DISCLAIMER: todos los personajes de Robotech no me pertenecen (aún) Son propiedad de Harmony Gold Corporation y todas sus empresas filiales. No es mi afán lucrar sólo es una actividad de esparcimiento que tiene por objeto rendirle honor a mis héroes de la infancia, con lo ojos de un adulto.
LIBRO PRIMERO: KARL
Capitulo Ocho: Una Razón Para Creer.
1 de Septiembre de 1997, Hayde Park, Londres.
Resultaba evidente para cualquiera que el chico estaba en problemas, pero al parecer nadie excepto ella se daba cuenta de ello. O tal vez sí se daban cuenta pero no estaban dispuestos a hacer algo al respecto.
- ¿Me escuchaste?...- preguntó Lisa algo confundida. -Te pregunté por qué llorabas.
Sin embargo el niño no contestaba, parecía estar perdido, pero no podría ayudarlo si éste no le hablaba. Se acercó hasta quedar frente a él, observándolo en silencio notó que el niño era bastante más pequeño de lo que le pareció en un principio, sus ojos empapados en lágrimas tenían un azul tan intenso que Lisa quedó como hipnotizada en ellos, preguntándose ¿qué sería lo que le tenía tan triste?- no creo que la muerte de la princesa lo haya afectado tanto.
Rick levantó la vista y mirando a la chica, trató sin éxito de articular palabra, pero no sabía exactamente por qué no podía hacerlo, nada salía de su boca que no fueran sollozos. Aunque había dejado de llorar, eso no le importaba de momento ya que su vista estaba clavada en esos ojos verdes que acompañaban la pregunta que escuchó hace unos momentos. Por primera vez en su corta vida el pequeño Hunter se había quedado sin habla. Ya era suficientemente malo haberse separado de su hermano, para a eso sumarle que se encontraba perdido en un lugar extraño. Por lo que hizo lo único que un chiquillo extraviado podía hacer… llorar.
Controlando sus gimoteos intentó decir alguna cosa, pero para su vergüenza se quedó con la voz atrapada. -Qué bueno que Pops, ni Roy están aquí para verme- Quizás provocado por el miedo, o tal vez los nervios que le motivaba la repentina llegada de la chica.
- ¿Te has perdido?- Rick sólo atinó a mover la cabeza. -Ya veo.- con eso Lisa se sentó a su lado en la banca, para después extenderle el pañuelo que llevaba en su bolsa. -¿Puedes decirme que pasó?
Lo vio dudar por unos momentos pero entonces el pequeño tomó el pañuelo que le ofrecía y se sacudió las lágrimas.
- Quería un helado, y por seguir al carrito, me separé de mi hermano mayor, que se quedó en otra parte tratando de impresionar a un par de chicas…- se limpió la nariz. -Traté de regresar pero él ya no estaba allí.
La joven movió la cabeza con profunda desaprobación.
- Tu hermano es un torpe. Se supone que los mayores deben cuidar a los pequeños.- sentenció. -¿Y tus padres por qué no estaban con ustedes?-
- Llegamos acá con mi papá…- Rick dudó por los momentos. -Mi mamá falleció hace poco.- su voz se quebró por unos momentos.
Ante eso Lisa no supo qué decir y ambos permanecieron callados por unos minutos. Para ella era obvio que el chico la estaba pasado mal, pero no se le ocurría manera de ayudarlo hasta que reparó en un detalle que podría hacerle olvidar el mal rato.
- No eres de por aquí ¿verdad?
- Él movió su cabeza de forma afirmativa.
- Vengo de los Estados Unidos. Me llamo Richard, pero todos me dicen Rick.- le dio una tímida sonrisa.
- Sí… tú acento es diferente…- Ella lo detalló. Tenía el cabello revuelto, la piel un tanto morena y era bastante delgado. Por alguna extraña razón el chico le recordaba a Tom Sawyer.
- Yo me llamo Lisa.- le dijo con una sonrisa sencilla y tranquilizadora. -Eres la primera persona que conozco que viene de Norteamérica.
Rick sonrió antes de devolverle la cortesía.
- Eres la primera Lisa que conozco.
- Tengo un tío que también se llama Richard.
- ¿De verdad?
- Sí…- vaciló antes de proseguir. -No me agrada mucho, hace que mamá se ponga triste o enojada.
- Yo prefiero que me digan Rick.- se defendió rápidamente el chico.
- Me gusta más Rick…- dijo Lisa mientras le regalaba una lenta sonrisa.
Antes de que este pudiera decir algo más el sonido de una campanilla los interrumpió, provocando que ambos miraran a un carrito de helados que pasó a un palmo de ellos, haciendo que la sonrisa de Rick se hiciera más grande.
- ¿Lisa quieres un helado?- preguntó bastante entusiasmado y antes de obtener una respuesta salió disparado hacia el carrito.
Por su parte Lisa se levantó pausadamente de su asiento, acomodándose su vestido; aunque un helado no era algo que le apeteciera en estos momentos, no quería rechazar el gesto del niño que al parecer ya se había tranquilizado lo suficiente como para dejar de llorar. Lo alcanzó en el momento en que este pedía dos conos de helado de chocolate al vendedor, para después entregarle el suyo.
- Venimos a una carrera aérea.- comentó Rick, ya cuando ambos estaban de regreso en la banca.- Mi hermano iba a participar en la misma, pero se canceló por el funeral de esa señora
- ¿Te refieres a la Princesa Diana?
- Esa misma…- asintió. - ¿Tu familia también vino al funeral?
- No exactamente, yo iba a tener un concierto.
Los ojos de Rick se abrieron.
- ¿Eres una artista?
Como siempre le sucedía cada vez que alguien la trataba de "artista" Lisa se sintió avergonzada y rápidamente corrigió al niño -No esa clase de artista.- Aclaró, pero cuando Rick seguía viéndola de una manera confundida, agregó:
- Yo toco el piano y hoy tenía una presentación con la Orquesta Sinfónica Infantil de Londres
- ¡Oh! Mi hermano también toca un instrumento… la guitarra... aunque a veces pone de nervios a Pops.- la niña levantó una ceja.- Así llamamos a papá… bueno como te decía… según él, suena como si alguien estuviese estrangulando a un gato.- Lisa se rio del comentario involuntario que reflejaba la inocencia del chico. -¿Entonces tu familia es de músicos?
Lisa lo miró de forma curiosa.
- No del todo, mamá fue pianista cuando más joven. ¿Por qué lo dices?
- Es que Pops dice que los ingleses son gente que siguen de cerca las tradiciones. Si tu mamá era pianista, ¿a qué se dedica tu papá?
Lisa se quedó pensando por unos momentos
- Mi padre tiene un trabajo muy importante…- dijo con orgullo.- Es un oficial de la Armada Real.- para después adoptar un semblante un tanto melancólico.- Por eso es que no pasa mucho tiempo en casa.
- Pops… fue un piloto naval cuando era más joven.- añadió con vehemencia tratando de animar a la joven que lo estaba acompañando. -Tal vez se conocieron… aunque quién sabe, casi nunca habla de esos tiempos conmigo.
- ¿Y entonces vinieron hasta acá por la carrera de tú hermano?
- Así es.- frunciendo los labios. -Mi hermano quería demostrar que es un gran piloto y conseguir algún patrocinador para nuestro circo del aire.- había una evidente tristeza en la voz del pequeño.- Pero los organizadores dijeron que no era el momento para un evento así, por lo que decidieron suspenderla.
El silencio volvió a instalarse entre ellos.
- ¿Todos en tu familia son pilotos?
- Sí, Pops, Roy…- se llevó una mano al mentón como si estuviera pensando. -Creo que casi todas las personas que conozco son pilotos. Únicamente Helena y mi maestra no lo son.
- ¿Helena es tu hermana?
- No, ella es la novia de mi hermano…- su cara adoptó un gesto de enojo.- Pero Roy es un tonto que no deja de coquetear con otras chicas. Cuando me separé de él, estaba tratando de impresionar a dos chicas con las que nos tropezamos.
- Vaya, ese hermano tuyo es todo un bribón.
- ¿Qué es eso?
- Son personas ociosas que no tienen nada que hacer, por lo que terminan haciendo puras tonterías.- el chico rio por la definición.- Mi tía Betty se lo dice mucho a mis primos y a Karl.
Después se dedicaron a sus helados, hasta que Lisa se dio cuenta de que ya había pasado cierto tiempo y que a pesar de lo ameno de la conversación no habían resuelto el problema principal que era encontrar a la familia de Rick. Por lo que era tiempo de pasar a la acción.
- He estado pensando. Creo que ya sé lo que vamos a hacer.
- ¿De verdad?- preguntó emocionado.
- ¿Recuerdas donde iba a estar tú hermano?
- Eso creo.
- Pues yo te llevaré hasta allí. Es sencillo podemos preguntar la forma de llegar a un adulto e iremos.
- Suena bien…
De pronto Rick se quedó quieto mirando el suelo preocupado y sólo volvió a levantar su cabeza cuando Lisa le habló.
- ¿Qué sucede?
- ¿Y si no los encontramos Lisa?
Fue el turno de esta de pensar un poco.
- Bueno supongo que si no lo encontramos, tendré que llevarte conmigo y presentarte con mis padres.
- ¿Para qué?
- Para que te den permiso de vivir con nosotros…- dijo como si nada.- Te agradará mi familia, además a mamá le gusta que hayan niños en la casa.
Con esa resolución ambos se pusieron en camino.
(Mientras tanto en otro lugar de Hayde Park)
- Disculpe ¿no ha visto a un niño? el hombre al que le hablaba lo ignoró completamente.
Trató entonces con una pareja de mujeres.
- …Unos siete años, cabello revuelto que viste un abrigo…- sus caras le dieron la respuesta.-Gracias y disculpen.
No había dejado de preguntar por él con todas las personas que se encontraba por el parque, y conforme el tiempo pasaba se daba cuenta que la situación de Rick se hacía más compleja. El nerviosismo iba dando paso al genuino miedo de enfrentar al viejo vikingo. ¿Qué explicación podría darle que le sirviera para excusar el por qué había perdido a su hermano pequeño?
- Estoy metido en un agujero muy profundo.-repitió por centésima vez en esa larga hora que había pasado buscando a su hermano.- Condenado enano, ¿por qué no pudo aguantarse las ganas de comerse ese helado?
Soltó con violencia, lo que provocó que la gente notara su exabrupto. Roy Fokker movió la cabeza. Su enojo estaba más bien dirigido hacia su propia persona, más que a su hermano menor, después de todo le había prometido a Pops hacerse cargo de Rick mientras este se ocupaba de sus asuntos, hasta que ese par de chicas se cruzaron en su camino y su atención se dividió entre ellas y el enano. Llegó a creer que tenía todo controlado hasta que una de las chicas comentó que no veía al niño que los acompañaba, y eso provocó que el muchacho se diese cuenta que había sido un gran tonto.
- ¡Cielos!... ¡Maldición! Dónde te metiste Rick.- por primera vez se permitió el mostrarse nervioso.- Oye amigo, espera un momento.- dijo al ver por el rabillo de su ojo a un vendedor de helados.
Tenía miedo y esa era la verdad. Había perdido a Rick, no era la primera vez que pasaba, sin embargo ninguna de las otras ocasiones se comparaba al hecho de que en esta ocasión no sólo se encontraba en un mar de gente, sino que estaba en un país extraño. En algún lado el niño estaría sentado llorando en un rincón y nadie más que él tenía la culpa.
Su breve charla con el vendedor no lo condujo a algún lado. -Vamos enano ¿dónde te metiste?- Se rascó la cabeza de la impotencia. Aguantar la ira y los regaños del vikingo, eso podía hacerlo. -Qué bueno que Joyce no está aquí.- Al instante se arrepintió de ese pensamiento sintiéndose además como un ser bastante mezquino, ya que su madre adoptiva le había encargado el cuidado de Rick a él.
- Y yo terminé perdiendo al enano.- dijo desplomándose sobre una banca. Por primera vez no tenía idea de cómo arreglar el error que su descuido había ocasionado. -Lo arruiné en grande esta vez.
