-¿Neji? –Dijo ella, al notar al moreno recargado contra la pared justo a un par de metros de la salida del área de las termas femeninas, él al igual que ella, ya estaba totalmente cambiado con su ropa de shinobi, inclusive con su mochila al lado: -¿Qué haces aquí? –Preguntó ella mordiéndose la lengua casi al instante, era obvio que la estaba esperando.
-Quiero tener sexo contigo.
-¿Neh?
-¿Tenten? –Llamó Neji al mirar a su novia la cual empalideció de repente antes de que su rostro se volviera completamente rojo.
-¡¿Estás demente?! –Chilló ella golpeando con suavidad sobre su pecho -¡No puedes ir preguntando esas cosas así como así! ¡Las personas crearan que eres una especie de loco pervertido!
-No me gusta andar con rodeos, lo sabes –Contestó Neji, evidentemente incomodo. –Además, no es que le pregunte eso a cualquier persona que me encuentre por ahí, se le estoy preguntando a mi novia. –Finalizó él, bajando la voz, como si estuviese diciendo una blasfemia.
-Aún así es... –Intentó decir ella, pero él le interrumpió con descortesía.
-¿No quieres hacerlo? –Preguntó él, y su voz resonó en los pasillos de las termas con tanta frialdad que ella misma se sintió helada.
-Yo...
-Bien, no pasa nada. –Dijo él con sencillez, haciendo el ademán de irse, pero apenas si se movió Tenten le sujetó por un brazo, negando fervientemente con la cabeza.
-Yo no dije eso... ¡solo me has tomado por sorpresa!
-Bien... –Y a ella le pareció notar por una milésima de segundos una sonrisilla aparecer en sus labios.
-Y... entonces... –Preguntó ella rascando su brazo, incomoda: - ¿aquí?
Y esta vez el sorprendido fue él, no esperaba que esa fuera su respuesta, Neji aclaró su garganta antes de contestar:
-Por supuesto que no... contrario a la creencia popular, creo que la primera experiencia... de ese tipo, es algo que debe ser cuidadosamente planificado.
-¿Planificado? –Repitió Tenten imaginándose a Neji junto a ella en la cama con papel y pluma en mano, tachando una lista de pendientes.
-Así es, no podemos arriesgarnos a ser vistos, (si queremos evitarnos situaciones bochornosas) en el menor de los casos, o a que resultes embarazada en la peor de las situaciones.
Tenten escuchó su respuesta y aunque sabía un embarazo era algo que ninguno de los dos deseaba (al menos no en ese momento), su contestación le hizo sentirse incomoda:
-¿La peor de las situaciones es que yo tenga un hijo tuyo?
Neji le miró alzando una ceja.
-¿Acaso tienes una enfermedad venérea?
-¡Obvio que no! –Chilló Tenten aún más ofendida que antes.
-Entonces ese sería nuestro peor escenario. –Replicó él con una tranquilidad que no hacía más que enfurecerla.
-Un hijo nuestro, ¿sería tu peor escenario? –Contestó ella cruzándose en brazos mientras lo miraba con molestia y él le miró unos segundos antes de entender el porqué de su agitación, supuso que cualquier mujer se enfadaría si su pareja dijera algo como que la peor cosa que les podría pasar sería concebir un hijo.
-¿Deseas tener un hijo a los dieciocho? –Preguntó él elocuentemente, con una calma que no tenía, una parte de él estaba aterrada de escuchar una respuesta afirmativa a su pregunta.
-Bueno... pues no... pero...-Contestó Tenten, mientras Neji le interrumpía sin cortesías:
-Tu carrera como kunoichi se vería truncada por lo menos por un año y ni hablar del cambio que surgiría a partir de aquello, empezando por supuesto por las diferencias físicas.
-¿Físicas? –Repitió Tenten imaginándose por un segundo con sobrepeso y una marabunta de chiquillos de ojos blancos corriendo a su alrededor.
-Además el rango de las misiones de mujeres solteras a con hijos cambian drásticamente, la misión más complicada que tendrías a partir de entonces sería clase "C" y eso si cuentas con mucha suerte.
