CAPÍTULO 9

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Parque

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Era su primera cita oficial y no sabía cómo iría la cosa. Estaba lo mejor vestido posible, se aseguró de no tener mal aliento y se perfumó quizás un poco más de la cuenta. Se calzó sus mejores zapatos, así como se aseguró de tener a la mano todo el dinero en efectivo que creía que utilizaría en el día, no quería que su acompañante ordenara algo y él se viera en la necesidad de acudir a un cajero automático a retirar dinero, o peor aún, a preguntar si aceptaban tarjetas electrónicas. ¡Oh no! Sasuke no podía permitirse semejante cosa, al menos no en una primera cita.

Pasó por ella puntualmente a las 2pm, ni un minuto más ni un minuto menos, no iba a ser impuntual, y además, Sakura lo mataría si llevaba a la pequeña dama –como solía llamar él a Alessa- fuera de la hora acordada por ambos. Tocó el timbre un poco nervioso.

Sakura salió a recibirlo casi de inmediato. Alessa estaba en sus brazos, limpia y perfumada, se sorprendió al ver que Sakura estaba también vestida. La mujer notó la evidente sorpresa de Sasuke cuando ella se subió al auto luego de acomodar a Alessa en una sillita para bebés que ella misma le ordenó a Sasuke comprar -"O sino, no irán en auto"

-¿Qué ocurre? –preguntó por fin. -¿Te molesta que vaya?

-No, no, es sólo que pensé que querías evitarme eso es todo.

Al ver que el hombre se veía incómodo decidió explicarle.

-Sasuke, es tu primera salida con Alessa, ella no te conoce, nunca ha estado con un extraño y no sé cómo pueda comportarse contigo… Lo mejor es que los acompañe, si algo no anda bien, estaré cerca, prometo no interrumpir, me mantendré al margen y trataré de que no reparen en mí.

-De acuerdo. –Sasuke se sentía confundido pero no quiso decir nada.

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Salieron a la ciudad, Sasuke tenía grandes planes para la pequeña dama. Puso a sonar una música infantil inmediatamente Sakura lo miró estupefacta, el hombre no la miró a la cara en ningún momento y fingía seriedad mientras miraba la carretera. Al fin no puedo evitar la mirada jade de Sakura por mucho tiempo, con evidente fastidio tuvo que explicarse.

-Es sólo que creí que le gustaría. No sé qué le gusta…y bueno a todos los niños les gusta.

-Es Mozart para niños Sasuke, seguramente el dvd dice que es infantil… pero bueno… -Sakura observó a una durmiente Alessa. –Supongo que es normal que ella lo vea aburrido, generalmente nosotros le inventamos sus propias canciones… -Sakura calló al ver los nudillos blancos de Sasuke al tensar las manos sobre el volante.

-Nunca fue mi intención dejarte…dejarlas solas. –A Sasuke le hervía la sangre de sólo escuchar ese nosotros. ¿Nosotros quién? ¿El tal Sai ése? Detestaba a ese hombre, tanto que sería capaz de matarlo si se le presentaba la oportunidad.

El hombre miró en su dirección pero Sakura había volteado hacia la carretera, no quería verlo, no si estaba como todos esos días desde que supo que tenía una hija, tan acabado, como si en vez de enterarse de que Alessa existía, se hubiera enterado que tenía cáncer.

Hicieron el recorrido en silencio. Alessa armó un berrinche justo cuando ya estaban llegando, estaba de mal humor y Sakura no entendía por qué. Estacionaron en el subterráneo de un centro comercial muy conocido. Sakura sabía que allí se encontraba un parque gigante para niños más exclusivamente para niños pequeños como Alessa. Sasuke no tardó en sacar a la pequeña dama de su asiento especial y de hacerla "volar" por los aires de forma paternal para entretenerla, la niña se fascinó con el juego y pronto aprendió a decir "avióooonnnn" cuando Sasuke la agitaba por lo alto. Pasado el mal humor de la niña los 3 se encaminaron hacia los ascensores, Alessa le sonreía a Sasuke y a la vez a su mamá, parecía muy divertida con el nuevo personaje, pero apenas se encontraron en el piso del parque se olvidó completamente de su progenitora y del recién descubierto sujeto, Alessa no tenía ojos para otra cosa que no fueran los enormes toboganes de plástico.

