Creí que había quedado más largo, pero al parecer no. La verdad recuerdo que cuando subí el capítulo anterior no me había convencido y estaba a punto de botar la historia (cosa que hice, por dos año, lo siento). Pero ahora que la volví a releer dije, "Ah no está tan mal" y pues con insistencia de una amiga y mis propias ganas decidí terminarla. Espero que no haya quedado muy confuso el capítulo ya que le traté de dar cierre a todas las parejas de un jalón. Y pues si hay alguien que lo lea después de dos años de espera, espero que lo disfrute.
Lukas estaba en la fiesta, seguía sin comprender muy bien a lo que se había referido Arthur al darle la invitación. Seguía igual de confundido que la mañana al despertar después de la fiesta. Vestía un traje elegante que Tino le había prestado, varios esquiadores famosos se paseaban por la gran recepción del hotel y el salón de eventos. Lukas volvía a sentirse muy fuera de lugar, pero confiaba en Arthur y en su extraño consejo. Paso unas cuantas horas ahí, viendo gente ir y venir, fue hasta después de la tercera hora que se dio cuenta de algo. Lizzy, Gilbert y Yao eran los meseros en el evento, había estado como tonto esperando ver al danés aparecer como cualquier otro invitado que jamás considero buscarlo entre los miembros del staff. Entonces, cuando comenzó a buscar al danés se dio cuenta de que no sabía ni porque lo estaba buscando, ¿debería decirle que porque el cambio de actitud? Porque después de pensarlo detenidamente, se podría decir que extrañaba las muestras de afecto del danés, sus expresiones animadas y los ocasionales contactos físicos, incluso extrañaba sus patéticos intentos de platica, que ya para este momento ni siquiera le parecían patéticos, sino más bien agradables.
—¿Lukas? —Preguntó su hermano, que por alguna extraña razón había sido invitado a una fiesta de elite para deportistas olímpicos a sus 16 años.
—¿Sí?
—Xiang dijo que tiene las llaves del café, así que me iré allí con él.
—Okay —Normalmente hubiera pedido mil explicaciones antes de dejar a su hermanito solo con el otro muchacho, ya que no confiaba en las intenciones de este, pero al parecer hoy estaba demasiado distraído para eso. Ya que necesitaba, con urgencia, encontrar al danés para poder calmar ese torbellino de pensamientos y sensaciones, por alguna razón sabría que él tendría la respuesta.
—¿Lukas? —Era Mathew el que le hablaba
—¿Qué pasa?
—No puedo encontrar mis llaves del local, ¿Crees que podrías prestarme las tuyas para ir para ver si se quedaron adentro?
—Yo iré a revisar, tu quédate en la fiesta —En realidad no estaba tratando de ser amable ni nada parecido, simplemente necesitaba refrescarse un poco, y salir parecía ser la mejor idea para hacerlo.
—No tienes que hacerlo, puedo ir… —No terminó la frase, porque fue atacado por la espalda por un miembro del staff, Lukas ni siquiera tuvo que verlo para saber quien era, era de verdad una risa muy reconocible, sin más que decir Lukas se marchó.
Tino se paseaba entre las personas del lugar, había estado buscando a Berwarld desde el fin de la competencia, pero no lograba encontrarlo, traba de fingir que no le dolía que el otro lo estuviera evitando, porque era evidente que lo estaba evitando, no habría manera que no viera a un sujeto de 182 merodeando por ahí. Así que resignado a que su búsqueda sería un fracaso, paso a la siguiente fase, preguntar. Preguntó a varios competidores, y todos le decían básicamente lo mismo, que lo habían visto irse hacía a la tienda de artículos deportivos. Tino trato de no dejar que su imaginación volara ante ese escenario.
Alfred no entendía a que había venido, se reprochaba el no haber colgado el teléfono en ese instante ¡Debía haberlo hecho! Ahora estaba ahí parado en medio de la recepción esperando a un sujeto que probablemente le vendría a decir que todo había sido un juego que prefería al otro sujeto y que era muy pequeño para él o cualquier otra escusa que lo dejaría destrozado ¿Y por qué estaba ahí? Ni el mismo lo sabía. Tal vez fuera por esa parte suya que le gritaba que aún había esperanza, que no se rindiera o tal vez por la otra parte que decía que debía acabar con todo antes de que saliera más lastimado, las dos partes peleaban en su interior, pero finalmente coincidían en algo, tenía que verlo, aunque fuera una última vez para saber que estaba sucediendo.