-¿Clase C? –Balbuceó ella, imaginándose ahora con su sobrepeso, y los chiquillos a su alrededor, además de una decena de canes, emulando la primera misión que había realizado hacia al menos siete años atrás: "pasear a los perros del vecindario"
-Tampoco sería conveniente para mí – Prosiguió él, ignorando el espanto con que le miraba. - Hiashi-sama se enfurecería si supiera que un Hyuga naciera fuera del matrimonio, por muy rama secundaría que sea, con las técnicas de la línea sucesoria no podríamos darnos el lujo de concebir un hijo ilegitimo, claro todo dependiendo si él o ella heredaran los ojos del clan, también se encuentra la posibilidad de que pudieran heredar tus ojos y la línea sucesoria se truncaría, en ese caso supongo que el clan no tendría ningún inconveniente.
Tenten sacudió la cabeza con fuerza, evitando imaginarse algo más, miró a Neji como si le deseara darle un puntapié:
-Eres todo un romántico, ¿no, Neji? –Soltó ella con acidez: -pero me parece que te preocupas demasiado si yo resultara embarazada y mi bebé no heredara tus extraños ojos, eso no debería de significar ningún problema para ti ¿o me equivoco?
-¿Perdón? –Preguntó Neji confundido con su respuesta y Tenten siguió:
-¡Sí! podría tener un hermoso niño de ojos castaños y nadie sospecharía nada y yo con mi enorme trasero y mis misiones clase "c", podría salir adelante, ¡SOLA!
Tenten le miró con las aletitas de su nariz temblar, enfadada, no sabía exactamente qué era lo que le había disgustado más, si haberse dado cuenta de la posible realidad a la que se enfrentaría en el caso que resultara encinta, o que él no tendría que sufrir ninguna consecuencia si así lo deseaba, ella sería la que perdería su físico y su carrera, pero él podría seguir adelante como si nada, lo máximo que podría pasar, sería una reprimenda de parte de su tío y nada más y eso solo si heredara sus ojos.
Tenten intentó decir algo más, pero antes siquiera de que pudiera decir una sola palabra, pudo sentir la fría mirada de Neji clavada en ella, ahora era él quien parecía molesto.
-¿Realmente crees que me marcharía sin más si tú resultaras embarazada de nuestro hijo?
Y aunque seguía molesta, la castaña no pudo dejar de sorprenderse gratamente con esa contestación: "nuestro" sonaba mucho mejor que un: "sola" y al verse reflejada en esos sinceros ojos platinados, supo su respuesta, él nunca la abandonaría; jamás la dejaría sola, con o sin un hijo no nato, estaría siempre a su lado, lo sabía, estaba actuando como una boba, la castaña negó con la cabeza, antes de contestar.
-No.
Y esa contestación relajó el rostro del Hyuga:
-Solo te muestro una posible realidad, si te molesta puedes hacer de cuenta que no dije nada.
-No, es eso... –Respondió la castaña, incomoda, podía sentir el cuello agarrotado de la tensión del momento. –Es solo que... no es la clase de conversación que esperaba para la primera vez que fuéramos a...
-¿Tener sexo? –Contestó él con simpleza y Tenten se encogió sobre sí misma, un par de niñitas encantadoras pasaron cerca de ellos y ella deseó de corazón que no le hubiesen escuchado.
-Algunas personas le dicen hacer el amor. –Susurró débilmente mientras seguía con la mirada a las niñas que se perdieron tras una intersección del pasillo.
-Ya.-Contestó Neji sin interés.
-Entonces... –Dijo ella hablando aún más bajito, y Neji se sintió como si estuviera hablando en ese mismo instante con su propia prima, frunció la nariz, incomodo. -¿Cuándo quieres hacerlo?
-Pensé que tú serías la más adecuada para decidirlo.
-¡¿Yo?! –Preguntó ella, repentinamente alarmada -¿Por qué yo?
-Porque según he escuchado... las... mujeres son las que saben los días... que son... adecuados... o inconvenientes.
-Oh... Ohhhhhhh...–Soltó Tenten aún más incomoda que antes: - ya entiendo... entiendo...
-Por supuesto, tomaremos precauciones extras, los metodos anticonceptivos con base a una fecha, no son totalmente confiables.
-Por supuesto. –Repitió ella sin ponerle demasiada atención, estaba muy ocupada haciendo cálculos mentales ayudándose con los dedos de su mano, una vez que tuvo la fecha adecuada, se sonrojó hasta las orejas: – En... en... tres días.
