Mi amor por ti

Nota aclaratoria: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen son de Naoko Takeuchi, al igual que la historia, es la adaptación de un libro de María Nestora Telléz Rendón, espero lo disfruten

Capítulo 8. Mi Darién, mi querido Darién

Serena y el príncipe se habían reunido, después de un larga y penosa espera, ella había estado enferma, el príncipe cual médico que era la había curado de la enfermedad que la atacaba cuando la chica estuvo sana, un día se puso triste pensando que el príncipe no la amaba, pues no había tenido noticias de él, es cuando entonces el príncipe decide decirle que la verdad, que él es el médico que la curo y la cuido, con la revelación ambos enamorados se dieron su primer beso. Esa tarde Serena y el príncipe se la pasaron platicando, ella estaba feliz, después de tanto tiempo, al fin estaba con la persona que ama y que la ama y corta se les hizo la tarde, cuando llegó la hora de dirigirse a su habitación, Serena no quería ir, no deseaba separarse de su amado, temía que todo fuera un sueño, y al día siguiente despertara y el no estuviera ahí, sin embargo no tuvo más remedio que dirigirse a sus habitaciones, apenas entró en ella, abrió la ventana del balcón, todavía Darién permanecía ahí y le mando un beso volado y ella le correspondió de la misma manera, después de esa tierna despedido los jóvenes enamorados se fueron a dormir.

A partir de ese día, Serena no quería salir del castillo, que podía haber afuera, si junto a ella estaba su príncipe adorado, por supuesto Serena, trató de ser prudente, debido a los consejos del príncipe, no quería que los habitantes del castillo descubrieran al príncipe o Andrew, así que procuraba fingir que todavía estaba loca, para que la dejaran tranquila, sin embargo Esmeralda empezó a sospechar, pues a pesar de que Serena fingía muy bien, el brillo de sus ojos no lo podía ocultar, Serena estaba feliz, pero su felicidad duró poco, pues su amiga empezó a pasar más tiempo con la rubia, por supuesto eso enfadaba a la rubia, pues deseaba estar con su amado príncipe, y si Esmeralda estaba ellos no podían verse, pues temían que los pudieran delatar.

Al ver la peliverde que por más esfuerzos que hacía, Serena no salía de su actitud, optó por dejarla tranquila por lo menos durante ese día, esperaría a que la rubia se descuidara y atacaría de nuevo.

Serena bajó al jardín, y entonó una canción que le había escuchado al príncipe de Ilusión, por supuesto, que no la interpretó también como el príncipe, pero con ello ambos entendieron que ella estaba sola, el primero en aparecer fue Andrew, el cual tenía en sus manos una copa con un brebaje, al verlo Serena se le queda viendo extrañada – Serena, el príncipe vendrá después, pero él considera necesario que te tomes este remedio para tu recuperación – la chica apura a beber el contenido, pero apenas sus labios lo han tocado lo retira rápidamente de su boca – Andrew, está muy amargo – dice haciendo un gesto de repugnancia, Andrew empezó a insistir y animarla para que lo haga, cuando en eso aparece el príncipe con un objeto en la mano, envuelto con un lienzo blanco. Saludó a su amada con un beso, como siempre lo hacía, y abriendo el lienzo mostró el objeto que resultó ser una concha, tan finamente adornada, era blanca, pero el interior tenía un color nacarado, en realidad era una belleza, el príncipe sabiendo que Serena, tenía que tomar el brebaje lo vertió en la concha, acercándosela a los labios de su amada y le dijo – bébelo y la concha será tuya. – Serena, ansiando tener el preciado objeto, bebió el contenido y una vez que terminó el príncipe muy alegre por la actitud de la chica le dijo – tómala te pertenece, ahora es tuya, guárdala cuidadosamente, que un día nos va a servir para una ocasión muy especial – a partir de ese día, Serena, guardó la concha como uno de sus objetos más preciados, cuando estaba sola, bebía de ella, todas las bebidas que le daban o si no se dedicaba a verla, cosa que no podía hacer mucho, pues Esmeralda la vigilaba constantemente, después de que ella se había casado con Rubeus, había subido dentro de la sociedad del Reino Umbroso, sin embargo sabía que su puesto podía estar en peligro, pues tenía a su cargo el cuidado de Serena, y si esta escapaba o desaparecía todos sus privilegios se venían abajo, por lo que redobló esfuerzos, más que veía que Serena mejoraba día con día, a pesar de que la rubia trataba de ocultarlo, pues su sueño se había vuelto tranquilo, sus bellos ojos azules habían cobrado su belleza natural, su rubio cabello tomaba un brillo espectacular y su piel se había vuelto luminosa y suave. Esos síntomas la alarmaron más que alegrarse por ella, sabía que podía poner en peligros los privilegios que ahora tenía, por lo que sus esfuerzos por cuidarla se redoblaron. Estaba decidida a averiguar lo que estaba pasando. El príncipe era demasiado intuitivo y se dio cuenta que la mejoría de Serena, podía ponerla en peligro decidió sacarla del castillo, para llevarla junto a él, por lo que se lo comunicó a Serena y ella aceptó, así que con la ayuda de Andrew, trataron de arreglar los preparativos necesarios para lograr tan importante misión. Para ello era importante que Luna se fuera acostumbrando a la presencia de ambos, por lo que Serena empezó a bajar con ella a los jardines, por supuesto que cuando Luna bajaba ambos enamorados tenían que fingir para que Luna no pudiera cometer ninguna indiscreción, Serena se los presentó como los jardineros que trabajan en el jardín destinado para ella, por las noches el príncipe y Andrew planeaban diversas estrategias para lograr con tan importante misión.