Sasuke sonrió pagado de sí mismo, siempre sabía qué le gustaba a sus citas, sin importar si eran niñas de 1 año y medio, las chicas eran y serían siempre un libro abierto para él.

Sakura suspiró. Se esperaba algo así desde un principio. Observó a Alessa corretear emocionada detrás de los demás niños, estaba tan emocionada que se veía que no sabía por dónde empezar. Sasuke la ayudó a subir a un tobogán pequeño, y la dejó caer con gracia, guiándola todo el trayecto de forma disimulada y recibiéndola al final del tobogán con una enorme sonrisa. La niña estaba eufórica, y él se veía feliz también. Sakura reprimió un sollozo, debió haberlo visto antes, que Alessa se perdía una gran alegría al no tener a Sasuke, y también pensó pero en forma de reproche personal, que debió haberla llevado a un parque como ese mucho antes.

La pelirrosa se sentó cerca del tobogán donde Sasuke y Alessa jugaban y reían. Agradecía esos asientos para padres ubicados estratégicamente cerca de los diferentes juegos que había en el parque, sacó uno de sus preciados libros y comenzó a leer sin perder de vista a los dos azabaches, sabía que Sasuke era un hombre protector y precavido pero Alessa era su hija, y su instinto de protección era más poderoso, además, la paranoia no abandonaba a Sakura nunca, siempre tenía un miedo muy, muy adentro que le prohibía dejar a la niña con el padre, ¿Y si él adoraba tanto a Alessa que decidía llevársela? ¡No! Mejor que mejor era estar cerca, sólo por si acaso…

La paranoia de Sakura se vio interrumpida cuando escuchó a Alessa reír a carcajadas, Sasuke hacía las veces de bufón mientras que la niña casi lloraba de risa, la pelirrosa sonrió, adoraba esa risa de Alessa, tan feliz, tan espontánea. Luego miró a Sasuke haciendo muecas raras y fingiendo que las pataditas que le daba Alessa -quien se encontraba ahora bien sujeta en un columpio para bebés- le dolían terriblemente.

Sakura sonrió. Esperaba que todo pudiera ser así de perfecto siempre… pero…

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Sasuke sonrió satisfecho cuando la bebé se carcajeó por sus payasadas, nunca había permitido que lo trataran de payaso, pero esa enana bien podía hacerlo, era mona, tan linda, definitivamente su hija, la bebé le sonrió y luego se llevó una manita a la boca, Sasuke no pudo evitar el impulso de reprenderla, y alejó la mano de la bebé de la boca de inmediato, la niña volvió a ponerse la mano en la boca y él volvió a sacársela, en eso estuvieron un par de minutos más hasta Alessa chilló de indignación, Sasuke pegó un pequeño brinco, no entendía qué le ocurría.

-Tiene hambre señor Uchiha.

A Sasuke no le hizo ni la menor gracia ver a Sai en ese lugar, diciéndole cosas que no debía decirle, con esa cara suya tan estúpida que casi se la rompe a trompadas pero una siempre rápida Sakura llegó al instante y saludó muy cordial a Sai.

-Sai, gracias por preocuparte… no recordaba que aquí estaba tu tienda, Alessa y yo hemos salido con Sasuke, y ya justo iba yo a traerle este snack a Ale, no te preocupes. –Sai asintió ante la explicación aunque tenía el ceño fruncido, Sakura se interpuso entre el Uchiha y él y continuó hablando.

