Yunmoon Projects
Presents
FOR BOTH
My choices
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Sasuke terminó la llamada antes que ella pudiera decirle adiós, de todas formas lo dejó estar, él usualmente hacía eso cuando estaba ocupado (realmente muy ocupado), cosa que estaba sucediendo desde hace tres semanas, cuando se enfermó. Ino la miró mientras regresaba el móvil a su bolsillo, antes que pudiera hacerlo Ino sostuvo su muñeca y observó el teléfono, entonces emitió un pequeño grito.
-¡Tengo el mismo! –Ino extrajo de su bolso uno igual, sólo que en vez de ser color plata y rosa era dorado. -¿Verdad que es espectacular? –Sakura asintió, entonces Ino le miró, parecía tener una duda. –Nunca vi ese color, es bonito, ¿dónde lo compraste?
Sakura pensó un poco, soltó simplemente. –Roppongi. –Sí el color no existía no le parecería extraño, Sasuke se lo dio, era de su compañía, probablemente él eligió los colores.
-Oh, ya veo, tiene sentido. –Ino guardó su móvil, Sakura hizo lo mismo. -¿Entonces, vamos?
-… sí, vamos.
Ella había llamado a Sasuke para saber si podía o no salir con Ino, Sasuke había dicho simplemente que no iría a casa hasta la noche, eso le dejaba con un permiso… pero ella pensó en Sai. Se habían estado viendo por tres semanas, se había hecho rutina encontrarse con Sai fuera del complejo de departamentos donde vivía, preparar algo japonés y delicioso, en caso que Sasuke fuera a casa en la tarde Sakura no se preocupaba por invitarlo a comer, en caso contrario ella lo hacía. De hecho, desde hace una semana, aunque Sasuke fuera a casa, ella le pedía que se quedara a comer algo rápido. Las primeras veces Sai se negó, tomando en cuenta que apenas tenía tiempo para llegar a clases, pero al terminó de la segunda semana él comenzó a ser más suave y aceptar sus invitaciones.
De cierta forma le hacía sentir menos sola. Pensó en lo que podía hacer y sin que Ino la mirara envió un mensaje de texto. Igual y lo encontraba en alguna parte de Shibuya. Ella le envió un mensaje diciéndole donde iría y que podían verse, ya sería cosa de Sai el ir o no. Esperaba que fuera, sinceramente.
Ino quería comprar ropa nueva, algo de una fiesta familiar y verse bonita para presumir a sus primos; tomando en cuenta que ella le había ayudado, Sakura decidió acompañarla. De cierta forma tenía ganas de comprar cosas bonitas también.
Esta vez decidieron dirigirse al centro comercial, Ino quería visitar boutiques más grandes; Sakura estaba de acuerdo, ella también quería ir al centro y comprar tantas cosas como quisiera. Deseaba tanto volver a ser el centro de atención que, poco a poco, había dejado la sumisión. Cuando se casó con Sasuke pensó que lo mejor, para el matrimonio, era dejar de ser tan visible. Con un perfil más bajo nadie la identificaría y podría pasar desapercibida por el resto del año hasta, tal vez, la universidad, de esa manera el matrimonio no sería un molestia para Sasuke… pero…
Estaba tan cansada de ser una más del montón, inclusive Ino, con su actitud humilde pero espontánea, había conseguido bastantes admiradores… Si dejaba de ser tan vanidosa probablemente no tendría razón para causar un mal entendido. No podía vestirse provocativa, la escuela contaba con uniforme y era muy conservador.
-Hey, Sakura. –Rápidamente dejó de divagar y se centró en la rubia. –Nunca te he escuchado hablar de tu anterior instituto, ¿cómo era?
¿Cómo era? Impresionante. Suna era un bonito lugar, una zona tranquila, humilde, con un montón de gente genial. Tenía sus subidas y bajadas, como todo lugar, Sakura deseaba regresar. Extrañaba a todos, extrañaba a Karin; sin embargo, cuando veía a Ino, sentía que podía continuar en Konoha y tener algo nuevo… ¿Karin la odiaría por pensar de esa manera?
