Summary:Lily Potter desaparece… Y el mundo de su familia se derrumba. Pero el que de verdad se destroza es el del rubio que la lastimo...Tres años más tarde, sus historias darán un giro de 180°…
Disclaimer:No soy rubia, no soy rica, ¡ni siquiera vivo en el viejo continente! So no, nada de lo que reconozcan es mío… Ahora lo que no conozcan salió de mi cabecita loca.
¡R&R!
Eres tan cruel cuando hablas de ti,
Estas mal
Cambia las voces en tu mente
Hazlas quererte en vez
Tan complicado, mira como estamos
Llenas de este odio, un juego agotador
Es suficiente, hice todo lo que pensé
Perseguí a mis demonios
Vez, haz tu lo mismo
Un giro en mi historia
9 Estas mal
Un resoplido de coraje resonó por toda la gran sala. Muchos se estremecieron al pasar de su líder, un chico alto, esbelto, apuesto, de ojos que en la victoria chispeaban con alegría, pero en el fallo ardían y quemaban todo a su paso con un odio negro y descabellado. Muchos tragos de saliva amarga fueron escuchados casi al mismo tiempo, muchos contuvieron la respiración otra vez cuando el joven gira en su lugar para continuar su paseo de lado a lado por la centésima vez. El miedo era palpable, incluso cuando el lugar donde todos se encontraban era totalmente pacifico y placentero.
La luminosidad del sol entraba por las delicadas paredes de cristal, dándole a la sala un aire de paz. En el espacio pequeño lucían 7 mesas pequeñas cada una con 4 sillas, todas llenas y bellamente decoradas con colores modernos y llamativos. Se podía escuchar el canto de los pájaros fuera sin tener que estirar la oreja o prestar la atención suficiente. El olor a primavera y flores rellenaba sus cerebros en los espacios donde no temían por sus vidas, y una suave y alegre música de fondo cubría el batir rápido y errático de los corazones de todos los allí presentes. Excepto claro, el airado líder.
Este caminaba por entre las mesas mojando con su lengua o mordiendo sus finos y exquisitos labios rosados. Sus ojos negros se movían de un sitio a otro sin tener un punto fijo alertando a uno que otro de sus seguidores. Su figura se movía rápida y glacialmente, haciendo mover sus cabellos negros y rizados como por arte de magia.
Se sabia por muchas de sus "conquistas" entre las lineas de su ejército que era todo un caballero, tanto fuera como en la cama; ademas de que era encantador hasta los huesos, y jamás hacia sentir mal a nadie. Muchas, luego de haber visto la parte demente y demoniaca aun suspiraban y besaban sus pies a la hora en que él se les presentara. Y todos los hombre en sus filas lo respetaban como si se tratara de la mismísima Reina de Inglaterra.
Su vida de apenas 29 años no había sido sin ningún inconveniente, pero a los ojos de todos, solo era alguien más del montón que se había superado, ninguno se dio el tiempo de conocer a este magnifico hombre.
Un fatídico día descubrió que no solo era un brujo como esos de los cuentos, sino que era adoptado. Huir de casa a tan temprana edad aun cuando se vivía como un príncipe le enseño que no todo esta en blanco y negro. Buscar un refugio y trabajar para pagar sus cosas del colegio no fue fácil tampoco. Soportar maltratos de gente que lo miraba por debajo de sus narices, escapar de la cárcel luego de haber sido cachado por robar una miga de pan y venderse a mujeres y hombres para llenar el vacío y su pagar sus deudas ya era parte normal de sus días.
Una vez graduado del ultimo año en Hogwarts, empezó a brillar, borrando los pasos de su vida en grises y negros, inspirando valentía, carisma y un futuro prometedor. Todo era una carrera por demostrar que a pesar de no tener origen, el podía superarse, llevar una vida normal, y ser el mejor en todo, haciéndolo ver ante todos como el perfecto ejemplo— el modelo correcto. Y escalo tanto con los mágicos como con los que no poseían tan precioso regalo.
