-Bueno...-Posicionó una mano en la nuca. Es un gesto bastante gracioso que aprendí a interpretar, ya que mi hermano solía hacerlo cada vez que le resultaba difícil decir algo.-Vine a ver como estabas hace unas horas, pero seguías dormida, por lo que decidí quedarme hasta que despertaras.

Sonreí, me pareció tierno el hecho de que se quedara aquí por mi.

-Carlisle-Decidí darle fin a la duda que asaltaba mi mente.-, ¿donde están mis pequeños?

-Ah, en la sala de neonatos.-Dijo mientras se incorporaba.-¿Quisieras verlos?

Asentí con una nueva sonrisa, era lo que más quería en el mundo.

-Aguarda.-Susurró Carlisle, para luego ir en busca de mi enfermera.

Murmuró un par de cosas en su oído, a lo que la enfermera respondía con asentimientos y risitas tontas, solo por el hecho de que el doctor más guapo del hospital le hablara.

Segundos después, Carlisle regresó a mi lado, con una sonrisa iluminando su rostro.

-Vamos a verlos.-Dijo mientras tomaba mi mano y me ayudaba a incorporarme.

Carlisle POV

Ambos dejamos la habitación, tomados de la mano. Esme sonreía, feliz de poder ver a sus bebés. Yo también lo hacía, su alegría era contagiosa. Ya no me importaba lo que ocurrió antes, estaba dispuesto a comenzar de nuevo. A intentar... "reconquistarla".

Aunque no conté con que ocurriera lo siguiente.

-¡Carlisle!

Suspiré, Rosalie.

Esme POV

Todo iba bien, por un segundo me había olvidado de Rosalie. Pero, seguro lo que ocurrió fue una señal, un recordatorio de que Carlisle tiene una novia, y no soy yo.

-¡Rosalie!-Carlisle le regresó el abrazo, con una enorme sonrisa.

Desvié la mirada, no quería ser un mal tercio.

-Carlisle, te veré en la sala de neonatos.-Le dije mientras me alejaba, sentí mis ojos humedecerse.

-Espera, Esme.-Dijo deshaciendo el abrazo de Rosalie. Tomó mi muñeca, pero yo no volví la vista atrás.

-Déjala, Carlisle.-Le llamó Rosalie mientras tiraba de su brazo opuesto.-Nosotros tenemos que hablar, ¿recuerdas?

Carlisle suspiró y me soltó. Comencé a caminar lejos de él, sin saber muy bien donde quedaba la sala de neonatos. No importaba, en algún momento encontraría a una enfermera a quien consultarle o un letrero.

Carlisle POV

-¿Qué haces aquí, mi Rose?-Pregunté mientras tomaba su mano y le daba unas vueltas. Su vestido era muy lindo: corto hasta las rodillas y con unos bonitos volados.

-Vine a verte, ¿Qué no puedo?-Dijo con ojos inocentes, casi caigo en su juego.

-Ja, ja.-Reí sarcástico.-Tanya te dijo, ¿No?

-Si-Comenzó a golpear mi pecho juguetonamente.-, ¿cuando ibas a decirme?

-Luego... ya sabes, no sabía que tal te caería la idea.-Dije mientras miraba el reloj de mi muñeca.-Escucha, debo irme con Esme.

-Ah, si.-Dijo mientras su sonrisa se deshacía.-Entiendo, y quiero que sepas que si quiero que hagas esto.

Le sonreí, sabía que mi Rose no seria egoísta en esta ocasión, me guiño un ojo.

-Escucha, con Tanya prepararemos todo, ¿Ok?

Asentí, seguro que esa era la verdadera razón por la que estaba aquí, Tanya la necesitaría para arreglar todo. Caminé con velocidad hasta la sala de neonatos, necesitaba hablar con Esme.

Llegué pude ver como sonreía mientras tomaba en brazos a uno de sus bebés. Sus ojos brillaban pero a la vez parecía como... nostalgica. Me acerqué a ella.

-¿Y Rosalie?-Preguntó una vez que estuve junto a ella.

-Vino de pasada, seguro ya salió para la casa de mi prima Tanya.-Dije a sabiendas de que, en realidad, ya debía de estar en mi casa con Tanya.

Esme tenía en brazos al niño, a juzgar por sus vestimentas azules. Carraspeé tratando de llamar su atención.

-¿Debo asumir que su nombre es Edward?-Pregunté mientras acariciaba los cabellos color cobre del pequeñin.

-Si-Respondió Esme, tarareando una nana para Edward.-, ¿Quisieras alzar a la niña?

Asentí, la incubadora estaba junto a la de Edward.

-¿Y la pequeña es...?-Dije asumiendo que no le habría puesto el nombre que escogí, aunque la respuesta me sorprendió.

