Ginny veía a su novio con una actitud firme y segura de si misma. En cambio Michael dio dos pasos hacia atrás totalmente confundido.

- Estas bromeando.

- ¿Por qué habría de hacerlo?

- ¡Ese mocoso no puede ser tu hijo!

- No lo llames así. Es obvio que yo no lo parí pero lo quiero como si fuera mío.

- Se nota que no te has recuperado del todo después de la caída.

- Pues no…aun sigo contigo.

- ¿Qué quieres decir? – le pregunto asustado.

- Que quede tan mal de la cabeza, tanto que te recibí en mi casa después de que ni siquiera te tomaste la molestia de venir para ver como estaba.

- Te escribí una carta.

- ¿Tengo que agradecértelo? Te pregunto porque como quede mal de la cabeza.

- Tu me entiendes, tu también eres jugadora…estamos en el mismo ambiente profesional. Ginny somos el uno para el otro porque ambos estamos relacionados con las mismas personas, tenemos los mismos gustos, somos famosos, la gente nos admira…

- ¿Y que si te diría que ese ambiente no me gusta?

- Claro que te gusta, por Merlín Ginny ¿Cómo no te va a gustar ser el centro de atención y que la gente te aplauda y que te vea como un ser único?

- Michael terminamos.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Porque me aburres con tus aires de grandeza. Así que haz el favor de irte de mi casa.

- ¿Pero que le vamos a decir a los medios de comunicación?

- Puedes decirle lo que te venga en gana. No me importa.

- Todos pensaran que fue mi culpa por no ir a verte al hospital y eso dañaría mi imagen.

- Di lo que quieras.

- De acuerdo, pero creo que después te vas a arrepentir. Y para que veas que no soy rencoroso, búscame cuando vuelvas a caminar.

Ginny no le contesto, se sentía tranquila de que por fin se había quitado de encima a Michael, desde hacia tiempo que no lo soportaba por sus altos niveles de egocentrismo. Michael se fue sin despedirse de nadie y se hizo un silencio en la sala. Harry salió de donde había estado escondido viendo todo lo ocurrido.

- Me da gusto que lo hayas corrido.

- No lo hice por ti.

- Claro que no, lo único que yo te pedí es que no lo quería ver por aquí…y terminaras con él.

- ¿Qué esta pasando en la cocina? – le dijo para cambiar de tema.

No quería aceptar frente a Harry que en realidad si había terminado con Michael por él. Si Harry no hubiera regresado seguiría con Michael, al fin y al cabo él no la necesitaba para tener contratos o ser famoso como Cormac, era uno de los mejores jugadores de Inglaterra tanto como ella y Ron. El problema con Michael era creerse un ídolo y eso Ginny lo soportaba porque al final siempre lo ignoraba.

- Los niños le dieron no se que a tu papá para que pasara la mayor parte de su tiempo en el baño, mientras que ellos se encargaban de molestar a tu… exnovio – Ginny volteo hacia otro lado para que Harry no viera que tenia ganas de reírse – Debo irme.

- ¿Me dejas a Teddy?

- No, tiene tarea pendiente.

Ron regreso de su partido muy cansado, pero Victoire le insistió tanto que la llevara con Teddy al callejón Diagon. De hecho él también quería ir para hablar con Hermione. De nuevo Ron tuvo que ponerse su gorra y lentes de sol para no ser reconocido. Ya había pensado en la poción multijugos pero de solo recordar el olor que tenia, se le revolvía el estomago de nuevo.

Victoire caminaba emocionada tomada de la mano de su tío viendo todas las tiendas y señalando con el dedo todo lo que quería que le comprara de los aparadores.

- ¿Por qué no quieres que te vean tío?

- Porque me van a reconocer que soy jugador Vic.

- ¿Cómo a mi tío Charlie cuando me llevo al centro comercial mágico de Francia? – Ron asintió – Fue muy desagradable, una tipa se le subió y le planto un besote que casi lo ahoga.

- Así que tú no puedes decir que me conoces ¿de acuerdo?

- Cuenta con eso.

Harry hizo pasar a sus invitados a su casa, pero Victoire ni Teddy duraron cinco minutos sentados, se fueron a recorrer todo el callejón.

- ¿Cómo viste a Ginny en la terapia?

- No pone mucho de su parte ¿sabias que no quiere volver a volar?

