Nota: Los personajes mencionados en este Fanfic no me pertenecen a mi sino al maestro Masashi Kishimoto. Míos son solo los Oc.

-Diálogos-

"Pensamientos"

(Lugares)

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Paga lo que debes...

Bajé de un salto, no me di cuenta cuando ni como pero la puerta ya estaba abierta y Deidara desaparecía a toda velocidad en la oscuridad del interior, mi corazón se contrajo un poco al pensar lo que pudo haber pasado para que estuviese tan alterado, solo había estado ahí unos meses pero podía decir con toda seguridad que ese no era su comportamiento normal.

-No tengo tu tiempo- Sasori me miraba molesto desde el hoyo que llevaba al escondite, no conteste y me limite a entrar rápidamente, solo pude escuchar el sonido de la piedra que hacía de puerta bajar ruidosamente –Sera mejor que vayamos con Pain-sama, tenemos que dar nuestro reporte-

-¿Vamos juntos?-

-¿Conoces el camino?- Iba delante de mí por lo que no pude ver su expresión, pero parecía verdaderamente molesto

-Pues s-si pero…- Me estaba poniendo nerviosa, no contestó y sólo anduvo más rápido, terminó de bajar las escaleras y llegamos a una bifurcación de un pasillo, yo sabía que si tomábamos el del lado derecho llegaríamos a una estancia que después daba a la cocina, pero tomamos el lado izquierdo. Caminamos en la oscuridad hasta llegar a un área más iluminada donde había una puerta de metal muy grande "este es el camino que tomamos el día que llegue a la guarida, con razón no había vuelto a ver esta puerta" había ido un par de veces a la "oficina" de Pain-sama pero no por este camino. Sasori abrió la puerta y la sostuvo hasta que entré –Gracias- murmuré, frente a nosotros estaba el líder con su penetrante mirada bicolor sobre nosotros.

-Pain-sama- Dijo Sasori con una inclinación que yo imité.

-Ella primero- dijo demandante, camine lo más decidida que puede con las piernas temblando hacia el escritorio mientras sacaba de mi mochila el pergamino y lo colocaba frente a él, me alejé un poco -¿Y bien?- pregunto con las manos frente a su boca lanzándome una mirada inquisitiva, procedí a contar como pude todo lo que me había pasado omitiendo el hecho de que había sido herida remplazándolo porque Kaito me había alcanzado en la entrada del puente y me había ofrecido un lugar en su casa para descansar –Muy bien, mandaremos una compensación a Kaito por su buen desempeño, dile a Kakuzo que le mande 10,000 ryo lo más pronto posible- sin más desvió la mirada hacia Sasori quien se acercó al escritorio, al estar a mi lado ambos me lanzaron una mirada tan pesada que jure que con eso podrían haberme detenido el corazón, me incline ante Pain y me di la vuelta para buscar la puerta por la que normalmente entraba, al salir me giré pero ya ninguno de los presentes me prestaba atención.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Los nervios me duraron todo el camino a la cocina, cuando estuve ahí solté un largo suspiro recargada en la pared "me pregunto si Konan ya habrá regresado" tenía que contarle lo que había pasado. Un golpe en la mesa me hizo volver mi atención hacia quien había entrado a la cocina, sentí un escalofrío al ver a Kisame en la mesa.

-H-hola, Kisame-san- el aludido solo me miro con una media sonrisa.

-No te has olvidado de que me debes un favor ¿Verdad?-

-P-por supuesto que no- Lo que me faltaba, Kisame e Itachi habían guardado silencio todo este tiempo por lo que había pasado con Akira la vez que me atraparon después de pasar el rato con él y su madre pero no tenía ánimos en este momento para ningún tipo de compensación.