Esmeralda también empezó a acompañar a Serena al jardín por supuesto que cuando ella estaba los dos no se presentaban, pues no querían alertar a nadie, Serena aceptó, pues pensaba que aunque Esmeralda era su amiga estaba casada con uno de los oficiales de más alto rango y no quería que su amiga perdiera sus privilegios, pero la rubia a pesar de querer a Esmeralda, amaba a su príncipe y no quería separarse de él, iría con él hasta el fin del mundo si era necesario.

Un día que Serena bajó sola, estaban platicando de la huida

- Y ¿cómo saldremos de aquí? – preguntó la rubia

- Mi amor, no te preocupes, deja todo en mis manos – dijo el príncipe

- Así es Serena, deja todo en manos del príncipe, el sabe lo que es mejor

- Pero ¿acaso no me tienes confianza? – preguntó Serena, con lágrimas en los ojos

- No es eso, mi amor, pero

- Por favor amado mío, confía en mí

- De acuerdo, bajaremos por una escala, para salir de aquí

- ¿Una escala? ¿No es peligroso? ¿Por qué no salimos por la puerta?

- Serena, ya vez porque no te lo quería decir, te ibas a preocupar, ya te dije, tú no correrás ningún peligro

- Pero mi amor, tengo miedo – dice la rubia muy nerviosa

- Cálmate, no te preocupes, todo saldrá bien – ambos siguieron platicando, pero aún así la rubia estaba muy preocupada, le daba miedo bajar por una escala, cuando llegó el momento Darién acompañó a Serena, para que fuera a su habitación y después de que ella entró se despidió de él como siempre lo hacía desde el balcón, entró nuevamente a su habitación de pronto llaman a su puerta

- Serena, cariño ¿puedo pasar?

- Pasa Esmeralda

- Veo que ahora te gusta mucho pasear por tu jardín, pero siempre lo haces sola

- Es que es muy relajante estar en ese jardín tan bello – dijo la rubia dirigiéndose al balcón

- Así es, está muy cambiado – dice intrigante Esmeralda

- Si, mucho, es un lugar donde me siento muy bien – dice con un suspiro la bella rubia

- últimamente te has sentido muy triste y sola, es culpa mía te he tenido muy abandonada, discúlpame – y diciendo esto la abrazó – pero no debes de estarlo, la futura Reina del Reino Umbroso, la futura esposa de Lord Diamnod, no debería sentirse ni sola ni abandonada

Serena al oír estas palabras se estremeció, había sido tan feliz al lado de su príncipe que se había olvidado del contrato, sin embargo Esmeralda sintió el estremecimiento de la chica, y la hizo tomar asiento –Pero querida niña, que te sucede, ¿acaso no deseas ser la esposa de Lord Diamond?, o es que ¿sigue deseando ser la esposa del príncipe de Ilusión? Pero ¿acaso no recuerdas que tú lo abandonaste, para venir a este castillo? – Serena trataba de guardar silencio, pero dijo en un murmullo - ¿cómo podría olvidarlo?