- Si, dice que tiene miedo. Ginny ha volado desde que tenia como cuatro años, lo hacia a escondidas. Tomaba la escoba de Charlie por las noches y salía a volar – Harry le entrego un tarro de cerveza de mantequilla a Ron – tal vez tu puedas hacer que cambie de opinión.

- ¿Yo?

- Desde que la engañaste – Harry golpeo la mesa con su tarro de cerveza derramando un poco viendo directamente a Ron a los ojos – perdón, desde que Ginny pensó que la engañaste estuvo muy deprimida.

- Voy a hacer hasta lo imposible para que vuelva a ser la misma Ginny de antes.

- Gracias Harry, sabia que podía contar contigo.

- ¿Y tu? ¿Qué tal el mundo muggle?

- Ya te contó Hermione.

- Si ya lo hice ¿algún problema? – le decía Hermione parada en la puerta detrás de Ron.

- No, ninguno – le contesto tranquilamente tomando un trago de cerveza sin ni siquiera voltear a verla.

- Harry, Don Roger se vino a quejar de que Teddy soltó unos fuegos artificiales frente a su tienda rompiendo unas cosas.

- ¿Teddy?

- Seguro fue Victoire. Toma – Ron saco dinero de su cartera – para que le pagues los daños. Mi sobrina es igual a mis hermanos gemelos.

- Iré a ver – salio Harry dejando a Hermione y a Ron solos.

- ¿Ya estas mas tranquila? ¿Ya podemos hablar como gente civilizada?

- Tu y yo no tenemos nada de que hablar. Tu puedes vivir donde quieras y hacer lo que quieras…yo no tengo nada que ver.

- Claro que tienes algo que ver – se levanto para estar frente a ella – me dijiste en mi cara que mi familia vería muy mal que tuviera una amiga hija de muggles; que tu y yo éramos muy diferentes y no se que otras tonterías mas.

- Tu eres famoso…todos te conocen desde que naciste.

- No exageres.

- Pesaste 4 kilos 100 gramos y mediste 55 cm.

- Tu pesaste 3 kilos 300 gramos y mediste 50 cm – Hermione abrió los ojos sorprendida.

- Tu primera palabra fue "volar".

- La tuya fue "libro".

- Caminaste cuando tenías un año 15 días.

- Tu cuando tenias 11 meses ¿Ves? No somos tan diferentes. Tú sabes tanto de mí como yo de ti. Hermione dame una oportunidad por favor.

- ¿Por qué te interesas tanto en mi?

- Porque tu fuiste la única capaz de ponerme en mi lugar con tremenda cachetada que me diste – se acerco a Hermione acariciándole el cabello – la única que me conoce tal cual soy; la única que se acerco a mi sin importarle cuando dinero me pagaron en un comercial – estaban frente a frente, ambos cerraron los ojos para acercarse aun mas y besarse.

- Si fue Victoire pero Teddy asumió la culpa – llego Harry haciendo que Hermione pegara un brinco alejándose de Ron – Eh creo que…Neville me llama – dijo Harry apenado al ver lo que había interrumpido.

- ¡No! me llama a mi – dijo Hermione.

- ¿Alguien me llama? – se asomo Neville.

Se hizo un silencio. Ron tenía ganas de correr a Harry y a Neville en ese mismo momento; Hermione estaba muy nerviosa, todos sus intentos de mantener los pies sobre la tierra estaban cada vez fallando mas ¡Iba a besar a Ron Weasley!; Harry no sabía donde meterse, se maldecía por haber llegado justo en ese momento y Neville no entendía absolutamente nada.

- Creo que ya debo irme sino Victoire terminara con unos cuantos negocios. Harry, Ginny me dijo que mañana la terapia es a las ocho de la mañana.

- Si escuche al sanador cuando se lo dijo.

- Bueno, me voy – volteo a ver a Hermione y le dio un beso en la mejilla - ¿te veo mañana en casa de tus papas? Tu mamá me invito al cumpleaños de tu papá – Hermione asintió algo nerviosa – gracias por todo Harry.

- Te acompaño para buscar a los niños.

- Adiós Neville.

Una vez que Ron se puso sus lentes y gorra, salieron hacia el callejón para buscar a los niños. Caminaron un par de metros sin decirse nada hasta que Harry se atrevió a hablar.