-Veras- comenzó- en el pueblo acostumbran hacer un festival por la llegada del verano así que tú- exclamo señalándome- me vas a acompañar esta noche ¿Tienes una objeción?-

-Pues yo…-

-¡No! Excelente te veo en 1 hora en este lugar- sin más se dio vuelta y salió con dirección a la estancia

-Demonios- dije a lo bajo, me tomo unos minutos encontrar fuerza para ir hacia mi habitación, darme un baño y ponerme ropa limpia.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Como acordamos después de una hora llegué a la cocina pero no había nadie así que me senté en un banco cerca de la barra, pasó un rato hasta que escuche la puerta abrirse voltee para encontrarme con Deidara.

-¿Qué haces vestida así?- baje la cabeza en busca de que algo estuviera mal ya que estaba algo cansada y podía haberme puesto la ropa al revés o algo así –Olvídalo- giró los ojos y comenzó a avanzar hacia la puerta para irse, él también estaba arreglado vestía unos pantalones de mezclilla, tenis negros, una camisa azul marino y llevaba el cabello recogido en su clásica coleta.

-E-Espera- se giró hacia mí- ¿Estas bien?- alzó una ceja.

-Claro que si- siguió con su camino cerrando la puerta con un fuerte golpe. Me senté de nuevo en el banco para continuar mi espera hasta que sentí una mano en mi hombro, di un pequeño salto antes de mirar, frente a mi había un hombre de tez blanca con el cabello negro corto, usaba un pantalón de mezclilla, unos tenis y una camisa de manga larga todos de color negro-¿Pero quién… Kisame?- el aludido soltó una carcajada.

-¿Quién más podría ser? Estúpida- su agarre se hizo más fuerte, su rostro se puso serio y se aclaró la garganta- perdona… Hiyuki, te ves muy bien- No había hecho mucho esfuerzo en mi imagen, me había puesto una falda arriba de la rodilla de color azul marino, una blusa de manga ¾ de color blanco y unas sandalias, solo había cepillado mi cabello y lo había dejado suelto

-Gracias- Kisame extendió su brazo, lo tome y salimos de la cueva, de vez en cuando lo miraba disimuladamente para aprenderme las facciones de su rostro, aunque no creo que fuese difícil distinguir a un tipo con tez blanca y ojos violetas. Después de un rato llegamos al pueblo, todo estaba iluminado con lámparas de papel que colgaban de alambres a los costados de las calles, había muchas personas en la calle vestida de diferentes maneras, algunas como nosotros utilizaban ropa normal, pero también había otras que utilizaban hermosos kimonos de colores mientras paseaban por los puestos de comida "No parece un castigo enserio, de hecho parece divertido".

Nos internamos en el mar de gente, al pasar por una pequeña plaza donde había música pude observar a varias parejas que charlaban alegremente, caminaban tomadas de la mano e incluso bailaban. La música era meramente instrumental y tranquila con un ritmo que les permitía bailar muy cerca el uno del otro.

-¿Quieres bailar?- Kisame que hasta ahora había caminado en silencio me ofrecía su mano para llevarme a la pista improvisada, dude un momento.

-La verdad no he bailado antes-

-Yo te enseño- me guiño un ojo mientras me arrastraba, nos detuvimos en un lugar donde terminamos rodeados de parejas, tomo mi cintura y coloco mis manos en sus hombros meciéndose lentamente, parecía muy amable pero había algo extraño cuando lo miraba, algo que me decía que lo que veía no era verdad. Después de un rato decidí ignorar mis sospechas, Kisame había dejado de mirarme y ahora miraba con una sonrisa divertida hacia algún punto a mi derecha, decidí seguir su mirada solo para encontrarme una escena interesante. A lo lejos y apenas visible por la gente que revoloteaba a nuestro alrededor se podía observar una cabellera rubia que yo conocía bien.

Deidara se había unido al baile con una chica una cabeza más pequeña que él, tenía el cabello verde, un poco rizado y largo, no vestía un kimono sino un vestido azul marino que combinaba a la perfección con la camisa de él, era ceñido hasta la cintura donde iniciaba la falda hasta las rodillas. Sentí mis mejillas arder cuando él la pegó a su cuerpo para besarla rápidamente en los labios.