-¿Qué quieres escuchar de eso? –Preguntó con una sonrisa.
-Sobre tus amigos, tus maestros… si tuviste novio… ¿o todavía tienes?
Tener novio… Sí, podría considerar a Sasuke como uno. –Yo… Estoy saliendo con alguien.
Ino sonrió. -¡Lo sabía! –Ella le mandó una mirada significativa. –El vestido… ¿Era para él?
-Sí. –Sakura le sonrió. –Él… él parecía contento con el vestido. –Sasuke parecía de acuerdo con su decisión. –Gracias, Ino.
La rubia le mandó una mirada. –Él… Es mayor, ¿cierto? –Sakura arrugó la nariz. –Oh, no me mires así. Es obvio. –Ino soltó un suspiro, como si estuviera ofendida. –Querías verte madura, pero no parecer idiota, tenías una mirada determinada, como si quisieras demostrar algo… y… sin duda querías demostrar que ya no eres una niña. –Sakura se estremeció. –Los adultos no entienden realmente cuando dejan de ser niños; ¿cómo van a entender a los demás?
Era cierto, por esa misma razón se dio cuenta que, de alguna manera, Ino era diferente de lo que creía, tal vez Sakura no era la única que quería ocultar algo.
-Tienes razón… él es mayor. –Muy mayor, pero Ino no tenía por qué saberlo. –Me ve como una niña; me trata como una. –O una mascota, las dos eran correctas. –Además… -Miró a Ino, ella realmente le estaba prestando atención. –Nosotros estamos comprometidos. –Casados, pero siempre podía seguir con lo del compromiso.
Un grito agudo (realmente agudo) salió de la boca de Ino, ella se mordió los labios intentando reprimir el sonido, pero el hecho ya estaba e Ino parecía muy bien con eso.
-¿De verdad? –Chilló. -¡No lo puedo creer! ¿Quién es? ¿Cómo es? ¿Es guapo?
-Es fantástico. –Realmente, esa sería la palabra para describirlo. –Él es… Muy bien parecido. -Y guapo, muy guapo.
Ino chilló por segunda vez. –Ya veo, debe ser genial. ¿Cómo se conocieron?
No era tan genial, no se amaban… aunque ahora Sakura lo quisiera un poco no significaba nada. En un principio no fue así, se casaron sin amor; pero con un poco de cariño y esperanza. Por lo menos, ella tenía la esperanza de ser feliz a su lado.
-En casa de mi abuela. Él es su protegido. –Quería decir la verdad, omitiría cosas, pero sería la verdad. –Yo acababa de terminar con mi exnovio, lo conocí y… de alguna manera, me ayudó. –Sus palabras, ella amó sus palabras antes que nada. –Nos volvimos a ver días después, tomamos el té. –No estaba segura, pero decidió ser franca. –Mi abuela le propuso una boda conmigo, él aceptó… Ya estaba enamorada de él, así que me pareció perfecto. –Esto era mentira, pero decirle que estaba con él sin amor sería un equivalente a decir lo miserable que era.
Ino soltó un suspiro, parecía estar divagando en un sueño rosa. –Suena… suena como el destino.
No, era un contrato, un acuerdo al que habían llegado, él por su abuela, ella por busca de un escape, fue una coincidencia que al final ambos encontraran algo bueno.
Sakura ya lo quería.
Era increíble lo rápido que olvidaba a Sasori ahora y lo difícil que había sido en el comienzo. El primer mes odió su vida, odió la separación con sus personas más importantes, odió a Sasuke y su unión. El segundo mes fue una nebulosa de confusión, sus sentimientos se encontraron divagando en su antigua relación con Sasori y en la nueva que formaba con Sasuke. Ahora… ahora sentía que lo quería, no lo amaba (nunca podría amar a alguien como lo hizo con Sasori, de eso estaba segura), pero… Sus sentimientos por Sasuke habían cambiado en magnitud. Sentía que quería besarlo, le gustaría abrazarlo, le gustaría pasar una tarde con él, ambos en el sofá. Le gustaría que la acariciara. Le gustaría tener relaciones con él.