—¿Alfred? —llamó una voz a sus espaldas, en ese momento estuvo a punto de echarse a correr, conocía esa voz y no era la que esperaba oír es noche. Aun así, volteó.
—Francis… ¿No deberías estar trabajando? —Trató de sonar amigable, pero el tono frío fue muy evidente.
—Oh no, hoy es mi día libre. —Dijo con una sonrisa, completamente despreocupado— Pero de casualidad ¿No habrás visto a Arthur? Hace más de una semana que no se de él y me estaba preguntando si estuvo contigo.
—¿Conmigo? ¿Por qué debería de haber estado conmigo? —Por más que intento sonar serio, más bien parecía ser un niño pequeño haciendo un berrinche.
—¿Cómo que por qué contigo? ¿Por qué te ama, tal vez betê?
—¿Qué estas diciendo? —Deseo no ilusionarse, pero al parecer hoy era el día de hacer todo lo contrarío a lo que quería. ¿Amarlo, de verdad? ¿Acaso podía ser tan suertudo? ¿Finalmente había surgido efecto irlo a ver todos los días? Estaba a punto de tocar las nubes cuando un recuerdo de la fiesta lo asaltó— Pero si el te beso, a ti —Lo que obtuvo a cambio de eso fue una risa y que el otro le pusiera una mano sobre su hombro como si fuera cosa de todos los días. Le importó poco verse infantil en ese momento, hizo una mueca y se sacudió la mano de su hombro ¿Qué tenía de divertido eso? ¿Acaso se estaba burlando de él?
—¿Besarme? ¿Él a mí? Creo que estas confundiendo las cosas mon cher ami. —¿Qué? —No se cuantas veces habrás visto a nuestro —¿Nuestro? —buen Arthur ebrio, pero tiene ciertas tendencias agresivas que yo preferiría evitar, y como yo siempre digo "Haz el amor y no la guerra", de esa manera me he salvado de miles de peleas, aunque también por lo mismo me he metido en otras, debo confesar.
—¿Qué? —¿¡Qué!?
—¿Eres un poco lento no es así? —Dijo sonriéndole, se le acerco, poniéndose de puntitas, para estar cara a cara. —Te estoy diciendo que Arthur es la victima de mis afectos.
Alfred no logró entender mucho la última parte, pero se quedó con las palabras 'Arthur' y 'victima', eso fue suficiente para que en menos de un segundo decidiera que hacer. El golpe resonó por toda la sala, todos los presentes voltearon a verlos. Francis volteó a verlo ofendido, mientras la sangre se escurría por su nariz.
—No te le vuelvas a acercar —Dijo lo más convencido que pudo. Estaba feliz de cierta manera, una de sus fantasías siempre había sido poder salvar a Arthur de algo, y en ese momento confesar su amor. Supuso que se tenía que conformar con alejar a ese pervertido de él, además la mano estaba empezando a dolerle y por mucho que le gustara la atención, no le pareció buena idea quedarse ahí. Se dio media vuelta dispuesto a irse cuando lo vio.
—Mi héroe —Era un comentario de lo más sarcástico, la cara de Arthur exigía una explicación. Alfred comenzó a pensar en que decir, hasta que vio que el rostro del otro comenzó a suavizarse hasta esbozar una leve sonrisa. No podía pedir más.
Berwalrd se sorprendió cuando la puerta se abrió, no recordaba que Mathew fuera tan irresponsable como para dejar la tienda abierta, se suponía que debía estar en la fiesta, contestando preguntas y haciendo publicidad para las olimpiadas de invierno, pero esta ahí adentro de la tienda de artículos deportivos, admirando los artículos que se exhibían, pensando, reflexionando. Estaba feliz y triste a la vez, finalmente su odio de tantos años había terminado y al darse la oportunidad ambos se habían dado cuenta que en realidad se caían bastante bien, todavía peleaban, porque al parecer los viejos hábitos mueren difícilmente, pero no se compraban en nada con las que tenían antes, ahora más bien era como una rivalidad amistosa. Por otro lado, estaba el asunto con Tino, que se había ido al día siguiente de la fiesta, muy en la madrugada, se sentía como un idiota, sabía que el otro no le correspondía y aun así había tratado de besarlo ¿en qué estaba pensando? El podría ser un famoso esquiador, pero eso no le daba el derecho de tratar de forzar a otro a amarlo. Tan concentrado estaba en sus pensamientos, que no escuchó cuando otra persona entró a la tienda.
