Jugando a Enamorarse

Era un divino día en que desde el aeropuerto, por fin sucedía un acontecimiento importante. Un avión privado que desprendía serpentina de rosa chillón por todos los alrededores. Los niños que jugaban en los columpios y toboganes del parque se detuvieron a recoger unos anuncios que caían del cielo. Clavaron su vista en el cielo mientras veían el avión dirigirse al aeropuerto. Todos corrieron junto a la multitud de gente que fue retenida en las puertas principales por guardias de alta seguridad. La gente comenzó a pararse en puntitas para ver a la celebridad bajar cuando el avión desplegó los escalones. Ciertamente que pasaba eso, Omi y Raimundo se dirigían hacia "la escena del crimen". Escucharon el ruido irritante del avión. Raimundo alzó la cabeza. Omi sintió que una serpentina rosa le pegó en el pecho, se la quitó de encima y siguieron caminando normalmente.

Primero bajó su guardaespaldas para "barrer el piso de fans", luego bajó la celebridad que todos esperaban. Megan Spicer, la sensación del momento: Llevaba un traje de lentejuelas fucsias que brillaban a la luz del sol, llevaba una estola que envolvía su cuello de plumas de color lila, unos encajes de plumas al final, zapatos blancos de plataforma y tacón de punta, el cabello recién sacado de la peluquería. Uno de los reporteros se acercó, le tomó una foto.

-Disculpe Srta. Spicer, ¿Me puede conferir una sensación de fotos? Vengo de un...

-¡No digas más! Todo lo que sea por la prensa, cariño.

-No irás a ningún lugar sin mi protección...

-Ah perdónala, ella es mi guardaespaldas Jessie Bailey, ¿Y usted quién es?

-Jermaine Marsden –Se presentó. Raimundo y Omi llegaron al apartamento de Tubbimura. Ya el cuerpo policial se les había adelantado para investigar el caso. Apenas pisaron el piso. Notaron que casi todo estaba intacto. Les dieron a los dos una foto de una mujer encontrada en su apartamento con las uñas clavadas al cuello. Raimundo negó conocerla. Omi menos, en serio no tenía ni la menor idea de quién era esa mujer con bolsas de supermercado. Por más que investigaron no encontraron nada, el asesino fue precavido. Posteriormente, Omi recibió una llamada. Era Guan que le interrogó acerca de sus actos en el día en que se halló junto a Tubbimura. Pero como dio su palabra de no decir nada, evitó todas las preguntas. El equipo acordó registrar toda la ciudad en busca del cuerpo de Tubbimura, tenían que hacer el intento por no verlo muerto. Raimundo y Omi asintieron. Mientras ambos bajaban las escaleras. Raimundo le comentó que el avión que vieron era porque hoy llegaba la prima de Jack, salió con anticipación en todos los periódicos. Omi ladeó la cabeza, quizá esto iba a servirle. Se despidió rápidamente y se fue a la velocidad de la luz. Raimundo soltó una risa, en ese momento alguien llamó al teléfono: Diga... Sí soy yo... ¿Qué pasa? Entendido, voy para allá.

Jermaine ajustó el mejor zoom de la cámara para tener un mejor ángulo mientras reculaba. Megan se había sentado en una repisa que tenía por detrás un árbol. La chica a cada minuto se colocaba en distintas poses mientras Jermaine tomaba distintas fotos. Omi llegó a donde estaban ellos, viendo por detrás a Megan. "¡Eso es! ¡Bien, una más y listo! ¡Vete linda!", él disparó el flash. Omi tocó el hombro de Megan cuando distinguió de ella y Jermaine.

-Un momento, bebé, ya te doy un autógrafo.

-¡Yo no tengo tiempo! –Omi jaló la muñeca, provocando que Megan lo mirara cara a cara.

-¡Guau, con esa habilidad de macho, me sorprende que no hayamos salido!

-Pues... ¿Qué? –Omi sacudió la cabeza- Olvida la pregunta, ¿Por qué has venido?

-Mi popularidad estaba decayendo y vine a ser más popular que el asesino –Omi frunció el ceño- Bueno está bien, vine por el festival que sucede cada mes de mayo, porque si no lo sabes soy una violinista que acaba de terminar su gira por el mundo para volver al lugar donde vio nacer esta artista... Eso es todo, solo estaré unas semanas y luego chao.

-Lo que hace es muy peligroso señorita, estamos en la víspera de atrapar a un criminal que ha evaporado del mapa a no sé cuanta gente, apuesto que no pensó en las condolencias.

