L POV

No podía ni siquiera moverme, me sentía realmente terrible. Había gritado a Kara, no solo eso, estaba de mal humor y prácticamente me había desquitado con ella. No era justo que ella sufriera por mis celos.

Observe como seguía caminando hasta que doblo la esquina al final del pasillo. Al hacerlo pude ver de reojo su rostro, parecía estar a punto de llorar. En seguida comencé a caminar en su dirección para alcanzarla.

-Kara- llame, ella no me prestó atención –Kara, por favor escúchame- la tome de los hombros y la hice voltear en mi dirección –Perdóname, nunca debí de gritarte- ella solo bajo la mirada y comenzó a llorar –No llores, no quiero que llores por mí culpa- Kara solo limpio con las mangas de su blusa las lágrimas.

-No lo hare, solo quiero estar sola unos momentos ¿Nos podemos ver en la cena?- antes de que pudiera decirle cualquier otra cosa ella siguió su camino y yo la observe alejarse.

Me sentí el mayor idiota del mundo, me preguntaba si debía de ir tras ella o simplemente dejarla en paz. Camine en dirección contrario al que ella iba, también yo necesitaba unos momentos a solas para tranquilizarme.

Estaba yendo hacia a mi habitación cuando en el pasillo vi a un chico ligeramente más alto que yo, de cabello rubio, fruncí el ceño al ver que era D, el chico que estaba encima de Kara, forcé a mi cuerpo a no moverse para ir a romperle la cara, en cuanto me vio una sonrisa se dibujó en su rostro.

-Veo que estas solo- comento despreocupado.

-¿Tú que quieres?- intente preguntar en voz neutra.

-Te esperaba a ti quería hablar contigo L- el chico no borro su sonrisa.

-¿Y de qué quieres hablar?- pregunte algo fastidiado.

-Es algo sobre K- respondió poniendo una sonrisa aún más grande –Te parece que hablemos en el jardín- dijo mientras comenzaba a caminar por el pasillo que nos llevaría afuera del edificio, yo lo seguí a mi propio paso.

Una vez fuera el chico se dirigió a unas bancas que habían bajo a un árbol y se sentó, yo simplemente me pare frente a él esperando a que hablara

-Siéntate L, no debes de ponerte tenso, no quiero pelear contigo- era raro verlo sonreír todo el tiempo, se veía además de forzado bastante extraño -en serio, siéntate-

-No aquí estoy bien, dime que quieres con Kara- él borro su sonrisa.

-Vaya, su verdadero nombre es casi hermoso como lo es ella- suspiro, yo daba mi mejor esfuerzo para no hacer algo estúpido – dime ¿Cuál es su apellido?-

-Eso no te incumbe, si me hiciste venir solo para eso yo me voy- estaba dispuesto a irme cuando el chico volvió a hablar.

-Me doy cuenta de que casi siempre están juntos dime ¿Son novios?- me sonrojé, parecía que todos sabían que me gustaba Kara –Oh no lo son, mejor así-

-¿Qué quieres decir con eso idiota?- pregunte sintiéndome más enojado que nunca.

-Nada, solo era por preguntar, ya me suponía que no, sabes son prácticamente como hermanos -me pregunto que pensaría ella si supiera de lo que sientes, seguro que algo así lastimaría mucho a la linda K- esta vez él tenía una mirada fría en lugar de su típica sonrisa.

-¿A qué te refieres? Y ya no la llames linda o algo así ¿Entendiste?- dije casi gritando, él se burló de mi reacción.

-Tal vez no lo dije de forma correcta, a lo que me refería era a que tal vez a ella le moleste terminar su amistad por algo así- él volvió a sonreír –¿Sabes? Watari no pudo escoger mejor momento para el cambió de lugares, ella necesita alejarse un poco de ti y hacer nuevas amistades, a menos que quieras hacerla completamente dependiente a ti- simplemente ya no pude más, lo tome del cuello de su camisa haciendo que se levantara de la banca.

-¡Ella no depende de nadie, me gusta por lo independiente, inteligente y hermosa que es!- el chico sonrió completamente divertido.

-Ya entiendo, L creo que sería una lástima que ella este enamorada de alguien más- antes de que pudiera hacer o decir nada más sentí una mano en mi hombro.

-L, suéltalo- dijo la tranquila voz de Watari, yo lo hice enseguida y el chico se dejó caer dramáticamente al pasto –Ven conmigo- lo seguí, viendo de reojo al chico que sonreía burlonamente dese el pasto.

Watari me llevo a su oficina, me senté en uno de los lugares frente a su escritorio. Él se paseaba de un lado a otro, parecía bastante desconcertado por lo ocurrido.

Yo estaba preparándome para defenderme, pero por más que lo intentara no se me ocurrían argumentos que me salvaran del castigo que era más que seguro que recibiría. Me limite simplemente a ver como Watari caminaba por toda la oficina, hasta que finalmente se sentó en la silla tras su escritorio y me hablo.

-L, lo habría esperado de muchos menos de ti ¿Qué sucedió?- pregunto con ese tono que siempre lo caracterizaba, me preguntaba como hacía para mantenerse sereno todo el tiempo.

-No sé qué fue lo que paso, simplemente estaba enojado- respondí sin más, intentando no sonar grosero.