—No deberías de estar aquí.
Ah, Lukas estaba ahí. Otro de sus arrepentimientos recientes. Podría ser que Berwalrd no fuera la persona más perceptiva de todas, pero había notado desde el día en que lo conoció que Lukas tenía un afecto especial hacia él, lo había aprendido a reconocer desde una edad muy temprana, la mirada que grita 'admiración' de la que grita 'algo más'. Aunque estaba casi seguro de que las cosas estaban cambiando y que finalmente el danés se estaba ganando el afecto del noruego, el día después de la fiesta lo había dejado con la duda. De pronto se dejaron de hablar y a la vez no, hacía falta alguien que conociera a Mathias muy bien para darse cuenta del cambio, de cierta manera haber sido capaz de darse cuenta de ello lo llenaba de orgullo, pero también estaba preocupado, el danés podía llegar a ser muy impulsivo contra su propio bien… Se desvió tanto en sus pensamientos que no notó que Lukas se paseaba por la tienda hasta dar con lo que fuera que estaba buscando. Tampoco notó cuando la mirada de Lukas se fijó en un espació en la pared, ni de como se puso pálido de pronto. Lo que si notó fue cuando se giró bruscamente hacía la salida. Justo cuando estaba a punto de salir, lo detuvo.
—Espera, tenemos que hablar. —Le dijo
Cuando Lukas sintió un mano detenerlo, estuvo a punto de golpear al otro, tenía que encontrar a Mathias con urgencia.
—Este no es el momento Berwalrd —Se sorprendió a si mismo por el tono frío de su voz.
—Por favor, sólo será un momento. —No estaba seguro de tener un momento, pero la desesperación en la voz del otro lo hizo ceder.
—Esta bien, pero que sea rápido.
—Lukas lo siento, no era mi intención lastimarte de ningún modo —Así que Berwalrd sabía, no debía sorprenderle, estaba seguro de que era la persona más obvia del planeta, pero agradecía el detalle que el sueco estaba teniendo con él.
—Esta bien, alguien ya me había advertido que no era buena idea.
—Igual debí de habértelo dicho antes. Así que te lo diré ahora.
—No… —No terminó la frase, un ruido distante lo distrajo, eran cadenas, cadenas en movimiento. Pero si el andarivel* estaba apagado… ¡Mathias! —Berwalrd hablamos después, tengo que irme.
—¡Lukas esper! Yo… —pero Lukas ya iba corriendo a toda velocidad.
Tino se quedó congelado, estaba a punto de entrar a la tienda de artículos deportivos cuando oyó la conversación. No sabía que estaba esperando. Le costó una semana completa darse cuenta de que prácticamente había estado con Berwarld desde el día en que lo conoció y se le hizo lo más normal del mundo que ni siquiera se dio cuenta cuando sus sentimientos por el otro cambiaron de amistad a algo más, tuvo que ver la cara de decepción del otro, su tristeza y resignación para darse cuenta que no lo había detenido porque no quisiera algo más, sino porque nunca se le había ocurrido que pudiera haber algo más. Aun así, se sintió mal, ¿acaso acaba de oír un intento de confesión? ¿Acaso Berwalrd no había superado tan rápido? ¿Acaso esa noche vio más emociones en el otro de las que había en realidad? Escucho un suspiro desganado del interior del local, Lukas había salido corriendo hacía unos momentos. ¿Debería entrar? Respiro hondo un par de veces y decidió arriesgarse ¿Qué era lo peor que podía pasar?
—¿Llego muy tarde? —Definitivamente esperaba que su voz sonara menos quebrada, y que no hubiera tanta agua en sus ojos.
—Tino ¿No volvías hasta mañana?
—Decidí volver antes, para ver la competencia, lo hiciste muy bien. Nunca te había visto disfrutar tanto, incluso estabas sonriendo. —Se estaba yendo por las ramas, pero nadie podía culparlo ¿o sí?
—Ah… yo… —Y ahí estaba otra vez, Berwalrd le evadía la mirada, era evidente que estaba pensando en que decir.