Pero en un punto ya nada era blanco, gris y negro. Sino que todo se empaño, pero otra vez nadie lo noto. Todos veían lo de afuera, lo superficial. Y eso sería lo que el les daría hasta que alguien le demostrara lo contrario. Y este día llego, pero no con el impacto correcto.
Hace cinco años, un señor viejo y de pelo rojizo se acerco a su trabajo, halagando su desempeño y buen parecido. Al salir, un sobre viejo y amarillento cayo al suelo, y es aquí donde se fastidio su cerebro, convirtiéndolo en algo enfermo y peligroso. Pero no, nadie lo notaba por la oscuridad de la ignorancia.
Eso era él en verdad. Una oscura alma clamando por una oportunidad que se le fue negada por su invisibilidad. Una oportunidad para desatar la furia contra aquel que le robo lo que no solo le pertenecía, sino su futuro. Su familia, sus ideales, y su moral. Y ese debía pagar.
Una sonrisa fantasmagórica se formo en sus rostro de rasgos finos y a la vez salvajes. Su mentón fuerte se levanto alto, y sus párpados caídos cesaron de temblar una vez sus ojos dejaron de vagar por la sala llena de sus mas fieles seguidores. Se arreglo las ropas, y se giro, una sonrisa torcida señalando que el peligro había pasado.
La comida apareció de la nada, y con un aplauso anuncio:
— Es hora del festín.
La puerta de la oficina de Al se abrió lentamente, dejando salir a Ronald y a los otros Weasleys de la habitación en la cual estaba la pelirroja Potter. En un momento, todos se esparcieron entre las sillas de espera que habían en el pasillo, algunos quedando muy, muy cerca de los cuatro hombres. Todos parecían haber entrado en un estado semifinal catatónico o de shock, puesto que ninguno miro con odio al Malfoy sentado junto a Albus, o ninguno lucia tan alegre como hace prácticamente media hora. Pero increíblemente, el que había pasado o por que ninguno estaba se regocijaba no estaba en las mentes de los que no habían estado en la oficina. Ellos entendían perfectamente.
Y es que lo que había ocurrido no solo era un milagro por obra de Dios, sino un hecho que tendría una reacción en cadena. Un efecto domino que abriría puertas y destaparía emociones. Y a todos les aterraba. Muchas, variadas preguntas de todos colores y sabores circulaban en torbellinos por sus cabezas. Millones y millones de pensamientos y más preguntas, todos inconclusos y sin respuesta. Para los mayores en aquella sala, no era nuevo, pues habían sentido esa tensión antes, no por salir con pelo de las guerras significaba que eran temerarios y estaban acostumbrados. En las mentes más jóvenes se creaba la persecución y los deseos de saber más para que en un punto toda esa confusión sosegara y desapareciera el peso en sus pechos. Y eso que no todos sabían el cuento completo.
Así, sumidos en dudas, preguntas y emociones encontradas, ninguno vio a Rose entrar desapercibida como una zombi a la habitación que hace momentos todos habían salido. La mente es algo muy poderoso; si decides ignorar algo, lo hará sin chistar o te condenara para siempre si no era lo correcto. De esto sabían todos y cada uno de los presentes en aquel pasillo. En especial Hermione Weasley, quien con cabeza gacha y al ser la más cercana a la puerta sabia de la intromisión de su primogénita.
Molly, la matriarca de la gran familia a la que los Malfoys no habían exactamente aceptados, pero aun así bien recibidos, era un de las que estaba cerca. Justamente al lado de Harry, mirando al suelo mientras sus labios temblaban levemente, toda la emoción contenida brotando suavemente por ese simple gesto. Su siempre fiel esposo por más de cincuenta años ya sostenía sus regordetas y, aunque llenas llenas de callos, suaves manos entre las suyas mas grandes y fuertes. A distancia no notarias el enrojecimiento de sus sabios y azules ojos sin enfoque,, pero no debías ser adivino para saber todo lo que se estaba conteniendo en esos momentos. Pero los años pasados le habían hecho evolucionar sus sentidos, manteniendo en constante vigilancia; y aunque el chirrido de la puerta se haya perdido como cualquier otro en aquel lugar, el pequeño bostezo que llenaba el silencio cómodo no fue ignorado por su viejo pero astuto cerebro.
