Capítulo 9: Encuentros
Habían pasado varios días desde que Jeremy hubo hablado con Laura. Tantos que casi se había olvidado del tema. Y el ambiente se volvía cada vez más frío, según llegaba el invierno. Pero si bien era cierto que, las veces que se había cruzado con William, este había actuado distante, con el resto de los vecinos no había sido así. Se podía parar a hablar con ellos. Conversaciones distendidas, pero conversaciones, al fin y al cabo.
Había pensado, además, que si las cosas seguían así, podría organizar una cena pre-navidad con sus antiguos amigos. Y no se le podía olvidar la presencia de Arya Watson en el edificio. La chica había demostrado ser una gran vecina, muy colaboradora en los asuntos de la comunidad. Casi le resultaba más fácil relacionarse con ella, por la falta de un pasado en común.
Esa fría mañana salió de casa, acompañado de Aelita para ir a trabajar, y se cruzaron con ella.
—Buenos días —saludó la pelirrosa, sonriente.
—¡Buenos días! —dijo ella—. Perdonad que no pare, pero tengo que preparar una clase y ya voy tarde —se excusó.
—Te vemos luego en la junta… —dijo Jeremy, pero Arya ya se había ido—. A ver si conseguimos aprobar el plan de ahorro energético.
Se había pasado la tarde anterior echando números sobre la compañía de luz que les haría mejor precio, uso de bombillas LED y la posible inversión en placas solares… Y con eso podrían invertir para tener bien la piscina cuando entrase el calor… Los números se agolpaban en su cabeza y poco a poco se iban ordenando sólos, como siempre.
Pero antes de que se fueran a buscar el coche, dos personas irrumpieron en el portal: Hiroki y Johnny. Se sorprendieron bastante al verles, y más cuando los jóvenes, como si nunca hubiera ocurrido nada, se lanzaron a darles un abrazo.
—¡Aelita! ¡Jeremy! ¡Cuánto tiempo!
—Sí, desde luego… —dijo ella, un poco anonadada por la espontaneidad de los pequeños (que ya no lo eran tanto).
—¿Qué hacéis aquí? —preguntó Jeremy.
—Yumi me llamó ayer, dijo que me quería comentar algo. ¿Que tal… todo? —preguntó Hiroki, tanteando un poco el terreno para saber cómo estaba la situación.
—Bien, bueno… la situación se ha normalizado un poco…
—Ya nos lo ha contado Yumi. Bueno, a él —dijo Johnny—. Se hace raro después de lo que pasó…
—Aquello ya es agua pasada —comentó Aelita—. Creo que todos hemos conseguido dar un paso adelante y dejar atrás lo ocurrido —añadió, aunque por dentro pensaba que ese "todos" en realidad no incluía al huraño William—. ¿Y no tenéis hoy clase vosotros?
—Las dos primeras horas no. El profesor ha pillado la gripe y no hay sustituto aún, así que tenemos libre.
—Pues nosotros en cambio vamos justos de tiempo —interrumpió Jeremy, consultando su reloj. Y no mentía. Tenían poco tiempo para llegar al trabajo—. A ver si nos vemos otro día con más calma. ¡Hasta pronto!
—¡Adiós! —dijo Aelita, y se apresuraron en bajar al garaje.
Johnny e Hiroki giraron hacia la puerta de Yumi. Llamaron al timbre y esperaron a que la chica les abriese. Yumi les recibió en bata. Hiroki, que la veía de vez en cuando, no se sorprendió mucho, pero en cambio a Johnny le sorprendió. Se había acostumbrado a saber sólo de ella a través de las revistas, donde daba una imagen más glamurosa.
—Buenos días, Yumi. ¿Tanto frío tienes? —preguntó Hiroki.
—Un poco. Estamos esperando a que venga el técnico, se ha estropeado la calefacción. Pasad.
Ambos entraron. Un olor a café les inundó la nariz. Y a bollería. En la mesa descansaba una cafetera llena y varios croissants. Eso sí que era un desayuno en condiciones. La chica les indicó que se sentaran. Se sirvieron café, y aguardaron. Si Yumi les había llamado, tenía que haber alguna razón.
—¿Todo bien? —se aventuró a preguntar Hiroki.
—Sí, todo bien… —comentó ella—. Johnny… te hiciste un tatuaje, ¿no? El ojo de XANA…
—Errr… Sí…
—¿Puedo verlo?
Johnny, nervioso, se levantó la camiseta, y se bajó un poco el pantalón, pues el tatuaje lo tenía al principio de su pierna. Yumi suspiró. Parecía disgustada.
