CAPÍTULO 9 – SIMPLEMENTE, NOSOTROS

El día había llegado, apenas quedaban unas horas, estaba temblando, debería haber empezado a arreglarme y sin embargo me encontraba dando vueltas en mi habitación, y como si hubiera leído mi mente apareció mi mejor amiga a mi rescate.

L- Cariño ¿aún estás así? Sé que debes hacer esperar al novio pero no queremos que se quede allí toda la vida. Así que dime por qué demonios no has empezado a peinarte.

K- La otra noche estuve en casa de Castle, nos besamos, varias veces, y me gustó.

L- Vaya… Eso no lo esperaba.

K- Ahora no sé cómo casarme con él, después de haberme liado con su ``enemigo´´

L- A ver, entiendo que te atraiga, es normal, yo estoy loca por Javi y no puedo evitar que se me vayan los ojos a su trasero, pero si te soy sincera no sería capaz de besarle, no conscientemente.

K- Gracias.

L- ¿Qué quieres que te diga? No, tranquila, eso ha sido tu despedida de soltera, no es nada.

K- Pues sí, eso mismo.

L- No, lo que te ocurre es que estás coladita por ese fiscal, pero es complicado, se ve a kilómetros de distancia que sólo trae problemas, pero a Katherine Beckett siempre le han atraído los problemas, mira puedes hacer dos cosas, casarte con un hombre que te trata bien que te quiere y tú a él, o puedes arriesgarte a ser feliz con el fiscal buenorro o que todo salga mal.

K- No puedo hacerle eso a Josh, él estuvo conmigo en la muerte de Brandom, será mejor que me olvide de todo, pero le odio, hace unos meses era feliz, deseando dar un paso más relación, ha roto mi vida y encima no sólo tendré que estar a solas con él dos meses, tendré que verle en el día de mi boda junto a su amiga francesa.

L- ¿Celosa?

K- Será mejor que termine de arreglarme.

L- Olvídalo, Kate, es tu día no dejes que nadie te lo estropee, demuéstrale lo feliz que eres junto a Josh, devuélvesela.

K- ¿Me ayudas?

L- Por supuesto.

-POV RICK-

Acababa de aparcar en la puerta del apartamento de Sophie, decidí esperarla fuera del coche, había decidido hacerle un regalo como agradecimiento por acompañarme a la boda, no tenía más opción, cuando recibí la invitación tenía claro que no iba a ir, pero entonces le demostraría que tenía miedo y no, el nuevo Rick Castle no lo iba a permitir y decidí ir, pero acompañado por Sophie, devolviéndole la jugada, decidí llamar a mi acompañante.

R- ¿Cómo va mi bella acompañante?

S- Acabando, lo prometo, por cierto, estás increíble ojos azules ¿no querrás impedir esa boda no?

R- J'ai aujourd'hui seulement des yeux pour toi Sophie Bellerose. (Hoy solamente tengo ojos para ti Sophie Bellerose)

No tuve que esperar mucho más para verla, estaba increíble enfundada en ese precioso vestido negro, no sería muy difícil enamorarse de una mujer así, sin duda sería la envidia de la ceremonia junto al novio por supuesto.

R- Estás preciosa, no te dejaré sola un momento o se te acercarán todos.

S- Entonces debo decir lo mismo de ti, acostumbro a verte en traje pero éste sin duda te queda increíble.

R- Tengo algo para ti en agradecimiento por acompañarme, creo que te quedará perfecto.

S- Es precioso Rick, no era necesario de verdad, ¿me ayudas a ponérmelo?

Se dio la vuelta permitiéndome tener acceso completo a su cuello, para ponerle el colgante de oro fino que había comprado, sin duda ella relucía mucho más que la pequeña piedra que colgaba de él.

R- Será mejor salir ya, la ceremonia debe estar a punto de empezar, madeimoselle.

Le entregué la llaves del mercedes al aparcacoches enseñándole nuestra invitación, cuando entramos la ceremonia estaba en su mejor momento, los novios decían sus votos a la espera de que les dieran la orden de poder besarse confirmando así su unión, no pude evitar recordar cada momento de nuestra última noche vivida, cómo se sentían sus labios en los míos y sin darme cuenta ya había acabado y Sophie intentaba sacarme de mi mundo.

S- ¿Estás bien?

R- Sí, solamente recordaba.

S- Rick no es necesario que estés aquí, si quieres podemos marcharnos, dar un paseo.

R- No, vamos a disfrutar de la fiesta, saludemos a los novios y vayamos a bailar.

J- No puedo creerme estar bailando contigo, como mi esposa.

K- Yo tampoco puedo creerlo aún, ha pasado todo muy rápido.

J- Le debo un baile a tu madre, si no voy creo que me matará.

K- Sí será mejor no hacerla enfadar mucho, ya conoces el genio de los Beckett.

J- ¿Te las apañarás sin mí?

K- Lo intentaré, iré a tomar un poco el aire al balcón.

J- No estés mucho tiempo, no queremos que te resfríes en nuestra noche de bodas.

K- Estaré bien, anda vete.

-YA EN LA AZOTEA-

R- ¿Qué hace la novia aquí fuera?

K- Pensando, supongo, ¿y tú?

R- Bueno, mi acompañante me ha dejado solo y quería tomar un poco el aire, aclarar mis ideas.

K- Ya somos dos.