- Ron, ya se que no es de mi incumbencia pero yo quiero a Hermione como una hermana – Ron asintió con la cabeza sin dejar de caminar - ¿Qué intenciones tienes con ella? ¿Por qué estas viviendo en el mundo muggle justo al lado de sus padres?

- Porque ella es única – suspiro – bueno al menos para mí lo es. Todas las chicas que conozco me tratan como si fuera un trofeo y no te voy a negar que me encantaba sentirme así. Pero después de conocer a Hermione mi vida cambió y por primera vez quise ser otra persona. Mi hermano Charlie fue el que me aconsejo que me acercara a Hermione siendo un muggle, ahí si puedo ser yo mismo y no el famoso Ron Weasley.

- ¿Estas enamorado de Hermione?

- Creo que si.

- Vaya – exclamó Harry con una sonrisa.

- Raro ¿no? – Harry asintió sin dejar de sonreír – pero ese carácter que tiene – dijo Ron negando con la cabeza. Harry soltó una carcajada – Es terca ¿verdad?

- Mucho.

- Eso la hace más interesante.

- Buena suerte.

- Lo mismo digo. Ginny no es una santita.

- No que va, esas miradas que me da a veces son como ráfagas de fuego – los dos se empezaron a reír hasta que se escucharon muchos gritos.

- ¿Qué pasa? – pregunto asustado Ron.

- No lo se pero hay que encontrar a los niños.

Toda la gente en el callejón corría de un lado a otro asustada. Harry y Ron corrían tratando de buscar a Victoire y a Teddy entre la muchedumbre de gente sin ningún éxito. Harry alcanzo a ver a unos hombres con mascaras lanzar hechizos a un negocio "Todo para tus pociones" dejándola en llamas. No lo podía creer, eso nunca había pasado en el callejón diagon desde hacia varios años. Recordó que cuando él estaba en Hogwarts sus padres le platicaron que hubo un ataque a esa misma tienda porque querían ingredientes para hacer pociones de magia oscura y los vendedores se las negaron. Unos meses después fue cuando ellos, Sirius, Lupin, Tonks y los padres de Neville fueron enviados a Canadá a ayudar a los aurores de ese país a matar a Voldemort, donde desgraciadamente no regresaron con vida. Según su padrino había magos en Inglaterra que adoraban y tenían las mismas ideas que Voldemort, era por eso que querían hacer magia oscura.

- Harry no los veo.

- La tienda de mascotas, vamos ahí.

Cuando llegaron a la tienda estaba cerrada. Ron tocaba la puerta desesperado por encontrar a su sobrina y a Teddy.

- ¡LISA! ¡LISA BUSCO A TEDDY! ¡LISA SOY HARRY!

Después de unos minutos una señora abrió muy despacio la puerta dejándolos entrar.

- Gracias Lisa ¿Has visto…?

- Si Harry me los lleve arriba a mi casa.

- Gracias – Harry la abrazo ya mas tranquilo.

Esperaron a que todo se calmara. Después de unas horas salieron de la tienda de mascotas para la casa de Harry, llegar a Sortilegios Weasley iba a ser toda una travesía, había aurores patrullando y tenían bloqueado el callejón justo frente al negocio dañado.

- Si tío vamos a quedarnos un rato más aquí.

- Puedo hacer una aparición conjunta Vic.

- Sabes que mi mamá no le gusta que me hagan eso.

- Tu mamá – resopló Ron.

- No hay problema que se queden aquí Ron.

- ¿Hermione también cerró su negocio?

- Si, aunque el ataque fue un poco más lejos de aquí, todos los negocios cerraron.

- Harry – hablo Neville quien había permanecido callado durante un tiempo - ¿tu crees que…?

- No lo se Neville.

- ¿Qué cosa? – pregunto Ron.

- Teddy ¿ya le diste de comer a Arnold? – El niño negó con la cabeza – ve a darle de comer y cierra la puerta de tu habitación.

- ¿Qué pasa? – volvió a preguntar Ron después de que los niños se fueron, y al ver las caras preocupadas de Harry y Neville.

- Hace años hubo un ataque similar…

- Y en la misma tienda – dijo Neville.

- Los padres de Neville y míos eran aurores y nos comentaron que había magos que les gustaba la magia oscura y tenían las mismas ideas de Voldemort.

- ¿El mago tenebroso de América?

- Si, se hacían llamar mortifagos y querían gobernar el mundo mágico.