-Consecuencias –Corrigió ella- Pero tranquilo, porque si estoy segura que me secuestran, tú estarás allí para salvarme... Mientras tanto, voy a salir y a gozar –Dijo balanceándose. Omi desvió la vista rápidamente. Prontamente, se le acercó la guardaespaldas. Por un segundo, le pareció que era un hombre por la contextura, pero aseguró verla en su versión masculina.

-Diga a qué viene esas preguntas.

-Soy del departamento de la policía, -Dijo- ¿Lo dije bien?... ¡En fin, estoy a cargo del caso! Y tú primo es el principal sospechoso, no me sorprende que seas su cómplice –La reacción de Megan fue inesperada, se echó una risotada: Eres muy lindo así de inocente, me gustas, quizá nos veamos uno de estos días... Bye –Hizo un ademán y se marchó, Jessie fue detrás de ella con expresión seria y una mirada asesina dirigida a Omi, al voltearse. Como este no entendía nada de eso, le prestó caso omiso. Fue cuando percibió que Jermaine estaba en una banca, metiendo algunas cosas, pero sin separarse de la cámara que le quedaba guindando.

-¡No te había visto desde que Chase te reclutó como aprendiz! ¿Cómo has estado amigo?

-Dis-dis-cu-culpa, ¿No-nos co-cono-nocemos?

-¡Bravo! No me conoce tampoco –Omi espabiló, volviendo a enfocar su vista en Jermaine- Un poco, tú fuiste el que publicó la noticia que destruyó el puesto de mí jefe.

-¿Ah sí? Va-vaya no cre-í que el pro-oblema fuera ta-an se-erio, lo-o la-amen-to.

-Tengo una idea, te acompaño a tu casa en mi camión, de todos modos tu casa está cerca del hospital...

-E-eso no-o es ci-cierto.

-¡No importa! –Omi le dio una palmadita en el hombro mientras lo llevaba a la camioneta, que en realidad era la que su amigo Clay le había prestado para vender los chocolates. En el camino sostuvieron una animada conversación en la que Omi tenía la fraguada esperanza de que algo le volviera a la memoria. Pero no, este Jermaine no era igual al que conocía. Lo contrario, era más introvertido, excéntrico, con un tono de voz inseguro y gagueaba mucho.

Para cuando llegaron a su apartamento siguiendo las indicaciones de este, le sorprendió lo que encontró allí. Jermaine parecía ser un joven recluido en sus pensamientos. ¿Dónde está su amigo deportivo? Omi seguía la conversación cambiando al tema de por qué balbucía tanto. Jermaine explicó que era algo de nacimiento. Omi asintió notó los dos cuartos de allá arriba, para cuando asomó su cabeza donde tendría que estar el cuarto de la alacena con los implementos de limpieza. Fue aplastado por una multitud de balones. Jermaine lo ayudó a subirse: ¿Estás bien? –Omi se frotó su cabeza amarilla por el duro impacto. Para cuando se levantó, subsanó las pelotas y un misterioso cofre negro con bordado rojo. Iba a extender la mano para examinarla mejor, pero Jermaine la guardó a paso presuroso y nervioso.

-¿Qué es esto? Jermaine... –Tomó el balón de baloncesto y comenzó a girarlo en un dedo- ¿Por qué tienes tantos balones? ¿No era tu ansión el baloncesto?

-Pa-a-asión, no... Se-e la-a e-estoy cu-cuida-ando a un pri-primo mío.

-Esa excusa no te la crees ni tú mismo.

-E-está bi-bi-bien, yo-o las colecc-ciono-ono, es un pasa-asa-ti-empo... No-o se-é ju-ugar.

Omi arqueó una ceja. Se oyó el crujido de un timbre y automáticamente se abrió la puerta. Kimiko entró a apretujones, frotándose las sienes, sin percibir la presencia de Omi: ¡No sé cómo pasó, pero Raimundo cree que tú y yo somos amantes porque nos vio en el...!

-Sigue, yo no estoy aquí, de hecho ya me voy... –Omi arrojó la pelota despreocupadamente. Jermaine, en un acto reflejo, la atrapó. "Buenos reflejos", Omi sonrió pícaramente mientras se alejaba sonriente dejando a Kimiko y a Jermaine a solas. Omi se montó sobre el vehículo directo a su cita con el psicólogo. Se quedó pensando, había algo en Jermaine que le decía que no era lo que estaba aparentando. Ya anochecía, perfecto para su cita con el Dr. Young, se preguntó si seguía siendo el mismo. La calle estaba solitaria, no había ningún alma y el viento le daba una sensación de escalofríos tremenda. Estaba tranquilo hasta que creyó ver algo estorbándole en el camino, volteó el volante hasta que la camioneta se estrellara con fuerza contra un árbol. No le tendía que pasó, salió del vehículo tambaleando. Notó que no había nadie en el camino, pero no estaba loco. Es decir, seguía despierto. Estaba cojeando.

