Nota: La serie de Blood+ no es de mi propiedad.
Título: Sobre la espina de la rosa
Autor: ari wills
Capítulo 9. Importante.
El ambiente en la casa era extraño. Kai podía observar, o en este caso sentir, que las cosas en la casa eran tensas pero a la vez alegres…no, no creía que existiera una palabra para algo así. ¿Y porqué pensaba eso?, muy sencillo: gracias a la relación entre sus hijas y Saya. Así de simple.
Por lo que Kai había podido observar estos días pasados, Rika trataba de llevarse bien con Saya, pero Iréne por otro lado… parecía que lo intentaba y al momento siguiente que la atacaría, la despreciaría o la haría sentir mal, pero nunca llegaba ese momento y en cambio, la relación entre sus hijas era peor cada vez. Sinceramente, Kai ya no sabía que hacer. El lado bueno, es que Saya parecía más alegre cada día, probablemente por el hecho de que Diva estaba muerta y sus hijas la apreciaban… tampoco parecía tener prisa por recordar, y Hagi seguía siempre en su compañía, aunque ahora con las gemelas, él optaba por darle mas espacio y ella se lo agradecía.
Las cosas, desde su llegada habían sucedido con increíble rapidez. Primero su despertar, después las aclaraciones con respecto a sus recuerdos y poco después la adaptación al nuevo mundo. Aún podía recordarlo todo con total claridad…
Habían optado por hablar en privacidad apenas cayera la noche. Rika e Iréne estaban ocupadas molestando a Lulu que había llegado junto con Mao y Okamura –después de que David se comunicara con ellos-. Ahora, se encontraban en la sala bajo la luz tenue de las lámparas, sentados en los viejos pero reconfortantes sillones que proporcionaba la habitación. En ella se encontraban Saya, David, Julia, Lewis, Hagi, Mao y Okamura.
-Bien Saya, primero que nada quisiera preguntarte algo antes de decir nada.
Un movimiento de cabeza –de parte de Saya- en señal afirmativa fue su respuesta.
-Bien¿Qué es lo que sabes?
A esto, todos pudieron ver como Saya miraba rápidamente a Hagi antes de hablar.
-…Que Diva está muerta; que Rika e Iréne son sus hijas y Kai –a esto le miró rápidamente- es su padre. Qué ustedes pertenecen al escudo rojo.
Hubo un gran silencio antes de que David se atreviera a decir algo.
-Bien, supongo entonces que no hay mucho que decir ya que estás enterada de los sucesos más trascendentes tal y como Hagi nos ha informado a todos –a esto Saya volteo a ver a su caballero rápidamente antes de volver a centrar su vista en David-. Puesto que no tienes recuerdos de nosotros debidamente, deja que nos presente: mi nombre es David, mi esposa Julia –la doctora que se encarga de las transfusiones de sangre de Rika e Iréne y futuramente tuyas también-, mi amigo Lewis –ex integrante de la CIA-, Okamura –periodista y nuestro investigador-, Mao –igual que Okamura-, y la pequeña niña Lulu –un tipo de quiróptero artificial aliado nuestro-. Por supuesto que Kai también pertenece al Escudo Rojo –'padre' de las gemelas de Diva-.
-…Hace unos momentos comentaste que no tenía recuerdos de ustedes, así que supongo nos conocimos hace tiempo.
-En efecto, después de todo, el Escudo Rojo siempre te necesito. Es mejor que no te sobre esfuerces, con el tiempo recordarás lo que tengas que recordar. ¿Alguna otra duda?
-No.
-Bien, entonces pasaré al siguiente punto. Dime Saya¿tienes algún plan en mente? –al ver la cara de incertidumbre de Saya, David decidió continuar-, me refiero a tu futuro. ¿Tienes algún deseo que quieras realizar a partir de este momento? Si mal no recuerdo, tu vida hasta este momento ha estado consagrada a la destrucción y muerte de Diva, pero eso ya esta hecho, así que¿qué me dices?