Se puso de pie nuevamente para seguir con su infructuosa búsqueda, ya que no podía permitirse sucumbir al miedo. Había errores y errores, no se necesitaba ser un genio para saber que cuando Pops se diera cuenta de lo sucedido lo menos que haría sería echarlo de la casa a patadas… eso si tenía suerte. Lo otro era que Rick siendo un pequeño en un estado tan frágil emocionalmente, seguro estaría hecho un manojo de nervios, por lo que encontrar a su hermano era más importante para él que cualquier regaño o castigo que pudiese recibir del temible vikingo.
- Luego Roy dio un tonel completo antes de volver a ascender veloz hasta las nubes.
Rick por su parte ya había superado su nerviosismo inicial, encontrándose ahora relatando el primer vuelo de su vida cortesía de su hermano.
- Wow… debió ser bastante emocionante.- declaró Lisa genuinamente sorprendida. Antes de sonreír.- Yo sólo he volado por líneas aéreas pero no es lo mismo.
Esto provocó que el chico se sonrojara, su amiga tenía una sonrisa bastante bonita.
- Sí, Pops y Roy dicen que volar es el mejor trabajo del mundo…- antes de declarar con seguridad.- Por eso yo también seré piloto como ellos.
- Eso no lo dudo- agregó Lisa. –Estoy segura de que serás uno bastante bueno cuando seas grande.
- Sí.- con eso el niño siguió saboreando su helado.
El par se la había pasado intercambiando historias de sus vidas, mientras caminaban buscando a un policía, pero parecía que todos estaban ocupados haciendo quién sabe que cosas, ya que hasta el momento no se habían tropezado con alguno. Pero eso de momento no les preocupaba ya que como Lisa acertadamente había dicho, si las cosas salían mal podrían recurrir a sus padres.
- ¿Y qué crees que pase con Pops y Roy cuando no me encuentren? ¿No se irán a meter en problemas con la policía?
La pregunta la pilló desprevenida, pero la joven se repuso casi de inmediato.
- No creo Rick, seguramente los amonestaran por no estar al pendiente de ti, pero creo que al que le irá más mal será a tu hermano… que se lo merece.
- Sí se lo buscó. Es un bribón- con eso el par rompió en una sonora carcajada que atrajo la atención de varias personas.
- ¡Ay esto es inútil!- se lamentó Roy antes de llevarse las manos a la cabeza. -Pops me pateará el culo y Joyce desde el cielo no me dejara dormir en paz nunca más.
Con eso se giró para quedar de frente a una pequeña cancha de fútbol incrustada en medio del parque. Fue entonces que una risa muy familiar llego hasta sus oídos. -Rick.- Reconocería esa carcajeo en cualquier parte. Con eso se puso a buscar de dónde provenía la misma, encontrándola para su asombro justo frente a él, al otro lado de la cancha. Por lo que sin dudarlo se lanzó tras su hermano, ignorando el hecho de que había personas jugando.
- ¡Idiota… Bugger!
- ¡Devuelve el balón pedazo de animal!
Fueron algunas de las cosas que escuchó pero no registró, simplemente no le importaba. Sólo Rick estaba en su mente, mas este ni siquiera lo había visto. Se le veía feliz con un cono de helado casi por terminar en la mano. Eso sacó de sus casillas a Roy, al parecer su hermanito no tenía idea de lo que le había hecho pasar por cerca de hora y media. -Pero me vas a oír- Declaró con seguridad, mientras acortaba distancias.
- Rick…- con su mano Lisa señaló la siguiente esquina. –Mira, aquí a unos pasos esta una caseta de policía, ellos nos indicarán a dónde debemos ir.
- Eso es fantástico- contestó de inmediato el chico evidentemente entusiasmado. Cada vez estaba más cerca la idea de ver a su padre y hermano.
- ¡Richard Hunter...!- una voz fuerte como el trueno sacó a este y a su acompañante de su aislamiento. Para toparse con una figura rubia de ojos azules y expresión encendida.-Enano del demonio.- dijo este tratando de controlarse.- ¿Se puede saber dónde te has metido todo este tiempo?
- Uhm…- dudó en contestar únicamente atinó a levantar su mano y mostrarle el cono de helado. –Consiguiendo mi helado.- declaró inocente.
- Qué descaro pequeño…-Roy tuvo que contar hasta diez para evitar no estrangular a su adorable hermanito.- ¿Tienes idea de lo que me has hecho pasar? Pitufo desconsiderado…- se llevó una mano a la cabeza.- ¿Quién te dijo que podías irte de paseo estando en una ciudad extraña? Pudiste haberte perdido, alguien te pudo haber secuestrado…- se rascó con intensidad.
Su hermano no estaba del todo impresionado con el regaño de Roy.
- ¿Lo dices de verdad o sólo porque estabas preocupado de lo que te pudiera hacer Pops?
- ¿Qué dices enano…?- Roy se quedó hecho piedra
- Creo que es bastante obvio lo que está diciendo.
En automático Roy volvió su cabeza tras escuchar a una voz chillona que hasta ahora había pasado desapercibida durante todo el intercambio. Con eso su vista se fijó en unos verdesísimos ojos que lo miraban con desaprobación. Era una niña, una puberta de unos ocho o diez años cuando mucho, que poseía un largo cabello castaño.
- Tu hermano estuvo perdido porque tú te fuiste de Don Juan con un par de chicas, cuando se suponías que debías cuidarlo.
Si el desparpajo de Rick sorprendió a Fokker, el tono acusador de la chiquilla le ofendió, hasta que cayó en cuenta de algo.
- Disculpa ¿y tú quién eres?
- La persona que ha estado acompañando al hermano que tú perdiste todo este tiempo.- contestó en tono desafiante Lisa.
- Ella se llama Lisa y lo que dice es cierto…- Rick explicó la situación a su hermano.- Así que nos dirigíamos a encontrar un policía.- dijo sonriéndole a Lisa que le devolvió el gesto.
Roy miró al par, quizás fuese su mente de adolescente, o tal vez su manera de tratar de aligerar la situación pero cuando se agacho en dirección a la niña las palabras que salieron de su boca no ayudaron en nada en mejorar la situación.
- Ya veo… es tu novia.- dijo con sorna. –Uhmm, tienes buen gusto enano, es linda aunque un tanto mayorcita para ti.
Había una expresión burlona insoportable en el rostro del adolescente. Rick se quedó avergonzado sin poder decir palabra alguna. Lisa sin embargo actuó.
- ¡Blimey…eres un idiota!
Y sintió como un gran número de lagrimas purgaban salir por sus ojos, se sentía tan humillada por este hombre la miraba con una mueca de diversión. Recordó sus días en el jardín cundo los niños la molestaban sin cesar hasta hacerla llorar.- pero no le daré ese gusto… no a él.- Y sin pensarlo giró sobre sus talones y corrió lo más rápido que le dieron sus piernas, dejando tras sus pasos pesadas lágrimas que ninguno de los dos chicos pudo notar.
- ¡Espera Lisa!- Rick trató de ir por ella, pero una mano lo detuvo rápidamente.
- Rick… a dónde vas ahora.
Suéltame Roy, eres un tonto…- el chico se resistió al agarre de su hermano. Pero no podía hacer nada más que patalear.
- Ya cálmate Rick, tenemos que volver a nuestro puesto, Pops ya debe estar de regreso.
- Pero Lisa, ¿qué pasara con ella?- trató de no llorar pero fue inútil.
Fokker suspiró, era claro que el chico se preocupaba por su amiga, pero él tenía la sensación o más bien la seguridad de que ella estaría bien.
- No te preocupes Rick, se nota que es una pequeña señorita que sabe cuidar bien de sí misma.
Con eso Roy arrastró a su hermano de regreso al hotel, ya había sido suficiente por el día de hoy. Mientras que Rick trataba de mirar hacia atrás esperando que su amiga se encontrase bien.
10 de Agosto del 2001, Academia de Guerra EPL, Shanghái.
Los largos pasillos que unen las distintas dependencias del Centro De Instrucción Militar De La División Terrestre del EPL. se veían hoy particularmente cálidos gracias a ese agradable sol de agosto que sutilmente colaba su calor por los grandes ventanales que daban a los patios de maniobras, logrando que este lugar se viera más como una austera solariega y no como el estricto reciento donde se formaban las tropas de élite.
Y eso lo sabían muy bien las personas que ahora lo recorrían. Como miembros de la Comisión Militar Central, tenían por misión mantenerlo fuerte e impenetrable ya que era uno de los pilares en donde descansaba el poder del Régimen Comunista. Por ello no era de extrañar que los rostros de estas personas se vieran tensos y preocupados, las reformas que habían implementado eran un gran riesgo y no estaban seguros si era este el momento de hacerlas. Una disminución en el presupuesto para el ejército así como una considerable reducción en su contingente podría tomarse como una señal de debilidad del gobierno o peor aun… crisis económica.
Sin embargo… ¿acaso todos estaban preocupados? Eso no era del todo cierto una de las integrantes de la Comisión sonreía con suficiencia y sobradamente, deslizando sus amarillos ojos por el recinto como si fuese la dueña de todo. Y es que con el tiempo, el poder acumulado por la Regis la había transformado en la auténtica soberana sobre todo lo que era China.
Su poder y posición eran insuperables. Ni siquiera su esposo podía hacerle peso, desde el incidente que se destapó con la adopción de los niños, fue imposible ocultar más su "problema" de impotencia, quedando fregada para siempre su carrera política puesto que su nombre ahora era objeto únicamente de la burla y la ignominia, no quedándole otra alternativa que relegarse a una de las bases en las Islas de Mar del Este con los pocos hombres que aún le permanecían leales.- en esa brutalidad de la Isla Chia te sentirás a tus anchas.- Puesto que era inconcebible para la Regis, no más una mera irracionalidad que un hombre tan vulgar y poco evolucionado rigiera los destinos de una de las civilizaciones más antiguas y ricas de toda la historia de la humanidad. Por eso ella consideraba lógico y de toda justicia que fuese ella y nadie más que ella quien encabezara el gobierno. Quién sino su persona podía asegurar la evolución de su pueblo. Para así como los emperadores de antaño sorprendieron al mundo con sus avances y filosofía, sería ahora ella quien exportara al mundo la visión de su gente, mostrándole el camino que debía seguir toda la humanidad.
- Señora hemos llegado, si mira por la ventana podrá ver a los aspirantes a oficiales practicar sus ejercicios.- le indicó el escolta.- Si me lo permite, ordenaré que se detengan para que le rindan honores.
- No es necesario.- le cortó ella de sopetón.- Nunca me ha gustado que se interrumpa a la gente cuando trabaja.
El escolta se retiró cortésmente dejando a la Regis que observaba fascinada a los cientos de aspirantes que se movían al unísono como una sincronizada máquina.- una perfecta pieza de relojería.- Musitó con orgullo y girándose a sus acompañantes los enfrentó con descaro.
- Bueno señores después de todo lo que hemos visto hoy… ¿a qué conclusión es la que llegan?
- Señora, es evidente que la bonanza económica a la que nos ha llevado su gestión… nos ha hecho muy fuertes.- le contestó un pequeño coronel que tenía más medallas que tela en su uniforme.- Pero de ahí a saltar a un conflicto internacional.
- ¿Pero por qué un conflicto internaciona?.- increpó la Regis con violencia.- Solamente construiremos una base en una de las islas abandonadas de Nantszi.
- Pero eso queda demasiado cerca de las islas de Diaoyu… la base que pretende colocar ésta a tan solo trescientos kilómetros de estas.- intervino otro de los comisionados.- Japón jamás permitirá que nos asentemos ahí… ellos aún mantienen vivo el diferendo territorial con esas islas.
- ¡Pero esas islas son nuestras!
Exclamó furiosa la Regis, pero casi de inmediato se retrajo de esa actitud y pasando la mano por su frente volvió a su postura impertérrita, analizando de qué forma podría convencer a la Comisión de que su propuesta de instalar bases de ultra mar era la mejor manera de mantener a salvo los intereses de su nación. Por supuesto que era una medida bastante agresiva, pero su fuerza económica les daba ventaja y sabía que si se desenvolvía con inteligencia en el terreno diplomático podría manejar muy bien la crisis.- es mi deber proteger las fuentes de energía sino mi pueblo no sobrevivirá al crecimiento demográfico.- Quedando a merced de la buena voluntad de los occidentales si un conflicto se presentase.