En el preciso instante, tuvo que cubrirse con el brazo cuando un coche pasó por delante de él. Era Megan, apenas pudo escapársele de su guardaespaldas, le ofreció conducirlo en su coche hasta su sitio de destino.

-No podría hacerlo, tengo mi propio orgullo...

-Yo también, hazlo como un favor, por fa... Nos conoceremos mejor… –Lo siguiente que él recordaba era que estaba a su lado con un cinturón de seguridad mientras Megan conducía por la autopista- Bien, ¿A dónde quieres que te lleve?

-A la clínica, voy con el clérigo Chase Young para que me... ¿Psicoanalice?

-Médico, espero que no sea serio, te ves muy saludable desde mi punto de vista personal –La chica giró por una esquina, conocía muy bien la ciudad como la palma de su mano.

-Muchas gracias, ¿De qué trata este festival? –Indagó cuando vio una cartera colgada desde dos faroles. Se veían algunos globos y serpentinas, seguramente debía ser algo muy festivo.

-Al parecer es una festividad en honor a las buenas cosechas y tiempos, luego de una lucha por reabrirlo al firmar una petición ya que en esta misma fecha fue cuando se produjeron las desapariciones y metieron a mi primo preso... Fue un escándalo público cuando mi papá desapareció, fue la última víctima que consumió esta maldición, reconozco que nunca fue el mejor padre ni me siento orgullosa de él... –Dijo seriamente- Era un puerco, lo admito, es el poco color que puede llegar después de tantos años de desoladas muertes... Mis tíos o sea –Retomó aliento- Los padres de Jack murieron en un accidente automovilístico y él quedó al cuidado de mi tío, yo estaba fuera de la ciudad, pero por los rumores que se han oído… Parece ser que Jack sufrió de explotación infantil debido al mal trago que pasaba mi padre.

-En serio, no sabía eso de Jack –Pensó en voz alta Omi. Cuando llegaron, Megan se detuvo ante un edificio muy bien mantenido. "Bueno es aquí, espero que nos veamos pronto, Omi lindo... Y descuida por lo de tu camioneta, cuando eres rica tienes sus ventajas, enviarán una grúa para remolcarlo". Omi no entendió lo del final, pero lo tomó por el lado amable mientras se despedía. Cuando pasó por las pasillos de la clínica. Pidió su cita con el Dr.

Posteriormente, de quedarse en la sala de espera. Omi contemplaba las revistas sin entender media palabra a qué se referían, le fue difícil encontrar una sección sobre artes marciales o Xiaolin. Se sentía raro estar allí, escuchó su nombre. Él se levantó y entró en el consultorio.

Chase estaba sentado en una silla, el cabello lo tenía atado a una colita, llevaba una bata de médico con los pantalones negros, tenía unos lentes de cristales transparentes. Llevaba un control en sus manos: ¡Ah, señor Omi! Pase... Acuéstese ahí –Omi se sentó en una camilla, se quedó mirando las uñas de sus pies- Ajá, ¿Cuál es su apellido?

-No tengo –Chase miró por encima de sus anteojos con una mirada asesina- Ponme Fung.

-Dígame todo desde el comienzo...

-Bueno, todo empezó cuando mi amigo Raimundo fue ascendido a líder, he tenido sueños muy raros, el primero que tuve fue el de un oso...

-¿Era mamá o papá oso? ¿Y usted era Ricitos de Oro?

-No sé, pero no he terminado de contarle lo que hacía el oso...


Raimundo accedió inminentemente a las órdenes de su jefe cuando se presentó actividad paranormal en un sector. Un hombre huía de un edificio, montó en una motocicleta y salió. Los miembros de la policía fueron rápidamente tras él, le había puesto el ojo hace un par de semanas atrás como uno de los integrantes del grupo de vándalos que lideraba Jack. Ahora podían arrestarlo por actividad sospechosa. Una patrulla lo siguió normalmente por detrás. Sin embargo, ya sabía que lo estaban persiguiendo. El pandillero pisó a fondo, para escapar.

