NO VA A SER FÁCIL
No era de sorprenderse que muy pronto Yuri empezara a sentirse mal, habían pasado dos meses y ya habíamos ido al doctor solo para confirmar que todo iba bien, pero claro, no se puede estar seguro de nada hasta el tercer mes.
A Yuri le dolía todo y se veía muy enfermizo y pálido. A veces, cuando alguien le preguntaba por su estado y no quería que se preocuparan por él, decía que "es como estar con resaca constante". Pero yo me empezaba a preocupar poco a poco.
Primero fueron los mareos que lo obligaban a detenerse mientras caminaba, luego los cansancios extremos durante los entrenamientos de la trilliza. Al final, fueron los vómitos casi todos los días. Finalmente, aguantando todos los malos ratos, el doctor tenía la respuesta.
- la situación es algo más delicada de lo que pensábamos
- ¿por qué? – preguntó mi omega muy preocupado
- pues ustedes tendrán gemelos, y no solo eso, este caso es muy extraño, pero uno de los chicos es alfa y el otro omega. Esto hace que el alfa como simple reflejo se imponga al omega, y este se defienda, causándole malestar a usted, recomiendo reposo, no absoluto, pero sí gran parte del día, y deberá tomar estas pastillas.
- ¿para qué son? – pregunté algo desconfiado
- para bajar el nivel de respuesta de ambos bebés, ya que en el peor de los casos, el Alfa podría llegar a dañar al omega a tal punto de sufrir un aborto espontáneo, con estas pastillas se evita eso. También debería empezar a sentirse mejor en unas dos semanas, si eso no sucede, debe venir otra vez.
- entendido – le dijimos
Salí muy preocupado ¿de verdad uno de mis bebés podría dañar al otro? ¿Cuál era la última de las consecuencias? Mi pequeño cerdito iba a soportar el embarazo ¿cierto?
En el auto, mis pensamientos fueron interrumpidos por el suave sollozo de mi esposo, cosa que me rompía el corazón.
- ya verás que todo saldrá bien – le dije – saldremos de ésta como lo hemos hecho en muchas otras situaciones.
- si yo no soportara…
- ¡lo soportarás! Me aseguraré de que lo logres… nuestros niños van a lograrlo… ya verás, te lo prometo – aunque en el fondo, no tenía fundamento para hacer esa promesa, y Yuri lo sabía.
*Yuri*
Pasaron las dos semanas, y por lo menos los vómitos cesaron, aunque los mareos seguían presentes.
- la situación está más estable ahora – dijo el doctor – pero prefiero no levantar el reposo, este tipo de embarazo cambia de panorama de un segundo para otro, tampoco puede dejar las pastillas.
- muchas gracias doctor – le dijimos, y fuimos de vuelta a casa, esta vez un poco más alegres, pero de todas formas preocupados.
Aun ni conozco al par de criaturitas en mi interior, pero debo decir que ya las amo incondicionalmente, y si algo malo me llegara a pasar… no sé qué haría. En palabras de Víctor, es algo así como ágape.
Estoy seguro de que Víctor será el tipo de padre celoso y orgulloso, solo llevo poco más de tres meses y no me suelta ni un minuto, me sienta constantemente en su regazo, e intenta hacer todo por mí, por mucho que yo intente mantener parte de mi independencia.
- mis padres están felices de ser abuelos – le conté – aunque aún no le aviso a Celestino
- será mejor decirle lo antes posible que no podrás hacer deporte estos meses
- supongo que tienes razón – acto seguido tomé mi teléfono, Víctor sintió mi aura de nerviosismo alrededor mío y me abrazó por la espalda una vez más
- Yuri, ahora mismo no puedo hablar – dijo apenas contestó - ¿es urgente?
- no urgente, pero sí importante
- ¿quieres que nos veamos? Nos podemos encontrar en el café que está frente a la pista de patinaje
- no hay problema, nos vemos en un rato
Colgué el teléfono y sentí el aura pesada de Víctor a mí alrededor.
- se supone que debes estar en reposo
- ese café está a 10 minutos caminando, y me he sentido mejor, además no era un reposo absoluto
- pero… - dijo sin soltar el agarre
- ¿quieres venir conmigo? – ofrecí de la manera más comprensible posible, este lado sobreprotector de Víctor era producto de su naturaleza, no había nada que pudiéramos hacer – apenas sienta algún mareo o algo te aviso – le dije para tranquilizarlo.