—¿Ocurre algo?
Por toda respuesta, la chica sacó el teléfono, buscó algo en la galería, y se lo enseñó. A ambos se les cayó el alma a los pies. Era el video porno que habían emitido hacía dos noches. El más reciente. Y el tatuaje del ojo de XANA se veía en la pierna de uno de los chicos de la máscara, mientras le practicaba sexo oral a una pelirroja que Yumi no necesitó preguntar quién era. Se guardó el móvil y miró su taza de café humeante.
—¿Cómo se os ocurrió? —preguntó sin mover la mirada.
—Fue por probar…
—Por probar… Pues llevais casi cincuenta "pruebas" —ironizó Yumi, sin subir el tono de voz.
—Bueno… Yumi, con la Universidad tenemos muchos gastos… Mis padres, tus padres, nos ayudan… Pero estos videos… Nos dan unos ingresos extra, así que tenemos que depender menos de ellos…
—¿Se os ha ocurrido lo que pasará si alguien se entera? ¿Si algún compañero vuestro os reconoce? ¿Si se enteran mamá y papá?
—Lo hemos pensado, Yumi. Si alguien nos reconoce será un milagro, porque el tatuaje de Johnny es de momento lo único que nos ha delatado. Y si se enteran mamá y papá… me sorprendería que vieran porno —bromeó Hiroki.
Yumi sin embargo no estaba tranquila. Y aún así les estaba hablando con tranquilidad. En parte, porque entendía que quisieran hacer locuras. Pero por otro lado, estaba nerviosa. Sabía a lo que podía llevar eso.
—Sólo os quiero recordar que no somos ya como antes… Hemos pasado mucho… Y si las grabaciones terminaran en malas manos…
—Yumi, en los videos no se nos reconoce —afirmó Johnny—. Desde donde emitimos, alguien sólo podría saber que ocurre en la red WiFi de nuestro campus, porque nuestro piso está justo enfrente y nos da para conectarnos. Y nadie viene a nuestra casa, así que estamos a salvo de que nadie lo reconozca.
—¿Y os parece bien? Me refiero… sois pareja y os acostáis con Milly y Tamiya… ¿No os resulta raro?
—Hace tiempo no eran las únicas con quienes lo hacíamos —respondió Hiroki—. Y creo que nos hubiera gustado que eso siguiera así… ¿O es que tú no?
Yumi intentó negarlo, pero una parte de su cerebro estaba de acuerdo con su hermanito, y anhelaba poder tener alguna otra noche como la que habían pasado en casa de Odd y Dorjan. Pero aquello era tabú. Se quedó en silencio. Pensó que Hiroki y Johnny intuían los motivos de su silencio, pero fueron lo bastante inteligentes para no comentar nada.
—Hiroki, yo… No sé qué pensar, en general. Pero sólo os pido que actuéis con cabeza, ¿vale? Si sois amigos… No deberiais jugároslo a perder esa amistad…
—Por algo no la habremos perdido hasta hoy —dijo este, intentando no sonar condescendiente—. Y qué coño. Vosotros tampoco debísteis perderla.
—Hiroki, lo que pasó ese día nos abrió los ojos… Estabas allí, y viste…
—Vi un montón de gente que no se había atrevido a hablar como personas.
—Y que perdió la cabeza por una tontería como una bukkake —añadió Johnny.
—Cuando se podría haber dicho que "no".
—Y seguir el resto de la tarde teniendo sexo como siempre.
—O charlando o viendo películas.
—Pero se pusieron en plan orgulloso y…
—¡Vale, lo he entendido! —estalló Yumi—. Sí, fue un error separarnos. Sí, podríamos haber hecho las cosas de otra manera. Sí, les he echado de menos sin darme cuenta. Pero ya es tarde para arreglarlo… Ha pasado mucho tiempo.
—Pues por eso. Ahora que ha pasado tiempo, y habéis terminado viviendo aquí todos, podéis hacer las paces y volver a comportaros con normalidad.
—No, si eso es fácil… —reconoció Yumi—. Pero… ¿y si alguien quiere…?
—Sois adultos —le recordó Johnny—. Si lo consentís… Se puede, ¿no? Y si no, no pasa nada…
Yumi sintió ganas de mandar a los dos pequeños a la mierda. Pero porque sabía que tenían razón. Decidió relajarse. Y hablar esa noche con Ulrich. No sabía lo que iba a pasar en esa comunidad, pero… quería estar preparada para ello.
