Capítulo 8

El agua fría caía de la regadera hasta su cuerpo, cada gota enfriaba su ser y su mente un poco más que la anterior. Apoyó levemente su mano derecha sobre sus ojos y los frotó con dos dedos soltando al momento un suspiro.

-¿Por qué me pasa esto a mí?

Salió de la ducha y tomó una toalla, la enredó en su cintura cubriendo la parte baja de su cuerpo y con otra comenzó a secar su cabello rubio. Al terminar se vistió de una manera bastante casual; un short color blanco, una camisa color azul que dejaba abierto hasta el tercer botón dejando ver un poco de sus esculpidos pectorales, acompañado de un cinturón trenzado de color café, a juego con un par de loafers del mismo color. Se miró al espejo y simplemente pasó su mano sobre su cabello y lo peinó hacia atrás, sonrió al ver su estilo y al recordar como siempre Yahiko le decía a él y a Nagato que eran un par de princesas fashionistas, rió levemente al pensar en esos comentarios. Buscó en un cajón un par de gafas de sol además de un reloj Rolex dorado, tomó una cartera Saint Paul de Louis Vuitton, además de un maletín de color café en el cual metió su Mackbook y un par de carpetas de piel grabadas con el escudo de la empresa de su padre. Tomó un par de llaves con el logo de Porsche y salió de su habitación con rumbo hacia el garaje, en el camino se topó con Nagato el cual al verlo arreglado se sorprendió.

-¿A dónde tan linda?- Bromeó el pelirrojo

-Quedé con unos amigos de papá para desayunar y discutir un negocio, te dije desde anoche pero preferiste irte de fiesta en vez de descansar bien.

-No llegué tan tarde, eran las cuatro de la mañana cuando chequé por última vez en mi teléfono, además tú lo haces todo el tiempo, de vez en cuando está bien ser el fiestero y no el responsable, ¿sabes?- le recriminó su primo.

-Sí anciano. Bueno, me voy, me están esperando y no quiero dejarles una mala impresión, nos vemos.

-Cuídate princesa, no arruines el trato.

-¿Yo?, yo soy el maestro de los negocios- Respondió con algo de burla y salió de la casa.

Se dirigió hasta la entrada del garaje, abrió una de las múltiples entradas y de esta sacó un Porsche Cayman S de color blanco, se subió en él y salió de su residencia para dirigirse hasta el centro de la ciudad, donde se encontraría con un par de personas para tratar de cerrar un trato que sería muy beneficioso para su empresa.

Dos hombres de cabello oscuro se hallaban sentados en la mesa de una elegante cafetería platicando amenamente, uno mayor que el otro. El más joven tendría al menos unos 29 años, ojos oscuros y grises, cabello negro que colgaba cerca de las mejillas para enmarcar el rostro, una mirada seria y debajo de los ojos un par de ojeras bastante pronunciada, llevaba puesta una sencilla playera color negro con el logo de Hugo Boss y un par de jeans, además de unos tenis Gucci color negro. El mayor tenía el cabello hasta el cuello, color castaño y los ojos negros, una mirada igualmente seria y tranquila. Este llevaba puesto una camisa polo color rojo y un par de jeans, acompañados de un par de mocasines color negro.

-¿Por qué no ha venido tu hermano?- Preguntó el mayor

-Dijo que no le interesaba para nada este tipo de cosas.

-Hmp, sigue siendo un mocoso berrinchudo, no le haría nada mal que le congelara las tarjetas y cerrar la disquera aquella que lo tiene tan ocupado al señor.

-Tranquilo papá, ya se le pasará debe ser por la edad.

-Tiene 23 años, Itachi, ya debería de madurar un poco y dejar sus sueños de artistita de segunda.

Al momento un flamante Porsche arribó al lugar y de este descendió un rubio el cual dejó las llaves al valet, sacó un maletín y un par de carpetas y se dirigió hasta la entrada del lugar buscando con la mirada bajo un par de gafas oscuras a alguien, paró la mirada sobre los hombres de cabello oscuro que se encontraban platicando, sentados dentro del establecimiento. Caminó hasta ellos y se quitó las gafas, las puso en la abertura de su camisa y les dirigió una amplia sonrisa a ambos hombres, los cuales le sonrieron de igual manera y se levantaron de sus lugares para poder saludarlo de abrazo.