- ¿Por qué veo dudas en sus rostros, camaradas?- les preguntó en un suave tono de voz.- ¿Acaso es temor lo que están sintiendo…? ¿No confían en mí?... ¿piensan que no tengo un acabado juicio sobre el porvenir de toda China?
- No es eso…
- ¡Entonces no duden más…! No se resistan y… ¡apóyenme… apoyen a China! Y si lo hacen les prometo que el porvenir de todos será glorioso.
Los integrantes de la Comisión se miraron unos a otros indecisos, las palabras de la joven dirigente comunista habían tocado su sensibilidad. Ellos más que nadie estaban hambrientos de respeto y reconocimiento, querían que el mundo dejara atrás esa imagen tiránica de Mao y vieran que China era una nación fuerte, joven y poderosa, destinada a ser un referente en todo el orbe; por lo que lentamente uno a uno fueron sucumbiendo a la promesa de la Regis y se alinearon con ella, que sonriendo para sí, ya estaba maquinando en su cabeza cual sería la siguiente jugada.
- Como veo que ya estamos de acuerdo, es hora de ver cómo implementaremos este proyecto.- abriendo su carpeta.- Iremos desplegando poco a poco distintas bases en puntos estratégicos de la ruta de navegación de nuestros abastecedores, como es el caso de Sudán.
- Pero eso acarrearía un costo altísimo. Construir bases militares y más aun mantenerlas será de un costo que se incrementará año con año.- sugirió el Secretario de la Comisión.
- Tiene toda la razón camarada.- todos la miran sorprendidos sin entender cuál era su intención entonces.- Como dicen los occidentales: el dinero tiene la facultad de embellecer todas las cosas… y con nuestro auge económico por fin estamos logrando que el mundo nos vea como queremos que sea. Y por más que los americanos se empeñen en desprestigiarnos, a pulso nos hemos ganado una reputación de ser una nación nueva, pacífica y que no busca conflicto.- los rostros de los oyentes se endurecieron ante la sola mención del país del norte.
- Lo que dice es cierto señora… nuestro prestigio está ganado, si ya incluso es un hecho que formaremos parte de de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU… ¿pero esto que tiene que ver con el tema que estamos tratando?
- Pues claro que tiene que ver…. Le mostraremos al mundo que no instalaremos bases militares… sino civiles.
- Pero entonces cuál es el sentido de arriesgarse tanto ¿por meras bases civiles?- le interrumpió el coronel con un evidente hartazgo en su voz.
- Veo que no sabe mucho de inteligencia coronel.- le respondió con un lacerante tono de voz.- Pues se lo explicaré en palabras que pueda entender… nuestras bases tendrán un doble uso estratégico, por un lado a los países donde nos asentemos les ofreceremos servicios médicos, espacios de refrigeración para frutas y hortalizas, sitios de descanso y también de reparación de buques. Con ello nuestro despliegue será bastante menor cayendo el peso del costo en los particulares y a nadie le extrañará la presencia de nuestros militares… sobre todo en Nantszi, necesitamos reforzar nuestra inteligencia en esa zona.- y con una sonrisa despiadada.- Y ante cualquier cuestionamiento los mismos países extranjeros donde estén nuestras bases abogarán nuestra buena voluntad.
- Es simplemente brillante Regis.- le alabó uno de los jóvenes militares integrantes de la Comisión.- Podremos desplegarnos libremente sin que nadie nos este acusando de provocación armamentista.
- Pues claro que no… esto podía definirse como un ascenso pacífico.
En ese momento el escolta se acercó a la mujer con la misma discreción con la que hace unos momentos había salido.- sus hijos están esperándola señora.- Automáticamente la postura de la dirigente se relajó a la sola mención de sus niños y sin importarle el protocolo ni nada se excusó rápidamente de los comisionistas, y con toda la prontitud que le permitía desplazarse su Quipao fue al encuentro de los niños.
- Corg, Sera… Ariel… me alegra el poder verlos.
Les dijo en un tono que intentó ser dulce pero la costumbre de sus modos la hacía sonar fría y poco efusiva. Pero los jóvenes niños ya la conocían bastante y entendían sus maneras de demostrarles preocupación.
- Estamos perfectamente madre.- respondió Corg, quien era siempre el que tomaba la vocería de los tres.- Los entrenamientos nos hacen progresar día con día en nuestras habilidades.
- ¿Pero están bien?- les preguntó ella, que aún no estaba totalmente convencida que hubiera sido correcto enviarlos tan jóvenes a unirse a las tropas del EPL.- Les vuelvo a repetir que pueden volver a casa si este lugar no les agrada.
- No, mamá.- intervino Ariel asomándose tímidamente tras Corg.- Estar aquí es como estar en una larga clase de gimnasia… y esa es mi clase favorita.
Corg reprendió severamente a Ariel por hablarle en ese tono tan poco adecuado a su madre, pero la Regis con un gesto lo conminó a que se quedara tranquilo… que todo estaba bien. Sin poderlo evitar la mujer quedó por unos segundos mirando a sus hijos adoptivos… sus facciones eran tan especiales que parecían desafiar a la genética humana. Sobre todo los ojos de su pequeña Ariel que poseían un intenso color sangre como si las heridas de su infancia hubiesen quedado para siempre guardadas en sus ojos. Pero dejando rápidamente ese aspecto de lado, ella se concentró en lo orgullosa que se sentía de ellos, que desempeñaban con suficiencia el rol de los hijos de la Presidenta del Partido Comunista tanto en las ceremonias oficiales como en el cotidiano de sus vidas.
- Yo también quiero quedarme madre.- le dijo Sera la menor de todos.- Acá nos enseñan a defendernos… para que nunca más nadie intente abusar de nosotros.
Una delgada sonrisa apareció en el rostro de la Regis, su aspiración era que Corg en el futuro se hiciera cargo de las fuerzas terrestres del EPL. Pero que a los tres niños les gustara la carrera militar era simplemente perfecto.- tendré control absoluto de cada una de las ramas del Ejército Popular de Liberación. Y como consecuencia de esta alegría, la mujer se inclinó ante la menuda Sera preguntándole:
- Hablaré con su superior… hoy tengo bastante tiempo libre y quiero almorzar con ustedes.
Los tres niños contuvieron sus ganas de explotar en júbilo ante la propuesta de su madre, limitándose únicamente a asentir formalmente, pues sabían de sobra que los tiempos de ella eran escasos y muy valiosos, por lo cual estas oportunidades debían aprovecharlas. Porque a diferencia de lo que la mayoría pensaba, la relación de ésta con los niños era bastante estrecha sobre todo para Corg que le profesaba un cariño infinito. Él nunca había olvidado que todo lo que era y todo lo que tenia era gracias a ella, por eso rogaba al destino que le diera la oportunidad de poder honrar su promesa.- me fortaleceré y prepararé para poder protegerla incluso a costa de mi propia vida.- Era una frase recurrente en la mente del casi adolescente, sin saber que la vida le tenía preparada varias sorpresas donde pondría a prueba hasta qué punto estaba dispuesto a sacrificarse por su madre.
11 de Septiembre de 2001, Valley Falls, Kansas.
Desde el gris cielo descendían frías ráfagas de viento que serpenteaban por el lugar jugueteando traviesamente entre sí hasta que se estrellaron con el sonriente rostro de Roy Fokker, que después de una larga temporada volvía a casa.
- Es reconfortante ver que todo está más menos igual.
Habían pasado seis meses desde que partió por segunda vez junto al equipo de la Red Bull Air Race. Con ellos recorrió gran parte de los Estados Unidos y Europa disputando fecha a fecha la revalidación de la copa del campeonato; la cual obtuvo sin mayores esfuerzos.- ya no es tan divertido la segunda vez.- Chasqueó sus labios con molestia mientras encendía un cigarrillo. Literalmente desde las primeras fechas Roy se sintió absolutamente decepcionado de la competición, pues esta era exactamente igual a la que había disputado el año anterior. No existía desafío alguno, ni menos un piloto que le hiciera volver a sentir esa adrenalina del principio.
- Y bueno ¿ahora qué haré?
Se preguntó como por centésima vez justamente cuando su cigarro caía al suelo con más de la mitad de su tabaco sin quemar. No era este un buen momento para pensar, concluyó tomando su morral y disponiéndose a reanudar la marcha, aún le quedaban unos kilómetros antes de llegar a casa.
A sus ya veintiún años era esta una pregunta que debía responderse con toda calma, nunca su porvenir fue un tema que le quitara el sueño pero ahora este era totalmente precario, debía tomarlo en serio ya bastante tumbos se había dado. Primero en la universidad como deportista becado en el equipo de Fútbol Americano el cual abandonó a los pocos meses al darse cuenta que lo suyo no eran las aulas. Volvió al Circo de Pops y terminó la instrucción de Rick que ahora con sus nueve años era la nueva estrella del espectáculo. En ese intertanto de tiempo le llegó la invitación de la Red Bull Air Race… pero luego de dos campeonatos este capítulo estaba completamente cerrado para él.
- Sé que mi vida está en el aire… pero una competición no es mi motivo para ponerme alas.
Por un momento su rostro estuvo contrito por la preocupación. Pero luego una torcida sonrisa coronó su varonil rostro.- le pediré empleo a Pops.- Determinó que eso era lo mejor, mientras decidía que hacer con su vida.
Sacando otro cigarrillo se dio cuenta que sus pasos inconscientemente lo traicionaron llevándolo hasta la entrada de la que en su tiempo fue la casa de Helena. Un fuerte sentimiento de nostalgia lo invadió al recordar a su ex novia.- era una buena chica.- Pero lamentablemente la fuerza de sus sentimientos no estuvieron a la altura de lo que la muchacha esperaba. Él estaba demasiado interesado en expandir su mundo… en disfrutar a fondo su libertad, como para aferrarse a una única relación.
- Eso aparte de mis constantes flirteos y uno que otro desliz… que también influyeron.
Reconoció ladinamente y sin ningún dejo de vergüenza, se alejó de la casa de Helena. Como el fin de su relación no fue en los mejores términos, perdió todo contacto con la muchacha, lo que lamentó profundamente por Rick que se había encariñado con la pelirroja de mirada inteligente.
Después de casi media hora de caminata, al fin comenzó a divisar la casa y los hangares de los Hunters.- hogar dulce hogar.- Tarareó feliz y con la tranquilidad de quien retorna a su redil. Siguió avanzando soñando en un contundente desayuno como solo el vikingo sabía prepararlo, pero súbitamente el rictus del joven se alteró al percatarse que la luz en la oficina de Pops estaba encendida, echo una rápida mirada a su reloj.- seis con cinco minutos de la mañana.- Al parecer el viejo seguía firme en su propósito de no volver a dormir en el cuarto que compartió con Joyce.
- El amor es el peor de todos los males.- se dijo lanzando lejos la moribunda colilla de cigarro.- Y del cual espero librarme.
Ya parado frente a la casa dio un último vistazo a la oficina. Por un momento pensó en ir hacia allá a saludarlo, pero recordó que al vikingo aun le sangraban las cicatrices por lo que mejor era dejarlo tranquilo con su dolor. Y con paso decidido abrió la puerta de su casa dejando ese tema atrás, dándole cabida a cosas más fatuas como de qué manera sorprender al enano.
- Veo que éste lugar sigue siendo el refugio de machos recios que se precian de tal.
Se dijo en una sonrisa observando los trastos sucios acumulados en el lavadero y la pila de ropa limpia sin planchar, ni guardar. Se dio media vuelta al pasillo y caminando pesadamente se dirigió al cuarto de Rick que dormía profundamente de espalda y con su cuerpo desparramado en la cama.
Sin pensarlo dos veces Fokker tomó su morral y lo lanzó sobre el cuerpo de su hermano, que sin ton ni son, sintió que su descanso era interrumpido bruscamente. Dando manotazos por el aire el pequeño Hunter trataba de entender que es lo que estaba sucediendo. Hasta cuando un violento tsunami se hundió en su cama, elevándolo a él por los aires.
- ¡Pero qué diablos está pasando!
Alcanzó a gimotear antes de percatarse que era su hermano quien había dejado caer toda su humanidad en su augusta cama, que sólo por obra de un milagro no se había desparramado por el suelo debido al impacto.