¿Cómo le va a la tienda? ¿Lograste comprar esa mercancía que tanto querías? –el tono sugerente de Sakura hizo que Sai parpadeara varias veces, luego sonrió abiertamente y algo sonrojado asintió, Sakura chilló de la emoción y se abrazó al pelinegro con entusiasmo, Sai sonrió algo tímido.

El carraspeo de Sasuke hizo que Sakura se sonrojara y se apartara del chico de inmediato, Sai volvió a fruncir el ceño pero pareció recordar algo importante, apartó a Sakura, miró de forma despectiva a Sasuke y tomó los mofletes rosados de la pequeña Alessa para besarla en ambas mejillas y en la frente. Luego, Sai volvió a mirar a Sasuke que estaba tan rojo que parecía que explotaría en cualquier segundo, y le puso su mano en un hombro a Sakura.

-Hasta luego feita, tengo cosas que hacer. Sólo pasé por aquí y vi a la niña, tú sabes, tuve que venir a verla. Cuídense, hasta luego señor Uchiha.

Y así como vino se fue. Sasuke trató de ignorar la punzada en su estómago cuando Alessa comenzó a gimotear cuando Sai se marchó. Alessa podía querer mucho a Sasuke ahora, como su nuevo amigo, pero Sasuke nunca sería Sai.

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El retorno a casa fue muy silencioso, después de una breve merienda con galletas, Sasuke propuso llevarlas a casa, Sakura estaba muy apenada, le daba tristeza que Alessa hubiera llorado casi 10 minutos por la partida de Sai, miró a Sasuke que estaba más silencioso que un muerto y suspiró, Sasuke era celoso, lo sabía de su breve relación con él y lo sabía más aún ahora. Siempre tan frío, siempre tan sereno, y tan hermoso… Sakura podía verlo durante horas cuando llegaron a dormir juntos, su perfil tan recto y varonil, y su olor… Sakura inspiró tímidamente, temiendo respirar muy fuerte y que el hombre lo notara, hizo un puchero infantil, cómo extrañaba estar con un hombre… se reclinó en el asiento y se dedicó a recordar, lo mucho que extrañaba a Sasuke las tardes solitarias, lo mucho que deseaba que él apareciese de la nada, pidiendo disculpas. Sonrió con tristeza. Que cruel había sido ese hombre… alejarla así del que pudo ser su esposo, y el padre de Alessa en todo sentido.

Miró a la niña que estaba cabizbaja en su asiento, muy sonrojada y con los ojitos vidriosos, Sakura arqueó una ceja interrogante, se acercó a la niña aún desde el asiento del copiloto y le tocó la mejilla, estaba ardiendo.

-¡Por Dios nena! ¡Estás hirviendo! ¡Sasuke rápido, al hospital!

Nunca había acelerado así en su vida, sentía que en cualquier momento la cabeza se le iba a reventar. Sakura murmuraba palabras dulces a la niña mientras le aplicaba una compresa de agua fresca sobre el pechito. Al menos ya la iban a atender, pero él no dejaba de moverse nervioso de un lado para el otro, como león enjaulado.

-Cálmate Sasuke, ya estamos aquí, la enfermera le dio algo para la fiebre y ya la verá el pediatra, todo estará bien…

Alessa seguía acurrucada de su mamá que la frotaba sin cesar, el hombre hizo una mueca de disgusto, nunca la había visto así, en el poco tiempo que la conocía, la niña nunca había estado tan muda, apagada, llorosa, Sasuke casi lloraba él mismo, ¿acababa de conocerla y ya la había enfermado?

-¿Morirá Sakura?

Sakura abrió muy bien los ojos y le hubiera dado un zape de estar cerca de él.

-¡Pero qué cosas dices! ¡Dios mío Sasuke es fiebre no ébola!

-¿Cómo lo sabes? ¿Eres médico? ¿Enfermera? –Sasuke se tiró en un sillón de la sala de espera y suspiró. –Disculpa Sakura, es que apenas la acabo de conocer, esto es terrible, es como si mi sola presencia la enfermara.

