Capítulo 9: Avanzando juntas

Ha transcurrido un mes desde que empecé a salir con mi princesa, me he recuperé por completo de mi herida y estoy en perfecto estado de salud. Las chicas aún no saben que Serena y yo estamos juntas, planeamos decirlo más adelante. Mi relación con Serena no ha cambiado mucho desde que empezamos a salir, tal vez debido a que fui principalmente paciente de mi novia las primeras semanas de nuestro noviazgo, y la llegada de las chicas tampoco favorece mucho el romanticismo. No hemos pasado de tomarnos de la mano y darnos besos en la frente o mejillas, debo admitir que jamás pensé que Serena fuera del tipo calmado o lento, aunque ahora que lo pienso su relación con Darien no fue la más rápida de todas. Tal vez solo necesito ser más paciente…

En estos momentos nos dirigimos a nuestras casas después de una larga sesión de estudio, cortesía de Amy. Son las 8:45, hace frio y quisiera ser capaz de tomar la mano de mi novia, pero debido a la presencia de Luna y Artemis, solo un par de metros detrás de nosotros, no tengo el valor suficiente para hacerlo. Ni siquiera les hemos contado a las chicas como para tener que decirle al equivalente de nuestros padres.

-"¿Sucede algo? Es la quinta vez que suspiras en los últimos minutos." Preguntó con preocupación y yo simplemente me limité a suspirar nuevamente.

-"Estaba pensando en lo mucho que este frio ha arruinado esta época del año, primero no pudimos ni siquiera ir a la piscina y ahora nos estamos congelando." Comenté mintiendo ligeramente con mi dilema y Serena asintió con entendimiento.

-"Por lo menos no ha atacado otro monstruo desde la última vez, todo está más calmado."

-"Pero recuerda lo que Amy dice de este clima, ella piensa que fue causado por algún monstruo." Serena simplemente asintió mientras parecía pensar en algo, en cuestión de segundos sus ojos brillaron y una sonrisa traviesa se formó en su rostro. "¿Qué estás pensando? Por favor, dime que no implica ningún riesgo innecesario como usar el cristal de plata para cambiar el clima."

Opción presentada en la reunión de la semana pasada y negada sin dudar por todos los presentes, exceptuando a Serena, quien fue la persona que dio la propuesta.

-"Pensaba en una cita, no hemos tenido ni una sola cita en todo este tiempo. Primero contigo herida, después con las chicas y sus reuniones casi diarias para atrapar ese monstruo."

-"Y este fin de semana todas tienen que hacer algo…" Dije sorprendida por la realización. Rei va a algún encuentro de sacerdotisas, Amy a un evento en la universidad de Tokio, Lita a un curso de repostería y… "Un minuto, ¿Acaso no tienes que ir a un paseo familiar?" Pregunté con confusión y Serena simplemente sonrió.

-"Dije que al igual que todos los años, mi familia iría a las aguas termales, tal vez se me olvidó agregar que por culpa de mis calificaciones y las quejas de mis profesores, no podré ir con ellos este año." Comentó mientras abrazaba mi brazo, se siente caliente, su cuerpo y su energía siempre desprenden esta deliciosa calidez, la misma que devuelve la calma a todos en los peores momentos; y lo mejor de todo es que esta vez es solamente mía. Puedo sentir su amor, dulce y puro, es casi como si estuviera en el aire.

-"Eres una princesa mentirosa." Murmuré sin dejar de sonreír. "¿Entonces a qué lugar iremos?"

-"Es un secreto, mi amada guardiana." Disimuladamente vi hacia atrás, Artemis y Luna se encontraban caminando con normalidad, no parecía importarles en lo más mínimo nuestra posición actual.

Ahora que lo pienso, es normal en Serena emocionarse y abrazar a alguien de la nada, tal vez por eso no les parece extraño; sin embargo si hubiera sido yo la que empezó esto, Artemis empezaría a sospechar algo, de eso estoy segura.

-"No hay ningún problema. Todo será perfecto si puedo estar a tu lado, como ahora."

-"Pienso lo mismo." Dijo con calma y en cuestión de segundos su rostro se llenó de horror.

-"¿Qué sucede?"

-"Mina, eres consciente que si en algún momento vivimos juntas, Luna y Artemis vivirán con nosotras…" La realización inundó mi cuerpo, la sola idea de vivir con dos gatos parlantes me asustaba. He visto a Luna regañar por lo menos 3 veces al día a la pobre Serena y sumando a ese gato metido, quiero decir, Artemis, la privacidad no existirá…

Ya tengo la solución.

-"Si molestan mucho podemos enviarlos en una caja a otro país." Serena rio levemente y apoyó mi solución.