-Señor Fugaku. Saludó primero al más grande dándole la mano y un abrazo.

-Muchacho, mira cómo has crecido. Le contestó este con una sonrisa en los labios.

-Me da mucho gusto verlo señor- Entonces pasó a saludar al otro pelinegro el cual lo saludó de la misma manera con una sonrisa en los labios

-Tiempo sin verte, Naruto.

Los tres tomaron asiento y comenzaron a platicar de diversos temas relacionados con las empresas familiares y el convenio al que llegarían para el mejoramiento de estas dos. Durante al menos cuarenta minutos seguidos, Naruto mostraba a ambos hombres diferentes gráficas y documentos, bosquejos y demás cosas en montones de hojas físicas y electrónicas.

-AAAAAGGG. Exclamó Itachi estirándose en su lugar y frotándose los ojos.

-Hijo, no seas maleducado, creo que ya no eres un niño para que tenga que recordarte eso, ¿o sí?- Recriminó su padre al verle hacer tales gestos

El rubio, al verlos, solamente sonrió de medio lado.

-Los negocios son cansados, papá, deberíamos comer algo, eso deberíamos hacer porque muero de hambre. ¿No crees lo mismo, Naruto?

-Tal vez…- Dijo el rubio tocándose la barbilla

Fugaku miró a ambos jóvenes con brazos cruzados y les dijo

-Si no fueran tan buenos para hacer negocios, les aseguro que ninguno tendría chance de tomarse ningún descanso.

-Peeeeero lo somos, así que, ¡mesero!- Exclamó levantando la mano el pelinegro

Su padre suspiró al ver eso y rió por lo bajo. ¿Por qué tu hermano no pudo ser como tú? Pensó

El mesero llegó hasta la mesa donde se encontraban los tres y les tomó la orden. Al paso de unos diez minutos sus pedidos llegaron y comenzaron a comer sin más.

-¿Cómo va todo con Sasuke, señor?- Preguntó con total naturalidad el rubio

-Hm, ese niño jamás aprenderá, todo es culpa de Mikoto, lo alienta en cada capricho que tiene.

-Papá, él es el menor y sabes que siempre fue más apegado a mamá.

-Lo sé, pero debería entender que ya es suficiente, ¿ser un cantante? Bah, esas son patrañas, debería comenzar a comportarse como un adulto y ocupar su tiempo en cosas productivas de verdad.

-Lo sé papá, pero él siempre ha sido diferente.

-Engreído querrás decir. Aunque jamás voy a olvidar la paliza que le diste, Naruto. Dijo Fugaku dirigiéndose al rubio el cual solamente sonrió de manera algo nerviosa al recordar aquel momento. –Alguien debía ponerlo en su lugar de esa manera y tú lo hiciste, es algo que te aplaudo.


Flashback

Montones y montones de autos llegaban a la mansión Namikaze, la cual se encontraba de celebración debido al cumpleaños de Minato Namikaze, el líder de aquella familia y de una de las empresas multinacionales más importantes del mundo.

Dentro de aquella gigantesca mansión, cientos de personas vestidas de manera muy elegante charlaban unas con otras. Mesas de bocadillos, una pequeña orquesta interpretando música tranquila, candelabros, sirvientes atendiendo a todos, en fin, una fiesta en la cual se encontraba la crema y nata de la sociedad.

Cada persona se encontraba en su propio mundo; platicando con sus acompañantes, conocidos, simplemente tomando una copa, uno que otro estaba ligando, en fin, todos estaban en su ambiente.

De repente un par de chillidos de emoción se oyeron entre la multitud, aquellos sonidos los causaba ni más ni menos que la sensación juvenil Sasuke Uchiha, el cual iba vestido con un elegante smoking negro al igual que su padre y su hermano, su madre llevaba un elegante vestido color azul cielo, con delicados detalles florales de color dorado. Sin duda alguna las personas suspiraban al verlos venir, eran todos muy atractivos.

El joven Uchiha se alejó de los tres para tomarse un par de fotos con fans que se encontraban en la fiesta, mientras sus padres y su hermano se dirigían hasta los anfitriones de la fiesta, los cuales se encontraban rodeados de un poco de personas, que al verlos, abrieron paso dejando que los Uchiha pudieran reunirse con aquel hombre rubio y aquella mujer pelirroja.