Un par de pisos encima, Sam salió de casa. Tenía que comprarse un abrigo de forma urgente. Empezaba el frío y el del año anterior ya no estaba en buen estado. Pensó que podría aprovechar y comprar algo más… sugerente. Si todo iba bien, ese fin de semana volverían a cenar con Alicia y Emily. Y aquello implicaría… Sonrió.
Al salir se topó con una sorpresa. Eva también esperaba el ascensor. Bajaron.
—¿No vas hoy a correr? —preguntó Sam.
—No, voy a ir al gimnasio. Hace un poco de frío y no tengo aún ropa térmica —respondió ella.
—Si te parece bien, podría acercarte, voy a sacar el coche —ofreció Sam—. Voy al centro comercial de Avenue Poisson.
—¡Ah, pues sí! Gracias —dijo Eva.
Llegaron al garaje. Montaron en el coche de Sam, y se pusieron en camino. Eva le indicó donde estaba el gimnasio. Sam calculó mentalmente y apenas debía desviarse una calle para dejarla allí.
—¿Qué tal todo? —preguntó.
—Bien. Estamos consiguiendo proyectos en el estudio.
—¿Hacías animación?
—Sí.
Sam se quedó unos momentos en silencio. Una idea que tenía desde hacía cierto tiempo en mente despertó. Sería una oportunidad de hablarlo.
—Tengo pensado hacer un pequeño spot para mi consulta —le comentó, mientras maldecía en su mente a un viejo que le había cerrado el paso—. Para internet. He pensado en contratar a alguien que me lo haga, o…
—O...
—O pedírtelo a ti, claro. Pagándote —se apresuró a añadir—. Tengo el guión pensado. ¿Estarías interesada?
—Bueno, no me irían mal unos ingresos extra, pero… Tendría que pensarlo. No me gustaría que se enterasen en el estudio…
—Lo entiendo —respondió Sam—. Sin compromiso.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Claro.
—¿Qué pasa con el grupo? —dijo Eva—. Parece que hay… como muy buen rollo estos días, ¿no? Bueno, o al menos no hay nada de miradas asesinas y eso… Nosotras estamos hablando, de hecho.
—No pasa nada. Creo que… estamos siendo adultos —dijo Sam, buscando un sitio para pararse sin obstruir el tráfico y que Eva pudiera bajar a su gimnasio—. Simplemente. ¿Es que querrías volver a… aquello?
Eva no respondió. Sam detuvo el coche. Eva miró hacia la chica, y recibió un breve beso, apenas un roce de labios. Sam sonrió, y dejó que la chica bajara del coche. Luego se despidió de ella con la mano y condujo hacia el centro comercial. El acuerdo tiene que volver. No puedes ser la única que tiene ganas, pensó para sus adentros, y sabes que Carlos, Emily y Sam también.
Dorjan salió de la oficina. Había tenido una reunión muy estresante. No solía ausentarse, pero en aquel momento lo necesitaba. La reunión había servido para que el director general soltase la bilis que tenía sobre todos ellos, y se había tenido que aguantar las ganas de coger un buen puñado de carpetas que había sobre la mesa y partírsela entre la cabeza y los hombros.
Se dirigió a una cafetería cercana que conocía, y pidió un café bien cargado. Lo vació de un trago, y pidió otro.
—¿Sabes que el café no ayuda a calmarse? Es un estimulante, en realidad —comentó alguien a su espalda.
Dorjan se giró, con un "Vete a tomar por culo" preparado para soltárselo a quien hubiera dicho eso, pero cuando lo identificó, la sorpresa le bloqueó.
—¿Qué tal, Dorjan?
Era Andrew. El fotógrafo. O como le recordaba antes de la ruptura del acuerdo, "su compañero de tríos". El chico preguntó si se podía tomar un café con él, y Dorjan aceptó inmediatamente. Cuando Andrew tuvo su café, se fueron a sentar a una mesa.
—Te veo estresado —dijo Andrew.
—Sí. Últimamente cuando estoy en la oficina me dan ganas de prenderle fuego. Con todos dentro.
Andrew tuvo que reír.
—Le has echado pelotas. No me explico cómo te has podido meter en un trabajo de tipo administrativo. Yo no podría.
—Tu sigues fotografiando, ¿no? —preguntó.
—Sí. He descubierto a varias modelos. ¿La chica del nuevo anuncio de perfume Channel? Su primera sesión fue conmigo.
—Pero no has vuelto a trabajar con Yumi, ¿no? —curioseó Dorjan.
—Qué va. Y me da rabia. Es una de las modelos más solicitadas estos días.