Aun sosteniendo la vida de su bellísima esposa entre las manos, logro girar el rostro unos milímetros a la izquierda, Viendo a su único yerno acariciar lo que parecía ser el brazo de Draco Malfoy. Bajando la vista a las manos entrelazadas en su regazo, movió la cabeza negativamente, frunciendo los labios. Ahí todos creyendo que la aparición de Lily era los más extraño que había ocurrido en estos años post-guerra, y Harry dando rienda suelta a sus sentimientos por el que todos creían había su enemigo por tanto tiempo. A lo mejor los años por fin se le venían encima, pensó tratando de no juzgar antes de tiempo.
Pero es que hace tiempo que se le había formado la idea en la cabeza, ¿por que más un Potter ligado a los Weasley tendría una relación tan buena con un Malfoy - enemigos de generaciones -, y permitir un lazo tan estrecho entre ambas familias?
Discretamente, con el rabillo del ojo, volvió a posar su mirada en los dos hombres. Entre la chamarra cara del Malfoy, la cual estaba cubriendo todo su pecho y falda se asomaba un- ¡Que sorpresa se llevo al ver lo que parecía un-
— ¡Harry Potter! ¡No tolerare esa clase de comportamiento! — su voz salió mucho antes de que procesara lo que iba a decir.
Logro sobresaltar a muchos, incluida Molly, quien al mirar al Potter sorprendida, vio a que su esposo se refería, tornando sus mejillas tan rojas como tomates.
- ¡Harry!
Su yerno acariciaba un miembro lenta y suavemente muy cerca de la entrepierna del rubio que se hallaba a su izquierda. La piel, suave y tersa tomaba un tono blanquecino con cada trazo. El contraste del miembro era lo suficientemente obvio coma para que la recepcionista al final del pasillo lo viera también, y todos quedaron petrificados.
El mayor de los Potter se congelo, mirando a todos con los ojos muy abiertos, ciertamente no entendía nada de lo que sucedía. Al escuchar unos ladridos de risa, justo frente a él, sus ojos verde-pasto lograron encontrar los de su hijo del medio y su mejor amigo apunto de caer al suelo rodando.
— ¡Que rayos! — pero los dos dementes seguían riendo.
Hace tiempo que no veía a Albus reír, pero aun con la gracia de verlo, seguía siendo absurdo.
Escucho una risa casi silenciosa, y se giro perplejo a ojear Draco, quien trataba de contener la risa miserablemente. Con los movimientos y temblores de las carcajadas contenidas, Severus Charles se despertó, habiendo estado convienes por algunos minutos ya. Y su rubia y platinada cabeza hizo presencia por entre la chamarra del Malfoy mayor.
— ¡Vaya, no sabia que por azotar un mono salieran bebes! — exclamó George un poco a la derecha.
Las pálidas mejillas de Potter se reborizaron al mirar hacia donde su mano había estado ministrando un poco de afecto a la manita regordeta de su nieto.
Sus ojos se conectaron con los grises llenos de diversión de su aminemigo y antes de que este tuviera un comentario astuto y humorístico, Percy cortó las risas con un:
— ¿Y ese nene de donde salió?
Trágame tierra, pensaron el morocho abochornado y el rubio más joven justamente frente a él.
Y Sirius Hugo, no se podía quedar atrás.
— Seria, " y esos nenes", ¿señor?— con una tierna pero malvada sonrisa.
— Percy — James tuvo que cubrir su boca para no rugir de risas al ver la cara de susto y espanto de su tío luego de haber contestado tan mecánicamente.
— ¿Rosie?— Lily se estremeció en los brazos de Charlie. Apretando la cintura de su tío tan fuerte que podía sentir sus costillas, luego de varios minutos de silencio logro encontrar su voz.
