¡Hola, sexys y sensuales lectores!

Disclaimer: Naruto y sus personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto y Snow White Queen a Evanescence.

Advertencia: OoC

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SNOW WHITE QUEEN

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Estaba desayunando cuando Sasuke y Suigetsu hicieron acto de presencia. Tenían un par de minutos así: ellos viéndola directamente sin decir nada y ella, con el bocado en la boca -aun sin masticar- y los palillos en mano a un lado de su rostro, pasando la vista de uno a otro. -¿Qué?-se atrevió a preguntar.

-¿Ya terminaste?-preguntó Sasuke.

-Eso intentaba, pero u-ustedes-terminó el bocado para seguir hablando-no me quitaban la mirada de encima.

-¿Dónde está el desayuno?

-¿Eh?

-Sí, el desayuno.

-Déjeme ver si entiendo... ¿quiere que YO les haga el desayuno?

-¡Bien! ¡Descifraste el problema, Hyûga!-felicitó sarcástico.

-Noticias, Uchiha-dejó los palillos a un lado del plato y giró la mirada hacia él-seré su 'niñera' y lo que quiera, pero no soy su sirvienta ni nada por el estilo, así que usted tendrá que encargarse de su desayuno, comida y cena, no yo.-aclaró firmemente.

-Pero tú si puedes usar mi comida, ¿no, Hyûga?

-Sé equivoca, Uchiha-san. Yo salí a comprar lo que está en el refrigerador; y ya que, tendremos que compartir sala, comedor y cocina, me tomé la libertad de marcar mis cosas.

No destacaba por ser envidiosa y mucho menos egoísta, pero si no marcaba un límite con el azabache, seguramente luego se encontraría limpiando toda la casa cuando él había dividido la casa a la mitad.

-Estás viviendo aquí gratis-resaltó lo último mientras terminaba con el último bocado.

-¿Le recuerdo algo muy curioso?-comenzó, levantándose de la mesa con el plato en mano-Es una misión-finalmente terminó por recordarle tan insignificante detalle. Salió de la cocina al lavar el plato y lo que había usado.

-Sí que es linda, ¿ne, Sasuke?

-Hmph. Es obstinada y odiosa.-afirmó buscando algo en la alacena.

-Lo dices porque te lleva la contraria y contraataca.

-Deja de defender a quien no conoces, dudo que ella lo haga.

-No creo que la conozcas en lo más mínimo, Sasuke, sólo te haces una idea de ella.

¿A qué venía todo eso?

-Es del clan Hyûga, eso habla mucho de ella.

No dijeron más. Sasuke fue quien preparo algo para ambos y desayunaron sin cruzar palabra algo que llamo mucho su atención, -aunque no lo demostraba-, y más el hecho de ver al peliblanco tan inmerso en sus pensamientos.

-Es divertido verlos pelear-rompió el silencio con aquel comentario.

-No le encuentro lo divertido.

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Se sentía algo culpable por actuar de esa forma y quería disculparse; pero Sasuke había sido muy grosero al exigirle aquello.

-¿Pasa algo, Hinata?-se interesó el castaño al verla tan preocupada.

-N-no es nada, Kiba-kun.-sonrió levemente.

-Por cierto, Shino me comento de su entrenamiento.

-Fue agotador. Hubieras ido, Kiba-kun.

-Me arrepentí de no ir cuando Shino me contó, pero Tsume insistió en que lo de ayer era de suma importancia.

-Me gustaría que volviéramos a entrenar como antes.-aceptó con cierta melancolía en su voz.

-Lo volveremos a hacer, Hinata. Es cuestión de tiempo para que nos volvamos a reunir los cinco: Kurenai-sensei, Shino, Akamaru, tú y yo, pero por ahora sólo queda esperar.

Agachó la cabeza al aceptar aquella penosa realidad. Cada quien tenía responsabilidades con sus clanes, y en el caso de Kurenai, con su pequeña hija.

-¡Qué bueno que los encuentro!

-¡Kurenai-sensei!-hablando del rey de Roma.

-Hinata, necesito pedirte un gran favor.-bajo de la rama del árbol y se posiciono frente a la ojiperla-Iré a una misión con Shikamaru e Ino, quisiera pedirte que cuidaras de Mirai por unos días, hasta que regrese.

-Está bien, Kurenai-sensei, cuente con ello.-aceptó sin pensarlo mucho.