Como la calle estaba despejada, había un gran espacio libre para la persecución. El criminal tenía intenciones de huir por el puente que cruzaba hasta el islote para irse. Pasó por debajo de un tranvía. Se procedió una balacera. "¡No podemos perderlo de vista! ¡Síganlo!", gritó Raimundo. Llegó un momento, en que (como pudo ser motocicleta) se montó por la cera y fue por otra ruta, que resultó ser un callejón sin salida bloqueado por un muro y arriba de ellos, una cajas de madera. "Fin del camino". "Tomaré un desvío", disparó hacia arriba y al remover la palanca que permitió el desplazamiento de las cajas en contra de la patrulla policiaca. La moto pudo escabullirse, yendo a otro lado. Tuvieron que seguir la búsqueda a trote, lo que era difícil. El criminal y su moto bajaron por unas escaleras que conducían al subterráneo del metro. "Maldita sea", gruñó. Para cuando salió por el otro lado, había una camioneta que lo esperaba. Se montó y condujo rápidamente hacia el puente. Raimundo y el equipo de policía de refuerzo venían por detrás. En un momento desprevenido, con Raimundo al frente, una ráfaga de viento cruzó despachado. Rasgando uno de las ruedas de atrás. La camioneta dio unas cuantas volteretas mortales antes de caer contra una baranda y al peligro de irse para tres metros para bajo. Raimundo pudo sacarlo con cierta brusquedad y estrellarlo con dureza al piso.

-No diré nada y tú no me asustas policía.

-Sólo déjame darte un concejo... –Lo levantó del piso, jalándolo del cuello alto del abrigo. Los demás oficiales bajaron tranquilamente al ver a Raimundo. Uno le susurró a Dojo.

-¿Qué le estará diciendo?

-Mejor que no lo sepamos.

-¡ESTÁ BIEN HABLARÉ! –Chilló el hombre con una expresión del rostro incomparable. Raudamente, lo llevaron a la comisaría, donde lo interrogaron. Vieron que aquel objeto que llevaba era una esfera azul, que el jefe le había ordenado salir inmediatamente del país con la intención de que no llegara a manos de Kimiko. No sabía que era ni para qué servía, tan solo seguía órdenes. Raimundo se extrañó, ¿Qué tenía que ver ella con el loco de Jack? Hay algo que no le gustaba. Siguieron las interrogaciones, le preguntaron qué demonios Jack trabajaba en las alcantarillas. Les contó sobre el proyecto "Nuevo Edén", Jack no se fiaba de nadie y mantenía sus planes confidenciales, solo dictaba órdenes para completar facetas de su plan. El último era asesinar a PandaBubba. No era muy concreto con lo que hacían. Solo les ordenaba plantar explosivos por la ciudad, aún no están activados ni tenían la mera idea de qué pretendía con ello, los había conseguido a través de la firma de construcción de Torres PandaBubba. Tan solo eran peones que Jack movía. Aquel hombre no les servía de mucho, porque era prácticamente lo que estaban al tanto. Lo metieron preso de inmediato.

Raimundo se dedicó a pensar que podría estar tramando Jack, aparentemente quería destruir la ciudad, pero era algo que podía hacer mucho. Que 2 compañías multimillonarias fueran a la quiebra era demasiada coincidencia. No, Jack trama algo peor que destruir la ciudad con ayuda de sus mercenarios. Y todavía no podía descifrar su mente. Pero lo más extraño, era ¿Qué tenía que ver Kimiko y este programa en medio de todo esto? ¿Sería que ella trabaja para Jack?... ¡No, era ridículo! ¿O no?... ¿Por qué tanto interés en ayudarlo? Tuvo que hacer una llamada a su oficina. Como siempre lo atendió su secretaria Ashley, le pidió el favor de que indagara todo acerca de ella. Estaba seguro que Kimiko era más que un simple chófer.

Para cuando la chica que se encontraba trabajando para mantener a flote el pobre barquito. Recibió un regalo de parte de un caballero, era un ramillete de flores rosas rojas. Tenía una tarjeta: "Adivina quién soy", Kimiko se rió secamente. Las acomodó a un florero y las puso a una esquina de su oficina para luego dirigirse de regreso a la mansión Pedrosa. Encontró a Raimundo tirado en el sofá viendo la televisión, estaba viendo Bob Esponja.

-¿Aún sigues flojeando, eh?

-Te equivocas, estoy en el caso de las desapariciones, por cierto... ¿Te llegaron las flores?

-Las boté apenas me llegaron… –Mintió- Este asunto de las desapariciones me tiene con los pelos de punta, es tan riesgoso, no sé hay algo que no me cuadra que me tiene mala espina –Ella se sentó en el sofá junto con él, cambiando el canal a una película- Te conté que soy adicta a las películas de acción, ¿No? –Raimundo se levantó, acercándose hacia ella.

