Capítulo 9
Equipo reunido
—Por la mejor empresa que pudimos conseguir —dijo Neville, levantando su copa para chocarla con la mía.
—Por la mejor empresa que pudimos conseguir —repetí sus palabras tratando en vano de sonreír para después tomar el vino que mi compañero había traído.
Después de un mes de arduo trabajo para realizar la mejor presentación ante una reconocida empresa a nivel mundial, Neville y yo al fin celebrábamos la firma del contrato que nos mantendría a nosotros como los publicistas principales por tres años.
—No sé qué habría hecho sin tu presentación, estoy seguro que si no hubieses ensayado con tanto entusiasmo frente a mí, no habría podido dar esa presentación sin ti —mencionó mi compañero recargándose en el asiento en el que estaba—. Debiste avisarme que no planeabas venir, de haber sabido que ibas a enfermarte me habría preparado.
—Lamento no haberlo hecho, no me di cuenta que había dejado el teléfono en el auto.
Había pasado una semana desde que Ginny había salido de aquella cabaña en la que habíamos pasado momentos increíbles, esta vez había tratado de llevar mi vida lo más normal posible, trataba de verme bien ante el mundo porque estaba totalmente consciente que esta vez no había solución para lo que había sucedido. Extrañamente ni Ginny ni algún Weasley había hecho algún escándalo porque su hija se había enterado de la verdad. Pensé que seguramente habían dado la versión falsa de la historia y Ginny la había creído sin problemas.
Tampoco había hablado con George, estaba completamente seguro que me odiaría después de enterarse lo que había pasado con su hermana… especialmente porque habíamos acordado que me alejaría de ella por su bien, y lo que había pasado definitivamente no era por su bien.
Neville no estaba enterado de nada sobre la situación desde la primera vez que había salido con Ginny, yo mismo había decidido que mantenerlo en secreto de él y su esposa era lo mejor, aunque ahora mismo sintiera la necesidad de contarle todo solo para desahogarme y poder al menos respirar.
—Bueno, Neville, creo que me voy a terminar con un pequeño proyecto y después me iré a casa, tengo mucho que hacer —mentí para poder zafarme de él.
—De acuerdo —aceptó mi compañero de inmediato—. Solo espero que puedas acompañarnos a comer el próximo sábado, Luna me pidió que te invitara y amenazó con asesinarme si no aceptas.
Reí.
—No quiero ser cómplice de un asesinato, así que los veré el sábado —dije. Si quería comenzar mi vida con la mayor normalidad posible, tenía que empezar por ahí.
Sin más palabras que un par de risas, salí de la oficina y me dirigí a la mía. No sabía exactamente qué era lo importante que debía hacer, pero de alguna manera mantuve mi mente ocupada en alguna nueva idea que seguro se me ocurriría.
Por la tarde conduje mi auto (el cual había recuperado al día siguiente del descubrimiento de Ginny) hacia casa. Subí las escaleras del edificio y al pie de a puerta pude ver que un pelirrojo estaba sentado esperando por mí.
—¿George? ¿Qué haces aquí? —pregunté extrañado.
—Potter, hasta que haces acto de presencia, he estado esperándote toda la mañana, ¿en dónde habías estado? —preguntó levantándose.
—Trabajando —respondí con obviedad.
—He estado llamándote —continuó después de haberme lanzado una mirada asesina—, descubrí muchas más cosas que te sorprenderán.
—¿En serio?
—Sí. Abre la puerta y te las mostraré —dijo mostrándome la mochila que llevaba consigo.
Tratando de mostrar la mayor tranquilidad y el menor nerviosismo, abrí la puerta y dejé que mi amigo colocara todos los papeles que le fueron posibles en la mesa de mi casa. En realidad estaba cansado de evidencias, a veces me sentía con toda la suficiente para poder evitar una boda, pero al mismo tiempo sabía que esa evidencia no era lo suficientemente fuerte para salvar a los Weasley.
—¿Recuerdas a esta chica? —George me enseñó una foto de una chica de largo cabello negro, tenía grandes manchas negras debajo de los ojos, se veía triste y al mismo tiempo desquiciada, estaba sentada en una sala de juicio con el juez a un lado. Aparentemente estaba dando su testimonio.