*Cuando escribí esta escena la imaginé con One and only de Adele*

R- Martha Graham dijo que el baile es el lenguaje oculto del alma, así que dejemos de pensar y Señorita Beckett ¿me concede este baile?

Me miró y no necesité más, acerqué una mano a su cintura atrayéndola hacia mí hasta estar piel con piel, sin pensar en nada más, siendo, simplemente nosotros.

K- No soy muy buena bailando.

R- Eres perfecta pero piensas mucho, olvídate de dónde estamos, tan sólo, mírame.

Tomé entonces su mano y comenzamos a movernos lentamente mirándonos, y poco a poco fue relajándose en mis brazos y apoyó su cabeza sobre mi hombro, sin evitarlo posé un beso sobre ella, incapaz de contener una sonrisa.

La separé de mí un poco y simplemente sonreí, buscando y encontrando contagiarle mi sonrisa, porque no había nada más bonito que verla sonreír, hace unos días me preguntabas qué había hecho contigo y hoy soy yo quién se lo pregunta, te lo prometo que lo intenté, intenté odiarte sobre todas las cosas, pero me fue imposible, hubiera estado bien detective, pero me conformo con que seas feliz aunque sea a su lado, así que prefiero disfrutar de ti.

La hice girar sobre sí misma, haciéndola reír, pero antes de que pudiera girar, la pegué de nuevo a mí, haciendo chocar su espalda y mi pecho, oliendo su perfume, siendo consciente de que no debo hacerle todas las cosas que se me están pasando por la mente, se lo debo, le debo no fastidiarle su día.

Pero me era imposible, necesité este momento para darme cuenta de que lo quería todo, lo quería todo junto a ella y se lo dije.

R- Te esperaré.

K- ¿Qué?

R- La otra noche, la otra noche dijiste que te esperase, lo haré.

K- Rick… No hagas esto.

R- Sólo quiero que lo sepas, esperaré lo que haga falta.

K- No lo dije en serio, sólo quería relajarte, estaba preocupada por ti.

R- ¿Preocupada por mí?

K- Sí… Esa era la única forma de mantenerte ahí y evitar que hicieras una locura.

R- Y esta es la única forma de mantener cerca mi cordura.

K- No puedes prometerme que me esperarás y traer debajo del brazo a tu amiguita francesa.

R- ¿Celosa?

K- …

R- Cada vez que me veas con ella, piensa en lo que significa para ti, triplícalo y eso es la mitad de lo que siento al verte con ese miserable.

K- Por suerte no tendrás que vernos mucho más, mañana partimos hacia Francia.

R- ¿Sabes lo que pensé la primera vez que te vi en el colegio?

K- No sé si quiero saberlo.

R- ¿Esta es la temible Katherine Beckett? La pequeña K-Bex había quedado convertida en una preciosa mujer, que creía incapaz de hacerle daño a una mosca.

Ese nombre la provocó, de repente todos los sensores se activaron y se dio la vuelta pero sin escapar de mi abrazo, al contrario.

K- ¿De dónde has sacado ese nombre?

R- Sé más cosas de ti de las que crees preciosa.

K- ¿Conociste a Brandom?

R- Fue mi compañero, me habló mucho de ti, cada vez que te miro te veo reflejada en él.

K- ¿De verdad?

R- Por supuesto, era gracioso, al principio cuando hablaba de ti, creí que hablaba de su novia, parecía estar enamorado de ti, siempre hablaba de ti, hasta que descubrí que K-Bex era su pequeña hermanita.

K- Siempre odié que me llamara así y ahora daría lo que fuera por escucharle decírmelo.

R- No hablemos más de eso ahora, él querría que en este día estuvieras feliz.

K- No vas a contarme cómo ocurrió verdad.

R- Sabes que no, muchas veces es mejor mantener las cosas donde están.

K- ¿Sabes lo que pensé cuando te vi?

R- ¿Dónde ha estado este apuesto hombre toda mi vida?

K- No, pensé que eras un ricachón sin cerebro, incapaz de hacer nada por sí solo, que conseguía las cosas mostrando unos cuantos dólares y su mejor sonrisa, esa que descubrí días después, luego, pensé que eras un hombre frío, controlador y manipulador pero en el fondo eres un romántico.

No pude evitar soltar una sonrisa.

K- ¿Qué? Demuéstrame lo contrario.

Miré hacia ambos lados, comprobando que nadie nos estuviera mirando, la estampé contra la pared sin miramientos, poniendo una mano sobre su cintura y otra sobre su nuca.

R- Yo que tú, dejaría de provocarme.

K- ¿O qué?

Querías jugar, bien, te demostraré de lo que soy capaz.

R- O te arrancaré el vestido, te pondré a cuatro patas y te haré mía, y créeme, lo de romántico lo dejo para otros, en la cama resulto ser ese controlador, manipulador que te hará suplicar por más.

K- ¿También me pegarás con tu látigo Christian Grey?

R- No necesito ponerte una mano encima para dejarte empapada, deseando por más, ¿quieres probar?

K- Imbécil.

Me acerqué lentamente a ella, rozando apenas nuestros labios, levantando lentamente el vestido hasta llegar a su ropa interior, aún sin besarnos, notando su impaciencia y cuando se acercó a mí oí la puerta de la habitación abrirse.

CONTINUARÁ….

PARECE QUE LA TENSIÓN DE ESTOS DOS CADA VEZ ES MÁS FUERTE, VEREMOS QUE PASA!

GRACIAS POR LEER Y COMENTAR!