- Entonces Serena ¿Todavía amas al príncipe de Ilusión? ¿Deseas ser su esposa?

- Por supuesto que amo al príncipe de Ilusión, pero se cuan indigna soy de ser su esposa

- Serena, si hubieses visto cuando te vino a rescatar, de verdad que comprendo el porqué lo amas, es tan gallardo, tan valiente – mientras Esmeralda adulaba al príncipe de Ilusión los ojos de Serena se iluminaban – pero sabes, amiga, pero después de lo que pasó creo que tu príncipe de Ilusión no te ama

- ¿Qué no me ama? ¿Por qué dices eso Esmeralda? – Cuestiona angustiada Serena - ¿Acaso sabes algo?

- Serena, si el príncipe te amara, no hubiese quitado el sitio, estaría haciendo lo necesario para llevarte nuevamente con él – dijo Esmeralda, al hacerlo Serena no pudo dejar de escapar una sonrisa, porque sabía que precisamente eso estaba haciendo el príncipe – Ah, es por eso – dijo Serena, por lo que Esmeralda pensó "De seguro el príncipe ya se comunicó con ella, pero tengo que averiguarlo"

- ¿Crees que tengo razón? ¿o me equivoco? ¿Acaso el príncipe te ha escrito para decirte que te ama?

- No Esmeralda el príncipe no me ha escrito

- Pero a lo mejor te ha mandado un mensaje verbal con Andrew ¿o me equivoco? Porque Andrew debe estar aquí

- ¿Andrew? ¿Cómo sabrías que Andrew está aquí? – cuestiona extrañada Serena pues no quiere poner en riesgo a nadie

- No, solo digo, ¿acaso me equivoco? – preguntó de una manera intrigante "Espero que no y que tú me lo digas"

- No lo sé, Esmeralda ¿Eres feliz a lado de Rubeus? – dijo Serena, cambiando de tema, para que no descubrieran ni a Andrew, ni al príncipe

- Si Serena, y espero que pronto lo seas tú, cuando te cases con Lord Diamond

-Es que no pienso casarme con Lord Diamond, Esmeralda, te aseguro que mi príncipe vendrá por mí – pero en eso Serena se da cuenta de su indiscreción y añade – Al menos eso espero

- Si tú lo dices Serena, seguro que así será – "Pero yo me voy a encargar de que no te puedas escapar" y siguen platicando

Al otro día Serena bajó al jardín, pero no se dio cuenta de que era seguida por Esmeralda, al llegar al jardín se pone a cantar y poco después están junto a ella el príncipe y Andrew. Serena le cuenta lo que ayer habló con Esmeralda, pero le dice sus miedos, de que Lord Diamond intente casar con ella, por lo que deciden huir esa misma noche y Esmeralda lo escucha "No querida Serena, no escaparás de eso me encargo yo"

Serena regresa a su habitación para preparar todo para su escape, en eso entra Esmeralda

- Serena, querida, ¿Por qué no me acompañas? Hay una comida en mi honor y deseo que tú estés presente

- Pero Esmeralda, no me siento bien, tú sabes que he estado enferma y deseo reposar – mintió Serena, pero la peliverde la chantajeo tanto que Serena no tuvo más remedio que acceder y se fue con su supuesta amiga al banquete, sin embargo estaba inquieta pues sabía que tenía que regresar para terminar de empacar, pero Esmeralda al ver que Serena quería salir la detenía con cualquier pretexto, por supuesto en un descuido la rubia logra ir a su alcoba, estar por salir y se topa con Esmeralda – Serena, Querida amiga, ¿No vas a brindar conmigo, por mi felicidad?