—¿Te importaría…? —Comenzó a decir, lo cual hizo que el otro finalmente lo mirara a los ojos, no se había dado cuenta de que Tino se había ido acercando lentamente hacía él. —Lo del día de la fiesta —Berwalrd se tensó— ¿Te importaría repetirlo? —Tino estaba seguro de que tenía la cara completamente roja, era un verdadero misterio de donde había sacado el valor para arrojar semejante bomba. — Lo estuve pensando y esta bien, mejor que bien supongo…
Había planeado todo un monologo, donde se disculpaba, incluyendo la parte donde estaba bien si el otro había cambiado de opinión, donde decía que podían seguir siendo amigos, también había agregado unas frases nuevas al oír la conversación ajena, diciendo que Lukas le parecía un gran sujeto y que esperaba que fuera feliz y todo eso. Y también tenía planeado decirle que sí lo quería… Al final dijo algo completamente diferente, y se quedó mirando sus pies, definitivamente no había planeado llegar como si nada exigiendo un beso. Y antes de que sus propios pensamientos lo consumieran, obtuvo lo que pidió. No necesitaron muchas palabras después de eso.
—Tu hermano estaba raro —dijo Xiang, mientras ambos subían hacía la azotea de la cafetería.
—Creo que finalmente se dio cuenta de que su crush había cambiado —Contestó Emil distraído.
—Iug, adultos y amor es una terrible combinación. Agradezco que mi hermano no este metido en esas cosas. —Habían usado la maquina de la cocina para hacerse un par de bebidas calientes, que ahora calentaban sus manos más que su boca, ya que se habían pasado en la temperatura y era imposible beberlas en el momento.
—Tal vez lo está, pero no te dice, yo sólo lo sé porque Lukas es muy obvio. —Se habían subido un par de mantas, una la habían colocado sobre la superficie del techo y la otra los envolvía ambos, hacía mucho frío.
—¿Y tú? —Preguntó el asiático, haciéndolo sonar casual, pero en realidad le interesaba la respuesta.
—¿Yo qué? —Emil se había puesto algo incomodo al hablar de la vida amorosa de su hermano, así que al estar tratando de bloquear las imágenes que se le venían a la mente se había perdido un poco en la conversación
—Ya sabes, ¿estás metido en eso? —Era una pregunta menos directa a la que realmente quería decir.
—Lo haces sonar como si fuera una droga o algo así. —Dijo riendo, pero el otro no rio y lo miró seriamente.
—De cierta manera lo es ¿No lo crees? —Las cosas se habían tornado un poco incomodas y ya no sabía bien que decir.
—Tal vez —Contestó y se quedaron en silencio un rato, hasta que agregó. —¿Y tú?
—¿Yo? —Era el momento decisivo, podía dejar las cosas ahí, nada pasaría, nada cambiaría, pero la curiosidad lo estaba matando, no podía seguir viviendo pensando en '¿Qué hubiera pasado si…?'— Yo sí… muy metido, casi podría hablarte de amor.
—¿Y quién es? —Emil había hecho sonar la pregunta tan desinteresada que por un momento temió lo que debía contestar. Por otra parte, el islandés esperaba la respuesta aguantando la respiración, al no responder el otro, preguntó —¿Es alguien que conozca?
—Algo así —Estaba respondiendo evasivamente, pero todavía no podía reunir el valor suficiente.
—¿Algo así? — ¿Qué clase de respuesta era esa? No había manera de que conociera a alguien 'algo así' o lo conocía o no.
—Pue sí, ¿Qué tan bien te conoces? —Soltó despreocupadamente, con una media sonrisa, mientras su pulso cardiaco se elevaba por los cielos. Emil dejo salir el aire que estaba conteniendo en sus pulmones, sonrió y se recargó mejor en el hombro del otro.
—Yo creo que muy bien.