Probablemente Sasuke la creía virgen, tal vez la creía una niña o que aún tenía la creencia que los niños se producían en serie; pero ella conocía todo eso muy bien… y lo deseaba.
-¿Sakura?
Despejó sus pensamientos y se fijó en Ino. Era consciente que la popularidad de la rubia se basaba en su belleza, pero si la gente la conociera sin duda sería mucho más popular. Ino era ese tipo de chica perfecta, bonita, lista y graciosa. Sasori hubiera amado jugar con ella, lo había hecho con un montón de chicas como Ino; Sakura, por otro lado, había jugado con Sasori y con esa acción lo había atado.
… Siempre existían los chicos malos, las excepciones, se preguntó si Sasuke era una excepción. Realmente lo creía, era hermoso en muchos aspectos, arrogante en muchos más. Le hubiera gustado conocerlo de joven, cuando su carácter se estaba formando, cuando ella podía entenderlo o, por lo menos, no tener tanta desventaja.
Se preguntó cómo habría sido.
-¿Sakura?
No cabe duda, seguro fue hermoso en miles de sentidos.
-Lo siento, ¿me decías?
Ino soltó una risita. –Ese chico debe tenerte peor de lo que pensé. –Sakura sonrió, la sinceridad brillaba en su mirada. -¿Entonces vamos?
Sakura se dio cuenta que estaban ya en Shibuya, soltó una risita y miró a su alrededor, no tardó mucho en llegar al lugar donde le había dicho a Sai que estaría y tardó menos en notar que Sai ya estaba ahí. Puntual como siempre, Sai estaba con la espalda apoyada en un pilar, su mirada perdida en la multitud, sin mirar a nadie en concreto, le parecía que tenía cierto concepto de la gente y su belleza, ya le había notado esa mirada días atrás.
-¡Sai!
Sai se separó del pilar y se dirigió a ellas, Ino, a su lado, soltó el aliento. La rubia parecía haber sido tocada, de alguna forma Sakura sintió un poco de familiaridad… La primera vez que vio a Sasori esa fue su reacción, Karin dijo que era su hermano y Sakura pensó que lo quería a su lado. Sasori simplemente la hechizó: su mirada cansada, sus ojos color miel, la piel bronceada y la sonrisa de victoria era, sin duda, lo mejor. Cada vez que vio esa sonrisa supo que lo quería, que realmente lo quería.
Sai y su sonrisa sólo le daba dolor de cabeza.
-Sakura-san. –Saludó el chico, entonces se fijó en Ino, su mirada fue profunda al punto que la rubia parecía incómoda, entonces Sai soltó. –Y su linda amiga.
Maldito.
Sakura frunció el ceño hasta que las cejas se le juntaron, no es que Ino fuera fea, pero ella era igual de bonita y Sai le había dicho fea. Sinceramente le odiaba ahora. Ino soltó una risita nerviosa mientras se peinaba el cabello rubio sujeto en una liga.
-Hola… Soy Yamanaka Ino.
Sai le miró profundamente y con la sonrisa falsa soltó. –Sai.
Como siempre era informal al presentarse. Era de esperar, ni siquiera ella sabía eso de del chico universitario. Sai era del tipo discreto y desconfiado. De todas formas eso no pareció disgustar a Ino, todo lo contrario, ella parecía encantada mientras miraba a Sai soñadoramente. Bueno, pues ya ella, Sakura la dejaría soñar en un mundo donde estaba Sai y era… era un príncipe.
Tal vez si Sasuke no existiera Sai también sería el chico más atractivo que hubiera visto; pero había conocido a Sasuke y a ella ya le gustaba demasiado.
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Hinata había juntado todas sus cosas durante toda la mañana, a las dos de la tarde ya no había nada de ella en toda la oficina, Sasuke podía sentir un poco el vació, sin embargo el vació era soportable y por ende lo dio por aludido y no pasó a más. Sakura había llamado a las dos treinta o poco antes y él simplemente había dicho que no iría, tomando en cuenta el hecho que Hinata se iba, realmente no creía prudente dejarla sola. Hinata era propensa a pensar idioteces en sus momentos de soledad. No la necesitaba muriendo de pánico al saber que no trabajaría más con él o descubrir que había perdido la libertad que ella misma se había conseguido con su rebeldía.