-¿No te conté que soy adicto a ti, peinados locos? –Indagó mientras estrechaba los hombros de Kimiko, ella estaba tiesa como roca mientras él besaba su oreja, el ritmo era cada vez más apasionado como sus labios se deslizaban por su mandíbula y luego al cuello- Debes de saber que no soy tímido con las mujeres... –Entreabrió sus labios soltando unas palabras, Kimiko apretó la mandíbula a la vez que sentía la extraña sensación de que la sangre hervía debajo de su piel- En estos momentos, el riesgo me da ganas de... –Kimiko reaccionó y le metió un codazo en el estómago. Raimundo se desmoronó al piso, aullando de dolor.

-Sí, pero hace mucho que dejé de creer en príncipes azules.

-No... ¿Pero no me acerco al color? –Kimiko se rió entre dientes mientras se marchaba- No te angusties por mí, Kim, ese golpe me gustó... No me afectó en lo absoluto –Mintió.

Kimiko había hablado con Jermaine sobre lo que Raimundo creía que eran novios. Éste se sorprendió mucho, pero por alguna misteriosa él quería seguir con el juego. Kimiko aceptó ya que en su misión estaba terminantemente prohibido enamorarse. Luego de una pequeña conversación, ambos tomaron sus caminos. Verde, Kimiko ¿Cuántos levantas?


Omi salió tempranamente de su visita al consultorio que seguiría con el curioso caso de éste ya que encontró al chico en un estado crítico literalmente. Fue informado, apenas llegó a su "casa" junto con Clay, que habían detenido a un criminal de parte de Jack Spicer. Al igual que Raimundo, también se extrañó de que Kimiko estuviera involucrada con él (¿Es que no existe la lealtad en estos días?) y las ideas de Jack le parecieron aún más raras. También se pusieron a investigar sobre la mujer que asesinaron y le contaron lo que sabían hasta ahora, que vivía en el mismo edificio de Tubbimura. Descubrieron que era una abogada retirada y vivía de su pensión, con no sé cuanto nietos e hijos, una loca que vive junto a 9 gatos que ella adoptó. En fin, no tenía nada que ver particularmente con el caso. ¿Por qué la mató? Por psicótico o la teoría que puso Dojo, a lo mejor vio de más y eso le costó un precio. Pero sin señales de Tubbimura aún. ¿Dónde podría estar? Ya llevaba cuatro días desaparecido.

Para matar el tiempo, el muchacho decidió visitar el ático para encontrar algunos objetos que podrían servirle para proseguir en su entrenamiento. Ya estaba harto de siempre dar vueltas alrededor de la manzana. Encontró un muñeco (un maniquí) con el que podría entrenar sus movimientos. Con una vara de metal podría ponerla tras sus hombros mientras improvisaba patadas capaces de alcanzar la campanita que guindaba cerca de la puerta de la azotea. Con el tendedero podría hacer flexiones. Una silla donde podría los pies mientras hacía flexión y extensión de codos igualmente. En una esquina, apoyaría una pierna de cada baranda para "partirse" literalmente. En el piso, en un espacio apartado, lo normal: Abdominales, sentadilas, dorsales al reposar su espalda sobre una lámpara cilíndrica para la noche que se hallaba bordeando la terraza... Comenzó el entrenamiento. Como ya sabemos que a veces "suficente" no es mucho para él. Se extendió por una hora extra. Al finalizar, cuando empezó a recoger todo, sintió una hinchazón. Un ardor sofocante en su brazo. Apretó la mandíbula mientras dirigía una mirada: ¿Una herida? No recordaba habérsela hecho, parecía una cortada. El chico (luego de guardar y poner todo en su lugar), corrió al baño y desesperadamente empujando los frascos. Encontró el vendaje que necesitaba, sin despegar el ojo de su herida, enrrolló en una vuelta en ocho su pequeña lesión. No la creía tan seria para aplicar alcohol, algodón, gasa o por lo que siempre chillaba Dojo.

-Que raro, no vi ningún objeto lo suficientemente filoso como para lastimarme a mí mismo... Es muy raro -Concretó sobándose.


Entretanto, en el santuario a las afueras de la ciudad. Un cuerpo estaba atado con cadenas a lo que parecía un asta en forma de cruz ya que sus brazos quedaban guindando. Entreabrió los ojos y vio una figura con capa negra, pues se estaba encubriendo. Dio una mirada en el lugar, era la cámara de tortura. Estaba con la garganta seca y demasiado débil para forcejar. ¿Cuántos días han pasado? Cuatro, se sentía tan hambriento que era capaz de devorar a un oso. Sentía tanta sed, que podía vaciar un océano entero. Estaba sudoroso y exhausto. Vio a su captor, mostrarle un vaso de agua. Alzó la cabeza. Pero la bebió antes que le rogara un poco. Incontinenti inició a dar indicios de lo que vendría cuando se acercó con un aparato.