-¿Quieres hacer lo mismo?- Kisame me miraba con una ceja alzada y una sonrisa burlona ¿Cuánto tiempo tenía mirándolos? No lo sabré nunca, incluso me había detenido haciendo que algunas miradas molestas se posaran en mí- No tienes que rogar por ello- de un rápido movimiento pego su cuerpo al mío, mi padre tenía una pequeña biblioteca en casa y en uno de los estantes había libros de amor que pertenecieron alguna vez a mí madre, uno de esos hablaba sobre una plebeya que se enamoraba del príncipe del reino donde vivía, al asistir al baile de palacio había bailado con él y en el momento en que sus cuerpos se pegaron había sentido mariposas en el estómago, su corazón se había acelerado deseando más el contacto… pero no era mi caso, entre más pensaba en el contacto de Kisame más deseaba que me soltara, la incomodidad crecía con cada segundo mientras sus manos descendían por mí espalda, cerré los ojos temiendo la continuación pero de un momento a otro mis pies habían dejado de tocar el suelo y mi estómago había ido a dar con su hombro… me cargaba como si fuera un saco de papas.

-¡¿Qué haces?! ¡Bájame ahora!- grité moviéndome en sus brazos pero era muy fuerte -¡Kisame!- era inútil, no importaba cuanto me revolviera el resultado era el mismo, rápidamente y con gran agilidad salimos del mar de gente, el miedo se hacía más presente mientras Kisame avanzaba hacia un rincón apartado de todas las miradas que, después de mi grito, se habían concentrado solo en nosotros.

Anduvo un rato sin destino aparente, la gente se hacía cada vez menos visible y los transeúntes eran cada vez más inexistentes. Kisame me bajó en un callejón débilmente iluminado por un farol, tomo mis manos y las sostuvo con una de las suyas por encima de mi cabeza.

-¡¿Qué estás haciendo?!- Grité

-¡Cállate estúpida! Nadie vendrá a ayudarte- su aliento golpeaba mi rostro, era algo dulzón, al mismo tiempo su otra mano se posaba en mi hombro subiendo lentamente hacia mi rostro pero deteniéndose súbitamente en mi cuello –muéstrame de que eres capaz- su tono de voz había cambiado pero ya no importaba. Cerré los ojos al mismo tiempo que el cerraba su mano alrededor de mi cuello, una lagrima escapo de mis ojos al pensar que ese podía ser el final, pero antes de que el oxígeno fuese totalmente necesario la imagen de mi hermana se cruzó por mi mente haciendo que mi miedo se tornara molestia, y la molestia ira. Abrí mis ojos y mi vista cambió a lo que fue anteriormente, frente a mí podía distinguir perfectamente al maldito de Hidan con su estúpida sonrisita e incluso podía ver sus principales puntos de chakra.

-B-bas-tar…- ya no podía hablar, pero aún tenía un poco de fuerza la cual reuní para acertar un rodillazo en su estómago… pero no había tenido efecto.

-¡Al fin te das cuenta estúpida!- rompió en carcajadas que parecían dadas por un loco de primera… bueno así era después de todo, mi vista empezó a nublarse por más que luchaba por mantenerme despierta, suponía que era el final cuando de repente el rostro de Hidan se convirtió en un borrón y la presión en mi cuello cedió dando paso al oxígeno y a un ataque de tos por mi parte, fui a dar de rodillas contra el piso mientras intentaba calmarme -¡Bastardo!- Hidan sonaba realmente molesto.

-¿Qué estabas pensando?- alguien se había arrodillado a mi lado, me tomo del brazo y me levanto, seguía algo mareada y casi vuelvo a dar con el piso pero un par de brazos me atraparon justo a tiempo.

-¡No puedes llevártela, ella y yo tenemos un asunto pendiente!- Hidan se había incorporado y nos miraba amenazador.

-Tendrás que arreglártelas con Pain-sama si le haces algo, hmm- se escuchó un gruñido por parte del albino.

-¡Maldita sea!- dio un golpe a la pared con su puño y sonrió –De cualquier forma… Ya vi lo que quería- se dio media vuelta y se fue.