-… la verdad no lo sé. Todo esto es un poco precipitado. Siendo sincera, el sólo hecho de que Diva este muerta y tenga dos sobrinas es algo que jamás creí vivir, así que… aún no lo he pensado bien.
-En ese caso¿te parecería bien ingresar en la escuela? Si no tienes inconvenientes, nosotros podemos arreglar todos tus papeles para que ingreses este mismo año… por lo menos hasta que decidas que quieres hacer. Cada semana tendrás que acudir a las transfusiones que Julia te proporcionará ya sea aquí o en la escuela. ¿Qué opinas?
-…Jamás había pensado en entrar a la escuela. No lo sé, hay tanta gente ahí y yo ni siquiera soy humana…
-Rika e Iréne asistieron los años establecidos por la ley y nunca tuvieron ningún problema con respecto a sus poderes o a quien eran. A decir verdad, mis hijas eran bastante populares. Como lo veo, el único problema que podrías tener es la cantidad de admiradores que conseguirías.
-…en ese caso… Hagi ¿qué te parece la idea?
-Si eso es lo que deseas.
-…Muy bien, entonces estoy de acuerdo. Creo que será divertido.
-En ese caso, nosotros nos encargaremos de todo. Le enviaré todo lo que necesites a Kai, tampoco debes de preocuparte por el dinero ni nada de eso; es lo menos que podemos hacer como compensación por tu ayuda todo este tiempo.
-…Gracias David, gracias a todos. En ese caso, será mejor que me decida rápido y deje de causarles problemas, –a esto se volteó hacia Kai- también buscaré un lugar para vivir lo más pronto posible.
-¡Por supuesto que no! Mi casa es tu casa, Saya. No tienes porque apresurarte, tú eres de la familia y me sentiría muy feliz si quisieras vivir aquí por el resto de tu vida. Además, estoy seguro que te morirás de hambre si estás sola y yo ya estoy acostumbrado a cocinar mucho.
-… entonces me parece que te seguiré molestando por un poco más de tiempo.
A decir verdad, al principio fue un poco difícil, pero ahora parecía como antes: él, Saya y Riku viviendo con su padre, en el restaurante, asistiendo a la escuela, comiendo juntos… pero está vez no estaba Riku, ni su padre, y Saya sabía exactamente quién era, Hagi está a su lado, él mismo ya es un anciano…no, la verdad es que todo ha cambiado completamente, pero Kai no podía dejar de recordar los viejos tiempos y compararlos con los nuevos –aquellos donde Saya sólo era humana y su hermana menor, a diferencia de ahora donde Saya sólo es un quiróptero y la hermana mayor de Diva-.
Después de todo ese tiempo, su mundo seguía girando alrededor de Saya.
-Tía¡buena suerte!
Un parpadeo de ojos.
-¿Eh?
-Hoy es tu primer día en la escuela ¿no?
-… ¡Ah! –sonrojo- tienes razón Rika, muchas gracias.
-Eres un poco despistad, tía. Deberías tener cuidado, si caminas con la cabeza en las nubes, podrías caerte –no es que eso sea motivo alguno para quitarte los admiradores que sé que tendrás, pero…- y eso no sería conveniente.
-¿Porqué lo dices?
-…Sanarías muy rápido en caso de que te hirieras –obviamente-.
-…Tienes razón –gran sonrisa- tendré cuidado, no te preocupes.
-De acuerdo, no lo haré.
Pero Saya no ha dejado de mirar a Rika y sigue en el mismo lugar, como si estuviera pensado algo…
-… ¿Podrías…cuidar a Hagi mientras no estoy?
-…Tía, con todo respeto, Hagi ya no es un niño para que lo cuide.
-Sí, lo sé. Pero no me refería a eso… más bien, podrías vigilar que él esté cómodo… no habla mucho pero…
-Sí, lo sé, lo sé. Tranquilízate y disfruta tu primer día.
-Gracias, Rika.
-No hay porqué tía. Y no lo olvides¡espero que me lo cuentes todo cuando regreses!
-De acuerdo.
Y sin más, Saya se fue con rumbo a la escuela mientras Hagi veía como se alejaba su silueta desde una ventana.