Lo descubriría con el tiempo, Hinata era tonta pero no idiota… tal vez.
Sasuke la invitó a comer fuera; dejaron la empresa a las dos treinta y fueron a buscar un lugar a donde ir. Encontraron un bonito restaurante alrededor de Shibuya. Hinata parecía que iba a llorar en cualquier momento, así que pidió un lugar privado y también pidió el vino favorito de la chica; lo mejor era dejarla llorar sí era lo que quería. Sería la última vez que sería gentil con Hinata, seriamente había llegado el momento de dejarla sola. Hinata necesitaba crecer por su cuenta, por mucho tiempo se había apoyado en él, por mucho más ella se había escondido con los problemas de otros haciéndolos propios.
Fin de la historia, hoy era el fin para ellos.
Ayudó a Hinata a sentarse frente a él, el vino fue llevado a ellos apenas tomaron asiento y les dejaron tranquilos para decidir lo que comerían. Hinata se veía nerviosa mientras ocultaba la mirada detrás de la carta; era parte de su personalidad, tímida, reservada, ella le había gustado por un tiempo, el tiempo terminó y él estaba dispuesto a continuar con su vida.
Sinceramente, no lamentaba conocer a Hinata… lamentaba que ella le hubiera concedido el honor (molestia) de ser el centro de su interés. De ser diferente ella pudo haber sido permanente, pero no lo fue y no lo sería. Algunas veces resentía su interés, eran los sentimientos que volvían todo complicado y fuera de su alcance.
Se arrepintió de ese pensamiento.
Hinata bajó la carta, el fleco le cubría gran parte de los ojos.
-Yo… lamento mucho lo que está sucediendo… y-yo… y-yo…
-Lo mejor será que no volvamos a vernos.
Hinata elevó rápidamente la mirada. -¿Qué?
No se amedrento por la gran mirada, no lo resintió. –A partir de ahora será mejor que cada quien haga su camino; cada uno lejos del otro.
Ella lo miró, parecía desesperada y pese a ello no hablaba. –Pero… Sasuke-kun…
-Tu padre tiene razón, Hinata, tú y yo nunca debimos habernos conocido.
Perdió el color de su piel, parecía haberse congelado; sin embargo pudo abrir la boca. –Yo… yo estoy muy feliz de haberte conocido, Sasuke-kun… -Ella bajó la cabeza. –Mi padre… mi padre puede decir muchas cosas, pero yo decidí estar a tu lado.
Sin embargo ella no entendía que ya había dado su libertad, una vez más, a su padre. El hecho que su madre hubiera presentado la leucemia fue el detonante de lo que ocurriría con el tiempo, Naruto fue un ancla, tarde o temprano la obligarían a casarse con él. La vida de Haruka había sido de igual forma, sin embargo ella dio libertad a su hija, tanto que la dejó casarse con un americano.
-Yo estoy casado y eso no va a cambiar. He tomado mis propias decisiones, Hinata, estar a tu lado no es una de ellas.
Los ojos de Hinata se humedecieron, estaba siendo duro, era cierto, pero no tenía muchas opciones; hoy era un buen momento para terminar las cosas por la paz. Dejaría las cosas claras y tal vez, con el tiempo, ella podría tener la vida que le correspondía.
De repente Hinata se levantó de su lugar, la determinación brillaba en sus ojos humedecidos y aún con lágrimas asomando soltó algo que, siendo franco, nunca pensó que ella tendría el valor de soltar.
-Yo estoy tan enamorada de ti, Sasuke-kun.
Sus ojos chocaron en ese momento, violeta contra negro… ella obtuvo una victoria tan aplastante que Sasuke se vio obligado a desviar un poco la mirada y evitar el poder de Hinata. No podía devolver sus sentimientos, él nunca había sentido nada por ella, él la había dejado hacer lo que le viniera en gana porque ella no era su responsabilidad, ella podría haberlo acompañado hasta el final y no le importaría, ella no era su interés; pero ahora que Sakura estaba presente debía pensar en ella, Hinata era un problema para los dos.
