Bueno, pues la cosa se está empezando a poner interesante!!!!!!!!!!!

Gracias a todos pos los reviews que han ido dejando! La verdad es una lástima que el capitulo anterior no haya conseguido los 10 reviews que pedí, pero como estamos en temporada navideña y de año nuevo, les voy a dar el siguiente capítulo como regalo jejeje, espero que les guste tanto como a mi, y les prometo que para este año nuevo que está por comenzar, ¡los capitulos serán más interesantes!!!!!

Sin nada más que agregar, disfruten el capítulo 9, y ke este nuevo año 2009 les sea próspero y lleno de cosas buenas en su vida!

PD: a ver si para este capitulo si consigo los 10 reviews xD es mi deseo de año nuevo y navidad, no sean malos y cumplanmelo, ¿si? xP


Capítulo 9. Algo que lo cambia todo (Parte 2)

-Mendokusai, ¿porqué tenía que fijarse justamente en ella?

Se preguntó el Nara encendiendo un cigarrillo. Tenía el ceño fruncido, visible signo de su molestia. ¿Por qué habiendo tantas mujeres en Konoha, a Sai se le había ocurrido fijarse en la embajadora de la arena?

Tratando de ignorar al factor Sai, sus pensamientos se centraron en lo realmente importante: hasta ese momento había tomado la salida fácil de elegir a los pretendientes de Temari con tan sólo verlos pasar frente a sí, sin pensar siquiera que entre esos pobres incautos podría haber alguno a quién podría gustarle ella de verdad… y ese simple hecho, era lo que le causaba una gran molestia, era aquello lo que había desatado un ataque de celos que incluía despedazar a Sai miembro por miembro…

Apagando el cigarrillo que apenas había encendido, Shikamaru se levantó decidido. Iba a luchar por conquistar a Temari, iba a luchar por convencerla de que él era su mejor opción, iba a luchar por ella y ganaría su corazón…

oOoOoOoOoOo

-Kiba, ¿qué haces aquí?- preguntó Naruto sorprendido de ver a su amigo aparecer frente a sí, el Inuzuka sonreía satisfecho y muy seguro de sí mismo, mientras avanzaba hacia ellos sin quitar los ojos de Temari.

-Estaba seguro de que mi olfato no me engañaba, ya que me ha guiado hasta aquí – dijo ignorando completamente la pregunta del rubio. - ¿Porqué no me dijiste que vendrías? Yo hubiera podido acompañarte al festival gustoso – preguntó casi comiéndosela con los ojos, un tanto incómoda, Temari le sostuvo la mirada.

-Naruto y Sai me invitaron hace un rato, no habría sido correcto invitarte – respondió orgullosa, Kiba hizo un pequeño gesto de molestia.

-Esta mañana dijiste que tenías una cita con Iruka sensei, ¿Qué haces entonces aquí con ellos dos? – preguntó mirando despectivamente a sus compañeros, Temari se puso inmediatamente de pie molesta.

-Mejor respóndeme qué haces tú aquí, ¿me estas siguiendo?- le preguntó fulminándolo con la mirada, misma que Kiba le sostuvo como si nada.

-Estoy en una misión con mi equipo – le respondió con tranquilidad, Temari bufó.

-Entonces regresa a tu misión, que yo estoy perfectamente bien acompañada – espetó todavía mirándolo mal, Kiba miró nuevamente a Sai y Naruto despectivo y se dio media vuelta.

-Ya hablaremos mañana Temari, pasaré por ti para desayunar – dijo emprendiendo el camino de regreso, la rubia se cruzó de brazos.

-Ni te molestes, estaré ocupada – le respondió, Kiba se sonrió.

-No puedes evadirme siempre Temari, y si no puedes en la mañana, entonces te buscare mas tarde, y bien sabes que lo haré – finalizó el chico desapareciendo entre los árboles, demasiado molesta, Temari se giró queriendo golpear algo, pero al ver las caras de Naruto y Sai que la miraban sin entender, se controló.

-Aún es temprano para el festival, ¿verdad? – preguntó mirando al cielo donde el sol parecía negarse a bajar, el par de jóvenes entendieron que ella no quería hablar al respecto de lo que acababa de pasar.

-Sai, ¿Por qué no haces otro dibujo de Temari? Estoy seguro que el Kazekage lo agradecerá – dijo Naruto tratando de no darle importancia a lo sucedido, aunque por dentro se moría de curiosidad.

El ANBU asintió de inmediato y cambiando de lienzo, espero a que Temari eligiera una posición cómoda para que él la volviera a pintar, pero ella estaba distraída, y tan sólo se había detenido ante un gran árbol, todavía queriendo golpear algo.