- Fue por ellos que ese tal Voldemort quería venir a Inglaterra. Nuestros padres fueron enviados a America para luchar contra él.

- Si esa parte me la platico Ginny…lo siento mucho ¿Ustedes creen que esos…mortifagos hayan regresado?

- No se.

- Mi papá me dijo que usaban mascaras – dijo Neville. Harry se tallo los ojos preocupado, prefirió no decirle a Neville que precisamente los atacantes también llevaban mascaras.

Ron le envió una nota a su madre con Hedwig diciéndoles la situación en que estaban para que no se preocupara. Pero no había pasado ni una hora cuando tocaron la puerta de la casa de Harry. Neville abrió sorprendiéndose de estar frente a otro Weasley, pero este con un semblante serio y educado, detrás de él venían cuatro aurores.

- Muy buenas noches señor…

- Neville.

- Neville, mi nombre es Percy Weasley.

- Si…si…lo he visto en las noticias.

- Busco a mi hermano Ronald y a mi sobrina Victoire.

- Si están arriba…pase.

Percy agradeció con una sonrisa a Neville y los cuatro aurores se quedaron a escoltar la puerta. Ron y Harry jugaban un partido de ajedrez mágico y los niños veían televisión.

- Ronald.

- ¿Qué haces tu aquí? – le pregunto Ron extrañado.

- Vine por ustedes. Hola Harry no te había visto desde que Ginny estuvo en el hospital.

- Si es cierto ¿Gustas tomar algo?

- No gracias.

- ¿Mamá te mando por nosotros?

- No de hecho fue tu hermana – dijo resoplando.

- ¿Ginny te mando por nosotros?

- No precisamente. Se enteró del ataque en el callejón Diagon y quería saber como se encontraban.

- Le mande una carta a mamá.

- Eso no le basto. Me mando llamar para que utilizara mis influencias y viniera aquí para saber como estaban todos.

- ¿Y tu le hiciste caso? – le pregunto Ron cada vez mas extrañado.

- Claro que no pero…me mando un vociferador amenazándome con su hechizo moco murciélago – Ron y Harry se empezaron a reír – así que aquí estoy. Harry, Ginny me dijo que te dijera que – se removió incomodo acomodándose el saco - ¿Por qué carajos no le escribiste para decirle como estaban Teddy y tu? y... en fin me dijo muchas groserías que no pienso repetirlas.

- Prepara tu testamento Harry – se burló Ron.

Para cuando Harry llegó a la madriguera por Ginny y su madre para ir a la terapia, ya había olvidado lo que le había dicho Percy. Toda la noche se la había pasado preocupado por el ataque al negocio de pociones. Conocía a los dueños y sabía que eran personas trabajadoras y éticas. Pero también vendían pociones para hacer magia oscura ya que las vendían a escuelas o a instituciones privadas, siempre con fines académicos, pero registraban a todos los que las compraban y no a cualquier persona se las vendían.

Saludo a la señora Weasley cuando lo hizo pasar a la casa. Ya tenían todo listo solo faltaba que bajara a Ginny de su habitación. Harry toco la puerta y la abrió cuando escucho un "adelante", de ahí todo fue confusión. Sentía que se ahogaba y veía todo borroso. Su instinto fue tratar de quitarse de la cara eso que lo estaba asfixiando y cuando lo toco tenía una textura pegajosa como si fueran mocos.

- ¿ACASO SABES LA ANGUSTIA QUE PASE AL NO SABER NADA DE TEDDY? ¿ERA MUCHO PEDIR QUE ESCRIBIERAS UNA CARTA JUNTO CON LA DE RON DICIENDOME LO QUE HABIA PASADO? ¿TIENES IDEA LA DESESPERACION DE NO PODERTE MOVER PARA IR A BUSCARLO?

Harry tomó su varita del pantalón y se quito los mocos de la cara.

- ¿Qué te pasa? ¿Estas loca?

- ¡ESTOY PARALITICA IDIOTA! Y da gracias a Dios que lo este porque si no en estos momentos te estaría golpeando.

- ¿Qué esta pasando? – llegó Ron todo mojado con una toalla en la cintura.

- Tú hermana…tu hermana esta loca.

- Imbécil ¿Cómo esta Teddy? – Ginny lo fulmino con la mirada.

- ¿Qué? – Harry estaba muy confundido. Volteo a ver a Ron quien tenia una sonrisa burlona - ¿Qué me hizo?