-¡Gracias!-agradeció dulcemente aliviada y con una leve sonrisa.

-En la tarde paso por ella, ¿está bien?

-¡Claro! Salimos hoy por la noche.-dicho esto, partió después de despedirse.

-¿Dijo en la noche?-extrañado por aquel peculiar horario, quiso verificar si había escuchado bien.

-Sí, es extraño, pero supongo que luego nos contará.

-¿Puedo saber cómo vas a cuidar de Mirai?

-¿Eh?-no entendía aquella pregunta.

-Sí, recuerda que estás en una misión-al parecer no era muy agradable aquel tema, ya que, al parecer solía olvidarlo.

-¡Cierto! ¡Lo olvidé por completo!-se palmeo el rostro al recordar que ya no vivía en su casa y por si fuera poco, estaba de misión.-Pe-pero, no puedo fallarle a Kurenai-sensei, ya ha hecho mucho por mí.

-Sé que lo entenderá.

-N-no... S-sé que podré hacerlo, me las arreglaré.-tenía que ser positiva, Mirai tenía dos años y se portaba muy bien por lo que esperaba que nada saliera mal.-¡Byakugan!

Aquel repentino acto sorprendió al castaño que seguía con sus brazos rodeando la cintura de Hinata.

-¿Y eso?

-No he estado muy pendiente de Uchiha-san, me siento un tanto irresponsable, pero al parecer sigue en su casa.-aclaró desactivando su kekkei genkai.

-Si Sasuke te hace algo, no dudaré en...

-No te preocupes, Kiba-kun. Pero, gracias-besó su mejilla agradecida.

-¡Kiba!-Ino llegó corriendo-¡Hola, Hinata! ¿Qué tal?

-Ino-chan-sonrió en forma de saludo.

-Te buscan en la torre, Kiba. Lamento interrumpir pero tienes una misión.

-¡Gracias, Ino! Ya voy.

Apretó el agarre, acercando más sus cuerpos y besó dulcemente aquellos labios que tanto anhelaba.

-No quiero pero debo irme, Hina.-soltó entre besos.

-Anda, ve-una pequeña risilla dejo escapar al compás.

-Ejem, ejem... Pueden dejar eso para después, tortolitos. No puedo esperar toda la tarde.-interrumpió Ino incómoda.

-Ya entendí, Ino.-rozó sus labios con los de su ojiperla antes de irse-Nos vemos, Hina.

-¡Cuídate, Kiba-kun!

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-¿Qué es esto?-preguntó para sí al entrar al comedor y ver tazones de gohan y rollos en medio de la mesa, sin ignorar el té servido en frente de los platos.

-¡Suigetsu-san!-saludó entrando a la cocina.

-¿Esto lo hiciste tú?

-Sí, que-quería disculparme c-con ustedes p-por lo de la mañana y...

-Entiendo, linda. No tienes por qué hacerlo.

-Estoy esperando a Uchiha-san para disculparme y evitar pro...

-¡No, no, no!-negó repetidas veces de brazos cruzados-No debes mostrarle debilidad a Sasuke o sabrá que ganó y pensará que puede hacer contigo lo que quiera-lo de la mañana había sido bastante interesante y divertido, así que se encargaría de mantenerlos un tanto ocupados.

-Eso lo sé, pe-pero por mi pa-parte-agachó la cabeza culpable-no podría aparentar que no pasó.

-Vale, entiendo.-bufó algo resignado-Sin embargo, insisto en que no tenías que hacerlo.

Viró hacia la mesa; se había esforzado mucho para preparar aquellos platillos para disculparse y ahora le pedían que no dijera nada.

-Haremos esto-respiró hondo y llamo la atención de la ojiperla-¿Tienes cosas qué hacer no?-asintió-Pues tú ocúpate de aquello, cuando llegue Sasuke le explico lo que hiciste, ¿sí, linda?

-Mmmm...-meditó un poco, no confiaba mucho en él, -ni siquiera lo conocía-, pero tenía que recoger a Mirai, se lo había prometido a Kurenai-sensei-Está bien, Suigetsu-san.

-Suigetsu-le vio extrañado-sólo dime Suigetsu.

-H-hai, Suigetsu-kun-se esforzó por no añadir ningún honorífico, pero no estaba acostumbrada.