-No puedo.
Hinata desbordaba lágrimas, parecía una niña pequeña. –Lo sé, sé que nunca me has querido, sé que no amas a Sakura-chan y también sé que ahora mismo piensas lo molesta que soy. –Hinata soltó un sollozo. –Seguro piensas que todas mis acciones han sido un acto en contra de las reglas de mi familia… -Y ella le miró, y ella parecía hermosa mientras el poder brillaba debajo de sus humedecidas pestañas. –Pero no es así, todo lo hice pensando en ti. –Hinata soltó la servilleta. –Pensé que si me esforzaba un poco podría tocar tu corazón…; pero nunca mentiste, realmente has desecho todo eso de tu vida… y saber eso de ti me hace sufrir.
Sasuke se levantó de la mesa. –No sabes lo que estás diciendo.
Ella se cubrió el rostro con las manos. Cada vez que la veía no podía evitar mirarla más pequeña. –Estoy tan enamorada de ti… hubiera dado lo que fuera por ti.
Miró el mantel de la mesa, entonces soltó. –Cásate con Uzumaki Naruto, sé feliz con él.
Escuchó la silla deslizarse y sus tocones golpear el linóleo, entonces pudo ver sus pies pequeños enfundados en unas bonitas zapatillas rosas floreadas, usaba un vestido fresco para el verano y ella olía a flores y lavanda. Hinata se había arreglado para hoy. Para él.
El golpe lo esperaba, así que no se sorprendió ni lo detuvo; pese a ello, la mano de Hinata en el aire era desconcertante.
-No te atrevas a juzgarme de esa manera. No te atrevas a creer que mis sentimientos son así de banales. Realmente te amo.
Hinata tomó su bolso y salió a paso veloz del lugar, tardó, por lo menos, diez segundos en reaccionar antes de salir rápidamente, dejó en la mesa el primer billete que encontró y corrió. Estaba equivocado. No podía terminar las cosas de esa manera, si iba a hacerlo debía de ser de otra manera, no quería romper a Hinata, no quería destruir lo poco que quedaba de ella.
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Ino se enfundó en varios vestidos antes de las tres y cuarto, Sai, sentado a su lado, había visto la pasarela con ojos de artista. No podía olvidar sus ojos observando la tela y los diseños, alabando el color dorado del pelo de Ino en combinación con ciertos colores, Sakura había estado de acuerdo en cada parte, los ojos de Sai, tan negros, habían sido ojos de experto, concentrado y dando una opinión crítica. Fue la primera vez que vio eso del chico y ella no pudo evitar sonreír ante eso. Era gracioso, hasta cierto punto, porque fue la primera vez que le vio serio.
Ino se llevó dos de los siete vestidos que se midió, ambos aprobados por Sai. Sakura decidió que no quería vestidos, ella prefería algo más moderado, probablemente zapatos o una bolsa nueva. Por otra parte, Sai se había mantenido al margen de compras, probablemente había sido demasiado de su parte pedirle que fuera cuando Sai era un chico de clase media, le estaba pagando para su curso y el mismo chico había dicho que ese dinero era para su colegiatura.
Eran cerca de las cuatro cuando Sai dijo que debía marcharse, sin embargo Sakura no quería dejarlo irse así. Una de las razones por la cual había decidido comer con Sai fue porque se enteró que el chico no comía nada más que el desayuno (gracias a la tienda en que trabajaba) y luego al volver a su departamento… eso era demasiado tiempo y si ella podía evitarlo que fuera de esa manera.
-Sólo comamos algo rápido y entonces te vas, ¿de acuerdo? –Ino aceptó rápidamente, pero Sai no se veía muy seguro. –Tu escuela de arte está a menos de cinco minutos de aquí, ¿por favor?
Sai la miró categóricamente, entonces se encogió de hombros. –Está bien.
