Hola chicos y chicas!!! Novedad!!! Por fin el noveno capitulo, espero lo disfruten!!! =)
Muchisimas
gracias por dejarme su opinión sobre la historia, cualquier duda,
sugerencia o queja se reciben con gusto….
Mil gracias a:
artemisav,
.deva,
Sakura1885,
Alexxandra-san,
anely
uchiha,
Himeno
Sakura Hamasaki,
v1kyform,
Enchandra29,
hellcat560,
Sherrice
Adjani
Y a todos los lectores anónimos.
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CAPITULO 9: CELOS
Intente encontrar sus labios nuevamente…. Pero estos se resistían.
- Que sucede? – pregunté extrañado, parecía ida en sus pensamientos. Tardo un momento en reaccionar.
- No creo que… sea lo correcto.- Me dijo avergonzada. Traté de no echar a perder la escena y le respondí calmadamente, de echo no pude evitar hacerlo con un toque de seducción.
- Estamos casados – Me acerqué a ella y la besé nuevamente, un pequeño beso nada más: estaba ansioso por más de ellos. – Todo esta permitido.
La tomé de la barbilla y la seguí besando, comenzó a corresponderme. Decidí probar el sabor de su piel aterciopelada y bajé por el cuello: era tan dulce y su perfume se convertía en fuego al aspirarlo.
Escuché un pequeño quejido y fue música para mis oídos. A pesar de que sentía el punzante dolor en mi hombro, me las ingenié para comenzar a desamarrarle la bata de seda mojada por la lluvia y adherida a su piel.
- Neji, no… - Pronunció débilmente. Sin dejarla terminar comencé a morder suavemente su labio inferior, soltó un suspiro. Sabía que en cualquier momento ella me pararía, iba demasiado rápido y aunque trataba controlar mi cuerpo, este ya era una bestia indomable.
Mi mano dibujo sobre la ropa su delicada silueta, sentí ante ella el leve temblor del que su cuerpo era preso.
Y entonces un corto circuito en mis pensamientos me hizo parar.
Aquellos síntomas, aquellas reacciones…
Era virgen aun.
¿Sería lo suficientemente cobarde como para usarla de esta manera y robarle su inocencia?
Sentía
en sus besos, en cada uno de sus movimientos… que estaba insegura,
temerosa.
La deseaba enormemente, había comenzado un juego
difícilmente de parar, pero la amaba y eso implicaba respetarla,
cuidarla.
La besé con más fuerza y me alejé de ella. Aquel sería seguramente el último beso que lograra saborear esta noche. La miré con ternura, parecía extrañada, segundos antes era yo quien le impedía terminar el momento y ahora… yo mismo lo hacía.
-Aun no… ¿verdad? – Acaricié su rosada mejilla, se veía realmente hermosa con aquel rubor.
Me negó con la cabeza.
- Lo siento, yo no… - Se detuvo, seguramente confesármelo le resultaba bastante bochornoso.
- Lo sé… - La interrumpí – Gracias.
Si,
era dichoso. Sería el primer hombre que se aventurara a explorar más
allá de su cuerpo y su alma.
Me puse de pie con dificultad y me
encaminé al baño seguido de ella. Tome una toalla y comencé a
limpiar los restos de lodo que quedaban en mi piel. Sakura miraba
desde la puerta, daría lo que fuera por conocer lo que pasaba por su
cabeza. Aquellos pensamientos que seguramente estaban inspirados en
mí.
Se acercó y me quitó la toalla para proseguir ella con la labor.
- Y… ¿descubriste sus intensiones?
¿Qué
podía decirle? ¿Qué una extraña mujer le seguía los
pasos?
Podría mentirle o decirle la verdad. Tome el camino más
fácil.
-No, logro huir….
- Me alegro… - La miré extrañado. ¿Qué era eso?¿Estaba feliz de que hubiera dejado que me burlara? - Me refiero a que... puedo haberte lastimado más aun.
-¿Estas insinuando que soy débil?
- Por supuesto que no, es solo que… - exclamo rápidamente. Intuí que había sacado demasiado rápido aquella conclusión al ver su rostro preocupado. – No sé que habría hecho si tu… bueno…
-Si
hubiera muerto durante la pelea… - terminé. Se limitó a asentir
con la cabeza,
los dos nos quedamos en silencio. Pensar en
aquella idea había condensado la atmosfera.