-Eso está mejor, aunque preferiría Suigetsu.-admitió-Ahora vete-la empujó hacia la salida con algo de prisa…

Regresó a la cocina y se sentó para poder comer, además, Sasuke llegaría dentro de poco. Hinata era linda y un tanto ingenua, le daba cierta culpabilidad el prometer algo que jamás haría, mientras pudiese divertir con ambos discutiendo, no tendría nada que decir.

-Suigetsu, ¿qué es todo esto?-la fría voz de su amigo causó que saltara del susto, atragantándose con la comida.

-¿¡Qué demonios te pasa!?-reclamó al recuperarse y tener al Uchiha de frente, al otro lado de la mesa.

-Hmph. Hice una pregunta.

-Es algo que preparé.-contestó molesto.

-No mientas.

La pesada mirada del Uchiha no le dejo de otra más que inventarse otra cosa.-Compré esto en un restaurante pero el té lo hice.-contestó al terminar el bocado.

Probó un poco de arroz y no estaba nada mal; se sirvió un poco de todo para probarlo y al saborear de a poco, se dio cuenta de lo bueno que estaba. -¿En dónde estabas?

-Fui a entrenar aprovechando que Hyûga ha estado muy dispersa.

-¡Pudiste pedirme que fuera contigo!-reclamó.

-No quería que nadie estorbara, Suigetsu.

-Tsk.-bebió té antes de seguir-Por cierto, Hinata está enterada de tus salidas nocturnas.

Giró hacia él-Abriste la boca.-intuyó, recibiendo un asentimiento por parte del peliblanco-¿Por qué?

-Preguntó por ti aquella vez que te fuiste, no podía negarle la información si se supone que está encargada de vigilarte.

-Supongo que va a quejarse dentro de poco.

-No lo sé, tú la conoces, ¿no?

-Apenas la conozco.-reconoció, dejando un tanto confundido al Hozuki: si apenas se conocían, ¿por qué asignar a Hinata como vigilante de Sasuke? En su situación tenía que estar con alguien que lo conociera, ¿no?

Divagó un poco antes de continuar comiendo, si Hyûga ya lo sabía, ¿por qué no decía nada? Tendría que prohibirle el tener esa clase de encuentros con chicas de la aldea o, ¿eso no estaba prohibido? Y aunque así fuera, no importaba en lo absoluto ya que, de alguna u otra forma debía desahogarse y calmar el ansia de acabar con aquellas miradas de desaprobación con el Amaterasu. No le importaba la aprobación de la gente, simplemente estaba harto de tener que soportar toda clase de comentarios y miradas, por quienes no tenían ni idea de que era ser un ninja.

Bufó e introdujo el pedazo de jitomate para volver a comer.

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Caminaba hacia la casa de Kurenai pensando en el extraño actuar de Suigetsu cuando oyó la voz de Kô, lo que ahora la tenía en el despacho de su padre, esperando a que éste se desocupara. Según lo que había entendido, era algo urgente que tenía que platicar con ella.

Unas voces detrás del shôji llamaron su atención, viendo unas cuantas siluetas; al ver que comenzaba a deslizarse, giro hacia el frente, esperando paciente.

-Hinata-la estoica voz de su padre la hizo levantarse.

- Otôsan-hizo una pequeña reverencia en modo de saludo.

-Estaré ocupado con Hinata, no recibiré a nadie hasta que termine-advirtió a quienes se encontraban detrás de él. Recibiendo firmes afirmaciones y reverencias marcadas.

Aquello sólo podía significar algo: estaba en problemas.

Deslizó el shôji y caminó hacia su escritorio sin decir nada.

-Siéntate.-invitó después de tomar su lugar detrás del escritorio.-Hinata, se me informó de una reunión llevada a cabo en la torre hokage.

Sus ojos se abrieron como platos al escuchar aquello, de no ser porque tenía la mirada en el piso y el fleco cubría la mitad de su rostro, su padre lo hubiese notado.

-Una reunión a la que no asistí.

Alzó el rostro temerosa, al poder armarse de valor y 'calmar' sus nervios.

No sabía qué decir; bien sabía que algún día se enteraría, pero no imaginó que fuera tan pronto. Descartaba la idea de que Naruto le hubiese comentado algo a Hiashi, ya que él conocía la situación actual, en la que ambos se encontraban algo distanciados, por lo que no era capaz de tener una conversación con el cabecilla de los Hyûga si no era en un ámbito profesional.