- Esmeralda, tú sabes que no puedo tomar del vino de aquí, me hace daño

- Esto no es vino, Serena, es un refresco, por favor no me desprecies – dice Esmeralda, Serena acepta, brindar sin saber que en esa bebida, tenía la misma droga que le pusieron cuando aceptó firmar la escritura comprometiéndose con Lord Diamond

En tanto el príncipe y Andrew, esperaban impaciente a Serena, el príncipe sentía una opresión en el pecho, como si su amada estuviera en peligro al ver que ella no llegaba, decidió irla a buscar a su habitación, por su parte Andrew vigilaba, al llegar a la alcoba de la rubia, el príncipe la ve tirada – Serena, mi amor, ¿estás bien? – le pregunta cariñosamente pero la chica abre los ojos y tiene la mirada perdida – Serena mi amor ¿Qué te hicieron? – la sacó de su alcoba y estaba en el jardín viendo como la sacaban del castillo, cuando en eso llegan los guardias de Lord Diamond, el príncipe se defiende, y está por vencerlos pero en eso al agarra a Serena para sacarla de ahí, ella empieza a gritar como desesperada y se trata de zafar de los brazos del príncipe, él temiendo que la puedan daña se descuida y lo hieren, en eso llega Lord Diamond – Querido Príncipe, cómo ves Serena no quiere irse de aquí, y se la arrebata de las manos del príncipe – la chica estaba como loca no sabía lo que sucedía, confundía las cosas, y el príncipe al tratar de separarla de su rival, la chica nuevamente empieza a gritar, haciendo que el príncipe se descuidara y fuera herido y junto con Andrew fueron apresados, al otro día Serena se levanta y se ve en su habitación, lo cual se extraña, porque se supone que la noche anterior escaparía, al intentar abrir la puerta para ir al jardín está cerrada – Por favor, ábranme – grita la pobre rubia, en eso se abren las puertas y entra Lord Diamon y Rubeus

- Querida Serena, disculpa que te encerremos, pero ayer el enemigo intentó secuestrarte y temo por tu seguridad – dice Lord Diamond con su sonrisa irónica

- No puedes encerrarme – dice Serena

- Por supuesto que sí, serás mi esposa y tu deber es obedecerme

- Yo nunca seré tu esposa, cuando firme esa documento estaba loca, no te amo, yo amo al príncipe de Ilusión

- Eso lo veremos, Serena, tú te casarás conmigo, ya lo verás – se va dejando a la rubia nuevamente encerrada.

Serena se dirige al balcón y al abrirlo se llena de horror, las flores cultivadas por el príncipe están llenas de sangre y como recuerdos borrosas vienen a la mente de la chica lo que pasó la noche anterior y se pone a llorar – Amado mío, fue mi culpa, yo tengo la culpa de que te hayan herido, pero ¿Dónde estás? ¿Estarás bien? – decía Serena angustiada. Estuvo llorando todo el día, hasta muy llegada la noche cuando siente que la puerta se abre, Serena al principio se espanta pero se alegra al ver que era Andrew.

- Andrew ¿Dónde está el príncipe?

- Vamos Serena, te llevaré con él – la rubia se alegra al escuchar lo que le dice su amigo, se pone una capa y lo sigue, Andrew la lleva por caminos escabroso, haciendo que la chica se estremeciera de miedo, pero su deseo de ver a su amado, era más fuerte y venciendo su repulsión y su miedo siguió al rubia, hasta que llegaron a los calabozos del castillo, y en uno de ellos Serena vio al príncipe mal herido

- Mi amor, ¿Qué te han hecho¿ y todo por mi culpa – decía llorando Serena

- Serena, ¿eres tú? – Dice débilmente el príncipe – no llores Serena, no llores y por favor llámame por mi nombre Darién, dime mi Darién

- mi Darién – dice Serena toda emocionada, y es que nadie podía llamar al príncipe por su nombre si este no era permitido por la familia real o por el mismo príncipe