-¡¿Tres días?! –Cuestionó él sorprendido con la fecha, esperaba que al menos tuvieran un poco más de tiempo.
-Si te parece pronto –Dijo ella rápidamente -¡podríamos esperar hasta el siguiente mes!
-No –Negó Neji con la cabeza, sintiéndose repentinamente acalorado. –Tres días es un buen tiempo, si te parece bien a ti.
-Si... claro... creo que no tengo... ningún plan –Contestó ella riendo casi con histeria- ¿dónde quieres qué... lo... hagamos?
-Pensé que... podríamos... ir a alguna posada, hace tiempo vi una cerca del país de las Aves, se ve... bien... nos ofrecerá intimidad y... sería... especial, supongo.
-¿El país de las Aves? –Repitió ella -¿No es a donde fuimos en aquella misión en compañía de Naruto?
-Si... ¿por qué?
-No, por nada –Contestó Tenten, sonriendo con debilidad, recordaba que había visitado esa pequeña aldea en una misión cuando tenían unos trece, o tal vez catorce años, y olvidándose por unos segundos de que la situación había sido peligrosa, tomando en cuenta su nivel de genin, no había dejado de notar que esa aldea era realmente bonita, y ella habría estado más que encantada de volver como una mera turista, en lugar de una ninja, y por supuesto se hospedaría en la alcoba más costosa en la mejor posada del lugar.
Tenten sonrió débilmente, recordaba haberlo pensando, pero jamás haberlo dicho...
¿O si lo había hecho?
¿Se lo habría dicho a Neji en algún momento?
No lo recordaba.
-¿Tenten?
-Ah... perdona –Contestó ella con una sonrisa amable –Estaba pensando en... ¡no importa!... Está bien... solo no sé si sea conveniente, -Y Neji le miró alzando las cejas en silencio, Tenten comenzó a hablar muy rápido: -el país de las Aves es muy bonito y por lo mismo no es propiamente barato, una posada cerca de ahí no será nada económica, te será muy costosa... digo... ¡tampoco tienes que pagarlo tú todo!, igual ambos vamos... a... utilizar la habitación, podría pagar mi parte.
Y Neji rió entre dientes, podía no ser la persona más romántica del mundo, pero pedirle a su novia, que le ayudara a pagar una habitación para tener la primera experiencia sexual de su vida, no solo le colgaba automáticamente la etiqueta de tacaño y mezquino, sino también la del peor novio en la faz del planeta.
-No te preocupes por eso.
-No será barato.
-Soy un Anbu, tengo un sueldo mucho mejor remunerado que el tuyo, además de unos cuantos ahorros, puedo costearlo.
-Bien. –Contestó ella aún no del todo convencida, pero Neji le miraba de cierta forma que solo podía significar que dejaran el tema por zanjado.
Finalmente habían llegado a un acuerdo, en solo tres días, harían el amor, solo tres míseros e ínfimos días, Tenten sintió como la atraía hacia él con un suave movimiento, enterraba su cabeza en su hombro izquierdo, delineando con la punta de su nariz su cuello, provocándole cosquillas, depositó un beso encima de su yugular, logrando que ella se arquera involuntariamente contra él, cuando comenzó a hablar y su aliento chocara contra su piel.
-¿Tenten?
-¿Si?
-¿Estás cómoda con la idea? –Y volvió a posar un beso ahí donde había puesto el otro y ella se apretó contra él, ignorando el hecho de que estaban en un lugar público, donde cualquiera que entrara o saliera a las termas, les podrían ver, a ella no le presentaba mayor conflicto, pero él, que deseaba que nadie supiera de lo suyo, estaba tomando muchos riesgos, tomando en cuenta que su maestro y el propio Lee, estaban apenas a unos metros de distancia.
-Me has tomado desprevenida, eso es todo. –Repuso, sin atreverse a contestar que en ése momento, si él seguía abrazándole y besándole de esa forma, no necesitaría que pasaran los tres días, haría el amor con él en ese mismo pasillo y en ése mismo momento.
-Ya... –Contestó él volviendo a besarla y ella enterró sus dedos en su cuero cabelludo.