- ¡Roy!... ¡Llegaste!- Profirió con profunda alegría el niño.- No te esperábamos sino hasta mañana.
- Pues claro que llegué… y buena sorpresa te di ¿no?
- Claro que sí, aunque…- sobándose su cabeza.- Podrías hacer de tu entrada algo menos violento.
El joven Fokker lanzó una estruendosa carcajada, a la vez que agarraba del cuello a su hermano y le refregaba con fuerza sus nudillos en la alborotada cabellera.- cómo se te ocurre quejarte como si fueras una niñita.- Le decía con burla mientras Rick intentaba sin éxito liberarse de este doloroso abrazo.
- Pero ya suéltame Roy.- le reclamaba enfadado consiguiendo zafarse finalmente de él.- No abuses de tu fuerza… ya verás cuando yo crezca.
- Te estás tomando tu tiempo para crecer.- le respondió con la burla dibujada en sus palabras.- ¿no lo crees enano?
Rick lo miró de forma furibunda sin decirle una sola palabra, dejando que rápidamente el rojo inundara su cara.- ésta me la pagas Roy.- Sin decir más nada se lanzó a horcajadas sobre el espigado muchacho aplicando sobre él un burdo estilo de lucha, que Roy en el afán de seguir jugando dejó que su hermano dominara.
- Ya, enano, paremos esto.- le dijo después de un rato y sacándose bruscamente a Rick de encima.- Tengo mucha hambre… no he comido en doce horas.
- ¿Qué? Acaso nadie le dio de cenar al campeón de la Red Bull Air Race.- iluminándosele el rostro.- A todo esto no me has contado nada de tu campeonato.
- Sin ocultar su fastidio.
Pues no hay mucho que contar enano.- estirando sus brazos y colocándolo detrás de su cabeza.- Volé más rápido que cualquiera… al igual que el año anterior; gané al igual que el año anterior; me dieron la copa al igual que el año anterior.- lanzando un fuerte bufido.- Es todo lo mismo como si estuviera montando un carrusel.
- ¿Pero por qué no estás contento…? ¿si tú ganaste?
- Enano… yo no vuelo por ganar copas… o premios.
- ¿Y porque lo haces?
- Pues no lo sé.- pasándose la mano por el rostro.- Yo busco otra cosa, no sé como explicártelo… no caminó al borde de la cornisa por el sólo placer de sentir la adrenalina.- Rick quedó mirando a su hermano esperando que este pudiera ser más claro en su explicación.- La emoción y la adrenalina… eso solamente dura un tiempo… Luego te preguntas el porqué lo haces… y como no hay respuesta te das cuenta que la emoción únicamente es un ingrediente y no la razón.
Soltó finalmente con los brazos estirados. Entendiendo él también por primera vez que era lo que le hastió de competir en estas carreras aéreas.- se terminan transformándose en una jodida rutina.- Como el trabajo de cualquier oficinista o empleado regular. Y él no era para eso… debía de hallar su propósito.
- Ya te entiendo Roy.- con los ojos tristes.- Eso significa que también nos dejarás pronto a nosotros y al Circo.
Roy lo miró con sorpresa no entendiendo como él llegó a esa conclusión.
- Enano escúchame bien, porque esto no volveré a repetirlo en mi vida.- mirándolo seriamente.- Jamás te abandonaré a ti o al Circo… son parte de mí… parte de mi piel. Este es mi hogar y ustedes mi familia…
- ¿Hablas en serio, Roy?- con el rostro sonriente.- ¿Significa que vienes a quedarte con nosotros?
- Por supuesto enano… estaré aquí hasta que vea qué hacer con mis huesos.- estirando los músculos de sus extremidades.- Y ahora por qué no vas por algo de comer… siento que me voy a desmayar.
Rick salto rápidamente de la cama y justo antes de salir de su habitación, giró su rostro para poder observar a su hermano.- ¿en qué momento se hizo tan grande.- Lo vio estirado en la cama con sus grandes brazos detrás de su cabeza y su pecho amplio que subía y bajaba al compás de su respiración. El niño hoy se daba cuenta que el tiempo pasaba más rápido de lo que él podía percatarse y que su hermano y compañero de juegos era ahora todo un hombre que fumaba y bebía a la par con Pops. Suspiró con tristeza, que lejos parecían esos días en que él se colgaba de sus piernas rogándole que lo dejara jugar una vez más en la consola. Y aunque Roy le aseguró que se quedaría, en el fondo de su corazón sentía que esto no era más que una pausa.
- Oye enano ¿y dónde tienes metido el control remoto?
Rick meneó la cabeza mientras servía un gran vaso de leche. Su hermano podría ser todo un hombre pero seguía siendo un niño inútil en muchos aspectos.
- Está bajo la almohada como siempre.
Roy se revolvió en la cama como si fuese un perro en éxtasis y luego de mucho revolcarse, atrapó entre sus manos el preciado control remoto. Y a penas encendió el televisor sus ojos saltaron de sus cuencas impresionados de lo que la pantalla estaba transmitiendo. Sin siquiera parpadear llamó a los gritos a Rick.
- Pero qué te pasó ahora Roy.- mirando el televisor.- ¡Rayos!... se está incendiando una de las torres gemelas.
- El G.C. dice que al parecer un avión se estrelló contra ella, provocando el incendio.
Le acotó Roy mientras se echaba un puñado de galletas a la boca. Sin percatarse de lo impactado que estaba Rick, que en absoluto silencio se sentó en la orilla de la cama.
- ¿Pero un avión Roy?... ¿Qué clase de avión podría estar volando ahí a tan baja altura?
- Es verdad, enano.- con el ceño fruncido.- No existen rutas de vuelo habilitadas para la zona del Word Trade Center, únicamente helicópteros pueden sobrevolar la zona… pero ni veinte helicópteros harían un forado como el que tiene la torre.
- Parece que debes actualizar tus datos hermano.- Roy levantó el entrecejo como no comprendiendo a que se refería.- Es que mira el televisor…ahí.- apuntándole.- Qué no ves… ese es un avión.
El joven apartó un mechón rubio de su cara y se arrodilló sobre la cama, como si tuviera que ver más de cerca el televisor para convencerse que lo que estaba apareciendo ahí era un Boeing 007 que lentamente sobrevolaba por entre las Torres.- esto no está bien.- Y antes de que pudiera decir una palabra sobre eso, contempló con espanto cómo ese condenado aparato se estrellaba en el corazón de la otra torre.
- ¡OH MIERDA!... viste eso Rick… ¿lo viste?... ¡OH MIERDA!... Se estrelló deliberadamente… le dio de pleno a la segunda Torre.
Los locutores del noticiero vociferaban atónitos que habían visto en vivo y en directo cómo la aeronave comercial se estrelló en la torre número dos. Incluso ya algunos hablaban sin reparos que esto era un atentado terrorista, haciendo que los más moderados llamaran a la calma y no dieran en vivo juicios apresurados.
- ¿Roy que es lo que está pasando…no es un accidente verdad?- le preguntó con una evidente angustia en su rostro.- Eso es un atentado como dicen en la televisión.
- No sé si esto será una atentado… pero nada más te puedo asegurar que esto accidente no es.
- ¿Y qué otra cosa puede ser sino es un atentado?
- El comienzo de algo, Rick… esto desencadenará algo muy grande.- pasándole protectoramente su brazo por detrás de sus hombros.- Qué nos afectará a todos.
Esto último lo dijo casi en un susurro, casi como si hablara más para sí mismo. Sintiendo cómo en su interior se despertaba una llama que le iluminaba el rumbo de su futuro.
21 de Noviembre del 2001, Colegio Cheltenham, Cheltenham.
Cómo cada viernes, Lisa abandonaba en silencio la habitación del internado que compartía junto a otras tres chicas. Y como siempre, lo hacía en solitario. A pesar de los años, a ella aún le costaba relacionarse con sus pares. Era capaz de mantener un trato bastante cordial, pero eso distaba mucho de poder entablar lazos afectivos y menos aun poder forjar amistades.
- ¡Oye, Lisa!...Oye espérame.
Bueno, Ben era de los pocos que escapaba de esta regla. Desde que llegó a SeaMirror se transformó en un inseparable de Lisa, la cual le abrió completamente su corazón siendo con él mucho más cómplice que con el mismo Scott.
- Hola, Ben.- le dijo en una lenta sonrisa.- Ya me extrañaba el que no estuvieras esperándome… ¿te llamó tu maestro nuevamente?
- Bueno, sí.- pasándose su mano por detrás de la cabeza.- Pero esta vez no fue para regañarme… sino para felicitarme… mira.
El corpulento muchacho le extendió su libreta de calificaciones, la que Lisa recibió con sumo interés. Luego de unos segundos en que ésta guardo un desesperante silencio, miró a su primo sonriente.
- Todas tus calificaciones han subido ostensiblemente.- le dijo en un tono maternal que regularmente usaba con él.- Te das cuenta que tenía razón, tú tienes mucho potencial Ben, sólo debes ser un poco mas aplicado.
- Pero Lisa… estas notas son únicamente mérito tuyo.- abrazándola fuertemente.- Sino me hubieses obligado a estudiar contigo, lo más probable es que a estas fechas tendría el año perdido.
- ¡Suéltame, Ben!... Estas arrugando mi uniforme.
Le ordenó Lisa, mientras que con gran habilidad se deshacía del abrazo y acomodándose sus ropas lo miró con molestia, la cual sólo pudo mantener por un breve instante. No podía resistirse a esas bobas sonrisas de Ben y con un simulado codazo rió delicadamente.
- Mira, Scott ya nos está esperando Lisa.
La muchachita dirigió su mirada hacia la puerta de salida del internado, donde con su bolso colgado del hombro los esperaba Scott, quien con gestos impacientes los apremiaba a que le dieran alcance.
- Lisa… Ben… dénse prisa, el chofer nos está esperando hace mucho rato.
Sin siquiera saludarse los tres jóvenes caminaron hacia el Bentley que los aguardaba, este lujoso vehículo era una de las últimas medidas que Donald Hayes tomó para proteger a su familia. Él mismo lo había mandado a blindar con paneles reforzados y vidrios antibalas. Todo debido a que desde que ocurrió el atentado a las Torres Gemelas y otros varios de menor escala que se repitieron por Europa, dejaron bastante sugestionado y paranoico al oficial de la Royal Navy, quien casi de inmediato contrató guardia privada para toda su familia no pudiendo nadie salir sino es con ellos por detrás. A Lisa le incomodaba de sobremanera estos personajes, los sentía como un verdadero atentado a su privacidad. Pero nada decía sobre ello, pues era una decisión de su padre que no admitía ninguna opinión en contrario.- cuando el comodoro habla nosotros bajamos la cabeza.- Casi por instinto, un suspiro delgado escapó de sus labios, llevaba meses sin ver a su padre que a pesar de estar inactivo en la Royal Navy, de todos formas le tocó coordinar las acciones de la Armada junto a las fuerzas americanas que viajarían a Medio Oriente. Por lo que no se hacía esperanzas de tenerlo para las fiestas de fin de año.- la guerra contra el terrorismo tenía prioridad sobre la familia.
- Scott… ¿Karl no vendrá hoy con nosotros?
- No, Lisa, sus padres vinieron por él muy temprano, si incluso no alcanzó a participar en ninguna clase de hoy.
Sin poderlo evitar, Lisa dejó que en su rostro se evidenciara la decepción que sentía de no tener a Karl con ellos. Últimamente el mejor amigo de Scott, se había mantenido especialmente distante de ellos, incluso había desistido en más de una ocasión en salir a entrenar en velero, so pretexto de acompañar a sus padres.
- Pero no te pongas triste.- le acotó Scott tomando su lugar en automóvil.- Karl me dijo que nos alcanzara en SeaMirror y que estuviéramos atentos, que nos traería una gran sorpresa.
Lisa sonrió tímidamente, no era un secreto para sus primos el que ella siempre estuviera pendiente de Karl.
- ¡Ahhh gracias a Dios por fin es viernes!- celebró Ben estirándose perezosamente.- Nada de clases ni tareas por unos cuantos días… me limitaré a retozar en el lago y comer los deliciosos puddings de tía Betty.