-Sasuke no seas tonto cielo… -el tono maternal de Sakura lo conmovió, quiso acercarse a besarla, quería estar entre sus brazos también, como Alessa, sentir que no lo estaba estropeando de nuevo.

¡Qué cambio! Había pasado de dominar su empresa, su vida, sus relaciones a ser completamente dominado de nuevo, como cuando estaba con Sakura, el maldito viejo loco de su tío abuelo tenía razón. Ella lo envolvía en su particular burbuja, donde él era feliz y la empresa y todo lo demás le valía mierda.

-Alessa Haruno. –llamó la enfermera, pasaron a consulta los 3, Sasuke prácticamente le arrebató la niña a Sakura y la pequeña estaba tan desanimada que se dejó hacer, Sasuke se lo agradeció mentalmente la aferró hacia él, no soportaría un desprecio más ese día.

El doctor Orochimaru revisó cuidadosamente a Alessa de pies a cabeza, revisó sus oídos, su garganta, le palpó el estómago y el vientre, le hizo preguntas a Sakura que ésta respondió oportunamente y observó de reojo a Sasuke que parecía estar pintado puesto que no afirmaba ni negaba nada.

-Así que está comiendo bien, no ha presentado diarreas ni vómitos, no oigo nada de moco en sus pulmoncitos, y sus oídos y garganta están bien, creo que se encuentra pasando por un proceso viral, deberían llevarla a casa con tratamiento sintomático sólo para la fiebre, si llegase a presentar fiebre más alta, o algún otro síntoma deberán traerla de inmediato, si la fiebre desaparece entre hoy y mañana era tan sólo un proceso viral, común en la edad.

Sasuke se crispó ante la posibilidad de llevarse a la niña aun estando enferma.

-¿Pretende que la llevemos a casa así? Podría tener algo grave… una infección, alguna otra cosa… yo creo que usted no está haciendo su trabajo, ¿quiere revisarla bien?

-¡Sasuke! –chilló avergonzada Sakura.

El doctor Orochimaru suspiró pero no dejó su amabilidad de lado en ningún momento.

-Está bien señor Uchiha, le aseguro basándome en mi experiencia y en los signos que presenta su hija de que es algo viral, no hay tanto espacio aquí como para hospitalizar niños que no lo ameritan, apenas es su primer cuadro febril, no veo ningún otro síntoma, la niña debe ir a casa a descansar que es lo que una pequeña de su edad necesita.

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Sasuke salió echando maldiciones del hospital, Sakura llevaba a Alessa que ya se sentía mejor y se tomaba un juguito de a sorbitos. El azabache las miró detenidamente y acarició la mejilla de Sakura justo antes de besar la mejilla de Alessa, la pelirrosa se sonrojó en extremo.

-Hoy me quedaré en tu casa, no pienso dejar a la pequeña dama enferma, esta cita no puede terminar así.

Sakura asintió aún aturdida por el gesto de Sasuke. Abrazó a Alessa todo el camino de regreso.


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Muchas gracias a todo el que leyó este capítulo a pesar de lo increíblemente irresponsable que he sido con ustedes y con el fic. Les dije que no abandonaría y no lo he hecho pero es una falta de respeto -y lo sé- que haya tardado tanto en publicar, no hay excusas. De corazón espero que les guste este capítulo, traté de hacerlo lo mejor posible pero puede que tenga uno que otro error por ahí, sepan perdonarme u.u

Gracias a todos los que han comentado y seguido la historia. Deseo darle el final que se merece, y presten atención a las "señales" que envío, estoy segura de que más de una habrá notado algo raro en Sai n_-

Modifiqué lo que algunas me corrigieron, tienen razón, fue un lapsus xD aunque les recuerdo que esta es mi historia una actualización de una vieja historia que yo misma escribí hace muuuchos años.