El área de comida estaba cerca de ahí, así que llegaron rápidamente. Ino escogió un bonito puesto de tempura y tanto Sakura como Sai estuvieron de acuerdo, la tempura fue el último plato que Sai le enseñó y fue su favorito, por mucho. Ino y Sakura fueron al tocador mientras Sai se quedó a esperar sus órdenes.
Ino se desplomó sobre el lavabo. –Con razón estás tan enamorada… ¡Él es tan genial!
Hubo un momento en que su entendimiento no llegó a lo que Ino le dijo, luego fue rápidamente tomado.
-Él no es la persona a la que estoy comprometida. Él es un amigo que conocí hace poco… Nos hemos estado viendo en las tardes porque me enseña a cocinar. –Aclaró rápidamente, no quería causar un mal entendido.
Entonces la rubia se sonrojó. –Uhm… entonces… si… -Ella le miró de reojo, Sakura sonrió. –Supongamos que estoy un poco interesada en él… ¿No es un problema para ti?
Sonriendo, Sakura negó con la cabeza. –Claro que no, somos únicamente amigos, no más… -Y con amabilidad agregó. –Sí él te gusta puedes intentarlo, tienes mi apoyo, Ino.
La rubia soltó una risita boba. –Gracias, Sakura.
Estaba bien, si Sai la aceptaba sería bueno, Sai le caía… bien (hasta cierto punto) e Ino era su amiga, ambos eran agradables para él, ellos estarían bien juntos… probablemente. Ya sería cosa de Sai el aceptar o no.
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Sai observó a las personas comiendo a su alrededor, frente a su mesa habían dos mujeres, probablemente secretarias, ambas charlando animadamente mientras observaban una teléfono celular, a su lado habían seis chicos, probablemente de la edad de Sakura y a su otro lado una pareja que comía sushi tímidamente. A sus ojos todos tenían una belleza incomprensible que le gustaba pensar que la entendía una vez la plasmaba en un lienzo. Ahora mismo deseaba un pedazo de carbón y una servilleta y trazar la sonrisa tímida de la mujer con el rostro sonrosado.
Frente a sus ojos sucedieron dos cosas, primero fue la mujer que caminaba con prisa, el cabello oscuro bailando como una cortina oscura sobre su espalda, su cuerpo pequeño temblando, podía distinguir lágrimas en sus ojos; la tristeza, un sentimientos totalmente desconocido e incomprensible para él. Lo segundo fue un hombre, él la alcanzó fácilmente, la sujetó de las muñecas y la detuvo, pudo verla negarse, intentar huir, sin embargo él no le permitió alejarse, la sujetó con fuerza, la retuvo a su lado. Él le sujetó las mejillas y comenzó a gritarla algo. Ella se rindió ante él y ambos se marcharon tal y como llegaron; ella entre sus brazos y él sujetándola fuerte.
Sin perder tiempo rebuscó en su bolso hasta que encontró una pluma y un cuaderno, hizo trazos que poco a poco se volvieron dibujos y, finalmente, encontró el rostro de la mujer entre sus líneas, trazo con más fuerza los trazos para formar el rostro del hombre y la imagen de su cabeza comenzó a verse en el papel, ella con las manos del hombre en su rostro mientras mojaba sus pieles con lágrimas; dibujo el espesor de las lágrimas en sus ojos e inclusive la línea que surgía del entrecejo del hombre. La imagen estaba tan cargada de sentimientos que se preguntó si esos sentimientos fueron reales o él los había inventado en un intento de tratar de plasmar lo visto.
Sakura e Ino volvieron antes que pudiera continuar con los trazos, guardó el cuaderno y la pluma, su mirada aún consciente de la imagen.
-¡Wao! ¡Se ve delicioso!
Chilló la rubia mientras se sentaba a su lado, Sakura se sentó frente a él, soltó un suave 'itadakimasu' y comenzó a comer. Pudo distinguir sentimientos en sus ojos que brillaban con cada movimiento, como siempre ella no dejaba de sorprenderlo.