-¿Así que aquí torturas a tus víctimas? ¿Aquí las traes y luego tiras su cadáver a la basura? ¿Qué sucede, Jackie? ¿Por qué no te quitas esa horrible capa que llevas y conversamos un poco?... –No respondió, él siguió provocándolo- Dejarme sin comer y beber durante cuatro días no serán suficientes para matarme de hambre –La figura ladeó la cabeza, pero no habló sino que prefirió actuar de una vez. Conectó el aparato a su ropa. Luego se dirigió tranquilo a un interruptor. Las pupilas del hombre fueron contraídas al ver que estaba tramando. Lo accionó. Se oyó un alarido. Lo desactivo. Estaba jadeando, cediendo ante la desesperación, pidió piedad... Que no tenía la culpa de nada, que no confesaría a nadie lo que vivió, se iría sin delatar su identidad ni nada, todo lo quisiera, pero que lo dejara vivir. Volvió accionar el comando en pleno discurso de angustia. Un calambre que hervía la sangre dentro de su piel lo hizo temblar. Esta vez duró un poco más de tiempo. El culpable gozaba del dolor de su víctima siendo electrocutada. Estaba débil apenas podía hablar, pidió piedad, que quería.

Le prometió dinero, una casa, un coche nuevo, pero que lo dejara en paz. Iba a irse, no diría a nadie lo que vio ni nada. Tubbimura alegó que no podía ser Jack Spicer, él no tenía tanta imaginación para planear su muerte así. Lo mataría de una vez, derribándolo por el plomo de una bala. El asesino se acercó y susurró algo en su oído, después de juguetear con sus cabellos pasando cerca de su piel desnuda (por los brazos, rostro y donde la camisa estaba desgarrada) un táser. "Por favor, ten piedad... ¡Por favor, yo te doy lo que tú quieras, pero sácame de aquí! ¡POR FAVOR! ¡SOCORRO, AUXILIO, AYUDA! ¡AUXILIO!", rugió a sabiendas que estaban lo bastante lejos para que una persona lo auscultara. Para mandarlo a callar, usó reiteradamente su táser (un arma de electrochoque que dispara proyectiles que administran una descarga eléctrica a través del cable que lo estaba aprisionando). Pretendió seguir hasta dejarlo al borde de la inconsciencia. Posteriormente de dos horas en que estaba enclenque, sin ánimos para luchar o gritar. Solo vio que el asesino le dio un vaso de agua.

-Al fin, algo de hospitalidad... –Le dio de beber a la fuerza, aunque sus labios estaban los suficientemente entrecerrados para solo respirar por la boca, de repente detectó algo en el agua anormal y lo escupió- ¡¿Qué porquería echaste allí?! ¡ESA AGUA ESTÁ...está...!

Sus pupilas estaban contraídas, ladeó la cabeza mientras el mundo le mareaba y caía en un estado fatal. Cerró sus ojos. Sin poder ni un músculo. En pocos segundos, si la policía no lo salvaba... Sería otra desaparición a la vista de todos.


Quinto día; como Tubbimura era un propietario, muchos de los edificios de los que estaban en la ciudad eran de su propiedad así como otros locales para el servicio de la comunidad, y el bar de Clay era uno. Como siempre, era de costumbre recibir a un nuevo inquilino, ya se había discutido el tema y todo estaba listo. Para cuando llegó a su nuevo apartamento. Vio algo que lo esperaba allá. Amarrado a una silla (las cuerdas eran de grosor resistente), tenía un saco sobre su cabeza con un lazo de regalo. Cuando el inquilino quitó cuidadosamente el saco de la cabeza de quien sea que estaba en medio de la sala, soltó un grito ahogado.

El equipo de policía y los paramédicos llegaron a la velocidad de la luz al apartamento en donde encontraron a Tubbimura. Hallaron marcas y sangre en las extremidades, por toda la piel resaltada, había sido torturado con electrocución. Estaba débil e inconsciente. Dojo y otros miembros trataron de interrogar a la señora. Si había escuchado o percibido algo. Ya que algunos se ponían a investigar por los alrededores con escasas posibilidades. Ella negó todo, solo llegó y él ya estaba allí. Acto seguido se los comunicó a ellos. Por otra parte, hay un fuerte golpe en la cabeza, pero al tocar el pulso... Seguía todavía con vida, tenían que salvarlo ya que Dojo tenía la esperanza de preguntarle si había visto u oído algo.