Bebieron café. Dorjan meditó algo por unos momentos. Y lo soltó:
—¿Querrías venir a casa este sábado? —ofreció.
—¿Lo dices en serio?
—Sí. Total, estamos al lado. Bueno, debajo —bromeó—. Puedes venir a tomar una copa.
—¿Y nada de sexo? —bromeó Andrew.
—Bueno, se puede hablar —y le guiñó un ojo, con complicidad.
Pagaron los cafés, y Dorjan volvió a subir a su oficina, mientras Dorjan volvía a su estudio. Tenía fotografías que hacer. Pero algo le decía que iba a ir a tomar esa copa con sus viejos amigos. Una oferta así no la tenía todos los días, y le apetecía comprobar si seguían siendo tan fogosos como antaño.
Jeremy estaba inmerso en revisar el código fuente de la última actualización, sólo en el departamento. La había publicado Passepartout unos días antes. Se había tomado una baja, y ahora el programa escupía mensajes de error a usar el botón de "Cancelar". Maldijo en arameo. Revisar tantas líneas de código le estaba matando la vista. Pero un olor le hizo apartar la vista de la pantalla.
Aelita entraba, con una gran bandeja, para que comieran ambos. El chico se apresuró en despejar su mesa, llena de manuales de programación abiertos. Se sentaron a comer.
—Veo que estás a tope —dijo ella.
—Mucho. Ese hijo de puta… Nombres por defecto en los controles… código sin indentar… me duelen los ojos de leer Visual Basic.
—Y te quejabas de C…
—C y sus llaves son un regalo —dijo este.
Aelita esperó un poco para sacar otro tema de conversación que tenía pendiente de comentarle. Apenas habían hablado de ello, y quería saber lo que pensaba Jeremy.
—He estado pensando… en lo que pasó con Sissi y Javier.
—¿A qué te refieres? —preguntó Jeremy. Cualquier otro se estaría haciendo el despistado, pero en ese momento los pensamientos de Jeremy estaban llenos de código mal escrito.
—A que follamos —con esa frase, la atención del chico se volcó por completo en ella—. Pese a lo que hablamos, quería saber si… si estaba todo bien.
—Erm… sí, bueno. Estuvo muy bien.
—¿Habías fantaseado con volver a hacerlo con ella?
—… Es posible —dijo, avergonzado.
—No pasa nada. Jeremy, ya te lo dije. Creo que fue un error que dejáramos ir a nuestros amigos.
—¿Y crees que deberíamos volver?
—Sí —dijo ella con franqueza—. Al menos con quienes así lo quisieran. No sé qué pensarán ellos, pero… de momento no han dejado de hablarnos, así que… puede que los demás también quieran.
—Pero existe un problema: William.
—Ese es un tema aparte.
Terminaron de comer. Jeremy, hastiado, decidió revisar el código desde casa. Se estaba agobiando allí dentro, y prefería salir y mirarlo en un entorno más propio. Aelita decidió irse con el.
Laura estaba en el vestíbulo del edificio. Buscaba en su bolso la llave del buzón. Oyó pasos en las escaleras. Intentó serenarse. Podría ser cualquier vecino, o William haciendo la ronda de vigilancia. Había intentado convencerle de pedir ayuda profesional para que se relajase, pero el chico había declinado.
—Buenas tardes —dijo una voz desde los peldaños que ella reconoció en el acto—. ¿Puedo saludarte sin temer que tu esposo intente asesinarme?
Por supuesto, era Odd. Ella le lanzó una sonrisa tímida, y luego volvió a buscar la pequeña y escurridiza llave. No se sentía muy cómoda en ese momento. Pero tampoco se sentía bien ignorándole.
—Está en casa, pero no tiene intención de salir —dijo ella, después de localizar la llave y poder abrir el buzón.
—Bueno, tampoco me apetece hablar con él. ¿Qué tal tú?
—Ahí voy.
Ahí voy, confusa. Ahí voy, queriendo ser vuestra amiga de nuevo. Ahí voy, queriendo follar, pensó realmente. Y es que la noche anterior había soñado con su adolescencia, aquel día en que, tras estrenar el acuerdo, Odd se había ofrecido a ayudarle con el problema que por aquel entonces tenía con el sexo.
—¿Todo bien? No te lo tomes a mal, sigues siendo guapa, pero… tienes un aspecto horrible —dijo el chico—. Como si te preocupase algo.
Claro que le preocupaba. Le preocupaba la tensión constante, y que si William les pillaba, despellejaría a Odd. Le preocupaba lo que acarreaba aquello. Le preocupaba desear en ese momento su deseo de lanzarse a por el chico y desatar su pasión.