-Fugaku, amigo mío es un placer tenerte en tu humilde hogar.- Dijo Minato con una enorme sonrisa y brindándole a su vez un abrazo. –Mikoto, te ves preciosa.- Dijo saludando a la mujer de este, inclinándose levemente y besando el torso de su muñeca.

Los cinco se saludaron llenándose de halagos y cumplidos acerca de la preparación del evento y de sus apariencias.

Aquellos se encontraban platicando cuando Sasuke se acercó hasta donde estaban, saludando cordialmente a los anfitriones.

-Cuánto has crecido Sasuke, ¿cuántos años tienes ya?- Preguntó Kushina al joven Uchiha

-Tengo 22, señora.- Contestó el pelinegro sonriendo

-Whoa, vaya que has crecido, no te veía desde hace muchísimo tiempo.

-Gracias, señora.

-¿Y qué tal te va como cantante, Sasuke?- Preguntó Minato

-Me va muy bien, acabo de terminar un nuevo álbum y planeo comenzar una nueva gira dentro de poco.- Contestó el menor de los Uchiha, sonriendo

Al oír eso, su padre solamente giró los ojos y miró al mayor de sus hijos, el cual le hizo una pequeña sonrisa en señal de calma. A diferencia de Fugaku, Mikoto sonreía por ver cuán feliz era su hijo, con su apoyo logró ser uno de los artistas más reconocidos en el mundo y el idol del momento.

-Buenas noches.- Saludó una voz detrás de las dos familias, la cual los hizo voltear al mismo instante.

-Naruto, Nagato, vengan a saludar a nuestros invitados.- Dijo Kushina sonriendo al ver a su hijo y a su sobrino tan deslumbrantes.

Sasuke miró al rubio y al pelirrojo saludar a sus padres y su hermano, entonces recordó su rostro y lo que había pasado en Japón. El rubio estaba completamente cambiado, parecía que lo habían inflado y se veía mucho más maduro que aquella vez. En un momento, las miradas azul y azabache se cruzaron haciendo que el pelinegro soltara una sonrisa burlona, al ver como la expresión del rubio cambiaba completamente de una alegre a una seria.

-Parece que no te has olvidado de mí… cornudo.- Dijo el menor de los Uchiha

El rubio sintió su sangre hervir, más trató de guardar la compostura. Los integrantes de la familia Uchiha miraron extrañados al menor.

-Sasuke, no sé a qué te refieras pero trata con respeto a tu anfitrión.-sentenció su padre con voz fría y un tono autoritario.

-Claro padre, el cornudo tiene que disfrutar de la velada como yo disfruté de su ex.-

Y esas últimas palabras fueron suficientes para lograr que el rubio rompiera toda calma y le asestara una combinación de tres golpes; el primer golpe fue directo a la boca del estómago del Uchiha, el segundo hacia la parte izquierda de su rostro y el tercero, lo finalizó con un derechazo directo, lo cual dejó a Sasuke totalmente noqueado.

La multitud de gente se formó alrededor de la escena como se esperaba dejando a todos los presentes atónitos al ver a la estrella internacional tirada en el piso completamente desvanecido.

Fin del Flashback


Los tres hombres que prácticamente ya habían cerrado un trato muy jugoso, se encontraban tomando un café después de haber terminado sus respectivas comidas.

El teléfono de Naruto vibró a lo que este rápidamente lo revisó:

''No olvides nuestra reunión hoy, es a las 6

-Sakura ''

El rubio sonrió levemente al pensar que por fin podría estar bien con sus demonios y se puso de pie.

-Bueno, ha sido un completo placer verlos el día de hoy, pero tengo un compromiso en breve y necesito correr para estar a tiempo.

-No te preocupes Naruto, el placer ha sido nuestro, espero podamos vernos de nuevo un día de estos y poder tener una reunión completamente seria y sin conflictos, saluda a tu padre y a tu madre de mi parte.

Los tres hombres se pusieron de pie y se despidieron con un cordial abrazo. El rubio se dirigió hasta su auto y seguidamente una sonrisa malévola surcó su rostro. Una idea de escarmiento para Sakura se le acababa de ocurrir, tomó su teléfono y contestó al mensaje:

''Claro que no me olvido, espero que tú asistas y tengas tanto la tarde como la noche libre, puede ponerse interesante si me brindas un poco más de tu tiempo''

Continuará…