- Su hechizo moco murciélago ¿Por qué crees que Percy fue por Vic y por mí después de la amenaza de Ginny? Bueno los dejo, tengo entrenamiento. Que tengan un bonito día.

- ¿Por qué no me escribiste?

- ¡Ron lo hizo!

- Ron lo hizo – dijo Ginny remedándolo con gestos de fastidio - ¿sabes lo que escribió el baboso de mi hermano? "Ataque en el callejón-todo bien" y en las noticias diciendo que había muchos heridos.

- No sabía.

- No sabía – volvió a remedarlo.

- Bueno ya, pensé que Ron había sido mas claro y no vi la necesidad de enviar otra carta al mismo lugar.

- A mi me tienes que decir todo lo referente a Teddy ¿entendido?

- Tu no eres quien para ordenarme – Ginny le lanzó otro hechizo pero Harry fue mas rápido y pudo detenerlo, pero lo que no se esperaba es que ella después del hechizo le lanzó un libro grueso con la mano y ese si le dio de lleno en la cabeza - ¡Ginny!

- ¿Entendido? – le volvió a preguntar pero ahora con un zapato en la mano.

- ¿Ya están listos? Se nos hace tarde – llego la Sra. Weasley con una sonrisa - ¿te ayudo a ponerte el zapato hija?

Harry respiró tranquilamente al ver que Ginny le entregaba el zapato a su mamá. Durante toda la terapia no se dirigieron la palabra. Ginny estaba molesta porque su mamá le estaba enseñando a Harry como se hacían los ejercicios y sintió un golpe en el corazón al ver que él le tomaba la pierna y ella no podía sentir nada. De repente le vino un miedo muy profundo, de solo pensar que no volvería a caminar y que no volvería a sentir cuando Harry la tocara, la hizo estremecerse.

Cuando llegaron a la casa, Molly se sentía muy cansada y le dolía la espalda por haber estado hincada mucho tiempo, pero en realidad quería aprender a hacer todos los ejercicios que le hacían los sanadores a Ginny. Harry llevo a Ginny a su habitación y la acostó en su cama.

- ¿Qué tienes? – le pregunto Harry al verla con la mirada perdida.

- Nada.

- ¿Sigues enojada conmigo? – Ginny no le contesto, siguió en la misma posición – discúlpame pero en realidad pensé que Ron les había dicho que estábamos todos bien.

- Me asuste mucho y además…- se le quebró la voz y prefirió voltearse de lado.

- ¿Además que?

- Nada. Vete Harry.

- Sabes que puedes confiar en mí – le dijo sentándose en la cama y acariciando el largo cabello pelirrojo.

- Déjame sola por favor.

- No – se acostó frente a ella - ¿Qué pasa?

- Teddy y tu estaban en peligro y yo…yo no podía hacer nada – dijo con un nudo en la garganta – no me puedo mover, soy un estorbo, una carga…

- Eso no es cierto – Harry le limpiaba la lagrima que no pudo retener Ginny.

- Harry, hoy que me tocaste – Ginny derramo mas lagrimas – no te sentí, no sentí nada.

- Ginny los sanadores dijeron que se requería de tiempo, ten paciencia.

- Yo quiero sentirte, quiero que todo mi cuerpo reaccione a tu tacto.

- Tal vez ahora tus piernas estén dormidas pero algún día despertaran – le decía acariciando se cabello y limpiándole las lagrimas – pero puedes sentir mis caricias en tu cara, en tu cabello y puedes sentir cuando te beso.

Ginny cerró los ojos para disfrutar el beso de Harry. El poco a poco lo fue profundizando y haciendo que ella se acostara de nuevo de frente y él encima de ella. Ginny revolvía el cabello azabache y después bajo sus manos por toda la espalda de Harry para introducirlas dentro de su camisa. De inmediato Harry se levantó algo agitado.

- No podemos, estamos en tu casa – Ginny se le quedo viendo con expresión de tristeza – Gin de veras que deseo tanto hacerte el amor pero hay que respetar tu casa. Tu mamá puede entrar en cualquier momento.

- Si claro…tienes razón – le dijo tratando de parecer estar de acuerdo en eso, pero por dentro sentía que Harry ya no la deseaba por estar paralítica.

- Extrañaba tus besos – le dijo Harry con una sonrisa. Ginny sonrió de lado y bajo la mirada - ¿Qué tienes? ¿Por qué esa mirada triste?