-¿No dirás nada, Hinata? ¿O tampoco te enteraste?-pudo notar cierta ironía en la última frase.-Por lo que sé, están molestos con nosotros dado que, un Hyûga fue el aparente defensor de la situación del Uchiha. Y ningún Hyûga puede pasar a ese tipo de reuniones si no se trata de alguien importante.

Mentir no era una opción, sin embargo, no sabía qué hacer y menos el cómo explicarle que ahora vivía con Sasuke por una misión asignada por Naruto.

-Lo hiciste por Uzumaki, ¿cierto?

-No fue sólo por eso, otôsan.

-¿Te das cuenta lo imprudente que fuiste? Serás la próxima líder del clan Hyûga, y sigues sin demostrar que eres capaz de tomar ese cargo.-las consecuencias de aquella decisión serían perjudiciales para el clan si el Uchiha no demostraba ser merecedor de dicha oportunidad e impresionante defensa por parte de su hija -defensa de la que se había enterado por parte de otros-.

Apretó los puños sobre sus piernas. El que le recriminara eso, le afectaba.

-No sé qué pasó por tu cabeza y no conozco tus intenciones, pero ya eres capaz de tomar tus propias decisiones, sin embargo, hay otras que debes consultar con el consejo o conmigo, ya que aún no puedes decidir por el clan.-explicó-Y si esto lo hiciste por Naruto, te pido que no pongas en juego la reputación del clan por caprichos de adolescente enamorada.-exigió firme y autoritario.

-N-no lo hice por Naruto-comenzó-Ya no siento nada por él. Ahora estoy con Kiba-kun, otôsan...

-Eso no cambia las cosas, fuiste inconsciente e impulsiva. No pensaste en las consecuencias.

Aceptaba que no había pensado demasiado en las consecuencias, pero en verdad quiso ayudar tanto a Naruto como a Sasuke, no era sólo por capricho, no quería demostrarle nada a su padre ni a su clan, a nadie. Sólo pensaba que Uchiha realmente merecía esa oportunidad sin embargo, si no era capaz de aprovecharla... Todo se irían contra su clan y contra ella.

-Quiero entender por qué lo hiciste.

Tragó antes de poder encarar a su padre-Creo que todos merecen otra oportunidad, otôsan.

-Uchiha es un asesino, Hinata. Está en el libro bingo, y aun así me dices que merece una oportunidad.

Su padre tenía razón, más si lo ponía en ese contexto, pero...

-Protegió a la alianza shinobi, otôsan. De no ser por Naruto-kun y él, quién sabe que hubiese sido del mundo ninja.

-Tomaste una decisión y defendiste al Uchiha como si tu vida dependiera de ello, y me temo que no pensaste en qué pasaría si rompe su promesa y actúa en contra de quienes abogaron por él.-dedujo ante la situación en la que se había colocado su hija.-Y otra cosa, me enteré que convenciste a los futuros cabecillas a cambiar de opinión con respecto al Uchiha.

Sus ojos la traicionaron junto con la reacción de su cuerpo, el cual se estremeció al saber que su padre conocía aquello.

-Así que es cierto.-soltó a punto de romper en cólera; algo que logro al verla asentir-¡En qué estabas pensando, Hinata!-abofeteó a la mayor de sus hijas, reflejo de su desconcierto-¡¿No sabes que actuaste como una estúpida niña mimada?! ¡Las consecuencias de esta estupidez recaerán sobre ti!-sentenció después de marcar su otra mejilla.

-¡Lo sé!-soltó desesperada con el rostro cubierto por su flequillo-¡Eso lo sé, otôsan! Y lo haré-comenzó-Aceptaré las consecuencias. Si Uchiha Sasuke rompe su palabra, yo seré sentenciada junto a él, siendo una kunoichi que traicionó a su aldea para seguir los pasos de un criminal.-el rojo de sus mejillas se debía al enojo de ser menospreciada nuevamente y al enorme intento por contenerse y no empezar a llorar frente a su mayor verdugo-Cumpliré con mi palabra...-tocó su mejilla delicadamente. El golpe le dolía como los mil demonios-Si deciden exiliarlo, yo también lo aceptaré; si deciden arrebatarle sus jutsus, yo lo aceptaré junto con el sello Hyûga; y si deciden matarlo,-topó sus perlas con las de su padre-moriré con él.

-¿Eso quieres? Entonces no abogaré por ti en el momento-advirtió sin mostrar la angustia albergada en su pecho.