Todo sigue pareciendo un sueño a mis ojos, al ver los brillantes ojos de mi princesa puedo sentir su amor, cuando estamos juntas siempre esa hermosa sonrisa en su rostro, y aun sin escuchar su voz, puedo sentir un silencioso "Te amo". Su calor, su energía, su amor, todo es perfecto, incluso mejor de lo que pensé que sería.

Siempre amé el ruido y odié el silencio, cada vez que estaba sola encendía mi grabadora o el televisor, tal vez era por el miedo de sentirme sola o algo parecido; sin embargo en estos momentos entendí la belleza del silencio, poder disfrutar sin ninguna interrupción. Disfrutar su cercanía sin necesitar de palabras, sentir su presencia, su cercanía y regocijarme en su calidez.

Sin darme cuenta, cuando rodeamos la esquina soltó mi brazo y sus brazos rodearon mi cuello con cariño y fue entonces que sus labios tocaron los míos, eran tan suaves como los recordaba pero esta vez pude sentir una descarga de calor inundando mi pecho. Mi princesa se alejó y sonrió con picardía, yo podía sentir mi rostro enrojecer furiosamente, se despidió y siguió caminando con Luna de camino a su casa. Toqué mis labios sin dejar de ver a mi novia caminando y con entusiasmo tomé al gato, lo abracé y corrí alegremente hasta mi casa ignorando por completo sus quejas.

Me besó, eso era lo único en lo que podía pensar esa noche.

Nuestro primer beso como una pareja.

Mi princesa me besó.

Bailé con Artemis y reí como una maniaca por casi una hora hasta calmarme sin poder sacarme de la mente la perfección de nuestro primer beso. Completamente absorta en el aspecto de mi princesa bajo la luz de la luna. Si yo no lo supiera diría que es la diosa de la luna en lugar de la princesa de la luna.

-"Mina, no soy un juguete". Gritó Artemis y seguí riendo. "¿Sucedió algo?"

-"Oh, Artemis. Mi querido Artemis, la gran diosa del amor, Mina Aino tendrá una cita muy importante pronto".

-"¿Una cita?" Tartamudeó con temor.

-"Si, ¿No te parece fantástico?" Dije con emoción lanzando al gato al aire. El gato logró saltar y escapar de mí para verme con preocupación.

-"Por favor, Mina, tienes que decirme que no es una cita con dos chicos que conociste en la calle".

-"No, te dije la última vez que no volvería a hacer eso".

-"¿Es un hombre mayor?"

-"Es de mi edad".

-"¿Si quiera has hablado con él más de 15 minutos?"

-"He hablado mucho más que eso". Respondí con irritación. "¿Por qué no puedes confiar en mí?" Gruñí y el gato me vio con seriedad antes de responder.

-"Tal vez porque tu historial de citas deja mucho que desear y cada cita que has tenido es peor que la anterior".

Bueno, supongo que eso no lo puedo negar. Antes perseguía chicos y buscaba citas incesantemente en un intento por olvidar el que creía era un amor prohibido y unilateral, sin embargo eso está por cambiar.

-"Artemis, voy a salir con la persona más importante para mí. Es una persona respetuosa, amable, cálida, cariñosa y divertida, lo mejor que me puede pasar en la vida. La única cosa que podría arruinar esta cita sería si un monstruo nos interrumpiera a la mitad de la cita". Dije con seguridad antes de empezar a reír ante aquella imagen mental.

Un monstruo aparece a la mitad de la cita, lo vencemos y beso a mi novia para festejar la victoria, ahora que lo pienso ni siquiera un enemigo podría arruinar nuestra cita.

-"Mina, creo que finalmente has perdido lo que quedaba de tu cordura". Murmuró Artemis y reí con más fuerza.

-"¿Quién necesita cordura cuando tiene amor?" Grité al cielo con emoción y el gato saltó.

Ella me vuelve loca con su amor, sus besos, su toque. Su mera presencia hace que mi corazón se descontrole. El día que la conocí me robó mi corazón y el día que correspondió mi amor robó mi cordura. Me hizo desear pasar cada minuto a su lado, saltar de la felicidad y me quitó mis pocos pensamientos coherentes en la cabeza.

Su amor parece bombardear un frenesí de locura y calidez por mis venas.

Su sonrisa me hace sentir extasiada.

Su belleza me hipnotiza.

Su mirada azul me roba el aliento.

Sus besos me quitan el sueño.

Si esto es lo que significa estar loca, sin duda alguna quiero sentir esta locura el resto de mi vida y quiero enloquecer a mi amada princesa.

-"¿Mina?"

"Artemis, estoy tan enamorada que no me importa un poco de locura. Estoy tan loca…"

Estoy tan loca por la luna.

Creo que me estoy convirtiendo en una lunática por mi amada princesa de la luna.


Espero que les haya gustado. ¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Por favor recuerden comentar, me gusta leer lo que tienen que decir sobre mis historias.

El siguiente capítulo será: Nuestra primera cita