—Es la chica Riddle —afirmé al recordar la foto que había visto de la familia entera.
—Exacto, es la chica Riddle —confirmó George—. Ahora mira esta —me mostró una foto donde aparecía la misma escena, sólo que vista desde otro ángulo, aunque la calidad era realmente mala, pude distinguir a la tribuna acusadora y esos eran… ¿Los Weasley?
—Tu mamá y tu papá están ahí —informé al darme cuenta.
George asintió con la cabeza.
—Te dije que era la misma chica.
Esta vez asentí yo, estaba completamente sorprendido, eso sólo confirmaba todo lo que habíamos logrado investigar, aunque en realidad aún faltaba demasiado y el tiempo se nos estaba terminando.
—Hace un par de días fui al hospital psiquiátrico en el que tienen recluida a Anne Riddle, la asesina de mi hermano —dijo el pelirrojo sacando más fotografías.
—¿Cómo carajo haces para hacer esto? ¿Cómo consigues esta información? —pregunté cuando me entregó las nuevas fotografías.
—Hay que ser amigo de las personas adecuadas —contestó sonriendo—. Mira esta foto, ella es Anne Black.
La fotografía mostraba a una chica de cabello negro casi tan largo como Riddle, pero en definitiva no se trataba de la misma persona.
—Anne Black es el nombre de la asesina de mi hermano —explicó George—. Y entonces me pregunté ¿por qué se cambiaría el nombre? Simple, así no se darían cuenta de que tiene que ver todo con los antecedentes Riddle, además de que podrían hacer que la verdadera asesina fuera reemplazada por alguien más.
—¿Ella está reemplazando a la asesina?
—Exacto, la asesina real anda suelta —me mostró una fotografía más del brazalete de identificación que usaba la impostora, se leía perfectamente el nombre Anne Black, por lo que no me quedó duda de que el Weasley decía la verdad—. Usó el apellido de soltera de su madre y tengo todas las pruebas de ello.
Poco a poco George me mostró cada papel importante que probaba que Anne Riddle había hecho el mejor truco de desaparición y engaño de todo el mundo.
—Hay algo que no comprendo —mencioné momentos más tarde—. ¿Esto de qué nos sirve? ¿Cómo evitamos que se case tu hermana con esta información?
—Aún no lo tengo claro —comenzó el pelirrojo. ¡Genial, justo lo que necesitaba! Información que no sirve para nada—. Pero conseguí ayuda, una nueva mente puede ayudar a este equipo, ¿no lo crees?
—¿Qué?
—Me tomé la libertad de invitarla, espero que no te moleste —comentó el pelirrojo acercándose a la puerta, yo aún no lograba entender a lo que se refería. Cuando abrió la puerta comprendí lo literal de sus palabras—. Te presento a Angelina Johnson, voluntaria del hospital psiquiátrico y escritora de una revista local. Se interesó en tu historia y está dispuesta a ayudar —mencionó invitando a pasar a una mujer morena, de ojos cafés y con una agradable sonrisa.
Bien, tal vez la ayuda no estaría tan mal.
—Hola, Harry —dijo Angelina en cuanto entró a la casa. Traía consigo una bolsa que dejaba ver que tenía pluma y papel listo para armar su historia.
—Mucho gusto, Angelina —dije estrechando su mano—. Dime, ¿de qué manera estás dispuesta a ayudar? —pregunté de inmediato.
—Que directo —escuché susurrar a George.
—George me contó parte de la historia y me pareció muy tierna e interesante. Puedo ayudar en lo que necesiten, ya ayudé a George con la obtención de alguna información y le permití el paso al hospital, nadie supo nada, así que puedes confiar en mí.
—Las personas correctas, ¿eh? —le dije a George alzando una ceja.
—Admite que ayudó.