- No, por nada. Yo también los extrañaba.

Harry se sentó a un lado de ella y la volvió a besar pero Ginny ya no fue tan entusiasta en corresponderle el beso.

- ¿Qué pasa?

- Estoy cansada.

- Entiendo, entonces te dejo para que descanses – le dio otro beso y se levantó de la cama – mañana te traigo a Teddy.

- Mañana no tengo terapia.

- ¿No quieres que venga tu hijo a verte? Hace un par de horas casi matas al padre porque no te dio noticias de él – le dijo en tono divertido desde la puerta.

- Cierto.

- Te veo mañana, que descanses.

- ¿Ya te vas? – le preguntó Ron, quien venia vestido muy formal.

- Si ¿Y tu porque tan bañadito y arregladito?

- Es el cumpleaños del papá de Hermione ¿Qué no piensas ir a la fiesta?

- Lo había olvidado. Hermione me va a matar.

- Te acompaño, mi imagino que también va a ir Teddy.

- Claro.

- Adiós Ginny – le dijo Ron y Harry le cerró un ojo sonriéndole de manera de despedida.

Una vez que salieron Harry y Ron cerrando la puerta de la habitación, Ginny se sentó y se toco las piernas. Empezó a llorar al no sentir nada ¿Cómo podía pensar que Harry la deseaba sin poderse mover? ¿Cómo podía ir a una fiesta sin ser una carga? Se dejo caer en la cama tapándose la cara con las manos y soltando un llanto desgarrador.

La fiesta del señor Granger era muy alegre: música, baile, bebidas, todo en el jardín trasero de la casa donde ahora había mesas y una pista de baile. La mayoría de los invitados eran gente adulta, amigos de los padres de Hermione. Los únicos jóvenes que había eran Hermione, Harry, Neville, Luna, Ron y el único niño: Teddy. Así que ellos convivían adentro de la casa para no aburrirse con las pláticas de los mayores, aunque de vez en cuando Neville y Luna salían a bailar cuando les gustaba alguna canción.

- No sabía que tus papas tuvieran Nintendo Hermione – le dijo Ron jugando con Teddy.

- Me lo compraron a mí – aclaró el pequeño.

- Así es, el Nintendo es de Teddy – le dijo la Sra. Granger quien había entrado a la casa por mas aperitivos – él es como el nieto que aun no tenemos, pero no perdemos la esperanza que algún día llegue ¿quieres un aperitivo Ron?

- Gracias.

- Se ve que te llevas muy bien con Teddy Ron ¿Te gustan los niños?

- Si, tengo una sobrina y es la alegría del hogar.

- ¿Cuántos hijos te gustaría tener?

- Mamá te llaman afuera – le dijo Hermione con la ceja levantada.

- Si claro – tomo otra charola de aperitivos y volteo a ver a Ron – a mi me gustaría tener dos nietos, una niña y un niño.

Hermione le dio un golpe en el brazo a Harry al ver que se estaba riendo.

- Harry ¿me ayudas a cargar unas cajas de cerveza? – Le preguntó el Sr. Granger, Harry asintió levantándose de la sala – Hermione necesito que me ayudes.

Hermione se fue detrás de Harry dejando a Ron y a Teddy solos en la sala jugando Nintendo. Luna y Neville salieron a bailar en la fiesta. Harry estaba acomodando las cervezas en las hieleras mientras que Hermione ponía las botellas vacías en las cajas.

- Hoy bese a Ginny – le confeso Harry con una sonrisa.

- ¿De veras? ¿Se reconciliaron?

- Yo digo que si, aunque la note un poco rara.

- ¿En que sentido?

- Bueno lo que pasa es que…ella se siente muy deprimida por no poder caminar y además de eso me dijo que cuando le ayude a su mamá con los ejercicios y le toque las piernas, no pudo sentirme.

- Pobrecita, me imagino que ha de sentirse muy triste.

- Si, pero cuando la bese por primera vez, me correspondió como antes solo que – Harry se puso rojo.

- ¿Qué? – sonrió Hermione al verlo así.

- Bueno ya que, a ti todo te cuento. Cuando nos besábamos ella metió sus manos adentro de mi camisa y pues como comprenderás no podíamos llegar a algo mas, estábamos en casa de sus padres, así que me levante de inmediato y le dije que no podíamos.