Charles y Ginevra Weasley estaban tensos, de alguna u otra manera olían que no seria como las otras personas. No solo por la aparición tardía, sino por el trasfondo de esas dos personitas por las que ellos darían la vida.
Rose y Lily no solo eran primas, si no que habían crecido juntas como hermanas, como confidentes, compinches y sobre todo - amigas. Habían tenido un fuerte lazo desde pequeñas, siendo las chicas menores de la familia y teniendo que ignorar el llenar las expectativas de por ser hijos de sus padres "los heroes". Para los chicos era más fácil, por que habían nacido en cadena, uno después del otro variando los meses y a ellos no les importaba un pedo lo que pasara fuera de la burbuja familiar a la que estaban acostumbrados.
Pero las chicas no eran así. Se protegían entre si, sí — pero incluso entre primas siempre había algún rumor o problema, por lo que siempre estaban en pares, ya que a los chicos sinceramente no les importaban ese tipo de cosas. Así que si Rose y Albus o Lily y Hugo eran inseparables, no importaba por que eran Rose y Lily en realidad demostrándole a las mayores de que estaban hechas.
De crías, Rose siempre iba adelante, pues era un año mayor, y la pequeña Potter siempre quiso ser como su prima mayor. Su ejemplo a seguir. Leían juntas, se maquillaban, se peinaban, las dejaban fuera por ser la chicas, se quejaban juntas, peleaban por las muñecas, lo hacían todo. Cuando Rose se fue a la escuela, Lily le escribía a diario— charlas de chicas y cosas así. No eran exactamente inseparables pero igual se necesitaban para sobrevivir.
Una clase de pacto mutuo que se rompió cuando los Malfoy pasaron dos semanas de vacaciones con los Potter.
Por qué Rose "lo vio" primero, Lily decidió quedarse atrás. Con tan solo once años, la Potter entendía que la familia era más importante. Pero ella no necesitaba pelear algo que ya había ganado. Pero Rosie, Rosie sentía que debía ser la mejor, incluso luego de ver que la forma de Scorpius mirar a su prima era mucho más diferente que la forma en que él la miraba a ella. Solo una amiga. Pero cuando Lily no hacia sus movimientos, a los quince, Rose dio un jaque. Y Lily, para Rosie, había quedado olvidada. No representaba ninguna amenaza por que para la menor de las dos "Scorpius era como otro hermano".
Claro, esto solo a los ojos de Rose, la única capaz de creer semejante idiotez. Ronald Weasley era lento, un poco denso y cabezón; pero incluso él sabia de la farsa, la fantasía rota en la que vivía su primogénita.
Ese primer año, Rose desarrollo una mecanismo de defensa, sabia que el talón de Aquiles de Lily era su familia, sus sentimientos,, por que ser Potter venia con el precio de cargar con el mundo en los hombros, ayudando a los demás sin interés — todo por el bien de todos. Y cada noche, después de una de muchas horribles y sosas citas con "su Scorpius", ella corría a los brazos de la pequeña Lily. Cegada por sus celos, olvidando que Lily ya había ganada, ignorando el hecho de que las sonrisas forzadas y el rubor de emociones embotelladas que subía a sus mejillas eran por coraje a eso que el rubio debía hacer y no hacia, su prima Lily era, irónicamente la única en quien Rose confiaba.
Su mejor amiga.
Es por esto que, incluso luego de causados tanto daño, sabiendo haberle robado el amor de su vida, y destruirla poco a poco con sus lloriqueos y quejas, Rose sentía que su vida termino cuando Lily desapareció. Para todos, Rose no sentía, disfrazaba con coraje y enojo sus interiores lastimados. Actuaba como una mimamada, una perra, y es que, ¿que mejor que actuar en situaciones que estaban fuera de tus manos? Siempre es más fácil mentir que enfrentar una dura verdad.
¿Por qué el Malfoy? Ella no lo amaba ya. La respuesta era simple y sencilla. Él era lo único que le quedaba de Lily. Y para que cualquiera lo tomara, y él olvidara a Lily por alguien que ni le llegaba a los talones, mejor que viviera infeliz y con ella. Por que por culpa de ambos ella no volvería. Era lo único que la consolaba.