-Marie Alice Platt.-Respondió mientras arrullaba al pequeño Eddie.-Pero la llamaré Alice.

Sonreí, tomé a la pequeña en mis brazos.

-Pensé que no le pondrías así, no luego de nuestra... pelea, dicusion o lo que sea que haya sido.-Respondí mientras observaba a la bebé en mis brazos, a diferencia de Edward, tenía el cabello oscuro. Aunque ambos eran pálidos, muy blancos, como la leche.

-Bueno... pelea, discusion, lo que sea que haya sido-Esme se acercó a mi.-, ya quedó atrás.

Ambos sonreímos. La pequeña Alice se removió en mis brazos, parecía contenta por las palabras de su madre.

-Esme, sobre nosotros...-Esme clavó sus ojos en mí.-Bueno... yo, eh...-Mi nerviosismo amenazaba con paralizarme. Fue entonces cuando sonó mi teléfono.-Discúlpame.

Atendí.

-Hola...

-Hola Carlisle, escucha, ya tenemos todo listo.

-Eso es genial, Rose.-Respondí, agradecido de que me haya llamado antes de desmayarme de los nervios.

-Ya no estaremos aquí para cuando lleguen, por lo que espero que lo hagas bien, ¿Ok?

-Si, mi Rose.-Respondí mientras miraba el rostro de la pequeña Alice, quien parecía estar en un profundo sueño.-Adios.

-Adios, y suerte.

Colgó, me hacía sentir bien el hecho de que todo estuviera listo. Decidí cambiar de estrategia.

-Esme, como tus pequeños parecen estar bien, quizás esta tarde ya estemos en casa.

-Eso es bueno, ya quiero volver a casa. Porque, no se a ti, pero a mi me desagradan los hospitales.-Me respondió mientras mecía al pequeño.

-Si, te entiendo.-Respondí mirando a Edward, quien no paraba de moverse en los brazos de su madre.

Dicho y hecho, esa misma tarde le dieron de alta a Esme.

-Todo listo.-Me dijo Esme mientras tomaba su bolso.

-Esta bien, vamonos.-Dije tomando en brazos a Alice.

Caminamos hasta el estacionamiento, estaba ansioso por llegar a casa. Rosalie y Tanya no volvieron a llamarme, por lo que supuse que ya habían abandonado mi casa.

Subimos al auto, Tanya había sido muy dulce al prestarme el viejo babysit que en su momento perteneció a Eleazar.

Esme subió al asiento trasero, donde podría estar cerca de Alice. Miré el cuadro familiar a través del espejo retrovisor: Esme con Edward en brazos y la pequeña Alice durmiendo en el babysit. Con un suspiro puse en marcha el auto.

El viaje ocurrió en silencio, la primera en romperlo fue Esme.

-Y... ¿Rosalie y Tanya son muy unidas?

Me sorprendió su pregunta, pero quizás era para terminar con el silencio y empezar una charla.

-Supongo que si-Respondí mientras doblaba hacia la izquierda.-, Rosalie y Tanya son muy parecidas, en cuanto a la forma de pensar. Eso le facilitó más el adaptarse al cambio.

-¿Cambio?

El semáforo hizo brillar la luz roja, por lo que me detuve y giré para ver el rostro de Esme.

-Si, los padres de Rosalie murieron hace unos meses.-Susurré.

Esme bajó la mirada.

-Lo lamento.-Susurró acariciando la mejilla de Edward.

-Pensé que Rosalie estaría debastada, y por mucho tiempo lo estuvo. Pero, lo superó con una rapidez que no esperaba.-La luz del semáforo cambió a verde, volteé y volví a conducir.

-Bueno, te tiene a ti, ¿no?

-Si-Suspiré-, aunque no pretendo ocupar el lugar de su padre, solo pagar sus estudios y hacerla sentir bienvenida en mi casa. El hecho de que me traté como si en verdad fuéramos familia es cosa suya, y yo le sigo el juego porque siempre la quise como a una hija.

Esme se quedó de piedra.

-Entonces... ¿la relación entre ustedes es "padre e hija"?-Preguntó perpleja.

Fruncí el ceño, estaba confundido, ella también.

-Si-Respondí. Sus ojos parecieron brillar en respuesta a mi comentario.-, de hecho... por eso era muy importante tener su opinión antes de seguir con mis planes.

-¿Qué planes?

Sonreí, todo se estaba arreglando.

Llegamos a casa, estacioné el auto. Bajé de este, y abrí la puerta trasera para que Esme saliera.

-Esme... ¿Podría cargar a Edward esta vez?-Pregunté dado que solo cargaba a Alice. Ella lo depositó en mis brazos, acto seguido sacó a Alice del babysit.

Entramos a la casa, Esme la recorrió con su mirada, como si hubiera cambiado en su ausencia. Aunque, en realidad, solo habría cambiado su habitación.