¿Eso era acaso un sueño?
Y la forma en que Neji le propuso "su primera vez", igual que aquella en que le pidió ser su novia, le dijo que no, era real y mucho... pero por más real que fuera, no dejaba de saberle extraño la actitud del Hyuga, jamás pensó que él se molestaría en tomar tantas precauciones, el lugar, la situación, la protección, había pensando en todo, hasta en un posible embarazo, y aún así él había hablado con la misma calma y tranquilidad, como si estuviera hablando del clima.
¿Cómo podía estar tan calmado?
Si en tres días estaría desnudo frente a ella.
¿Cómo hacía siempre él para estar así de tranquilo?
Ella estaba temblando, aunque no sabía si de excitación o de miedo, no estaba segura sobre que debía decir o cómo debía comportarse. Nunca había tenido ni siquiera una experiencia cercana de ese tipo...
¿Debía usar algo especial?... ¿un vestido... o alguna ropa diferente?
Neji la vería desnuda...
¡Neji la vería desnuda!
Y la realidad de esa frase la golpeó con un puño ¡y no tenía ni siquiera un conjunto de ropa interior que combinase! Pensó con terror la castaña... o tan siquiera medianamente madura, sus sostenes y sus calzoncillos estaban catalogados en dos listas: con ositos panda, o con florecitas de colores, demasiado infantil y ridícula como para permitir que él la mirara con esa ropa, tenía que prepararse para ese día y lo primero que tendría que hacer sería ir a comprar algo de ropa decente.
Y antes de que empezara a martirizare con la amarga realidad de su ropa interior, las dos chicas que habían estado junto a ella en las termas femeninas, salieron por la enorme puerta de entrada bajo la cortinilla del Kanji: "Onna", Neji, fue lo suficientemente rápido para alejarse de los labios de la castaña, pero permaneció inmóvil al igual que ella, aún sosteniendo por la cintura a su novia.
Las mujeres, le echaron un rápido vistazo a él y luego a ella, la más llamativa, sonrió de una forma que no le gustó a ninguno de los dos en lo más mínimo y cuando ya se iban, les pareció escuchar, como decían entre dientes.
-Vaya que tienen suerte, algunas.
Y Neji tuvo que sujetar fuertemente a Tenten para evitar que saliera a apretarles el cuello a las mujeres.
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Tenten miró a un lado y al otro sintiéndose avergonzada, había visto esa tienda infinidad de veces, pero nunca se le había ocurrido entrar y eso que estaba solo a unas pocas manzanas de su domicilio; era una tienda especializada solo en lencería y miró con el rostro encendido, varios maniquís y los sugerentes negligés que portaban.
Tenía tres días para comprar algo de ropa decente para su primera noche junto a Neji, pero la idea de entrar a una tienda donde el maniquí principal lucía medias de rejilla, una tanga con peluche y un sostén de tela trasparente no le tentaba demasiado, por un segundo se imaginó luciendo esa ridícula vestimenta y se avergonzó solo de pensarlo.
-¿A Neji le gustaría verla vestida con ese tipo de ropa?
Se preguntó sintiendo un calor excesivo y antes de que se diera siquiera cuenta, ya se encontraba dentro de la tienda de lencería, el lugar era exactamente a cualquier otra tienda de ropa, solo que a diferencia de otras tiendas, los maniquís iban con vestimenta sumamente sugestiva, (encajes, transparencias y colores intensos se veían a donde mirara) al fondo una mujer mayor sonreía con afabilidad detrás de un apartador y ella tuvo que contener el deseo de poner los pies fuera en polvorosa.
-Buenas tardes –Saludó Tenten con cortesía y la viejita respondió a su vez con un movimiento de cabeza y ella se giró sintiéndose repentinamente abochornada, sentía como si fuera a comprar la ropa más indecente del mundo con su propia abuela al lado.
Por supuesto había comprado ropa interior antes, pero en enormes supermercados en los que había de todo un poco, donde bien podía comprar la comida de esa semana como también un par de calzoncillos y sostenes, nunca había entrado a un sitio para comprar ropa sexy, mucho menos ropa interior sexy, dijo ella mirando de un lado a otro encogiéndose en hombros, no se imaginaba vestida con ninguna de esas ropas, además algunas prendas se veían sumamente incomodas, y dudaba que su cuerpo fuera el adecuado para ese tipo de vestimenta, tal vez Tsunade-sama, o Hinata pudieran lucir esas prendas tal cual como fueron diseñadas, poseedoras de un cuerpo voluptuoso y femenino, pero ella, fijó sus ojos en un conjunto color cereza con un profundo escote hacia el ombligo, no era para eso.