- Lamento frustrar tus planes.- intervino Scott sonriendo con malicia.- Pero antes de llegar a SeaMirror deberemos pasar un instante por Londres.
La frustración era patente en el rostro del muchacho.
- ¿Debes ir a la Academia hoy, Lisa?- la niña negó con la cabeza.- ¿Entonces a qué vamos?
- Iremos a May Fair.- le apuntó Scott, ya sin poder contener la risa.- Debemos pasar a probarnos nuestros trajes para las fiestas de fin de año.
La gran mano de Ben se precipitó con fuerza en su frente dejando que esta cayera lentamente por su cara y en una actitud infantil se arranó en su asiento. Cómo odiaba estas tradiciones tan empalagosas que tenían sus tíos ¿Por qué debían ir a medirse y probarse esas aparatosas telas? ¿No sería mejor y más sencillo acudir a Westfield Stratford City y comprar el primer traje colgado en las marquesinas?
Tanto Lisa como Scott reían animadísimos ante los refunfuños del chico de Manchester. Ya habían tirado la esponja tratando de convertirlo en un caballero puliendo en sus modales y costumbres. Él se mantenía fiel a su estilo despreocupado y relajado.
- Ánimo Ben.- le alentó Lisa.- Es sólo una vez al año que hacemos esto, no te darás ni cuenta cuando ya estemos desocupados.- viendo que esto no daba resultados, decidió utilizar otra táctica.- Si te portas bien yo te compensaré con una ida a la gelatería.
- ¿Puede ser uno doble de frutillas y fresa?- Lisa le muestra un billete.- ¡Perfecto! Tenemos un trato.
- Lisa, lo consientes demasiado… Ben ya no es un bebé.- le regañó Scott cruzándose de brazos.- En vez de estar perdiendo el tiempo en esas cosas mejor deberíamos concentrarnos en que ya se nos viene la Regata de Dover… y este año es especial…. Si logramos la copa podremos ir a las primeras Olimpiadas Juveniles en Estados Unidos.- mirándolos con reproche.- Y nosotros aún no tenemos un Proel para nuestra embarcación.
Ambos niños guardaron silencio, la preocupación de Scott era real. Este año la competencia sería más dura ya que vendrían competidores de todo el país buscando un cupo para las olimpiadas, lo que pondría más difícil que pudiesen revalidar por tercera vez su título de campeones juveniles. Más ahora que no tenían al quinto miembro de su tripulación, puesto que el compañero de internado de Scott se trasladó a Liverpool. Y aunque era un galleta les alivianaba bastante las tareas más sencillas.
- Podemos aprovechar el tiempo de las fiestas y buscar a alguien… o podríamos poner un aviso en el diario.- le sugirió la muchacha.- también deberíamos recorrer los clubes de yate de Southampton.
Scott estimó que eran buenas las sugerencias de su prima. Aunque no era partidario de subir a su embarcación a un desconocido, pero lamentablemente a estas alturas no le quedaban más que unos meses antes de que la regata comenzara. Y dejando escapar un gruñido asumió que de no ocurrir un milagro no tenían de otra.
Mientras el Bentley seguía avanzando por la carretera una suave llovizna lentamente empezó a acompañarlos en su viaje, haciéndoles parecer que el tiempo corría más lento para ellos; por lo que Londres apareció mucho después de lo que sus ansias deseaban y sin importarles que la lluvia fuese más fuerte ahora, se bajaron presurosos para dar término luego a ese engorroso trámite.
- Cómo me molestan esos cuellos almidonados… estoy seguro que me terminarán provocando alergia.
Se quejaba y rascaba sin parar Ben una vez que salieron de la tienda. A lo cual Scott trataba de reprimir un tanto avergonzado que en pleno boulevard este hiciera tanto escándalo. Pero en honor a la verdad, el adolescente también sentía una enervante comenzó en su cuello.- deber y sacrificio.- Se repitió en más de una ocasión con resignación.
- ¿Qué les parece si nos vamos de inmediato al auto…?- le sugirió Scott.- Si lo hacemos así llegaremos con luz para poder practicar cuerdas y rizos en el lago.
Pero quedamos en que iríamos a la gelatería
Reclamó de inmediato Ben que parecía tener hoy sus cabellos mas puntiagudos debido a la desesperación de tener que marcharse sin el helado prometido, cosa que su estómago comenzó a reclamar de inmediato. Volteándose con ojos suplicantes hacia su prima la instó a que intercediera por él.
- Scott, déjame ir por el helado, será para llevar… se lo servirá por el camino… anda no seas tan estricto.
- Bien... bien… será como ustedes digan.- mirando a Ben.- Pero por favor no ensucies el auto… no quiero que mamá las emprenda en contra mía de nuevo.
Lisa enarcó sus cejas en un seco y claro gesto reprobatorio, no le gustaba que Scott fuera tan duro con Ben. Mal que mal era un niño de once años no podía pedirle que se portara como un adulto (y eso lo decía una chica de tan solo doce años).
Pero para suerte de ambos, Benjamín era mucho menos temperamental que ellos los Hayes y con una ruidosa carcajada accedió sin problemas a la solicitud de Scott, relajando de inmediato el ambiente. Y cuando los chicos y sus escoltas comenzaron a separarse, Lisa se giró en automático ante un llamado de Scott.
- ¿Lisa… puedes traerme a mí uno de vainilla?
Los dos primos de lado paterno se sonrieron con un dejo de bochorno, ambos tenían una personalidad bastante temperamental y un genio algo chispeante, todo culpa de esos genes que compartían y que de vez en cuando los hacían tener algún desencuentro. Es que por lo general Lisa respetaba en modo absoluto la autoridad de Scott… pero cuando consideraba que algo era injusto su espíritu se revolvía yendo sin lugar a dudas al choque. Pero el afecto siempre era más fuerte entre ellos haciendo que estos disgustos durasen a los más unas horas.
- Por favor, no tarden chicos.
La gelatería estaba a un par de pasos por lo que no tardaron ni cinco minutos en llegar y mientras Ben se deleitaba con las gloriosas copas de helado, Lisa se dirigió directamente a la caja sin perder tiempo.
- … entonces es uno doble de frutilla, uno simple de vainilla.- no sabiendo que escoger.- dígame ¿tiene algo que no sea a base de leche?
Preguntaba la chica con cierta impaciencia mirando a cada instante la hora y en ese minúsculo lapsus entre que sus ojos viajaban desde la cajera a su reloj, algo percato su inconsciente… algo que provenía desde los mesones principales. Con recato volvió su vista hacia ese sector y descubrió a Karl, iba a saludarlo pero una desagradable sorpresa se lo impidió. Una risueña chica de linda apariencia abrazaba por la espalda al adolescente y este lejos de extrañarse le sonría complacido y… cómplice.- ¿Quién es ella?- Se preguntó en un angustioso suspiro, sintiendo un cúmulo de extrañas sensaciones que invadían su pecho y algo tan imposible de definir que sólo podría graficarlos en las lágrimas que se acumularon en sus pupilas.
- Oye Lisa ¿que ese de allá no es Karl?
Le inquirió Ben que ya estaba con el helado en su mano. Pero Lisa no lo escuchaba, toda su atención estaba sobre esa muchacha, que al parecer era de la misma edad de Karl, que miraba con ojos traviesos al chico, a la vez que con la punta de sus dedos se ondulaba un mechón de oscuro cabello que contrastaba deliciosamente con lo blanco de su piel.
- Anda Lisa, vamos a saludarlo.
Le conminó Ben, mas la chica no dio un sólo paso, sino al contrario estiró su brazo para interrumpir la incursión de su primo.
- Déjalo tranquilo Ben… se nota que está ocupado.
- ¿Pero de qué hablas Lisa?- le reclamó Ben.
- Vámonos… Scott nos está esperando y quedamos en que no nos demoraríamos.
Sin entender muy bien la actitud de Lisa, el chico salió del local mirando constantemente hacia atrás con la esperanza de que Karl fijara su vista en ellos. Por el contrario, la jovencita deseaba huir lo más rápido posible de ese lugar, sentía que esa opresión fría y pesada en su pecho ya no podría contenerla, ya que por más que lo intentaba su respiración no se regularizaba.- por Dios, pero qué es lo que me está pasando.- No podía entender su reacción, menos la rabia y pena que parecía expeler por cada uno de sus poros, anhelando con todas sus fuerzas que esta sensación desapareciera.
Y sin importarle que la lluvia la mojara o derritiera sus helados corrió por la calle buscando el Bentley de su padre que la llevaría a SeaMirror… al resguardo de su casa… de su habitación donde creía que podría poner en calma su corazón.
22 de Noviembre del 2001, Valley Falls, Kansas.
Una a una, las prendas del muchacho iban entrando a su viejo morral. Había mucho de nostalgia en el ambiente de su habitación y es que a pesar que este no era el primer viaje que realizaba fuera de Valley Falls tenía la sensación que en este se rozaba la frase para siempre.
Roy recorrió con sus ojos todo su cuarto como si fuera la última vez que lo hiciese. Pero es que en el fondo toda esta ceremonia era una solapada despedida a una etapa en su vida.- serán cinco largos años.- Annanapolis era su destino y en ese lugar lo estaban esperando luego de que aceptaran su solicitud de ingreso como cadete a la U.S. Navy. Jamás creyó que después de tantos años su padre aún pudiera tenderle una mano desde el otro mundo y es que gracias a que éste fue condecorado con la Medalla de Honor, Roy recibió el beneficio de ingresar sin mayores trabas que cumplir con los exámenes físicos de rigor.
- Pero mira que callado te lo tenías papá.
Él ignoraba absolutamente este hecho de la condecoración. Fue Pops quien se lo reveló una vez que le comunicó sus intenciones de enlistarse en la Marina. Lentamente en la mente del joven se iba configurando la compleja figura de su padre. Por fin podía entender su errática conducta y la tristeza que reflejaba su rostro generalmente cargado al ginebra.- fuiste un héroe.- Definitivamente la gloria tiene su precio y el de su padre fueron sus preciadas alas que terminaron robándole hasta la vida.
- ¿Ya tienes tus cosas listas Roy?
Fue la tímida pregunta que Rick le hizo a su hermano, apenas asomándose por sobre el dintel de la puerta. Habían sido estos unos días complejos para el chico, no era nada fácil para él tener que aceptar que desde ahora Roy ya nunca más formaría parte del Circo Aéreo, siendo esto su adiós de todo cuanto los ligaba como hermanos. En sus ingenuos años, Rick no podía entender cómo Pops apoyaba esta decisión, ambos formaban una mancuerna increíble, que si les daban la chance serían capaces de desafiar hasta la física cuando estuvieran en el aire.- ¿Por qué deja que se marche?- Por más que lo intentaba no podía entenderlo. Por eso no era de soprender que su reacción fuera tan nefasta, quitándole el habla tanto a su padre como a Roy.
- Qué bien enano… veo que por fin has recuperado el don de la palabra.
Rick se sintió incomodo por las burlas y no atinó a otra cosa que agachar su cabeza.
- Vamos Rick no te quedes ahí parado, ven, entra para que conversemos un rato.
El espigado muchacho caminó hacia su hermano, que en un brusco y rápido movimiento lo tomó entre sus fuertes brazos y casi lanzándolo por los aires lo estacionó sobre su cama, quedándose él en cuclillas frente al pequeño que todavía mantenía la vista pegada al suelo.
- Me tenías preocupado Rick… no quería irme de aquí sabiendo que tú estabas enojado conmigo.
- No estoy enojado.- con un hilo de voz.- Es sólo que no quiero que te vayas.
- Pero Rick…
- Yo sé que en otras ocasiones has salido de casa.- lo interrumpió con ojos llorosos.- Pero en esas yo estaba seguro que tarde o temprano volverías … en cambio ahora tu ya no regresarás.
Roy no supo qué hacer las pupilas lacrimosas del pequeño Rick lo habían quebrado internamente sabiendo que no encontraría palabras dentro de su repertorio que fueran capaces de consolar la pena del niño. Por lo que optó como pocas veces en su vida, enfrentar el hecho hablándolo seriamente.
- Es verdad, Rick. Si todo sale bien, y en verdad espero que así sea, yo no volveré a casa por un largo tiempo… y no podré volar contigo… al menos no de forma permanente.