-Regresemos al escondite, hmm- Los brazos que me sostenían desaparecieron, pero yo ya tenía la fuerza necesaria para caminar, miré a quien me había ayudado encontrándome con la cara molesta de Deidara.

-Lo siento- murmure.

-Deberías ¿Cómo se te ocurre venir aquí con él?-

-Pensé que era Kisame- cómo había podido ser tan tonta, su actitud no era nada parecida al verdadero Kisame, Hidan es impulsivo, arrogante, pervertido, sádico, entre otros adjetivos no muy buenos- Pasó algo hace algunos meses así que tenía una deuda con él, solo quería saldarla-

-Kisame ha estado en una misión con Itachi, se fueron un par de meses después de que llegaste es imposible que el verdadero te haya visto, además es imposible que no vieras a través de un jutsu de transformación tan básico, Hidan da asco con ese tipo de habilidades, hmm- Deidara y yo seguíamos caminando pero en ningún momento entramos nuevamente en el lugar donde estaba el festival -¿Qué es lo que le debías a ese idiota?-

-Su silencio, me atrapó cuando visitaba a una mujer y a su hijo en la aldea… Solía comprarle comida y ayudarla en su casa cuando terminaba mis responsabilidades en la guarida-

-Que tonta, no puedo creer que te atrapara- suspiré

-Todo fue una trapa, todo el tiempo-

-¡Por fin te das cuenta!- se detuvo para mirarme, nos encontrábamos casi fuera de la aldea ya que frente a nosotros a unos cuantos metros iniciaba el camino que atravesaba el bosque hacia el escondite -¿Por qué decidiste unirte a akatsuki? No sabes nada de la organización ni de su propósito ¿Sabes que tarde o temprano tendrás que matar? No eres capaz de ver a través de un jutsu tan simple como el jutsu de transformación… no sé cómo Pain-sama pudo aceptarte si es obvio que eres solo una…-

-¡No tenía nada!- Grité antes de que terminara de hablar -¡Sé que no tengo habilidades tan buenas como ninguno de ustedes, pero quiero mejorar!- me miraba perplejo mientras yo apretaba mis puños, todo mi cuerpo temblaba por el enojo, él suspiró.

-Lo siento, estoy algo frustrado-

-¡Ese no es mi maldito problema!- no aguanté las ganas de darle un puñetazo en el brazo.

-Oye tranquilízate- tomo mis manos antes de que le diera otro golpe.

-¡Suéltame!-

-No hasta que digas que no vas a golpearme- forcejee un poco antes de calmarme nuevamente.

-Bien, pero ya déjame- Soltó mis manos, cruce los brazos en mi pecho-¿Y bien?- Deidara me miro confundido haciendo que yo gruñera -¡¿Por qué estás tan enojado!? Desde que nos reunimos al terminar mi misión hace unas horas no has quitado esa maldita expresión de enojo de tu rostro- suspiro nuevamente, esta vez más largo y cansado.

-Al igual que tú, Sasori y yo salimos en una misión para recuperar unas armas que nos robaron en la frontera con el país de las aguas termales- habíamos empezado a caminar hacia el bosque por el camino hacia la guarida- Se suponía que usaría la arcilla para hacer explotar la puerta y derribarla y después Sasori haría el resto- hizo una pausa, su rostro miraba hacia el suelo con el ceño fruncido- pero había muchos ninjas cuidando el lugar y decidí entrar, utilicé algunas arañas y al hacerlas explotar contra el enemigo también tocaron algunos pergaminos explosivos volando todo el lugar, Sasori y yo sobrevivimos con algunas heridas pero se perdieron todas las armas que había ahí- se detuvo un momento, sus dientes estaban apretados al igual que sus puños y temblaba- fue mi culpa, si hubiera hecho lo que Sasori-danna me pido esto no hubiera pasado… y ahora no solo perdí su confianza sino que también hay que pagar o remplazar las armas perdidas- parecía genuinamente destrozado, sabía que el respetaba mucho a Sasori-san no solo por ser su compañero si no también por sus diferencias artísticas.