La castaña lanzó un suspiro, sintiéndose levemente desanimada, se encaminó hacia la salida, pero antes siquiera que su mano tocara la puerta, esta se abrió estrepitosamente entrando por ella como un borrón una hermosa rubia, que saludó a voz en cuello, a la dependiente.
-¡Buenas, buenas, Hana-san! ¿Ya llegó lo que ordene? Oh... ¿Tenten? –Llamó la rubia al mirar frente a frente a la castaña, la cual miró avergonzada a la mujer.
-¿Ino?
-¡Que sorpresa! ¡Jamás creí que llegaría el día en que te viera en esta tienda!
-Yo tampoco –Contestó Tenten no sabiendo si sentirse ofendida o avergonzada.
-¿Estás eligiendo algo?
-Ah, no... yo...
-Hana-san tiene un muy buen gusto, la colección de esta temporada ¡es preciosa!
-No lo dudo.
-Encargue hace un par de semanas un conjunto para mí, bueno... para Sai, si es que me entiendes –E ignorando el hecho de que Tenten se había puesto colorada, Ino cogió del brazo a Tenten que luchó por soltarse sin conseguirlo y tironeó de ella hasta que estuvieron una mínima distancia del aparador y de la dependienta: - Hana-san, ¡no me respondió! ¡¿Llegó lo que ordené?!
-Ino-san, la vi tan cómoda hablando con su amiga, me fue imposible interrumpirlas, aquí tiene lo que encargó –Y sacando una caja por encima del mostrador se la tendió a la joven, mientras Ino agradecía y abría la caja con el mismo interés que un niño un dulce- Mira, ¡deja y te muestro! –Y sacando dentro de la caja le mostró su compra, Tenten se sonrojó hasta las orejas al mirarlo, era un negligé morado de tela totalmente transparente, podía ver a la propia Ino detrás de la delicada tela y ella se preguntó:
¿Por qué alguien se molestaría en comprar ropa que finalmente no cubría nada, literalmente nada?
-¿Verdad que es lindo?
-Mucho. –Respondió Tenten por mera cortesía.
-Deberías de comprar uno, el rosado quedaría hermoso con tu tono de piel y tu chico gustaría de ello, ¡te lo garantizo!
-¿Chico? –Dijo Tenten poniéndose a la defensiva al instante: -¡¿Qué chico?!
-Vamos Tenten, no me dirás que entraste a esta tienda solo por error.
-Solo ocupaba un poco de ropa interior.
E Ino soltó una estruendosa carcajada.
-¡Tenten, por favor! Jamás te he visto comprar ropa interior lejos de tu tienda acostumbrada, debes ser la única mujer del mundo que puede comprar sus calzoncillos junto con los tomates.
-Quise salir un poco de la rutina. –Balbuceó ella.
-Si por supuesto –Contestó Ino poniendo sus ojos en blanco -¿Quién es él? –Preguntó sin esperar respuesta -No me digas... ¿Es Shino?
-¿Shino? –Y Tenten alzó una ceja, si había cruzado dos palabras con el heredero del Clan Aburame, había sido mucho, ¿Cómo podía Ino siquiera pensar en emparentarla con él? -Ino, él ni siquiera sabe que existo.
-Bien... bien... déjame pensar ¿Es Kankuro?... –E igual que en la ocasión anterior, no esperó respuesta: - ¡Es Kankuro! ¡¿Verdad?! Lo sabía, se trata de Kankuro, por eso está en la aldea ¿cierto? siempre he creído que tú y él son algo especial, son una muy bonita pareja.
Tenten cruzó los brazos sobre su pecho, mientras negaba con la cabeza:
-No se trata de Kankuro, Ino, tenía meses sin hablar con él, mucho menos cualquier tipo de relación.
-Bueno... se me acaban las opciones, ¿será Lee?