Pero ella no confiaba en nadie lo suficiente para contarle que la destruía disimuladamente. En Albus, pero el ya no era el mismo. A ciencia cierta, nadie lo era.
— Rosie... — y lo imposible sucedió.
Rose se avalando sobre la cama, empujando al tío Charles, a quien no había notado, tampoco a su tía Ginny. Y la abrazó, con lágrimas cayendo a demasía por sus ojos azules, y su cabello alborotado y cobrizo estaba en todos sitios. En menos de lo que se decía "Quidditch", unos sollozos altos resonaban en el espacio. Su cuerpo se sacudía en temblores fuertes a lo que trataba de coger aire y calmarse. Pero eran tantos días de aguantar lo que no podía que le era prácticamente imposible.
Y Lily. Lily Potter se abrazo a ella como si su vida dependiera de ello. Lágrimas silenciosas caían por su mejillas a pesar de que sus ojos estaba cerrados fuertemente. Le dolía su cadera, pues la posición era más que incomoda, y la presión de la Weasley no ayudaba. Pero no importaba. Rose estaba aquí. Su prima estaba ahí, y era como cuando eran niñas y se contaban sus inseguridades y miedos.
Por que no existía nadie en el mundo que reemplazara a tu hermana. Por que eso eran, y habían sido siempre; siempre lo serían. Esto lo confirmaba.
Charlie, luego de mirar a otro lado por los pasados diez minutos (¡sí, cuando estaba incomodo contaba!), carraspeó. Y ambas pelirrojas salieron de su nube.
Rose quedo en sus rodillas frentes Lily, y la otra quedo de medio lado, las dos mirando a Charlie con los ojos entrecerrados y sus mejillas arreboladas por la emoción y la molestia contra su tío. Este trago saliva, y con una mueca de disculpas rodeo la camilla para llegar a Ginny, quien se había movido para estar cerca de la puerta. Ese no era su sitio, pero no se iban a mover.
Lily sintió una mano caliente en el lado izquierdo, y miro a Rosie, quién la miraba ahora con sus ojos rojos e hinchados. Una gota de agua salado escapó, dándole salida a muchas más.
— Lo siento... ¡Dios, lo siento tanto! — susurró con desesperación. Agarró sus manos, y las coloco sobre sus rodillas, apretadoras fuerte, tanto que se volvieron blancas. — Ay, Lils, lo siento.
La pelirroja menor no sabia que decir. No sabia que hacer.
— Lils perdoname, siempre fuiste mejor persona, siempre ayudando, escuchando. Y yo... — Más sollozos. — Yo siempre fui una rata.
Algo en Lily hizo 'snap'. —¡No, Rosie!— Rose le tapo la boca con una de sus manos temblorosas, mientras que con la otra limpiaba su rostro con hastía y movimientos torpes. Tan no-Rose que la Potter hubiera reído si esta situación no la hubiera tomado por sorpresa.
— ¡Calla y escucha!— siseó con coraje. Pero no estaba dirigido a ella, si no a si misma. La otra asintió levemente. — Yo siempre fui horrible, siempre quería sobresalir, ser la mejor, que todos me reconocieran. Y tú solo escuchaste, y me animaste. Siempre fuiste buena... Y con Scorpius...
Sus ojos rompieron contacto. Lily no podía.
Aquí estaba ella, rogando por perdón y Lily era la que había fallado.
— Eso no viene al caso-
La cortó, — Sí, por que por él dañe lo que era tuyo y mío— chilló. Los ojos de ambas se abrieron como platos, y cuando Rose continuó, su voz era un susurro. —Yo siempre supe que el te quería, pero no podía aceptarlo. Todo siempre fue tan fácil para ti... Y yo era una envidiosa. Y lo quería, lo quería porque quizás yo tendría una oportunidad. Pero el no buscaba a alguien como yo, tan loca tan preocupona. No, el necesitaba alguien traviesa pero con sentido de dirección— Tomo aire, había hablado apresuradamente sin haber respirado. Lily se sentía pésima. — Y perdiste la dirección cuando te lo robe.