Tubbimura fue posicionado en la camilla. Dojo, en el hombro de Raimundo, lo correteaba preguntando cosas que sabía no iba a responder. Lo último que vieron de él fue que entraba a una ambulancia y se alejaba, rápidamente en rumbo al hospital. Los latidos de su corazón cada vez iban disminuyendo, frecuentaron de revivirlo con un electrochoque. La situación parecía no tener remedio, justo en ese momento abrió los ojos... Y sus latidos se detuvieron para siempre. Estaba muerto. Fue un golpe duro para el equipo de investigación, la única de las personas que podía decirles sobre este caso, estaba ahí sin vida. "¡Demonios!".

Regresando a la comisaría, Dojo guardó el expediente. Algo que notó fue que Tubbimura tenía entre los dientes un papel, cuando lo encontraron. Las letras estaban recortadas de una revista obviamente. En grande, dictaba un mensaje: "SOPLÓN". A una esquina llevaba una mancha roja, muy peculiar. No tenía ni la menor idea de por qué escribió eso ni que era eso. Omi sí. Pero solo 3 sabían que habían acudido (o profanado) al santuario y uno está muerto.

-¿Qué sabemos de Tubbimura, Sr. Pedrosa? –Inquirió Dojo, examinando la mancha.

-Bueno, era un adicto a las rosquillas, tenía un perro chihuahua llamado rosquilla o algo así, es oriundo del país del sol y es descendiente de ninjas –Dijo- A pesar de que el problema es su peso, lo convirtió en una técnica ya que seguía el legado de sus ancestros... –Omi asintió era tal y como lo recordó en la última vez- Omi, por cierto, ¿Cómo una persona como tú quiso entrar aquí?

-En mí vida me enseñaron a proteger a las personas que estimo, superficialmente hablando.

-Ya veo, ¿Por qué eres amarillo? A veces creo que eres queso, me dan ganas de comerte.

-¡No soy comible, señor! –"Comestible", corrigió- ¡Eso también! Esta apariencia me sirve para ahuyentar a mis enemigos –Raimundo alzó una ceja- Quiero decir, a los criminales.

-Uf, es que das tanto miedo que hasta me cagué encima… -Se burló- Creí que tu argot era porque te gustaba jugar, pero veo que es parte de ti, ya sé que regalarte cuando cumplas.

-¿Y por qué tú te uniste aquí?

-Por desesperación.

-Ja –Soltó Omi- ¿Y cómo sigues? Según entendido contrajiste una especie de "drama" en tu última surfeada cuando viste por primera vez una medusa, desde entonces es algo que pasó de ser cada fin de semana a temporalmente... Claro aunque no me sorprende tanto como lo del futbol, me sorprende que no hayas padecido de la enfermedad de los jugadores de futbol –Comentó- Creo que despellejan en la palma de los pies... No del sea mundo.

-Primero: Es "trauma" y "nauseabundo", segundo: ¿Cómo sabes que le temo a las medusas y práctico fútbol?

-Leí tu expediente, sé muchas cosas sobre ti Raimundito, eres muy orangután.

-¡HARANGÁN! –Rugió. Omi sonrió bobamente. En el preciso instante que Dojo les pidió silencio y podían continuar su tonta discusión en otro lado, estaba tratando de averiguar que era esa mancha roja. Acto seguido, Raimundo le arrebató la hoja de papel, lamió la esquina roja. Omi puso una contorsión. Dojo arqueó las cejas. "Asqueroso", gruñó. A Raimundo no le pareció asqueroso: Sabe a... Vino... ¡Sí es vino! –Dedujo al darle una segunda lamida.

-¿Vino? ¿Qué hace un vino ahí? –Inquirió inocentemente Omi.

-Cambiaré la pregunta, ¿Quién de nuestro pequeño círculo tiene más contacto con vino?

-Debe de ser un cantinero, un copero, alguien que atiende un bar y la primera persona que se me ocurre es... –Mientras Dojo pasaba las imágenes en su tablet de las fotografías de los sospechosos, se detuvo en la indicada- Clay Bailey.


A/N: Tantarán. Ahora los hechos apuntan a Clay... ¿Tú qué opinas? ¿Será el asesino o solo ha sido incriminado injustamente? Pobre Tubbi, murió electrocutado, desnutrido y deshidratado. Voy a tratar de que Raimundo y Omi interactúen con más frecuencia, ya que el fic está en su parte dedicado a su sana rivalidad, empero la fuerza del amor fraternal va a ser más fuerte que este juego sádico. Seguramente dirás que debería haber aparecido a Tubbimura en el capi que viene, si... Pero no quiero aburrir a los lectores, aparte de que este fic va a ser un milagro. Le estimulo 21 o 22 capis, y como ya sabes que los capis son largos... ¡LLEGARÉ A LAS CIENTO Y MIL PICO DE PALABRAS!... Como dije un milagro porque casi siempre mis historias llegan hasta 17, 18 y 20. En mis fics, el fic con más capis fue de 12. Creo que éste superará el récord. Es hora de discutir los hechos.