- ¿Y después? – le pregunto cruzándose de brazos.

- La volví a besar pero ella ya no me beso igual, me dijo que estaba cansada.

- Ay Harry ¿Qué no ves que la heriste mas?

- ¿Yo?

- Claro, la hiciste sentir que no la deseas por su estado.

- No digas tonterías Hermione.

- Me acabas de decir como se siente ella, después la besas y te levantas en la primera señal que ella te da de que quiere algo más contigo.

- Pero estábamos en casa de sus padres.

- Pues si, pero al menos hubieras esperado un poco mas.

- ¿Tu crees que me iba a poder contener? Amo a Ginny y la deseo, pero también estoy consciente de los lugares en donde puedo o no puedo…tu sabes.

- ¿Al menos le pediste que fuera tu novia?

- No – Hermione resopló - ¿Qué?

- Ginny ahora se siente muy deprimida, necesita que le hablen, que le digan cosas tiernas y bonitas…que la motives, que la animes.

- Bueno ya entendí.

- Hombres – rodó los ojos Hermione - ¿Qué piensas hacer?

- ¿De que? – Hermione le dio un zape en la cabeza - ¡Auch!

- ¿Cómo que de que? Para hacerla sentir mejor.

- Pues no se. Dime tú.

- Invítala a tu casa, yo te puedo ayudar a llevarla.

- ¿Para que? – Hermione le dio otro zape en la cabeza - ¡Auch! Hermione deja de golpearme.

- Acabas de decir que tú sabes en donde puedes o no puedes, y es obvio que en tu casa puedes.

- ¿Pretendes que me lleve a Ginny a mi casa para acostarme con ella?

- Pretendo que lleves a Ginny a tu casa para hacerla sentir mejor. Harry lo que necesita Ginny es que la trates como si su problema en las piernas no tuviera importancia.

- Tienes razón, yo solo veo a Ginny para ir a la terapia.

Cuando Teddy cayó dormido en el sillón de la sala fue la primera señal de que debían despedirse de la fiesta. Neville, Luna, Harry y Teddy se fueron a sus respectivas casas pasada la media noche. Hermione se iba a quedar esa noche con sus padres para ayudarles a recoger todo lo de la fiesta y Ron se ofreció a ayudar también, al fin y al cabo vivía en la casa de al lado.

Todavía quedaban unas cuantas parejas, la mayoría un poco pasaditas de copas, así que Hermione salió a sentarse en las escaleras de la entrada. La luna estaba brillante y presentaba un hermoso paisaje junto con las estrellas.

Ron, que a pesar de estar platicando con la Sra. Granger y una amiga, no le quitaba la vista de encima a Hermione, se dio cuenta a donde se dirigía ella y decidió seguirla.

- ¿Ya te aburrieron?

- No, solo estoy cansada.

- Si quieres irte a dormir, yo recojo todo – le dijo sentándose a un lado de ella.

- No ¿Cómo crees?

- Lo voy a hacer con magia.

- Lo sé, pero aun así – negó con la cabeza – si quieres ya ir a descansar.

- No, me gusta estar aquí.

Se quedaron viendo el cielo. Hermione se estremeció por el frío y froto con sus manos sus hombros. Ron se quito su saco y se lo puso en los hombros a Hermione con una sonrisa.

- Faltan unos días para navidad y aun no cae nieve.

- Si es raro ¿no? – Ron asintió y volvió a ver el cielo - ¿Vas a pasar nochebuena con tu familia?

- Si, pensábamos ir a Francia con Bill pero después de lo de Ginny los planes cambiaron ¿Y tu?

- Aquí, siempre viene Harry con Teddy y Andrómeda, la abuela de Teddy. Aun no hago las compras de navidad, en estas fechas el callejón esta saturado de gente, aunque después de lo que pasó…

- Puedes hacer las compras en Londres muggle.

- Si también, solo que comúnmente compro cosas mágicas excepto a mis padres ¿Tu ya hiciste tus compras?

- Siempre compro los regalos por catalogo, nunca salgo de compras. Bueno hasta ahora que he salido con tus padres. De hecho a tu mamá le gusto unos aretes y son los que le voy a comprar para navidad ¿me acompañas a comprarlos?

- Claro, yo también tengo que comprarle el regalo a mis padres.

- Después de ahí te invito a comer.