—¿Y a qué exactamente? —pregunté exasperado—. Tenemos el caso de una asesina suelta y su familia, también asesina, detrás de una empresa que pertenece a tu familia y de la cual pueden hacerse con un hombre que pretende casarse con mi esposa, que no me recuerda… y aun no entiendo cómo se relaciona esto— resumí. Me dolió un poco decir lo último, pues no había admitido que ella ya sabía la verdad.
—A eso vengo, a ayudar —comentó la morena invitándonos a sentar a George y a mí—. Estuve pensando y la única manera en la que eso podría tener relación es que Dean sea parte de la familia Riddle.
—La involucraste en serio demasiado, George —comenté al notar que sabía bastante bien todo.
—Era informarla o no me dejaría en paz en el hospital —admitió encogiendo los hombros.
—Siento si estoy entrometiéndome demasiado —interrumpió ella—. Pero además de ser una historia interesante, es una real injusticia desde hace muchos años, así que espero poder ayudar. Tengo acceso a mucha información del gobierno que nos ayudará, se los aseguro.
—Bien, voy a dejar que te adentres en el asunto —comenté—. Me queda claro que Dean tiene que tener relación con los Riddle, eso es más que obvio, sino ¿Por qué querría casarse con Ginny? ¿Pero qué clase de relación?
—Esta clase de relación —dijo Angelina poniendo frente a mí un acta de matrimonio que vinculaba a Dean con Anne Riddle.
Miré de inmediato a George, que estaba casi tan sorprendido como yo. Al parecer ella no le había mostrado esa información.
—Dean no puede casarse con Ginny si está casado —comenté comenzando a sentir que un poco de esperanza nos aguardaba.
—A menos que exista un papel que diga que están divorciados —aseguró George, pensativo.
—Papel que no existe —dijo Angelina—. Investigué todo de Dean Thomas y no hay ni un solo papel que asegure que ya no está vinculado con Anne Riddle. Al contrario, todo apunta a que son una feliz pareja desde hace tres años.
Comencé a pensar en toda la situación, se podía evitar la boda con la presencia de esa acta de matrimonio, pero eso aún no salvaba a los Weasley de la muerte segura por el poder del Hiltson, aún faltaba algo más.
—No sé qué pienses, Harry —habló Angelina interrumpiendo mis pensamientos—. Pero necesitas asesoría legal, no puedes simplemente llegar e interrumpir una boda. Debes llegar más… sofisticadamente.
Miré a la mujer con el cejo fruncido, no entendía a lo que se refería con ello.
—No planeaba interrumpir la boda como un loco de telenovela.
—A mí me hubiera parecido algo que hubieras hecho —comentó George.
—No, no es algo que haría y tampoco es algo que haré —declaré con seguridad—. ¿Asesoría legal, dijiste? —pregunté retomando el tema—. Tengo a la persona adecuada.
—Hace mucho que no sabemos de ella, Harry —adivinó mi idea el pelirrojo.
Me acerqué al teléfono esperando que el número no hubiera sido cambiado sin informarme y comencé a marcar.
—Querrás decir: hace mucho que no saben de ellos —aclaré con una sonrisa.
OoOoO
Tres días después nos encontrábamos casi con el mismo escenario. George estaba a un lado de Angelina y yo estaba sentado frente a ellos, mirando el reloj desesperadamente.
Toda la evidencia estaba guardada en un fólder que estaba listo para ser examinado y yo esperaba que pudiéramos encontrar la solución con rapidez.
El timbre sonó de pronto, me levanté como un resorte y abrí la puerta. Dos personas me miraron sonrientes. Uno era pelirrojo, con ojos azules y mejillas pecosas, la otra era castaña, con el cabello rizado y algo alborotado a quien podía observársele un bulto sobresaliente en su estómago. Sonreí al notarlo y me acerqué a mis dos mejores amigos abrazándolos y apretándolos todo lo que me era posible, me habían hecho falta, tanto que por un momento me pregunté por qué no los había llamado antes.
Ahora sí estaba seguro que encontraría la manera de resolver esto. Entre todos y teniendo a Hermione de nuestro lado, nada podría fallar. El equipo estaba reunido de nuevo.
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Saludos y hasta el próximo capítulo.
Love-Dreamer-HP
