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Epílogo
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-¿Sabe que mi bebé ya le dice papá? –Señor Lynn mencionó con una risa seca –. Lo escuché mientras iba por un vaso de agua a la cocina, se escuchó algo pastoso y sin sentido… pero sé que le dijo papá a mi hijo –bajó su cabeza –. ¿Puede creerlo? Mi bebé le dijo papá a mi hijo de once años, ¿Y sabe que es lo peor? Que no puedo culparla. Apenas puedo pasar tiempo con ella, el trabajo cada vez es más complicado. ¿Y tiene alguna importancia siquiera trabajar? –golpeó la mesa con fuerza –. Mi hija de 4 años gana en una semana el doble de lo que yo gano en un mes. Ya ni sé para qué sigo yendo al trabajo –quizás para no pasar tiempo en casa. Tener once hijos no era tarea fácil. Especialmente cuando cada uno de ellos esperaba algo de atención.
El oficial frente a él le alcanzó un pequeño vaso de agua. Lynn tomó el vaso entre sus manos y tomó un gran trago que le cayó algo pesado por la garganta. En esos momentos le gustaría que el agua se transformara en algo más fuerte. Algo que quemara la garganta le vendría muy bien en esos momentos.
-Entonces… ¿Se sintió opacado por su propio hijo? –uno de los oficiales le preguntó sin poder creer él mismo su propia pregunta. Esas no eran precisamente razones comunes para algo como esto.
Lynn sólo pudo asentir.
-Quiero a mi hijo… pero no puedo dejar de pensar que no soy nada dentro de esa casa –se rió un poco de si mismo –. Buscan atención de mi parte, pero no quiero dárselas y cuando se las doy siento que todo lo que hago es obedecer lo que me dicen. ¿Es que no soy el hombre de la casa? Siempre sentí que tenía que ser más respetado… más temido, por así decirlo.
-¿Y creyó que su hijo tenía eso, Lynn? –la segunda oficial frente a él se acercó mientras cruzaba sus brazos –. ¿Creyó que su hijo tenía todo es "respeto" que usted merecía?
-Es difícil de explicarlo… hace tiempo que me siento así –no sabía cuándo había comenzado a ver a su propio hijo como una amenaza –. Y aquel día en que mi Lily le dijo papá… Sólo exploté –tomó otro poco de su agua y suspiró muy fuerte –. Fue en el baño… no recuerdo muy bien que pasó, pero de un momento a otro lo tenía en el piso y… bueno, sentí que tenía poder –presionó uno de sus puños frente a él –. Olvidé que era mi hijo y me sentí poderoso… ni siquiera sentí que fuera malo. Era sólo yo mostrándole quién era el verdadero hombre –. No pudo evitar sacar una pequeña sonrisa el pensar en eso.
Ambos oficiales sintieron asco.
-Pero estaba mal… Una parte de mí lo sabía, pero no quería verlo –todo lo que quería era poder seguir sintiéndose poderoso. Mostrarle a Lincoln cuál era el lugar que merecía dentro de aquella jerarquía: debajo de él.
-Irá a la cárcel –la oficial habló con dureza –, todos allí sabrán lo que hizo señor Loud, y será su turno de saber lo que se siente estar abajo.
Lynn Loud no tenía una respuesta para eso.
-¿Porqué me siguen molestando? –Albert habló con molestia –. A tú papi seguramente se la meterá un enorme ruso en la prisión, disfruta de tú final feliz.
Lincoln no respondió al instante, sólo se mantuvo sentado en aquella silla de madera en el nuevo consultorio de Albert. Había ido sin una cita previa y lo había hecho a espaldas de su familia. Albert estaba en todo su derecho de echarlo del lugar.
-¿Feliz? Fu –bufó –. Mi familia no podría estar peor.
-¿Esperabas que todo siguiera siendo normal? –se relamió los labios – ¿O preferirías que papi siguiera con sus visitas nocturnas? –la mueca de asco que dejó salir Lincoln fue respuesta suficiente –. Tengo que admitir que no esperé que no fueran tus hermanas, por tus primeras reacciones apostaba por la deportista, quizás la futura mesera.
-Mamá está mal –Lincoln siguió como si no lo hubiera escuchado –. Apenas come, no quiere hablar con nadie y sólo sale para ir a trabajar.
-Tu madre acaba de descubrir que su marido se tiraba a su propio hijo, no esperes que se recupere sin una buenas píldoras.
-Mis hermanas no dejan de acosarme –dijo esto último con un ligero temblor –, quieren que vuelva a casa, pero no puedo así –. Los señores McBride le habían permitido quedarse con ellos tanto tiempo como quisiera, especialmente en esta situación –. Sólo quería evitar que esto pasara… y sé que con el tiempo-
-Con el tiempo se hubiera vuelto peor, tarde o temprano siempre se vuelve peor –. Y posiblemente también se hubiera expandido a cualquiera de sus hermanas. Sr. Lynn necesitaría seguir demostrando ser el macho alfa, ¿y qué mejor forma que tirarse a la hija que peor lo mire? Por supuesto, Lincoln no necesitaba escuchar eso.
Sólo le traería más discusiones, y lo quería fuera de su consultorio ahora mismo.
-No sé si lo mejor sería irme con mi abuelo. Creo que puedo soportar el mal olor del asilo y las comidas con sabor a aceite de pescado. Ya casi no puedo soportar todo esto.
-¿Y tienes que venir a molestarme? –Albert gruñó –. Tú padre te violó, Lincoln. Es duro, pero tienes que aceptar que tu padre es un demente hijo de puta que te visitaba cada vez que tenía que demostrar más de su "hombría". Ahora está en la cárcel, y tu familia tendrá que aprender a seguir adelante sin él. Y tú también.
-Tengo miedo de mis hermanas, especialmente de… de Lynn –todavía no podía olvidar el modo en que la había lastimado aquel día. Lynn no se lo merecía, pero no pudo evitar reaccionar así cuando lo tocó –.
Albert metió la mano dentro de su escritorio y sacó una pequeña receta. Lincoln vio como anotaba algunas cosas en esa curioso forma de escribir médica y se la tendía sobre la mesa.
-Dale esto a tu madre o a quien te esté cuidando ahora, Lincoln Loud. No esperes que te curen, pero harán más fácil sobrellevar tu situación.
Lincoln lo dudó un momento, pero terminó por tomar la receta.
-Entonces… ¿Esto es todo, doctor? –Lincoln miró la receta en su mano mientras hablaba –. ¿Una receta médica y adiós? ¿Eso es todo lo que puede hacer?
-Si quieres una sesión, tendrás que estar lo suficientemente jodido para que te internen aquí, y yo tendría que ser lo bastante estúpido para tomar tu caso –señaló la puerta tras Lincoln –. Ahí está la puerta.
-Es un hijo de puta, ¿Lo sabía?
-Bienvenido al mundo, Lincoln Loud.
NA: ¿Final apresurado? Supongo que sí. Pero tampoco es como si pudiera decir más.
Sr. Lynn era el violador, Lincoln tendrá que buscar terapia de alguien más y las cosas tendrán que seguir desde ahí.
Bueno, ya me cansé de esto de los malos finales y las violaciones. Me voy a escribir algo diferente y con un mejor final.
Quizás alguna comedia.
