La semana transcurrió normalmente, Darien no sospechaba de nada, ya que estaba mejorando de a poco. Para el fin de semana habían organizado un día de campo. Pero por esas casualidades del destino, Mina se "enfermó" así que con esa escusa se quedó en la tranquilidad del hogar.
Cuando la joven pareja llegó al campo, Serena salió a caminar, y se encontró con un hermoso paisaje, lleno de árboles. Asique fue corriendo a buscar a Darien, preparó una canasta con sándwiches, tomó un mantel y lo llevó a aquel hermoso lugar.
Ambos disfrutaban estar en compañía del otro, cada tanto Darien aprovechaba y se le colocaba encima para capturar sus labios en románticos besos. Serena no se quejaba, adoraba sentirse amada por aquel hombre.
-Serena hay algo que quiero decirte, y necesito que me dejes terminar de hablar.-
La rubia se sorprendió con aquellas palabras pero asintió.
-Sé que es muy apresurado, pero hace rato que quería proponértelo…- Sacó una cajita azul de su chaqueta, abrió la tapa dejando expuesto un hermoso anillo de diamantes.- ¿Te casarías conmigo?-
Serena comenzó a llorar, no podía creer que al fin se lo propusiera.
-¡Sí Darien, acepto!- Dijo abrazando al pelinegro, y fundiéndose en un romántico beso.
El cual cada vez se volvía más exigente. Pero de un momento a otro la rubia lo detuvo. Darien se sorprendió y en ese mismo momento la Serena posó uno de sus dedos en los labios del pelinegro, ya que estuvo a punto de decir algo.
-Ahora es mi turno de hablar, y no acepto interrupciones a menos que o te de permiso, ¿de acuerdo? – El pelinegro asintió. – Bueno, hay un problema con todo esto, no estamos solos… Y no lo digo precisamente por Mina- Darien no entendía nada, pero como lo había prometido no interrumpió. Serena colocó una mano en su vientre y luego dijo- Estoy embarazada Darien, vamos a ser papás-
El pelinegro empezó a sentir un montón de sensaciones que no había sentido antes, estaba feliz por eso. Pero al ser padre primerizo era obvio que sintiera miedos y dudas. Volvió a abrazar a su futura esposa y comenzó a besarla. La amaba. Luego de un momento ninguno de los dos dijo nada, y Darien rompió el silencio.
-¿Hace cuanto lo sabes?-
-Me enteré aquel lunes en el hospital-
-¿Y por qué no me lo dijiste?-
-Estaba esperando el momento adecuado… ¿Hice mal?- Preguntó haciendo un puchero.
-¡Claro que no! Pero no me hubiese preocupado tanto por tu salud, Serena ¡me has hecho sufrir tanto!- Dijo al borde de la risa
-¡Lo siento! Pero también tú te preocupas demasiado, además… ¿Nunca se te cruzó por la cabeza la idea de un embarazo?-
Esas palabras lo dejaron helado. – Ehhh, no porque yo, y después tu, nosotros…- No sabía que decir. Serena estallo en risas haciendo que el pelinegro se contagie.
-Se está haciendo de noche, no quiero que les pase nada a los dos amores de mi vida- Dijo Darien abrigando a Serena con su saco.
Se dirigieron a la cabaña, era pequeña pero acogedora. Se encontraban frente al fuego de la chimenea, ambos abrazados, charlando de ellos, de su futuro.
Darien cada tanto le hablaba al vientre de Serena, a su "bichito" como le había puesto cariñosamente ya que obviamente no sabían que iba a ser.
-Y bien… ¿Cuando podré ver a mi bichito?-
-Todavía no saqué turno con ningún ginecólogo…-
-¿Qué? – La interrumpió Darien alarmado- ¡Mañana mismo te sacas un turno! y no acepto un no por respuesta.
-Te preocupas demasiado, pero está bien. –
La pareja se fue a su dormitorio, estaban muy cansados para permanecer mucho tiempo despiertos. Serena se acostó sobre el musculoso pecho de su amado, él la abrazó por los hombros y ambos cayeron en un profundo sueño.
Lo sé, es hiper cortoooo! Perdooonen :S Es que ando sin tieeempo, y se me complica escribir !
Pero prometo que entre mañana o el martes actualizo!
Graciaas a todas por sus rw, alertas, suscripcionees...
No saben lo feliz qe me hacen (:
Eli