- ¿Y por qué te vas?... ¿Acaso ya no nos quieres?
- Pero por supuesto que los quiero.- tomándolo de los hombros.- ¿Cómo si quiera puedes decir que he dejado de quererlos a ustedes?
- Entonces…
El muchacho se levantó de su posición y pasándose reiteradamente sus manos por sus largos mechones de cabello. Trataba de buscar las palabras adecuadas que le permitieran al niño entender la fuerza de su motivación.
- ¿Recuerdas cuando te hable el porqué abandone la Red Bull Air Race?
- Te aburrió volar por el único gusto de competir.- mirándolo directamente a la cara.- Me dijiste que necesitabas darle un sentido a estar volando.
Los ojos del joven Fokker se iluminaron fuertemente ante ese recuerdo.
- Creo, Rick, que finalmente he encontrado la razón para volar… después del atentado a las Torres Gemelas entendí que mi tiempo de volar por diversión se había terminado… desde ahora en adelante lo haré para proteger a los que amo.- pasándole la mano por su profusa mata de cabello.- Volaré por ti… y por Pops…
Los ojos de Rick estaban cristalizados y fijos sobre su hermano. Mientras una sensación de orgullo inquieta crecía por toda su alma. Las simples palabras de Roy, pero tan absolutas calaron hondo en la mente del pequeño, haciendo que una leve sonrisa apareciera en sus cara.
- Volarás por nosotros entonces.- Roy asintió ya más relajado al ver cómo estaba tomando la situación.- Debes hacer que valga la pena Roy… porque te extrañare muchísimo.
Dos gruesas lágrimas se deslizaron por las mejillas del niño, que por más que luchó contra ellas no pudo contenerlas, y aunque pasó rápido el antebrazo por su cara las rebeldes lágrimas llegaron hasta su mentón.
- Pero no te pongas así enano… si tampoco es como si nunca más nos volveremos a ver.
- Lo siento, Roy.- le respondió entre sollozos.- Pero es que me gustaría que siempre estuviéramos juntos.
Una temblorosa sonrisa apareció en el rostro del muchacho, que sin pensarlo dos veces abrazó con todas sus fuerzas al niño que le correspondió de igual forma. Su lazo se había fortalecido muchísimo en estos años y ahora cuando el camino de ambos se separaba la tristeza era un sentimiento inevitable.
- Vamos Rick.- le dijo sin soltarlo de su abrazo.- Tú y yo a pesar de todo siempre estaremos juntos.
- Pero…
- Escúchame bien, enano.- bajando su tono de voz.- Tú y yo somos tela del mismo paño, nuestros caminos siempre estarán unidos… te lo prometo hermano.
Rick ya no deseaba llorar más, quería demostrar que a pesar de sus años podía enfrentar las cosas como un hombre. Pero Roy no se la hacía nada de fácil, nunca lo había oído hablar así, ya que siempre se jactaba de ser un hombre al que los sentimentalismos no lo tocaban. Pero ahora al parecer esas palabras se las había llevado el viento.
- Ahora sécate esas lágrimas y cambia esa cara de culo.- le dijo soltándolo y volviendo su atención al morral y sus ropas.- Si Pops nos descubriese con estas siutiquerías de niñas nos daría de puños a ambos.
Rick ríe sin fuerzas al imaginar la reacción del vikingo.
- Tú también deberías secarte las tuyas Roy.
- ¿Ah?... ¿Qué… qué estás diciendo enano?- Le contestó pasándose rápidamente la mano por sus ojos, haciendo que esto provocara una espontanea carcajada en Rick.- Mmmmmmm veo que ya has recuperado tus ánimos… pues me alegra porque debo hacerte un encargo.
- ¿Encargo?... ¿A mí?
- En mi ausencia tú te deberás hacer cargo del Circo.- chasqueando sus labios.- Esa manga de veteranos no se sabe ningún truco que valga la pena.
- ¿Pero yo solo?... si apenas soy un niño para hacerme cargo de todo.
- ¡Oye! A tu edad yo ya era la estrella de este Circo… y no espero nada menos de ti.- abriendo la cajonera de su velador.- Esto es solo un préstamo… confío en que sea un aliciente para ti.
Apuntando hacia Rick, le lanzó un pequeño objeto que el chico no pudo distinguir, aunque sí logró atraparlo entre sus manos. Y cuando lo vio no pudo creerlo.
- ¿Me estas entregando las llaves del Skull Blue?
- Sólo es un préstamo… cuídalo en mi ausencia.
El chico accedió con vehemencia, apretando con fuerza ese gran tesoro que su hermano y mentor le entregaba, haciendo que el sentimiento de tristeza, que hace un momento sentía se transformase en uno de gran responsabilidad… Roy le había dejado una misión la cual él estaba dispuesto a cumplir.
- Te prometo que a tu regreso seré un gran piloto… la estrella del espectáculo.
- Rick… yo espero más de ti… no me basta con que seas un buen piloto debes ser el mejor piloto… uno mucho mejor que yo.
Rick con su rostro determinado le estiró la mano.
- Es una promesa Roy.
22 de Noviembre 2001, SeaMirror, Southampton.
Corría una leve brisa que junto con arrastrar las caídas hojas de los añosos cedros del jardín, su frío abrazo hacía recordar que el invierno estaba cerca, amenazando con que sería uno de los más crudos de los últimos años. Esto no parecía tener ninguna importancia para Lisa, que indemne al frio ambiente, se mantenía sentada en su mesa del té, mientras sus ojos perdidos delataban que su mente estaba muy lejos de ese lugar.
- ¿Qué es esto que hay dentro de mí?
Soltó en un brevísimo aliento, a la vez que el viento se llevaba la voz de sus palabras. Es que esta sensación de angustia no podía extirparla de su pecho, ni siquiera la alegría de saber que su padre logró hacerse de un espacio en su agenda y vendría a verlas, la animaba.
Y todo por culpa de Karl, desde que lo vio con esa chica en la heladería no había podido alejarlo de su pensamiento.- era muy bonita… debe de tratarse de su novia.- Sacudió con fuerza su cabeza ¿Por qué esa idea le dolía tanto? Es normal que un chico de quince años como él tenga novia, ya varias veces lo escuchó a él y a Scott comentar sobre distintas chicas de la escuela.
- Debe de ser eso, el que tenga novia explicaría muchas cosas.
Mientras sus dedos tamborileaban nerviosos sobre la mesa, intentaba analizar objetivamente la situación y es que en los últimos meses Karl se había distanciado mucho de todos ellos, incluso Scott se quejó de esto en más de una ocasión. Si ya rara vez se alojaba en SeaMirror y casi no conversaban entre ellos, las pocas veces que tuvo oportunidad de preguntarle qué le pasaba, él se iba en puras evasivas.- ¿Por qué no me habrá querido contar?- Se preguntó a sí misma y casi de inmediato se arrepintió de haberlo hecho ¿es que acaso sabe lo que siento por él?
- ¡Oh por Dios!
Lanzó con su rostro todo ruborizado al tener que enfrentar una realidad para la que no estaba preparada… sus sentimientos ¿él conocía sus sentimientos? Pero como podía ser eso posible si solamente ahora ella tomaba conciencia de estos. Mordiéndose su labio inferior tomó valor para inquirirse a sí misma de modo honesto ¿Qué sentía por Karl? Suspiró profundamente y las mariposas en su estómago parecían responder por ella.- o tal vez únicamente sea esto un infantil egoísmo de ver como comparte con otras personas.- Meneó su cabeza con derrota a la vez que una lenta sonrisa se formaba en sus labios… qué caso tenía seguir engañándose.
- Hola Lizzie… pero qué ideas estarán cruzando por tu mente que te hacen sonreír de forma tan linda.
La jovencita se sobresaltó y pegó un fuerte respingo en su silla, no se había percatado que no estaba sola. Girando lentamente su rostro, rogó que no fuera Karl quien la sorprendió divagando. Pero sabía que era esto imposible, esa profunda voz que con sus labios casi rozaban sus oídos era inconfundible.
- Karl… ¿Cómo estás? Disculpa es que no te sentí llegar.
- Ya me di cuenta.- sonriéndole tiernamente. – Te pido que me perdones por no haber venido ayer como se los había prometido, pero es que se me hizo muy tarde.
Sin poderlo evitar una fuerte acidez inundó su boca.
- No tienes que disculparte, supongo que algo muy importante te tuvo ocupado.
- Este… en realidad así es.
Fue la nerviosa respuesta de Karl que no entendía porque el tono de Lisa era tan hostil.- quizás este no sea un buen momento para presentarla.- Reflexionó mientras trataba de intuir en el rostro de ella que era lo que la tenia de esa manera. Pero unos pocos disimulados golpes en su espalda le advirtieron que ya era demasiado tarde para dar pie atrás, por lo que sólo le quedaba dejar que las cosas se decantaran por si solas.
- Supongo que Scott les habrá comentado ayer que tenía una sorpresa que compartirles.- el muchacho percibió que las facciones de Lisa palidecen antes de asentir a las palabras de él.- Mira Lizzie, tú tendrás el honor en ser la primera en conocerla.
Los nervios de Lisa estaban en máxima tensión, imploraba a todos los santos que por favor no se tratase de la chica de ayer, puesto que eso nada más confirmaría todos sus temores. Pero al parecer los santos no estaban de humor para resolver peticiones de última hora. Y vio como por la espalda de Karl emergía la figura de la chica de la heladería.- de cerca es mucho más linda.- Se dijo con hondo pesar.
- Hola niñita ¿cómo estás? Mi nombre es Marlene, qué gusto conocerte.- le dijo la muchacha con alegre acento y notando el juego de té dispuesto sobre su mesa, una sonrisa traviesa coronó su semblante.- Pero mira nada más que cosa tan linda… ¿pero no estás ya un tanto crecidita para jugar a las tacitas?
Esas palabras las dijo sin ninguna mala intención, la chica sólo quería bromear un poco para romper el hielo.- pero vaya que es seria esta muchachita.- Para su mala suerte Lisa no encontró nada de divertida su intervención, no sabiendo que detestaba más si que la tratase de "niñita" o que aún jugaba a las tacitas. Pero había que entender un poco a la jovencita de bellos ojos verdes… tenía una tormenta desatada en su corazón, no era este el momento más adecuado para recibir bromas de la novia de Karl.
- ¿No eres británica verdad?- le dijo sin importarle que su voz no sonara amigable.- Porque si lo fueras entenderías que no estoy jugando… Esto que ves es la loza del té… los ingleses a las cinco en punto tomamos el té…
Karl tragó en seco, Lisa tenía sus labios fruncidos y su mirada era acerada, señal inequívoca de que estaba sumamente molesta. Si no intervenía en este momento, una guerra despiadada se desataría porque Marlene también tenía un carácter que era de temer.
- Lizzie… pero qué buen ojo tienes ¿cómo te diste cuenta tan rápido que mi prima viene de Australia?- poniéndose entre ellas y mirando a Marlene.- Jajajajaja qué te parece prima, tú que querías conocer y aprender del humor inglés… Lizzie en su primera frase te da una gran muestra de este.
La expresión de Lisa se contrajo en extremo.- ¿primos?- Y parpadeando rápidamente miró a uno y a otro varias veces.
- ¿Ella es tu prima, Karl?
- Pues si…- sonriendo mas aliviado.- Marlene viene de Melbourne Australia y desde ayer se mudó a vivir con nosotros para terminar su educación preparatoria acá en Inglaterra.- relajando todos sus músculos al ver que Lisa había enfundado su espada.- No fue nada fácil convencer a los tíos que la dejaran venir… es por esa razón que viajé mucho el último tiempo con mis padres… debíamos persuadirlos que Marlene estaría perfectamente acá.
- ¿Es tu prima Karl?
Fue lo único que Lisa habló después de la explicación que el chico le diera. Marlene sin pedirle permiso a nadie tomó asiento en la mesita junto a la chiquilla y sacando una galletita creyó entender todo lo que pasaba.