- Te traeré ropa limpia… - sentenció cambiando de tema. Se puso de pie y salió, minutos después regreso con mi piyama doblada en su regazo. La dejo sobre el lavamanos y salió nuevamente cerrando la puerta tras de si. Tardé bastante tiempo cambiándome, resultaba bastante incomodo hacerlo solo con un brazo y cuidando de no lastimarme. Cuando al fin terminé regresé a la habitación y la encontré recostada en la cama. Al igual que yo se había cambiado. Decidí recostarme y descansar, estaba ya bastante cansado.
Además, esta noche… ninguno de los dos volvimos a dirigirnos la palabra.
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SAKURA
Abrí
los ojos pesadamente. Rodé en la cama esperando chocar
"accidentalmente" con el cuerpo de mi esposo, pero no fue
así. Estaba sola en la cama… y en la habitación. Me levante
preocupada y molesta a la vez. Lo busque en el baño, pero tan solo
encontré restos de jabón en la bañera.
Estaba en serios
problemas. ¿Cómo se le ocurría salir de casa en ese estado?
Arreglé mis cosas y me metí a la ducha. Era realmente relajante sentir el chorro del agua recorriendo mi cuerpo entero. Me recordaba aquellas sensaciones que había logrado despertar en mi Neji la noche anterior con aquellas caricias…
Se me erizó la piel al aparecer aquella escena en mi mente. Si él no se hubiese detenido, yo no hubiera sido capaz de hacerlo. En realidad lo estaba disfrutando… y bastante. Cada vez que sentía sus largos dedos presionándome la espalda era incapaz siquiera de mover un solo musculo. Y cada vez que me besaba… era…como si dejara de tocar el suelo. Si, lograba que me desconectara completamente de la realidad.
Minutos después me aliste para salir. Quizás sonara demasiado exagerada o sobre protectora, pero iría por él. Algo me decía que estaría entrenando nuevamente. Así que me puse en camino…
No me fue difícil encontrarlo, conocía muy bien el perímetro en que solía entrenar con su viejo compañero de equipo. Sin embargo, lo que vi no fue precisamente a Neji y Lee entrenando, sino que en lugar de este ultimo estaba Ten Ten, la eterna admiradora de mi esposo. Sentí una punzada en el estomago.
Veía como mi esposo le daba su merecido. No entiendo por que entrena con ella si esta muy por debajo de su nivel.
A solo que… no.
No lo creo capas de utilizar el entrenamiento como una excusa para verla… ¿o si?
Estuvieron muchos años juntos… quizás no soporte el estar separados. Tal vez él le corresponda sentimentalmente.
¿Y si el la ama y no se ha confesado aun?
¡Maldición Sakura! Deja de pensar en esto. – Me reté a mi misma.
Algo me trajo de nuevo a la realidad. Neji se había encogido en el piso y apretaba su mano ahora bañada en sangre contra su pecho. Por un momento pensé que ella le había herido, hasta que note que era el mismo sitio de la profunda herida de ayer. Se le había abierto.
Ten Ten se agachó y le miró preocupada. Me dispuse a interrumpirlos y ayudarlo, pero decidí esperar y averiguar mas sobre el trato que tenían entre si.
-¿Qué paso? – le preguntó.
- Nada, ayer me lastime en una pelea…
Ella se dispuso a levantarlo y no la detuvo. En aquel momento sentí como me faltó la respiración mientras a mi mente venían vagos recuerdos de su rechazo la noche anterior. Las mismas circunstancias, pero dos personas distintas.
-Déjame curarte – Se ofreció. Justo ahora me decidí a salir de mi escondite haciéndoles parecer como si acabara de llegar al lugar.
- No es necesario, ya me encargare yo… - le exclamé con suficiencia. Que bien me sentía siendo superior a ella en este sentido, no tenia ninguna posibilidad de duda ante la ninja medico mas reconocida de la aldea. La expresión de Neji no cambió en absoluto, seguramente ya había sentido mi presencia desde antes. Pero ella, me miraba como si intentara atravesar mi cuerpo con filosos cuchillos. – Esto necesita hacerse correctamente.
- Sé como curar esta clase de heridas… - Se defendió encarándome.
-No lo dudo, pero como su ESPOSA es mi deber hacerlo…
Se quedó callada, obviamente había dado en el blanco. Me agaché a la altura de mi marido y puse mi mano sobre la herida para detener la hemorragia con mi chakra medico.
-Vamos a casa, te curaré de nuevo… - Le tomé de la mano para ayudarlo a ponerse de pie. Una vez incorporado trate de soltarlo pero la apretó con mas fuerza. Compartimos miradas durante unos segundos, hasta que Ten Ten se acercó.