Lukas se subió al andarivel, no podía ver mucho, era una noche sin luna, así que todo estaba muy oscuro, sentía su corazón al mil por hora. Lentamente en su cabeza había empezado a unir puntos, faltaba menos de un mes para el aniversario del accidente, Mathias había estado raro, no había aparecido en la fiesta, nada le había parecido realmente relevante hasta que entro a la tienda, había visto de nuevo la noticia del accidente (por eso se sabía que faltaba poco para el aniversario), los esquíes que habían recogido en el lugar del accidente le habían parecido familiares, eran los mismos que Mathias había sacado la primera que vez Lukas había esquiado, y eran exactamente los mismos que ahora faltaban en la tienda. El noruego no se consideraba alguien que sacara conclusiones apresuradas, pero cuando escucho el andarivel entró en pánico, Mathias no podría estar pensando en eso, ¿verdad? En medio de la oscuridad alcanzó a ver una débil luz casi hasta la cima de la montaña, era una persona, parecía estar acostada sobre la nieve o muerta, dijo una débil voz en su cabeza que prefirió ignorar. Mientras más se aceraba más fuerte latía su corazón, la persona ahora no era simplemente una silueta a la distancia, traía puesto un traje de esquiador completo, y un visor transparente sobre la cara, pero su cabello rubio despeinado comenzó a notarse y a resaltar entre todo lo demás. Sin esperar a que el andarivel llegará a su destino Lukas saltó, se hundió rápidamente en la nieve, no había llevado ningún tipo de equipo especial, pero eso no lo detuvo, avanzó como pudo hacía Mathias. No te puedes morir ahora, no te puedes morir sin saber… Fue como si un balde de agua fría lo golpeara, al parecer no se había equivocado al pensar que Mathias tendría todas las respuestas. Pero primero tenía que llegar a su lado.
—¡Mathias! —Gritó, inmediatamente el otro se levantó y lo miro fijamente. Ver esa simpel acción hizo que el alma de Lukas descansara.
—¿Lukas? ¿Qué estas haciendo aquí? —Finalmente logró llegar, y prácticamente se le aventó encima, no precisamente queriendo hacerlo, pero le era muy difícil caminar sobre la nieve, ya que con cada paso se hundía y tropezaba.
—¿Qué hago yo? ¿Qué haces tú aquí? —Su pánico debió de ser muy evidente porque el danés lo miraba con preocupación. —Pensé que tú…
—Lukas, estoy traumado, pero no soy suicida. — Le dijo mientras una sonrisa se formaba en sus labios, lo miraba con incredulidad. Al noruego no le pareció divertido su comentario, pero el danés ya se estaba riendo. Entonces comenzó a explicar— Vine aquí porque no quería estar rodeado de mucha gente, además, esta es la noche de Berwalrd, se lució en la competencia y no quería que la gente anduviera preguntando por el accidente—Lukas miro fijamente los esquíes que esquíes yacían al lado del danés— ¿Estos? No sé, siempre me ha gustado su diseño, son simples y… creo que quería finalmente deshacerme de ellos, ya se que no son los míos, pero siempre me incomodaba verlos ahí en la tienda, así que supuse que no había mejor lugar para dejarlos que aquí, donde todo había empezado. —Mathias parecía estar en paz, con un brazo lo jaló más hacia él, se quitó los guantes para poner sus manos en sus mejillas— Te estas congelando. ¿Qué estabas pensando al venir hasta aquí con esa ropa? Sabes que, no me contestes, ahora tenemos que bajar, antes de que te de una hipotermia o algo.
Una luz se encendió en el cielo, Lukas volteó a ver la aurora boreal aparecer en el cielo, la había visto miles de veces desde que era un niño, pero de alguna manera esta se sintió diferente, volteo a ver a Mathias que tenía la vista puesta en cielo, vio como los colores se reflejaban en sus ojos azules y ya no pudo apartar la mirada. Después de un rato esos ojos voltearon a verlo, acompañados de una sonrisa pequeña y dulce.
—¿Te molestarías si te dijera que te vez muy atractivo así? —Lukas casi pudo sentir la nieve derritiéndose cuando toda su cara se puso roja hasta la punta de las orejas.
—Tal vez
Contestó, regresando la vista al cielo. Hasta que el otro volvió a posar una mano en su mejilla, y lentamente con esta movió su cabeza hasta que sus miradas se volvieron a encontrar. En sus ojos había una pregunta a la que Lukas contestó asintiendo levemente casi imperceptible y cerrando los ojos, no espero mucho hasta que sintió el suave tacto de unos labios contra los suyos.
Tal vez en ese lugar, donde Mathias acaba de cerrar su pasado una nueva historia podría comenzar.
*Es el nombre que me dio Wikipedia, para la cosa esa de sillas que va hasta la montaña que hay en los centros de esqui.
Decidí dejarlo con final medio abierto o sea, sin "Y vivieron felices para siempre". La parte que más me gusto fue la de HongIce la verdad XD.
En fin, gracias por leer, todos los reviews son bienvenidos. Y pues como esta cuenta esta enlazada a mi correo, pueden dejar review incluso si ya pasaron como mil años desde que este fic se terminó, yo prometo contestarlos.
Otra vez, Gracias por leer.