Cuantos giros repentinos, pero no por eso era menos feliz. Al contrario, con tan sólo ver a Saya feliz, él era feliz. Hagi sabía que Saya no recordaba aquella vez, aquella última pelea… aquel último beso después de que él le confesará su amor –con ayuda de Kai-, y tal vez nunca lo haría, o tal vez tardaría mucho en recordarlo… pero de cualquier forma no iba a repetir esa experiencia en ningún momento próximo; de momento se contentaría con verla sonreír y experimentar la vida simple como la primera vez que la conoció –alegre y sin preocupaciones-. Estaría a su lado –eso nadie lo podría evitar- y la ayudaría en cualquier cosa que ella se propusiera.
Hagi estaba seguro que Saya encontraría su camino y, si aún deseaba viajar por el mundo en su compañía, él se vería encantado de complacerla.
-Pero sólo si ella lo desea.
-¿Desear qué?
Sin darse cuenta, Rika había entrado a su habitación y le había escuchado. Hagi había estado demasiado ensimismado y eso era algo de preocupación; si bien ya no estaban en peligro como en el pasado, eso no era excusa para descuidarse.
-… En realidad hablas poco ¿no? Bueno, no es que me importe mucho –después de todo yo puedo hablar sin parar-, pero no estaría mal recibir contestaciones de vez en cuando.
Su silencio fue la única respuesta. Sin duda Rika tenía razón, pero en esos momentos, él estaba seguro que no necesitaba decir nada y que ella le entendería.
-¿Sabes?, hace tiempo que escuché de ti, y tenia ganas de conocerte.
Sí, sin duda sus respuestas no eran necesarias. Por lo menos le ayudarían a pasar el tiempo hasta que Saya regresara de la escuela.
-Mi padre nos contó de ti –a Iréne y a mí-, pero fue muy poco. Al principio pensé que era porque le caías mal o no te conocía lo suficiente, pero ahora veo que nos dijo todo lo que nos podía decir sobre ti.
-…
-En sí, yo le pregunté por ti.
¿Rika preguntó por él?
-… Es algo que sólo le conté a mi hermana una vez, y tampoco le di los detalles porque aún no estaba muy segura pero… tú nos estuviste cuidando todo este tiempo ¿verdad?, mientras tía Saya estaba durmiendo.
-¿?
-Umm, no es cosa del otro mundo. Una noche te vi, hace ya tantos años atrás.
Al parecer había empezado a ser descuidado desde tiempo atrás.
-…Al principio pensé que eras un ladrón. Después, cuando papá nos contó la verdad y te mencionó, supe en ese instante que nos estabas cuidando, tal como cuidaste a tía Saya todos esos años. No había otra explicación… desde ese momento deseé conocerte y hablar contigo, pero no te volví a ver hasta el día del despertar de tía Saya. Con la sorpresa olvidé hablar contigo, pero ahora que he recordado, creo que esperaré hasta que tú desees hablar conmigo… así que siéntete libre de llamarme cuando quieras, o de pedirme lo que quieras.
Y sin más, Rika salió de la habitación.
Sin duda alguna las hijas de Diva eran algo increíblemente peculiar. Después de todo, no todos los días recibes la noticia de que te conocían tiempo atrás y que quieren que hables más. Hasta ahora, nadie se había quejado por su carácter –bueno, no se habían quejado tanto-.
p.d. Capítulo 9 ¡terminado! –fanfarrias de fondo-. En primer lugar me disculpo por el retraso del capítulo, pero aquí está.
p.d.2 La apariencia de Rika es de cabello corto hasta los hombros, con un pasador –tipo broche- en el lado izquierdo; generalmente viste una falda corta color beige y una playera de manga corta color vino, usa tenis blancos. Iréne tiene el cabello largo hasta la mitad de la cintura, suelto o recogido en una coleta; gusta de usar un vestido azul claro con mallones –antes de las rodillas- color negro y tenis azules. Ninguna de las dos sigue usando lentes.
p.d.3 Como siempre, cualquier comentario es siempre bienvenido!