-¿Lee? ¡Por favor! –Dijo ella conteniendo la cara de asco - Lee es como mi hermano, sería algo casi incestuoso salir con él.
-Se me acabaron las opciones, digo... –Contestó Ino encogiéndose en hombros -está Neji, pero no creo que tú y él.
-¡¿Qué?! –Respondió Tenten, con voz un poco más aguda de lo normal, finalmente había acertado con quien estaba saliendo y ella lo había descartado en un segundo, sin ni siquiera pensarlo. - ¡¿Y por qué no?!
-No me lo tomes a mal, pero son tan diferentes él es tan serio y tú tan alegre, sería casi como mezclar agua y aceite, no me parece que combinen demasiado.
-Sai no es precisamente la persona más afín a ti, Ino.
-Sí, claro pero él y yo... espera... –Y luego volviéndose a ella, con un gesto de incredulidad, le señaló con el dedo índice -¿eso quiere decir que tú y Neji? ¿Estás saliendo con Neji? ¡¿Neji Hyuga?! ¿El primo de Hinata? ¿Te estás acostando con el primo de Hinata? ¿Neji Hyuga? ¿Estás durmiendo con Neji Hyuga?
-¡¿Qué?! –Chilló Tenten sintiendo que todos los colores le subían a la cabeza -¡No!... ¡Neji y yo no...! No... no... por supuesto que no... ¡No! ¡Solo quería comprar algo de ropa interior diferente, no es por ningún chico! Neji y yo... ¡No!
Ino miró parpadeante a la castaña que se había puesto tan roja que podía emular en color a un tomate, la sucesora del Clan Yamanaka, sonrió con complacencia.
Así que había atinado finalmente con quien era que estaba saliendo.
-Oh... ¡haberlo dicho desde antes! –Contestó ella sin perder su sonrisa.
-Te lo dije desde un principio, solo quería comprar algo de ropa interior diferente, es todo.
-¿Y ya elegiste algo? –Preguntó Ino, mientras veía a Tenten negar con la cabeza, su respiración se normalizaba, el sonrojo de sus mejillas empezaba a desaparecer.
-No, nada de esto es para mí. –Contestó la castaña, bajando la vista.
-Pff... ¡Tonterías!, aquí hay de gusto para todo el mundo.
-Sí, pero parece que todo el mundo tiene que ser noventa, sesenta, noventa. –Repuso ella con sarcasmo, ignorando la mirada de enfado que le profería la rubia.
-Te sorprenderías lo que puede hacer un conjunto a tu talla.
-Bien, pues hoy no seré sorprendida. –Dijo ella, haciendo un ademán de marcharse, pero apenas si dio un paso, Ino, se interpuso en su camino, como suplicando.
-¡Espera, deja que elija algo para ti!
-No, gracias Ino.
-Vamos no elegiré nada como esto –Contestó ella señalando la caja que aún descansaba entre sus manos. -A menos que me lo permitas.
-¡Claro que no!
-Entonces, adelante, aprovecha que tienes a una experta en esto.
Y sin esperar respuesta, Tenten se vio nuevamente tironeada entre jalones de la rubia que no hacía más que recorrer toda la tienda, mostrándole toda clase de conjuntos de diferentes colores, los cuales, contrario a lo que ella hubiese creído eran realmente bonitos.
Media hora después, con la cartera notoriamente más vacía, y una sonrisa en la cara, la castaña salió de la tienda con un par de paquetes de lencería fina bajo el hombro, y se encaminó rumbo hacia su apartamento, Ino se despidió de ella con la mano en alto en el rellano de la tienda, y cuando estuvo a una distancia considerable, le pareció escuchar.
-¡Te deseo buena suerte, aunque no la necesitaras, te garantizo que a Neji le encantará!
Tenten se volvió hacia la tienda con el rostro encendido, pero Ino, ya había desaparecido de su vista.
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Un poco tarde, pero actualicé mi historia, ¡la tenía más abandonada a la pobrecita! espero que les haya gustado este capitulo, fue divertido imaginarme por un segundo la reacción de Neji, tal vez me pasé con la frialdad y su actitud analitica, pero... creo que si no lo pusiera a él así no me lo podría imaginar... bueno... nos leeremos en el siguiente capitulo.
Saludos y abrazos!
María de las Mareas.