Era el turno de llorar de la Potter.
— No, tu nunca mereciste lo que yo hice. Fue mi culpa, yo no debía-
— ¡Sé como se siente odiarte a ti misma, Lily Luna!— gritó Rose. — ¡Sé lo que es levantaste y sentirse culpable! ¡Sé lo que es lastimar a todos los que amas!
— ¡Pero yo fui horrible! ¡Te engañe! ¡A ti, a todos! ¡¿Por que no lo entienden?! Por que no me puede odiar tanto como yo me odio a mi misma... — dio un grito desgarrador, y Rose la jalo por los hombros, abrazandola fuerte y acariciando su cabello.
— ¿Crees que no sabia que cada vez que terminábamos, él iba a ti? ¿Que te prometía lo que nunca haría por mi? Lils, los celos ciegan a uno, pero la mente siempre sabe lo que el corazón quiere ignorar — beso su la coronilla de su cabeza, y suspiro, una sonrisa triste surcaba sus labios. Lily temblaba. —Y nadie te odia por lo que hiciste. Tendrán enojo luego del alivio al verte de nuevo, pero la familia es más que eso. Te aseguro que todo será como antes.
— No Rose, nada lo es. Yo-
— Escuchame, — Rose la separo de si misma para mirarla a los ojos. —No importa lo que hayas hecho, pudiste haber matado a Dumbledore tú, y yo nunca te odiaría. Y estoy segura de nadie de apellido Weasley, o Potter lo haría. Solo cabe lugar para desilusiones, pero eso se arregla con un poco de amor y perdón.
Y la convenció con un último abrazo.
Luego de un momento, escucharon un pequeño soplo, y al girar en la cama, vieron a Charlie abrazando a su hermanita. Pero Ginny no lloraba, el pelirrojo lo hacia. Lily rodó los ojos. Luego de vivir casi cuatro años con èl, esto no era nuevo.
— ¡Eso fue tan bello! ¡Por yo no tengo primos así!
— Ya, Charlie, tienes hermanos...
— ¡Pero yo quiero un primo!
De veras, con esta familia se debía esperar de todo.
Lily y Rose reían para cuando la puerta se abrió, y le dio en la espalda a el pelirrojo mayor.
—Uy, lo siento...— hablo un Scorpius con las mejillas coloradas, al ver a Rose sus ojos se abrieron un poco pero luego de un segundo, su mirada se heló.
—Pa, nos dejas pasar— el pequeño colorado que Rose había visto antes empujo las piernas del rubio, abriendo camino y vista.
— ¡Mami, allá fuera esta de locos!— un mini Scorpius siguió, y algo hizo 'click' en los ojos de Rose, una perfecta 'O' en sus labios.
A/N: ¡Hola amores! Volví con un nuevo capítulo, uno que estoy segura les volteo las cabezas... Si, estoy orgullosa de como este surgió y se fue acomodando, no me quejo... Espero que les guste tanto como a mi :)
Oren y cruzen los dedos para que pueda subir otro prontito, ademas de uno o dos de mi otro fic, Su tiempo paso hace años, en eo cual, odio admitirlo, sufre una pequeña crisis... El CD que escuchaba se craqueo, y era uno super alegre y pointless, pero era mi inspiración mayor.
Y... bueno, el martes 9 de julio tengo una cirujía, y voy a estar varios días en cama, así que espero poder subir. Y no se preocupen, no es nada grabe :D
¡Les quiero y extraño ríos! Dejenme saber sus opiniones, disfruto mucho cuando leo sus reviews, y quiero agradecerle a todas y cada una de las que me han puesto a mi y a mi humilde historia en favoritos y alertas, significa muchisimo.
Hasta luego, princesas. ¡Dios les cuide!:D
- Lianne
PS: La canción al principio es una traducción de Malditamente Perfecto de Pink. No tiene el mejor título, pero inspiro este capítulo.