—Es un poco de estrés, nada más —respondió. Vio que el buzón estaba vacío. Lo cerró, e intentó apresurarse al ascensor y terminar con aquella conversación.
—Si tu lo dices… —ironizó el chico, pues era imposible que le engañase con esa actitud.
—Odd, lo siento pero no quiero hablar contigo… es así más fácil.
El chico le quitaba la camiseta. Sintió el cuerpo de Odd contra el suyo. Las caricias sobre sus pechos. La lentitud con la cual le bajaba las braguitas. Las ligeras caricias sobre su humedecido sexo. La sorpresa al ver su erección. Como aquel pene se hundía dentro de ella, lentamente, y cómo empezaba a acometerla. Aquello era muy placentero y si seguía así se iba a correr.
—No voy a presionarte, Laura —dijo Odd—. Pero te he echado de menos. Y siempre serás mi amiga.
Y en ese momento se desató. Se abalanzó a por el chico y sus labios atacaron los de él. Con fuerza. No podía seguir evitando sus impulsos. Comprobó con gusto cómo la lengua del chico correspondía a la suya. Se dejó llevar en aquel rellano.
Sin darse cuenta de que el ascensor empezó a moverse.
Sin darse cuenta de que en ese momento, Aelita, Jeremy, Sam y Eva entraban desde la puerta del garaje.
Sin darse cuenta de que Dorjan, Emily y Alicia entraban por la puerta de la calle.
Sin darse cuenta de que se abría la puerta del ascensor.
Sin darse cuenta de que era William quien había salido del ascensor, hasta el momento en que toda la rabia que este tenía dentro creció como la espuma y gritó:
—¡TE MATOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
¡Hola personas! Apenas dos semanas después, actualización. Y con chicha, con trama, con ese final que os está haciendo maldecirme en varios idiomas. Pero me encanta el cliffhanger, ¿qué le vamos a hacer? Soy cruel, lo sé. Pero bueno, os aseguro que ya queda poco, muy poco, para que conozcáis los pormenores de por qué rompió el grupo. Es más, es posible que, después de contarlo, publique un capítulo especial que lo narre.
He decidido acelerar los acontecimientos un poco, pues la verdad, no hay mucho que rascar en que el grupo se fuera acercando, salvo paja, paja y paja. Y con "paja" me refiero a "relleno" y no a "masturbación". Pervertidos :P
Betico18: Bastante imposible, más por mis problemas de inspiración que por ganas XD Prefiero escribir sólo cuando estoy inspirado para que salga algo bueno para leer. El misterio de Milly y Tamiya se resolverá pronto también, lo tengo bien pensado. Laura... no tuvo escena de sexo con Jeremy precisamente para que en este capítulo se desatase XD Espero que te haya gustado.
smarty26: Willy va a perder la cabeza muy duramente en el próximo episodio, como se puede comprobar. Espero que no, que no seas la única, y que leas este tambien ;)
Mooon-9215: Me alegro que te gustara ^^ Y sí, hubo actualización, con la tercera parte del minific "Sexcuela".
Alejito480: La inocencia con mis personajes nunca dura mucho xD ("mis" porque ya distan mucho de cómo eran en Code:Lyoko xD) Ya veremos quien termina mal... si es que alguien termina mal xD Ya, fue corto el lemmon, pero he perdido práctica en la escritura, y además, SPOILER. Intentaré seguir así.
Usuario865: No te preocupes por la tardanza. Los benjamines, sí, creo que es obvio que harán eso xD Y lo de los expedientes, se me ocurrió cuando pensé que la profesora querría sexo con ellas. Y bueno, ha quedado algo decente (creo). Te puedo avanzar que no, William no tiene una amante (aparte, ya hablé de la infidelidad en CLR -Carlos/Alicia, Milly/Tamiya-, no quiero repetirme en eso). Ya veremos lo que hacen. Y no soy un poco cabroncete. Soy MUY cabroncete :P Por algo he aprendido de los guionistas de series. Por cierto, puedo avisar, aunque justo debajo de la caja de comentarios, hay un checkbox para suscribirte a la historia y que FF te envie un mensaje cuando actualice. Y no te preocupes, molan las reviews largas ^^
Bueno, os adelanto que tengo pensado el siguiente capítulo. Y el siguiente. Así que es posible que haya algunos capítulos más antes de navidad :D No me lo creo ni yo, pero lo voy a intentar. Lemmon rules!