-Llámame
cuando me necesites Neji… - Le dejó un beso en la mejilla y
desapareció. Y él no hizo ni el menor movimiento. Sentí como mi
sangre comenzó a hervir. ¡Esa maldita zorra!
Me zafé de él
violentamente y me adelanté.
- No necesitas mi ayuda para caminar… -
Durante el camino a casa nadie dijo nada. Al llegar entramos juntos al baño para lavarle la herida nuevamente.
- No debiste haber ido a entrenar… - le regañé – Aun no has sanado del todo.
-No detendré mis entrenamientos por esto… - Me reclamó fríamente.
Intencionalmente apreté con más fuerza la venda e hizo una mueca mirándome de manera amenazadora.
-¿No será que no quieres dejar de verla? – Que estúpida. Había hablado sin pensar. Desvié mi mirada completamente avergonzada.
-¿Estas celosa? – En aquel instante algo que era nuevo para mi apareció. ¿Era eso una sonrisa?
-Claro que no… - Me defendí. Hice caso omiso de él y me encaminé a la salida pero me detuvo de la blusa.
-Solo somos viejos compañeros…
Ni
siquiera me limité a mirarlo, salí de la habitación. Necesitaba
despejar mi mente, estaba harta de todos estos absurdos pensamientos,
y es que imaginarlos a los dos juntos me dejaba sin aire.
Caminé
sin dirección alguna, pensaba en sus palabras. Era una tonta.
¿Cómo podría estar celosa de alguien como ella?
El
jamás se fijaría en esa mujer. ¿O si?
Por supuesto que no. De
ser asi no se habría casado conmigo, y mas aun sabiendo que ella le
quería.
A
pesar de esto, no puedo dejar de imaginarme tantas ideas cuando los
veo juntos.
Quizás después de todo él tiene razón: Estoy
celosa.
He aquí la mejor prueba de que mis sentimientos hacia él han cambiado. Y de que mi enamoramiento no era fruto de mi imaginación o de la enorme necesidad de sentirme querida.
Sentí
un fuerte roce en mi brazo y el calor inundándolo.
Regrese a la
realidad y me giré: Otra vez ella.
Al parecer lo de hace rato no
le había satisfecho. Miré mi brazo: sangraba. No era nada grave,
pero pagaría por ello.
- ¡De nuevo tu! – Le espeté mirándola con recelo.
- ¿Pensaste que te dejaría tranquila?
- En realidad no, sabia que eras lo suficientemente estúpida como para regresar por mas.
-Creo que aquí la estúpida es otra, acepta que Neji jamás te querrá.
Aquello me cayó como un balde de agua fría- Sabia que ella tenia razón, pero este asunto era mío y de nadie mas. Se me ocurrió una excelente arma de defensa.
- No importa que no me quiera, finge muy bien cuando hacemos el amor todas noches. – Le mentí. En aquel momento se me echo encima como una fiera.
- ¡Eres una zorra! – Me espetó al momento que tiraba puñetazos a diestra y siniestra. Resultaba difícil esquiarlos todos, después de algunos años de haber dejado mi entrenamiento y dedicarme por completo a la medicina había perdido algo de practica.
-¿No te mordiste la lengua, querida? Te recuerdo que eres tu quien coquetea con mi esposo…
Logre distraerla y me alejé. Parecía que aquel comentario le hubiera desconectado de la realidad. Después de unos segundos volvió a mirarme con más rencor y avanzo nuevamente hacia mi.
-¡Ten Ten! – Oímos aquel grito y las dos nos giramos. Lee miraba la escena completamente furioso.
-¡No molestes! – Le espetó con rabia. – Este no es asunto tuyo – Le ignoró y siguió corriendo nuevamente a mi encuentro. Pero Lee se interpuso entre nosotros rápidamente protegiéndome.
-¡Ya basta! – Se veía bastante molesto. La mandíbula se le desencajaba de la fuerza que aplicaba sobre ella.
Ten Ten soltó un bufido.
- Nos veremos de nuevo…- Después de esto desapareció en una nube de humo.
-¿Estas bien? – Me preguntó Lee acercándose. – Se ha vuelto Loca por completo.
No dije nada, pero el estaba en lo cierto; su obsesión por mi marido le estaba nublando la razón. De ahora en adelante tendría que tener mas cuidado con ella.
-Me voy a casa… - comenté dándole la espalda y emprendiendo mí camino.
-Te acompaño – se ofreció éste, pero le detuve.
-No es necesario Lee – Soné demasiado fría así que agregué – Gracias de todos modos, por todo.