Lo había notado con la primera mirada, dentro de ella había tantos sentimientos que abrumaban, sus ojos brillaban con muchos sentimientos, toda una mezcla que, sutilmente, le confundían. Día a día podía distinguir otros o los mismos, pero más abrumadores. Intentó distinguir algunos, pero fue imposible. Se dio cuenta que fue porque él no los había vivido.
Se había convertido en su máxima inspiración.
Aún ahora mientras comían, Sai sintió la inspiración llegar a pedazos, tenía muchas ganas de sacar su cuaderno y comenzar nuevos trazos, de ella con los ojos sumergidos en lágrimas o, tal vez, de ella envuelta en risas y miseria. ¿Realmente podía tocar todos sus sentimientos? Tal vez no, tal vez nunca podría alcanzar todos los sentimientos de Sakura, pero en su papel, le gustaba pensar que podía tomarlos y plasmarlos.
Sakura lo miró de reojo antes de enfocarse en su comida, sus ojos verde manzana brillando con toques de esmeralda.
Con ojos de artista admiró esa y todas sus cualidades.
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Hinata no dejó de hipar todo el camino, Sasuke le ayudó a bajar del auto cuando llegaron a la tienda que ella le había indicado con gestos y lágrimas. Era un local moderado, afuera se leía 'Ichiruka', Hinata se limpió las lágrimas al momento de entrar y ambos se sentaron en una mesa alejada.
No pasó mucho tiempo antes que ordenaran y un poco menos antes que tuvieran su comida. Hinata se dedicó a comer como si no formara parte de una familia prestigiosa, decidió dejarla estar, decidió que ella podía hacer lo que quisiera, no quería escucharla llorar, prefería escuchar sus sorbidos de ramen que sus hipidos.
Ellos terminaron y salieron del local, el hombre mayor mirando a Hinata todo el tiempo, probablemente un conocido de ella. Hinata no le permitió ayudarle a subir al auto, ella subió por su cuenta. Una vez dentro esperó, realmente no quería moverse sin saber si ella iba o no a hablar, era evidente que ella estaba manejando la situación. Escuchó el suspiro de la chica a su lado, supuso que era momento de hablar.
-Realmente te amo.
Bajó un poco la cabeza, pensó que las cosas no serían de esta manera, pero era inevitable. –No puedo… -Antes que ella interrumpiera continuó. –Nunca podré amarte, Hinata, nunca podré darte lo que necesitas… No te lo mereces. –Pudo escucharla soltar un gemido. –Necesitas… más de lo que puedo ofrecerte.
-¿Y ella?
Su voz temblaba, era consciente de ello mientras soltaba. –Sakura forma parte de mis elecciones.
Un sollozo, no quería escucharla llorar. -¿Y yo? ¿Yo no lo soy?
-No formas parte de mis elecciones, Hinata. Llegaste a mí… no pude hacer nada contra eso.
Ella soltó a llorar, ella lo sujetó del brazo y ella le golpeo el pecho. Sasuke lo soportó. -¡Por qué! ¡Por qué ella puede estar contigo! ¡Tampoco vas a amarla!
Suavemente la sujetó de los hombros y la alejó. –Hinata, tú y yo no podemos estar juntos, tú necesitas algo que no puedo ofrecerte… Por otro lado, yo decidí intentar algo por Sakura.
-¿Y por qué ella es diferente de mí? ¿Por qué puedes intentarlo con ella y no conmigo?
La miró, miró sus ojos y miró su labios; quería evitar que callera, pero no podía darle lo que quería. Hinata debía entender que, fuera como fuera, Sasuke había dejado esos sentimientos. Tenía un objetivo que no tenía nada que ver con el amor o con los lazos, no necesitaba lazos para cumplir sus objetivos… no necesitaba a Hinata para eso y por esa simple razón no podía estar con la chica. Sakura, por otro lado, formaba parte de su camino, él la eligió, eligió a esa niña para seguir sus objetivos. Como Hinata, con el tiempo, Sakura dejaría de formar parte de su vida.
Soltó lo que creía, lo que veía en Sakura. –Porque Sakura no está buscando el amor, Hinata. Sakura está buscando protección y un escape, yo se lo di. –Sintió a Hinata temblar, la soltó. –El día que ella busque el amor… voy a dejarla ir.