-No se preocupe, otôsan. No la necesitaré.-aseguró después de levantarse y posarse firme frente a su padre sin divagar al tener sus ojos sobre los suyos. Mostrando la determinación que había adquirido hace tiempo; sin doblegarse ante él. Siendo la Hyûga de la que se hubiese enorgullecido tiempo atrás, pero esto era distinto. Ya no se trataba de su personalidad, se trataba de su vida.

-Ahora retírate. No quiero verte en lo que resta del día.-ordenó sentándose detrás de su escritorio y darle la espalda al instante.

-Permiso-a pesar de no ser vista, hizo una leve reverencia y giro caminando hacia la salida.

-Hinata-llamó deteniendo su paso-si tienes algo más que decir, ¡dilo!

Quería salir y arrinconarse a llorar, pero se giró con la fuerza de voluntad que le quedaba para con él.

-Tengo una misión asignada por Naruto-san-agrego formalidad para dejar de lado que era su amigo-Vigilo a Uchiha-san y por ello estoy viviendo con él.-informó.

-No te confíes.-fue lo último que dijo.

Entendiendo el mensaje, salió del despacho.

Las ganas de llorar se apoderaron de ella, sin embargo, el pensar en que aún tenía que ir por Mirai la haría distraerse. Esa chiquilla era un sol y levantaba su ánimo sin intentarlo.

Tragó fuertemente y respiró hondo en las afueras de la residencia Hyûga. Palmeó sus mejillas, despejándose.

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-¡Mirai! ¡Hinata ya casi llega!

-¡No quiero! ¡No quiero que mami me abandone!-gritó desde su habitación.

-Mirai...-entró a la pequeña recámara y se hincó frente a la pequeña-Mami no te abandonará,-la tomó de ambas mejillas para que la mirará de frente-mami te ama, pero sabes que como shinobi tengo otras obligaciones, por eso Hinata cuidará de ti.-besó la frente de su pequeña hija y la abrazó fuertemente.

El timbre las obligó a separarse.

-¡Hinata-oneesan!-corrió hacia la puerta y al abrir se encontró con la ojiperla-¡Hinata-oneesan!-se aventó a los brazos de la joven quien la recibió gustosa aunque algo sorprendida ante aquella acción.

-¡Mirai-chan!

-Hinata qué bueno que llegaste.-la invitó a pasar.-Mirai, ve por unos juguetes para que ya puedas irte con Hinata-ordenó dulcemente, recibiendo un marcado asentimiento y verla salir de la sala corriendo hacia el pasillo.-No estaba convencida de irse contigo, pero me alegra que entienda-comentó sin apartar la mirada del pasillo.

-Hai...-apenas pudo decir algo, no quería que notara que se sentía mal anímicamente, pero no era muy buena engañando a Kurenai.

Volvió la mirada hacia Hinata al oír aquella respuesta tan seca-¿Pasa algo, Hinata?

-N-no es nada, sensei.-mintió con una sonrisa fingida.

-No mientas, Hinata, te conozco.-al ver como se giraba, notó una marca en su mejilla izquierda.-¿Qué rayos te pasó? Fue Hiashi, ¿verdad?-se atrevió a afirmar dicha declaración al verla jugar con sus manos.- ¿Por qué?

-Se enteró de la reunión por lo de Uchiha-san.-informó.

Suspiró-Algún día se en...

-¡Vámonos, neechan!-pidió con mochilita en mano.

-¡Hai!-le sonrió a la pequeña y tomó la mochila para cargarla.

-Luego hablamos, Hinata.-prometió al pasar a un costado de ella.-¡Dale un beso a mamá, Mirai!

La pequeña se aferró al cuello de Kurenai y besó fuertemente la mejilla de ésta.

-¡Cuídate mucho, okaasan!

Las vio salir y se quedó en la puerta, esperando a perderlas de vista. Ambas eran realmente importantes para ella y verlas juntas. Mirai tratando a Hinata como a su hermana, era significativo para ella. Pero que Hinata se mantuviera tan tranquila con lo de Hiashi le preocupaba, ella no había sido parte de la reunión pero no entendía que provocó aquella bofetada por parte del padre de la ojiperla. Suspiró, jamás entendería a Hiashi.

La pequeña estaba algo inquieta, y era comprensible, hacía mucho que Kurenai no salía de la aldea, sólo que ahora saldría durante una semana o eso le había dicho.

-No estamos caminando a tu casa, neechan.-observó al notar que el camino era distinto.