Jessie Bailey (oriunda del episodio The Black Vipers) es la guardaespaldas de Megan, ésta apareció en el episodio Hear Some Evil, See Some Evil. Siempre me ha parecido muy lindo dejarlos a ella y a Omi como pareja aunque sea solo por un corto tiempo... ¿Se imaginan la cara de Jack tolerando que su archienemigo esté con su prima? Creo que preferiría cortarse las venas, veremos más de ellos dentro de poco. No va a ver ningún tipo de relación, solo va a haber coquetería como Raimundo y Kimiko en la serie originalmente (adivina de quién a quién). De la relación Raikim, muy divertido, y ya tengo una idea para el próximo capi así como la de Megan y Omi (lindo...). Fue un poco duro, pero creo que convertimos a Raimundo en adulto, fue difícil quitarle su osito de peluche: Ninja Fred.

-¡Es una figura de acción!

No lo dije yo, fue él. Ajá, seguimos. Lo de la parte de la tortura, no especifiqué mucho y prefiero dejarlo así o si no lo cambio para M, total ya dije que no soy sádica ni quiero ser fuente de inspiración a los locos. La táser, existe, explique vagamente qué era un instrumento de tortura. A propósito, otros hechos raros, ¿Qué Jermaine oculta balones en su alacena y qué creen que sea la cajita negra que Omi vio? A mí me gustó la escena de psicoanálisis entre Omi y Chase, ¿Qué opinas de la extraña alusión de Omi en camino al hospital? Algo está pasando... Vemos que Raimundo sospecha de la pobre Kim, ¿Averiguará algo?... ¿Qué crees que pasará en este festival, cómo vas con tu block de notas? Creo que hallaremos respuestas en el capi que viene. Imperdible, no olviden dejarme un review... Comentar es la mejor forma de pedir. ¡Hasta pronto!

PD: ¿Saben qué me preocupa? No, aparte del regreso a clases ¡NO PRONUNCIES ESA BLASFEMIA EN LO QUE TE RESTA DE TU VIDA!... Hablo del hecho que me estoy desencantando a medida que lo pienso y re pienso, en Latinoamérica (por lo menos los que hablan en español por aquí) las serie animadas nunca las entrenan en el mismo día que las estrenan en Estados Unidos hablando en clave. Me temo que para nosotros, debamos esperarnos hasta el 2014 para poder disfrutar de la serie Xiaolin Chronicles (ni siquiera tres benditos meses)… Sí pasa eso, me convertiré en BRUJA (es el nuevo asesino de Martin) e iré al canal a descargar mi ira... ¿Qué si será igual a lo que pasó a Tubbi? Posiblemente... ¿Tú qué piensas de esta opinión que acabo de hacer?

Mensaje para Gushu: Los personajes van evolucionando a medida que pasa el tiempo, en algunos momentos va a haber OoC. Sí, bueno lo que pasa es que como el enemigo común del gato es el perro, quería más o menos reflejar que la situación no pinta bien entre estos dos. No que yo recuerde existe un Wu con ese poder (podría ser el imán, pero atrae Wus) y puse Jack para reflejar una parte cómica luego como la uña. Vivir al estilo Raimundo, bueno es mujeriego, lo acomodé jocosamente. Para mí, el personaje de dectective le sienta bien a Guan, la pregunta de cómo sobrevivió hasta nuestros días es para los productores y él mismo.

-Dieta y ejercicio, chico, dieta y ejercicios.

No sé a que te refieres exactamente que esperaba más de Rai luego de la mañana, pero me imagino. Chase es psicólogo, no quería ponerlo doctor, pero cómo dices descubrí que me serviría para más cosas. Muy lindo de tu parte, gracias. Además el hombre mientras siga aprendiendo es joven. Sí todos conservan sus cualidades intactas, pero nei nei que recuerden. No te preocupes si se te olvida comentar algo porque a mí se me olvida cuando el capi es demasiado largo y hay varias cosas que me hubiera gustado decir, esta va a ser mi fic más largo (le estipulo alrededor de más de 15 capis, así que podrás decir todo lo que pienses, jaja). No creo que te vayas a asustar con mis escenitas de horror, en todo caso, NO ES MÍ CULPA. No descargo responsabilidad con traumas psicológicos. Ya leí tus reviews en ¡Abracadabra Xiaolin! Me dio risa lo de Fidel, ¡Nos vemos!