-Llámame cuando me necesites, bella flor…
Intente sonreírle y comencé a caminar. La actitud de Lee había cambiado conmigo considerablemente desde que mi compromiso con Neji se había arreglado. Le tenía un gran respeto y sabía que si quería evitarse serios problemas con él, debía ahorrarse gran parte de sus comentarios hacia mi persona.
Comenzaba
a oscurecer cuando entre a la habitación. Neji estaba sentado sobre
la cama leyendo un libro, el cual dejo a un lado al notar mi
presencia. En cuanto me vio ciñó el cejo. Fue cuando caí en cuenta
de la imagen que debía tener en aquellos momentos después de mi
pequeña riña.
Sentí como recorría cada centímetro de mi
cuerpo con su mirada buscando cualquier indicio de peligro. Se detuvo
en mi brazo derecho, el que había sido presa de la furia de su
admiradora.
-¿Dónde estabas? – Me preguntó fríamente.
-Salí a dar una vuelta… - Sin decir mas comencé a dirigirme al baño para lavarme y desinfectar mi brazo, pero a penas me había dado vuelta cuando ya lo tenía a mi lado. Me jalo de mi muñeca derecha e hice un gesto de dolor.
-Estas sangrando… - pronuncio lentamente delineando con su dedo índice el borde de mi herida.
- Ha sido solo un pequeño descuido…
Intenté zafarme pero no me lo permitió.
-¿Qué me ocultas? – Clavó su mirada penetrante en la mía. Sentí mi corazón como loco, completamente acelerado. Desvié la mirada.
- Por favor suéltame, necesito lavarme…- No parecía dispuesto a hacerlo. Y no lo hizo.
-No me gusta que me oculten las cosas…
-Suéltame… -Jalé con fuerza mi brazo y me dirigí al baño encerrándome en él.
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NEJI
La
vi encerrarse en el baño sin darme una respuesta. Había algo raro
en todo esto e iba a averiguarlo. Escuche como el timbre de la
entrada sonaba y espere tan solo unos minutos hasta que una de las
servidumbres subió a avisarme que tenía una visita.
Baje las
escaleras y me tope con quien podía considerar mi mejor amigo.
- Perdón que venga a esta hora Neji… - Se disculpó. – Quería asegurarme de que Sakura había llegado bien.
- Así que tu sabes lo que paso…
- ¿Ella no te lo ha dicho?
- No ha querido… Todo esto me da muy mala espina.
- A mí también, por eso también he venido a hablar contigo. – Se acercó a mí con expresión preocupada. – Creo que debes tomar serias medidas con Ten Ten.
En cuento menciono ese nombre, todas comenzó a acomodarse en mi cabeza. Las heridas, su actitud, el encuentro de la mañana, la evasiva.
- ¿Fue ella? – Le pregunte rechinando los dientes del coraje. Nadie tocaba a mi peligrosa. Lee asintió con la cabeza. No necesitaba escuchar más. Salí de la casa corriendo, dejándome llevar por la ira que sentía en aquel momento. Él venia a mis espaldas, seguramente preocupado por las medidas que tomaría en este asunto.
- Trata de tranquilizarte Neji.
Al llegar frente a su casa toque a la puerta. Minutos después salió con una enorme sonrisa la descarada.
- Neji, me alegra… - No deje que terminara. La abofeteé. Ese era su merecido por tocar a mi esposa.
- Aléjate de mi esposa… - Le espeté duramente. – Aprende a respetarla, esta muy por encima de ti.
Se quedo cayada con la mirada fija en el piso.
- Pero ella…
- Te lo advierto: no me quieres como enemigo… - le interrumpí poniendo punto final a la conversación. Con eso seria suficiente como escarmiento.
Después de esto le di la espalda y regrese a casa. Lee se había quedado con ella, lo cual agradecí, quería estar solo si quiera el transcurso de regreso.
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Se
nota que me gusta hacer sufrir a Ten Ten? Jajaja… Creo que muchas
me odiaran por eso XD
Pero… Sakura necesitaba una rival, no?
Ahora… viene algo muy esperado por algunos… jajaj bueno, quizás por todos, quieren ver por qué?
Bien, aquí un adelanto:
- Lo lamento... - se disculpó. Se acercó lentamente y para mi sorpresa: me abrazó.
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- No tengas miedo, te prometo, te juro que no te haré daño…- Trató de tranquilizarme.
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- ¿Qué significo para ti?
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Calor, gemidos ahogados, sudor, excitación, deseo….
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Jajaja… creo que ya saben a lo que me refiero jejeje….
Nos leemos en el próximo capitulo =)
Cuidense!!
Att: Tonks Luna
