Cap.9 - Revelaciones III
Hermione le embutió el tubo en la boca, Dumbledore no tuvo más remedio que tragar todo el líquido. Cerró los ojos, todo el trabajo de una vida sería revelado bajo el potente veritaserum.
- Hablé, profesor. Estamos esperando. Nombre completo.
- Mi nombre es Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.
- Bien, Albus. A todos nos interesa saber si algo de lo que han dicho estos chicos es verdad. - Moody se plantó frente a él en su mejor faceta de Auror, resultaba muy intimidante. - ¿Hay algo de verdad en lo que han dicho?
- Sí.
- Sí, ¿a qué? A provocar la muerte de Black, mentir a la orden, arruinar la vida a Potter…
- Sí a todo eso, y a muchas más cosas, Alastor. - Dumbledore levantó la vista mirándoles con rabia. - Os mentí, siempre lo hice, pero era por el "bien mayor".
Todos susurraron entre ellos. Algunos, a pesar de las palabras del anciano, se negaban a creer que su héroe hubiese sido injusto en sus acciones; hasta que continuó hablando.
- Black descubrió demasiado, tenía que cerrarle la boca antes de que hablase, y la Batalla del Departamento de Misterios fue una buena oportunidad; un hechizo de temblor de pies, y directo al velo. - El veneno en su voz no pasó desapercibido para la mayoría.
Hestia sollozó, sabía que él estaba detrás, pero aun así. Snape y Kingsley apenas pudieron contener a Remus, mientras que Dora fue sujetada por Charlie Weasley.
- No sabéis el placer que me produjo ver cómo el chico se rompía, me había dado demasiados quebraderos de cabeza. Un Potter herido es mucho más fácil de manejar, es algo que aprendí con la práctica… pero ese malnacido salió demasiado parecido a su madre.
- Albus, ¿qué quieres decir con eso? - la voz de Minerva McGonagall sonó demandante y cargada de miedo.
- Lily Evans siempre fue distinta a los demás, nunca confió del todo en mi, y a los dieciséis, se descontroló por completo. Cuando empezó a salir con James pensé que la podría poner de mi parte, pero no fue así. Luego se casó con él, sentía cómo me vigilaba, me destrozaba los nervios con esa mirada penetrante, la misma que tiene ese mocoso del demonio. Cuando surgió la profecía, ella convenció a James para que se escondieran, no sólo de Voldemort, también de mí. Para entonces creo que James ya sabía que yo había provocado la muerte de sus padres. -Minerva lanzó un grito desgarrador, Moody la atrajo hacia él, abrazándola.
- Mi hermanito, Alastor, mi hermano…-la anciana rompió en llanto.
- Lo sé, Minnie. Lo sé. ¡Habla! -ladró el viejo auror.- ¿A cuántos Potter has matado directa o indirectamente?
- A todos desde 1943. Y fue bastante sencillo, los Potter tienen la curiosa capacidad de meterse en la boca del lobo, yo sólo tenía que sazonarlos para que los devorase - rió quedamente, pero en el silencio que se había formado era muy fácil oírle. - El pequeño Henry no se cayó accidentalmente por las escaleras, un confundus y se partió la cabeza, por supuesto alegué que las escaleras se habían movido en un mal momento. El joven Robert Potter, dolido por la muerte de su hermanito, se fue a luchar al frente con los muggles, sólo tuve que pagar a un soldado para que derribara su avión. Ambas muertes enloquecieron a la segunda esposa de Geoffrey, Eleanor, que se suicidó en 1945. Quedaban tres Potter para ese entonces, Charlus de 16 años, tu padre y tú, Minerva.
Minerva McGonagall le miraba absolutamente horrorizada. Nunca hubiese imaginado de su mentor tanta sangre fría y menos que hubiese estado involucrada en su trágico pasado familiar. Moody sólo podía pensar en su amigo Robert y en lo estúpido que fue por no investigar a fondo.
- Geoffrey se dio cuenta que yo estaba involucrado de algún modo, por eso sacó a Charlus del colegio y lo mandó a Durmstrang los dos últimos años; allí conoció a esa Black y a Orión, fueron inseparables los tres, no eran más que un peligro para mi. - Todos entendieron con esas palabras que él también había participado en la extraña muerte de Orión Black, padre de Sirius.- Os tenía fuera de mi alcance, tu ya estabas casada y tu padre había renovado las defensas de la casa, así que tenía que atraerte a mi dominio.
- Provocaste la muerte de Dougal y de mi pequeña, ¡mataste a mi hija! -Minerva se terminó de derrumbar.- ¡Sólo tenía seis años, Albus, seis años! ¿Qué te habíamos hecho? ¿Por qué matar a toda mi familia?
Tanto los miembros de la Orden como de la Armada estaban impactados. Muchos de ellos lloraban conmovidos por la historia; otros apenas se contenían de mandarle una imperdonable al anciano director. Todo el respeto que una vez le guardaron, se transformó en repulsión e incluso odio.
- ¡Tu padre me quitó a Diana! Pedí su mano a tus abuelos, y ellos se la dieron a ese mocoso de Geoffrey. Yo, un genio en transfiguración fuí rechazado en favor de un crío que acababa de terminar la escuela.
- ¿Envidia? ¿Mataste a todos los Potter por que no pudiste casarte con la mujer que querías? Eso es totalmente enfermizo. - Filius Flitwick irradiaba indignación por cada poro de su piel.
- La amaba…
- Mi madre nunca amó a mi padre -todos se vieron sorprendidos ante tan extraña revelación.- No se han preguntado por qué mi madre no era pelirroja mientras que todas las de la historia lo fueron. No se casaron por amor, pero mis padres eran los mejores amigos y se contaban todo. En las festividades de Ishtar (Pascua para los cristianos) de su último año, mi madre fue violada. Muerta de vergüenza no dijo nada, pero mi padre descubrió su embarazo, y al enterarse de lo que había pasado, le pidió matrimonio alegando ante nuestras familias que era el padre de la criatura.
- Debió de ser todo un escándalo en la época -murmuró Andrómeda Tonks.- Un miembro de una antigua familia sangrepura casándose con una pura de primera generación porque la había dejado embarazada. Y corrió un gran riesgo, si hubiese sido varón todo el mundo mágico se habría enterado tarde o temprano.
- Estuvieron a punto de desheredarlo, pero cómo era hijo único, se perdería el apellido, así que no tuvieron más remedio que apechugar con ello.- Minerva sonrió nostálgica, aún con las mejillas húmedas, evocando esos recuerdos. - Por lo que sé, mi hermana Juno fue sometida a un ritual de sangre para que las barreras Potter la admitieran. -Se volvió hacia Albus.- Hiciste todo esto por nada, destruiste mi vida y la mi familia por una venganza absurda. Y por tu culpa nunca pude decir a Harry que era su tía, él siempre quiso una familia, alguien que le contase sobre sus padres, y no sé si algún día podré decírselo.
Todos permanecieron callados ante las palabras de la anciana, recordando al muchacho, que si aún estaba vivo, seguramente desearía no estarlo.