-Estoy viviendo en otro sitio por un tiempo, Mirai-chan-respondió a la curiosidad de la niña.

-Está muy lejos, ¿ne?-divagó al ver como se iban alejando cada vez más de las zonas transitadas de la aldea.

-No tanto.

Disfrutaba cuidar de la pequeña, era como una hermanita, no significaba que Hanabi no le importase, pero últimamente no la veía por aquello de que iba a la academia y porque hacía tiempo que no vivía con ellos; por ello, y por la facilidad de que Kurenai fuese su sensei, podía disfrutar más de la compañía de la pelinegra. Incontables veces la había cuidado y quienes más se encargaban de ella eran Shikamaru y ella por lo que se llevaban muy bien.

Cada que se acercaban más a su destino, se arrepentía un poco de no haberlo consultado con el Uchiha; lo positivo era que la chiquilla era muy bien portada y no causaría problemas y al fin veía algo positivo de que Sasuke dividiese la casa, ahora no podría quejarse -o al menos eso esperaba-.

En unos cuantos minutos llegaron y al entrar, Mirai se sorprendió por el lugar. Era tan tradicional y bonito.

-¡Es muy lindo, neechan!-corrió por la sala, la cocina y salió al jardín mientras Hinata llevaba las cosas a la habitación.

-¿Quién es ella, linda?-como se estaba haciendo costumbre, la voz de Suigetsu interrumpió sus actividades-No me digas que por ella no podemos ser el uno para el otro-reclamó.

-No diga cosas que no son. Ella es hija de mi sensei y no estoy con usted porque apenas lo conozco.-dada la ilógica pregunta del peliblanco, no pudo más que ser un tanto obvia.

-¡Vaya, linda! Apenas vives aquí y ya trajiste niños, deberíamos preocuparnos por los nuestros.-la acorraló contra la pared de la habitación, logrando que se sonrojara.

-Suigetsu-san, por favor...-tragó apenada por la poca distancia entre ambos.

-Hi-na-ta-chan-redujo la distancia entre sus cuerpos y posó ambos brazos a los lados de su cabeza.

-¡Onee...!-la escena le extrañaba demasiado, ¿no Hinata-neechan era novia de Kiba?

Giró hacia la pequeña, que para su mala suerte, interrumpía en la mejor parte.

-¡Mi-Mirai-chan!-como pudo, escapó del 'encierro' del Hozuki y caminó hacia la niña-Y-ya conociste e-el jardín, ¿te gu-gustó?-necesitaba cambiar de tema y distraer a la chiquilla.

-¿Él es tu novio, neechan? ¿No era Kiba-kun?-miró al peliblanco que se encontraba con la frente recargada en la pared –señal de derrota-, por sobre el hombro de Hinata, quien estaba hincada frente a ella, tomándola de los hombros.

-¡No! ¡Cla-claro que no! É-Él y y-yo no somos nada, apenas nos conocemos, Mirai-chan.

-¿Entonces?-frunció el ceño al encontrarse sus miradas.-¡No toques a Hinata-neechan! ¡Ella ama a Kiba-kun!

-Mirai, tranquila.-intentó calmar a la niña, mientras que Suigetsu se dedicaba a sacarle la lengua y provocarla.

-¡Tonto!

-¡Mirai-chan!

-Lo siento, pequeña. Yo me casaré con esta lindura, ese Kiba se puede ir al diablo.-comprometió al acercarse a ambas.

-Deje de decir tonterías, Suigetsu-san.-su mirada se clavó en la del chico, reclamando por ese tipo de declaraciones; aún no tenía planeado casarse y él llegaba a decir ese tipo de cosas.

-Vale, me callo.-desistió-Oye, ¿qué vas a decirle a Sasuke?

-Me las arreglaré.

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N/A: Sé que no es importante, pero mi hermano está triste porque perdió su Lamborghini Gallardo en el GTA V, parece niño chiquito llorando por un dulce xD

Agradecimientos:

Invader Zam: Ciertamente Suigetsu va a tener un papel importante entre estos dos, pero es cosa de tiempo y un poco de paciencia, finalmente Sasuki es un amargado xD. Pero ya verás, algo bueno tiene que salir de eso. ¡Muchas gracias por leer!

¡Mil gracias a todos los que se tomaron la molestia de leerlo, ponerlo en favoritos, dejar review y follow! ¡Se agradece de corazón!

¡Nos leemos luego!