En la lejanía, Kiba seguía su camino rumbo a Konoha, todavía estaba molesto por la actitud de Temari que lo evitaba y se negaba a cooperar…

Desde hacía un par de meses atrás, el Inuzuka había estado viajando continuamente a Suna en misiones diplomáticas por parte de su clan, se había hecho muy amigo de Kankuro con quien había convivido la mayor parte del tiempo de su estadía, y quien también había sido el intermediario para que Kiba obtuviese lo que había solicitado al Kazekage desde su primera visita.

Lamentablemente para él, su petición aún no había sido aceptada por más que el marionetista interviniera en su nombre.

Entonces, Kiba tuvo que comenzar a tomar medidas drásticas, comenzando a acercarse más a Temari para tratar de ganar su favor, cosa que hasta el momento, le había salido contraproducente: aquella misma mañana se había salvado por muy poco de que la chica lo matara por asediarla.

Al amanecer de aquella mañana, él y su equipo habían regresado de una complicada misión en el país de las Olas, él, con tan sólo entrar a la aldea había percibido su inconfundible aroma, y viendo entonces una nueva oportunidad de hablar con ella, se había lanzado indiscutiblemente al apartamento, en donde había irrumpido encontrándola profundamente dormida en su cama…

Temari se veía tan hermosa en aquel momento, que Kiba había caminado hasta ella sin pensar en cualquier consecuencia: anhelaba fervientemente admirar de cerca ese perfecto rostro, acariciar esa inmaculada y brillante cabellera, y así lo había hecho provocándole a ella un susto de muerte que le había ganado a él una bofetada que bien pudo haberle aflojado mas de un diente, además de una serie de insultos por parte de la chica que reclamaba la falta de respeto al haber entrado de aquella forma y a esa hora a su casa…

No hace falta decir que Kiba tuvo que salir huyendo tal como había entrado para evitar la furia de la chica que había corrido por su abanico, y sin conseguir decirle nada, para un par de horas después volver a intentarlo en el palacio de la Hokage donde la embajadora que seguía molesta con él se había negado a salir a hablar, poniendo como pretexto una cita con Iruka que ahora el Inuzuka sabía que había sido una mentira…

Pero como le había dejado bien claro a ella, Kiba no era de los que se rendían de forma fácil, y si tenía que buscarla a cada hora del día para hablar con ella, entonces lo haría…

oOoOoOoOoOo

Un par de horas después, Naruto, Temari y Sai se divertían a lo grande en el concurrido festival. Se habían encontrado a algunos de sus amigos que después de saludarlos volvían a perderse en la multitud, y Temari se había sentido satisfecha de ver que Genma y Shizune estaban teniendo una cita.

Al llegar al área de comida, Naruto abandonó a sus compañeros para probar los distintos y exquisitos platillos que vendían, y Sai persuadió a Temari de no detenerse a esperarlo, explicándole que el hiperactivo rubio tardaría al menos dos horas probando cada platillo de los puestos, así que los dos juntos, siguieron recorriendo la abarrotada calle.

Sai, que aunque no lo demostraba, estaba nervioso. Después de conocer a Temari, había ido corriendo a donde Sakura para pedirle un consejo: a él le había agradado de verdad la kunoichi rubia, y al darse cuenta que ella se había sentido un tanto incomoda en su presencia, había acudido con la chica que mejor conocía para preguntarle qué debía hacer para agradarle a la embajadora de Suna.

Así que, desde que saliesen de Konoha, Sai había puesto en práctica cada palabra de su compañera, tratando de recordar todos y cada uno de los consejos para poder agradarle de verdad a Temari, y aparentemente, hasta entonces lo estaba logrando… aunque, ahora que estaba a solas con ella, no estaba muy seguro de qué las cosas siguieran tan bien: no se le había ocurrido preguntarle a Sakura que hacer en caso de que una situación así pasara, y aunque él había leído demasiados libros en donde la pareja acababa en lugares oscuros haciendo cosas que habían hecho sangrar las narices de algunos ninjas, no estaba seguro de querer hacer algo así con Temari, cuando apenas se ganaba su confianza…

-¡Abanicos!- casi gritó la rubia entusiasmada, sacando a Sai de sus meditaciones justo a tiempo para verla avanzar con el rostro brillando de felicidad hacia un puesto de sombrillas y abanicos.

-¿Te gustan los abanicos?- preguntó mirándola con atención, ella asintió mientras tomaba uno en sus manos

-En Suna el calor es intenso, además, el viento es mi elemento- respondió volteando fugazmente a verlo, antes de agarrar otro abanico, indecisa sobre cual llevarse. Al instante Sai recordó uno de los consejos de Sakura y se apresuró a sacar su cartera pagar los abanicos... Temari lo miró incrédula.

