Palabras: 424.
Personajes: Inumata Maria (centrado en ella), Kashima Ryuushi y Kashima Kotaro.
Incomprensible
Ella sabe a la perfección que su amor por Ryuushi es imposible o mejor dicho mientras el pequeño Kotaro siga siendo su prioridad y necesite de él, Ryuushi jamás se detendrá a pesar o tendrá tiempo para el amor.
Aquella valiente chica que se le confesó y termino siendo rechazada por él se convirtió en su salvavidas. Sabe que es cobarde de su parte pero le alivia un poco el tener que seguir guardando sus sentimientos para sí –aunque su primer amiga y rival, Yuki conozca lo que ella siente por Ryuushi– de que sirve que tome el valor para confesarse, si de antemano sabe cual es la respuesta.
Le agrada que Ryuushi de vez en cuando necesite de su ayuda y le llame –si fuera por ella jamás encontraría el momento indicado para hablarle sin que la situación parezca forzada o se sienta una atmósfera de incomodidad– aquellos momentos que puede estar con él hacer latir su corazón y le hacen feliz... Por lo menos sabe que no falla al intentar solo ser su amiga sin embargo, existen días en los que Ryuushi pone patas arriba todo lo que cree y le deja con un mar de preguntas que carece de respuestas.
Es obvio que no tiene oportunidad, que Ryuushi le ve como una amiga.
Siendo así, ¿por qué a Ryuushi no le da pena cuando le dice que ella es linda o se ve bonita?, ¿por qué se lo dice?, si solo fuera una vez no se haría ilusiones pero han sido en varias ocasiones y ahora tiene al par de hermanos Kashima frente a ella y ambos le entregan una caja de quizás chocolates.
Sabe que es por el día blanco, lo entiende de Kotaro; después de todo le hizo galletas a todos los niños de la guardería en San Valentin –pese a que esta prohibido y es estricta al respecto– sin embargo, ¿por qué Ryuushi también le da algo cuando su timidez evito que le diera algo?
Normalmente solo aceptaría el paquete de Kotaro pero con aquella suplicante mirada de tierno cachorro, no se puede negar y acepta el regalo de ambos hermanos. Los dos le sonríen y parten con rumbo a la guardería y le dejan allí, llena de dudas sin decir nada más que un simple "gracias" que se desvanece en el aire.
Le es inevitable verlos partir, su mirar se enfoca en Ryuushi y despues en lo que le regalo.
Y llega a la conclusión de que el comportamiento de Ryuushi es incomprensible para alguien como ella.
A nadie le importa y seguramente ya no esperaban más drabbles pero tengo que decir que pese a eso he vuelto y amenazo con hacer más.
Estoy esperando las vacaciones para leer de nuevo el manga y así sacar más ideas y terminar los One-shot que deje a medias, sin más ¿alguien extraño este fic?