-¿Y si recuperamos el dinero?- me miró sorprendido

-¿Cómo planeas hacer eso?- pegunto aun alterado, puse una de mis manos en su hombro.

-Podemos robar algo… o atrapar a algún ninja y entregarlo a una aldea como cazarrecompensas o algo así- sus músculos se relajaron un poco.

-He escuchado que así es como Kakuzu obtiene algo de dinero extra para él y el grupo-

-Entonces ya está, volvamos y digámosle a Kakuzu que nos diga algún objetivo con buen precio y que podamos cazar- me di vuelta dispuesta a correr hacia el escondite cuando su mano me detuvo.

-Espera, hay algo que quiero hacer antes- se dio la vuelta hacia el lado contrario y comenzó a avanzar, lo seguí. En algún punto salimos del camino y nos internamos en el bosque. Pese a lo pasado con Hidan estar sola con Deidara no me daba temor o incomodidad, su energía era diferente y parecía muy relajado… incluso feliz.

Al pasar algunos minutos llegamos a un claro que conducía a un barranco, la superficie cercana a la orilla era más elevada. Avanzamos hasta llegar al lugar más alto, tomamos asiento hasta que se escuchó un silbido seguido de una explosión acompañada de hermosas luces de colores.

-Que hermoso- susurre

-Lo es, no solo los colores sino también lo efímero del momento- Los fuegos artificiales se veían a lo largo del cielo formando coloridas y hermosas flores, mire a mi acompañante por un segundo de reojo y vi que tenía una sonrisa en el rostro, soplaba un viento leve que retiró el flequillo de su ojo mostrándome su par de ojos azules "Nunca lo había visto sin esa extraña cámara que usa… ahora entiendo porque la chica de la aldea estaba con él… no es realmente tan feo" al pensar en la chica recordé ese beso fugas que se habían dado haciendo que mis mejillas ardieran ligeramente.

-Deidara- el aludido me miro -¿Esa chica es tu novia?- mis ojos que estaban totalmente fijos en el cielo lo miraron al momento en que el soltaba una sonora risa -¡Es en serio!- le gruñí.

-Lo siento- seguía riéndose mientras apretaba su estómago –Es solo que… no esperaba esa pregunta- tomaba bocanadas de aire mientras se calmaba –No es mi novia… me la encontré mientras deambulaba y pensé que era linda… así que pensaba pasar la noche con ella para desquitar mi coraje- "¿Desquitar su coraje?"

-¿Ibas a golpearla?- pregunte incrédula provocándole otro ataque de risa más breve.

-Solo si eso le gusta- me guiño un ojo… pero la verdad no entendía nada.

-¿A quién le gusta que lo golpeen? Además ¿Quién besa a alguien si no es su pareja?- sonrió de lado.

-¿Cuántos años tienes?- su voz sonaba arrogante, como si yo omitiera lo obvio.

-15 y ¿eso que tiene que ver?- lo mire molesta, él simplemente sonreía.

-Ya veo… eres muy inocente Hiyuki-chan- me saco la lengua provocando que yo le diera otro puñetazo en el hombro más suave que el de hace un rato, un gran estruendo se produjo y ambos volteamos nuevamente al cielo. Frente a nosotros había varias luces que formaban algo parecido a una flor de loto, una mescla de colores rosas, rojos y verdes resplandecían frente a mí y yo solo podía maravillarme ante tal… tal…

-Arte- susurre.

-Así es, es un verdadero arte- Pareció gustarle mi comentario, me dio unas palmaditas en la espalda-deberíamos volver ya todo a acabado y aún tenemos que hablar con Kakuzu- bajamos de la elevación rocosa con rumbo a la cueva.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Cuando llegamos el escondite estaba en silencio pero al ir descendiendo las escaleras pude escuchar un sonido familiar.