-Es un regalo para ti - se apresuró a responder, - alguien me dijo que a las mujeres les gustan los regalos, ¿a ti te gustan los regalos?- preguntó manteniendo su sonrisa, Temari le sonrió.

-Sí, me gustan los regalos, aunque no tenías que molestarte en pagar los dos

-Los dos te gustan, así que esta bien que te lleves ambos, - explicó con tranquilidad él, Temari rió divertida por la simpleza con que lo decía. El muchacho desvió la mirada hacia los puestos de adelante, y tras encontrar lo que buscaba, le preguntó:- ¿puedo regalarte un pececito?

-Sólo si me permites que te regale yo también uno- respondió ella conmovida, el muchacho asintió entusiasmado y avanzaron hacia el puesto en donde pasaron casi todo el resto de la noche tratando de obtener cada uno un pececito dorado…

oOoOoOoOoOo

-¡Eh, Naruto! – saludó alguien acercándose al rubio que al terminar el platillo que degustaba, volteó.

-¡Ah, Chouji, Shimakaru! Tienen que probar esto, está buenísimo – les dijo a modo de saludo, el chico de huesos grandes asintió energéticamente mientras se sentaba a su lado y ordenaba uno de cada platillo, mientras su mejor amigo buscaba algo con la mirada.

-¿Dónde está Temari?- preguntó tras comprobar que en el local no se encontraba la rubia, cosa que le inquietó: después de todo ella había acudido al festival en compañía de Naruto…

-Está con Sai viendo el resto de los puestos – respondió con toda tranquilidad, echándose a la boca una bola de pulpo, sin darse cuenta de la gravedad de lo que acababa de decir.

-¿Sai, cómo se enteró él que vendrían…? ¡Ella estaba contigo Naruto! ¡¿Cómo se te ocurre dejarla sola con él?! - preguntó y reclamó de inmediato el Nara, tomándolo por la ropa y levantándolo de la silla, aparentemente sin notar que Naruto no podía respirar debido al agarre. Chouji que ya sabía de qué iba la cosa, prefirió no intervenir confiando en el buen juicio de su mejor amigo.

-Shi… Shi… no puedo respirar – consiguió decir a duras penas Naruto, tratando de liberarse, pero Shikamaru seguía fulminándolo con la mirada mientras emitía por segunda vez en aquel día un aura roja provocada por los celos y la furia.

- Baka – se dijo a sí mismo después de unos segundos, soltando a su compañero para salir corriendo en búsqueda de la chica: en vez de perder el tiempo escuchando la explicación que Naruto debía darle, tenía que encontrar a la kunoichi para salvarla, ahora sí Sai no se salvaba de la golpiza que Shikamaru iba a propinarle…

oOoOoOoOoOo

-Esto esta muy rico – opinó Temari, dando el primer bocado a los dangos que comía, estaba sentada en una banca a las orillas del festival junto con Sai, esperando la culminación del evento. Él la admiraba con una sonrisa en su rostro: Temari le parecía la mujer más hermosa que jamás hubiese visto, y eso despertaba en él un ardiente deseo de plasmar esa hermosura en un lienzo a cada momento, cosa que ni siquiera Naruto en su versión femenina había conseguido. - Anda Sai, prueba – le ofreció ella dándole un bocado, él sintiendo un cosquilleo en el abdomen abrió la boca dejando que ella le diese de comer…

Dejando escapar una pequeña risa, Temari le dio más a Sai en la boca, el muchacho que parecía meditar sobre el sabor del dango de manera graciosa, había abierto de nuevo la boca pidiendo más, causando entonces la gracia de la chica. En definitiva, Sai le había demostrado con creces que la primera impresión que había tenido de él había sido un tanto errónea: el ANBU era la persona más dulce que Temari hubiese conocido.

Sin duda, Sai había mostrado que era un chico diferente. Además de haberle hecho regalos como los abanicos y el pececito dorado que había conseguido con mucho esfuerzo, él le había demostrado interés en sus gustos y aficiones, la había escuchado atentamente, la había hecho reír, y había compartido con ella algunas cosas de su pasado…

En el cielo, cientos de luces se encendieron. La lluvia de fuegos artificiales iluminó los rostros de las personas que disfrutaban del festival. Y bajo aquellas luces de colores, Temari le agradeció a Sai por la velada, dándole un pequeño beso en la mejilla…

A unos metros, Shikamaru observaba la escena con los puños fuertemente apretados. Debía de ser él quien estuviese al lado de Temari en ese momento. Debía ser él quien recibiera ese dulce y cálido beso. Debía ser él quien rodeara con su brazo los hombros de la chica. Debía ser él quien le dijera lo mucho que la quería…

¡Debía ser él y no otro el que pasara el resto de su vida al lado de la chica…!