A regañadientes, y con muchas condiciones, finalmente mi novio aceptó.
- no podré competir esta temporada, pero te prometo que la próxima lo haré bien… - Celestino tenía sentimientos encontrados por la noticia, por un lado estaba contento por la pareja, pero por el otro, no quería dejar pasar un año – y también necesito pedirte que estos meses entrenes a Axel.
- ¿no podrás hacerlo tú? – me preguntó
- resulta que son gemelos, uno alfa y el otro omega, y es muy posible que tenga complicaciones, por lo que debo estar en semi-reposo.
- ya veo… pero pretendes regresar el próximo año
- sí, te lo prometo
- está bien, me presentaré como entrenador temporal de tu alumna y avisaré que no estarás esta temporada, pero ten en cuenta que los medios van a querer saber por qué, si tu situación es delicada, la prensa es un factor a considerar.
Ni Víctor ni yo lo habíamos considerado, pero Víctor tenía ese tipo de actitud de "nadie se acerca a mi omega" típica de alfas que pronto serán padres.
Nos quedamos conversando un par de horas, la reunión se alargó más de lo esperado ya que la estábamos pasando bien, y finalmente volvimos a casa.
*Víctor*
Los meses siguientes mi omega no lo pasó nada de bien, a medida que los bebés crecían, más enfermizo se veía mi novio, las pastillas poco a poco dejaban de hacer efecto, y el reposo de antes se transformó en reposo absoluto.
Intentaba hacer todo por él, le cocinaba sus platos favoritos, veíamos películas, leíamos las noticias y dormíamos juntos. Dentro de mí había algo que me impedía dejarlo solo, necesitaba estar con él 24/7.
Con mucho esfuerzo Yuri llegó a los 8 meses, costó fuerza y lágrimas, pero cada vez quedaba menos para volver a ver mi Yuri de siempre. A pesar de todos estos inconvenientes, Yuri y yo amábamos a este par de criaturitas que venían en camino.
Fue una tarde de primavera, fui a comprar helado, mi omega tenía antojos repentinos, y amaba cumplirlos y ver su carita feliz cuando se los comía. Mientras estaba en el auto de vuelta, tuve un muy, muy mal presentimiento. Aceleré todo lo que podía en la ciudad y fui corriendo al departamento.
Al llegar yuri parecía estar dormido, pero algo me decía que no era así, levanté la sabana y ¡estaba sangrando abajo! Lo tomé entre mis brazos y volví al auto.
- ¡doctor! – Llamé rápidamente - Yuri estaba sangrando, vo-voy en camino al hospital
- bien, voy a preparar todo, por favor apúrate – dijo y cortó, tenerlo a él como médico de cabecera era algo muy bueno. Lo malo es que mi mente me estaba empezando a jugar una mala pasada en el momento más inadecuado "¿y si los perdió?" "¿lo logrará?" ¿Si no lo logra, que haré ahora?" "¿Qué haré si quedo como padre soltero?" ¡BASTA! Le grité a mi mente, no era momento de inventar escenarios catastróficos, ¡ahora mismo debía llevar a Yuri donde el especialista!
- YU-YURIO – llamé por teléfono al yuri ruso, la compañía de alguien tal vez podía calmarme
- ¿Qué pasa? – preguntó con su voz típica agresiva, probablemente por haber usado su sobrenombre
- volví a la casa y yuri estaba sangrando, estoy llegando al hospital – en momentos como estos, me daba cuenta de que Yurio era uno de los mejores amigos que podía tener
- en 10 minutos estoy alá – y cortó.
Por fin había logrado llegar, y el doctor ya me estaba esperando, quise seguir la camilla en la que iba mi novio
- será una cesárea algo riesgosa, no puede entrar – me dijo, pero yo necesitaba estar con él ahora, no podía separarme.
- Víctor – llamó Yurio desde el pasillo, me tomó del brazo y me obligó a quedarme sentado en la sala de espera, mientras toda esa gente se llevaba a mi familia y decía cosas que no entendía.
- Yuri – dije casi en un susurro
- todo estará bien Víktor, ya lo verás
En eso llegaron los reporteros, quienes tuvieron que ser echados del lugar por las autoridades del lugar y esperar afuera, supongo que el nacimiento adelantado de los hijos de dos patinadores famosos era noticia.
bueno gente, este es el penúltimo capítulo de esta historia, espero que disfruten :D