- De acuerdo – le sonrió Hermione.

- Entonces ¿es una cita? – Ella asintió apenada – Excelente.

Al día siguiente Harry fue a visitar a Ginny pero sin Teddy, tenia planeado llevar a Ginny a su casa con el pretexto de que debía distraerse un poco. Nadie de la familia Weasley se opuso, al contrario le agradecieron ese gesto tan generoso de Harry.

Ginny no estaba muy convencida, no quería ser una carga para Harry y sabía que el hecho de llevarla hasta su casa iba a representar toda una odisea. Y así fue pero Harry la hizo divertida, y entre él y Hermione se las ingeniaron para que Ginny Weasley pasara desapercibida en el callejón diagon en una silla de ruedas.

Todo el día Ginny la pasó de maravilla, entre la ingenuidad de Neville y siendo la burla de los demás; los bocetos de diseños de modas que le hizo a Luna; los juegos de mesa con Teddy; las pláticas de "solo chicas" con Hermione y los besos de Harry, el día se terminó rapidísimo.

Por la noche Hermione se llevó a Teddy a su casa, según a ver películas. Harry le preparó una cena especial a Ginny solo para dos.

- Todo el día no has parado de atenderme.

- Me gusta hacerlo.

- Ya es tarde ¿A que hora vamos a regresar a mi casa?

- No vas a regresar, esta noche te voy a secuestrar.

- ¿En serio? – le preguntó riéndose.

- Si, Ron le dijo a tus padres que te quedarías con Hermione.

- ¿Ron también sabía de esto? – Harry asintió riéndose – eres muy amable pero no creo que sea buena idea.

- ¿Por qué no?

- Porque no me puedo mover.

- Yo te cargo.

- No Harry…

- ¿No te quieres quedar porque no me has perdonado? ¿Cómo quieres que te demuestre que me equivoque al besar a Cho? ¿Cómo quieres que te demuestre que yo no soy como los demás?

- Ya me has demostrado que no eres como los demás – le dijo acariciando su mejilla – pero deberías de pensarlo mejor…yo no se si algún día volveré…

- Los sanadores han dicho que si, todo depende de ti.

- Tú has visto que hago todo lo que me dicen.

- Pero lo haces sin ganas. Ginny tienes que proponértelo…tienes que volver a caminar y así regresar a jugar…

- ¡No! Yo no voy a volver a volar.

- Claro que lo harás, porque eso es lo que te gusta hacer.

- Aun tengo pesadillas: veo la bludger venir directo hacia mí, escuchar gritos a lo lejos sin poder hacer nada, después un gran dolor en la espalda…

- Yo te voy a ayudar. Ron me dijo que tenias muchas cartas de admiradores – ella asintió bajando la mirada - ¿Por qué no las has leído?

- ¿Para que?

- Para saber que piensan ellos – Ginny suspiro - ¿Me dejas estar contigo cuando las leas?

- Esta bien.

- ¡Esa es mi chica! – Ginny abrió los ojos sorprendida y Harry se le acerco para quedar a centímetros de distancia – porque eres mi chica ¿verdad Ginny?

- Harry tal vez sea mejor que me vaya…

- No – la empezó a besar suavemente hasta llegar a su cuello – quédate.

- No creo que sea buena idea.

- En casa de tus padres pensabas diferente.

- Me deje llevar.

- Ahora estamos solos – le decía sin dejarla de besar – no están tus padres…

- Pero tu no…

- Yo te deseo Ginny, quiero hacerte mía otra vez.

Harry la tomo en sus brazos y la llevó a su habitación. La acostó lentamente sobre la cama y se quitó la camisa. La empezó a besar desde los pies subiendo por sus piernas. Ginny empezó a llorar en silencio al no sentir los besos de Harry, pero aun así él continuo besando el cuerpo de ella subiendo lentamente hasta llegar a su boca.

- Ginny – le dijo limpiándole las lagrimas - ¿quieres ser mi novia?

- ¿Cómo? – preguntó extrañada.

- Juntos podemos superar esto, juntos vamos a luchar para que vuelvas a caminar ¿Qué dices? ¿Aceptas ser mi novia?

- Si.

Harry le sonrió y la empezó a besar apasionadamente. Esa noche Ginny se sintió la mujer mas amada del mundo, Harry la hacia sentir un ser único, inigualable. Esa noche Harry le hizo el amor a Ginny.