- Pues sí… soy una de las tantas primas de Karl. Y si no fuera por este muchachito yo aún seguiría en Melbourne no sabiendo cómo me las arreglaría para poder cumplir mis sueños.- palmeándole la mano con afecto.- Hace ya unos meses comencé a escribirme con Karl y le conté de mis deseos de emigrar a Inglaterra…
Sin impórtale mucho que Lisa no le pusiera atención, Marlene le siguió contando con lujo de detalle toda la odisea que significó para ella poder llegar a Inglaterra. En cualquier otra ocasión la primogénita de los Hayes le hubiese puesto toda la atención del mundo tal como las normas de buena educación mandaban… pero ahora era demasiada la vergüenza que sentía de su comportamiento anterior.- como pude ser tan estúpida y sacar conclusiones de esa clase.- Era la frase que sin parar se recriminaba en su mente, aunque… debía reconocer sí, que un dulce alivio corría por todo su cuerpo al entender que esa muchacha no era la novia de Karl.
- … y tía Margaret ya habló con tu mamá para que hagan los arreglos necesarios para que tú y yo seamos compañeras de cuarto en el internado.
- ¿Ah?
- Pues que seremos compañeras de cuarto… ¿no te agrada la idea?
- Sí… claro que sí…
Aunque la noticia la tomó por sorpresa, su respuesta fue totalmente sincera. Lisa ya no sentía ningún resquemor contra la muchacha, al contrario, su impresión era que se encontraba en deuda con ella al ser tan descortés sin motivo alguno; y regalándole una lenta sonrisa le explicó que el colegio Cheltenman, era una institución muy prestigiosa y que estaba llena de actividades extra programáticas de toda índole.
- Y dime, Lisa.- sacándole otra galleta.- ¿Qué tal es el grupo de música…? ¿Es bueno… tienen banda?
- Mmmmmmm no es de los más destacados a nivel nacional ya que no es especializado, pero sus instalaciones son bastante buenas.- le respondió con absoluta sinceridad la muchachita.- ¿Por qué lo preguntas… tocas algún instrumento?
Karl, que se había quedado callado en este tiempo, interrumpió con gran entusiasmo a las chicas.
- Marlene es violinista… y muy buena.- mostrándole el portafolio que estaba a los pies de la muchacha.- Sé lo mucho que te gusta este instrumento por eso le pedí que lo trajera para que lo vieras.
Apenas Marlene abrió el estuche sacando un delicado violín, los ojos de la primogénita de los Hayes casi se derritieron al comprobar que era un bello modelo Stagg en madera de alta calidad. El sonido que provocaba el violín era uno de los más hermosos para el gusto de Lisa, que incluso hacía un tiempo atrás, deseo aprender a tocar, pero tanto sus maestros como sus padres se opusieron ya que la distraería de su perfeccionamiento en el piano.
- Karl me ha contado que tú tocas el piano.- sonriéndole dulcemente.- Ahora que seremos compañeras me encantaría escucharte y también poder acompañarte.
- Sería maravilloso… el piano suena tan hermoso con el vibrato del violín.
La conversación se interrumpió súbitamente, Ben desde lejos comenzó a gritarles al grupo de Karl y las chicas. Y mientras se acercaba, pudieron ver que también vena Scott cargando una gran trucha en sus manos.
- Te esperábamos ayer, Karl… te perdiste la práctica de rizos.- le reprendió Scott cuando ya estuvieron con ellos.
- Lo lamento… pero es que mi prima Marlene llegó ayer y se nos hizo muy tarde.
Fue la excusa que rápidamente dio Karl antes de que su amigo le soltara un largo sermón sobre la responsabilidad y compromiso. Y para liberarse de todo en un ágil movimiento puso a su prima delante de Scott.
- Es un gusto finalmente conocerte, Scott… Karl me ha hablado tanto de ti que estaba ansiosa de conocerte.
Lo que sucedió ahí fue extrañamente divertido para todos. Ya que los modales, de los cuales tanto se jactaba poseer Scott, ordenaban responder con respeto dicho saludo. Pero el mayor de los Hayes se quedo en silencio observando a la desconocida que lejos de incomodarse lo miraba divertida.
- ¿Te sientes bien, Scott?- le preguntó ella en tono quedo.
- Sí… estoy bien…- carraspeando forzado.- Es un gusto conocerte, Marlene.
Fue la torpe respuesta que salió a tropezones de la boca de Scott, que rehuía la mirada de la chica y de todos. En realidad se sentía incomodo como si estuviera en evidencia de algo. Menos mal la intervención de Ben desvió la atención del atribulado Scott.
- Amigo, hemos capturado con Scott la trucha más grande que vivía en este lago… quédate a cenar.- golpeándole la espalda.- Hoy le diré a Meriedith que prepare fish and schips..
Interrumpió abruptamente su invitación el corpulento muchacho, al notar la presencia de la chica nueva. Mirándola con una sonrisa bobalicona le dijo.
- ¡Yo te conozco! Ayer te vimos en la heladería, estabas con Karl… yo quería ir a saludarlos pero Lisa no quiso interrumpirlos.
El rostro de la aludida se encendió de súbito al ser dejada en evidencia de forma tan brutal, sin tener ninguna chance de poder defenderse.
- ¿Es verdad, Lizzie?
- Es que Scott nos pidió que por favor no tardáramos.- Intento excusarse mientras caminaba hacia ellos y le daba un poco disimulado codazo a Ben que no entendía el porqué de la agresión.- Quería tener tiempo para solucionar el tema de la tripulación para la regata de Dover, ¿no es verdad?
Mirando a su primo que seguía con el rostro perdidamente embobado sobre Marlene, apenas atinando a mover en forma afirmativa su cabeza.
- Pero si casi lo había olvidado… todos ustedes son unos navegantes consumados.- terció Marlene con entusiasmo.- Karl me comentó que ya han ganado tres veces la regata de Dover.- sonriéndole pícaramente al muchacho.- Pero quién lo diría Scott, por tu aspecto yo te hacía un músico como Lisa… dime ¿tocas algún instrumento?
- Este… no… la música no es lo mío….yo me limito a disfrutarla, no a practicarla.
- ¿De veras?- tomándole sorpresivamente sus manos.- Pero si tienes unos dedos tan largos y finos, serías un eximio guitarrista.- con expresión coqueta.- Si tú quisieras, yo podría enseñarte a tocarla.
Lisa, que miraba la escena bastante confundida, no entendía el actuar de Scott. Él por lo general era un chico compuesto, dueño de una gran templanza, en cambio ahora se veía tan alterado, casi nervioso. Qué sería lo que le estaría ocurriendo ¿le desagradaría la prima de Karl? Pero de pronto una luz iluminó las ideas de Lisa.- él esta como yo cuando me encuentro con Karl.- Y mirando a su primo mayor, comprobó que sus suposiciones estaban correctas, Scott parecía una caricatura a la que le brotaban a borbotones los corazones de sus ojos, mientras oía a Marlene que seguía tomándole las manos y hablándole sobre sus habilidades como instructora de guitarra. Darse cuenta de esta situación, provoco en Lisa una risa en ella la cual no pudo contener y que Ben sin entender por qué imitó.
Karl viendo en la evidencia que estaba quedando su mejor amigo decidió salir a su rescate, y de paso abordar el punto por el que había venido con Marlene a SeaMirror.
- Scott, antes que lo olvide… ¿recuerdas que les dije que les traería una sorpresa?- el aludido asiente.- Ya no debes buscar más al quinto miembro de nuestra tripulación.
- ¿Hablas en serio?- saltó Ben.
- Absolutamente en serio, Marlene es la PROEL que nos estaba faltando.
Los tres chicos quedaron mirando en silencio a Riber y a su prima. Es que la muchachita no tenía apariencia de tener manejo en estas cosas de la navegación en alta mar.
- ¿Tienes experiencia navegando?
Preguntó con reticencia Scott.
- Pues claro que sí, he sido velerista desde niña.- le respondió con vanidad.- Sé todo lo necesario para salir mar adentro, pues mal que mal si deseo convertirme en una oficial de la Royal Navy, es básico que me maneje en estas cosas.
- ¿Deseas convertirte en una oficial de la Royal Navy?- indagó Scott.
- Sí… ese es mi sueño y la única razón por la que abandoné mi natal Melbourne y vine con los padres de Karl.
- ¿Hablas en serio? Yo también sueño en poder convertirme en un oficial de la Royal Navy.
Por primera vez en todo este rato, Scott lograba verse más normal ante la muchacha y con entusiasmo le contaba que él deseaba ser un gran oficial así como lo fue su padre. Pero lamentablemente este no sería el momento en que ambos podrían intercambiar sus visiones sobre convertirse en oficiales. La aparición de sus tíos interrumpió cualquier intención de diálogos entre ellos.
- Veo que ya conocieron a Marlene.- les dijo Sarah que llegaba con su esposo tomado del brazo.- Margaret me había dicho que la traería mañana a cenar, pero veo que ha sido mejor así.
- Mamá ¿puede Marlene y Karl quedarse a dormir hoy?
La mujer accedió de inmediato a la petición de su hija, por todos era sabido la predilección que sentía Sarah por los niños y cómo gustaba de tener su casa llena de las risas y juegos de estos pequeñines. Pero a pesar de que esto también era conocido por Donald, éste no pudo disimular su malestar.- lo único que me faltaba un Riber más dando vuelta por la casa.- Refunfuñaba como locomotora vieja, sin percatarse que la muchachita ya llevaba unos cuantos minutos ahí parada observándolo.
- No puedo creerlo… ¿usted es el famoso Donald Hayes?
- ¿Ah…? Qué dices jovencita.- le respondió a medias tomado con la guardia baja.- ¿Famoso yo?
- Pues claro… si lo reconocí de inmediato… su imagen sale constantemente en las fotos de los periódicos de Australia.- le contestó de modo formal uno muy similar al que usaba Scott cuando habla con su tío.- Se sigue muy de cerca el proceso de modernización que usted lidera en la Royal Navy. Se le cita constantemente como ejemplo de gestión exitosa y moderna… nadie duda que bajo su mando, la armada británica retomará esa antigua gloria y supremacía que perdió en la Segunda Guerra Mundial.
Donald no era un hombre muy asiduo a los halagos pero las palabras de la jovencita lo habían impresionado gratamente, no sospechaba los alcances que su gestión ocasionaría en lugares tan lejanos como Australia.
- Me sorprendes.- le señaló Donald con una imperceptible sonrisa.- Pero dime ¿cómo es que una señorita tan joven como tú sabe de estas cosas?
- Es que como yo quiero convertirme en una oficial de la Royal Navy.- con tono solemne.- Es mi deber estar al tanto de todas las noticias que hagan referencia a nuestra Armada.
- Querido, ¿acaso no recuerdas que esa es la razón por la cual te conté que Margaret y John la trajeron a vivir con ellos?
Antes que Donald replicara que esa información jamás se la comunicó, la niña se le adelantó con gravedad.
- Papá y mamá insistieron en que podían arreglar las cosas para que yo ingresara a la Real Marina Australiana.- con fuerza y convicción en sus palabras.- Pero yo nací en Inglaterra, es mi deber el que yo sirva en la armada de mi nación.
- Mira nada más.- destacó Donald sobándose satisfecho su mentón.- Eres una jovencita que tienes las cosas muy claras… eso es justo lo que necesitamos en la Royal Navy.
Contra todo pronóstico. el afamado oficial en receso, cayó completamente rendido a los encantos de la jovencita que le sonreía formalmente con sus claros ojos castaños que parecían casi de agua.
- Mejor ve por un bolso que abarque todo el fin de semana.- agregó con una gran sonrisa Sarah.- Veo que tú y Donald tienen mucho de que conversar.
Marlene tomó su oscuro cabello y acomodándolo detrás de su oreja aceptó encantada y relajada a la vez de haber caído en gracia con el impertérrito oficial.- no es tan terrible como Karl lo hace ver.
Por otro lado Lisa suspiraba aliviada ya era difícil lidiar con la antipatía latente que su padre sentía por Karl, para sumarle a eso a Marlene.
- No tienes que preocuparte de Marlene, Lizzie. Ella es una máquina de agradar.- le habló Karl suavemente en su oído.
- Tienes toda la razón Karl… y creo que no es solo a papá a quien ha conquistado.
Y con una seña le muestra a Scott, que aún sonreía de manera torpe a la agraciada figura de Marlene que no dejaba de conversar con el padre de Lisa.
23 de Noviembre del 2001, Cosmodromo de Plesteck, Rusia.