-Como bien sabes aquí no toleramos la violencia así que por obvias razones serás castigado, el sábado te quiero aquí a las siete de la mañana, ahora ve a cenar y espero que esto no se vuelva a repetir- yo asentí y salí de la habitación para dirigirme al comedor.

En el camino pude distinguir una llameante cabellera pelirroja. La dueña de dicha cabellera estaba de espaldas al pasillo de donde venía. Me acerque un poco más y cuando llegue a su lado me asome para ver la cara de la chica. Ella se apartó un poco sobresaltada.

-L, me asustaste- dijo Kara volteando su rostro como si tratara de ocultar algo.

-Lo lamento, pero quería comprobar que no estuvieras llorando- respondí buscando nuevamente su rostro.

-Pues no lo estoy, solo no vuelvas a hacerlo- ella me miro a los ojos por unos segundos hasta que bajo la mirada.

-Espero que puedas perdonarme- ella levanto la mirada y me sonrió.

Kara POV.

Odiaba decirlo, pero me encontraba, tal vez, un poco perdida. Era cierto, había vivido muchos años ahí, pero, nunca me había aventurado a explorar todo el lugar, precisamente por el miedo a perderme.

Luego de dejar a L en aquel pasillo, fui a mi habitación y literalmente, arroje mis cosas y luego salí del lugar.

Desde entonces había estado vagando por el lugar, hasta que me encontré en un lugar completamente desconocido para mi.

Decidí quedarme donde estaba, esperando, más bien, rogando, que alguien pasara por ahí y me ayudara.

No pasaron ni cinco minutos, cuando sentí la mirada de alguien muy cerca de mi, era L. Me di cuenta de que él se encontraba muy cerca de mi rostro.

-L, me asustaste- reclame sonrojándome y apartando mi mirada para que Elle no lo notara.

-Lo lamento, pero quería comprobar que no estuvieras llorando- nuevamente intentó ver mi rostro, pero lo impedí bajando mi rostro.

-Pues no lo estoy, solo no vuelvas a hacerlo- lo vi solo por unos momentos antes de volver a bajar la cabeza.

-Espero que puedas perdonarme- susurro, lo volteé a ver sonriendo, ya quería que acabara todo ese asunto.

Lentamente Elle se acercó a mí. Parecía algo nervioso, lo cual funcionó para ponerme igual a mí. No tenia idea de que pensaba hacer, hasta que vi como alargaba los brazos para abrazarme. De inmediato lo correspondí, más nerviosa que nunca.

Al estar entre los brazos de L me sentí extraña, antes cuando éramos niños nos habíamos abrazado muchas veces, pero esta vez se sentía diferente.

No entendía porque ya no me sentía igual cuando me miraba o cuando estaba a su lado, antes era fácil hablar con él, pero ahora por alguna razón las palabras se quedaban atoradas en mi garganta.

Lo abrace con más fuerza, se sentía bien tenerlo solo para mí en ese momento, L me separo un poco de él y me vio con una expresión totalmente desconocida para mí, nunca había visto que mirara así de intensamente a absolutamente nadie.

Levantó mi rostro obligándome a verle a los ojos, siempre me parecieron color gris, pero en realidad eran negros, profundos como un abismo sin fin, como un lugar donde te podrías perder fácilmente, por alguna razón sonreí, L acarició con su pulgar mi mejilla.

A lo lejos oí unos pasos se comenzaron a acercar, L se volvió a acercar a mí, recargándome contra la pared, como si me estuviera escondiendo de algo.

Con lo poco que alcanzaba a distinguir, vi el cabello negro perteneciente a BB y el castaño de Alex, luego que se perdieron de vista

L se separó por completo de mí y observo en dirección a donde se habían ido los chicos para luego volverme a ver.

-Lamento eso, pero a veces soy muy egoísta, no quería que te vieran y acapararan tu atención que era mía en esos momentos- L comenzó a caminar por el pasillo a paso lento -¿No vendrás a cenar?- yo asentí y comencé a seguirlo.

Me preguntaba que era lo que había pasado ¿Por qué me había gustado tanto tener a L tan cerca? Había sido muy agradable la sensación de estar entre sus brazos, me hacía sentir segura, pensaba en esos momentos se veía tan alto y atractivo.

"Atractivo" esa palabra resonó en mi interior, vi a Elle de reojo, en ese momento lucia más bajo que hacia unos minutos, me di cuenta de que, cuando estábamos abrazados, él no se había encorvado. Fue algo que me gusto, no tener que buscar su rostro para verle a los ojos.

-Elle- llame suavemente, el me volteó a ver enseguida con esa misma mirada que no había logrado identificar –Podrías enderezarte de nuevo ¿Por favor?-

L se paró frente a mí, encorvado su nariz prácticamente chocaba con la mía, pero poco a poco esta fue subiendo hasta llegar un poco más arriba de mi cabeza. Inocentemente me acerque a él y coloque una de mis manos en su nuca acariciando parte de su cabello.

-Kara- dijo en un susurro acercándose cada vez más a mi rostro –Eres maravillosa- yo sonreí inconscientemente y cerré los ojos

Solo sentía como la respiración de Elle se acercaba cada vez más a mí, sentí como mi nariz e rosaba con la suya, capte su aroma, era dulce, similar al pastel que tanto le gustaba. Esperaba con ansias que él lo hiciera, que él me diera mi primer beso.