Ella volvió a golpearle el pecho. -¡No puedes hacer esto! ¡Ella… Sakura-chan no se merece eso!
No, probablemente no. –No se enamorará de mí, no me enamoraré de ella. Estamos juntos por un contrato, ella lo sabe y lo entiende. Hemos sido claros con ello.
Hinata sollozó en su pecho, sintió las lágrimas traspasar la tela de su camisa. Realmente tenía que terminar con esto. No podía contener los sentimientos de ella si ni siquiera podía entender los suyos. Sin embargo no quería ser brusco. Hinata era una persona débil y él, de una forma y otra, había dejado que ella se apoyara en él, le había dejado ser débil y, sobre todo había permitido que sus sentimientos crecieran sin control. Nunca debió haberla dejado cerca de él.
-No puedes saberlo. –Escuchó su voz ahogada. –No puedes saberlo si ni siquiera entiendes los sentimientos… Nunca podrás entenderla.
Hinata se alejó de él, ella misma secó sus propias lágrimas. Supuso que era el fin.
-¿No tienes nada que decir sobre eso? ¿No vas a negarte?
-No puedo negarme cuando sé la verdad.
Hinata sonrió. –Lo suponía. –Ella agachó la cabeza. –Aún quiero verte… aún quiero estar a tu lado… somos amigos… ¿cierto? –Ella lo miró. -¿Cierto?
Sonrió, una pequeña sonrisa bailó en la comisura de sus labios. –Cierto.
Tal vez nunca se alejarían…; pero supuso que no estaba mal. Hinata era un asunto que no podía evitar.
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Sakura escuchó la puerta abrirse, levantó la cabeza de su cuaderno y sonrió. –Bienvenido a casa.
Sasuke se detuvo en la puerta, la vio, ella estaba en la mesa del comedor, varios cuadernos y un gran libro la rodeaban; era la primera vez que la veía estudiar en un lugar donde él pudiera verla. Sakura se levantó de su lugar y se acercó a él, olía a jabón y suavizante de ropa, el cabello la caía por la espalda, suelto y liso, llevaba puesta la pijama (pantalón, camisa de tirantes y una sudadera).
-Estoy en casa.
Una sonrisa tímida salió de su boca y, de puntitas, ella le besó el mentón. Sasuke se acercó a la cocina, Sakura detrás de él le seguía.
-Tuviste un día ocupado, ¿cierto? Pareces cansado.
Sakura nunca había preguntado de su día. –Un poco. –Llegaron a la cocina, Sakura se dirigió al horno, le sirvió algo que no esperó ver de ella.
-Las clases están dando frutos. –Dijo ella con una sonrisa, el plato llenó de udon decía muchas cosas. –Espero te guste. –Soltó ella con nerviosismo, Sakura colocó un plato frente a él.
Sasuke miró el plato, olía bien, tenía buena consistencia… era perfecto. –Gracias, Sakura. –Ella sonrió amablemente, ella se sentó frente a él y se sirvió también.
Comieron en silencio, el udon estaba bueno, muy bueno. Una vez terminaron Sakura volvió a su trabajo, Sasuke se fue directo a su habitación. No esperó verlo hasta la mañana siguiente… Sasuke volvió a los veinte minutos, llevaba dos folders en las manos, se sentó frente a ella en la mesa de la sala y comenzó a leer y subrayar con una pluma roja. Sakura lo miró sorprendida, entonces sonrió y continuó con su trabajo.
Fue un momento agradable.
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T-T ¿Ya les dije que estaba terminando mi semestre? Esta es mi última semana, y aunque digan 'Que bueno, actualizará más rápido', la verdad es que estoy llorando.
En fin.
Estamos en un buen momento para decir que este fic está en su primera cuarta parte… o primera tercera parte, no lo sé. Alguien me preguntó si Sai sería importante… la verdad es que sí, en un principio Sai ni siquiera estaba contemplado… tampoco Hinata estaba contemplada, pero ya ven, los escritores y sus subidas y bajadas.
Espero disfruten este capítulo
Yunmoon.