El doctor Zand estaba intranquilo, revisaba una y mil veces sus apuntes y no encontraba ningún error en ellos. Pero debía de haberlo y uno muy grande, sino cómo explicaría el fracaso constante que sufría su proyecto de Instrumentalización Humana.
- ¿Cómo puedo hacer que el cerebro sea capaz de soportar la intervención del traspaso de lógica, sin caer en el coma?
Era esa la clave de todos sus problemas. Los "elementos" no eran capaces de soportar la saturación y sobre estimulación que conllevaba la transferencia. Cayendo en coma haciendo imposible que en ese estado el cerebro humano fuera capaz de seguir traspasando su lógica al mega procesador.
Se agarró la cabeza con frustración.- si no logro salir de este embrollo… estos viejos me harán a mí parte de los elementos.- La única razón por la que los maestros lo rescataron de la persecución que siguió la caída del Muro Berlín en Alemania Oriental, era este famoso proyecto de Instrumentalización Humana.
- Veo que no descansa doctor Zand.- le habló el mayor de los maestros.- Eso me reconforta tanto… el saber que esta tan comprometido con la causa es un bálsamo que calma mi frustración al verlo fracasar una y otra vez.
- Señor, no esperaba su visita sino hasta la próxima semana.
El científico se puso de pie con solicitud para saludar a uno de sus mecenas. Cuando por casualidad sus ojos se toparon con la figura alta y bien formada de un soldado en óptima condición. Iba a pedirle que se hiciera a un lado, cuando algo familiar en él le hizo observarlo con detenimiento.
- ¿Ya no me conoce, Doctor Zand?… apenas estuve unos cuantos años afuera, cómo para que me olvidara tan rápidamente.
El científico aguzó su vista y por más que lo intentaba no podía reconocer al joven que tenía delante de sí. Únicamente cuando éste formó una cruel sonrisa en sus labios pudo descubrir de quien se trataba.
- ¿Zor?... Mira nada más como has crecido, pero si tu cuerpo ya es el de todo un hombre.
- Le dije, Lazlo, que este muchacho estaba más que capacitado para soportar la rudeza de Siberia.- le recordó el anciano político.- Ahora parece una afilada espada de acero.
Un involuntario estremecimiento invadió al doctor. Y es que este hombre en verdad tenía una aurea siniestra, cargando de una impronta tan pesada todo lo que dice y hace, que es imposible no caer subyugado a su voluntad. Incluso sus hermanos parecían temerle a esta energía todo poderosa que este hombre poseía, ya que desde que los conocía, Lazlo Zand jamás había siquiera visto que alguno de los otros dos cuestionar sus decisiones.
Claro ejemplo de ello era el títere que colocaron al frente del gobierno, un ex militar de la época de la URSS poseedor de un gran carisma capaz de encantar a la alicaída nación que veía con esperanza a este nuevo líder, sin sospechar que éste era únicamente una caja de resonancia de estos viejos, que además de todo le adosaron, la decorativa figura de un primer ministro cuya única misión era asegurarle en el gobierno la rotación entre él y el ex militar para las alecciones.
- Doctor Zand, el maestro me indicó que usted tenia ansiedad en mi regreso.- le dijo Zor.- Que me necesita para desarrollar sus proyectos… bueno, aquí me tiene.
El científico tragó saliva, el proyecto no estaba listo para pruebas definitivas. Miró nervioso al político ruso, pero no se atrevió a decir nada. Y después de un instante de incómodo silencio, Zand caminó hacia el viejo diciéndole a su oído.- pero usted sabe que el proyecto ha mostrado puras pruebas fallidas señor.- Penosamente para Zand y Zor, el viejo hoy no estaba para consideraciones absurdas y con un claro ademán de desprecio se alejó del alemán recorriendo los recovecos del laboratorio.
- Creo que el día de hoy estas especialmente pesimista Lazlo… Por lo que deberé ser yo, Zor quien te dé las noticias.
- Le escucho, maestro.
Desde tiempos ancestrales los territorios de nuestra Rusia han sido un bastión inexpugnable para todos aquellos que han osado invadirnos… ya en su tiempo lo intentaron los romanos y fracasaron. Las imparables fuerzas napoleónicas cayeron una a una sobre este suelo… ¡ni el mismo Hitler pudo someternos! Y su invasión terminó transformándose en la caída de su propio imperio.
- Eso es verdad.- acotó Zor ufanamente.- Nuestro invierno ha sido una barrera infranqueable para el enemigo
- Eso hasta ahora.
El viejo dijo esto provocando un sobresalto en el muchacho.
- Los avances de la tecnología militar han transformado a nuestro mundo en un pañuelo donde casi ningún sector es ahora inexpugnable, quedando prácticamente obsoleta nuestra barrera natural.- terció Zand, haciéndose parte en la conversación.- En ese aspecto, tu madre, Zor… fue una visionaria… antes que cualquier otro siquiera se planteara esta pregunta, ella se avocó en darle un respuesta.
- ¿Y cuál sería esa solución?
- La clave se denomina Proyecto de Instrumentalización Humana.- le apuntó el maestro clavando sus inexpresivos ojos en él.- Y tú eres la piedra angular de todo esto.
Un flaco instinto de supervivencia hizo poner en guardia todos los músculos del muchacho. Su adiestramiento en los Spenatz GRU hicieron que se agudizaran al máximo sus sentidos incluido el de la percepción, y éste le ordenaba salir arrancando de ahí a como diera lugar.
- Cuando tu madre concibió este proyecto, la ciencia de la computación estaba muy en pañales, por lo que le fue casi imposible llevarla a la práctica transformándose sólo en una gran teoría.
- ¿Ó sea todo esto se sintetiza en un tema de súper computadoras?
Preguntó con desconfianza Zor.
- Vas a ofender a Lazlo si reduces el proyecto de su vida a un término tan vacuo como computadora.
El científico chasqueo sus labios con molestia. No eran las expresiones del muchacho que lo ponían así, sino el tono peyorativo que el viejo siempre utilizaba con él. Pero no era este el momento de expresar sus reparos en el trato. Tenía entre sus manos algo más grande que resolver.
- Déjame explicarte, Zor… el Proyecto De Instrumentalización Humana consiste en la construcción de un muro de defensa virtual hecho a base de mega procesadores interconectados entre sí, regidos por un SO de personalidad implantada, mediante un proceso de decodificación que nos ha tomado décadas desarrollar.
La cara del muchacho reflejó de inmediato que no había entendido mucho lo que el científico trató de explicarle, por lo que Lazlo suspirando contrariado decidió explicarlo nuevamente pero esta vez ocupando un lenguaje más coloquial.
- Es un complejo de tres supercomputadoras interconectadas que se transformaran en el centro nervioso que gobernará la mayoría del quehacer defensivo y ofensivo por medio de un triple criterio de personalidad implantada.
- Pero qué objeto tendría el crear algo así…en la práctica ¿cuál es su utilidad?
Preguntó ocultando el pavor que sentía al presagiar la respuesta que estos dos hombres estaban ansiosos en poder darles.
- Es un sistema de defensa perfecto que se adapta al enemigo dependiendo de las características que este posea.- le respondió el político.- Con una lógica innegable que le da su personalidad implantada y con una rapidez y certeza que le da el poderoso procesador capaz de analizar más de mil millones de variables sólo en unos nano segundos.- adoptando una postura solemne.- Este es nuestro nuevo Invierno Ruso.
- La hemos bautizado Robotech y la aplicación de sus principios Robotecnología, ya que una vez instalada la matriz, podremos replicar este sistema en aviones tanques y cualquier maquinaria de guerra.
- ¿Robotech?... Vaya esto me suena más a un capítulo del Festival de los Robots.- le dijo con ironía.- Díganme ¿esta súper computadora se transforma también?
Tanto el viejo como el científico esbozaron lastimosas sonrisas… como presagiando el futuro que le deparaba al muchacho. Ya había llegado el momento de darle el golpe.
- En honor a la verdad tan equivocado no estás en ese aspecto ya que muchos principios de la autodeterminación de los sistemas de la robótica están aplicados en este procesador.- dijo Zand decidiéndose a ser él quien le diera la notica a Zor.- El sistema Robotech es muy similar al humano, no sólo en el sentido que reproduce los dilemas que usualmente se plantea un hombre, sino porque su propio SO utiliza el principio de trasferencia de personalidad… es decir el patrón lógico de una persona es trasplantado a una computadora convirtiendo a este sistema en un objeto orgánico capaz de pensar por sí mismo.
- Y de dónde sacarán la personalidad que usara Robotech.
Los labios de Zor estaban secos y su frente se perló con diminutas gotas de sudor. Hizo esta pregunta por mera formalidad o quizás por un inconfesable sentimiento de auto conservación que lo dejara al margen de este kafkiano experimento.
- Aquí esta la razón de tu vida Zor.- le dijo como una sentencia el viejo maestro dejando que sus manos se hundieran en los firmes hombros del joven.- Tantos años entrenando tu mente, tenía este maravilloso propósito. Desarrollamos al máximo tu lógica y criterio haciendo trabajar partes de tu cerebro que la mayoría de los humanos se muere sin siquiera saber que existen, gracias a ti, Robotech será la esperanza de que tu pueblo se mantenga por siempre libre y digno, jamás rindiéndole pleitesía a ningún invasor.
El rostro del viejo estaba eufórico, casi excitado mientras le hablaba sobre el propósito que ellos le habían fraguado desde su infancia. Súbitamente en la mente de Zor cobraron vigencia y fuerza las palabras de la Regis.- no seas su títere.- Para su desgracia entendía con muchos años de retraso el mensaje que esa inteligente muchacha le quiso transmitir y que él por su natural desprecio a esa raza sólo se limitó a oír sin dedicarle ni un minuto de razonamiento.- ahora ya mi suerte está echada.- Y con una arrogancia y valentía que le hacía honor a sus antepasados cosacos enfrentó con toda dignidad al científico.
- Dígame, doctor, y sin ningún eufemismo… ¿sobreviviré a este traspaso? O seré un vulgar conejillo de indias.
- No lo sé en verdad... por respeto a tu madre espero que sus apuntes tengan razón y puedas sobrevivir.
Aunque su rostro se mantuvo incólume, Zor estaba destruido por dentro, no le temía a la muerte, después de todo lo que le había tocado vivir, sabía que ésta da igual si llega antes o después. Es que no era de esa forma como esperaba terminar su vida. Pensó que su futuro le depararía un destino más rimbombante que hiciera gala al duro entrenamiento que se ha sometido.- debí quedarme hundido en el hielo allá en Siberia.
Hola a todos:
Como siempre, si estas leyendo estas líneas es por que te diste el tiempo y el trabajo de de leer esta historia… y solo por eso muuuuchas gracias.
Bueno creo que este episodio trae muchas cosas… hay un salto importante en el tiempo donde ya mas de un personaje dejo definitivamente atrás su niñez. Y se suman nuevos elementos y personajes a la trama…. ¿dejaran de aparecer personajes en cada capitulo? Pues no… hasta que utilice a todos los personajes de la saga de robotech… jijijijiji.
Marlene es el gran personaje de este capitulo, ella hace que el personaje de Scott cobre brillo y relevancia. Karl y lisa por su parte comenzaran ese peligroso camino juntos… ufffff
En relación a lo de zor y el proyecto d instrumentalización humana sino lo entendieron resulvo dudas por interno jijijijiji.
Por ultimo he visto que tengo muchos lectores de Noruega me gustaría tener contacto con ustedes.
Fer esta historia es gracias a ti y a tu paciencia perdona los arrebatos y mis niñerías. Tu me mantienes fiel a la historia. Monica eres increíble… eres la santa guardiana de Lisa y de Scott me mantienes firme sin deformar a estos bellos personajes…. Gracias.
PD. Visiten janditapreciosa en wordpress para ver imágenes e ilustraciones de Amares de Guerra.
Glosario
May Fay: barrio exclusivo de Londres donde se alojan los más prestigiosos atelieres del país.
Westfield Stratford City: centro comercial de los más populares de Londres.
Fish and ships: plato típico ingles… pescado y papas fritas.
Colegio Cheltenman: internado de los cinco mas exclusivos del Reino Unido, el más tradicional entre las familias que pertenecen a las fuerzas castrenses.