-Monedas, Kakuzu debe estar en la sala- seguimos avanzando pero comencé a ponerme nerviosa por lo cual me detuve –No te preocupes- Deidara se detuvo a unos pasos de mí y hablaba sin mirarme –Él no puede dañarte por ahora- Parecía haber leído mi mente, sonreí (aunque no pudiera verme) y continué tras él, llegamos a la sala que por suerte se encontraba vacía a excepción de nosotros 3.

-Kakuzu-san- comencé a hablarle pero no desvió la mirada de las monedas.

-Nos preguntábamos si podría decirnos los nombres de algunos fugitivos para traer dinero, hmm- se detuvo un momento.

-¿Para pagar tu desastre?- preguntó continuando con su tarea de contar monedas -¿Por qué debería ayudarte a arreglar tus estupideces?- Deidara se tensó en su lugar.

-Te daremos el sobrante- dije haciendo que me dirigiera la mirada.

-El equipo completo valía 100,000 ryo ¿Crees poder reunir lo suficiente?- su mirada era desconfiada, tragué en seco y asentí con la mayor cantidad de seguridad que poseía-Bien, aquí tienen- metió la mano dentro de su capa y nos lanzó un librito, lo tome y al abrirlo encontré varios rostros, estadísticas y notas de diferentes personas –Elijan los que quieran y después devuélvanme el libro-

-Gracias Kakuzu-san- di una pequeña inclinación y me alejé hacia la puerta seguida por Deidara –Por cierto, Pain-sama me dijo que le mandaras 10,000 ryo a Kaito-san quien me ayudo en el país de las olas- Se limitó a lanzar un gruñido para después murmurar cosas como estúpido líder cree que el dinero crece en los árboles, ya perdí la cuenta, etc.

Entramos a la cocina que también estaba sola para el alivio de mi corazón.

-Gracias, hmm- Deidara sonaba relajado.

-No hay de que, deberíamos ir a dormir… debe ser tarde- ambos nos dirigimos al pasillo que daba a las habitaciones.

-¿Enserio quieres acompañarme?- me detuve y lo mire con una ceja alzada, él me miraba serio-

-No soy tan inútil como crees- seguí caminando.

-No quise hablarte así hace un rato, estaba muy molesto y arruinaste mi cita-

-¿Entonces si es tu novia?-

-Vamos ya te dije que no- sonaba algo irritado pero no le di importancia, llegamos a mi cuarto y me gire para encararlo.

-¿En serio?-

-No me digas que estás celosa, hmm- una media sonrisa se dibujó en su cara.

-¡No lo estoy!- "¿Por qué debería estarlo?" pensé.

-Pues lo parece- inclinó un poco su rostro hacia el mío, él no era mucho más alto que yo por lo que nuestros rostros quedaron cercanos.

-Tsk- me limite a decir mientras lo empujaba –No molestes, apenas nos estamos llevando bien- sonrió mientras le lanzaba la libreta que me había dado Kakuzu y él la atrapaba con un ágil movimiento.

-Elegiré un par, te buscare mañana para iniciar el viaje lo más pronto posible mientras tanto… descansa- sin más se dio media vuelta y comenzó a alejarse por la dirección de la que habíamos venido "Vino hasta aquí solo para acompañarme" sentí una extraña sensación al pensar eso, me di media vuelta, cerré la puerta y le puse seguro… solo por si acaso, me tumbe en la cama "no fue un día tan malo, omitiendo lo de Hidan este día fue casi perfecto" mis parpados se sellaron como si fueran de metal y en menos de un segundo me encontraba profundamente dormida.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Hola a todos n.n ahora actualicé a una velocidad impresionante :O pero es porque estaba de vacaciones… en dos semanas entro a la universidad ¡Primer día! Estoy muy emocionada jajaja bueno aunque ustedes odiaran que a partir del día que entre no tendré tiempo u.u pero hare lo posible por actualizar pronto… les mando un fuerte abrazo y todo mi cariño.

Reviews: Se agradecen sus sugerencias y comentarios.

Amuo3o: Bienvenida a mi historia n.n me alegra que te haya gustado y espero contar contigo para el resto de esta aventura :3