Subimos las escaleras, Edward se removía inquieto en mis brazos. Finalmente, entramos a la habitación.

Rosalie y Tanya habían arreglado todo. Junto a la ventana se podían ver dos cunas para los niños, una celeste bebé y otra rosa chicle.

Esme quedó boquiabierta, yo solo sonreía.

-¿Te gusta? Rosalie y Tanya arreglaron todo.-Comenté mientras me posicionaba detrás de ella. Esme solo atinó a asentir.-¿Te parece si dejamos que los niños descansen?-Otro movimiento afirmativo con la cabeza.

Recosté a Edward con extremo cuidado, como si fuera de cristal, sobre su cuna. Esme hizo lo mismo con Alice, para luego recorrer con sus dedos el pequeño cartel donde se leía el nombre de la pequeña, escrito en una letra delicada y hermosa: Alice.

Fue entonces cuando recordé que Tanya no sabía sobre mi "pelea" con Esme, es una suerte que aun así la pequeña llevara ese nombre.

-Quisiera darle las gracias a Tanya y Rosalie.-Susurró Esme, mientras caminaba hacia la cuna de el pequeño Eddie.

-No te preocupes.-Respondí mientras acariciaba su brazo.-Seguramente regresaran el fin de semana.

Me quedé observando a los bellos bebés que descansaban plácidamente en sus cunas, no pude contenerme.

-Esme...-La giré para que me mirase.-No quiero perderte.

Pareció extrañada por mis palabras.

-¿Recuerdas que te quedarías solo hasta que tu embarazo concluyera?-Pregunté con voz quedada. Ella asintió, el brillo de sus ojos se extinguió por un momento.-Bueno, me he dado cuenta de que... de que...-La tomé por la cintura, nuestras miradas se conectaron.-De que te amo.

Pareció estar a punto de decir algo, pero no dejé que me interrumpiera. Necesitaba decirle todo lo que sentía, ahora.

-Te amo desde aquella tarde lluviosa en Forks, cuando el destino nos unió. Cuando tus ojos esmeralda estaban irritados de tanto llorar por el cruel monstruo que te hizo daño, cuando no pensabas en nada más que en proteger a tus bellos bebés. Desde entonces, juré que te protegería de todo lo que pudiese hacerte daño.-Tomé sus manos entre las mías.-No se que fue lo que hice mal, no se la razón por la que me quieres lejos de ti, pero no puedo dejarte ir. Prometo amarte siempre, por encima de todo.

Me aparté de ella, solo para tomar la cajita aterciopelada de mi bolsillo y revelar su contenido. Me arrodillé, Esme solo cubrió su boca con una mano, mientras una lágrima rodaba por su mejilla.

-Esme Anne Platt, te amo con mi vida y más que eso. Lo único que quiero es estar junto a ti por el resto de mi vida. Quiero que portes el apellido "Cullen", al igual que tus pequeños a los que espero un día oír llamarme "papá". Quiero ser la razón de su sonrisa, porque tu eres mi felicidad. Mi vida ya no tendrá sentido si te pierdo. Por eso quiero pedirte que me aceptes.-La miré a los ojos, para observar como el brillo volvía a hacerse notar en su mirada.-Esme, ¿quisieras casarte conmigo?

Durante un tiempo que se me hizo eterno, todo parecía estar congelado. Estaba arrodillado, declarandomele a la chica de mis sueños mientras ella solo estaba de pie, como la más bella estatua de una diosa griega. Finalmente, pareció reaccionar.

Se lanzó a mis brazos, presa de un llanto de felicidad.

-Si, si quiero, Carlisle.-Susurró en mi oído, completando mi vida con tan solo esa frase.-Te amo.

Le devolví el abrazo y, en ese preciso instante, todo me pareció perfecto. Ya no importaba lo que ocurrió o lo que ocurriría, solo importaba ese momento.

Tomé el rostro en forma de corazón de Esme y la miré a los ojos, grabando en mi memoria su mirada. Finalmente, nuestros labios se unieron en un beso.

En ese beso estaba todo lo que las palabras no podrían decir jamas, en ningún idioma existente. Parecía mentira que existiese el dolor, la tristeza, o cualquier emoción que no fuese amor y felicidad. Supe en ese instante, que ya nada volvería a ser como antes. ¿Mi vida estaba completa? No, porque toda mi vida, mi universo, siempre fue ella: Esme Anne Platt... de Cullen.


Awwwww! Este capitulo me salió muy tierno (creo). Agradezco todos los reviews, y espero recibir otros. Lamento la tardanza, pero estuve muy atareada ultimamente. Les informo que la historia no ha terminado, ya que estuve diseñando un epílogo. Si quieren leerlo, pidanlo en un review. Besos a todos, nos leemos en el posible epílogo :)