-Así es mi Serena, tú eres mi Serena y yo soy tu Darién – decía mientras la acariciaba, pero se le notaba el cansancio, Andrew le enseñó a Serena cómo curarles las heridas y Serena pasó toda la noche cuidándolo con infinito amor, al amanecer, antes de irse se dieron un beso en los labios – mi Darién no quisiera irme, pero Andrew dice que es mejor que no nos descubran para que no te ponga en peligro, pero en la noche regresaré, te lo prometo – dijo con infinito amor la rubia, Andrew llevó a Serena a su habitación y al entrar nuevamente la encerró, para que nadie se diera cuenta de que ella había salido toda la noche, la chica al llegar a su alcoba, se acostó y se quedó dormida, cuando Luna despertó y la vio dormida, no se atrevió a despertarla, Esmeralda llegó después para ver como seguían pero al ver a Serena dormida respiró tranquila, pensó que la chica estaba nuevamente enferma y con el príncipe en prisión no había ningún peligro de que escapara. Caía el atardecer cuando Serena despertó se alegró que faltaran pocas horas para el anochecer, pues vería a su amado nuevamente, sin embargo llegó la hora acordada por Andrew para que la fuera a buscar y nada, conforme pasaban los minutos, ella se desesperaba, pero trataba de ocultarlo para que nadie se diera cuenta de su angustia, sin embargo una hora después se abre la puerta y aparecen Andrew pero también venía con el Darién – Darién – exclamó la chica al verlo y lo abrazó – ¿Cómo sucedió?

- Fueron tus cuidados Serena, el saber que me amas me dio las fuerzas necesarias para salir adelante ahora nos iremos de este castillo – Andrew despertó a Luna y los cuatro se dirigieron a la salida, pero al darse cuenta de que los prisioneros escapaban la guardia se les interpuso, pero Darién y Andrew fácilmente los vencieron. Lord Diamond, se enfrentó al príncipe

- Ella es mi prometida – dijo Lord Diamond

- Jamás aceptaré casarme contigo – grito Serena – solo amo a mi Darién – al oír estas palabras Lord Diamond se enfureció, y le mostró el contrato

- Tu firma está en este contrato y debes cumplirlo – pero el príncipe con su espada rompe el contrato haciéndolo en mil pedazos

- El contrato no existe ella es libre de elegir

- Darién, te amo y nada me haría más feliz que ser tu esposa – al escuchar estas palabras Lord Diamond se enoja

- No te puedes ir Serena

- Si la quieres te reto a que nos batamos en duelo – dice Darién, pero Lord Diamond era un cobarde sabía que el príncipe aun estando débil lo vencería pues Serena lo amaba y eso le daba fuerza

- Nos veremos en otra ocasión príncipe, te lo juro no te saldrás con la tuya, Serena será mi esposa, la marca en su cuello dice que ella es mía

- Nunca seré tu esposa – dice Serena

- Cuando quieras Lord Diamond, pero me voy y me llevo a mi prometida – así que Darién, Serena, Andrew y Luna salieron triunfalmente de ese castillo, una vez afuera Darién le pidió la concha a Serena la cual se la dio, agarró un cuchillo, se cortó un dedo y puso un poco de su sangre en la concha, le pidió permiso a la rubia para hacerle lo mismo y la rubia aceptó y pronto ambas sangres estaban unidas y con la espina del árbol del resplandor dorado que ella le había mandado, la mojó en la sangre de ambos y con ello se la paso por el cuello de Serena, donde estaba la horrible marca que le había hecho el dragón y esta desaparece

- ahora Serena, no hay nada por lo que Lord Diamond pueda decir que le perteneces

- Darién, mi Darién, gracias – dice la rubia y le da un beso

Todos se dirigen al castillo de la Luna, para que Serena empiece a trabajar con las cosas que le pidió el Rey de Ilusión para que pueda casarse con Darién

Continuará

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Gracias a todas por leer este fic, Bueno aqui está una nueva actualización, es que me sentí feliz por la respuesta de ustedes en sus reviews. y bueno decidí darles este capitulo como regalo, espero les guste, al menos vamos por la tercera parte. Sí esta historia se divide en tres partes, con este capitulo se termina la primera parte, espero les guste, al menos ahorita Serena y Darien, ya estan juntos ¿pero Lord Diamond se quedará tranquilo? Ustedes que creen, nos vemos en la siguiente entrega

19 de abril de 2009

un agradecimiento especial a: anahí liliana, anyreth, Chibiusa87, Isis Janet, lerrine, mariaelena83, patty ramirez de chiba, Sailor Lady, sandy. serena, SeReNyMoOn, SereyDarien por los reviews enviados (disculpen si no puse a alguien o me equivoque con su nombre)

solo una aclaracion, cuando no pueda contestar de manera directa su review, dejaré uno para sus aclarar sus dudas,

besos a todas

gracias, muchas gracias a todas

Las quiero mucho

Cherrie